La calidez del oso blanco parte 1
⚠️ Advertencias/aclaraciones⚠️
🐈⬛Mucho texto.
🐈⬛NO se juntan streamers, nada de lo que suceda es entre ellos si no mas bien en sus cubitos. NO se mencionaran nombres reales ni sucesos de la vida real, esto es totalmente dentro del mundo de Minecraft.
🐈⬛Este contenido es creado por un fan para fans, por ende no envíen esto a ningún streamers ya que en el caso de que sea así sera borrado por completo de wattpad, solo sera encontrado en ao3 bajo candado.
🐈⬛Este contenido es meramente ficción, así que por favor
SEPARAR LA REALIDAD DE LA FICCIÓN.
🐈⬛ESTE ONE-SHOT CONTIENE TEMÁTICA ADULTA, COMO TEMAS MUY DELICADOS QUE ALGUNOS ESPECTADORES PUEDA INCOMODAR, SI A PESAR DE QUE HAS LEÍDO LA ADVERTENCIA QUIERES SEGUIR LEYENDO ESTAS BAJO TU PROPIO RIESGO, SE CONSIDERA DISCRECIÓN. FUISTE ADVERTIDO.
🐈⬛+18
❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱
Spreen nació en cuna de oro, en toda su vida jamás había sufrido de carencias o un tipo de maltrato cuando se trató de su propia crianza, ser hijo de los lideres de Karmaland, tenían increíbles ventajas y ni hablar al ver nacido con su segundo genero siendo de una casta superior la cual heredo de su padre.
Al ser hijo único podía tenerlo todo gracias a sus padres, era un hombre que había agarrado lo mejor que pudo de sus progenitores, en su vida casi nunca se le negó nada, ni siquiera cuando se trataba del amor, desde que recordaba siempre vivió rodeado de atención de otras personas, cautivados por su atractivo y sus dotes, las propuestas de amor le llovían a montones, ni siquiera se molestó en contestar o mirarles ya que era algo insignificante para él, simplemente podía tener a cualquiera si lo deseara.
Pero Roier fue la única excepción de su regla porque antes de que se diera cuenta ese lindo Beta se había ganado su corazón, esos dos ya tenían historia desde que se encontraron por primera vez en aquel server, en donde la muerte se deleitaba de los que participaban en ese juego bizarro, que ciertos dioses iniciaron para divertirse ante el sufrimiento ajeno, claro, aunque el ganador tendría una recompensa. Spreen supo que ese lindo con la bandana azul, un beta tan bonito con un aroma natural de uvas combinada con la fragancia de un perfume femenino pero esa parte no era tan fuerte, por lo contrario era una aroma perfectamente combinado de la naturaleza y el perfume. No tan dulce ni tan fuerte algo que Spreen se cautivo al olfatearlo por primera vez.
Ambos quisieron darse la oportunidad de conocerse mas y dejarse llevar por sus corazones, pero desde que termino ese juego maquiavélico algo cambio y Roier se dio cuenta que el hibrido de oso ya no era el mismo que una vez conoció, se preguntó seriamente, ¿Que le paso a ese bonito osito que le canto “Te amo” de Makano?, ¿Por qué actuaba tan extraño?, ¿O es que acaso ya no sentía lo mismo por él?. Esas y mas preguntas se hizo el chico beta, simplemente no entendía porque pareciera que lo quería lejos y a la vez cerca.
Porque el hibrido de oso sabia a la perfección que el precioso muchacho castaño, lo amaba en secreto o no tan secreto, porque a espaldas de los demás visitantes de la isla, Spreen aprovechaba para robarle besos en sus labios o hasta de abusar de su cuerpo como si nunca hubiera hecho pasar a Roier, momentos amargos cuando este lo evitaba, siempre tomando del castaño pero sin ser reciproco, porque cuando terminaba de comer la dulce miel que podía ofrecerle el chico de ojos oscuros, entregando su amor como su ser entero, Spreen jamás le daría una respuesta a lo que eran, si novios , si amigos con derechos , simplemente el de ojos amatistas siempre ignoraría la pregunta o mantendría una expresión, llena de tristeza o de miedo como si buscara escapar como también la angustia, ya que parecía que algo retenía sus palabras y sus sentimientos, que correspondían a Roier pero aun así Spreen se callaría y con una suave caricia o un beso se despediría, aunque el beta no sabía si decir que era una despedida o una disculpa.
Pero otras veces podía ser más cruel y solo dejaba a Roier sin decir nada más, dejando que el castaño se hundiera en su tristeza por el abandono tan repentino, permitiendo que el siguiera tomando de él sin límite alguno, mientras su corazón se quebraba al pensar que solo un simple juguete que podía desechar, odiándose a sí mismo por seguir permitiendo que pisoteara su orgullo o jugara con sus sentimientos. Pero para Spreen era difícil poder dar una respuesta cuando toda su vida, se había acostumbrado a las peleas, a tenerlo todo sin nada a cambio, pero aun así de alguna forma u otra quería demostrarle a Roier que él también lo amaba, y lo adoraba pero después de lo ocurrido en el server de Minecraft extremo, fue como si todo esos momentos que ellos crearon se hubieran esfumado, aunque la realidad es que el hibrido de oso fue el más afectado y en su psique se demostraba el daño que le había provocado ese juego maquiavélico, pero no era el único ya que su padre aunque no participo salió también afectado indirectamente.
Los miedos de Roier se volvieron realidad cuando Spreen no dudo ningún segundo, en firmar un contrato con el diablo que tenía la apariencia de su querida madre la cual acepto como si nada, lo que causo que violentara a Roier el único tal vez de todo su mundo que lo acepto con todos sus virtudes y defectos, el único que lo amaba con tanta sinceridad y pasional, un amigo digno de confianza que sería leal hasta el fin de los tiempos. Pero aun así a Spreen no paro en el momento que lo dejo sangrando al borde de la muerte en la tierra, manchada de la propia sangre del castaño la cual respiraba con tanta dificultad, mientras Quackity atrás de ellos miraba aterrorizado la escena que presenciaba enfrente de él.
Ver a sus dos amigos en ese estado hizo que el hibrido de pato, retrocediera porque el miedo invadió su razón, no quería ser el siguiente a manos del maniaco de ojos amatistas, el patito se preguntó seriamente que demonios había pasado para que el hijo de Vegetta se comportara tan salvaje, ni siquiera lo entendía, pero sabía que ese hibrido de oso no era el cachorro de su mejor amigo Rubius que convivio cuando estaban en ese server altamente peligroso. Spreen había asesinado al pobre perro de su querido amigo, mientras que este miraba con su único ojo bueno como su fiel compañero daba su último aliento.
Roier en ese punto no sabía si la sangre que lo cubría era la suya o la de su amada mascota, solo sabía que su corazón dolía más que las propias heridas de su cuerpo maltratado, jamás pensó que el hibrido de oso lo traicionaría de esa forma tan cruel, ni siquiera de su gran amigo Quackity, pero ahí estaba con una enorme decepción en su vida. Fue Quacks que lo ayudo a llevarlo a su casa cuando Spreen salió corriendo de la escena, como si tuviera prisa de algo dejando atrás a su “amado” sin importarle si moría o no.
