01: A Christmas with you
Jungkook soltó un bufido que se extendió en una gran nube de humo por el extremo frío que estaba haciendo ese día de invierno a pleno mediodía. Con un último suspiro había metido la última valija dentro del abarrotado maletero sonriendo triunfante ante la tarea cumplida que había recibido esa mañana por parte de sus padres.
—¡Jungkookie! ¡Espera! —la voz de la pequeña Seojung hizo al joven castaño detener su acción de cerrar el capó del maletero.
Volteó hacia el sonido de las pisadas rápidas junto con el arrastrar de un objeto, pudiendo observar como la pequeña niña venía con una pequeña valija en sus manos que jalaba de manera dificultosa por la nieve que cubría la acera.
—¿Qué traes ahí, Seojung? —preguntó Jungkook yendo hasta ella tomando la maleta entre sus manos enfundadas en gruesos y felpudos guantes.
—Son cosas de Jin, dijo que te la diera para que la pusieras dentro. —la niña se encogió de hombros siguiendo al chico hasta que metió la valija dentro del maletero.
—Bueno, si es de Jin no importa. —le resto importancia cerrando el capó del coche volteando a ver a la niña de cabellera larga— Vamos adentro, hace mucho frío.
Jeon estiró su mano hacia la hija menor de los Kim, que gustosamente la tomó para caminar hacia la casa con una sonrisa en grande.
Al ingresar en la cálida vivienda, ambos se despojaron de sus botas llenas de nieve en la entrada junto a los demás pares de botas que estaban destilando agua, mientras que Seojung se soltaba de la mano de Jungkook para ir corriendo con sus felpudas calcetas hasta los brazos de su madre.
El castaño entró con una pequeña sonrisa luciendo en su agraciado rostro, contemplando cómo todos estaban caminando de aquí por allá entre pláticas y risas. Como una sola familia.
Su madre había conocido en la universidad a la madre Kim, dónde se volvieron mejores amigas y jamás se habían separado. Ahora cada quien tenía a sus alfas e hijos corriendo de aquí para allá.
—¿Dónde está Jin hyung? —preguntó a la mamá Kim que al instante le señaló hacia las escaleras.
Hizo una pequeña reverencia, tomando camino hacia las escaleras para así ir en busca de su hyung.
Kim SeokJin y Jeon JungKook eran los hermanos mayores en su familia y por consecuente también eran los mejores amigos de toda la vida. La infancia de ambos había sido tan divertida gastando bromas a los vecinos y primos, molestando a sus hermanos menores y haciendo travesuras a lo largo de su vida académica.
Claro que eso no había cambiado para ambos amigos cuando cada uno se había presentado en una jerarquía distinta.
El castaño Jeon había sido el primero en presentarse como alfa, a tan solo cumplir los 10 años se había presentado su aroma y con ello también las feromonas dominantes de un alfa. Y Jin le siguió ese mismo año cuando cumplía 13 años, convirtiéndose en un omega de aroma tranquilizante y sutil.
Hace 15 años habían pasado desde sus presentaciones, y sin lugar a duda habían tenido una linda y nada problemática adolescencia juntos.
Muchas experiencias, corazones rotos, nuevos amigos, oportunidades de trabajo y amores inesperados.
—¡Hyung! —el alfa con aroma a frutos rojos entró a la habitación sin tocar, topándose de primera fila la ancha espalda del omega.
—¡J-jungkook! —Jin había pegado un pequeño brinco del susto, volteandose inmediatamente para reprender a su menor olvidándose momentáneamente que estaba semi desnudo.
Ambos se quedaron callados únicamente escuchando a lo lejos el desastre que tenían la familia Kim y Jeon por el inesperado viaje para las festividades decembrinas que harían.
El omega con aroma a gardenias sintió el color subir a su rostro sin explicación alguna por su parcial desnudez, ya Jungkook lo había visto miles de veces semi desnudo pero en ese preciso momento se sentía impropio.
Y Jungkook no estaba muy diferente que a su hyung, las mejillas y orejas del más joven se habían bañado con un rubor rosáceo que ni por el frío de invierno podía echarle la culpa. Su hyung tenía una bella piel blanca que deseaba en ese preciso instante tocarla pero el alfa era tímido para sus 25 años y jamás tendría las agallas de tocar a su hyung sin su permiso.
—P-perdón, hyung… —se disculpó volteandose al instante para jugar con sus guantes.
—No pasa nada. —murmuró Jin bajando igualmente la mirada para ponerse la camiseta blanca y posteriormente se colocó un suéter de lana rosa— Para la próxima, mejor llama a la puerta… Quien sabe que pudiera estar haciendo y veas algo que no quiero…
Lo último lo había musitado bajito con la esperanza que su menor no lo hubiera oído, aunque para su mala suerte sí lo había hecho.
En la mente del alfa joven se había puesto a pensar que era lo que su hyung no quería que viera, él conocía a todos los crushes y amigos del omega, conocía sus secretos más preciados y sus mañas más oscuras.
—¿Cómo qué, hyung? —se volteó sin importar que la parte inferior de Jin estuviera solo en calzoncillos.
—¡J-jeon J-jungkook! —volvió a gritar reprendiendo al menor dándole un golpe con los pantalones que traía en sus manos.
—¡Auch! ¡Ay, Ay! ¡Auch! —el pobre alfa se cubría para no recibir más golpes pero no podía evitar sonreír malicioso— Hyung~ Ya, ya… No es como que quisiera ver tus miserias.
El omega dejó de pegarle para verlo ofendido con lo dicho, él mismo sabía que tenía un hermoso cuerpo de reloj de arena que muchos alfas quisieran poseer y muchos omegas que quisieran tener. Claro, que eso para Jin no le era importante ya que al único alfa que quería que poseyera su cuerpo, era un tonto y estaba enfrente de él mencionando que sus atributos eran miserias.
—Quisieras tener un omega como yo, mocoso irrespetuoso. —algo herido hizo un puchero abrazando su pantalón de mezclilla prosiguiendo a sentarse enfurruñado en su cama.
Lo que no sabía SeokJin es que al sentarse su largo suéter se había recogido hacia arriba dejándole una maravillosa vista de piernas largas, blancas y esbeltas al alfa que se quedó completamente fascinado con aquellos muslos pálidos que deseaba besar.
Las manos de Jungkook picaban por acariciar la tersa piel de su hyung, apretar para sentir lo suave que era, morderla para dejar huella de que ese omega tan hermoso era suyo y hacerle saber a su hyung que le pertenecía.
El alfa se quedó tan ensimismado que llamó la atención del contrario notando por primera vez en el joven castaño aquella mirada un extraño sentimiento de anhelo hacia su cuerpo.
—Jungkook… —Seokjin murmuró suavemente captando la atención de Jeon que seguía viéndolo con deseo y anhelo— Esa mirada tuya me está haciendo creer cosas… ¿Hay algo que quieras decirme o... hacerme?
“Si supieras que quiero hacerte, hyung” pensó el castaño tragando saliva con dificultad presenciando como su hyung cambiaba a su expresión a una más sensual dejando de lado su pantalón para pasar de manera lenta y tentadora sus manos por los muslos.
Para Seokjin ese era el momento perfecto para poder saber si su menor sentía algo por él, si era deseo o atracción amorosa, cualquiera de las dos para él estaba más que perfecto. Ya no quería seguir siendo su mejor amigo de la infancia, deseaba ser su omega más que nada en ese mundo.
Y para Jungkook ese momento estaba siendo glorioso e irreal. Su hyung, su mejor amigo de toda la vida, su mayor confidente y su más grande amor en la vida entera estaba provocandolo justo en su cara. Pero estaba temeroso, el joven alfa estaba temeroso a ser rechazado y herido por una broma que posiblemente le quería gastar su hyung. Conocía a Jin y podía saber lo extremista que llegaba a ser con las bromas que hacía.
