Reunión de enmergencia
Era un día hermoso, el sol brillaba en lo alto, el suelo se encontraba cubierto de pequeñas flores amarillas. La brisa que entraba por la ventana de la casa del árbol se sentía agradable en mi piel y alborotaba mi cabello. Sin duda alguna, nuestra querida Jessica había elegido un buen día para morir. Eran las tres de la tarde y hace aproximadamente media hora, acababa de ocurrir el incidente que se conocerá como la tragedia del año y quizás la más impactante que haya ocurrido en la escuela superior "Ángel De Los Santos".
La escuela había enviado a todos los estudiantes a sus casas, inmediatamente se dieron los hechos del incidente. Cuando iba saliendo, noté cómo una gran cantidad de agencias gubernamentales llegaban a la escuela: Policía, ambulancia, rescate y otras de las cuales no estoy realmente segura de sus nombres. Se podía decir que Jessica no solo escogió un día idóneo para quitarse la vida, sino que también un lugar que contaba con muchos puntos estratégicos. Nuestra escuela quedaba en el corazón del pueblo "Toronja", por lo que todo quedaba cerca. A lo mejor, intenciones de morir nuca tuvo, no estoy segura de eso, pero lo que sí sé es que los cinco que estamos aquí presentes, escondiéndonos en la casa del árbol de nuestro amigo Teo. Somos los responsables y únicos culpables de todo lo que ocurrió hoy y antes también.
Una vez supimos lo que pasó en el edificio central de la escuela, ya nos encontrábamos dirigiéndonos a la casa del árbol. Esta quedaba en el terreno de atrás de la vivienda de los abuelos de Teo y era nuestra sala de reunión de emergencia, la cual, por supuesto, nos encontrábamos entrenándola hoy. Llevamos aproximadamente una hora sentados sin decir una palabra, el ambiente estaba pesado y la gran mayoría de nosotros nos veíamos abatidos. Digo la gran mayoría porque Leo se veía igual que siempre, incluso me daba la breve impresión de que estaba disfrutando el momento. El silencio mortal se vio interrumpido por la voz entrecortada de Mía:
—¿Qué pasa sí ... Si muere? —dijo con voz temblorosa y algo nerviosa. Cosa que es totalmente normal, viniendo de ella, para pertenecer al club de teatro, se le da muy mal la comunicación.
—Si ella muere, nosotros estamos jodidos y si no muere también, con un "accidente" de esta magnitud, los policías no se van a quedar de brazos cruzados, ni mucho menos sus padres. Probablemente, metan una querella y todos saben en la escuela la verdadera razón por la que Jessica hizo lo que hizo, en cuanto los estudiantes comiencen a hablar sobre el periódico secreto, la división digital nos caerá encima. Teresa acababa de hablar tan rápido que solo las personas que han pasado mucho tiempo con ella la podrán comprender.
—¿Qué hay de tus habilidades con la tecnología? Tú creaste el blog, ¿No hay una forma de borrarlo o que sea difícil de rastrear —Aunque no lo demostraba, Teo se encontraba más atento de lo normal, lo suficiente como para poder pensar en soluciones. Algo raro en él, la verdad.
— Yo puedo borrarlo, pero la huella digital ya está hecha. No me considero lo suficiente como para poder resolver esta situación. Teresa comenzó a hablar más lento y bajo. Algo que pensé que nunca lograría ver en mi vida.
— No, no… puede ser, estamos arruinados y somos unos asesinos, si tan solo no hubiéramos escrito todo eso, si no hubiésemos subido todos esos videos y fotos, no estaríamos —A Mía se le había comenzado a aguar los ojos, su pelo rubio se encontraba pegado en su cara debido al calor de la tarde.
— Fue nuestra culpa, sin duda alguna, somos los únicos culpables de esta situación y si no podemos salir de esta. No nos quedará más remedio que confesar — dije, con total seriedad. Es la verdad. Nosotros tenemos la culpa, pero en especial Leo, la llevamos hasta ese punto de querer acabar con su vida. Nunca estuve realmente de acuerdo con que Jessica fuera una de nuestras víctimas del periódico secreto, puesto a que esta no tenía maldad. Todas nuestras víctimas anteriores habían hecho cosas malas o desagradables, pero Jessica nunca hizo nada y aun así, Leo se empeñó con ella. Él la destruyó, pero yo no hice nada para detenerlo. Todos le seguimos el juego, somos igual de culpables que él.
—Chicos, vamos, bajen revoluciones, ya he pensado en algo. — El demonio de las tinieblas ha hablado y el silencio ha surgido por parte de sus adeptos; sin embargo, más que una simple seguidora, yo era su mano derecha, aunque ahora lo sigo porque no tengo opción.
