`✦ ˑ ִֶ 𓂃 𝒜𝓅𝒽𝓇ℴ𝒹𝒾𝓉ℯ
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HyunJin era conocido por todo el Olimpo.
Pues era la Diosa del amor, la belleza y la fertilidad. Siendo la más hermosa entre todas las Diosas del Olimpo e incluso entre los simples mortales.
Hwang HyunJin era considerada como una de las deidades más adoradas y populares de la antigua Grecia.
Afrodita era una Diosa joven, hermosa, con sus cabellos rubios que hipnotizaban a cualquiera, su piel era suave y delicada. Sus ojos eran algo rasgados y de un potente azul que combinaba con el mismo cielo. Tenía unos labios carnosos de tonalidad roja que resultaban ser la perdición de cualquier hombre.
Su cuerpo curvilíneo, con una diminuta cintura y un abdomen plano. Un par de tetas de buen tamaño que te hacía voltear a verlas inconscientemente cada vez que la Diosa se movía, un redondo y respingado trasero que te hacía querer tocarlo con fuerza y unos gordos y firmes muslos que deseabas ser ahorcado por esos mismos.
Afrodita era la definición de perfección.
A tal punto que siempre fue considerada como la viva imagen de la elegancia en su vivo esplendor, la hermosura de todo el mundo y la sensualidad que te ansiaba querer pecar.
Pero lamentablemente, estaba desposada por un Dios que no era merecedor de alguien como ella.
HyoJong era el Dios del fuego, la metalurgia, la artesanía y la forja. Un Dios, cuya mayor virtud era su capacidad de vengarse sin piedad cualquier tipo de ofensa que consideraba haber recibido.
Ambos Dioses no eran para nada similares. Sus gustos, sus apariencias e incluso su carácter eran diferentes.
Pero HyunJin fue obligado a casarse con HyoJong debido a que este le hizo una trampa a BangChan, el Dios del Cielo y del trueno. El Dios más importante en el Olimpo.
Su esposa Jihyo, Diosa del matrimonio y la familia cayó en la trampa del Dios de la artesanía. Y Chan, como unica solución que encontró para salvar a su esposa fue ofrecerle a la Diosa más hermosa del Olimpo.
Algo que molestó demasiado a HyunJin, pues HyoJong no resultaba para nada atractivo. El Dios era más bajo que la Diosa, un poco más gordo e incluso era una persona mal hablada.
HyunJin no lo iba a negar, era una Diosa que tenía prejuicios hacia los demás. Y que haya terminado casada con aquel Dios para nada apuesto fue un golpe duro en su ego.
Aparte, HyunJin consideraba que vivía un matrimonio lleno de soledad, pues a pesar de aceptar su destino de estar casada con HyoJong este tenía continuos y largos viajes por todos lados.
HyunJin no toleraba ser tratada como un simple trofeo para HyoJong, y siempre que podía le faltaba al respeto por su aspecto físico y por arrebatarle su libertad con aquel matrimonio.
HyunJin quería ambisionar por más, quería la compañía de un hombre a la altura de su incomparable belleza y que le haga sentir amada. Quería enamorarse de un hombre apuesto que siempre este dispuesto a tratarlo como se merecía, que pueda satisfacer sus más bajos instintos de forma desmensurada
Fue entonces que en una de las tantas juntas que tenían los Dioses en el Olimpo, se fijó en Lee MinHo. El Dios de la guerra, el Dios que era odiado por la mayoría de Dioses reunidos en aquel lugar.
Y es que no pudo evitarlo.
Ares, era un hombre perfecto. Su cuerpo atlético pero sin exagerar como otros Dioses, un rostro fino con una nariz afilada. Sus ojos eran oscuros, fácilmente te podrías perder en estos. Y tenía una expresión seria, mostrando su incomodidad y cuánto quería que la junta entre Dioses terminara. Su cabello de un negro tan profundo lo hacía querer acercarse hasta el y abrirle las piernas delante de todos. La armadura de oro que portaba lo hacía ver aún más caliente, pues dejaba algunas partes de su cuerpo al descubierto.
MinHo era el Dios más hermoso que había visto, tan varonil y tan intimidante que le resultaba tan irresistible y solo tenía el pensamiento de lanzarse hacia el y suplicarle que lo folle tan duro.
¿Sonaba como un desesperado?. Joder si, era la Diosa del amor y la belleza, era la elegancia y la sensualidad en persona, no podia mostrar lo contrario delante de los otros Dioses.
Pero una parte de él no le importaba en lo absoluto.
Quería a ese Dios con el, en sus brazos, en su vida y en su cama.