Por eso mismo, el alto chico huyó de la habitación antes de cometer una imprudencia y dejar a la intemperie todos aquellos sentimientos que había desarrollado desde que tenía 17 años, con el miedo de ser rechazado y finalmente alejado de su persona favorita en el mundo.
Seokjin bufó resignado pensando seriamente que su mejor amigo alfa era un idiota que no podía entender sus muy directas indirectas. Estaba cansado de seguir insinuando su deseo a ser suyo y que el castaño solo hiciera caso omiso.
Ambos en ese momento estaban deseando con todas sus fuerzas por fin estar con el otro sin ningún impedimento.
Lo deseaban
La familia Jeon y Kim habían partido hacia las montañas en dos camionetas grandes que habían rentado.
En una de ellas iban la mayoría de los niños y adolescentes a cargo de los padres Kim, que sin lugar a duda eran mejor con los niños en los viajes que los Jeon. Por lo que en la segunda camioneta iban los adultos y los jóvenes adultos de ambas familias.
—Ya que estamos aquí, les vamos a contar el pequeño concurso que haremos. —habló la señora Jeon que permanecía sentada a un lado de su esposo quién era el responsable de manejar.
—¿Concurso? ¿Sobre qué? —preguntó la hermana menor de Jin, Kim JiSeo. Una chica pelirroja con facciones hermosas y delicadas pero una alfa innata desde su nacimiento.
—Rentamos 3 cabañas. —empezó a contar el padre Jeon con una sonrisa juguetona que fue heredada a todos sus hijos— Una será destinada para nosotros, tus padres y los niños, dónde estará el árbol de navidad con todos los regalos, y dónde tomaremos la cena de navidad juntos.
—Y las dos cabañas restantes, se pondrán en juego. —la madre Jeon volteo hacia las 4 parejas que iban en la camioneta, dirigiendo su mirada a dos chicos que no eran pareja.
Jin al escuchar de aquel concurso pensó que sería la oportunidad de oro para pasar tiempo a solas con el alfa que le gustaba, y podía poner de excusa su gran competitividad por ganar una cabaña.
Jungkook no estaba muy lejos de los pensamientos de su hyung, aunque el alfa era un poco tonto y su deseo de competitividad lo había cegado por completo.
La voz de Junghyun, el hermano menor de Jungkook interrumpió los pensamientos de ambos al escuchar sus sinceras y dolorosas palabras:
—Pero Kook y Jin no son pareja. —replicó a su madre jugando con los delgados dedos de su novia.
—Lo sabemos… Pero ellos deciden si van a participar. —la madre Jeon se encogió de hombros con un brillo en los ojos que solo su esposo podía identificar y que únicamente sonreía cómplice ante el plan de su amada esposa. La mujer volteó hacia los chicos que iban hasta en la parte trasera de la camioneta para proseguir con su plan:— Sería muy aburrido si ustedes no participan chicos. Entonces ¿Van a participar? Pueden tener una cabaña para ustedes solitos.
Ambos chicos se voltearon a ver preguntándose únicamente con la mirada si aceptarían estar en la participación de aquel inesperado concurso que habían organizado sus padres.
El alfa castaño solo quería ganar el concurso para alimentar su ego de ser el mejor, pero los hermosos ojos de su hyung le suplicaban en palabras silenciosas decir que sí ante la propuesta.
Claro que el omega quería participar, pero no solo por la satisfacción de ganarle a sus hermanos sino que también quería tener para él solito a ese guapo alfa frente suyo que lo miraba como si fuera la persona más hermosa de su mundo.
Jungkook asintió sonriendo encantado haciendo sonreír emocionado al instante al omega con aroma a gardenias.
—Participaremos. —dictó el castaño con una sonrisa maliciosa haciendo que las parejas empezarán a quejarse.
Y como no, si no existía pareja más dinámica y explosiva como lo eran Jungkook y Jin, que podían arrasar con todo en cada concurso en el que participaban sin importar la dificultad de este mismo.
Por eso, todos terminaron concluyendo que una de las cabañas era de ellos sin importar que.
Aunque, aquellas miradas cómplices que se daban los padres Jeon no pasó desapercibido por Jihyo, la hermana menor de Junghyun. Que estaba más que segura, que todo aquello era para por fin hacer ver a su estupido hermano mayor lo que ese hermoso omega sentía por él.
La pelinegra volteo de manera disimulada para ver a su hermano y a Jin, notando como platicaban de la manera más natural y cariñosa como sus ojos siempre habían presenciado desde que tenía memoria.
Ella podía notar como los ojos de Jin brillaban con amor ante cada ademán y gesto que hacía su hermano, y su hermano cuando Jin empezaba a platicar lo veía con una devoción tan grande como la que ella sentía por su novia.
Sentía pena por Seokjin, se había enamorado de su hermano más estúpido.
Jeon Jihyo volteo nuevamente para ver a su tímida novia que veía el paisaje de la carretera, como siempre tímida ante relacionarse con los demás. Su novia era tan linda, y tan dulce que sin duda alguna estaba estúpidamente enamorada de ella.
Su Tzuyu era la omega más hermosa del mundo, aún si aquella chica taiwanesa le sacaba una cabeza de altura.
El viaje no fue de tan solo un par de horas más en carretera hasta que llegaron a una villa con varias cabañas distribuidas espaciosamente por todo lo extenso del bosque que era cubierto por una capa blanca de hermosa nieve.
Ambas camionetas se habían estacionado frente a las cabañas más lejanas y probablemente las más lujosas del lugar, al comparar visualmente su proporción con las demás en ese lugar.
Todos habían salido entusiasmados de las camionetas soltando quejas y suspiros al aire ante sus rígidos cuerpos por el largo viaje en coche.
Dentro de la cabaña mayor —que nombraron así la pequeña Seojung y Jungwon, el hijo pequeño de los Jeon— todos se dispusieron a organizar la heladera y despensa que habían traído para sustentarse las dos semanas que se quedarían en aquel lugar.
Mientras tanto las parejas jóvenes empezaban el juego para saber quiénes serían los ganadores de la recompensa que habían preparado los padres Kim y Jeon.
Y así como todos lo habían predicho, la cabaña número 2 había sido ganada por la pareja más competitiva de todo el mundo.
Jeon Jungkook y Kim SeokJin.
Ambos habían festejado con emoción, burlándose en las caras de sus hermanos que no pudieron obtener ninguna de las cabañas y les tocaría dormir con los niños.
—Dejame ayudarte. —el alfa tomó la maleta de su mejor amigo para ponerla al lado de la puerta junto a las otras.
Después del concurso que sólo había consistido en mímica sobre películas navideñas, todos decidieron que era hora de sacar las maletas de las camioneta y acomodar sus cosas en cada habitación porque pasarían allí sus vacaciones enteras antes de volver a sus vidas normales.
El omega peligris sonrió agradecido dejando el trabajo pesado a su menor, entrando a la cabaña quedando impresionado por lo hermosa y espaciosa que era.
—A papá le ha de haber costado carísimo rentar estás cabañas. —Jin mencionó sorprendido dejando sus botas en la entrada para explorar el lugar.
Escuchó una pequeña risa a sus espaldas por parte de Jungkook haciendo que se volteara.
—Tu padre gana millones de wons a cada hora. —respondió con ironía metiendo con agilidad todas las maletas dentro del lugar— Creo que esto no dañará su bolsillo.
—Lo sé, no me recuerdes que mi padre es estúpidamente rico. —el omega en sus 28 años de vida jamás se acostumbraría a ser hijo de un hombre que ganaba millones solo por respirar.
El omega siguió caminando tocando con las yemas de sus dedos el cuero negro del sofá, era espacioso como para que dos personas pudiera acostarse sin molestias.
Dos personas como Jungkook y él.
A un costado de la sala había un gran ventanal con vista al bosque nevoso, era tan preciosa de día y podía imaginar lo hermoso que sería la vista en la noche.