El castaño al menos agradeció al hibrido de pato que tuviera la osadía de ayudarlo en esos momentos, a pesar que lo haya traicionado al defenderlo, como pudo este se acostó en su cama y solo le pidió a Quacks que lo dejara solo, mientras se recuperaba, el patito accedió dejando descansar a su “amigo”.
Cuando Roier pensó que estaba a salvo con sus seres amados, estos se encargaron de lastimarlo de la peor forma posible.
Ya habían pasado días desde el accidente y el castaño, se había aislado en su propia casa alejando a todos, porque no quería que nadie lo viera de esa forma tan cruel, solo era él y su cómoda cama la cual era la única que brindaba seguridad como consuelo. En esos momentos sentía que su corazón dolía tanto que parecía que iba a explotar, al mismo tiempo en el que estaba hecho un desastre entre sollozos, lágrimas y mocos, tanto que su aroma se volvía amargo demostrando que el precioso beta estaba sufriendo en solitario, acostado en su lecho mientras buscaba con desesperación arrullarse entre las sábanas tratando de no abrirse más sus heridas cubiertas por las vendas, como si fueran un tipo de protección que ayudarían a resguardarlo de esa agonía cruel que sufría por culpa de Spreen y Quackity, el hibrido de oso que estaba perdidamente enamorado y siempre dejo en claro sus sentimientos, pensó que todo estaría bien entre ellos aunque no fueran nada, que podrían darse la oportunidad que no pudieron en aquel server extremo.
Su enamoramiento lo cegó tanto que no le importo si solo eran noches de diversión para el pelinegro, la amistad y la confianza construida con el chico de ojos amatistas fue única para Roier o eso pensó él. Mientras que con Quackity uno de sus más grandes amigos y muy queridos, aun recordaba a la perfección cuando se conocieron este vio a un hibrido de pato destrozado y herido como si su vida fuera arrebatada, él junto con Mariana y Aldo habían ayudado bastante a Quackity en su momento más bajo, ya que gracias a eso el patito pudo volver a recuperar poco a poco su luz, que lo hacía ser un rayo de sol, de verdad Roier jamás pensó que el omega de hibrido de pato, sería capaz de traicionarlo de esa forma tan baja a pesar que él hizo mucho por su vida.
Aunque una parte quería justificar a Quackity , talvez no podía hacer mucho contra el hijo de su mejor amigo la cual molía a golpes como un desquiciado a Roier, tal vez fue el miedo de ver un alfa con esa mirada llena de una ira incontrolable, o tal vez sea por los traumas de su pasado. El beta no lo sabía con exactitud pero tampoco quería hablar con él en este momento.
Spreen no solo rompió su confianza si no asesino a su perro, al mismo tiempo que no tenía dudas que él también mato al gato de Missa, pero Quackity no lo detuvo solo se quedó callado y ni siquiera impedido que el alfa lo golpeara a puño cerrado, hasta el punto de dejarle la cara hinchada.
Pero lo que menos esperaba era la traición de Missa, su muy adorado Missa aun viéndolo a la cara desfigurada por los puños de Spreen, a pesar que trato de explicarle y rogarle que le creyera sobre lo que hizo el hibrido de oso, aun así el pelinegro tomo su lado y no fue el suyo. Roier aun recordaba con tanta agonía sus palabras que taladraban su corazón, y hacía que su ansiedad aumentara al punto que unas ganas incontrolables de rascar lo que sea comenzaron abrumarlo.
“No estás solo Roier tienes a tus pinches tacos”.
Esas fueron las últimas palabras que Missa le dedico a Roier, aun mirándolo notando su ojo morado y varios moretones en su cara, aun sabiendo a la perfección como dejaba Spreen a sus víctimas, reconociendo sus golpes aun así no quiso creerle a Roier, prefirió simplemente elegir el lado del oso negro y abandonar a su gran amigo, dejándolo solo.
Ese sentimiento de soledad, la crueldad que cometieron contra él provocaron que el señorito sol dejara de brillar, sonreír y hasta de ser un parlanchín, porque en esos momentos solo quería morir, tenía tanto miedo en su corazón que ni siquiera había querido salir de su casa, prefiriendo encerrarse y no permitir que nadie entrara ya que no quería tener otra decepción, porque si Missa fue capaz de traicionarlo, temía que Mariana y Vegetta también cayeran en la perfidia del alfa que alguna vez entrego su ser, los únicos que le quedaban que pensaba que no serían capaces de hacerle daño.
Todo su cuerpo le dolía, y ni hablar del dolor de cabeza que estaba experimentando, al punto que escucho un extraño ruido, tal vez fue su imaginación o solo era el daño que le ocasionaron en su cabeza para comenzar a pensar que estaba alucinando.
Porque en esos momentos el castaño se destapo para sacar solo su cabeza y poder observar la habitación en busca de ese ruido, solo para captar su mirada en un camino de macetas donde albergaban unas hermosas rosas, las cuales dejo Cucurucho en forma de disculpa, por su mal trato hacia él pero no podía culparlo ya que el osito parecía demasiado hambriento por probar su comida, que no fue el modo adecuado de pedir las cosas. Tan solo recordar las disculpas que le dio hizo que Roier embozara una delicada sonrisa, porque ese gesto tan bonito hizo enternecer su corazón, pero su remembranza fue interrumpida cuando miro las escaleras en donde se veía las sombras de alguien que estaba en el piso principal, observando como la luz hacia constaste con una figura extraña que parecía estar buscando algo.
El chico araña se sintió extremadamente asustado, porque tenía miedo de quien fuera a entrar en esos momentos. Rápidamente se levantó como pudo de la cama aun sintiendo mucho dolor en su cuerpo lleno de hematomas, aun con sus costillas heridas este se apresuró a ir a la cocina, invoco su sartén la cual tomo y con mucho sigilo comenzó a bajar las escaleras cuidando de no pisar las macetas con las flores, cuando al fin llego lo primero que noto fue la sombra de alguien con orejas, eso provoco que Roier comenzara a hiperventilarse y aferrarse a la fridera con tanta fuerza, al mismo tiempo hizo el mayor esfuerzo de ocultar su aroma amargo lleno de pánico, porque tan solo pensar que Spreen había vuelto hizo que el chico sintiera que le iba a dar un paro cardiaco, porque ya no quería ser maltratado, no quería que el alfa volviera a lastimarlo, a pesar que el oso se había disculpado a pesar que rogo su perdón, aun así no quita el hecho que le dejo secuelas traumáticas a Roier al exponerlo casi a la muerte y saber que había asesinado a su perro, solo provoco que destruyera su confianza.