Y joder, tal vez fue demasiada obvia al mirar tanto al Dios de la guerra porque este se dió cuenta de su intensa mirada que deseaba desnudarlo.
El Dios lo miró un momento, sin ninguna expresión pero en sus ojos estallaba una llama que HyunJin conocía muy bien.
La llamaba del Deseo y la Pasión.
Apenas terminó la junta entre Dioses, HyunJin camino con elegancia y moviendo sus caderas sensualmente hacia un pequeño jardín donde habían rosas de un hermoso color rojo por doquier.
Arreglo sus cabellos rubios y soltó un suspiro, pensando en como haría para llamar aún más la atención del Dios de la Guerra.
Pero para su sorpresa, no tuvo que hacer nada.
El Dios de la Guerra apareció delante de el con una sonrisa maliciosa, el destello de Deseo en sus ojos era más grande y podía notarlo en la mirada lujuriosa que le daba.
La Diosa del Amor en otro momento se hubiera encargado de matar o dejar ciego al imbécil que la miraba de esa manera como si tuviera el derecho si quiera de respirar el mismo aire que él.
Pero ahora lo único que pudo hacer, fue acercarse hasta el Dios y comenzar a besarlo.
MinHo le siguió el beso de inmediato, bajando sus fuertes manos hasta la delgada cintura y apretándola contra su cuerpo, asegurándose de tomar el control en aquel fogoso y caliente beso.
Dónde el azabache podía escuchar claramente los gemidos de la Diosa contra sus labios.
─Me encantas, déjame probarte Afrodita.─ Susurro el Dios de la guerra contra su oído, bajando sus manos hasta el culo de la Diosa y comenzó a manosearlo con una sonrisa.
─¿El Dios de la guerra está tan desesperado por probarme?─ murmuró contra la boca del Dios, mordiendo su labio mientras hacia contacto visual con el pelinegro. ─Aunque… Yo estoy peor, está deidad desea lo mismo que tú… tal vez con mas intensidad.
─Entonces déjame saciar nuestros deseos. Déjame enamorarte y hacerte mía.─ MinHo dió una pequeña palmada en el trasero de la Diosa, escuchando como está gemía entre sus brazos. ─Quiero que seas mi Diosa.
Ninguna de las dos deidades lo planeo, solo fue algo que sucedió y no pudieron controlar. No estaban arrepentidos, solo estaban enamorados.
Solo basto un mes de cortejo y de manoseos para que ambas deidades terminarán perdidamente enamoradas.
El Amor entre los Dioses funcionaba de diferente manera que los mortales. Además, HyunJin no seguía reglas en el Amor porque él era el Dios del Amor.
HyoJong no desconfiaba para nada, ya que se pasaba forjando armas y otras cosas súper aburridas. Solo se veían en la noches cuando iban a dormir o cuando el Dios de la artesanía pedía que su hermosa esposa lo acariciará.
HyunJin solo tocaba a HyoJong o viceversa, e incluso sus rondas de sexo (si es que se le puede llamar así) terminaban más rápido de lo que empezaban.
Algo que también molestó a HyunJin.
Su esposo ni siquiera lo podía satisfacer en la cama. HyunJin nunca había tenido un orgasmo con su esposo o mucho menos había llorado de placer.
Lo único que deseaba mientras intimaba con su esposo era que el más feo pronto acabará para ir a bañarse en el agua mas pura del Olimpo para ir con su amante y que lo tocara como le gustaba.
Fue en uno de los tantos viajes de HyoJong que HyunJin decidió dar el siguiente paso, era hora de subir de nivel y dejar los manoseos aún lado.
Era momento de entregar sus cuerpos al dulce sabor del pecado…
MinHo recibió el llamado de su amada por medio de una paloma que ella usaba para enviarle cartas. Diciéndole que viniera a la casa que compartía con HyoJong.
El sin pensarlo fue hasta ahí, la visito en el lecho conyugal que la Diosa compartía con HyoJong.
Tal vez eso lo molestaría en otra ocasión, pero en ese momento sabía que mancharia aquellas sabanas de seda con los fluidos de ambos y eso lo ponía tan feliz.
MinHo era un hombre celoso y posesivo. Odiaba cuando Dioses o Humanos miraban a su Diosa del Amor, había matado a varios humanos al escuchar hablarlos del cuerpo de su Diosa. NADIE tenía permitido hablar de su Diosa mientras el estaba o no estaba cerca.
Al llegar al palacio de la Diosa del Amor, MinHo pasaba por el lugar con orgullo. Mirando las tantas pinturas que HyoJong tenía de HyunJin. Aunque no le sorprendió, todos sabían que el Dios de la forja estaba obsesionado con su Diosa.
