Allegory of Madness I: BLASPHEMY || AU R18

Summary

Kenny McCormick es introducido en un mundo que desconoce, mas resultó ser un caso extraordinario aún en la realidad de los magos. ¿Conocerá el origen de esos eventos? ¿Su mera existencia tendrá un significado más allá de la muerte? ¡¿Deja de llamarme Penny?! ¡¿Han matado a Kenny?! Anímese a sumergirse a una historia cautivadora llena de sorpresas, risas, malos chistes, tripas, traiciones, lágrimas, y otros líquidos que no mencionaremos por discreción al público.

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Complete
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24
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n/a
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18+

Capítulo 1 "Amigos"

Cuando le había dejado en la nota sobre como acceder a un andén que de por sí parecía una broma decirla, no esperó encontrarse con aquella... maravilla.

Kenneth McCormick, de once años de edad, había ingresado a una estación oculta y maravillosa a través de una pared que quedaba en el andén 9¾, entre el 9 y el 10 de la estación ferroviaria King’s Cross. Sí, lo hizo aun pensando que chocaría, más lo que vio... lo dejó anonadado.

Una aglomeración de personas, adultos la mayoría que acompañaban a jóvenes que cargaban cantidades industriales de equipaje, animales exóticos y, ah, un humeante y extenso tren de elegante rojo y negro sobre el que embarcaban.

Mientras caminaba entre la oleada de personas, observando y sorprendiéndose ante el más mínimo detalle, el pobre muchacho apenas creía su suerte... Muy en el fondo, Kenny pensaba con escepticismo aquello hasta el justo instante que cruzó el andén, aunque ciertamente esperó con ansias ese día, contando las horas y minutos a lo largo y extenso de esos los meses desde la imprevista visita de una muy curiosa y desafortunada bruja.

(...)

Julio, Día 1.

Era un día común y corriente, ciertamente con toda la pinta de uno mediocre y aburrido, sobre todo para un niño de 11 años que era todo... Menos un niño. Había vuelto recién de un trabajo de medio tiempo de un restaurante chino, que era donde único podía conseguir trabajo dada su edad (sin ánimos de ser racistas, pero hay un capítulo de South Park en que le dan cierta “mala fama” a los chinos como explotadores infantiles LOL)... Apenas entrar a su casa y... Bueno, aunque su casa ciertamente no era la mejor (tampoco promedio) con sus innumerables goteras, ventanas rotas e incluso paredes remachadas con cartón y láminas de metal robadas de zonas de construcción, sin mencionar los ocasionales problemas de agua y electricidad, resultaba acogedora, a su manera, para el pequeño Kenny. En ella habitaba junto con su, relativamente numerosa para las condiciones, familia: Su padre Stuart, un alcohólico empedernido y “algo” vago; Carol, una ama de casa sin estudios terminados e igual de alcohólica que su padre; Kevin, su hermano tres años mayor que él adicto a psicodélicos; y, por supuesto, su adorada y pequeña hermanita de apenas 4 añitos Karen.

Con el poco dinero que ganaba el único ser responsable de esa casa (por supuesto que hablamos de Kenny), lo dividía entre la casa y su pequeña hermana a la que quería, aunque sonase mal, más que al resto de su familia; claro, eso no quitaba que quisiese a los demás también... A pesar de los grandes y graves defectos que tenían... Incluso hoy día apenas llegado a casa luego de un agotador día de trabajo, ya sus padres discutían por alguna estupidez, insultándose y lanzándose botellas vacías, mientras su hermano Kevin estaba en su habitación... drogado probablemente y, bueno... ¿quién podría culparlo? quizás era su forma de sobrepasar toda esa mierda... y Karen, ahora mismo, estaba en brazos de su hermano, quien siempre se ponía nerviosa y hasta lloraba al escuchar cómo sus padres discutían... Sí, en efecto, ese parecía ser un típico día. Ah, pequeño Kenny, cuán equivocado estabas... pues un toque a la desgastada puerta de cartón, sería el inicio a un destino maravilloso... e incierto.

Sus padres habían terminado de discutir, estaban hartos, a lo que decidieron ir cada uno por su lado. Su padre a fundirse en el sofá a ver algún canal de los 3 únicos que tenían y su madre a investigar qué cenaban esa noche. Sin embargo, aquella tranquilidad monótona fue quebrada por unos toques a la puerta, anunciando la visita de alguien...

- Kenny, ¿podrías ir a ver quién es? -le pidió su madre en voz alta.

Kenny, cerciorándose de que su hermanita se hubiese dormido profundamente, la pasó de su regazo hacia su propia cama, ya que Karen solía compartir cuarto con su hermano Kevin. Una vez cerró la puerta con gentileza, Kenny hizo lo pedido mientras bordeaba algunas basuras y botellas del suelo... no quería matarse... al menos por hoy. Al llegar, abrió la puerta...y vaya sorpresa al encontrarse con una señora alta, de recogido cabello negro brillante y túnica verde esmeralda. Tenía un rostro que asimilaba “agrio limón”, acompañado de unas gafas cuadradas. Su ropa y porte le decían que era alguien de posición más acomodada que él (cualquiera)... y solo había dos tipos de personas que vendrían a esta zona con ropa limpia fuera de la policía: O una prostituta de alta alcurnia... o un cobrador de impuestos, y por descarte, era lo segundo.