Roier estaba a punto de colapsar hasta que al fin alzo su mirada con terror, solo para encontrarse a un oso pero en vez de esas orejas negras, pudo ver el color blanco que las decoraba y solo así pudo relajarse, porque efectivamente había un oso pero era solo Cucurucho o como lo conocía Roier “Osito Bimbo”, que buscaba en su cocina algo tal vez comida o solo uno de los taquitos que el beta hizo con mucho amor.- Cabron me asustaste, pensé que eras otra persona.- Dijo el chico castaño llamando la atención de Osito bimbo.
El ser al escuchar la voz del señorito sol solo se volteo dejando ver al fin su figura, siendo un ser con traje de color blanco muy pulcro, la cual se pegaba muy bien a su cuerpo dejando ver que portaba rasgos masculinos, se notaba su altura mayor a la de Roier, una cabello largo que amarraba con una coleta que llegaba hasta su cintura, siendo peliblanco totalmente al mismo tiempo que portaba su mascara con una cara sonriente que nunca se quitaba, la cual miraba al bonito chico de la bandana azul intrigado ya que la luces no alcanzaban a mostrar su figura, solo la mitad de su cuerpo se notaba que estaba cubierto por la oscuridad de la noche.- Buenas noches-Este respondió con su voz robótica tan caracterizada de él, aunque era gracias al sintetizador de su mascara.
Roier al escuchar su saludo tan solo se relajó haciendo que su corazón comenzara a relajarse, e inconscientemente comenzara a liberar su aroma dejando al descubierto su estado emocional siendo de un total alivio, porque juraba que si no lo mataba sus heridas sería un ataque al corazón, este hizo desaparecer la sartén, estaba tan aliviado que Cucurucho fuera el que había entrado a su casa, porque el tiempo que paso con el oso que desconocía por completo que tipo de casta era, los pocos momentos hizo que se ganara su cariño, en especial porque él había leído su carta bonita de disculpas, así que deseaba decirle que lo había perdonado y que por favor se presentara ante él, porque el castaño lo admitía que disfrutaba la compañía del trabajador del QSMP.-Osito bimbo me alegro de verte, ¿Qué te traer por aquí?- Pregunto Roier aun sin moverse ya que aún le dolía mucho caminar.
El oso blanco solo saco hizo a un lado su cabeza notando el hedor que el beta desprendía le daba curiosidad, de cuál era la razón la cual el chico sintiera alivio y felicidad de verlo, pero la pregunta sorpresiva hizo que interrumpiera sus pensamientos y se dio cuenta que no tenía una respuesta correcta, ya que al principio pensó visitar a Roier para pedirle que le haga otro delicioso taco a cambio de entregarle algo, pero después esa idea comenzó a desaparecer porque más pensaba la situación, parecía que solo buscaba una excusa perfecta para verlo y estar a su lado, aparte de que se sentía tan culpable la última vez que convivieron quería saber si este lo había perdonado, por comparte un tanto brusco con su persona, o solo tal vez porque le gustó muchísimo estar en la compañía del chico sol, además de sus ocurrencias le hacían bastante gracia. Mientras más lo pensara Cucurucho no podía tener una respuesta correcta porque ni siquiera podía entender, porque falto ante las reglas solo para venir a verlo y aun así parecía estar más cómodo en ese lugar. -Tacos…- Esa fue lo único que se le ocurrió decir al oso blanco, cosa que el beta al escuchar eso solo soltó una risita nasal, ese sonido hizo que Cucurucho se enterneciera de alguna forma extraña, era como si todo del chico lo cautivara y sean sus risas música para sus oídos.
Roier como pudo comenzó a bajar las escaleras hasta al fin se dejó ver gracias a que la luz de la cocina pudo alumbrar, su carita maltratada cosa que el oso al ver eso se congelo y se quedó estático, ya que veía el moretón de su ojo y las cortadas, hematomas era una imagen angustiosa de ver. Porque no pensó encontrarse al castaño en ese estado tan deplorable solo tenía en mente, que Roier lo recibiría con una sonrisa tan cálida junto con algo nuevo para comer, porque desde que el muchacho había comenzado a recolectar ingredientes para su taquería, este había experimentado con varios platillos cosa que el osito a veces cuando iba a interrogarlo, el beta aprovechaba para darle un poco de lo que había preparado para saber que tal había quedado.
Cosa que Cucurucho comenzó agarrar la maña de pegarse a Roier tal vez sea por su deliciosa comida o tal vez por alguna razón sentía una gran calidez a su lado, aunque más que nada quería justificarlo por su trabajo y sacarle información de los demás sujetos que convivía, pero en esos momentos Cucurucho no sabía si de verdad lo hacía por trabajo o porque algo de él deseara estar más cerca del lindo señorito sol, la cual por la segunda acción podría meterse en muchos problemas al romper una norma importante dentro del QSMP, porque si este comenzaba a encariñarse con el castaño sería muy peligroso para el oso ya que corría el riesgo que lo sustituyeran de su cargo o peor aún, prohibirle ver a Roier la cual de alguna forma ese castigo era más doloroso que otro.
Roier solo se rio por lo dicho de Cucurucho así que este comenzó a caminar a paso lento hacia la cocina, para prepararlo lo que había pedido, se sentía más calmado y feliz porque al menos el osito bimbo apreciaba sus grandes esfuerzos para preparar unos taquitos, al mismo tiempo disfrutaba de su sabor algo que por ello el castaño se había dedicado tanto en recolectar los ingredientes, para ver a sus seres queridos estuvieran felices con su comida, pero pareciera que eso sería imposible por los acontecimientos que se dieron hace días.- Jeje que bueno que al menos te gusta mi comida, sobre hace unos días osito bimbo.- el chico comenzó a sacar los ingredientes y a comenzar a picar la verdura, mostrando que le dolía cada acción que hacía pero aun así se esforzó para preparar algo de comer, Cucurucho solo podía observar con tanta atención a sus acciones, sintiendo como enormes estragos comenzaban a influir en su cabeza ya que podía sentir como una ira desconocida incrementaba por aquel que le había hecho daño a ese hermoso beta con olor a uva con perfume.
-Sabes… me gustó mucho ese camino de flores que me dejaste. - Pronuncio con suavidad el castaño mientras se dedicaba a preparar los ingredientes para los taquitos. A pesar que su cuerpo doliera como el infierno, aun así, quería darle algo a Cucurucho porque en esos momentos se sentía tan devastado y solitario, que estaba desesperado por tener compañía, aunque claro solo esperaba que Osito Bimbo no lo molestara como la otra vez, así que por esta vez confiaría en sus disculpar con su carta. - Y leí el mensaje que me dejaste…- El seguía hablando, y el oso blanco solo escuchaba a ese bonito chico que le daba la espalda para preparar su comida.