“Ojalá poder tener el dinero suficiente para mudarse a una cabaña como está, alejada de la ciudad para tener esta hermosa vista que podía presenciar y disfrutar con la persona que más amo en este mundo”
. Eso era lo que pasaba por la mente de aquel omega que se mantenía absorto y completamente perdido en sus pensamientos aún observando hacia el ventanal presenciando cómo empezaba a caer nieve con una imagen clara en su imaginación del alfa corriendo por la nieve junto a un pequeño cachorro haciendo suspirar al mayor sin dificultad.
—Hyung. —la voz del menor hizo que el omega brincará del susto, había estado tan ido en sus pensamientos que no se había dado cuenta en qué momento el alfa estaba a su lado.
—¿Si? —le prestó atención al castaño esperando por sus palabras.
—¿Seremos mejores amigos aún cuando estemos ancianos? —aquella pregunta había descolocado al peligris por un momento.
“¿Por qué preguntas tal cosa Kookie?”
Pensó el omega con aquella sensación en el pecho de angustia ante la mirada que le dedicaba su mejor amigo.
Seokjin lo que quería era que su mejor amigo ya no fuera únicamente eso, quería que fuera su alfa: que lo reclamará como suyo, que le pidiera ser su pareja, que lo exhibieran con todos en redes sociales y con su familia, que lo marcará, que le pidiera matrimonio y hasta que lo preñara.
Eso es lo que quería él pero no podía obligar al alfa a serlo y tampoco lo quería alejar de su lado, y si eso implicaba verlo con otra persona haciéndole feliz, él estaría completamente bien con ello.
—Siempre, hasta que nos volvamos pasitas y veamos a nuestros nietos correr enfrente de nosotros. —aseguró Jin tomando la mano de Jeon dándole un reconfortante apretón.
—Eso sería hermoso, hyung. —Jungkook sonrió tímido ante la imagen que se le había venido a la cabeza.
Un Seokjin de avanzada edad sentado en una mecedora teniendo su vista hacia los niños que gritaban, jugaban y corrían mientras sostenía su mano. Así como ahora mismo la sostenía.
—Algún día tú y yo nos vamos a casar con las personas que amamos y formaremos nuestras familias por separado pero, jamás pasaría una navidad sin mi mejor amigo.
Siempre necesitaré una navidad junto a ti.
Ambos se voltearon a ver con una sonrisa cariñosa afianzando el agarre de sus manos, como el único consuelo que tenían para el dolor que sintieron en sus pechos al imaginarás con otra persona.
Sé amaban, pero eran estúpidos.
Aunque esa navidad cambiaría todo para esos tontos enamorados.
—¡Familia, la cena está lista! —el padre Kim dió aviso a todos los que estaban en la cabaña mayor para que se reunieran en el comedor— ¡Y el último en llegar lava la vajilla sucia!
Con aquellas palabras, todos los niños dejaron de lado sus aparatos electrónicos y juguetes para correr hacia la mesa como si su vida dependiera de ello. Y no muy diferente pasó con los adultos, que dejaron de lado los adornos del árbol para correr con todas sus fuerzas a la mesa, siendo el último nada más ni menos que Jungkook aunque no porque no fuera rápido, sino porque Jin le había metido el pie haciendo que se cayera en medio recorrido.
Todos rieron al ver cómo el alfa había desaparecido de un momento a otro y cómo se recomponía para alcanzar aunque sea al omega con aroma a gardenias para hacerlo caer, pero este mismo ya se encontraba sentado en la mesa partiendose de la risa.
—¡N-no es justo! ¡Seokjin me metió el pie! —chilló avergonzado y sonrojado mientras hacía un puchero hacia sus padres.
—Hijo. —llamó la atención de su primogénito la madre Jeon para empezar a sonreírle con burla— No seas un mal perdedor.
—¡Pero somos…! —empezó a contar a las personas en la mesa solo quejándose más al tener el número final— ¡Somos 16 personas! ¡Jamás terminaré de lavar la vajilla!
—Yo te ayudo, pero ya cállate de una puta vez. Todos tenemos hambre, estúpido. —habló fuerte y claro con un tono malhumorado por primera vez el hermano adolescente de Jin, Yoongi que habitualmente era muy callado— Para tener 25 años te quejas mucho, maldición.
En la mesa todos empezaron a reír ante la exasperación del chico pálido que aún no se había presentado para sus ya avanzados 17 años.
El alfa sonrojado se sentó de una vez en la mesa sintiéndose muy avergonzado, pero es que a Jungkook no le gustaba perder.
Era un mal perdedor, como se lo había dicho su madre.
Pero Jeon levantó la mirada justo al momento que sintió como su mano era apresada por su hyung, que le sonreía dulcemente guiñandole un ojo cuando tuvieron contacto visual. Su hyung era muy guapo, así que no pudo dejar que desapareciera ese rubor de su rostro por toda la cena.
Y bueno, ese rubor no desaparecería esa noche de las mejillas del alfa pero tal vez no por la misma razón.
La cena transcurrió entre anécdotas, chistes y muchas risas haciendo pasar a todos un muy agradable momento que iba a recordar por siempre cada vez que llegara la próxima Navidad.
Sin esperar mucho, esa noche se abrieron las primeras botellas de alcohol para los adultos y botellas de jugo de manzana para aquellos que no tomaban alcohol. Todos estaban pasándola completamente bien entre risas y chistes, pero no para Jungkook.
El alfa con aroma a frutos rojos estaba en la cocina junto al hermano adolescente de su hyung lavando la vajilla, porque si, Yoongi era un chico de palabra y no lo dejaría abandonado con la pila gigantesca de platos sucios, y también porque no quería escuchar los lloriqueos de aquel alfa tan infantil.
—Yoon, ¿Sabes dónde está Jin hyung? —la voz de la hermana mayor de los Kim, Jiseo había hecho acto de presencia dónde estaban ambos chicos.
—Dijo que iba a su cabaña. —respondió monótono el pálido sin voltear hacia su hermana siguiendo con el trabajo de enjuagar los platos que le pasaba el alfa Jeon.
—Kookie oppa, ¿Tu sabes por qué se fue? —ahora la alfa captó la atención de Jeon que se volteo a verla negando— Bueno, entonces los dejo con su tarea chicos.
Y así como apareció la alfa Jiseo, desapareció para seguir con su familia.
Pero Jungkook se había quedado con la duda de porque su hyung se había retirado sin avisarle a nadie… O mejor dicho, sin avisarle nada a él.
Al terminar de lavar toda la vajilla, Jungkook no pudo evitar abrazar con mucho agradecimiento al pálido chico que le había rehuido corriendo por la casa escapando de los brazos del alfa, aunque diciéndole muchas maldiciones en el momento que fue atrapado por los fuertes brazos de aquel alfa.
—Mierda, ya suéltame animal. —se quejó el pálido haciendo reír a ambas familias haciéndole sonrojar.
—Es que fuiste muy bueno conmigo, Yoonie. —puchereo el alfa castaño dejando un beso en la cabellera negra del pálido haciéndole enrojecer más— No habías sido tan bueno con nadie más que no fuera Minnie ¿Verdad Jimin?
El nombrado rió ocultando su sonrisa con sus pequeñas manos asintiendo algo sonrojado ante la pregunta de su hermano mayor.
Todos sabían que Yoongi únicamente soportaba a Jimin, el hijo beta de la familia Jeon que era muy dulce pero algo imperativo como todos los Jeon en su familia.
—Si, de acuerdo. ¿Pero ya me puedes soltar, idiota? —gruñó el pálido removiendose en los brazos del castaño aún sonrojado por las muestras de afecto tan invasivas frente a muchas personas.
—Ah, si si. Perdón. —Jungkook lo soltó sonriendo algo avergonzado solo recibiendo un gruñido más audible de Yoongi mientras se alejaba de él con cara de pocos amigos.
Ambas familias siguieron con lo suyo, hablando entre ellos y dejando a los niños jugar hasta tarde.
Jungkook estuvo hablando un rato con sus cuñadas, en particular con la novia de su hermana Jihyo. Tzuyu se volvía un poquito más habladora con un poco de alcohol y era la que mejor le caía entre sus cuñadas.
