¿Qué? ¿Papá? [KookV Omegaverse]

Summary

Taehyung criando solo al hijo que tuvo con Jungkook y del que él no sabe nada. Kai llegando a casa de Jungkook para enseñarle a ser un buen papá.

Status
Ongoing
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18
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18+

I

La sala estaba hecha un desastre: botellas vacías, otras medio llenas, vasos, platos, champagne y confeti por todos lados. La cocina ni se diga, parecía que habían hecho una guerra de comida, pastel en las paredes, las sobras de la cena en la barra y los huesos de las alitas estaban acomodados como un pentagrama, no era de extrañarse que a mitad de la fiesta alguien en completo estado de ebriedad hubiese querido invocar a algún ente del bajo astral. El baño… Ni se diga. Lo malo es que había tres baños en la planta baja. Y las habitaciones… bueno, también eran otro tema, pero la importante era la principal. Donde el quarterback de los Soldiers de Corea del Sur descansaba plácidamente entre dos omegas de distintas nacionalidades después de celebrar toda la noche la victoria del equipo.


Jungkook abrió los ojos con pereza, dejó un besito en la frente de las dos chicas que dormían a sus lados y se incorporó para hacer un recuento de los daños. Al salir el aroma a alcohol aún era bastante penetrante, seguro pasaba de mediodía así que era hora de hacer que todos se marcharan.


El alfa tomó un silbato de entrenador y empezó a hacerlo sonar en las habitaciones y en los sillones, todo con intención de que sus amigos se despertaran y salieran de su casa. Ya había sido suficiente y Hong Hyeonsuk, la señora que le ayudaba a tener su casa en orden y que era casi una madre para Jungkook, iba a matarlo por tener el lugar de esa manera.


Con pesar y algunos todavía ebrios, los amigos de Jungkook y sus acompañantes salieron de la casa del quarterback, dejando a una perpleja Hyeonsuk frente a la puerta. El alfa sonrió con pena, esa sonrisa que lo hacía salirse con la suya siempre, pero no esa vez.


-¡Debería darte vergüenza! -exclamó la omega molesta cuando vio la cocina. -¿Y esto? -preguntó señalando los huesos de pollo. Jungkook sólo soltó una risita apenada y negó con la cabeza. -¡Necesitas sentar cabeza, Jungkook! No puedes vivir con estos excesos, no es sano.


-Tranquila, mamá. -dijo con una voz suave. - Sólo soy un joven que se divierte celebrando sus logros ¿No estás orgullosa de mí? -preguntó con una sonrisa altanera.


-¡Orgullosa voy a estar el día que no hagas estas barbaridades! -exclamó golpeando el brazo de Jungkook con el trapo con el que limpiaba la barra. El alfa se soltó a reír y tomó otro trapo para ayudarle, la mujer suavizó su semblante y negó con la cabeza. -No cambias, no cambias… -Refunfuñó mientras seguía con su labor.


Estaba demás decir que se les fue el día entero limpiando, Jungkook se aseguró de que Hyeonsuk llegara a casa, le compró la cena y enviaría un par de regalos para compensar su arduo trabajo. Cuando por fin tuvo un momento para él, se dio cuenta de lo enorme que era su casa, casi podía jurar que escuchaba sus pensamientos en eco por lo vacío que se sentía el lugar. El alfa suspiró con una mezcla de emociones, era el quarterback del equipo más famoso de Corea del Sur, era una celebridad, muy popular entre la gente y aún así, se sentía terriblemente solo.


De la mesita de noche de su habitación sacó una foto que guardaba celosamente dentro de un libro, la observó unos segundos y se permitió extrañar un poco esa vida, cuando todo era más sencillo y él… Ya no tenía importancia. Había sido hace mucho tiempo.


Jungkook se quedó dormido con la foto en su pecho, añorando en silencio la sencillez de aquel omega con el que alguna vez tuvo todo.


La mañana llegó y con ella un huésped bastante inusual dentro de un edificio que sólo era usado por solteros adinerados y viejos cansados de la vida tradicional que llevaban. Los guardias y personal de recepción lo observaron bastante confundidos y se sorprendieron en demasía al saber hacia qué departamento iba exactamente pero bastó un gesto amigable de su parte y una sonrisa tierna para conseguir su ayuda. El ascensorista también fue amable y le ofreció una pequeña charla mientras llegaban al piso.


Cuando al fin llegó al lugar arrastró su maleta de rueditas por el pasillo observando con esos ojos grandes y brillantes cada una de las puertas hasta que acertó con la que buscaba. Se acomodó el cuello de la sudadera que llevaba y apretó el conejo de peluche que había estado cargando desde que bajó del avión, respiró hondo y al fin llamó a la puerta.


Jungkook despertó sobresaltado al escuchar el timbre. Nadie nunca lo visitaba de sorpresa y Hyeonsuk tenía su propia llave. El alfa se incorporó con prisa sólo para darse cuenta de que había dormido mal acomodado y ahora su cuello le cobraba factura. Guardó la foto de nuevo a donde pertenecía y salió hacia el recibidor. -¡Ya voy, ya voy! -exclamó con fastidio cuando el timbre no dejaba de sonar. Jungkook se asomó por la mirilla, un pequeño de cabello negro y un conejo de peluche con una maleta. El alfa suspiró con cansancio, había visto ese escenario muchas veces ya. -Haré un cheque a tu tropa de Scouts. -dijo abriendo la puerta y mirando al pequeño. - Ya soy colaborador, no tienes que venderme nada.