Cucurucho no sabía cómo reaccionar en esos momentos, solo se sentía en shock porque no podía creer que alguien pudiera hacerle ese daño tan cruel a ese precioso castaño, además tener una furia que estaban haciendo un poco doloroso contenerse, tanto que sus garras comenzaban a salir perforando sus guantes blancos y desgraciadamente aun no podía entender porque sentía estas emociones por culpa de ese beta, solo escuchar cuando hablaba siempre era tan hipnotizante como si se tratara de una sirena la cual ayudaba a calmarlo, porque el osito no podía dejar de prestarle atención, estaba tan fascinado por todo lo que es Roier así que a pasos lentos comenzó a dirigirse al chico con bastante sigilo aun curioso por escuchar más de sus palabras, intrigado por saber que pensaba de su carta y su disculpa.- Quería decirte que te perdono, solo por favor no digas que no volverás a presentarte a mi mamon… porque yo…- Cuando Roier se volteo para mirar a Osito Bimbo se sorprendió ver que Cucurucho estaba detrás de el a tan solo unos cm de distancia, tan cerca que podía sentir su calor y su aroma neutral nunca antes estuvo tan cerca del oso, para darse cuenta que Cucurucho utilizaba un tipo de repelente para ocultar su casta, el beta se esforzó un poco para buscar el aroma natural del contrario, deseando inconscientemente consuelo en su hedor pero no importaba cuanto se esforzara, el hibrido de oso lo había ocultado muy bien cosa que decepciono al castaño.
Pero lo que más lo impacto fue notar la enorme diferencia de tamaño, mientras el tripon media 1.78 m el osito llegaba casi a los 2 metros, sorprendiendo al de ojos cafés en el proceso porque se sintió tan inofensivo en esos instantes, que juraba que un puñetazo de Cucurucho seria la muerte segura.
Roier estaba impactado por lo sigiloso que podía ser Cucaracho al mismo tiempo sentía como sus mejillas comenzaban a tornarse rojas, por el simple hecho que ese albino estaba sobrepasando su espacio personal.- Disfruto de tu compañía…- Esas palabras fueron más un susurro que nada porque el señorito no mentía, cuando decía esa verdad al contrario él le gustaba estar al lado de Osito Bimbo, porque aunque no hablara mucho sus ocurrencias con sus acciones, o participar con él en pequeñas aventuras hasta en la carrera de tortugas con Spreen, termino por disfrutar de la compañía de ese ser tan alto.
El chico tuvo que alzar la mirada para captar la mirada del peliblanco, aunque tuviera esa mascara de oso aun así sabia a la perfección que Cucurucho lo estaba observando directamente a sus ojos, al mismo tiempo que el chico tuvo que voltear su cuerpo en su totalidad para encarar al hibrido, dejando a un lado lo que estaba haciendo para prestarle atención.- Así que…por favor…- Antes de que pudiera decir algo el contrario levanto su mano y esa acción hizo que Roier retrocediera asustándose en el proceso hasta topar contra la meta donde estaba cocinando, por culpa de las secuelas que le dejo Spreen cuando lo maltrato a la hora de quitarle a su mascota. Liberando de nuevo su aroma inconscientemente dejando ver su miedo.
Roier cerro sus ojos con fuerza esperando ser golpeado como era costumbre de Cucurucho dar suaves golpes, para llamar la atención, pero no podía ni siquiera soportar algo tan suave como eso, su cuerpo aún estaba maltratado y muy lastimado. Espero psicológicamente ese golpe pero en vez de eso, sintió como su mejilla era acariciada con una delicadeza tan cálida que cuando abrió sus ojos pudo ver cómo, Cucurucho lo había corralada en esa mesa, poniendo su otra mano a lado suyo para que quedara entre sus brazos, mientras que una de sus manos lo acariciaba con mucho cuidado de no lastimarlo con sus garras, tratándolo como si fuera el tesoro más delicado en el mundo, acariciándolo con su pulgar el moretón de su ojo morado la cual se notaba que no podía abrirlo mucho.
Por parte de Cucurucho sus emociones eran más caóticas porque el oso estaba sintiendo una felicidad desconocida, tocar a Roier y oler su aroma aunque un poco amarga hizo que su corazón saltara de sentimientos que nunca antes sintió, a pesar que el aroma del beta mostraba miedo este hizo que sintiera tristeza y preocupación como una molestia desconocida, por aquel que le hizo daño a su bonito cocinero, sus emociones tan caóticas hizo que actuara por impulso, sabía que esta mera acción podía perjudicarlo a lo grande si su jefe lo supiera seria su perdición, si solo ese maldito pato dueño de esa isla , se enterara estaría sufriendo un regaño por tratar a Roier de esa forma intima con solo acariciarlo, pero simplemente no le importo porque sentía más desesperación por saber porque el castaño estaba herido, que miedo por su jefe.- ¿Quién? – Pregunto con su voz robótica, mientras seguía acariciando la cara del castaño en busca de calmar su dolor.
-¿Cómo?...- Pregunto sin entender el castaño, porque efectivamente no entendía lo que se refería Osito Bimbo en esos momentos, estaba tan en shock cuando sintió como acariciaba su mejilla la cual incremento su sonrojo, porque se sentía tan seguro con su toque que su corazón comenzó a latir con una fuerza que juraba que el escucharía su retumbar. No podía comprender que estaba pensando y no tenía cabeza para analizarlo, aparte que el dolor incontrolable que sentía aun por el anterior ataque, así que Cucurucho tendría que ser más paciente con el rayo de sol.
Cucurucho hizo aparecer con su otra mano un libro, escrito un nuevo mensaje para Roier, la cual este al ver solo estiro una de sus manos para tomarlo mientras seguía permitiendo que el osito siguiera acariciando sus heridas. - ¿Quién te provoco estas heridas 0037?- Pregunto el osito afirmando el número de identificación del castaño.
Roier tomo el cuaderno con delicadeza de la mano de Cucurucho, para leer la pregunta con calma cosa que al hacerlo abrió sus ojos con gran sorpresa, rápidamente desvió su mirada la cual comenzaba a cristalizarse y a formarse un nudo en su garganta que comenzó a lastimarlo, por solo remembrar ese maldito día donde ese oso de mierda abusaba de él de esa forma tan cruel. No quería hablar, porque no Valia la pena decirlo a un trabajador del QSMP ya que dudaba que hicieran algo, así que solo se quedó callado, aunque en sus ojos se notara su sufrimiento y en sus lágrimas traicioneras, lo delataban que para Osito Bimbo no fue un problema detectar.
-¿Quién?, ¿Quién?, ¿Quién? – Cucurucho comenzó a insistir, mientras comenzaba a ponerse ansioso por saber la respuesta de quien había dañado a Roier, en su estómago podía sentir un revoltijo de emociones negativas y entre ellas la que más sobresalía, era la misma ira de ver que alguien lastimo a ese bello castaño que hacía despertar su instinto que alguna vez pensó no tener, una enorme violencia comenzó a crecer y a apoderarse de su cuerpo, que comenzó a tensarse y sus cabellos blancos como la nieve comenzaron a erizarse, de la furia generada por aquel desconocido.