- ¡Papá!... -llamó el pequeño Kenny a su padre, quien hizo un sonido vago como designio de que le escuchaba- ¡Creo que hay una cobradora de impuestos en la puerta!... -le avisó.

- Ah, sí, qué bien... -dijo Stuart sin prestarle atención mientras veía la tele, hasta que... cayó en cuenta de sus palabras...- ¡¿QUE QUÉ?! -se levantó del asiento con prisa y asomó la cabeza desde detrás de Kenny para ver mejor a la mujer y, en cuanto lo hizo, se asustó y fue corriendo hacia la puerta para cerrársela de golpe a la pobre mujer mayor- ¡Carol! ¡¡Toma todo lo necesario!! ¡Agarra a los niños! ¡¡No volveré a la cárcel!! -exclamó el padre de familia alterado mientras recogía cosas que parecían necesarias del suelo y algunas ropas. El hijo mayo, al oír eso, se asomó de su habitación con ojos morfinómanos.

- ¡¿Cárcel!? ¡¡Ahí no hay droga!! ¡¡No dejaré la droga!! ¡¡A mí nadie me quita la droga!! ¡¡No me atraparán con vida!! -gritó corriendo directo a la ventana para lanzarse e irse corriendo.

- Kevin, ¡regresa aquí! ¡¡Kevin!! -su madre llamándole mientras agarraba a una confundida Karen que recién despertaba ante tal bullicio.

- ¡Déjalo, que ese no tiene futuro! ¡Ve a por el alcohol! Voy a por el dinero -dijo el padre haciendo las maletas y yendo hacia el sofá para meter la mano entre los muelles y sacar “todo” el dinero (un triste centavito).

- ¡Pero si la última botella me la tomé ayer! - Dijo Carol, su esposa. Stuart la miró impactado y molesto

- Joder perra, ¡¿siempre tienes que poner la última?!

- ¡Cierra el pico, estúpido! ¡Debí hacerle caso a mi madre y no dejar la preparatoria por un inútil como tú!

- Ah, ¡¿sí?! ¿Y a quién le abriste las piernas? ¡¡A este inútil!! ¡¡Así que no soy tan inútil!! ¡¡Te di hijos!!

- ¡¡Para lo único que sirves, subnormal! ¡Ni para una canita al aire te tendría como opción!

- Ejem...- Un carraspeo femenino los detuvo. Miraron a la “cobradora de impuestos” que los veía impasible desde el marco de la puerta. El padre de familia tomó un bate y la señaló.

- ¡No tenemos más dinero! ¡Así que lárguese de nuestra casa antes de que la avente contra la ventana! ¡Tendrá que traer a la policía si quiere hasta nuestro último centavo! -le dijo amenazante.

- ¡Cállate, Stuart! ¡Nos va a demandar y los abogados nos van a desplumar si sigues amenazándola! -le regañó su mujer. Este cayó en cuenta y pareció recapacitar.

- Tiene razón, perdón... si viene a por nuestro último centavo aquí está todo nuestro dinero... -le dio el triste centavito que guardaba con tanto recelo. La señora intrusa los miró con una ceja enarcada... y con calma le devolvió la moneda al señor McCormick.

- No soy una cobradora de impuestos, señores McCormick... -le dijo esta suspirando con paciencia y mirándolos seria- ... Mi nombre es Minerva McGonagall, soy la Sub-Directora Adjunta del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, y estoy aquí porque uno de sus hijos ha sido inscrito en nuestra escuela... -aclaró esta viendo a los niños, fijándose con atención en el pequeño rubio de abrigo naranja que le veía asombrado.

- ¿Me está tomando el pelo?... -preguntó Stuart incrédulo.

- No, no lo estoy. Por esa razón estoy aquí. -le dijo esta retomando su atención- Por lo general, los estudiantes son contactados vía mensajería a través de una lechuza, pero... debido a que la mayoría de hijos nacidos de muggles no son conscientes de nuestra comunidad o el mundo mágico, un mago o bruja vendrá a explicarles y convencerles de que esto no es un engaño. Observe. -sacó de su túnica una especie de madera alargada y fina, una varita, e hizo que de ella saliese unos pequeños gatos traslúcidos (Un expectro patronum) para que le creyesen, pero... pensando que la comprenderían, solo consiguió el efecto contrario...

- ¡¡AHHHHH!! ¡¡UNA BRUJA!! ¡¡QUÉMENLA!! ¡¡QUÉMENLA!! -Stuart se lo tomó a la negativa y con horror le fue a atacar, puesto que no creía en nada de ello, y pensaba que era algo así como un demonio.

- ¡¡STUART!! ¡¡ESPERA!! -su mujer lo fue a detener con urgencia.

Minutos después, las cosas lograron calmarse. McGonagall, sentada en el incómodo sofá, andaba con el cabello alborotado y algo de suciedad encima, mientras los veía... conteniendo las ganas de marcharse a toda prisa de allí mientras mantenía los labios fruncidos y un tic en el ojo. Stuart, quien se veía más calmado y sentado en una banqueta medio rota... leía las cartas que le habían sido entregadas sobre la inscripción de su hijo pequeño. Mientras Kenny veía a MgGonagall semi oculto tras el brazo del sofá, como si analizara alguna criatura fascinante.