El cachorro observó al alfa con sorpresa, lo había visto en revistas y hasta en televisión, pero jamás así de cerca, no imaginó que fuera tan alto y grande o que su voz en realidad sonara tan… tranquila a pesar del evidente fastidio. -No… no vengo a venderle nada.- habló con nerviosismo y finalmente respiró hondo, colocó sus manos a los costados y dejó de apretar el peluche que llevaba para hablar sin nervios. -Hola, soy Kai, soy tu hijo.- sonrió con los dientes frontales sobresaliendo mientras su nariz se arrugaba y las bolsitas de sus ojos se pronunciaban.


Jungkook soltó una carcajada alegre y revolvió el cabello del pequeño. - Claro que sí lo eres, campeón. ¿Quién es tu madre? ¿Lee YooBi? O ¿Lee Yongbok? -preguntó con ironía. Lo cierto es que el cachorro era bastante parecido a él, pero era una coincidencia. - ¿Sabes qué? No importa, haré un cheque a nombre del portador, llévaselo a Yoobi o Yong Bok, quien sea.


-Mi madre es Kim Taehyung.- contestó el cachorro frunciendo el ceño y juntando los labios. -Él me envió aquí para que pudiera conocerte.


Jungkook se quedó helado. Justo la noche anterior se había acordado de él. - ¿Qué? -preguntó atónito. -Taehyung… -El alfa se recargó en la pared y suspiró, miró al cachorro y no podía creerlo. Incluso empezó a verle parecido a su madre. -No. Imposible. Taehyung y yo no tuvimos hijos. -dijo tratando de convencerse a sí mismo. -¿Qué quiere, dinero? Ya te dije que te haré un cheque. -Declaró tratando de ser firme, pero su voz tembló al final. El alfa dejó la puerta abierta y entró a su casa despacio, no podía ser posible. Ese niño debía mentir, pensar en Taehyung nunca traía nada bueno.


El cachorro no esperó una invitación, tomó con firmeza su maleta y caminó hacía dentro del apartamento sin quitarle la vista de encima a su padre. -Mi mamá no dijo nada sobre dinero, hace poco cumplí ocho años y él al fin me habló de ti así que cuando me dijo que tendría que irse a un viaje de trabajo le pedí que me dejara conocerte. Tu casa es muy bonita, es muy diferente a la mía…- el cachorro podría seguir hablando de no ser por el ladrido que escuchó. -¿¡Tienes un perro!?


Para cuando Jungkook se dio cuenta, Kai andaba muy cómodamente por su casa y honestamente, no tuvo el corazón para correrlo. -Oye, oye. No, no. No lo toques con tus manitas llenas de cheetos. -dijo con prisa cuando Bam, su perro, se acercaba emocionado con el cachorro. -Es muy bravo, eh. Si te muerde no te llevaré al hospital. -Advirtió muy serio, sin embargo, su perro tenía otros planes y se tumbó pancita arriba para que el pequeño, que olía a chocolate y lavanda, lo acariciara, seguramente sentía familiar el aroma. -Traidor. -Murmuró por lo bajo. -Bueno, entonces ¿Qué quieres? -preguntó enarcando una ceja.


Kai soltó una risita y se agachó para acariciar al perro, contrario a lo que su padre decía este parecía bastante amigable y noble. -Ya te lo dije, mamá tuvo que salir del país por su trabajo, me envió aquí para que pase unos días contigo.- habló y luego alzó la vista. -¿Dónde puedo dejar mis cosas?


-Al fondo está un cuarto de visitas. -dijo Jungkook rendido tallando su rostro. Luego se dio cuenta de lo que había dicho y resopló con pesar. - No sé qué te habrá dicho tu madre, pero él y yo no hablamos desde hace años. Ni siquiera tengo manera de comprobar que seas mi hijo. ¿Sabes? No es raro que de repente me aparezcan “hijos perdidos” ¿Cómo sé que no eres uno de ellos y que tu madre quiere sacarme dinero?


-Mamá dijo que era muy probable que no lo creyeras, dijo que eras muy famoso.- el cachorro tomó su maleta y sacó un par de cosas de ella, un sobre de papel y una botellita pequeña. -Me pidió que te diera esto.- el cachorro se acercó hasta su padre y se estiró para darle el sobre mientras él tomaba asiento en uno de los sillones de la sala para tomar su leche de banana.


El alfa sintió un escalofrío al darse cuenta que su refrigerador estaba lleno de leche de banana y que ese niño era más parecido a él de lo que quería admitir. El alfa tomó el sobre entre sus manos, tentado a arrugarlo y tirarlo a la basura, pero su cerebro actuó antes y abrió la carta.


Sí. Era la letra de Taehyung.


Jungkook.


Han pasado años desde la última vez que nos vimos. Te he visto en muchos de tus partidos, al menos desde televisión, no has cambiado nada o eso creo.


Jungkook, tenemos un hijo, su nombre es Kai tiene ocho años y creo que cada día se parece más a ti… Me gustaría poder decírtelo frente a frente, pero no puedo.


THK :)


He cambiado tanto… pensó para sí antes de doblar la carta y guardarla, pensando que a Kai no le importaría. No lo diría en voz alta, pero se sentía ligeramente abrumado, un hijo era demasiado para procesar y quizá en un par de horas se arrepentiría, pero honestamente, nunca supo decirle que no a Kim Taehyung. -Bien… No sé nada de niños, así que sólo asumiré. Ahí está la televisión. -Señaló con el dedo. - Tu cuarto está al fondo. No tengo dulces ni azúcar y no puedes abrir el minibar. Sí sabes ir al baño solo, ¿Cierto?


