Destruction of the Solar System

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Summary

«La paranoia es una forma de conciencia, y la conciencia es una forma de amor» ..... Contexto: Dan y Franco son mejores amigos desde la secundaria (o tal vez algo más), el primero es un pobre idiota estudiante de bioquímica y el último un chico problemático de física espacial. Patéticos intentos de alianza entre energía y magnetismo (leyes que rigen el universo) para justificar el reinventar el clásico "destino", pero yo lo llamaría tortura literaria de un bastardo con internet para contar su historia. ..... RESUBIDO 2018 / ADAPTACIÓN&TRADUCCIÓN AUTORIZADA, SE PROHIBE LA COPIA, TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. Advertencias: Contenido censurable, sexual e incluye lenguaje soez. (Relación Dominante/Sumiso, humillación, hablar sucio, BDSM, bondage, jueguetes sexuales)

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1: Obviar


Últimamente la actitud de Franco me molestaba, siempre que caminaba se tropezaba y era tan torpe que botaba todo a su alrededor, su risa era demasiado chillona, y actuaba todo el tiempo como pendejo o en su pose dramática que para nada le quedaba con su forma de verse.


(Sin ofender)


Admitía que había mejorado anatómicamente desde la secundaria, pero siempre llevaba esa fea ropa holgada colorida, al igual que unos lentes gigantes y oscuros que ocultaban sus ojos.


Su cabello estaba muy largo y para nada ordenado, además de siempre tener la cara llena de polvo, porque se la pasaba haciendo explotar cosas en su laboratorio.


Parecía que salía con un hipster, y no uno de esos lindos.


(Es peor de lo que suena. Déjenme terminar, es para demostrar un punto)


Éramos "algo" desde los dieciséis y aunque créanme que yo nunca me había fijado en el aspecto físico al punto de ser superficial, me había dejado de atraer el contacto desde hace tres años, los besos eran tan escasos.


(Excusa, quiero terminar)


No había sexo, y aunque culpamos a la rutina universitaria, no sentía una llama por dentro al verlo después de tanta abstinencia.


No era su figura, era que no se peinaba o permanece lo suficientemente limpio durante el día y cuando alguien lo mencionaba, solo rodaba los ojos.


Le faltaba el coqueteo, la iniciativa, parecía muerto en vida, yo no quería lidiar con eso.


Me decía que no era depresión. Y al final le creía (por idiota), porque nunca se había visto como ahora, ni cuando sus padres y hermanos murieron, ni cuando se burlaban de él en la academia, lo tomaba con gracia y usaba ropa vistosa. Yo no era su madre, debía confíar.


(También estoy frustrado, me gusta alguien más y no quiero engañarlo)


Yo no lo quería dejar, no lo pensaba, pero estaba frustrado, mucho más sexualmente hablando y no era que fuera un ninfómano ni nada.


Bueno no lo creía.


(Mi conciencia dice que debo pensar esto para no sentirme culpable, aunque no me sienta así)


Pero en el año en que me declaré, lo follaba durísimo todos los días, aveces más de dos veces diarias.


Salíamos a fiestas, todo tipo de clubes y tragos habíamos experimentando. Incluso lo follé en un bar bdsm en nuestra iniciación universitaria.


(Ojalá nunca hubiera salido con él)


Dejé el hilo de mis torpes pensamientos intrusivos cuando sentí un golpe en la cara.


-¿Sigues pensando en el culo de la bolita vagabunda?- preguntó de forma burlona Gray.


Él también era uno de mis mejores amigos, claro, dejó de llevarse bien con Franco cuando este lo golpeó por romperle el corazón a su hermana, sin embargo no era mi tema y nos seguíamos llevando de lo mejor.


-No le digas así- intenté ser neutral.


Me hacía reír el llamarlo de esa forma.


La profesora nos llamó la atención por hablar.


-Nunca entendí como te pudo gustar el gordo, y no lo digo por cómo se ve, créeme que eso de que la personalidad enamora todos lo comprobamos con él, pero tú... Simplemente, siempre te gustaron altos, exageradamente atractivos y del tipo que te rompe el culo y parece haber salido de un libro juvenil, fuckboys... Luego resultó que tú te lo follabas- recordó.