- Bien... -dice este mirando a la señora y pasándole las cartas a su esposa que estaba de pie a su lado y cargaba a Karen- ... Dice que el pequeño Kenny fue elegido por su escuela de Ocus pocus para darle clases... ¿porque es un brujo? -preguntó aún incrédulo, pero parecía más reacio a creerle.

- Mago... -le rectificó McGonagall.

- Como sea... -dijo este restándole importancia.

- ... Pero no tenemos para pagar los materiales -dijo algo apenada Carol al leer todo lo que debía llevar su hijo. Minerva suspiró cansada, a lo que les comenzó a explicar.

- En caso de que los estudiantes no tengan la posibilidad de costear los materiales necesarios, pueden recibir ayuda financiera de la escuela. Así que por ese lado no se preocupe, nosotros le enviaremos lo necesario para que compre lo que debe usar en su primer año de clases... -les dijo. Ambos padres suspiraron aliviados de no tener que comprar las cosas, no podían- Deberá ir al Callejón Diagon, una calle comercial en Londres, que es frecuentada por alumnos con tal de comprar los objetos que requieran. Aquí está la dirección y los pasos a seguir para que puedan acceder al lugar a través de la posada del Caldero Chorreante... -con la varita hizo aparecer un papel en las manos de Stuart, quien se sobresaltó con esa “brujería”- En caso de confirmar o denegar la inscripción, por favor, envíen una carta de vuelta a Hogwarts antes del 31 de julio. Pero ya que no tienen medios para hacérmelo llegar, siquiera con una lechuza mensajera... esperaré que me den la respuesta ahora, ya que son los padres del joven.

- ¡¡Sí quiero ir!! -exclamó Kenny descubriéndose por completo de su escondite, ilusionado, y dirigiéndose a sus padres suplicante. Su voz amortiguada casi en su totalidad por la capucha del abrigo- Por favor... papá, mamá, déjenme ir... por favor. -dijo este con los ojitos brillantes y las manos juntas. Carol y Stuart se miraron un momento hablándose con la mirada, hasta que Stuart soltó un suspiro rendido.

- Está bien... -dijo este haciendo brincar a Kenny de la felicidad- Si no fuese porque Carol me explicó mejor y me dijo que su supuesta abuela y mi suegra decía que era una bruja... aunque pensaba que lo decía como insulto... pensaría que me fumé algo de mi hijo mayor... que a saber dónde estará. Búscalo después, Kenny... -le ordenó a este. Kenny asintió ilusionado para luego dirigirse a la señora.

- ¿Puedo llevar a Margie? -preguntó ilusionado- Es mi mascotita - McGonagall le asintió, alegrándolo.

- Entonces, creo que eso es todo... -escatimó McGonagall suspirando cansada para pararse del incómodo y sucio asiento mientras realizaba un hechizo con tal de arreglarse tan desastrosa imagen - Me retiraré entonces y haré los preparativos para la inscripción oficial... -le informó a los padres comenzando a caminar para, de la nada, detenerse a mirar al niño rubio de peculiares ojos azules cual mar. Lo miraba intrigada... como si supiese algo que ellos no. Kenny inclinó la cabeza curioso de que esta le mirase así. McGonagall a su vez agitó la propia, como alejando pensamientos que no venían al caso y le sonrió gentil, dándole unas palmaditas al niño- Felicidades por su admisión, Sr. McCormick... espero verlo el 1 de Septiembre en Hogwarts sin faltas -dijo esta antes de mirar por última vez a los adultos y hacer un gesto de despedida con la cabeza- Pasen un buen día, Srs. McCormick -y así, la subdirectora de la prestigiosa academia, salió hacia las afueras de aquel sitio y desapareció cual aparición, dejando a todos anonadados.

- Kenny, permíteme pedirte algo como única condición -le pide el padre, a lo que Kenny le mira atento- Nunca hagas eso frente a mí... O me dará un puto infarto.

Sí, fue un día memorable. Y como prometió la Sra. McGonagall, al otro día Kenny recibió una bolsa de monedas de oro, plata y bronce. Lo necesario para comprar todo; el equipo, ¡¡la varita, libros y suministros para su nueva aventura en Hogwarts!!... O eso pensaba. Desgraciadamente y para su mala suerte... el dinero fue usado para otros fines. En parte culpa de Kevin, su hermano mayor. No se sabe cómo ni en qué momento... pero más de la mitad de la bolsa de las monedas “desapareció“... y Kevin estaba más drogado que nunca. Ya lo que quedaba del dinero, viendo que ni alcanzaría para lo necesario, sus padres decidieron que mejor lo usaban para gastos de la casa... en resumidas cuentas: no pudo comprar nada y mucho menos visitar ese tan maravilloso lugar de compras para su escuela. ¿Debería decírselo a la subdirectora McGonagall cuando la viese? Mierda...

Y así es como Kenneth McCormick terminó solo con una maleta semivacía que apenas tenía unos cuantos pares de sus ropas, su querida mascotita con él... y su estúpida “condición”. Pero nada de cosas mágicas... solo eso.

Sin mucha dilapidación se adentró en los vagones. Caminando por esa oleada de personas, cada vagón tendría al menos 6 o 7 cabinas... Y todos andaban con un grupo de 4 personas... mínimo. Prefería sentarse solo... no quería que se burlaran de lo que traía... lo poco que traía.

