◇ Carnaval◇
La noche de carnaval. El estúpido de Naruto había tenido la maravillosa idea de celebrar una fiesta en su casa. Odio disfrazarme y hacer el ridículo, pero a ese dobe le encanta... y qué decir de a mi pareja...
Por eso, el día de hoy me tocaría llevar un estúpido traje. Para mi gran suerte, mi querida novia había pensado en disfrazarse de Caperucita Roja. Un jodidamente sexy disfraz de caperucita y yo... yo sería su lobo feroz, por supuesto que lo sería.
Tenía un sencillo atuendo, unas orejas de lobo, unos pequeños colmillos postizos y una sudadera gris oscura junto a mis pantalones negros, algo cómodo, como a mi me gusta.
-Hime, ¿has terminado?-
Odiaba esperar, ella no era de las mujeres que tardaban demasiado en el baño porque no solía maquillarse, pero cuando lo hacía...
Entonces la ví salir, portaba un corto vestido blanco con volantes, acompañado de un corsé negro, tacones negros y para rematar la capa con caperuza roja. Solo pude observarla de arriba abajo y morderme los labios.
-Estoy lista, podemos irnos Sasuke-kun-
Me sonrió y yo hipnotizado acorte la distancia entre nosotros. La sujete de la cintura y me acerque a su oído, así pude aspirar su dulce perfume y joder, qué excitado estaba.
-¿Sabes? Podemos quedarnos, se me ocurre algo más divertido que esa tonta fiesta...-
Besé su cuello mientras acariciaba su espalda y después apreté sus glúteos para pegarla aún más a mi cuerpo. Su piel se erizó.
-Sa-sasuke-kun... nos estan esperando...-
Su respiración empezó a acelerarse. No podía estar más encantado con las reacciones que mi cercanía provocaba en su cuerpo. La sentía derretirse con mis caricias, con mis besos... La besé, no pudiendo resistirme a esos sabrosos y carnosos labios.
-No puedes entender lo sexy que te ves, ¿verdad?-
Solté mi aliento sobre su cuello y la presione contra la pared acorralando su cuerpo, acaricie sus desnudas piernas con delicadeza.
-Mmm... a-anata... pa-para...por favor...-
Apoyó sus manos contra mi pecho intentando alejarme. Mi querida e ingenua princesa... no podría deshacerse de mí... pero sabía que si continuaba y no asistiamos a la fiesta, se enfadaría y sería yo el que saldría perdiendo.
Me separé y la bese otra vez. Miré su cuerpo de arriba hacia abajo nuevamente y sonreí de forma pícara.
-Bien, pero estaremos un rato... y después... no podrás salir de esta habitación, ¿de acuerdo?-
Ronronee y me acerqué de manera amenazante hacia ella. Me sonrió y acaricio mi mejilla con sus delicadas manos.
-Después haremos todo lo que tu me pidas, Sasuke-kun... te lo prometo...-
La tome de la mano y salimos de la casa. Si repetía eso y seguíamos en la casa, hasta kami sabía que no saldríamos en toda la noche.
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Entramos a la casa de Naruto juntos, el dobe estaba disfrazado de Bestia y su novia Shion de Bella. Já, se veía ridículo. Les saludamos y continuamos el camino hacia las mesas de las bebidas, por lo menos eso me haría olvidar la vergüenza de encontrarme allí.
En la sala pude divisar a Shikamaru y su novia Ino, pobre, lo habían obligado a disfrazarse de Aladdín. Otro idiota con peor suerte que la mía. Kiba y Tamaki, Batman y Catwoman, por lo menos había conseguido ocultar su identidad, habría sido buena idea para nosotros, pero seguro ese traje tan entallado sería incómodo y agobiante.
Llegamos a la mesa y ya estaba harto de estar allí, la mayoría de mujeres sin pareja con sus extravagantes vestidos que no dejaban hueco a la imaginación, me habían mirado de forma coqueta a nuestro paso. Cómo me gustaría que mi dulce acompañante, sacara sus uñas y les arrancara el pelo a todas esas estúpidas. Me reí ante mi ocurrencia.
-¿Qué sucede Sasuke-kun?-
Mi preciosa pareja me miró curiosa. Sonreí y me coloqué tras ella, abrazando su cintura y apoyando mi cabeza encima de su clavícula.