Pero no pudo seguir hablando más con Tzuyu porque la puerta principal de la cabaña mayor se había escuchado abrirse llamando la atención de toda la familia.
Todos hicieron un sonido de sorpresa al ver al primogénito Kim con un nuevo tinte en su cabello. Seokjin llevaba ahora un tinte púrpura con algunas mechas aún grises muy tenues luciendo espectacular, o al menos eso creía Jungkook al poder ver a su hyung después de haber desaparecido de terminar la cena.
—¿Qué tal se me ve? —habló el omega con una sonrisa coqueta y de autosuficiencia.
—¡Le quedó muy bonito, hyung! —Jimin fue el primero en gritar emocionado corriendo hacia el mayor para verlo mejor.
Para seguir por Jihyo, Jiseo, Tzuyu, su otra cuñada, la madre Kim y por su madre, empezaron a elogiar y interrogar al ahora peli púrpura que sólo reía y bromeaba.
Jungkook seguía en shock viendo lo hermoso que era su hyung, lo había visto con varios colores de tintes. Hasta ahora su favorito había sido el rubio pero este color había ganado por muchos puntos, a su parecer.
El alfa había quedado completamente ido en ver al omega, haciendo que este mismo notará su mirada.
—¿Y tú qué piensas Jungkook? Aún no dices nada sobre mi nuevo look. —Seokjin dirigió su atención hacia el alfa que pegó un brinco al ser llamado.
Jin desde que había entrado a la cabaña mayor había esperado por algún cumplido del chico que le gustaba, pero no había dicho nada y únicamente pudo notar su mirada en él. ¿Acaso no le había gustado? ¿Se veía mal con aquel color?
El peli púrpura no podía evitar pensar en que no había sido buena idea teñirse, pero contra todo pronóstico –para el mismo–, el alfa había sonreído mientras un sonrojo se adueñaba de sus mejillas y bajaba su mirada tímido para decir un:
—T-te ves hermoso, hyung.
Jin se ruborizó a más no poder soltando una pequeña risa nerviosa bajando la mirada con timidez murmurando un pequeño agradecimiento a su mejor amigo.
Todos en la cabaña se miraron entre sí compartiendo miradas cómplices ocultando su emoción para no poner más tímidos a los contrarios. Jihyo compartió una mirada con su madre para darle inicio a un pequeño plan que esperaban que resultará.
—Bueno, sigamos con la fiesta. —había mencionado la madre Jeon con una sonrisita cómplice.
Claro, aunque ellas no sabían que Jin también tenía un plan, y que indirectamente lo habían ayudado.
Pasadas las 3 de la mañana en la cabaña mayor, todos los adultos que habían tomado alcohol en ese mismo momento estaban ebrios a más no poder, aunque había sus excepciones. Los niños ya se habían ido a dormir dos horas antes y, los únicos que presenciaban las estupideces que hacían y decían los adultos eran Jimin y Yoongi.
—¿No crees que será hora de que todos se vayan a dormir? —murmuró Jimin hacia su mayor que permanecía sentado a su lado viendo detenidamente la escena que estaban presenciando.
Junghyun, el segundo hermano de la familia Jeon estaba casi encima de su novia comiéndose la boca sin pudor alguno.
Jiseo, la segunda hermana de la familia Kim estaba picando un poco de los snacks mientras abrazaba una botella de soju mientras su novio omega estaba cabeceando tratando de mantenerse despierto.
Jihyo, la tercera hermana de la familia Jeon estaba siendo atacada por su ebria novia que quería besar a su sonrojada alfa.
Los padres Kim y Jeon permanecían sentados en el comedor riendo sin importar que dos infantes estaban durmiendo en el segundo piso, sin siquiera notar o importarles poco las demás personas en la sala.
Y bueno, los únicos que no esperaron que se mantuvieran a raya fueron los primogénitos de cada familia.
Ambos adolescentes podían ver cómo el alfa tenía las mejillas sonrojadas por el consumo de alcohol pero estaba tranquilo hablando con tranquilidad con el omega que no había consumido nada de alcohol en toda la noche.
Algo que extrañaba mucho a ambos adolescentes pero que sin duda no tomaron importancia.
—Si, creo que será hora de volver a ser las niñeras de toda esta bola de borrachos. —respondió con molestia el pálido a su menor.
—Ve el lado bueno, hyung. —murmuró el beta acercándose a la oreja de su hyung susurrando con suavidad:— Hoy podemos dormir juntos y puedo hacer lo que usted me pida.
El chico aún no presentado había adquirido un rubor muy notable en su rostro haciendo que bajara la mirada y le pegará suavemente a su menor haciéndole reír con coquetería.
—Yo le digo a Jihyo noona y a Jin hyung que me ayuden con todos. —dijo rápidamente Jimin para dejar un beso en la mejilla de su sonrojado hyung para guiñar un ojo coqueto— Mientras tú puedes ir a prepararte Yoonie ¿De acuerdo?
El pálido chico de 17 años asintió sumamente avergonzado tomando su teléfono para irse lo más rápido posible a la habitación que compartiría con su menor, tratando de que nadie viera su notable actitud tímida y sumisa.
Y así como lo había dicho el beta de 16 años había dicho a su única hermana y al mayor Kim que era hora que todos fueran a descansar, ya que la siguiente mañana debían de abrir los regalos que habían preparado para navidad.
Después de 20 minutos tratando de convencer a sus padres que era tarde y debían dormir, reacios aceptaron y en menos de un par de minutos más por fin pudieron despejar la sala.
—¿Deberíamos recoger esto, verdad? —preguntó Jungkook aún algo borracho pero suficientemente cuerdo para mantenerse por sí solo y tener la consciencia algo lúcida.
—¿Deberíamos? Si ¿Lo haremos? Por mi parte, no. Adiós. —Jihyo se fue llevando a rastras a su muy pegajosa novia a su cabaña.
El menor de cabellera negra solo negó ante lo dicho por su hermana, escapando como siempre de sus responsabilidades aunque ya acostumbrado a esa actitud por parte de la alfa.
—Solo ayúdenme a dejar todo en la cocina y después váyanse. —pidió el beta tomando varias botellas vacías de Soju para caminar a la cocina.
Y así como lo pidió el menor, Jungkook y Jin ayudaron a tirar toda la basura, dejar los trastos sucios en el fregadero y poner las botellas vacías de soju y vino en la barra. También aprovechando el acomodar los cojines que estaban tirados y después de unos minutos, la sala estaba completamente despejada y lista para abrir los regalos en unas horas en la mañana.
—Bueno, ya nos vamos Minnie. —se despidió Jin con una sonrisa— Duerme bien, buenas noches.
Jimin pudo notar como Jin hyung jalaba a su hermano para que se apurara en salir, no pudiendo ignorar esa acción tan extraña en su mayor solo creyendo que ambos estaban cansados y querían irse a dormir.
—Buenas noches hyungs. —correspondió con una sonrisa pequeña despidiéndose con un movimiento de manos.
Ambos mayores salieron de la cabaña con sus respectivas botas ya puestas notando que seguía nevando con la misma intensidad de hace unas horas.
El ahora pelipúrpura caminaba por la nieve con dificultad pensando sí había dejado todo listo para poder darle inicio a su plan y así poder tener por fin lo que tanto había anhelado.
Mientras tanto el alfa con aroma de frutos rojos solo podía concentrarse en una cosa, y era exactamente el movimiento de trasero de su guapo hyung.
Jeon estaba algo ebrio por lo que no estaba pensando tanto las cosas como siempre habituaba, y eso, sería una muy buena oportunidad para Jin de continuar con su preciado plan.
Ambos al llegar a la cabaña se quitaron las botas prendiendo las luces de la sala iluminando en menos de un minuto toda la planta principal de su hogar temporal, siendo Jin el primero en ir hasta la sala tomando asiento en el sofá extenso y agarrar entre sus manos algo que el alfa no pudo identificar por su vista borrosa.