Otra vez esa verborrea. Nadie le preguntó.


Era cierto, pero en mi defensa, él era ardiente, aunque lo opuesto a lo que siempre deseé.


(Solo me engaño a mi mismo, estaba ebrio)


Era más alto que yo, tenía grandes brazos y no era tan gordo, solo grande, un poco cachetón. Tierno, se sonrojaba mil veces al día. Pero tocaba la guitarra, vestía ropa ajustada tipo noventas y nuestro primer encuentro fue gracias a su "chocker" con aro en el cuello, lo jalé y descubrí que yo no era tan pasivo.


(Mentira, ¿Cómo le rompes el corazón a tu mejor amigo sin ser una basura?)


Mandarle era lo mío, y no sabía si lo de él era ser pasivo, pero su forma de seducir, de esa mirada juguetona, solo me producía el deseo de extinguirla y verlo destruido. (Culpenlo a él, me enseñó Wattpad y me creo uno de esos dominantes de las fanfics para niñas de trece)


Tal vez era porque solía molestarme por mi altura, y decir que era débil, haciéndome probar el punto que no tenía nada que ver. (Inmadurez total)


Pasó de tocarme el culo a apretarlo en reprimenda cuando le rompía el suyo.

(Es gracioso si lo admito)


(Cosas que no se dicen, pero todos pensamos)


Nos llevamos bien al principio que asustaba, hasta las vacaciones dónde terminé con mi enamorado de turno, luego solo peleábamos por la más mínima cosa, inició la tensión sexual.


Se me declaró y lo rechacé, aunque sabía que lo deseaba y cuando no pude soportarlo más, terminamos cogiendo en mi cuarto después de unas copas.


(Típica, burda y vulgar anécdota)


La pubertad me llegó tarde y me golpeó como nunca. Me hizo ser unos centímetros más alto que él, aunque no tan ancho, era delgado, pero estaba marcado gracias a la obsesión de Franco con el gym.


(Lo odio)


Y me gustaba joderlo con eso, incluso cambié mis tenis por botas militares que marcaban la diferencia de alturas, era mínima, pero me gustaba. (SÉ QUE SUENO COMO UN DESCEREBRADO RUBIO DE LAS PELÍCULAS DE LOS 2000 DÉJENME EN PAZ)


Golpearon mi cara de nuevo.


-Señor Villanueva, salga de mi clase por hoy, se ve que tiene bastantes problemas de los que hablar- señaló con hastío el profesor.


Mierda. Otra vez.


-Por andar con cara de perro en celo y castrado- susurró burlón Angelo, mi otro mejor amigo.


Suspiré y murmuré una disculpa antes de salir. Necesito una pistola, ¿Cómo es que la consiguen fácilmente los estudiantes estadounidenses?


Pero como siempre en mi vida, me choqué con un indeseable.


-Hey, Felicidades futuro Sr. Pierce, tu maridito obtuvo el mayor puntaje en su último examen, aseguró su graduación con una idea para su proyecto de tesis que impresionó a Callahan, y por lo que escuché decirle a Jhon, te pedirá matrimonio hasta entonces- aseguró Brigitte en tono chismoso al verme.


Me dió un escalofrío, de la reina de telenovelas me esperaba algo así, hablaré con él más tarde.


-No creo que a Franco le agrade saber que ya lo sé- comenté en broma y un poco en serio.


Entre nosotros es el tema, no lo voy a dejar mal con otros.


-Seguro se sentirá muy frustrado, pobre mariconcito. Aunque todavía faltan 2 de 5 años para terminar esta mierda. Tienes tiempo de olvidarlo -ironizó.


Perra.


Últimamente me enteraba de sus logros por otros y cuando le preguntaba evitaba el tema.


Al principio pensé que me engañaba, pero sería muy cínico de su parte hacerlo después de tatuarse mi nombre.