Al final encontró una vacía donde instalarse. Se acomodó junto a la ventana luego de guardar su equipaje y dejó salir a Margie, una hermosa ratita de pelaje blanco cual nieve, para que reposase en su cálida mano calluda. Sí, esa era su mascotita.

Perdido en sus pensamientos estaba justo cuando abrieron la puerta de la cabina, asustándose por la repentina intrusión.

- C-Con permiso... -un rubio menudo de ojos verde claros, portador de una cicatriz en el lado izquierdo de su ojo, yacía parado en el marco de la puerta... Tartamudeando con timidez y evidenciando, sin querer que para él el contacto visual era realmente un gran esfuerzo, ya que no cesaba de mirar al suelo- Ehm... ¿p-puedo sentarme a-aquí?

- Hmmmm... Hmmh mhmm mhmm (Eh... sí, claro... de todos modos, no hay nadie más...) -afirma Kenny con la voz levemente amortiguada por la capucha... Ante aquello, Butters lo mira un instante confundido... Y se ríe tiernamente, retomando su vista sobre el suelo.

- G-Gracias... -el chico se sienta junto a él... Había todo un asiento al otro lado de la cabina, ¿y aun así este chico elegía esa posición? ¿Estaría falto de calor humano?

- Hmm hmhmm (No hay problema) -dice la voz amortiguada de Kenny.

Se hizo un silencio de unos instantes... Kenny sabía que se había reído por como él solía hablar bajo el abrigo... Sin embargo, ¿quién podría culparlo? Los labios se le herían gravemente a causa del frío, y odiaba cómo lucían si no se los cubría... Por ende, quería evitar a toda costa esa exposición, de ser posible... Aunque ya aquí, en el interior, hacía algo de calor... Quizás podría...

Kenny se abrió el zipper inferior del abrigo, y soltó un suspiro de alivio al tomar una bocanada de aire.

- Perdona por tener que hablarte así... No quería verme ridículo...

- A-Ah, ¡n-no te p-preocupes! -exclama el chico sonrojándose levemente al haberse reído de él- N-No quería p-parec-...

- Bah, no te preocupes -le interrumpe el otro bajándose la capucha a su vez para mostrar sus alborotados cabellos rubios, mirando en dirección a su menudo compañero, quien no cesaba de mirar el suelo sonrojado.

- ¿E-Eres nuevo? -pregunta de la nada.

- Sí, ¿y tú? ¿También?

- E-Este es mi primer año junto a un amigo... -al decir esto último, su voz baja unos cuantos niveles, hasta ser casi inaudible, más de la nada, se voltea en su dirección, sonriendo más animadamente- Ah, c-cierto, ¿d-dónde están mis modales? -le ofrece su mano temblorosa- M-Me llamo Leopold Stotch, algunos me llaman B-Butters.

- Kenneth McCormick... -Kenny le responde el saludo, apretando suavemente su mano... Una mano tan delicada y gentil que no atinaba a pensar nada más que aquel muchachito tan bonito y menudo era la personificación de un conejito tierno y adorable- Me puedes llamar Ken o Kenny si quieres.

- C-Claro... K-Ken... -se dice a sí mismo mirando al suelo y cerrando el puño levemente, para luego dirigirse directamente a lo que traía en su mano- ¿E-Es tu mascota? -pregunta con evidente interés.

- Sí, se llama Margie... -responde para mirar los ojitos brillantes de Butters, quienes aú no cesaban de observar el animalito- ¿Quieres cargarla?

- ¿Puedo? -pregunta con ojos centellantes, dando un leve brinquito en el asiento.

- Claro... -Kenny sonríe algo cansado para entregarle la ratita, quien se acomodó inmediatamente en las suaves palmas de su nuevo portador.

- ¡Gracias! ... -exclama en voz alta el muchacho, usando de cuna sus manitas.

- Shhh, ¡la vas a despertar! -le regaña Kenny, aunque no puede evitar esbozar una sonrisa mientras pensaba “¡Vaya entusiasmo por cargar una rata! Aunque bien no veo ningún animal en su equipaje... ¿No lo dejarán sus padres?“.

Justo en ese instante la puerta vuelve a abrirse, llamando la atención de los que allí habitaban. En esta ocasión, había parada en ella un chico pelirrojo, con pecas alrededor de todo su rostro y unos encantadores ojos esmeraldas... Sin embargo, su mirada no solo se detuvo a observar a los presentes, sino a su equipaje, toda la escena en su entereza mientras sostenía un libro entre sus largos dedos.

- Bueno... -suelta un suspiro leve para dirigirse a uno y al otro, aún parado en la puerta- Muy buenos días, ¿me permitirían sentarme aquí? No hay más cubículos “relativamente” vacíos...

- Ah, claro -afirma Kenny sonriendo rápidamente para luego observar cómo guardaba todo en el portaequipajes y se sentaba frente a él, junto a la ventana.

- Kyle Broflovski, a su servicio -le ofrece la mano al chico, a lo que este luego se presenta y le devuelve el saludo... lo mismo con Butters. Luego de aquello, Butters siguió mirando a la ratita con los nervios de punta, mientras Kenny pensaba volver a sumergirse en sus pensamientos, mas aquella voz se lo impidió- Ehm, perdona, pero... Kenny, si tienes cualquier tipo de duda sobre Hogwarts, libros, lo que sea, no dudes en preguntarme, ¿vale? -le sonríe.