-No tengo dos años.- habló con obviedad el pequeño alzando una ceja. -¿Él puede dormir conmigo?- habló refiriéndose a la mascota. -Por cierto ¿Cómo se llama?, ¿Qué vamos a hacer hoy? Cuando no voy a la escuela mamá siempre tiene planes para nosotros ¿Podemos ver una película juntos? ¡El Rey León!


¡Carajo, sí se parecía a Taehyung! Pensó Jungkook alzando ambas cejas, sin embargo su asombro se vio interrumpido por la lluvia de preguntas. -¡Wow! ¡Espera! Son demasiadas preguntas. -Exclamó Jungkook. -No, Bam siempre duerme conmigo. -Aclaró. Antes de poder decir otra cosa, vio como Bam golpeaba con la cabeza la manita de Kai para que lo acariciara. Ese niño, que decía ser su hijo, pero Jungkook no tenía ninguna prueba contundente o al menos no quería reconocer el parecido increíble a su madre, no iba a robarle a su perro. - Y… No sé tú, pero yo tengo una agenda. Hay que desayunar, entrenar y luego ver mis juegos para saber qué puedo mejorar. -Le dijo al niño. - ¿Tú qué vas a hacer hoy? -preguntó alzando la ceja, quizá el gesto era de él y no de su madre.


-Puedo acompañarte.- sugirió el niño que al ver la cara de confusión del mayor inmediatamente supo que debería retractarse. -O no, si estás muy ocupado puedo quedarme aquí, mi mamá dice que a veces hay que esperar a que termine de trabajar para poder jugar juntos.


Jungkook suspiró rendido, no sabía mucho de niños, pero sabía que dejarlos solos no era correcto. Qué remedio… -No, está bien. -dijo por fin. - Después de todo, tu madre te envió aquí para conocerme, aunque… ¿No es algo irresponsable de su parte mandarte solo? -preguntó, pero el pequeño sólo se encogió de hombros. Jungkook iba a decir algo más, pero en eso se abrió la puerta de la casa.


-¡Lamento la tardanza, Kook, tuve que hacer unas vueltas antes! ¡Buenos días! -Saludó apurada Hyeonsuk. La omega entró como de costumbre pero algo llamó su atención. La pequeña cabeza que sobresalía del sillón de la sala. -¿Jungkook?


-¡Hola, Hyeonsuk! No te preocupes. ¿Por qué no vamos a la cocina? -Sugirió tratando de evitar que viera a su hijo. Pero como buena madre. La mujer ya estaba en la sala de frente al pequeño, lo miró a él, luego a Jungkook, devolvió la vista al pequeño y una vez más miró al alfa esperando una explicación. -Es Kai… mi… hijo.


-Cuando te dije que sentaras cabeza no me refería a que fueras y adoptaras a un niño. -dijo la mujer colocando sus manos en la cintura.


-No lo adopté… es… es hijo de Taehyung… y mío. -Dijo en voz alta por primera vez.


Hyeonsuk estudió cuidadosamente el semblante y el lenguaje corporal de Jungkook, conocía a ese alfa tan bien, que podía jurar que era suyo. -¡Jeon Jungkook, no estarás pensando…! -exclamó molesta, pero no pudo terminar la frase cuando el quarterback la interrumpió.


-¡Justo eso! ¡Sí! Hay que hacer una prueba. -exclamó el alfa aliviado, por fin un poco de paz mental.


-¡Pero qué dices, muchacho! -estalló Hyeonsuk en carcajadas. - ¿Qué otra prueba necesitas? Lo ves de perfil y ves a Taehyung, lo ves de frente y eres tú. Alza la ceja y es Taehyung. Arruga la nariz y eres tú. Olvídate de hacerle pruebas a este muñequito. Ven, tesoro, soy Hyeonsuk, ayudo a tu papá en su casa, ven, te haré un desayuno delicioso. -Ofreció la mujer tendiendo su mano al cachorro, éste dudó un momento y miró a su papá buscando aprobación, Jungkook asintió con la cabeza. Si Hyeonsuk estaba segura que era suyo no tenía caso pensar en las pruebas de ADN. -¿Te gustan los hot cakes, precioso? Jungkook, pon la cafetera. -Pidió al alfa mientras la mujer instalaba al cachorro en la cocina y sacaba los ingredientes para preparar el desayuno.


Jungkook por su parte, obedeció a su madre. Preparó la cafetera y sacó tres tazas una vez que el café estuvo listo. - No tengo vasos de plástico. Ten cuidado. -dijo al cachorro tendiendo la taza frente a él, mientras le daba un sorbo a su propio café.


Kai se inclinó sobre la mesa y observó la taza frente a él para olfatear un poco y luego hacer una mueca de desagrado. -Ugh, café.- dijo tallando su nariz. -A mí no me gusta el café.


-Eres igual que tu madre. -Dijo Jungkook retirándole la taza y girando los ojos. Hyeonsuk acarició el cabello del cachorro antes de reprender al alfa.


-¡Es un cachorro, Jungkook! -exclamó con ese tono maternal que tenía. - Los niños no deben tomar café. Ten, tesoro. -dijo tendiéndole una botella, de las muchas, de leche de banana que Jungkook tenía en el refrigerador.


-Oye, eso es mío. -Se quejó Jungkook cuando vio al pequeño tomarla animadamente.