-Solo pensaba en tí... imaginaba como hervías de la furia y peleabas con todas esas mujeres por demostrar que soy solo tuyo...-
Ella se sonrojó y vi como miraba a su alrededor chequeando a todas esas brujas, frunció su entrecejo y volvió la vista a las bebidas, sirviendo un vaso para cada uno. Sonreí ante este hecho, estaba celosa...
-Pero mi pequeña y dulce hime es demasiado buena para eso... ¿no?-
Besé su cuello con una sonrisa, ella me miró e infló sus mejillas haciendo un puchero con un leve sonrojo, tan tierna...
-No soy pequeña Sasuke-kun-
Me reí levemente y acariciando sus brazos dejé las bebidas sobre la mesa. Entrelacé nuestros dedos y la abracé por la cintura. Comencé a dejar varios besos húmedos en su blanquecino cuello.
-Y tampoco estás celosa... ¿cierto hime?-
Apretó mis manos, apoyó su cabeza en mi hombro y suspiró profundamente. Cómo me gustaría tenerla en mi cama ahora y saber si estaba tan mojada como yo creía...
-¡Eh, Hinata, Sasuke!-
Mierda. La estúpida de Ino nos había interrumpido para variar. Detestaba que fuera su mejor amiga y como era obvio se la llevó a la pista de baile, dejándome solo. Hinata se soltó de su agarre, se acercó a mí y me dio un pequeño beso en los labios. Perfecta.
-Volveré pronto, Sasuke-kun. Te amo...-
Agachó su mirada con un leve sonrojo, me sonrió y se fue de nuevo. Tan jodidamente perfecta. A mi lado escuché suspirar a Shikamaru, seguro estaba harto de la imparable Ino, siempre llena de energía.
-¿Un trago?-
Serví dos vasos y le acerqué uno. Se lo tomó de un trago al igual que yo, y nos servimos otro. Me volteé para buscar a mi pareja con la mirada y se reía junto a sus amigas. Me miró de reojo con una sonrisa y se la devolví, ninguno podía estar lejos del otro.
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Tres horas en esa fiesta viendo como mi novia tomaba y bailaba, me estaba desesperando... quería tenerla a mi lado, pero esa rubia no la soltaba, solo se acercaba a por bebidas, me besaba y de nuevo se marchaba. Me gustaba verla feliz, pero estaba empezando a aburrirme oír las estupideces de Naruto y Kiba, esos idiotas no soportaban el alcohol. ¿Y Shikamaru? Ese traidor se había quedado dormido hacía dos horas y me había dejado solo.
Estaba harto, caminé a paso decidido hacia la pista de baile, apartando a quien se cruzara en mi camino. Alcé a mi novia sobre mi hombro cubriendo sus piernas con la capa para que no enseñara nada en el trayecto y me la llevé ante los gritos de Naruto e Ino.
-Nos vamos-
Fue lo último que dije y nos largamos de allí.
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Entramos en casa, Hinata no había dejado de murmurar molesta por marcharnos repentinamente sin despedirnos.
-¡Sasuke-kun! ¡Fuiste grosero!-
Me senté en el sofá cansado y puse a Hinata sobre mí, con sus piernas a los costados de las mías. La miré y sonreí por ese adorable puchero que adornaba su cara.
-Estaba harto de estar allí solo, mi mujer me abandonó y sólo podía verla a lo lejos menear su cuerpo provocativamente... ¿qué querías que hiciera?-
Con mis dedos pasé cuidadosamente un mechón de pelo tras su oreja, y acaricié sus sonrojados pómulos. Una vez deslicé mi mano hasta su mentón, hice que me mirara y puse mi mejor mueca de cachorrito.
Sus ojos brillaron al mirarme y una tierna sonrisa se posó en sus labios. Se quedó ahí, mirándome y detallando mi rostro, yo tampoco podía dejar de mirarla.
-Gomen anata...-
Dio un casto beso a mis labios y volvió a mirarme fijamente, acarició mi pelo y se mordió el labio.
-¿Por qué tu rostro es tan perfecto Sasuke-kun?-
Su pregunta me sorprendió, pero por su tono meloso sabía que quería jugar conmigo.