Cucurucho se estaba desesperando porque Roier no daba una respuesta, así que este volvió a tomar la mejilla del chico para limpiar con su pulgar, cuidando de no dañarlo con su garra tratándolo como si fuera una delicada flor. Roier por fin lo miro con sus ojos brillantes por sus lágrimas, al mismo tiempo se veía con más detalle como su carita estaba demacrada, unas ojeras notables, como estaban hinchados sus ojos de tanto llorar, al mismo tiempo como sus mejillas estaban hundidas como si no hubiera comido muy bien en estos días.
Antes de que pasara el accidente ya había indicios que el beta estaba sufriendo depresión, por las constantes acciones de Spreen.
Este no pudo soportar más su dolor y hablo con una voz tan quebrada, que haría a quien sea estremecer su corazón de pesar. - Spreen…- Pronuncio el nombre de su abusador, del verdugo que asesino todo su amor por él, porque ya no podía amarlo después de lo que le hizo, ahora lo odiaba y sentía un enojo incontrolable, pero nada podía hacer con su condición tan lamentable.
Cucurucho al escuchar el nombre del otro hibrido de oso, hizo que su sangre hirviera de colera, porque ese bastardo daño a la persona más cercana que tenía en esa maldita isla, hizo que se desconociera provocando que aumentara la fuerza de su agarre, ese maldito había dañado a Roier y quería ahora devolverle el daño, sería muy sencillo hacerlo ya que a comparación de él, Osito bimbo era más fuerte y sabía que podía ganarle con tanta facilidad, no importaba si era catalogado como Tryhard o en su historial tuviera bastantes habilidades de pelea. Había algo que no podía dejar de pensar y eso fue al no comprender porque Spreen lastimo a Roier, hasta donde sabia él tenía un tipo de relación de una extraña amistad sexosa, algo que a Cucurucho le molestaba de alguna forma.
Roier no pudo aguantar y por fin comenzó a llorar desatando su depresión, su tristeza abrumadora la cual este se dejó caer en el pecho de Cucurucho, mientras lloraba y soltaba vagos gemidos lastimeros, mientras se aferraba a la camisa pulcra del contrario que estaba tan estático, por ese toque tan sorpresivo que hizo que el oso estuviera anonadado por su reacción, mientras sentía como el pequeño castaño se derrumbaba frente suyo, con nerviosismo poco a poco con sus manos comenzó a corresponder el abrazo, presionando más a Roier contra su pecho para que pudiera desahogarse, la mano albina de Cucurucho tomo su cabeza para comenzar a acariciarlo con mucha calma dejando ver agitación, pero aun así no impidió que mimara al castaño.
El chico amante de Spiderman sintió como el contrario correspondía a su trato, sintió como su corazón comenzaba a calmarse porque en esos momentos es lo que necesitaba era que lo consolaran, Cucurucho por su parte se esforzaba demasiado para poder confortar a Roier, aun sin saber porque lo hacía pero no quería que ese bonito beta siguiera llorando, sabía que hacer esto era un maldito riesgo para su trabajo pero aun así no le importo en absoluto, solo podía entender una cosa tener a Roier de esa forma solo para él, abrasándolo llamándolo mientras buscaba más consuelo de sus manos, hizo que sus instintos posesivos de oso que pensaba que eran inexistentes despertaran de una forma descontrolada.
Pensó que jamás permitiría que sus emociones o instintos lo gobernaran en su vida, el albino juro lealtad a su jefe y seguir siendo un “robot” obediente y educado, pero Roier ese precioso castaño con una bandana azulada decorando su cabello, hizo que su juicio y sus ideales de seguir ordenes fueran quebrantadas y lo hiciera dudar de sí mismo, ya no podía seguir bajo las mandatos de su dictador, del dios que lo creo simplemente ya no podía adorarlo como un ser perfecto, quiso volverse egoísta en esos momentos, anhelaba quedarse a si por siempre teniendo al chico abrasándolo con fuerza, por un momento imagino estar solo con el beta de olor a uvas con perfume, solo ellos dos en esa isla donde pudieran vivir con calma y poder abrazarlo siempre que quisiera.
Su corazón se hizo más errático y no quiso calmarse al contrario permitió que todas sus emociones lo abrumaran por primera vez.
Roier seguía llorando pero ya no era tan agobiante como antes, ahora gracias a Cucurucho se estaba tranquilizando este miro con sus ojos hinchados al osito que seguía abrasándolo, observaría al enmascarado aun deseaba decirle muchas cosas, así que como pudo hablo.- Por favor… por favor no te vayas, tu carta la leí… no dejes de visitarme, no quiero dejar de verte, por favor Cucurucho.- Rogo el beta, tratando de cambiar con desesperación el tema porque en esos momentos lo que más le importaba era asegurarse, que el hibrido no cumpliera su palabra con esa nota que le dejo, haciendo que Roier se asustara porque él no quería que Osito Bimbo dejara de visitarlo, le encantaba su presencia, de alguna forma u otra se encariño con su ser, tenía tanta curiosidad de su existencia.
Tanto que deseaba ser más cercano a Osito Bimbo tal vez sea por su naturaleza sociable, o tal vez sea porque de verdad comenzaba a interesarse mucho en el trabajador de la federación del QSMP. Además algo le decía que podía confiar en el oso blanco, que le ayudaría un poco por lo sucedido y no se equivocó porque Cucurucho fue el único que le dio ese consuelo, nadie más lo había visitado, Mariana se había retirado por explorar más el territorio donde se encontraban, así que sabía nada de él, Vegetta estaba tan concentrado en sus construcciones que ni siquiera se había enterado de los hechos, los angloparlantes bueno ellos estaban más en su royo de sus construcciones que estaban igual que Vegetta.
Solo Cucurucho era el único que estaba aquí con él a solas, dándole calidez ante su desgracia.
El enmascarado escucho con mucha atención al de ojos castaños, dejo que hablara y en sus palabras sintió emoción, una extraña felicidad porque desde la última vez que se vieron, percibió que su corazón se hacía un nudo doloroso, porque pensó que jamás volvería interactuar tan íntimamente como ahora, imaginar que ya no hablaría con el beta lo provocaba una profunda tristeza. Pero escuchar eso fue como si fuera un calmante para su dolor desapareciera, la tranquilidad lo invadió y su felicidad incremento, haciendo que se abrazara aún más a ese pequeño del portado de la bandana azulada.
-No lo hare. - Pronuncio con su sintetizador de voz robótica, su respuesta fue corta y precisa, lo suficiente para que Roier dejara de llorar y solo sollozara suavemente en busca de calmarse, dejándose llevar por la afabilidad del enmascarado oso blanco.
Y vaya que Osito Bimbo cumplido su palabra, porque desde esa situación la relación de Cucurucho y Roier había cambiado por completo, el hibrido de oso ayudo al humano a llevarlo a su cama y por los posteriores días este ayudo a cuidarlo con suma delicadeza. La cual la casa del mexicano se volvió un tipo de hogar para Cucurucho, ya que estos habían creado una rutina que funcionaba para ambos, esto no interrumpía con los trabajos del hibrido de oso, porque tenía el tiempo para cuidar y disfrutar de la compañía del bonito castaño.