-Cuando uno es padre aprende a desprenderse de sus cosas para que su hijo tenga lo mejor. -Contestó Hyeonsuk con una voz dulce. El alfa resopló rendido, algo le decía que con ese par, nunca iba a ganar.- Jungkook no está acostumbrado a tratar con niños tan preciosos como tú, cielo. Tenle paciencia. Sabe hacer estrategias de juego, pero tiene la sensibilidad de una piedra. ¿Te gusta el americano? Tu papi es muy famoso, ¿Lo sabes? Cuando empiece la temporada te llevará a sus partidos.


-Sí me gusta.- contestó el cachorro. -Mi mamá a veces veía los partidos cuando estaba solo en su estudio, luego empezamos a verlos juntos con Yeontan.- alzó la vista hacia su padre. -Conozco a Jungkook desde que tenía cinco, pero no sabía que era mi papá.- contó a la mujer con una risita.


-Vaya, un fan. -dijo Jungkook de manera altanera, ganándose un golpe con la espátula con la que Hyeonsuk volteaba los hotcakes que le preparaba al pequeño, provocando que Kai quisiera reír. - ¡Auch!


-Es tu hijo y te admira. No es un fan. -Lo reprendió la omega. -No le hagas caso, tesoro. Come tu desayuno, en el refrigerador hay todas las leches de banana que quieras y hoy iré al super a traerte golosinas, ¿Cuáles te gustan, mi vida? -preguntó con una voz dulce. -Necesito dinero para comprarle al niño lo que quiera. -dijo extendiendo la mano para que Jungkook le diera su tarjeta. Kai rió, esta vez con más ganas y algo se removió en el pecho del alfa. Hacía años que no escuchaba esa risa y contrario a lo que pensaba, el escalofrío en su espalda y su lobo moviendo la cola feliz, no era algo que esperara.


-Kai… -lo llamó con un hilo de voz. - Dile a Hyeonsuk lo que quieras comer de postre… -Pidió con un nudo en la garganta. - Yo… regreso en un minuto.


Jungkook salió de la cocina y caminó en dirección a su habitación, sus manos temblaban y su respiración estaba agitada, su corazón latía con prisa y sentía ganas de llorar.


-Tesoro… -lo llamó Hyeonsuk en el marco de la puerta. - Kook, ¿Está todo bien? -preguntó con una voz suave.


-Sí… Es sólo que… Es mi hijo. - Respondió girándose para ver a la omega. -De verdad es mi hijo y escucharlo reír… Fue como volver a escuchar a Taehyung… Todos estos años…


-Yo sé cuánto lo extrañas, Jungkook. -dijo la mujer acariciando el brazo del alfa. - No tienes qué decirlo en voz alta, desde que me contaste sobre él lo supe.


-¿Cómo pudo ocultarme esto? -preguntó el alfa al aire.


-Sus razones habrá tenido, lo importante ahora es que le des la oportunidad a Kai de conocerte. Le brillan los ojitos igual que a ti cuando te ve. -Le dijo con una sonrisa pequeña. Jungkook sonrió de la misma forma. - Ve a desayunar con él. -Pidió la omega. - Pasen el día juntos, sé su papá. Él sabe que lo eres, pero gánate eso.


Jungkook asintió con la cabeza y abrazó a Hyeonsuk con cariño, esa mujer verdaderamente era una madre para él. Luego de unos segundos, el alfa volvió a la cocina donde Kai seguía desayunando.


-Después de desayunar iremos a correr. -Anunció Jungkook al cachorro. - Dijiste que tu madre hace planes para ustedes, bueno, mi trabajo es hacer estrategias también, así que: desayuno, correr, rutina de ejercicio, dijiste que querías ver una película. Bien, veremos el Rey León y sólo porque es una ocasión especial, pediremos de comer lo que se te antoje, mañana volvemos a mi dieta. ¿De acuerdo? -preguntó a su hijo cerrando el puño cerca del cachorro para que lo chocara con él.


-¡Sí!- exclamó el cachorro y dudó un poco antes de chocar su puño con el de su padre, con mamá no hacía eso, ellos eran más de abrazos y mimos. -¿Bam va a acompañarnos? Se ve que él también quiere jugar con nosotros.


Jungkook notó eso y no pudo evitar sonreír, tenía mucho que enseñarle a ese cachorro. -Bam siempre me acompaña a correr, tendrás que seguirle el paso. -Dijo robándole un pedacito de hotcake al niño de su plato. Si ya iba a romper su dieta… Hyeonsuk los veía desde la entrada de la cocina, sigilosamente sirvió el desayuno de Jungkook para dejar que ambos se pusieran al día. -¿Cómo te va en la escuela? -preguntó Jungkook de pronto, cuando comenzó a sentir la responsabilidad de la educación de su hijo respirándole en la nuca. -Yo nunca fui muy bueno en las materias teóricas como historia o literatura, pero en educación física siempre fui el primero, así que no te sientas mal si batallas con alguna materia, no puedes ser perfecto como yo, también eres hijo de tu mamá. -Bromeó por primera vez con el cachorro.


Pero Jungkook no contó con que en realidad Kai no entendería esa broma. -Mamá me ayuda con las tareas que no entiendo y no me va mal casi en ninguna materia.- contó inclinando su cabeza hacia un lado. -Bueno, en historia sí un poco. Pa… Jungkook ¿Conoces a mi mamá desde la escuela?