- Lo dices porque no tengo nada, ¿verdad? -escatima Kenny, a lo que Kyle le mira un instante sorprendido.

- Oh, perdón no quería...

- Está bien... -Kenny frunce el ceño, enojado consigo mismo- Ya me las arreglaré... Estúpida familia... -dice esto último en voz baja.

- Bueno... Permíteme darte un leve consejo... -Kyle le sonríe con algo de incomodidad- Se nota demasiado que... Eres un hijo de no magos... Debes contener tus emociones o te delatarás y, por ende, atraerás gente indeseable... -se mira las manos para proseguir- En caso de que no sepas, los magos hijos de muggles son... -desvió un tanto la vista, buscando la palabra- Algo marginados por su condición... -luego de terminar eso, le sonrió con algo de sorna- Pero descuida, ¡con un poco de estudio y dedicación no se notará! Puedes preguntarme si necesitas algo, he estudiado bastante sobre el mundo de los magos y su historia -alega reluciendo sus conocimientos... Kenny juraría que veía brillitos flotando a su alrededor.

- Ah, ¿porque ustedes son de familias muggles? -pregunta curioso Butters, a lo que los otros dos le miraran intrigados y expectantes- ¡Vaya, ¿no es eso genial?! ¡Deben saber un montón de cosas que nosotros ni por asomo! ¡¿C-Cómo es que funciona el ce-... célula?!

Kyle hurga en su bolsillo para sacar de allí una pequeña cajita rectangular con pantalla.

- ¿Esto? -Butters asiente emocionado- ¿Quieres decir celular?

- ¡Wah! ¿Podrías encenderlo? ¿Tiene alguna palabr-? -al ver que la pantalla enciende, a Butters le brillan aún más los ojos- ¡Whoa, es tan cool! ¡Ninguno de nosotros tiene tales capacidades! ¡Dios, ¿cómo es que lo hacen? ¡Es maravillos-!!

De la nada, la puerta se abre para interrumpirles, mostrando a un pelinegro alto, de ojos azul oscuro que se acababa de retirar de la cabeza un gorro de invierno con un llamativo pompón rojo, a juego con la camisa de cuello roja que traía debajo del uniforme.

- Aish... Y yo que pensé que pasaría mi viaje placenteramente tranquilo... pero veo que incluso este cubil está llen- ¡Ahg! ¡Una rata! Iba a volarme lo de “cubil de ratas” por respeto a ustedes, pero ya veo que es literal... -suspira cansado... Todos pensaban que se iba a ir, y, de hecho, por un instante lo desearon, más el muy osado se sienta junto al pelirrojo, empujándolo levemente para que le dé espacio- Con permiso...

- ¡Y me lo pides después de empujarme, animal! -responde molesto este.

Stan se le queda mirando un momento y luego al libro que sostiene para sonreírle sarcástico.

- Perdona, es que siendo tan listillo como te ves... debías captar que no me iba a sentar al lado del damito y la mazorca, y menos con la rata -señala a los del frente.

- P-Perdona... m-me llamo Leopold Stotch, Butters si te sientes cómodo... y-y n-no me llames mazorca...

- ¿Ah? No, tú eres el damito... Tienes cara de niña. La mazorca es el otro que se sienta al lado tuyo. Mira esos cabellos desgreñados. ¿Qué? ¿Ya estás listo para que te cosechen, amigo?

- ... ... ... -Kenny pestañeó confundido, todos miraron enojados al intruso, y de pronto...- PUAJAJAJAJAJAJAAJAJJA -Kenny se agarra el estómago- ¡Nunca nadie me había llamado así...! ¡PUAJAJAJAJA BUENA ESA!

Kyle y Butters se miran entre ellos con un signo de interrogación en las cabecitas, incluso el intruso les acompañaba en sentimiento.

- ?... No debería darte gracia... pero si eres feliz así... Pues sé feliz mazorquita -Kenny empieza a pataletear en el asiento riendo.

Una vez Kenny se dio por satisfecho, le ofreció una mano a el intruso “bromista” mientras se enjuagaba una lágrima.

- Me caes bien, amigo. Soy Kenneth McCormick, pero llámame Kenny o Ken, ¿cómo te llamas? -Stan mira su mano y luego al muchacho, esbozando una sonrisa socarrona.

- Stanley Marsh -le aprieta la mano- Pero todos me llaman Stan.

- Vaya carácter que te traes, Stan -afirma Kyle, a lo que este le mira, ofreciéndole su mano.

- ¿A qué debo el placer de tan distinguido público? -el pelirrojo mira su mano y suelta un respingo con tal de ignorarlo- Ay, pero al menos te vas a presentar, ¿no?

- Kyle... Kyle Broflovski -responde este con el ceño fruncido, abriendo el libro con hastío.

Estuvo a punto de soltar un comentario desagradable, más decidió reservárselo antes de que tan interesante personaje se parase y se fuese... Tenía toda la pinta de no seguirle las rimas si se sobrepasaba mucho, aunque aquello lo tentaba aún más a molestarlo. Ahora se dirigió al rubiecito, quien aún sostenía la rata... Le ofreció su mano, mas al ver que no iba a soltar aquella cosa, hizo una mueca incómoda.

- Un placer, Butters -este asiente tímidamente sin más que alegar, como si no quisiera ser hipócrita y decirle que era un placer cuando evidentemente no era así. Se enfocó en Kenny unos instantes antes de abrir la bocota otra vez- Oye, te van a regañar por no andar uniformado.