— ¿Entonces qué clase de plan tienes? Estoy segura de que esto es muy grande, incluso para ti Leo, La maldita policía está involucrada.— La razones por la que quiero a Leo son las mismas por las que a veces no lo soporto, su ego es muy grande, lo que lo hace odioso, pero al mismo tiempo te gustaría tener esa forma de ser tan confiado y sin preocupaciones sabiendo que todo te va a salir como esperas.
— Ágata, querida, no hay nada que yo no pueda, mételo en la cabeza. Ahora todos atentos, nadie de la escuela va a hablar sobre el periódico secreto, porque los vamos a poner bajo amenaza, dijo con una sonrisa maliciosa que ya me estaba empezando a molestar.
— Bajo Amenaza, ¿no nos vamos a volver terroristas, verdad? —decía Mía con tono melodramático, en momentos como este, si tiene potencial para actora, qué ironía.
— No exactamente, Teresa saca tu computadora. Ordenó Leo a la cabeza del equipo. Sin duda alguna, Teresa es todo un genio. Ella se encarga de manejar el blog y hackear una que otra cuenta; sin embargo, carece de malicia y astucia. Es ingenua e infantil, fácil de manipular. Pero eso sí, nunca ha sacado menos de 100 en su vida.
— A la orden, Sensei — Además de que se la pasa hablando como subnormal, lo que la hace insoportable a veces. De todos los miembros del periódico secreto es la que menos que soporto. Digamos que somos con agua y aceite, no mezclamos.
— Necesito que envíes el siguiente mensaje a todos nuestros usuarios: “Si una sola persona habla, todos pagarán por pecadores”. Lo que significa que si una sola alma le menciona algo a la policía o al director, filtraremos todos los secretos que tenemos hasta ahora, habló Leo mientras escribía todo en su libreta.
— No va a funcionar, no tenemos los secretos de todo el mundo, incluso hay algunos que ni siquiera tienen. Dije en tono serio.
— Ágata, Ágata, siempre eres tan aguafiestas, por supuesto que va a funcionar. Es cierto que no tenemos los secretos de todos, ¿pero acaso ellos saben eso? Por supuesto que no, a sus ojos nosotros simplemente sabemos todo. En cuanto a los que “no tienen secreto”, tú y yo sabemos que todos en este mundo tienen un secreto. Lo sé, pensé, pero no todos los secretos son malos, hay cosas que simplemente no quieres que se sepan.
—Vaya, no encuentro fallo en esa lógica —dijo Teresa, imitando una tonta serie y de forma errónea como siempre.
— Está bien, hagámoslo — dije al fin rindiéndome. La verdad es que no estoy de acuerdo con este plan tan extremista, pero tampoco creo que sea una buena idea negarme. Leo se ve inestable y ya no tengo muy claro en lo que está pesando. Mejor tenerlo de mi lado que en contra.
— Chicos, creo que al plan le falta más drama, dijo Mía un tanto emocionada, su cara estaba húmeda por sus lágrimas, pero su mirada había cambiado. Había pasado de modo pasivo a agresivo en cero punto un segundo. Es algo un tanto inusual.
— ¿Alguna sugerencia, Mía? —preguntó Leo con una sonrisa. Digamos que Leo no es el único con ideas turbias, te sorprendería de lo que es capaz la callada del salón.
— Por supuesto que sí, deberíamos enviar la evidencia de los secretos que ya tenemos a los usuarios correspondientes para que sepan que vamos en serio. Creo que eso a Leo nunca se le hubiese pasado por la cabeza, necesito mantener a estos dos alejados.
— Brillante, Teresa, haz eso también —comando Leo.
—¡Sí, sensei! —respondió Teresa con voz chillona.
— Bueno, alguna otra sugerencia —preguntó Leo. Todos contestamos con un “No” al unísono, todos excepto Teo, el cual se encontraba jugando con consola portátil y no estoy segura de qué momento lo sacó.
— ¿Teo? - llamó Leo, pero no recibió respuesta; por lo tanto, le terminó arrebatándole la consola de las manos.
— Puñeta, ya casi lo pasaba. —gritó Teo, algo exasperado. Digamos que Teo es el chico problemático de la escuela. Aunque no sé si le pasa a Sebastián.
— ¡Hey! Necesito que estés atento. Teo, tienes trabajo que hacer, envíale a Teresa todas esas fotos y grabaciones que hiciste con tu cámara. ¿De acuerdo? —dijo Leo con tono de autoridad.
— Está bien, lo haré, ahora dame mi consola — exigió Teo un tanto malhumorado.
— Cuando el trabajo esté hecho, te lo devuelvo, no quiero que te distraiga —dijo mientras metía la consola en la mochila.
— Pero me costó mucho robarlo. Se quejo Teo.
— No me importa un carajo, bien repaso. Teo le enviará las fotos a Teresa. Mía, escribe la publicación y envíasela a Teresa para que la publique y Ágata mañana está pendiente de absolutamente todo lo que escuches. ¿Están de acuerdo?