Bueno, había que trabajar en entender el sarcasmo. Desde ahí podía partir. Jungkook suavizó su mirada cuando el pequeño estuvo por llamarlo papá y aunque quería animarlo a que lo hiciera, quería que naciera del cachorro y para que eso sucediera, Jungkook tenía que esforzarse mucho. Pensar en cómo conoció a Taehyung le provocó una sensación extraña, su lobo sintió una mezcla de tristeza y añoranza, por eso suspiró antes de contestar. -¿Qué te contó tu madre? -preguntó primero, con la ceja alzada, gesto que el cachorro también tenía. -Cuando te habló de mí ¿Dijo cosas buenas o malas? Te contaré mi versión porque es la verdadera, tu madre tiende a exagerar. Nos conocimos en la preparatoria. Yo era el quarterback del equipo y tu madre… El omega más hermoso que alguna vez vi. -Recordó con una sonrisa en la boca. - Lo invité a ver un partido porque quería lucirme con él, ya sabes, un touchdown por aquí, un beso de premio por allá, otro touchdown después porque uno es un verdadero ganador. Bueno, olvida eso. -Se apresuró a corregirse. - Después de ese partido lo invité a cenar, fuimos en mi auto por unas hamburguesas al mirador y platicamos hasta tarde, cuando llegué a casa le escribí que quería verlo más seguido después de la escuela, empezamos a salir, estuvimos juntos en muchos momentos importantes para los dos y como adolescentes eso es demasiado. -Jungkook quería seguir contándole, pero usar al hijo que acababa de descubrir que tenía, como terapeuta, no era correcto. Además el niño preguntó cómo se conocieron y así fue.


El cachorro observaba con cierto asombro a su padre y una sonrisita se asomaba en sus labios. -Mamá no me contó. - admitió el pequeño mientras veía hacia su plato. -Sólo dijo que eran muy jóvenes. Jungkook ¿Tú quieres a mi mamá?- preguntó con curiosidad.


Jungkook se atragantó con el hotcake que tenía en la boca, tosió un poco y bebió café para pasárselo. - Bueno, te tuvimos a ti, en algún momento nos quisimos mucho, pero las cosas no son tan sencillas, no pienses en eso, lo importante es que ahora mamá y yo tenemos que hacer una estrategia, como en los juegos de americano, para poder darte lo mejor. -Jungkook no supo de dónde salió eso, pero su lobo estaba feliz por haberlo dicho. El alfa no se resistió a tomar la manita del cachorro para confortarlo. - ¿Otra leche de banana, campeón? -preguntó con una sonrisa.


-Gracias, estoy bien.- aseguró con una sonrisa. -Vamos a hacer ejercicio y mamá dice que no es bueno tomar muchos líquidos antes de estar en movimiento, podría caerme pesado. Hace unos meses estuve enfermo por eso.- contó con desagrado. -¿A qué hora nos vamos? ¿Puedo llevar a Kookie?


Jungkook rió, sonaba exactamente a algo que diría Taehyung, sin embargo, su sonrisa desapareció con la pregunta del niño. -¿Kookie? -repitió sintiendo un escalofrío en la espalda, sin darse cuenta estaba conteniendo la respiración y sentía que el corazón le latía en los oídos. -¿Quién es Kookie, campeón? -Se animó a preguntar, por fin, pasando saliva con dificultad.


-Mi conejo de peluche.- respondió con inocencia alzando el muñeco que discretamente había estado sosteniendo todo ese tiempo. -¿Te gusta su nombre? Mamá me ayudó a elegirlo, dijo que él también había tenido un conejito llamado Kookie.


Jungkook sintió sus ojos llenarse de lágrimas en ese momento, tragó saliva sintiendo dolor por el nudo que intentó deshacer inútilmente. No era un conejo real, Taehyung solía llamarlo Kookie y todos los años que tenía Kai con ese peluche lo llamaba por el apodo que su madre tenía para él sin saberlo. -Me encanta… -Susurró tallando sus ojos para no llorar. -No puedo creer que tu mamá lo llamara así. Kai, ¿Puedo darte un abrazo? -preguntó jugando nerviosamente con sus manos.


Kai no dijo nada, se empujó junto a la silla con sus manos y bajó de ésta para acercarse hasta su padre, no sabía exactamente qué le pasaba, pero hizo lo que tantas veces su madre hizo con él, se acercó cauteloso y rodeó hasta donde alcanzó a abrazar al mayor.


La cercanía del cachorro y el calor de su cuerpo hicieron a su lobo brincar de felicidad, no había ninguna duda, ese cachorro era suyo, su lobo lo reconocía y lo necesitaba cerca. Jungkook sonrió hincándose a la altura de él para poder abrazarlo mejor. El alfa restregó su cabeza en el hombro del cachorro y liberó sus feromonas para él, para que cualquier otra persona supiera que ese cachorro era suyo, Kai lo abrazó con más fuerza cuando sintió el aroma de su padre.


Jungkook no era un hombre afectuoso, pero su hijo se había convertido en su debilidad en tan solo esas horas que llevaba en casa. Luego de un momento que pareció eterno, en el buen sentido, se separaron, el alfa sonrió genuinamente, por primera vez en muchos años dejó de sentirse solo.


No les tomó mucho alistarse para salir a correr, había un parque lo suficientemente grande cerca de la casa de Jungkook. El alfa llevaba la correa de Bam, mientras caminaba para calentar sus articulaciones, dejó que Kai llevara la correa del perro, Bam no correría si no se lo ordenaba o si no veía a Jungkook correr así que no suponía un problema que el perro jalara a su hijo.


-¿Estás listo? -preguntó tomando la correa de Bam para comenzar a correr. Kai asintió con la cabeza y Jungkook se concentró al frente, contó hasta tres y trotó para ganar velocidad hasta que ya estaba corriendo.