- Bueno, es que no compré uno... -afirma algo apenado Kenny, sonriendo incómodo.

- Bueno, ¿y entonces? -pregunta Stan a lo que Kyle alza la vista del libro con tal de mirarlo como escoria.

- ¿Qué dices, Ken? ¡Eso se puede arreglar...! Espera un momento... -dice Butters entregándole la ratita a su dueño para hurgar en la maleta; mientras, Kyle habló.

- Oye, Stan, ¿qué te pasa? ¡¿Te criaron en un solar o algo?! -le pregunta ofendido.

- Ay, ¿qué hice? -pregunta intrigado.

- Ser una basura, ¡es lo que haces! -le regaña Kyle enfurecido.

- Ay, perdón -Stan alza las manos en su dirección- No sabía que tenías la regla.

- ¡ME HARTÉ! -Kyle le fue encima, y justo cuando Stan sostenía sus muñecas divertido mientras el pelirrojo estaba que ardía intentando golpearle y Kenny apresurándose a sacar su celular del 2001 para sacarse una selfie... Alguien se adentró en la cabina... Y el crujir de las patatas en su boca se hizo anunciar, a lo que todos miraron en aquella dirección con sorpresa.


- No jodas, ¡BUTTERS! ¡¿Qué haces viendo porno en vivo?!

Kyle se bajó de encima de Stan como un rayo, rojo como un tomate a saber si por vergüenza o la ira, mientras Stan se arreglaba la ropa y miraba con intriga al intruso.

- ¿Y tú qué me ves, mariconetti? -le pregunta sentándose prácticamente sobre Stan, forzándolo a apuñuscarse contra Kyle.

- Oh, perdón, es que nunca vi un barril de grasa auto-rellenándose, y a la vez, ¡uh! soltando tanta mierda... ¿Y a qué viene el acoso a Butters, te gusta?

- ¡Ah! ¿Y este tipo? -exclama Cartman ofendido- ¡No soy gordo, soy fuertecito, pedazo de basura con patas, que apestas!

- ¡Entonces vete con tu madre a que te siga diciendo lo que quieres escuchar! Porque a este paso, te mueres a los 25 por problemas del colesterol.

- AJAJAJAJAJA -se ríe Kenny aguantándose el estómago.

- ¿Y tú de que te ríes, muerto de hambre? -Cartman le lanza la bolsa de patatas vacías a Kenny, quien enseguida cesa de reír y se le queda mirando fijo con algunas migajas de patatas cayéndole por el cabello.

- ¡Oye, con Kenny no te metas, culo gordo! -se levanta Kyle de la nada.

- ¡Sí, con la mazorca no, grasoso! -le secunda Stan.

- Ay, ¡¿los 3 son novios?! Aww, qué adorable, me invitan a la boda.

- E-Eric, por favor...

- ¡Tú cállate, Butters! -se levanta para quedar a la altura de Kyle.

- Me harté -Stan se levanta de igual forma, intermediando entre la mirada furiosa de Kyle y de Cartman- No me interesa quien seas, pedazo de basura grasosa con patas, pero mejor te vas de aquí antes de que te confunda con balón y te patee por todo el pasillo hasta la cabina del conductor... Tú decides -Stan le da un puñetazo a la pared, haciendo resonar con agresividad la madera... Cartman ve aquello y traga en seco, aunque enojado.

- Butters, vámonos... No tenemos tiempo que perder con estas ratas, sobre todo este... Bruto. Cuídate de no caer en Slytherin, porque sino...

- ¿Sino qué? -le pregunta osado Stan- ¿Me vas a asfixiar hasta la muerte sentándote sobre mí?

Cartman se cubre la boca ofendido, con los ojos llenos de lágrimas ante tan horrible insulto.

- B-Butters, ¡MUEVE EL CULO!

- No vayas, Butters -le indica Kyle.

- Lo siento chicos... Lo siento, Kyle -se levanta cabizbajo, dejando el uniforme en su lugar- Es solo uno, pero podrás ir arreglándotelas con eso... -le mira un momento para sonreírle apenado- Cuídate mucho, Ken, nos vemos en el comedor, ¿sí?

Kenny mira cómo Cartman lo arrastraba por el brazo en dirección al pasillo.

- Esto no se va a quedar así, mierda con patas.

- Uy, qué miedo, habla con mi secretaria y programa una cita, a ver si tengo un espacio lo suficientemente ancho para tu culo gordo en mi apretada agenda -dice Stan cerrando la puerta una vez se despide con la mano de él.

- Carajo... ¿Por qué se tenía que ir con ese insoportable? -pregunta Kyle enojado de brazos cruzados.

- ¿Es que no ves? -le pregunta Stan como si fuese muy obvio- Butters es de carácter pasivo, seguro es “un amigo de la infancia” del que no sabe cómo librarse y solo se deja llevar.

Kyle lo mira enojado unos segundos, antes de proseguir.

- Ya sé por qué eres así... Eres un cínico de primera categoría...

- ¿Qué es eso? -pregunta Kenny, quien había acostado a la ratita sobre la ropa medio mal-doblada que le había regalado Butters, y ahora estaba mirándoles atentamente.

- Básicamente es una doctrina filosófica de la Antigua Grecia fundada por Antístenes que se caracteriza por el rechazo de los convencionalismos sociales y de la moral comúnmente admitida -Kenny en corto: cargando...

