Save me -RadioDust- Hazbin Hotel |Alastor x Angel Dust|

Summary

Angel Dust ya no tiene otra opción que vender su cuerpo y comenzar a trabajar para Valentino con tal de conseguir el dinero para salvar la vida de su madre. Eso, sumado a la llegada de un nuevo profesor que es mucho más de lo que parece, quizás podrían lograr que entre los flashes de las cámaras apareciera alguien que pudiera salvarle secretamente de caer por completo al vacío. Historia Corta con capítulos cortos.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

El timbre que indicaba la entrada de clases comenzó a sonar estruendosamente, Angel caminó lentamente, aunque no tenía tantas ganas de ir, debía hacerlo, no quería causar más problemas, pero sobre todo debería estar ahí para cuando anunciaran el nuevo profesor que impartiría las clases de filosofía.

Charlie, que era la presidenta de la clase, les pidió que guardaran silencio, quería que el nuevo maestro tuviese una buena impresión de todos ellos, y como siempre, recibió la ayuda de su novia, Vaggie, que los miró severamente hasta que hubo tal silencio que parecían estar en medio de un funeral.

Cuando todos estuvieron cayados y en su respectivo asiento, la puerta fue abierta por el nuevo docente, el cual entró en completa calma al aula. Se escucharon unos cuantos murmullos por parte de los estudiantes, siendo la mayoría las chicas de la clase que a penas lo vieron pasar se quedaron con la boca abierta.

El hombre era alto y usaba un moño de color negro en su elegante traje rojo, tenía el cabello castaño y unos profundos ojos de color rojo que parecían estar brillantes y llenos de vida, todo esto, sumado a unos anteojos redondos que descansaban sobre su nariz le daban un aspecto sofisticado y muy atractivo.

Caminó lentamente hasta que quedó frente al pizarrón, había una gran y amenazante sonrisa pintada en su rostro, la cual causó escalofríos en alguno que otro estudiante.

- Buenos días, mi nombre es Alastor, y soy el nuevo profesor de filosofía. Quiero que sepan que no aceptaré estupideces en mi clase, mucho menos actitudes idiotas e inútiles. Cada uno de los aparatos electrónicos que poseen no serán utilizados en mi presencia. Me temo que tendrán que usar sus pútridas y retrasadas mentes causadas por exceso de televisión si quieren aprobar.

- Vaya, creo que el señor sonrisas no es tan simpático como parece ¿No lo crees? – Murmuró a una de sus compañeras.

- También tengo muy buen oído, así que ¿qué te parece si nos conocemos mejor después de clases? Creo que podré darle un buen uso a esa impertinente lengua.

Angel se sonrojó y guardó silencio, sabía que estaba en un pequeño lio, después de todo, casi tenía que hacer malabares para evitar ser expulsado, ya que le costaba muchísimo mantenerse fuera de los problemas, no simplemente porque le gustara andar en malos pasos, si no porque era la única forma con la cual podía escapar de las cosas duras que lo esperaban en casa. Así que solo atino a quedarse en silencio y mirarlo mal.

La clase fue extrañamente entretenida, parecía que Alastor en verdad tenía el don de hablar, a demás de hacerlo de una forma bastante educada, tenía la labia necesaria para mantener a toda la clase en silencio, como si en el pasado hubiese sido un importante locutor capaz de tener completamente entretenida a la audiencia.

Cuando el timbre del receso volvió a sonar, todos abandonaron la clase, exceptuando Angel, que guardó todos sus cuadernos dentro de la mochila y se dirigió hasta el escritorio de Alastor.

- Me parece increíblemente extraño que a pesar de tu comportamiento tengas excelentes calificaciones, eres una persona increíblemente...interesante. Me han hablado mucho de ti.

- Espero que cosas buenas, aunque, después de todo, no es como si tuviera mucha importancia.

- Lo único que espero es que no vuelvas a tener problemas por hablar demás, sería una verdadera lástima no tenerte en el aula, tu trabajo de hoy fue bastante bueno.

Angel volvió a sonrojarse, en definitiva, no estaba acostumbrado a los cumplidos sinceros de las personas, de hecho, parecía estarlo mas a las cosas malas y sobre todo a utilizar esa coraza externa que había creado para que estos simplemente le resbalaran, aunque sabía que en el fondo eran como pequeños cuchillazos a su armadura.

Salió del aula para encontrarse con su mejor amiga, que estaba un curso por encima de él, la muchacha lo esperaba recargada distraídamente, revisando su teléfono celular. Al verlo, inmediatamente corrió hacia él para saludarle.

- Hey, ¿estuviste en problemas y se te olvidó invitarme?

- Simplemente hablé demás con el profesor nuevo

- ...y... ¿está bueno? – preguntó en broma.

- La verdad, bastante, en definitiva, me lo cogería.

- Wow, y ¿esa es tu primera impresión?

- La verdad, aunque me hizo quedar hasta mas tarde, fue bastante amable, parece que su espíritu aún no ha sido aplastado como todos los maestros inútiles que hemos tenido en esa clase. No creo haber sido el único que lo notó.

La chica no tardó en notar que Angel estaba bastante decaído, incluso para haberse quedado después de clases, no salió con su usual sonrisa victoriosa de haber logrado salirse con la suya, parecía triste. Lo peor de todo es que tenía una idea de la razón, pero no quería decirla por temor a no estar equivocada.

- Dime que no vas a hacerlo.

- ...Tengo que...

- Angie, no creo que esto sea una buena idea, Valentino es un imbécil, por favor, no vayas con él. - Rogó la chica con los pendientes de cereza

- No es como si tuviera otra opción...sabes que solo estoy en este instituto por esa maldita beca, no tengo como ayudar a mi madre, mucho menos ahora que Molly se fue de casa a buscar algún futuro mejor.

- Podrías hacer lo mismo en un futuro, tu madre es fuerte, logrará sobrepasar esta etapa.

- Cariño, su cáncer está tan avanzado que ni siquiera tenemos la certeza de que sobrevivirá. No me queda de otra. - trató de justificar el chico, tenía que hacerle ver a su mejor amiga que a pesar de que tomaba una mala elección, los resultados valdrían la pena.

Cherri le dio un abrazo muy largo, acompañado de unas palmadas en la espalda, sabía que la necesitaría, y ella, como siempre, estaba dispuesta a estar a su lado. Esperaba que no fuera un error tan grande, aunque odiaba a Valentino porque que era un hijo de perra, también sabía que ese sujeto podría ofrecerle a su mejor amigo lo que en ese momento tanto necesitaba, el dinero para salvar la vida de su madre.