—Kookie, ven acá. —el mayor palmeo el cuero del sofá dedicándole una misteriosa sonrisa.
El castaño no le dió importancia a esa peculiar sonrisa en los tan apetecibles labios de su hyung y decidió obedecer la orden de su mejor amigo. Se sentía algo mareado aún por las botellas de soju que había consumido pero se sentía aún cuerdo, no era para tanto realmente.
Al dejarse caer en el sofá se estiró bostezando con grandeza, escuchando un suave sonido de sierra. Y sin darse cuenta que el omega con aroma a gardenias había esposado una de sus manos.
Extrañamente el alfa vio cómo de repente su hyung se había levantado y se había puesto a sus espaldas, hasta que escuchó nuevamente el sonido de sierra, tratando de bajar sus manos para levantarse pero dándose cuenta al instante que no podía bajar sus brazos.
Rápidamente volteo algo desconcertado hacia sus espaldas viendo sus manos esposadas a la viga que estaba justo pegada al sofá y casualmente también detrás suyo, notando de nuevo aquella siniestra sonrisa en la cara de Jin.
—¿Q-qué está pasando? —preguntó con palabras tropezadas al tener alcohol en su sistema pero que lentamente se estaba bajando por aquella situación tan sorpresiva— ¿Por q-qué me esposaste?
Volvió a preguntar muy confundido el alfa castaño tratando de bajar sus brazos pero que inútilmente solo lograba lastimar sus muñecas.
Kim sonrió pasando su mano por el cuero del sofá mientras daba lados lentos y pausados hacia él rodeando este mismo.
—Estoy cansado, Jungkook. —habló detenidamente pasando su mano por la chaqueta felpuda que lo cubría del frío dejándola caer al piso— Ya no soporto qué siempre huyas de mis indirectas, estoy tan cansado de hacerme el santo ante tus ojos.
El castaño siguió con atención los pasos de su mejor amigo sintiendo como todo rastro de alcohol se había esfumado de su sangre al presenciar como su mejor amigo de la infancia, su hyung, su crush y el amor de su vida, se sentaba en sus piernas a horcajadas con una expresión que Jeon jamás había visto en su hyung nunca antes.
Las manos de Jin se pasearon con una delicadeza tortuosa para el contrario sobre su pecho hasta llegar a sus hombros y sentir el agarre afianzándose acompañada de la cercanía que tomaba el omega.
Trago en seco el alfa al ver el rostro de su hyung tan cerca, tanto que podía envolverse en el aroma a gardenias que soltaba, mientras un masaje en sus hombros empezó a ponerlo mucho más nervioso que antes.
Jin estaba deleitándose con el aroma de SU alfa en ese mismo momento, sintiéndose embriagado por olerlo de tan cerca dejándose llevar por su primitivo instinto y acercar mucho más al cuello del alfa jadeando al ser golpeado por una ola de aroma generando un inexplicable placer en su frágil cuerpo
—Oh Jungkookie, te deseo tanto. —susurró pegado la oreja del alfa dejando un delicado beso en su mejilla.
Se escuchó un profundo suspiro proveniente del castaño al escuchar aquellas palabras provenir del Seokjin, acompañándolo de un suave tirón de las esposas sin conseguir nada, sintiéndose repentinamente ansioso por tocar al contrario.
Para Jungkook, escuchar aquellas palabras provenir de Jin, de su más grande amor fueron como escuchar a ángeles cantar —tal vez como él creía que cantarán—, sin evitar sentir una picazón en sus manos por tomar el cuerpo de su hyung y complacerlo hasta que amaneciera.
Y para Jin, escuchar el gran suspiro junto al movimiento ansioso del alfa solo pudo complacerlo más, dibujando en sus voluptuosos labios una sonrisa encantadora pero sexy.
El omega decidió alejarse del alfa levantándose sus piernas para empezar con el verdadero plan.
Camino hacia la mesa del comedor en un andar sensual meneando sus caderas en busca de lo que utilizará aquella noche, sintiendo la intensa mirada del contrario en su cuerpo sonriendo triunfante y juguetón al hacer caer rápido a su menor en aquel juego de tentación. El omega tomó una mordaza con pelota, una caja de condones y un bote de lubricante que había guardado en la pequeña maleta que había traído, preparada especialmente para ese momento desde hace un mes atrás.
Volvió hasta el alfa que lo veía detenidamente captando su atención los objetos en las manos del contrario volteando rápidamente hacia los ojos de su hyung, brillantes y llenos de anticipación por lo que ocurriría esa noche.
—Esta noche, Kookie… —murmuró sensual despojándose de la ropa de la parte superior dejando su torso desnudo ante la mirada ansiosa del alfa, continuando con sus palabras— Serás mío… —le dedicó una sonrisa completamente coqueto dejando la cosas en el mueble solo quedando con la mordaza en sus manos.
Pero lo que el mayor no espero escuchar una respuesta de su menor, esas palabras que sin duda lo dejo ansioso:
—Ya soy tuyo, hyung. —respondió con una voz ronca mientras admiraba la semidesnudez de su mayor, quedando atrapado por la mirada sorprendida de Jin— Hágame lo que usted desee, soy suyo.
Jin no pudo evitar jadear en sorpresa y excitación al escuchar la voz tan varonil de su menor, haciéndole recorrer una deliciosa ola de placer por toda su espina dorsal concentrándose en una pequeña contracción en su miembro ya erguido, era lo que siempre quiso escuchar de aquel alfa que llevaba invadiendo sus pensamientos y su corazón desde hace años.
Sin poder postergarlo más, Jin se montó de nuevo arriba del menor para tomarle por la mejilla metiendo su otra mano entre el cabello corto de la nuca enredando sus dedos en sus hebras y obligarlo a levantar la cabeza hacia él y tomar sus labios por primera vez en un beso exigente lleno de deseo.
Y Jungkook no pudo quedarse atrás, correspondiendo gustoso aquel beso jalando sus manos de manera inconsciente al querer tomar el cuerpo de SU omega.
Aquel beso era lo que ambos necesitaban desde hace mucho tiempo para saber que una conexión inexplicable los unía a ambos, y ahora mismo aquella conexión estaba llena de deseo y lujuria, dejando en claro con cada chasquido que sonaba proveniente de sus labios que aprovecharían esa noche para satisfacerla.
El alfa era el que sorpresivamente lideraba el beso, que sin importar de no tener movilidad en las manos, se encargaba de morder, chupar y lamer los labios de su hyung para así poder tener la posibilidad que al soltar un jadeo, meter su lengua a la cavidad húmeda para frotar su músculo contra el contrario teniendo un inexplicable placer al sentir como aquel húmedo ósculo era suficiente para hacerlo tener una erección completa. Y claro, el omega no se quedó atrás, empezando a mecer sus caderas en un suave vaivén en busca de aliviar el dolor que sentía en su propia erección, dejándose llevar por la experta lengua del chico castaño.
El sonido que soltaban en aquel beso era completamente obsceno y sucio, pero para ellos era la mejor melodía acompañándola como en una preciosa sinfonía, aquellos jadeos mal contenidos de ambos. Y sin esperarlo mucho, sus feromonas de excitación inundaron toda la cabaña haciendo que el calor que sentían en sus cuerpos aumentará mucho más.
Se separaron por decisión del pelipúrpura, que con un chasquido se alejó de los labios pequeños —y ahora rojos— del alfa, que gruñó como respuesta por interrumpir tan maravilloso beso.
“Debía seguir con el plan, aunque ahora mismo esté más que perdido por Jungkook”
pensó Jin tomando la mordaza en sus manos para colocarla en la boca del alfa, dejando un pequeño beso sobre ella al terminar de ponerla.
Se levantó con una pequeña sonrisa juguetona guiñandole un ojo coqueto al contrario que simplemente se jalo de nuevo en respuesta.
—Iniciemos, alfa… —murmuró con una delicadeza llena de travesura comenzando con el espectáculo que le haría a su alfa.
Con lentitud, el omega empezó a despojarse de su ropa inferior. Dejando a la vista del alfa las hermosas piernas que poseía y que sabía que adoraba su contrario.