Él estaba acostumbrado, era un deportista además de que era muy grande por lo que avanzaba bastante en unos cuantos pasos. Todo lo contrario al cachorro. -Jungkook… espérame.- alzó la voz cuando vió al mayor acelerarse. -¡Papá!


Jungkook se detuvo en seco cuando Kai lo llamó papá. El alfa se giró para ver al pequeño que aún estaba bastante lejos de él y aunque su primer instinto habría sido correr hasta donde él y cargarlo con alegría por haberlo llamado “papá”. Su espíritu competidor y su humor juguetón fueron más fuertes, Jungkook se quedó de pie esperándolo con una sonrisa, cuando el pequeño estaba por llegar a él, el alfa avanzaba más mirándolo y riendo alegremente. -¡Alcánzame! -exclamó haciendo que el pequeño corriera aún más.


Kai siguió tratando de acercarse hasta que el cansancio fue demasiado y su voluntad se debilitó, era obvio que no podría hacerlo y que su padre siguiera jugando y burlándose de él lo estaba haciendo enfurecer. El pequeño se detuvo con el ceño fruncido y los labios hechos un mohín, observó a Jungkook con molestia y se cruzó de brazos antes de girarse y dirigirse hacia la valla de contención de la pista.


Jungkook vio en su hijo el mismo puchero de Taehyung y su corazón se derritió en ese momento, soltó una última carcajada echando la cabeza hacia atrás. -Kai, estoy jugando, ven aquí. -El alfa trotó hasta donde el pequeño estaba parado con los brazos cruzados y un gesto de inconformidad enorme porque no tenía intención de moverse, igual que su madre cuando se enojaba. -Hey, ¿Qué pasó? Te dije que me alcanzaras. -dijo Jungkook de manera juguetona. Era obvio que su pequeño no iba a poder seguirle el ritmo, pero no entrenar no era opción, así que Jungkook no tuvo más remedio que ponerse en cuclillas de espaldas al cachorro. -Sube, seguro estás cansado y todavía me faltan 3 kilómetros. -Animó al cachorro a subir a su espalda para seguir trotando. -Es día de entrenar con peso, vamos.


Kai lo miró no muy convencido al principio, alzó el rostro y una ceja como si estuviese buscando la mentira de su padre pero finalmente cedió, se acercó hasta él y siguiendo sus instrucciones subió a su espalda aferrándose con fuerza. -No me vayas a tirar.- pidió un poco asustado en cuanto se dio cuenta realmente de cuan alto era Jungkook, a comparación de él, claro.


-Pues no te sueltes. -Advirtió Jungkook igual de divertido. Con Kai en su espalda no podía correr como normalmente hacía, diría que porque le pesaba, pero en realidad era porque no quería que ocurriera un accidente. ¡Ay, no! Ya estaba pensando como un papá. Soltó una risita y trotó con cierta velocidad para completar su carrera. -Eres muy enojón, señorcito. Eso lo sacaste de tu madre. -Contó Jungkook con una sonrisa. Mientras el alfa hacía su recorrido, recordó algo que no alcanzó a preguntarle a Kai, entonces aprovechó que estaba disminuyendo la velocidad para hablarle. - Mencionaste que veían mis partidos con Yeontan, ¿Quién es él? ¿Tu hermano? -preguntó con el ceño fruncido aunque el cachorro no pudiera verlo. ¿Taehyung había tenido otro hijo?


Kai soltó una risita. -El tío Jimin también dice que es mi hermano porque mamá lo trata como un hijo, aunque no podría serlo, tiene el tamaño de un bebé y es muy peludo.- contó divertido. -Yeontan es un Pomerania.


Jungkook no lo diría en voz alta, pero sintió que el alma le regresaba al cuerpo. Entonces Kai era hijo único. Excelente… No por alguna razón en especial, sólo le parecía excelente. La mención de Jimin también lo hizo sonreír, tenía años de no saber de él y cuando Taehyung y Jungkook eran novios, Jimin siempre cubría a Taehyung con sus padres para que ellos pudieran escaparse de noche, era un buen hermano y un excelente amigo.


-Bueno, ahora tienes otro hermano, Bam. -Dijo con una sonrisa. Una vez que dejó de correr bajó al pequeño de su espalda y estiró un poco, sirvió un poco de agua en el recipiente portátil de Bam y dejó que el perro se acostara para descansar en lo que terminaba. - Me faltan unas series de lagartijas y sentadillas. -Avisó al cachorro y sin darle tiempo a responder, Jungkook se colocó en plancha. - Sube, sabes contar ¿Verdad? -preguntó divertido, era obvio que sabía, pero molestar a su hijo lo hacía sonreír. -¿Cómo está tu tío Jimin? Cuéntame.


-Muy embarazado.- contestó con una risita. -Así le dice mi mamá porque él y mi tío Yoongi van a tener dos bebés.- contó alegre mientras se sostenía fuerte de Jungkook. -Papá ¿Cómo se hacen los bebés?- cuestionó. -Le pregunté a mamá pero él dijo que luego me explicaba.


Jungkook sintió como sus brazos se debilitaron por la impresión de la pregunta y soltó una risa nerviosa. No tenía ni 24 horas siendo papá y ya lo estaban poniendo en una posición incómoda y difícil. -Uhm… Pues… ¡Qué bueno que tus tíos vayan a tener dos bebés! -exclamó haciendo un par de lagartijas. - A tu tío Yoongi también lo conozco, igual, de la escuela. Siempre estuvo muy enamorado de Jimin, a veces salíamos los cuatro ¿Sabes? Yo los llevaba en mi auto, para no batallar con el estacionamiento porque tío Yoongi también traía un coche entonces nos turnábamos para manejar. Era muy divertido. -contó para distraer al pequeño de su pregunta. - Yoongi quiere mucho a Jimin, siempre decíamos tú mamá y yo que era al único al que jamás le diría que no.


