Un San Valentín especial | Pequeñas historias

Summary

Severus quiere hacer un San Valentín especial para su esposo. Esta historia surgió gracias a una encuesta en instagram donde les pregunte si querían una historia de San Valentín y que pareja... Esta historia forma parte de una serie de historias sueltas enfocada en fechas especiales... (las historias no tienen relación) ¡¡Atención!! -> habrá Severitus y Snarry, también otros ships. -> Disclaimer: Los personajes son propiedad y autoría de JK Rowling y WB.

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Complete
Chapters
1
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5.0 2 reviews
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18+

Capítulo Único

Era el primer San Valentín que pasaban juntos como esposos, Severus estaba seguro de que debía ser especial pero no tenía ni la más remota idea de cómo hacerlo, no era un hombre romántico o detallista, no era su fuerte, podía crear una poción para curar la miopía, si, podía quedarse despierto en las madrugadas calmando las pesadillas, si, podía seguirlo a otro continente, también, incluso entregar su vida, pero, flores, chocolates, no era su estilo. Sin embargo, Severus estaba decidido a hacer de esto un recuerdo memorable.

Sabía por las largas noches de charla con café de por medio que todas sus celebraciones anteriores habían sido un asco y todas habían dependido de su esfuerzo, esta vez, Severus estaba decidido a hacer algo diferente, quería hacerlo sentir especial, elegido y amado. Claro que no era una hazaña fácil, pero estaba dispuesto a darlo todo.

Sintió que la respiración contra su pecho cambiaba y se dio cuenta que se estaba despertando, sonrió, puede que fuera un inútil para las cosas románticas, pero amaba a su esposo más que nada en el mundo.

―Buenos días… ― susurro besando la cabeza

―Buenos días Sev…

― ¿Cómo dormiste?

―Como un ángel…

Severus soltó una pequeña risa, el hombre en sus brazos sonrió y lo miro con brillantes ojos verdes.

― ¿Cuáles son tus planes para hoy?

―No mucho, tengo que revisar las correcciones del editor y vere a Lucius para el té… ¿y tu mocoso?

―Sev, han pasado años… ― se quejó con una sonrisa.

―Aun eres un mocoso algunas veces… ― contesto el mayor mientras besaba castamente sus labios.

―Tengo que ver a Draco para hablar de la contratación del nuevo souf chef del madison y luego pensaba pasarme por el café un rato…

Severus asintió, Harry se había convertido en uno de los chef y restauranteros más importantes de estados unidos, tenia tres restaurantes y un café, todos con el mayor reconocimiento, Severus podía ver como Harry había prosperado y se había convertido en quien era, él se había enamorado de la fuerza de voluntad, la templanza y tenacidad que tenia el joven para salir a flote, claro que luego estaban sus brillantes ojos verdes y su forma de reír, también el hecho de que él mismo se gustaba mucho más cuando estaba con el otro hombre.

― ¿Te parece si cenamos fuera? ― pregunto Harry con una sonrisa.

―Por supuesto… ¿Qué tienes en mente…?

―Pensé en ese restaurante italiano nuevo que abrió junto a la librería…

―Es una buena idea…

Severus beso nuevamente los labios del más joven y se dispuso a levantarse de la cama, él tenia que hacerlo primero si quería acabar con el trabajo y ver a su amigo.

Severus agradeció haber previsto la situación y estar en la casa de su amigo en los Hamptons y no en un lugar público, Lucius llevaba casi cinco minutos tratando de dejar de reír, pero cuando parecía que lo había logrado volvía a estallar en carcajadas, Severus estaba tentado a lanzarle un maleficio y cambiar el color de su cabello, sin embargo, el sabía exactamente a que se sometía cuando pensó en buscar ayuda de su amigo. Severus suspiro, pensó que debía tener otros amigos, solo para evitarse esas situaciones.

―Sigo sin entenderlo Severus, Harry se casó contigo sabiendo perfectamente que eres gruñón, poco romántico, que tu lenguaje de amor suele estar sujeto a pociones y libros, eres taciturno y sarcástico, el dijo si quiero sabiendo todo eso, ¿por qué de pronto quieres hacer algo diferente? ― indago ― se perfectamente que las veces anteriores han ido a cenar a algún lugar y han intercambiado un presente como toda celebración…

―Lo sé, y se quién soy y Harry también sabe quién soy, quiero hacer algo especial nada más…

― ¿Por qué…?