Seokjin conocía tan bien a su mejor amigo que se dió cuenta que su menor siempre buscaba la oportunidad de amasar sus muslos cuando llevaba shorts cortos, al igual que no paraba de verlas cuando iban al parque o a otro lugar con tal prenda puesta.
Sabía perfectamente que le gustaban tanto, así que no pudo evitar usarlas en ese momento en contra del alfa.
El omega alzó una de sus piernas dejándola en medio de las contrarias captando rápidamente la mirada de su menor en ella, pasando lentamente sus manos desde su tobillo hasta sus muslos.
—¿Las quieres tocar, verdad? —preguntó sensual al alfa que solo asintió bobo aún teniendo su mirada en sus blancas piernas.
“Tocarlas no es lo único que quiero hacerles, hyung”
pensó el alfa tragando saliva al ver otra ver cómo las delicadas manos del pelipúrpura se paseaban por sus largas y tan hermosas piernas.
Repitió las mismas acciones con la otra pierna poniendo mucho más ansioso a aquel alfa que volvió a tirar de sus manos sin lograr soltarse y dar quejidos inentendibles por la mordaza.
—Lastima que seguirás así por un rato más. —soltó una risita burlona pero llena de coquetería aquel chico de cabellera púrpura bajando su pierna.
El omega con aroma a gardenias se alejó mucho más esta vez, dejando a la vista del contrario todo su cuerpo contrastando contra el ventanal abierto que solo mostraba oscuridad y una nevada tranquila.
Jungkook pudo apreciar por primera vez el cuerpo semidesnudo del amor de su vida, notando cómo era simplemente hermoso.
Tenía un cuello esbelto y pálido dónde sabía que se vería hermosa su marca decorándolo, siguiendo con sus hombros anchos con clavículas marcadas que deseaba dejar chupetones por todo lo extenso. Para bajar un poco más su mirada notando el pecho de su hyung, no era tan voluminoso como el de una chica ni mucho menos como el de un chico en el gimnasio, pero si era suficiente como para tocarlo y apretarlo entre sus manos, y aquellas areolas marrones con pezones erguidos sólo con ver aquella imagen, se pudo imaginar a el mismo chupandolas y mordisqueandolas con insistencia.
El alfa siguió su recorrido hasta el abdomen plano del omega, llamando su atención como iba adelgazando su figura acentuándose con mayor atención en su cintura. Siempre había sentido en cada abrazo que le daba a su hyung, que tenía una cintura pequeña pero jamás pensó que luciría tan jodidamente sexy.
Sigo bajando su mirada hasta encontrarse las caderas anchas y unos muslos gruesos pero firmes que él tanto amaba, solo siendo cubierta su intimidad por unos slips negros que se apegaban a su cuerpo como una segunda piel.
Jeon no podía estar más que agradecido de ser el único de poder ver la silueta tan hermosa y bella de su hyung en ese momento, deleitándose con tal espécimen del cual se había enamorado.
—¿Se te hacen familiar estos slips? —los pensamientos del alfa fueron interrumpidos por la voz delicada del contrario metiendo sus dedos en el elástico jugueteando con él de manera consciente.
El alfa se quedó viendo la única prenda que cubría el cuerpo de Jin, dándose rápidamente cuenta de dónde provenía esa ropa interior.
Él se lo había regalado la navidad anterior, bromeando aquella noche en que se los probará para que pudiera ver cómo le quedaban solo recibiendo manotazos por parte del omega.
—Veo que ya lo recordaste, alfa… —empezó a dar una vuelta para el alfa quedando a espaldas dejándole ver su trasero— ¿Crees que me quede bien? ¿O debería quitarmelos?
Este mismo pudo ver de primera mano como los slips se metían entre ambos globos, dejándole una vista completamente apetecible ante sus ojos.
Y no sabía qué opción era mejor, dejarlo con la ropa interior para tener aquella vista tan lujuriosa o simplemente verlo todo como la madre luna los había traído al mundo.
Lo único que pudo atinar Jungkook a hacer fue asentir ansioso mientras se removía con desesperación sacándole una hermosa risa al mayor.
—Que ansioso eres, mi alfa. —volvió a voltearse para caminar ahora hasta el alfa— Pero yo también lo soy, así que es hora de darte tu regalo de navidad.
Al escuchar aquellas palabras, Jungkook estuvo atento a los movimientos del pelipúrpura notando como se sentaba a su lado subiendo sus piernas al sofá, sacándole un quejido de sorpresa al alfa al ver cómo se quitaba la última prenda dejando todo su ser desnudo ante la mirada impactada pero hambrienta de su menor.
El alfa estaba aún procesando la imagen que veía en ese mismo momento, la erección de su hyung decorando su pelvis y una húmeda entrada expuesta ante su vista. Volvió a jalar sus manos realmente queriendo ponerse encima de su hyung y devorarselo como tantas veces había soñado, pero aquellas malditas esposas estaban siendo su infierno en ese momento.
Jin tomó la botella de lubricante para romper el sello y dejar caer un chorro de este mismo soltando un jadeo cuando tocó su miembro erecto escurriendo hasta su entrada y manchando el cuero del sofá.
Mordisqueó su labio completamente excitado por lo que haría en ese momento frente a los ojos de su amigo de la infancia.
Tomó la caja de condones para sacar uno y dejarlo a su lado para lo que haría un poco después, ahora solo tomando su miembro esparciendo en un suave vaivén por toda la extensión soltando al aire pequeños jadeos.
Ninguno de los dos podía creer lo que estaba pasando en ese momento, Jungkook podía ver cómo su hyung estaba a un lado suyo recostado en el sofá con las piernas abiertas dándole un espectáculo del que pensó que solo en sus sueños vería. Y Jin jamás pensó haber podido tener el coraje suficiente para masturbarse enfrente de su menor sin pudor alguno.
Jadeos más audibles empezaron a llenar la sala, que salían sin restricción alguna de la garganta del mayor junto a las oleadas de aroma que expulsaba sin darse cuenta. Jalando con mayor rapidez su falo al sentir una deliciosa sensación crearse en su vientre bajo, parando en seco al sentir su otro brazo temblar por estar aguantando parte de su peso en todo momento. Se sentó jalando un cojín para ponerlo en su espalda y así poder acostarse con comodidad tomando el preservativo abriéndolo con los dientes para ponérselo en uno de sus dedos y llevarlos hasta su entrada, dónde esparció con tranquilidad el lubricante mezclandolo con el propio subiendo su mirada hacia el alfa, notando de primera mano como este estaba sentado hacia su dirección mientras veía con completa perversión como se masturbaba.
Jungkook al escuchar el gemido lastimero salir de los labios gruesos de Jin al meter uno de sus dedos cubierto de látex a su cavidad anal, no pudo evitar sentir un tirón en su miembro queriendo acompañar aunque sea al mayor en masturbarse.
Y el mayor siguió dándole el espectáculo en primera fila a su alfa, empezando a dilatar su propia entrada para lo que se avecinaba mientras llevaba su mano, que anteriormente había estado tirando de su miembro, hasta su pecho importando poco y nada el mancharse con lubricante empezando a masajear su pezón en busca de más estimulación, echando la cabeza hacia atrás soltando más gemido al introducir un segundo dedo a su interior empezando con la tortura más grande que podía vivir el alfa.
Él quería ser el que estuviera complaciendo a su omega. Él quería ser el que metiera sus dedos para dilatarle haciéndole temblar por más. Él quería estar encima de su hyung besando esos rojos y maltratados labios mientras gemía por sus dedos.
Quería ser él el que dominará la situación, si instinto de lo pedía a gritos pero eso tampoco evitaba que estuviera a punto de explotar de lo fascinado con el espectáculo que le estaba dando Jin en ese preciso momento.
—Oh Jungkook… —gimió el pelipúrpura con los ojos cerrados mientras su mano iba a en un movimiento rápido metiendo y sacando sus dedos envueltos en el preservativo haciendo un obsceno sonido de chapoteo por su lubricante que empezaba a salir con mayor abundancia entre más estimulaba su entrada.