-El tio Yoongi es muy cool, ellos a veces me cuidaban y cuando supieron que iba a tener dos primos dijeron que cuando crecieran podía jugar con ellos, pero yo no quiero esperar tanto, le pedí a mi mamá que me diera un hermanito pero él dice que tener un bebé era muy difícil ¿Por qué? ¿Es por qué mi mamá no está contigo?


De acuerdo, había dos cosas con las que Jungkook no estaba del todo contento, la primera y la más importante era que no podía permitir que su tío Yoongi fuera “más cool” que él. La segunda era que esas preguntas debían responderlas juntos, pero eso no pasaría porque no lo estaban, el lobo de Jungkook se sintió triste por eso, el alfa sacudió la cabeza para deshacerse de esos pensamientos, no estaban juntos desde hace años, ya estaba acostumbrado. -Es porque un bebé necesita… Bueno, sí, quizá es por eso, mamá y papá necesitan estar juntos. -dijo y enseguida se arrepintió, no era la mejor respuesta porque Kai estaba ahí y sus padres ni siquiera se hablaban. - Pero no pienses en eso, ¿Sí? Uhm… un bebé requiere mucha atención y cuidados y si mamá y papá están muy ocupados trabajando no pueden traerlo al mundo… tú no te preocupes por un hermano, tienes a Bam y a Yeontan y a tus primos. -comentó tratando de salvar la situación. -¡Siguen las sentadillas! -exclamó bajando con cuidado al cachorro de su espalda y lo cargó en sus hombros para empezar con el ejercicio. Con un poco de suerte, Kai reiría y podían olvidar el tema de los bebés.


Y lo logró, al menos por el momento pues a Kai aún no le quedaban completamente claras muchas cosas y por cada una que preguntaba salían más dudas, pero su cabecita infantil se distrajo con lo divertido que fue subir y bajar. Las risas no se hicieron esperar y para cuando se dio cuenta el entrenamiento se había terminado.


-¿Qué vamos a hacer ahora?- preguntó Kai observando atentamente a su papá.


-Volver a casa.- Respondió el alfa con una sonrisa, despeinando el cabello de su cachorro. - Eres el mejor training buddy del mundo. ¿Lo sabes? -le dijo cerrando el puño para que el cachorro lo chocara con él. Jungkook tomó la correa de Bam y dejó que Kai lo llevara, el pelinegro de pronto trotaba poquito para que Bam quisiera seguirlo a su ritmo y jalara al pequeño, pero enseguida se detenía y reía, le gustaba hacerlo enojar porque entonces podía ver a Taehyung en su rostro y su lobo saltaba de alegría.


-¡Ya!- exclamó el cachorro frunciendo el ceño aunque con una sonrisa disimulada en el rostro mientras arrastraba los pies. -Estoy cansado.- admitió tallando uno de sus ojos con su manita libre.


No supo qué fue. Había escuchado a sus compañeros de equipo muchas veces decir que estaban cansados, pero esa oración jamás había tenido un efecto tan… protector en Jungkook, pues el alfa no se esperó ni un segundo y tomó al cachorro en brazos. Ya había corrido con él, ya había hecho sentadillas y lagartijas con él. ¿Qué era caminar tranquilamente a casa? Kai encontró el hombro de Jungkook bastante cómodo y el pelinegro no pudo evitar derretirse ahí mismo. Jungkook no sabía que los cachorros encuentran el aroma de sus padres como un calmante natural, pero su lobo lo hizo liberar sus feromonas por instinto. Tener a su cachorro tan vulnerable despertaba unas ganas inmensas de procurarlo que no sabía que tenía y siendo sinceros, jamás se había sentido tan completo, tanto, que incluso se sintió triste por no haber podido cargarlo cuando nació.


Caminó sin prisa. Kai estaba profundamente dormido y lo sabía porque había dejado caer sus manitas y su respiración era lenta. Parecía que Bam también estaba feliz pues el perro no dejaba de mirar al cachorro dormido y movía la cola.


-Cuando despierte podrán jugar de nuevo. - le dijo al hermano mayor. Aunque, bueno, Kai tenía más años que Bam, pero Bam era más grande que él.


No tuvo corazón para dejarlo en el cuarto de visitas. No cuando su cama olía a chocolate y había descubierto lo relajante que era para su pequeño, así que lo instaló en medio de la cama, de nuevo, no sabía a qué edad dejaban de rodar los niños hasta caer, pero era mejor prevenir. Estaba seguro de que el cachorro despertaría hambriento y como Jungkook no sabía qué le gustaba, pidió de todo: pizza, pasta, sándwiches, corn-dogs, alitas no picantes porque algo le decía que era igual que su madre y no le gustaba, incluso pidió postres y dulces.


Mientras la comida llegaba, Jungkook dio un par de vueltas por la sala. No tenía películas para niños, pero en ese momento contrató un servicio de streaming para ver El Rey León y todas las películas que Kai quisiera.


Cuando seas padre, entenderás que ver la sonrisa de tu hijo es el premio más grande.


-Hijo de puta. - Murmuró Jungkook con una risita, pues esas fueron las palabras que su mejor amigo le había dicho la noche anterior que se burló de él por ser papá y retirarse de la fiesta de celebración temprano para estar con su omega y su cachorro. Aprovechando que Namjoon estaba en su cabeza, decidió llamarlo. Aún no sabía qué haría con Kai o por qué estaba ahí realmente, quizá hablar con Nam lo ayudaría. -¿Hablo con la señora Kim? -preguntó de manera burlona cuando su amigo atendió el teléfono.