―Porque… ―Severus suspiro, no saldría de ese lugar sin decirle la verdad al rubio ― Antes de casarnos decidimos ser honestos ambos sobre nuestras historias románticas… algo que el leyó y me pareció una buena idea…― Severus miro su taza de té un momento ― Quiero hacer esto porque quiero que vea que es especial, que lo amo y quiero hacer algo lindo por él…

Lucius dejo de reír para escuchar a su amigo, que, aunque no lo dijera, era obvio que el joven esposo de su amigo no había tenido una relación adecuada, algo que incluso el sarcástico pocionista había experimentado.

―Muy bien, ¿Cuáles son tus ideas?

―No muchas y no se exactamente como hacerlo, nunca fui de este estilo, lo sabes― contesto ― pensé en desayuno en la cama y cenar en su restaurante favorito, pero ahí me quedé…

― ¿Sus flores favoritas?

―Le gustan las rosas.

― ¿Su chocolate favorito?

―Con leche.

― ¿le gustan los peluches o prefiere otro tipo de cosas?

―Creo que jamás a tenido uno de esos… al menos no desde que era un bebe.

― ¿Y hay algo que quiera… que sepas que desea mucho en este momento…?

Severus asintió.

―Bien, estas son algunas cosas que puedes hacer… ― dijo el rubio y vio como el hombre tomaba un bolígrafo para anotar.

Esa noche Harry y Severus cenaron y hablaron de su día, ambos fueron extremadamente vagos en lo que respecta sus reuniones, pero ambos sabían que el tiempo con sus amigos era sagrado, donde ambos podían hablar y buscar una opinión alterna, Severus jamás le reprocho las horas que paso con Draco y Harry jamás lo hizo por las horas que Severus compartía con Lucius.

14 de febrero.

Severus miro a su esposo acurrucado a su costado, era una pequeña bola de persona con una mata de cabello negro rebelde en la cabeza, Severus lo amaba, amaba cada centímetro del hombre a su lado, le había costado sudor y sangre, incluso algunas lagrimas admitirlo, pero su mejor decisión había sido hacer esa invitación a cenar hacía ya tres años.

Se levanto con cuidado de la cama y bajo a la cocina, no tenían elfo, había decidido vivir casi como muggles, la guerra y el mundo mágico le habían quitado a ambos todos sentimientos de pertenencia, los habían destruido, entonces ambos habían hecho la elección de continuar casi sin magia. Harry se enfoco en uno de sus mayores placeres, la cocina y Severus en su afición mas secretas, la literatura, mientras Harry era un reconocido chef, él se había convertido en un reconocido autor de misterio. La única magia que usaban era la red flu, las apariciones y las pociones eventuales para la salud, aun conservaban sus varitas y las llevaban con ellos, pero no las usaban, cocinaban, limpiaban y todo de forma muggle.

Pese a no ser un chef, Severus se las arreglo para preparar el desayuno con todos los favoritos de Harry, luego coloco por todo el departamento los arreglos florales que había comprado, tomo el oso de peluche en sus manos y se encamino con todo hacia la habitación principal.

Harry se había estirado por completo en la cama y ahora más parecía una estrella de mar que una bola de persona. Severus sonrió, dejo la bandeja en la pequeña mesa junto a la ventana y se acerco para despertar a su esposo.

―Buenos días mocoso… ― susurro, había cosas que jamás cambiaria.

―Sev…

―Despierta amor…

―No quiero…

―Tengo café… ― dijo con una sonrisa mientras besaba la mejilla del joven.

― ¿Café...?

Severus rio mientras su esposo se sentaba un poco más alerta en la cama. Tomo la bandeja que estaba sobre la mesita y la puso en las piernas de Harry mientras el se sentaba junto al joven y le servía una taza de la bebida preferida del joven.

―Feliz San Valentín ― dijo mientras le entregaba la taza.