Al llegar al cuarto principal, se quitó su casco y lo cargo mientras suspiraba. Abrió la puerta en silencio y se digno a contemplar a la Diosa que tenía enfrente.
HyunJin lo estaba recibiendo cubierta únicamente con una delgada túnica transparente que dejaba a la vista todo su hermoso cuerpo.
MinHo no entendía cómo la Diosa pudiera tener la palabra "hermoso" incluso cuando maldecia. Todo en Afrodita era perfecto.
El rubio camino hasta el sensualmente, moviendo sus caderas y levantando un poco de la túnica para mostrar su piel sin la prenda (que en realidad no cubría nada)
─Mi hermosa Diosa.─ MinHo camino hasta quedar frente a frente de la Diosa. ─Mía, solo mía.
─Solo tuya, solo soy de ti, Dios de la Guerra.─ MinHo tomo a HyunJin de la cintura y comenzó a besarlo con fuerza, dejando que sus manos comienzen a tocar todo el cuerpo de la Diosa.
El beso continúo hasta que MinHo quitó la túnica transparente y la aventó a algún lado de la habitación, admirando mejor los atributos de su Diosa.
Mordió su labio mientras sentía como su pene se podía duro, exigiendo atención urgentemente.
─Mi hermosa Afrodita, ha llegado el día en que tú piel sienta las caricias de un Dios digno de merecer y poseer tu cuerpo. ─ MinHo se quitó sus prendas y las dejo en el piso, llevando sus manos hasta su polla erecta.
HyunJin gimió, estaba acostado boca arriba mientras se deleitaba con la vista de la polla dura y erecta de su amante.
─He estado esperando mucho este momento Ares, no soportaba más las ganas de ser tuya, y al fin podré entregarte todo mi ─ jadeo HyunJin, abriendo sus piernas y llevando dos de sus dedos hasta su pequeño coño.
Con ayuda de sus dedos abrió sus pliegues vaginales, dejando al descubierto aquella entradita que MinHo debía llenar con su gran verga.
─Oh mi amor, te ves tan hermosa de esa manera pero…─ HyunJin soltó un pequeño grito cuando MinHo la tomo de la cintura y la volteo. Dejando su culo en alto. ─Tú solo concéntrate en que mi polla te entre.
MinHo masturbo un poco más su pene, y observo sin recelo alguno el cuerpo perfecto de su doncella. Lamiendo sus labios al ver como la Diosa levantaba su culo para dejarlo a su disposición, y lo movía un poco haciendo que sus redondas nalgas se muevan al mismo ritmo.
El Dios de la Guerra entro de una sola estocada dentro de la Diosa, escuchó como ella grito algo adolorida, doblando su espalda y apretando los perfectos dedos de sus pies.
El era un Dios, el tamaño de su pene era mucho más grande que el de un simple mortal. Para los Dioses, el tamaño mínimo de su pene debía ser de 25 cm, el máximo era entre 32 y 35, (salvó por Chan, quien al ser el Dios más importante contaba con 38 cm) y eso era porque los Dioses eran más grandes que los mortales.
Tal vez por eso su HyunJin se quejo al meter su pene de golpe. Sus 29 cm tal vez lo habían lastimado.
─¿Te lastime?─ pregunta con la voz entrecortada, el interior de la Diosa está tan apretado que siente que puede correrse de una sola embestida.
─M-muévete, Min, muévete…─ gimió HyunJin, sintiendo las lágrimas de placer bajar de sus ojos.
MinHo solo sonrió, había subestimado a la Diosa del Amor con algo tan absurdo.
HyunJin era una Diosa, en específico la Diosa de la fertilidad y el amor. Lo que significaba que HyunJin era la Diosa que mejor estaba preparada para tener relaciones y una familia, era una suerte que MinHo sería el único que la tuviera de ahora en adelante.
El Dios de la Guerra tomo con fuerza las caderas del rubio y comenzó a embestir con fuerza, con un ritmo bestial que sacudía por completo la cama. Tal vez con su fuerza la podría romper, pero eso no le importaba.
Estaba perdido en los gritos que HyunJin soltaba en cada embestida, en la forma en la que HyunJin gemía de felicidad mientras le pedia que fuera mucho más rápido.
─M-más rápido…─ HyunJin jadeo, apretando con fuerza las sabanas debajo de el mientras sus ojos se perdían por tanto placer.
MinHo jamás pensó ver a la Diosa más hermosa de todo el Olimpo, gimiendo y gritando por qué le diera más duro.