Primeramente, desde esa noche que hablaron por primera vez de una forma más detallada Osito Bimbo en un escrito en su cuaderno, redacto que no se iría de su lado hasta se recuperara, tomando como pretexto que como trabajador del QSMP era su “obligación”, asegurarse de la seguridad de los miembros de la isla, Roier sabía que era mentira, pero le siguió la corriente. Así que establecieron reglas, todas las mañanas Osito Bimbo se iría para cumplir su deber, y en el atardecer el regresaría para seguir cuidando del castaño, al mismo tiempo algunos habitantes de la isla con quienes llego lo visitaban aunque no era tan seguido, pero solo era en las mañanas antes de que llegara Cucurucho, porque el Osito fue muy directo al decir que deberían mantenerlo en secreto, ya que podía estar en serio problemas al darle a Roier un trato especial, cosa que el castaño acepto así que las horas que estaba libre a veces el beta le pedía a su amigo Mariana visitarlo, siempre lo reciba con una cálida sonrisa pero cuando llegaba la hora que venía el hibrido blanco, el castaño buscaba un pretexto para que Mariana se fuera, aunque claro su amigo jamás se enojó por ello porque siempre respeto sus decisiones.
Por parte de Roier prometió comer y cuidarse más para recuperarse, como ahora Cucurucho en cierto modo vivía junto a él ahora tenía la responsabilidad de darle comodidad en su casa, así que cada vez que el hibrido se iba, Roier como podía aun con su cuerpo adolorido este se dedicaba al que hacer de la casa, como también un método de ejercicio para que su cuerpo no se debilitara y pueda mantener limpio su hogar, matando dos pájaros de un tiro, también se encargaba de preparar la comida antes de que llegara Osito Bimbo, para sorprenderlo siempre con una cálida bienvenida y un rico manjar por su arduo trabajo, como también una recompensa por cuidarlo tan bien.
Esto llevo a momentos tiernos formados por ambos, la cual consistían en comer juntos y tener una cómoda charla, más bien con Roier hablando como perico, ya que Osito se limitaba a constatar con respuestas muy cortas, pero intentaba seguirle la conversación, escribiendo un poco en el cuaderno, para hacer preguntas pequeñas o contestar algo simple. Pero en la hora de dormir hasta eso Cucurucho se había instalado ahí por petición de Roier, el castaño en otra habitación le hizo dos camas cómodas para que descansara, ya que Cucurucho era muy alto mientras Roier dormía en el tercer piso, el Osito no tuvo problemas al contrario agradecido por ese gesto además que disfrutaba de la vista de los ventanales de la casa que le dejaban ver una escena increíble del paisaje, mientras lo admiraba estando acostado.
Además, cuando a Roier necesitaba un cambio de vendas, Cucurucho cuando estaba siempre se ofrecía ayudarlo siendo más fácil para el mexicano, aparte de que para el albino era la excusa perfecta para tocar al castaño. Mientras que para el beta disfrutaba de ese trato delicado, ambos lo disfrutaban y se beneficiaban de alguna forma.
Solo pasaron 4 días de ese momento y ya con su rutina establecida pudieron vivir muy cómodamente , cosa que eso termino por unirlo aún más de lo que ya estaban gracias a la persistencia de Roier, el hibrido de oso blanco termino por cautivarse por el ser del muchacho de bandana azulada, simplemente ahora no podía creer que estuviera viviendo bajo el mismo techo con uno de los visitantes, su estadía ahí era tan cómoda y acogedora que podía decir que era un sentimiento muy similar al de un hogar, aunque se supone que todo la isla es su “hogar”, pero el hibrido no lo veía de esa forma al contrario lo sentía más como una prisión, la cual debía obedecer sin ningún tipo de objeción a todas las peticiones que su jefe hacía.
Pero en esos momentos simplemente era como si solo viviera una libertad que nunca imagino tener, disfrutar de la compañía de ese humano tan simple sin ningún tipo de hibridaje, dejarse llevar por sus emociones que lo hacían hacer ese tipo de locuras que jamás pensó que haría en su vida, pero lo mejor de todo es que no se arrepentía.
En esos momentos Roier y Cucurucho habían terminado una deliciosa cena que el castaño preparo con mucha dedicación, ahora el hibrido solo se enfocaba en limpiar la mesa mientras el beta lavaba los trastes, con un trapo mojado limpiaba el comedor , cuando este término miro de reojo a su contrario como lo hacía desde que llego, analizando sus acciones y comportamientos, encantándose por cada minimiza acción que hacía, notando que Roier llevaba un mantel rosado, mientras le daba la espalda al mismo tiempo que tarareaba una canción para distraer su mente entre tanto hacia el que hacer, notando que bailaba en su lugar meneando sus caderas al ritmo de su canto.
Cucurucho noto por primera vez noto su figura haciendo que el hibrido se quedara estático, porque jamás había tenido su concentración en el humano dándose cuenta de su atractivo, pero lo que más llamo su atención fue sus posaderas regordetas la cual con su short super pegado casi no dejaba nada a la imaginación, cosa que si no fuera por la ropa que por lo general ocupaba jamás lo hubiera notado, esa imagen hizo que el hibrido comenzara a sentir como su estómago se revolvía con un sentimiento demasiado extraño, pero muy placentero que por alguna razón sentía como si su pulcro pantalón comenzara apretarse con cada segundo que seguía mirando al beta, de esa forma nada decente pero simplemente no podía dejar de observarlo era como si sus ojos encontraran, una imagen que daba gozo al verla, una adicción al paladar y eso estaba delatando a Cucurucho que comenzó a sentir como su corazón volvía acelerarse de forma errática, como su cara comenzaba a arder cosa que no podía comprender qué demonios le estaba pasando.
Tenía una idea en su mente sobre lo que ocurría, aunque tenía mucho miedo de que fuera la razón de su problema, porque si fuera así entonces Osito Bimbo ahora si tendría bastantes dificultades, ya que si resultaba ser la causante de su estado eso significaba que ya no podía dejar de ver a Roier de esa forma y muy probablemente, su relación amistosa daría un giro que podía acabarla o aumentarla y eso le aterraba al trabajador del QSMP.
-¡Ay!- Un quejido saliendo de los labios del menor se hizo escuchar por la sala, haciendo que Cucurucho se despertara de su trance pues gracias a ese ruido este de inmediato se acercó a Roier, para saber cuál fue el motivo de ese gemido lastimero.