-Eres muy gracioso, Jeon.- contestó su amigo del otro lado de la línea reprimiendo lo que verdaderamente quería contestarle y todo porque, tal como pensaba Jungkook, estaba siendo un buen padre teniendo a su hijo a unos cuantos pasos de él. -Pero es un milagro que tú llames ¿Pasó algo?


-¿No puede uno saludar a su mejor amigo sin que pienses que me pasó algo? -Preguntó Jungkook ligeramente ofendido. -Aunque sí, pasó algo. -Anunció con un suspiro. No dejó que el alfa al otro lado de la línea hablara y se apresuró, pues ni él sabía cómo contarlo. - Anoche me dormí pensando en Taehyung, sólo deseaba que las cosas pudieran volver a ser como eran y saber de él… Esta mañana desperté porque el hijo que tuve con él llamó a mi puerta. Namjoon, tengo un hijo. Taehyung y yo tenemos un hijo y él está aquí. Conmigo.


-¿¡Qué!?- exclamó completamente sorprendido el mayor. -¿Por qué no me lo habías contado? Espera, dijiste que ser padre no era para ti ¿Cómo es que ahora tienes un hijo? ¿Lo ocultaste?- preguntó acusadoramente.


-Yo no sabía que Kai existía, Nam. -dijo en voz baja. -Dijo que Taehyung salió por trabajo, le pidió que lo dejara conocerme y ahora está aquí, al principio pensé que era mentira, pero mi lobo lo reconoce. Además, es muy parecido a los dos. -Jungkook hizo una pausa un poco preocupado. - No sé por qué Taehyung me lo ocultó todos estos años,


Namjoon realmente no sabía qué decir ante toda esa lluvia de información, Jungkook ya le había hablado de ese tal Taehyung un par de veces y era obvio que significaba más para él de lo que admitía, al menos estando sobrio. -¿Qué?- volvió a preguntar estupefacto. -Jungkook, creo que tenemos que hablar de esto y tienes que presentarme a ese niño… iré a tu casa ya.


-¡No! -se apresuró Jungkook. - No, Kai está dormido y después veremos películas, es un momento padre e hijo, a ti te puedo ver siempre que quiera, no sé cuánto tiempo podré verlo a él, lo mejor será otro día. -No era su intención ser grosero, pero que alguien más llegara a su casa y le quitara tiempo con Kai se sintió casi como una amenaza y su lobo estaba celoso. ¿Se estaba volviendo loco? - ¿Por qué no vamos juntos a ese lugar que le gusta a Soobin? Así ellos se conocen también y… ¿Acabo de organizar una cita de juegos para nuestros hijos? -preguntó dándose una palmada en la cara.


-Sí.- contestó Namjoon con una risita burlesca. -Ya eres todo un papá Jungkook, deja que se lo diga a Jin, él va a estar muy feliz.- rió observando a su esposo que llegaba a la sala.


-¡Espera, no me has ayudado en nada! -exclamó cayendo en cuenta que la conversación se había desviado. -¿Qué debo hacer? ¿Llamo a Taehyung? Después de que nuestros hijos se conozcan, claro, pero ¿Debería llamarlo? ¿Decirle que el cachorro llegó bien? Él tampoco lo ha llamado. ¿Y si lo dejó aquí para deshacerse de él? -preguntó en un susurro apurado. -¿Es válido que le reclame? No sé qué hacer Nam. Tenía tantas ganas de saber de Taehyung y ahora… La idea de tener que sentarme a hablar con él sobre nuestro hijo me aterra.


Namjoon frunció el ceño al otro lado de la línea. -¿Qué no es obvio? Claro que tienes que llamarlo.- regañó -No es normal que sólo lo haya mandado, es más bien, irresponsable de su parte, primero que nada ¿El niño tiene celular?- preguntó de pronto. -Si lo tiene revísalo, quizá sí lo haya llamado y no te diste cuenta y si no… Jungkook, tu hijo dijo que su madre se había ido de viaje ¿Qué tal si iba a decírtelo y le pasó algo?


-Mierda. -masculló Jungkook y de inmediato empezó a buscar la mochila de Kai, si había un teléfono seguro estaba ahí. No tenía que decirlo en voz alta, pero las ideas de Namjoon se colaron en su cabeza y ahora estaba verdaderamente preocupado. - Tienes razón, tengo que llamarlo ya. -Cuando Jungkook se giró, un somnoliento Kai tallaba su carita con una mano y con la otra abrazaba fuertemente a Kookie. - Hey, campeón, ¿Cómo dormiste? Uy, y esa carita de enojado ¿Tienes hambre? -Preguntó Jungkook sin colgar la llamada, luego sonrió con ternura, igualito a su madre. - Pedí una pizza y unos corn dogs y otras cosas para ver la película que querías. Ya no tarda en llegar la comida, ven, vamos a acomodarnos. Namjoon, te llamaré luego, se despertó mi hijo. -Contó a su amigo, aunque estaba seguro que éste lo sabía. El lobo de Jungkook se sentía orgulloso de llamarlo su hijo así que el alfa sonrió ampliamente y colgó la llamada.


Un rato después llegó la comida. Papá e hijo disfrutaron de una mañana llena de comida, películas y risas. Se la estaban pasando tan bien que Jungkook olvidó por completo que debía llamar a Taehyung, pues ambos se quedaron profundamente dormidos en el sofá.