Aunque, ahora que había descubierto que aquello le encantaba iba a tener una nueva adicción.
─Me alegro que nadie pueda ver a mi Diosa, solo yo puedo tenerte así.─ Hablo con un tono serio.
Ares era el Dios de la Guerra. El sería capaz de iniciar todas las letras posibles si alguien más tendría a su Afrodita de aquella manera.
─Tuya, tuya, tuya─ gimió el rubio. Feliz de escuchar aquellas palabras. ─Solo soy del Dios de la Guerra, solo de él.
MinHo sonrió, agarrando las caderas de HyunJin una vez más y saliendo de su interior.
Antes de que el rubio pueda reclamar, MinHo lo jala hacia atrás, haciendo que quede sentado de espaldas contra el cuerpo del Dios. Sintiendo las manos de MinHo tocando ahora sus pechos.
Aquella posición era mil veces mejor, podía sentir el rico pene dentro suyo.
─¿A quien le perteneces?─ pregunto el pelinegro, apretando los pechos de su Diosa mientras movía sus caderas con fuerza hacia adelante para seguir penetrando a la Diosa.
─A ti, a ti, a… ¡Mhg!─ HyunJin grito cuando MinHo mordió su hombro con fuerza, mientras seguía abusando de su entrada dilatada.
─Di mi nombre, grita el nombre del Dios que está enterrado en tu perfecta vagina.─ MinHo lamió sus labios al sentir la sangre en su boca.
─Min, Min, Min…─ gimió HyunJin, sintiendo su cuerpo comenzar a temblar con fuerza.
─Dilo bien o me detengo. Y ambos sabemos que pronto vas a salpicarme con tus deliciosos jugos.─ Advirtió el Dios de la Guerra.
HyunJin asintió, y mordió su labio.
MinHo parecía aumentar el nivel de sus embestidas hasta el punto de que HyunJin desconocía si siquiera puediera caminar en meses.
─Min-MinHo~… Solo a ti MinHo…─gimió HyunJin, sintiendo su orgasmo tan cerca, a unos segundos de correrse. ─Te amo, te amo mi Dios de la Guerra.
─Y yo a ti mi Diosa del amor.─ gimió MinHo, viendo como su amada se corría con fuerza salpicando toda la cama y su polla que aún seguía dentro del coño del rubio.
Ambos siguieron por toda la noche, MinHo había eyaculado alrededor de 6 veces dentro de HyunJin y otras 3 en su boca o cara. Y la Diosa, que era mucho más sensible término corriendose alrededor de unas 12 veces.
Cómo amaban ser Dioses para tener aquella resistencia.
Y no fue una sola vez que se repitió, joder no.
Cada vez que HyoJong se iba de viaje, ambos amantes aprovechaban para entregarse una y otra vez en la casa del Dios de la forja.
Era peligroso, ya que si el Dios del Sol, Félix, salía y los veía en la misma cama todo sería una tragedia.
Y lamentablemente su "farsa" terminó unos 8 meses después, cuando Seungmin el Dios del sueño lo descubrio y termino ocasionando que pasarán una gran vergüenza entre todos los Dioses del Olimpo.
Terminando encerrados en la cama donde ambos amantes pasaban sus mejores noches, todo debido a una red que creo HyoJong para vengarse de ambos. En especial de la Diosa del Amor.
A la cual insulto por un buen rato mientras le decía que ella debería ser la peor Diosa del Olimpo, por ser una puta y ofrecida.
HyunJin se había escondido en el pecho del Dios de la Guerra el cual intentaba no reaccionar agresivo ante los comentarios del ex esposo de su Diosa.
Escuchó las risas de Chan, Jisung el Dios del mar y de Jeongin el Dios del Inframundo. También las de Jisoo Diosa de la agricultura y Jennie Diosa del fuego sagrado. Incluso escuchaba los reclamos de Jihyo por haberse acostado con su tía.
Pero a ninguno le importaba, Ares no le importaba estar unido a su amor verdadero por toda la vida. Para el era mejor que todos supieran que Afrodita le pertenecía a el, y que el se iba a encargar de satisfacerla como se debe.
Aunque después de hablarlo con Chan, MinHo y HyunJin tomarían caminos diferentes por el bien del Olimpo.
Aunque, La Diosa del Amor estaba esperando a su primer hijo. Su pequeña Yeji, quien seguramente sería la niña consentida de su padre, El Dios de la Guerra.
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℘ Si conocen la mitología griega se darán cuenta de que modifique algunas partes, pero fue por el bien de la historia. Así que lamento si les causa bronca los cambios en la historia.
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