El de ojos castaños solo miraba su dedo la cual tenía una cortada, donde salía mucha sangre pues por estar lavando un cuchillo no tuvo el cuidado suficiente porque este término cortándose por error.- Jeje me corte sin querer queriendo.- Pronuncio divertido mientras le dedicaba una sonrisa al hibrido que había llegado a su lado, no quería preocuparlo así que este solo miro alrededor.- Solo necesito una bendita y listo.- Roier estaba a punto de separarse para buscar el quit de primeros auxilios, pero fue detenido por el contrario que tomo su mano con suma delicadeza haciendo que parara su andar.- ¿Osito Bimbo?- El beta estaba confundido del porqué de esa acción, pero este de inmediato se quedó impactado al ver como Cucurucho comenzaba a hacer a un lado su mascara, dejando ver su boca cosa que el humano al notarlo comenzó a ponerse nervioso y su aroma lo delataba, por el simple hecho que nunca había visto la cara del osito pero al ver sus labios rosados y una parte de su barbilla, este noto que poseía una cicatriz , las mejillas del castaño comenzaron a ruborizarse por tener tan cerca al osito.
Pero cuando este abrió sus labios dejando ver su grandes colmillos, hizo que Roier se estremeciera porque definitivamente a diferencia de Spreen, Cucurucho tenía unos caninos más grandes y gruesos, el contrario llevo el dedo lastimado del castaño hasta su boca la cual metió, haciendo que su lengua comenzara a lamer su sangre en busca de limpiarlo, aunque solo fue una excusa perfecta para probar el néctar de su piel, como su líquido vital se combinaba con su saliva fue un momento en donde Cucurucho pudo sentir una explosión de sabor que jamás había probado, y entendió que ahora se volvería adicto al chico de la bandana azulada, no quería parar de saborear todo lo que conllevaba de Roier.
El menor por su parte podía sentir como la lengua de Osito Bimbo, lamia con descaro alrededor de su dedo como sus labios chupaban para drenar de la sangre que tenía para limpiarlo, como sus colmillos tan gruesos rozaban contra su piel, no solo eso si no que podía sentir como el hibrido con su otro brazo lo rodeaba de su cintura atrayéndolo más hacia su cuerpo caliente, provocando que el chico jadeara un poco por esa repentina acción, por un momento imagino que esos canino lo mordían hasta dejarle una marca en su glándula de olor, provocando que el chico se sonrojara fuertemente y su respiración aumentara, porque su mente divago tantas escenas en donde se vinculaban, pero la sola idea lo puso tenso porque sentía que sus sentimientos se lastimaban por el simple hecho de que aún seguía sintiendo, algo por Spreen aunque ya no sabía si eran rastros de amor u odio, pero no quería que Cucurucho sea un tipo de reemplazo, por eso se culpó internamente por pensar en eso.
Pero al menos disfrutaría de esa cercanía tan intima con el hibrido, hace tanto que deseaba que alguien lo tratara con delicadeza, que le diera unos toques suaves como Cucurucho lo estaba haciendo, no ejercía fuerza para lastimarlo solo la suficiente para pegarlo lo más posible a su cuerpo, mientras disfrutaba de lamer su dedo la cual paso ahora a su mano, después comenzó a depositar suaves besos en el dorso, para luego lamer suavemente su pulgar y chuparlo un poco, sacándolo y repetir el proceso, eso hizo estragos en el cuerpo del chico de bandana azulada, porque comenzó a sentir en su vientre un fuerte vacío que comenzaba a ponerlo caliente, acompañándolo con suaves jadeos solo el sonido de las respiraciones y los corazones de ambos se escuchaban de forma tan intima en esa habitación.
El castaño no podía creer lo que ocurría pero no iba a pedir que parara al contrario, Roier soltaba suaves suspiros y sus ojos se dilataban por el gozo que sentía en esos momentos, tanto que su aroma se volvió más fuerte permitiendo que el contrario lo olfateara y se deleitara con su fragancia, Cucurucho pudo olerlo provocando que se emocionara aún más por probar al beta, porque su fragancia lo estaba volviendo loco al punto que ya no podía dejar de chupar sus dedos, el ojos cafés instintivamente quiso buscar más contacto con Osito Bimbo, así que este pego su pelvis contra la de Cucurucho buscando un bulto o lo que sea para restregarse, y hacer que ese cosquilleo que sufría su parte intima parara, eran roces inapropiados el joven lo sabía pero no podía evitarlo estaba tan necesitado.
Desde que termino las cosas con Spreen, no había sido tocado de esa forma por nadie más, desgraciadamente ese maldito chico de ojos amatistas condiciono su cuerpo a volverse tan sensible, cosa que fastidio a Roier porque por culpa de eso se había vuelto un poco adicto al placer sexual, aunque claro eso era un secreto que solo el hijo de Vegetta sabia, pero ahora que eso había acabado el pobre Beta tenía que lidiar con los estragos que dejo, eso significando satisfacerse solo cosa ni siquiera podía complacerse con sus propios juguetes ya que se hizo adicto a la polla de ese alfa, aunque gracias a Cucurucho por sus cuidados ahora Roier podía hacer algo sin lastimarse, y para eso necesitaba al Osito Bimbo aunque claro no quería utilizarlo como un mero objeto sexual como Spreen lo hizo con él.
Él no era un monstruo sin sentimientos a estas alturas se había encariñado tanto con Cucurucho, que ya hasta le decía que lo quería y apreciaba, pero el problema era que cuando Roier lo decía este no se refería a una simple amistad, cosa que el muchacho lo supo desde hace poco, entendió que lo que sentía por el hibrido de oso blanco ya no podía verlo como un amigo no sabía porque y no entendía desde cuándo pero desde que comenzó a ser más íntimo, Roier comenzó a notar su atractivo y ser más atento a sus acciones.
Por parte de Cucurucho comenzó fijarse como ROier se pegaba a su cuerpo, y comenzaba a restregarse buscando liberar un poco de frustración sexual, lo noto de inmediato cuando el aire comenzó a llenarse de sus feromonas liberadas por ese precioso chico que suspiraba haciendo que su nariz se sintiera en el paraíso, lo miraba con tanto cariño que nunca lo había visto de una forma tan hermosa antes, con sus ojos dilatados, con una sonrisa tímida y un sonrojo cubriendo su rostro, todo de Roier gritaba sensualidad pura como belleza misma.
Osito Bimbo al ver esto supo que ya no habría vuelta atrás, no para lo que quería hacer simplemente ya no podía quedarse más tiempo sin hacer nada, ahora él quería dejarse llevar por sus emociones y sus instintos, estos pedían marcar a Roier como suyo haciendo que su animal interno comenzara apoderarse de su juicio, en todo aspecto de la palabra, quería hacer que la imagen de Spreen se borrara para siempre y solo sea a él que lo recordara por el resto de su vida. Cucurucho dejo la mano de Roier para acercarse más hasta bajar su altura para quedar a la del castaño, y así hundir su nariz e el hueco de su cuello, para comenzar a olfatear su dulce aroma que desprendía de su deliciosa piel, pero algo difícil ya que tenía aun la mascara.