Los ojos verdes lo miraron sorprendidos antes de dedicarle una brillante sonrisa.

―Feliz San Valentín Sev…

Harry beso castamente al hombre y luego sonrió al ver la bandeja sobre sus piernas, inmediatamente noto el esfuerzo, Severus era un hombre atento, tenía su café siempre listo, que quedaba hasta altas horas de la noche para acompañarlo, había fregado los pisos de su primer restaurante cuando aun eran solo amigos, había sido el inversor principal de su sueños, había cuidado de el cuando estaba enfermo. Para Harry, Severus era un romántico más bien silencioso, un hombre que demuestra su afecto en la constancia, la rutina y la atención al detalle, fue solo una vez, que Harry menciono que ya no soportaba el jugo de calabaza, lo había dicho al pasar, pero al día siguiente todo el jugo de calabaza del departamento de Severus había desaparecido. Eran esos pequeños gestos y atenciones constantes lo que lo habían enamorado, el esfuerzo que ponía siempre en hacerlo feliz, como en ese instante, había un pequeño oso en las manos del pocionista, Harry sabía que el hombre estaba esforzándose por hacerlo feliz y eso era lo que amaba de él.

―Para ti… ― dijo Severus entregándole el oso color caramelo que había conseguido.

―Es hermoso Severus… ― Harry lo abrazo el juguete y le sonrió al hombre ― gracias.

El hombre se sintió feliz al ver feliz a su esposo, era todo lo que quería ese día, hacer algo especial por el más joven, darle todo lo que una vez quiso. Desayunaron juntos en la cama, como lo habían hecho en la luna de miel, disfrutaron de la cercanía y los afectos del otro, Harry nunca soltó el oso color caramelo que le había regalado su esposo, Severus se sintió feliz.

Pasaron gran parte de la mañana en la cama, cuando se levantó prácticamente grito de alegría al ver la casa decorada con muchos ramos de rosas en todos los jarrones, él amaba las rosas y verlas por toda la casa le hacían feliz.

Harry se mantuvo misterioso y lo arrastro hasta Central Park sin decirle una palabra sobre cuales eran sus planes para esa tarde, el trato había sido que Harry tenia el almuerzo y Severus la cena. Harry sorprendió a su esposo con almuerzo junto a la pista de patinaje y una tarde juntos aprendiendo a patinar. Había sido algo especial para ambos, compartieron la experiencia y comieron en el frio disfrutando de la nieve y el hermoso paisaje, por suerte para ambos había un sol cálido que calentaba todo y alegraba la vista.

Cuando el sol comenzó a bajar y ambos estaban agotados de jugar en la pista Severus insistió en volver a la casa a que se ducharan y cambiaran para la cena. Harry acepto por supuesto.

Severus llevo a su esposo al mismo restaurante donde habían cenado la misma noche que él le propuso matrimonio, Harry lo había bautizado como SU restaurante de pareja algo que enterneció al mayor, era un pequeño restaurante italiano manejado de forma familiar, muy acogedor y con comida abundante, pero Harry lo amo desde el día que lo conocieron y siempre volvían allí, luego de la noche de su compromiso, para Harry ese lugar había cobrado un significado especial.

Cenaron pasta y compartieron un tiramisú, aunque Severus simplemente se contentó con ver al de ojos verdes devorar su postre favorito y luego verlo sonrojarse al notar que en realidad Severus no lo había tocado.

―Lo siento… ― dijo sonrojado

―No te disculpes, no quería postre…

Harry le dedico media sonrisa antes de tomar su abrigo y sacar una pequeña caja cuadrada.

―Para ti…

Severus tomo la caja con delicadeza y la abrió para encontrar allí un hermoso reloj tallado, era de plata y al girarlo Severus pudo leer la frase “siempre tu” algo que el joven le había dicho mil veces durante el noviazgo, que siempre lo elegiría a él. Sonrió.

―Es hermoso, gracias ― dijo con las emociones atoradas en su garganta. ―Este es el mío ― Dijo entregándole un sobre.