(No tenía una razón para estar mal como pareja, bien... habían varias. Solo que me preocupaba más por lo sexual porque estaba seguro de poder aguantar lo demás si me dejaba satisfecho.)


Ni siquiera me dejó hacerme el suyo en compensación y aunque me dejaba dudas, dijo que afrontará primero mi miedo a las inyecciones.


Al principio pensé que al haber estudiado psicología experimental solía manipularme, me tomó un tiempo darme cuenta que era la única persona con la que era sincero y carecía de truco.


O tal vez por eso me negaba ha terminar a pesar del frío que sentía en nuestra casa. No me importaba en lo absoluto.


(Y esas eran las razones por las que seguía con él, porque estábamos en la punta del iceberg de la mierda en nuestras vidas, aún así él siempre sabía mostrar una sonrisa y tranquilizarme, a pesar de que él fuera un desastre, siempre sabía que decir y era él mismo, en su máxima expresión)


Después de tanta diarrea verbal/mental que también tengo como defecto y en la que me había sumergido llegué a casa, no había señales de Franco a parte del sonido de la bañera siendo llenada.


La casa estaba ordenada, fruncí el seño. No teníamos visitas (que yo supiera).


Había un rico olor en el ambiente y al revisar la cocina también, pero con un olor a pasta roja con carne.


-Fran, ¿Eres tú? -pregunté tocando la puerta cerrada de roble.


-Baby obvio ¿Quién más? Ve a comer, ahora salgo. -rodee los ojos ante el estúpido apodo, me permití sonreír ante su voz coqueta que se perdía.


Traía algo, tuve una mala sensación. (El instinto no es respuesta)


Si no es ahora, no es nunca.


-Debemos hablar -sentencié lo más serio que pude al escucharlo salir.


Yo nunca decía eso si no era determinante. Tengo aversión a la comunicación.


De pronto paró la música y supe que me había escuchado. Hubo silencio, demasiado. Suspiré (se me escapará el alma si sigo haciéndolo) y me alejé a comer, ponerme unos joggers más cómodos, sentarme en la sala mientras revisaba mi teléfono. Vaguear.


Treinta minutos ¡Al fin!


-Yo sé que tenemos problemas... Dan, yo te amo, y sé, créeme... Soy un maldito desastre... Hablemos...-murmuraba en voz baja, divagaba.


Estaba detrás de mí, seguro también quería evitarme a su forma, lloraba. Lo sabía.


-Franco, quiero terminar. -no volteé, evité confrontarlo.


No quería dejarlo, bueno, no tanto, no podía simplemente desechar años de poner ladrillo tras ladrillo en construir algo para olvidarlo.

Aunque solo quedó un muro entre nosotros. Sin embargo, no iba a esconder el elefante bajo un tapete.


Iba a ser firme, sin ultimátum, directo a la yugular, cortar el problema de raíz.


-Yo... No sé que decir -hipó.


-Creo que eres consciente de que no cambiaré de opinión al respecto -zanjé una conversación que no me resignaba a tener.


Escuché como su voz respiración era errática, maldije en voz alta, ¿le había causado un ataque de pánico? 'seguro', odio su sensibilidad y él no se iba, no intentaba ocultarlo.


-No me vas a manipular, Francisco. No quiero nada contigo, necesito tiempo para mí, egoísta de la mierda tal vez me creas, pero es lo mejor para ambos. -Me volteé.


Quedé helado, obviamente y agónicamente el mundo debía jugarme estas bromas.


Se me secó la boca.


-Jamás te haría eso, Daniel. -susurró con la voz molesta y quebrada.


Mierda.


(Maldito universo de mierda, destino estúpido que pones en la cornisa. Nadie escapa de lo inevitable, de todos los karmas y formas, no quería descubrirla por este camino)


Yo seguía sin poder hablar, idiota.


Me miró unos segundos y sonrió sarcástico al ver mi reacción, antes de salir de la casa.


Desnudo.


El maldito vino a verme desnudo, con solo la toalla cubriendo su entrepierna.


-¿Qué mierda fue eso? -