-Porque de lo contrario, no merecería una mujer tan maravillosa como tú-
Su perfecta sonrisa me hizo sonreir. Comenzó a jugar con los cordones de mi sudadera y acercó su pelvis a la mía.
-¿Por qué tienes unos ojos tan grandes y profundos, Sasuke-kun?-
Solté una leve risa, pasee mi mirada por su cuerpo y por su rostro.
-Para poder verte mejor hime...-
-Y tus manos, ¿por qué tienes unas manos tan grandes Sasuke-kun?-
Me encanta el tono meloso con una pizca sensual que estaba usando conmigo y la seguiría el juego, el alcohol siempre le jugaba una mala pasada a mi novia, pero era un punto a favor para mí.
-¿Estas? Son para tocarte mejor...-
Le pregunté apoyando mis manos en sus desnudas piernas, acaricié con delicadeza su piel, subiendo despacio hasta sus glúteos y la pegué más a mí, si eso era posible. Ella sonrió.
Acarició mi labio inferior con su pulgar y se mordió el labio, aproximando más su boca en dirección a la mía. Cuando pensé que iba a besarme, sonrió de nuevo.
-¿Por qué tiene una boca tan grande, señor lobo feroz?-
Sonreí de medio lado y la besé sin poder resistir las ganas. Me separé a escasos milímetros y mientras acariciaba su espalda bajo la ropa con mis dedos, deslice mis besos hasta su cuello, me alcé hasta su oído.
-Para poder morderte, lamerte y besarte mejor...-
Susurré con voz ronca y dejé un par de besos húmedos en su cuello, para terminar mordiendo levemente su clavícula. La oí gemir y mi piel se erizó a la par que mi erección se hacía presente. No me dí cuenta de que no me había quitado esos dichosos colmillos postizos, pero ella no pareció quejarse.
Me besó de nuevo con más pasión, introdujo su lengua en mi boca de manera posesiva y las entrelazó juguetonamente.
-¿Vamos a la cama, Sasuke-kun?-
Ni si quiera la respondí, sujeté sus muslos y me levanté. Caminamos hasta la habitación y la senté sobre la cama.
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-Espera aquí anata, voy a cambiarme de ropa-
Asentí atontado viéndola caminar hacia el aseo. Decidí quitarme la sudadera y los zapatos junto a los colmillos y orejas de lobo y esperar sentado en la cama.
La vi llegar a los pocos minutos, todavía llevaba la capa, que para mi desgracia tenía un par de botones, los cuales estaban abrochados para no dejarme ver más allá de la tela. Me sonrió y me guió con una mano sobre la cama para tumbarme, obedecí y se posicionó sobre mí, dejándome por un momento una abertura donde pude ver que no portaba nada en su parte íntima. Joder.
-Has sido un lobo muy malo Sasuke-kun... y tendré que castigarte...-
No pude escuchar lo último que dijo porque con la mano que tenía a la vista, desabrochó la capa y la dejó caer con delicadeza al suelo mostrándome su completa desnudez, quedé hipnotizado con sus hermosos senos y cuando quise mover mis manos para atraparlos... ¿me había amarrado con unas esposas? ¿Cuándo? La miré sorprendido.
-Hinata, ¿por qué?-
-Te dije que iba a castigarte mi amor...-
Me besó y subió mi camiseta hasta mis manos, al no poder sacarla, la sujeto en la zona de las esposas y me volvió a besar apoyando sus pechos contra mi pecho. Cerré los ojos disfrutando la sensación mientras mi erección comenzaba a dolerme.
-Pero Hinata...-
No me dejó terminar y posó un dedo en mi boca mientras sonreía.
-Hinata-sama para tí-
Me sonrió picaramente y me miró con sus perlas rebosantes de deseo. Comenzó a repartir besos húmedos por mis bíceps, mi clavícula, mi cuello y siguió deslizando sus labios hasta mis pezones... oh dios...
Los lamió con delicadeza mientras yo solo podía cerrar mis ojos sintiendo calor en mi cuerpo, la sentí sonreír y abrí los ojos. Cuando nuestros ojos conectaron, deslizó su lengua por mis abdominales hasta el comienzo de mis pantalones, sin apartar su mirada de la mía. Mordí mis labios instintivamente y ella desabrocho mi pantalón, comenzando a bajarlo.