- Quiere decir que practico de forma descarada e impúdica algo que merece desaprobación... -aclara Stan.

- Ahhhhh... Entonces eso significa eres un insoportable y morirás solo... ¿quizás? -pregunta Kenny con un dedo en la barbilla.

- No, pero para nada, muchachos, yo no soy un cínico -niega con la cabeza mientras todos le miran incrédulos- Solo soy brutalmente honesto.

- Un amargado que cree que su vida es lo suficientemente mierda como para hacérsela una a los demás también -Stan abre la boca ofendido ante el comentario, agarrándose el pecho.

- Auch, dude, ¡trátame con más gentileza! ¡Tanta crudeza de golpe no es saludable!

Kyle suelta un resoplido, volteando el rostro para soltar una leve sonrisa mientras negaba con la cabeza.

- ¡¿DUDE, QUÉ MIERDA?! -exclama Stan de la nada al ver que Kenny se estaba desvistiendo en su asiento.

- Bueno, ¿y dónde me cambio?

Mientras, Cartman iba a paso enfurecido por el pasillo, soltando despectivamente el brazo del pequeño rubiecito.

- Vi la caja electrónica rara esa en manos del pelirrojo, ¡HABÍA MUGGLES EN ESA CABINA! ¡Tus padres sabrán de esto!

- P-Perdona, Eric, ¡por favor! ¡Perdóname, pero no le digas nada de esto a ellos, por favor! -le suplica con las manitas frente a su rostro, aunque Cartman no se volteaba a observarlo.

- Maldita sea, por tu culpa tuve que soportar al anormal ese, ¡pero qué vergüenza, ¡A MÍ, UN CARTMAN!! ¡Se va a enterar...! ¿Cómo se llama el hijo de puta ese?

- N-No lo sé... N-Nunca supe su nombre -miente Butters, siguiéndole cabizbajo.

- Ya lo averiguaré... ¡Y se va a enter-! -Eric se detiene de la nada, y Butters llega a escuchar un quejido

- ¡Gah! -eso lo alertó.

- ¿Ha? ¡¿Será que debo tropezarme con imbéciles hoy?! ¡Dios, pero que asco de día! ¡¡¡Quítate bicho raro!!! -le gritó Cartman pasando de largo. Y fue allí cuando Butters vio a un chico rubio algo tembloroso de pronunciado cabello desgreñado con su camisa de uniforme manchada de algo negro... a lo que miró al suelo para ver un envase... y el olor... ¿café? ¡Ay no! ¡Seguro se quemó!

- ¡¿E-Estás bien?! -preguntó Butters yendo hacia este preocupado ante tal desastre, haciendo que el rubio se sobresaltase- No parece que estuviera muy caliente, espero no te hayas quenado demasiado. ¡Déjame ayudarte! -dice hurgando en sus bolsillos en búsqueda de un pañuelo, hasta que finalmente lo encuentra con tal de usarlo para intentar limpiar el café y secarle- ¡P-Perdona a Eric, no quiso decir eso! E-Es que está nervioso p-porque es nuestro primer año... -trató de disculparse en nombre de su amigo. El joven de cabello enmarañado, que parecía no estar muy cuerdo con todos esos tics, se quedó tenso en el lugar sin saber qué decir- Realmente lo siento mucho. E-Espero que se pueda quitar. -dijo viéndolo momentáneamente a los ojos para retirarlos con prisa, aunque aquello sobresaltó considerablemente al muchacho nerviosillo, quien pegó incluso un brinco ante aquello.

- ¡¡Butters!! ¡¡Mueve el culo!! -le gritó Cartman, haciendo, esta vez, dar un brinco del susto al pobre Butters, quien miró apenado al rubio.

- P-Perdón... d-debo irme. Lo siento de nuevo. Toma, sigue secándote con esto por favor -dice Butters marchándose tras el obeso a toda prisa.

- Ah, esper-gh... -no pudo decir nada más debido a un tic que sufrió... mas se quedó mirando la espalda de aquel pequeño que lo ayudó, hasta que desapareció tras la puerta del siguiente vagón. Su vista ahora desciende hacia el pañuelo dado por este... Ahora manchado de café...

- ¡Maldita sea, Kenny, ¡existen los baños dentro del tren, ¿o es que nunca has estado en uno?!! -pregunta insultado Stan.

- La verdad es que no, nunca he estado en un tren... Además, ¿qué tiene? -pregunta intrigado- Digo... Somos hombres todos, ¿no?

- Sí, pero si se puede evitar se evita -agrega Kyle acariciándose el puente de la nariz.

- Sí, nadie quiere verte como Dios te trajo al mundo apenas conocerte -afirma Stan cruzado de brazos, asintiendo con la cabeza.

- Ya, vale, vale, nenas, iré al baño... -Kenny toma el bulto de ropa y, de la nada...- Stan, dame tu mano, necesito que me cuides algo...

- ¿Ah?... Bueno, está b-... ¡AHHHH! -Kenny le había dejado la ratita dormida en la mano y se había ido corriendo fuera de la cabina- ¡K-KENNY, MALDITA SEA, N-NO, NO, QUE PELAJE MAS ASQUEROSO, NO UGHBL-! -sufre una arcada Stan, a lo que Kyle toma la rata.