Y así siguió el espectáculo para Jungkook que no pudo dejar de ver como tres de los dedos del omega desaparecian por la cavidad anal soltando sin pudor alguno gemidos sensuales de su nombre y pidiendo mucho más.
Cuando el omega sintió como llegaría a su tan ansiado clímax, fue momento de detenerse a regañadientes dejándose desplomar sobre el sofá con respiración errática y jadeos mal contenidos.
—N-no puedo e-esperar a q-qué me folles, alfa… —suspiro levantándose del sofá dejando el preservativo usado sobre este mismo para caminar con piernas temblorosas frente al castaño que lo veía con hambre.
Estaba satisfecho por completo al poder desesperar de manera casi inhumana a su menor, solo viendo en su mirada aquel sentimiento de que lo follaría sin descanso alguno si llegaba a soltarlo. Y él no era tonto, se dejaría hacer por completo sin objeción alguno por aquel alfa. Pero se decía mentalmente que aún no era tiempo, tenía que follárselo primero, y ya luego dejar su cuerpo a merced de su alfa.
—Ahora es el turno de mi recompensa… —se dejó caer en sus rodillas frente a las piernas abiertas del alfa con una sonrisa embriagada en placer— Te haré ver las estrellas.
El castaño ya sabía que esperarse al ver cómo Jin se había hincado frente suyo, dejándose hacer cuando las manos esbeltas empezaron a desabrochar su bragueta y a jalar ansioso la tela de sus pantalones, alzando sus caderas para facilitar el trabajo del pelipúrpura. Aunque claro, tampoco se iba a hacer del rogar cuando tenía a su hyung dispuesto a hacerle una mamada.
Dejándolo con su ropa interior, el omega pasó su mano con lentitud por encima de la dolorosa erección del menor sintiendo en la palma de su mano el trozo de carne caliente y duro listo para él, junto a la humedad del líquido preseminal que había estado saliendo desde hace mucho minutos atrás. Sonriendo triunfante, tomó el elástico de los boxers para bajarlos llevándose una gran sorpresa al ver cómo salía como resorte el falo del alfa.
Estaba erguida, roja y húmeda, siendo larga pero también gruesa, con venas resaltantes ante la espera que tuvo que sufrir.
La boca del omega solo se hizo agua, salivando más de la cuenta al recibir todo el aroma a frutos rojos de golpe a la cara. Había pensando más de una vez como sería darle sexo oral, ante las incontables anécdotas que había soltado el alfa desde su pubertad sobre su gusto al recibir una mamada por varios omegas en su vida. Se sentía celoso pero él daría lo mejor para convertirse en la primera respuesta cuando pensara o le preguntarán quién había sido su la mejor mamada que me había hecho.
Tomó en su mano el pesado pedazo de carne para empezar a masturbarlo, acercándose lo mejor posible para empezar a lamer la cabeza del miembro escuchando al instante un profundo gemido ahogado proveniente del alfa. Alzó su mirada sin dejar su labor de masturbar con una mano y lamer con su lengua el gran falo notando como la mirada penetrante del alfa lo estaba observando con la respiración acelerándose y más gemidos saliendo torpemente de su boca amordazada.
Sus miradas se conectaron al instante, reflejando lo deseosos y ansiosos por volverse uno aquella noche, como tanto lo habían anhelado en secreto por varios años.
Bajando su mirada, empezó a meter centímetro a centímetro el falo del alfa a su boca tratando de no lastimarlo con sus dientes pero dejando que se afirmara en su lengua succionando para empezar la felación. Lo que no pudo meter a su boca, lo empezó a masturbar con su mano empezando el vaivén de su cabeza escuchando como su alfa empezaba a soltar mucho más gemidos y el sonido obsceno de la mamada que estaba dando.
Su cabeza subía y bajaba, succionando lo mejor que podía sin poder evitar que ruidos de succión se escaparan de sus labios al igual que la saliva que no pudo mantener en su boca manchando el erecto miembro y también su barbilla, sus ojos se cerraron al sentir sus ojos llorosos cada vez que la cabeza del falo tocaba la úvula de su boca, pero utilizando su lengua para acariciar la extensión lo mejor posible, mientras que su mano seguía acariciando el miembro sobrante que ya no entraba a su boca.
El mayor abrió los ojos siguiendo con su trabajo subiendo su mirada para verificar la expresión del castaño, notando como este se dejó caer contra el respaldar del sofá y su cabeza se hacía para atrás soltando profundos gemidos acompañándolo un temblor de caderas que podía saber en lo que se aproximaría. Así que el omega antes de ser ahogado por el empuje de las caderas de Jungkook, sacó el falo de su boca dejándolo completamente húmedo con su saliva tomando una bocanada de aire observando como el menor estaba completamente agitado.
—C-creo que ya es momento. —dictó el Omega captando rápidamente la atención de Jungkook, que levantó la mirada para verle.
Jeon pudo presenciar como su hyung tomaba la caja de condones, sacando un preservativo y romperlo con cuidado con sus dedos para dejarlo sobre la cabeza de su miembro y colocarlo como era debido sacándole otro gemido más.
Su cerebro se encontraba fundido en ese preciso momento, no podía comprender ya que estaba pensando o cómo habían llegado a este preciso momento. Pero de algo estaba seguro y es que quería enterrar sus colmillos lo más profundo en el cuello de su hyung para marcarlo de una vez por todas como suyo.
Un peso encima de sus piernas desnudas lo hizo salir de sus pensamientos pecaminosa, notando como Seokjin estaba sobre sus muslos a horcadas, sonriendo con coquetería mientras sentía la manos de este mismo en su miembro.
—He esperado tanto por esto, Kookie… —susurró el omega dejando otro beso sobre la pelota de la mordaza bajando lentamente hasta empalarse el mismo con el grueso miembro.
Jungkook había sentido como su miembro fue atrapado por la cavidad tan apretada y caliente de su hyung, cerrando los ojos apretando sus manos en puños soltando un largo gemido…
“Oh… Mierda, mierda, mierda, mierda… Qué bien se siente”
pensó el castaño sintiéndose enloquecer ante la calidez y estrechez que abrazaban su sensible falo.
Mientras tanto Seokjin al sentir como la cabeza del falo había pasado el primer anillo de músculos, no pudo evitar bajar al instante dejando escapar un profundo jadeo haciéndole cerrar los ojos y sostenerse de los hombros del contrario al sentir su trasero golpear los muslos del contrario.
Se sentía completamente lleno, sin poder evitar aquellos espasmos en su entrada abrazando con mayor fuerza el miembro haciéndole lloriquear no lo bien que se sentía. Hacia tanto tiempo que no tenía sexo con otra persona, y los juguetes que mantenía guardados no se podían comparar ni igualar a lo que estaba sintiendo en ese preciso momento.
El mayor con manos temblorosas y respiración errática, quitó la mordaza de la boca de su menor aventándola a cualquier lugar en la sala para abrazar por el cuello al contrario y apoyar su frente con la contraria buscando conforte ante todas aquellas sensaciones que lo estaban abrumando.
—Hyung… —habló por primera vez el menor, haciendo que el cuerpo de Jin se estremeciera e hiciera jadear al contrario nuevamente— Su-suélteme… Se lo ruego, suélteme para que lo pueda hacer mío…
—N-no puedo Kookie… —murmuró sin abrir los ojos aún dejando un beso sobre la nariz del contrario para alejarse por fin abriendo los ojos y ver el estado desastroso de su menor— P-pero prometo hacerlo después de que me marques…
El menor no pudo responder porque el primer movimiento se hizo presente haciéndole jadear viendo como su hyung había soltado un gemido mucho más fuerte que los anteriores.
—O-oh… M-me siento tan lleno… por ti Kookie… —sonrió completamente extasiado dejando suaves caricias en los hombros del contrario.