Pude ver como se lamía los labios y apartó su mirada observando mis calzoncillos, por los cuales asomaba irremediablemente la punta de mi miembro. La lamió con delicadeza mientras retiraba mis boxers.
-Anata...-
Me miró por última vez antes de introducir mi miembro en su húmeda cavidad bucal. No pude evitar gemir ante tal acción.
-Hime... mírame...-
Elevó sus pupilas sin dejar de prestar atención a mi miembro. Solté un gruñido desde el fondo de mi garganta, esa imagen era demasiado provocativa. Agarré como pude la camiseta en mis manos, apretándola.
Sentía mi miembro palpitar en su boca. Estaba a punto de terminar y ni si quiera había podido tocarla.
-Hinata-sama... sueltame por favor... voy a... por favor... quiero tocarte...-
Agarró mi pene sacándolo de su boca, sonrió con una mueca burlona mientras me masturbaba lentamente. Joder. Joder.
-No puedo hacer eso Sasuke-kun... quiero que te corras para mí...-
Se acercó a mis labios sin detener su movimiento de muñeca y me besó. Gruñí en su boca y mordí su labio inferior, terminando sobre mi vientre, solté un suspiro y la miré.
Lamió su dedo pulgar impregnado de mi esencia y sin bajar de mi cuerpo, tomó la capa como pudo y se limpió la mano para después hacer lo mismo con mi estómago.
-Hinata-sama... me duelen las muñecas...-
Observé la mueca de preocupación en su rostro, se elevó hacia las esposas y aproveché para atrapar uno de sus pezones con mi boca. Mi ingenua Hinata... Sonreí burlonamente y lo lamí despacio, deleitándome con los pequeños gemidos que salían de su garganta, mientras se aferraba a mis manos sin querer apartarse.
Con un movimiento de cadera simulando una penetración hice que nuestros sexos rozaran, mordiendo su rosado pezón. Gimió más alto y yo gruñí deseando hacerla mía.
-Cariño... suéltame por favor...-
Como pude la miré de nuevo con mi mueca de cachorro desolado. Su mente estaba tan deseosa de lo que ambos queríamos hacer que no lo pensó y me desató terminando así de quitar mi camiseta. Sujeté su cintura y cambie posiciones de un movimiento, haciéndola caer sobre la cama.
Después de oír su pequeño grito de sorpresa por el movimiento, la besé con pasión ahora desenfrenada, acariciando sus piernas y su vientre. Como deseaba hacer esto...
-Por fin mía... solo mía...-
Susurré ronco sobre sus labios y la miré a sus empañadas pupilas mientras ella mordía sus propios labios. Perfecta...
Sujeté sus brazos y besé sus pechos, humedeciéndolos por completo. Quería estar dentro de ella, pero tendría que hacerla sufrir un poco, aunque creo ser el que menos aguante esta placentera tortura... Con mi mano dirigí mi pene a su entrada y acaricie sus labios inferiores.
-Ahh... Sa-sasuke-kun... por-por favor...-
-¿Qué desea Hinata-sama?-
-Hazme tuya... ahora... por favor...-
-Me temo que eso no es posible mi princesa, te has portado muy mal y creo que me marcharé dejándote aquí, ¿no crees que sería lo que te mereces, caperucita?-
Su cara de sorpresa fue única y no pude evitar reírme. Abrí sus piernas e introduje mi miembro poco a poco invadiendo su interior. Comencé con unas embestidas lentas y tortuosas disfrutando de los sonidos que salían de sus labios. Dejé que llegara a su primer orgasmo y mis embestidas aumentaron el ritmo. Después de que la habitación se llenara del sonido de mi pelvis golpeando contra la suya, ambos gemimos al unísono, culminando ante el placer.
-Anata... te amo...-
-También te amo hime...-
Susurró sobre mis labios después de posar sus manos sobre mi nuca y empujarme con delicadeza contra su boca para unir nuestros labios. Me acarició el pelo y sonrió. La observe fijamente sonriendo con astucia.
-Pero esto acaba de empezar... ahora, date la vuelta mi amor...-
Demandé excitado. Este sería el mejor carnaval y todo gracias a la estúpida fiesta del dobe, a la que yo no quería asistir. Sasuke idiota.