- ¡Ay, por favor, Stan! -afirma Kyle acariciando el pelaje del animalito que con el escándalo que había formado Stanley, se había despertado- Das vergüenza ajena... ¡Y mucha! ¿No ves que hasta está linda?

- ¡Linda mi culo! -protesta Stan alejándose lo más que puede de Kyle y... esa cosa.

El pelirrojo pone los ojos en blanco y arropa la ratita en uno de sus guantes negros.

A los minutos vuelve Kenny, posando en el marco de la puerta.

- ¿Cómo estoy? -pregunta cambiando de pose- Vamos, que no veo las cámaras.

- Cállate, dude, que intentaba dormir -protesta Stan que tenía el gorro en la cara.

Kenny pone los ojos en blanco y se coloca en su puesto habitual, donde Kyle leía con la ratita reposando en su regazo.

- Veo que tú y Marge se llevan bien, petirrojo.

- No sabía que ahora soy una especie de ave... -dice este pasando de hoja sin alzar la vista.

- Bueno, ahora lo eres -afirma Kenny recostando su mano en su brazo, viendo el sol morir en el horizonte, a medida que avanzaban- Hablaste de algo llamado casas, ¿no? ¿Qué es eso?

- Son cuatro en total y caeremos en la más adecuada para nuestra personalidad y/o actitudes, a elección del Sombrero Seleccionador.

- Ya... Bueno, creo que ninguno de nosotros nos parecemos en lo más mínimo... Aunque bueno, tú y Stan... -Kyle lo mira con una ceja arqueada- Nada.

- ¿No ves que Stan es cínico y medio retrasado? Seguro es un Slytherin.

- Discrepo -dice la voz bajo el gorro.

- Ah, conque tu plan era hacerte el dormido para andar de chismoso, ¿eh? ¡Cretino! -Kyle le arrebata el sombrero a Stan.

- ¡Oye, devuélveme eso! -Stan hace el ademán de irle encima, mas Kyle le pasa el sombrero a Kenny, quien se sienta sobre este- ¡GASP! ¡¡¡¿Osas apestar con tu trasero mi gorro, Kenneth McCormick?!!!

- Ahh, está cómodo y calentito -se contonea sobre este, como gallina sobre sus polluelos.

Stan lo mira desde arriba con frialdad.

- No se diga más, has sentenciado tu muerte.

3 minutos después, Kenny se vio atorado en la ventana de la cabina, con todo el trasero expuesto para las afueras.

- Ay, Stan, qué bruto, me congelo los hijos...

- ¡Kenny! ¿Qué falta de respeto es esa? ¡Solo tenemos 11 años, por favor! -protesta Kyle que no había cesado de leer a pesar de la condición en la que estaba su amigo.

- ¡¿Qué?! Al menos no dije huev-... -Stan le tapó la boca ante la mirada asesina de Kyle, quien termina por soltar un suspiro cansado.

- Por cierto, Stan, justo ahora el tren está en un trecho de zigzag....

- ¿Y?

- Bueno... Todos le están viendo las nalgas a Kenny, y eso no es lo peor... Lo peor es que cuando observen más adentro nos verán a nosotros dos junto con él... Un lindo comienzo de curso, ¿verdad?

Stan y Kenny quedaron impactados... Y luego se miraron... En cuestión de milésimas de segundo, Stan estaba forcejeando por sacar al rubio de allí, quien se había atorado... Hasta que, finalmente, Kyle soltó un suspiro cansado y abrió un poco más la ventana para que así Kenny saliera disparado y cayese sobre Stan...

- ¡Ahhh! -exclamo Kyle cubriéndose el rostro con las manos.

- ¡¿Qué?! -preguntan ambos a la vez, hasta que... Vuelven a mirarse...

- Kenny, ¿eso que siento sobre mi muslo es tu pito?

- ... Sí...

- ¡SÚBETE ESA MIERDA, ANORMAL! ¡Y QUÍTATE DE ENCIMA DE MÍ!

- Dios mío, qué estoy haciendo con mi vida... -dice Kyle para sí mismo sin retirar las manos de su rostro- No los ruedo, ¡a ninguno de los dos! ¿Por qué no pueden ser personas normales?

- Tú tampoco eres muy normal -le interrumpe Stan sentándose en su puesto habitual. Mientras Kenny terminaba de arreglarse el cinto y acomodarse en el suyo.

- Sí, ¡pero al menos no soy un retrasado, Stan! -le replica este retirándose la mano para verlo enojado.

- Mierda, necesito que los elfos del castillo me laven cuanto antes el gorro, ¡me congelaré las orejas todo el camino y por culpa tuya, Kenny!

- ¡¿ACABAS DE IGNORARME, STANLEY?!

Kenny veía aquel escenario en silencio, mas con una sonrisa de oreja a oreja. Nunca tuvo algo a lo que pudiese llamar “amigos”... Siempre tan solo, incomprendido, “el raro de la capucha”... Mas ahora veía a estos dos tan únicos y escandalosos a su forma que era, ciertamente, la primera vez que sentía algo de calidez viniendo del mundo exterior, o de la mera interacción social. Le entristecía la ausencia de Butters en tan pintoresco escenario, pero... aquello no impedía que realmente se sintiese tan bien entre ellos que su ansia por adentrarse en aquel mundo mágico no hacía más que crecerse, puesto que daba por sentado que ellos estarían allí, a su lado.