Harry lo abrió con cuidado, tenia mucha curiosidad por saber que había planeado el hombre. Dentro del sobre había dos sobres abrió el primero y encontró una reserva para una semana en San Francisco. Sonrió, eso es lo que amaba de su esposo, basto mencionar solo una vez que le gustarían unas vacaciones para que el hombre estuviera allí planificándolas y regalándoselas.

―Gracias.

Severus solo asintió.

Harry abrió el otro sobre y sus ojos inmediatamente se llenaron de lágrimas. Miro a su esposo pensando que el hombre solo le estaba gastando una mala broma, pero Severus solo sonrió.

―Hablas tanto de ello y creo que nunca te di una respuesta adecuada, pero se que lo deseas más que nada…

― ¿De verdad estarías dispuesto…?

―Harry no hay nada en este mundo a lo que no estaría dispuesto por ti.

―Pero esto…

―Esto es lo que quieres… entonces esto es lo que quiero…

Harry lloro, pero con una sonrisa en los labios.

― ¿Andrómeda acepto?

―Si, prometió mudarse aquí para mantener su estatus de abuela, pero cree que es hora y yo también, se cuándo amas a ese niño y como se te rompe el corazón cada vez que lo dejas…

―Seria nuestro…

―Si…

Harry beso al hombre a través de la mesa.

No paso mucho tiempo para que ambos terminaran junto nuevamente en el departamento enredados entre las sábanas de seda, Severus dedico la noche a Harry a adorarlo y hacerlo sentir tanto o más de lo que alguna vez sintió a su lado, era casi la media noche cuando ambos estaban acostados tratando de regular la respiración, Harry estaba envuelto en los brazos del hombre con la cabeza apoyada en su pecho y mirándolo con los brillantes ojos verdes que enloquecían al hombre. Y no, pece a la creencia popular no era por el parecido con su madre, Harry descubrió algo tarde en su vida que de hecho sus ojos no se parecían tanto a los de su madre, los de ella eran de un verde claro, alegre, veraniego, los de él eran da un verde intenso y profundo.

―Sabes que te amo por quién eres ¿verdad?

Severus frunció el ceño y lo miro con una ceja alzada.

― ¿A qué viene eso?

―Flores, chocolates, peluche… Severus, tu no eres de esos…

―Quería hacer algo lindo por ti…

―Y te amo, y lo agradezco, lo aprecio y hoy fue un día muy especial para mí, no me opongo a seguir recibiendo flores, chocolates o peluches, ―sonrió mientras veía a su esposo relajarse un poco ― quiero que sepas que no quiero que cambies quién eres.

― ¿Y quién soy?

―El hombre más maravilloso y atento del mundo, sabes como soy, que deseo, cuando y que necesito, incluso si no lo pido tu estas allí para cuidarme, me enamore de ti hace años, por tu inteligencia, tu sentido protector y tu lealtad, aprendí que eres un hombre que escucha cada palabra que digo, que me respeta y te amo, te amo porque eres tú, obsesionado con tus historias hasta la madrugada el que no puede dirigirme la palabra si no ha tomado su taza de té, el que se quedara sentado en la barra de la cocina viéndome probar una receta por horas, ― sonrió ― él que estuvo allí en cada paso para ayudarme a comprar mi primer restaurante, sé que una vez te hable de que jamás tuve un San Valentín especial… al menos hasta ahora ― beso el pecho de su esposo y agrego ―pero quiero que sepas que no quiero cambiarte, ni lo dije con esa intención y que amo como eres tú cada día conmigo…

―No me cambiaste y jamás sentí que lo quisieras… ― dijo Severus apreciando el gesto de las palabras del joven ― solo pensé que te merecías algo especial… ― dijo y agrego ― Te amo, una vez te dije que no entendía por qué estabas conmigo pero que jamás te dejaría ir, y me dijiste que por eso mismo te quedabas conmigo, solo quiero hacerte feliz y jamás dejarte ir, te amo más que nada y simplemente quise que supieras eso… más a tu manera que a la mía…

―Y por eso te amo.

Severus sonrió. Aliviado de haber logrado hacerlo sentir especial.

Harry beso castamente los labios de su esposo y luego procedió a acurrucarse seguro entre los brazos del hombre que lo hacían sentir más seguro que nadie en este mundo.