“Sí”, gritamos todos a la vez, incluyendo a Teo. Aunque al pequeño Leo se le olvidó un detalle. Mañana no hay clases. Por lo tanto, no hay forma de que escuche o me entere de algo. Pero no pienso decirle nada, necesito un descanso después de meterme en tanta mierda. Eran las cinco de la tarde, cuando decidimos bajarnos de la casa del árbol y seguir nuestros caminos, no nos íbamos a juntar hasta que de alguna forma Leo nos convoque a una reunión en quién sabe dónde, por qué las ubicaciones fuera de la escuela no se pueden repetir. Y no es como que podamos volver a la sala de proyección de la escuela, que es nuestro punto de encuentro habitual.
Una de las reglas de Leo es no hablarnos fuera de las reuniones. Para no levantar sospecha, tampoco tenemos grupo de chat. No nos podemos enviar mensajes. Teo y Teresa se tienen que pasar muchos videos y ninguno de ellos lo hace por mensaje o ningún método que implique internet. Ellos tienen un lugar secreto en donde guardan discos y USB; de esa forma se pasan la información. En cuanto a Mía, esta les envía los escritos a Teresa a través de una aplicación poco conocida en donde cuidas animales y chateas con amigos. Ambas son precavidas y utilizan la aplicación en sus teléfonos viejos, los cuales están en sus casas. En cuanto yo y Leo, tenemos un sistema de libros para pasarnos información. El cual funciona de la siguiente forma. Primero escribo el chisme que he escuchado en un papel, luego lo meto en un libro específico que se encuentra en la parte de atrás de la biblioteca escolar, el cual se titula "veinte mil lenguas de viaje submarino". Este libro o le tienes paciencia para leerlo o te mueres de aburrimiento. La verdad es que es un buen libro, pero nunca nadie lo va a ir a tomar. Los estudiantes no se pasan por las estanterías de los clásicos. Leo pasa los viernes y toma las notas que se acumulan en el libro. En cuanto, si es al revés, si es él quien necesita dejarme un mensaje a mí, lo suele poner, pues, en un libro de la sección de clásico. Honestamente, elige el que le da la gana porque no se toma la molestia de dejarlo en el mismo libro, luego tengo que estar abriendo todos los libros de la sección de clásico para ver si me dejo una nota. Lo peor es que a veces simplemente no deja nada y me quedo con la preocupación de sí alguien más la encontró. Simplemente, es demasiado egoísta y no aprecia el tiempo de los demás.
***
Ágata “La Nerd”:
La biblioteca no es acaso el mejor lugar para esconderte de la vida escolar. Pensaba que un sitio lleno de libros polvorientos de hace años, deteriorados por el tiempo y las polillas, debido a la supuesta falta de fondo que tiene la escuela, iba a ser el lugar perfecto para pasar, desapercibida, mis cuatro años de escuela Superior. Por esa razón, durante mi primer año, me anoté como voluntaria para ser ayudante de bibliotecaria. La Sra. Rivera es la actual responsable de la biblioteca, pero ha envejecido bastante y se niega a retirarse. Así que en mis horas libres y parte del almuerzo, me la pasó en la biblioteca.
Desde el primer día, en mi puesto de asistente, me di cuenta de que la biblioteca no es un lugar tranquilo, de hecho es una mina de información, literalmente. La mayoría de los estudiantes vienen al mediodía a tomar aire acondicionado, debido a que la escuela tiene solo dos sitios con aire. Si tienes un buen oído, puedes enterarte de muchas cosas interesantes. Ser ayudante de bibliotecaria no me ayudó a esconderme de la vida escolar, pero sí a verla desde un lugar seguro. Los estudiantes vienen a hablar incluso en sus horas libres y no se contienen si me ven en el mostrador, porque para ellos soy una chica insignificante, incapaz de hacer algo, soy completamente invisible, nadie sospecharía de mí si alguno de sus secretos viera la luz. Solo una persona se dio cuenta de mi extraordinaria posición. Un chico aclamado por todo, bastante popular. Su nombre es Leo, se trasladó a la escuela en su segundo año. En mi opinión, es un tipo misterioso, se rumorea que viene de una escuela de élite y que vino a esta escuela demacrada, solo por una temporada debido al trabajo de su padre. Otros dicen que tomaba homeschooling y quería probar la vida escolar. Fuera como fuera este chico me hizo la propuesta más alocada que he escuchado en mi vida, lo peor es que yo acepté y me volvieron los oídos del periódico secreto.
Ficha de personaje:
Nombre: Ágata Roja Del Monte
Edad: 16 años
Cumpleaños: 1 de enero
Estatura: 5’2”
Año escolar: segundo año de escuela superiol
Puesto en el periódico secreto: la informante, “los oídos del periódico secreto”