Y así fue como Jin empezó con su labor, empezando a brincar encima de su alfa empalando su cuerpo contra el miembro viril que llegaba a tocar lugares de los cuales no recordaba que se sintieran tan bien.
Los gemidos no se hicieron esperar por parte de los dos, acompañado del sucio chasquido de sus pieles chocar cada vez que el omega bajaba con insistencia volviéndose cada vez más loco por sentir con mayor insistencia aquel falo dentro suyo.
Al igual que Jungkook no se quedó solo disfrutando de todo el momento, se apoyó en sus piernas para alzar su pelvis chocando con dureza contra el trasero de su hyung, sacándole un gran lloriqueo perdiendo la fuerza en sus piernas y dejar caer su cabeza sobre la contraria. Lo volvió a repetir varias veces deleitándose con los preciosos gemidos de su mayor al igual con la placentera sensación de succión que le estaba dando la entrada de su omega.
El alfa no desaprovechó tampoco la oportunidad que tenía frente a sus ojos, teniendo el pecho descubierto justo enfrente de su boca empezó a besar y dejar chupetones por todo el pecho arrancándole muchos más gemidos de placer al contrario.
Jin volvió a brincar pero sin tanta fuerza pero siendo ayudado por las caderas del castaño haciéndolo gemir envuelto en todo aquel placer que lo estaba hundiendo.
Unos minutos más tarde, ambos no podían parar, sentían que pronto el clímax llegaría para ambos y deseaban tanto poder, por fin, ser uno solo para toda la vida.
Jin busco con la mirada desenfocada por tanto placer la llave de las esposas, encontrándolas rápidamente para tomarlas y estirarse para soltar al alfa. Este al sentir sus manos por fin sueltas, pasó por la espalda del pelipúrpura tomándolo de los hombros y empujándolo hacia abajo embistiendo de manera dura y rápida mientras gemía en busca de su preciada liberación.
Seokjin sintió desfallecer en ese momento dejándose hacer por fin por las fuertes arremetidas del alfa, dejando escapar sin dificultad alguna aquellos gemidos que posiblemente podrían escuchar las demás cabañas.
Ambos por instinto, buscaron la boca del contrario para besarse con desespero dándose consuelo en ese mismo ante el abrumador placer, el incesante golpeteo en sus corazones y como la necesidad los estaba obligando a seguir sin descanso alguno.
El primero en llegar a su orgasmo fue el omega, separándose de los labios de Jungkook para soltar un desgarrador gemido dejando su cuello expuesto. Secundando el alfa, que al sentir las paredes de su mayor apretarse a su alrededor con su orgasmo, se dejó ir por el orgasmo que lo azotó, anudando al mayor sin querer y, sacando sus colmillos dónde se permitió morder el pálido y sudoroso cuello de su hyung.
Jin gimió de nuevo sintiéndose irremediablemente abrumado teniendo un segundo orgasmo lloriqueando ante tanto placer en su cuerpo abrazando con fuerza a su mejor amigo.
Por fin ambos estaban unidos, por fin eran uno solo.
Ya no volverían a ser aquellos tontos enamorados que se negaban a decir sus sentimientos por miedo a ser rechazados.
Ahora serían los tontos enamorados que no podrían dejar de decirlo lo tanto que se amaban.
—Te amo Seokjin hyung. —Jungkook soltó jadeante al terminar de lamer la reciente marca sintiéndose tan feliz de por fin tener entre sus brazos al amor de su vida.
—T-te amo m-más Kookie. —Jin soltó con una sonrisa encantadora tomando los labios de su menor en un amoroso beso.
Había sido la mejor navidad sin duda para ambos, no podrían pasar otra navidad sin el otro. Jamás podrían.
La familia Jeon y Kim estaban reunidas en la sala de la cabaña mayor, siendo los adultos los que peor se veían por la resaca que los había azotado aquella mañana.
Apenas abrirían los regalos que estaban debajo del árbol de navidad pero todos estaban esperando por Jihyo, Tzuyu, Seokjin y Jungkook —por petición de la madre Kim— a que llegarán a la cabaña mayor.
La puerta principal se abrió haciendo a todos voltear observando como una alta muchacha de cabellos caramelo entraba con unos lentes de sol y una gran bufanda cubrir su cuello y parte de su mentón, siguiéndole la única hermana en la familia Jeon con una sonrisa radiante con un gorro rojo cubrir parte de su cabeza y un esponjoso suéter de lana blanca con largas mangas cubrir sus manos.
—Buenos días familia, ¿Ya vamos a abrir los regalos? —preguntó emocionada la alfa llevando a rastras a su novia que se quejaba en silencio por lo enérgica que estaba su compañera.
—Buenos días noona. —saludó Jimin saliendo de la cocina con una bandeja con tazas humeantes de chocolate caliente— Estábamos esperándolos, solo faltan Kook hyung y Jin hyung.
—Espero que no se hayan vuelto a dormir esos imbéciles de nuevo. —murmuró el pálido tomando la taza que le extendió su menor.
—No creo Yoon, acabo de ver qué las luces estaban prendidas de su cabaña. —informó Jihyo sentándose con su novia agradeciendo con una sonrisa al beta por la taza de chocolate— No tardarán nada en llegar, se los apuesto.
Y dicho y hecho. Después de terminar aquellas palabras, la puerta principal se abrió dejando pasar a Jungkook vistiendo un suéter de rayas rojas y negras junto a una divertida diadema de cuernos de reno, sonriendo de lo más contento llevando de la mano a Jin, que vestía un suéter color crema junto a otra diadema con cuernos de reno.
—Por fin llegan. —soltó Jiseo alzando las manos contenta— Vamos a abrir los regalos.
Todos empezaron a levantarse para ir por todos los regalos que estaban debajo del árbol sin prestar mucha atención en la pareja que permanecía enfrente de ellos con sonrisas cómplices esperando a que notarán lo evidente.
—¿Acaso estaban haciendo las diademas o…. —la pregunta de Junghyun quedó en el aire al ver algo particular en el cuello del Kim mayor— No. Puede. Ser.
Murmuró sorprendido al igual que emocionado llamando la atención de ambas familias que dirigieron sus miradas hacia los chicos que estaban parados con sonrisitas en sus labios.
La primera en gritar fue la madre Jeon, haciendo que Jin riera completamente emocionado ante la reacción de su ahora suegra .
—¡POR FIN! —grito emocionada tapándose la boca aún sin poder creerlo volteando a su marido que estaba perplejo— ¡Kookie marcó a Jin! ¡Por fin lo hizo, mi amor!
Todos empezaron a gritar emocionados ante la noticia que todos habían esperado desde que ambos eran adolescentes. Olvidando por completo la resaca empezaron a felicitar a la pareja con mucha emoción y buenos deseos.
Cuando por fin volvieron a estar juntos después del pequeño caos que habían creado ambas familias, el castaño abrazo por la espalda a su ahora novio dejando un beso en su cabello haciendo reír al mayor.
—Jamás pensé que mi sueño se volviera realidad, hyung. —susurró Jungkook llamando la atención de su mayor.
Seokjin se volteo para quedar de frente al castaño, abrazándole por el pecho para sonreir como un tonto enamorado.
—¿Ya ves? En navidad, todo es posible. —susurró de vuelta el omega con una sonrisita juguetona en sus labios.
Seokjin se estiró un poco para alcanzar los labios del menor y así poder dejar un delicado beso que fue rápidamente correspondido.
—¿Sabes qué es lo mejor de todo? —preguntó el alfa con una sonrisa de paletas expuestas dejando ver lo tierno que podía ser.
—¿Qué?
—Que siempre pasaré
una navidad junto a ti.
—Eso y mucho más, Jungkookie. —prometió Jin viendo los hermosos ojos de su alfa— Te amo.
—Te amo mucho más.
Y con esas últimas palabras, juntaron sus labios en un beso amoroso para sellar sus palabras en una promesa que jamás romperían.
Porque eran dos tontos enamorados que estaban destinados a pasar todas sus navidades juntos.
·jkbbys·