Roier soltó un gemido suave cuando sintió como Osito Bimbo comenzaba a besarlo, él también quería olfatear a Cucurucho pero era imposible por las capas de desodorante anti olores que se ponía a diario, en la mañana, tarde y noche, el peliblanco había sido muy cuidadoso en jamás delatar su aroma ni siquiera su segundo género, cosa que frustraba tanto al menor porque el también deseaba poder deleitarse con su aroma y bañarse en él, este volvió a jadear cuando sintió la lengua del contrario ya que su cuello es una zona tan erógena, el hibrido saboreo su carne suave como si fuera su nueva comida, el chico se abrazó a la espalda de Cucurucho aferrándose más a su cuerpo, hasta que pudo sentir como en la parte de su estómago algo duro lo estaba presionando, como si quiera apuñalarlo y entendió que ese bulto no era nada menos la erección que pertenecía a Cucurucho, provocando que el humano se pusiera más nervioso, como su sonrojo aumento porque noto por el simple tacto que el hibrido la tiene grande y ni hablar del grosor.
Pero a pesar de eso aun así no podía oler sus feromonas, era como si Cucurucho no tuviera aroma propio ni siquiera cuando se supone que debe apestar a hormonas, al estar tan excitado. Roier culpo seriamente a ese maldito desodorante que restringía su fragancia, el pobre beta se estaba irritando no poder oler a Cucurucho, ya que en su cultura era muy importante los aromas de la gente que lo rodeara, en especial de las parejas, ya que los hedores que desprendían serian un significativo de cómo se sentía la persona, en especial entre parejas que se marcaban mutuamente con sus aromas, en especial en parejas que no se habían enlazado aun, donde se veía más era en las relaciones de novios, pero también era común entre familiares y amistades sucediera eso, ya que era una muestra de cariño como si quisieran pegarte una parte de ellos en la persona que le tienen ese amor, para que lo llevaras siempre a donde fueran.
Desgraciadamente su aroma delato su desesperación, cosa que Cucurucho lo noto y de inmediato se pegó a su cuerpo en busca de calmar de alguna forma su ansiedad, de su bonito beta la cual al sentir como su gruesa erección se pegaba más en su cuerpo la cual una suave preocupación comenzó a presentarse.
Tenía un poco de miedo que eso no cupiera en su coño que comenzaba a gotear dentro de sus pantalones, pero al pensar en eso se sintió más abrumado porque ya estaba pensando en permitir que Cucurucho probara su cuerpo, haciendo que Roier se sintiera mal porque no quería hacer lo mismo lo que le hicieron a él. Así que como pudo sus manos viajaron a los hombros del hibrido para buscar tener distancia de él, aun sonrojado y ansioso por continuar.- Espera… Osito Bimbo.- Pronuncio en un jadeo tímido tratando de detener al contrario la cual comenzaba a lamer su cuello, cosa que el oso al escucharlo solo paro pero sin alejarse ni un cm, queriendo escuchar lo que tenía que decir, tomaría su mascara para acomodarlo de nuevo para utilizar el sintetizador.- Si continuamos, sabes que te meterás en problemas.- Pronuncio jadeoso mientras aun lo abrazaba, mientras sus mejillas estaban timadas de un rojo intenso.
El hibrido solo pensó un momento lo que estaba pasando y entendió que no quería detenerse, ya no podía retroceder, pero tampoco quería hacerlo solo Roier le provocaba esas emociones descontroladas y esos pensamientos rebeldes, porque sabe que lo hacían era un pecado la cual podía hasta perder su vida, fue el riesgo que decidido tomar en el momento que se quedó a vivir por unos días con Roier con el pretexto de cuidarlo. - Si. - Su respuesta fue corta y directa.
-Aun sabiendo eso...- El mexicano podía escuchar los latidos tan erráticos y fuertes de su osito lindo, haciendo sincronía con los suyos la cual estaba de igual forma nervioso y ansioso, porque también quería continuar ante lo que los esperaba si se dejaban llevar. - ¿Tú quieres continuar? - Pregunto temiendo por la respuesta, pero tampoco haría algo que el osito no quisiera.
Cucurucho se apretó más al cuerpo de Roier al mismo tiempo que pegaba más su cara con esa mascara, contra su cuello para tratar de inhalar su aroma fresco aunque fuera dificil. Cucurucho ya había tomado una decisión en el momento que permitió que Roier entrara en su vida, supo de inmediato que ese mexicano seria su perdición tarde o temprano y en vez de asustarse o temer a la idea, fue todo lo contrario y acepto que ya no podía ver al castaño de otra forma, necesitaba que este precioso joven adulto fuera su suyo.- Si.- Volvió a responder aun con su voz robótica, ya no había miedo o dudas en sus palabras, si su jefe se enteraba entonces aceptaría el castigo mientras no dañara a Roier en nada, si era necesario pagaría por los dos.
Cucurucho le daría la bienvenida a las torturas ya que no sería la primera vez, ya que su cuerpo estaba manchado de cicatrices por sus errores pasados.
Roier al escuchar eso sintió como su corazón se volvía loco, porque nunca pensó que Osito Bimbo le diera su consentimiento para proceder ante esos momentos tan íntimos, el chico trago en seco porque estaba nervioso y a la vez temeroso no quería lastimar a Cucurucho con sus inseguridades, ya que aún tenía en mente a Spreen y ahora llevaría a alguien más a la cama, aun teniendo en corazón las remembranzas de los toques del hibrido de oso negro. Pero aun así decidido aceptar la respuesta de Osito Bimbo, porque en lo más profundo también lo deseaba tanto, no iba a negar que algunas veces había fantaseado con Cucurucho más que nada por el porte que poseía, y como ver su tamaño hizo que Roier se imaginara tantos escenarios lascivos, pero en este caso al fin se cumplirían sus más secretas fantasías con el trabajador del QSMP.
-Entonces vamos a mi cuarto. - Susurro tan nervioso y lleno de cariño cargado, no iba a tener un momento íntimo de ese nivel con Cucurucho en la sala, al contrario quería estar en una cama donde pudiera estar más cómodo. A sí que con cuidado se alejó del contrario para luego tomar su mano.- Sígueme Osito Bimbo.- Este pronuncio mirándolo directamente a la máscara, dejando ver su sonrojo tan notorio al mismo tiempo hizo que esa imagen tan adorable y ansiosa de Roier, provoco que Cucurucho se volviera más inquieto porque ya no podía seguir esperando por ver desnudo a ese lindo chico, verlo lloroso por su compañía hasta ser llenado para que pueda perder el control ante su esencia.
El mexicano comenzó a caminar junto con Cucurucho tomados de las manos hasta las escaleras para subirlas, no sin antes apagar las luces de la cocina y quitarse el mandil hasta dejarlo en la mesa. Ambos caminaron hasta la habitación del muchacho la cual estaba decorada con uno que otro mueble y enfrente de ellos, estaba una cama matrimonial en donde podían caber perfectamente. Roier guio al osito hacia el colchon donde le pidió que se sentara cosa que el contrario hizo.
-Osito… ¿Has tenido intimidad sexual antes? - Preguntaría el mexicano muy sonrojado mientras miraba al hibrido, que se encontraba sentado en su cama observándolo fijamente, al mismo tiempo que podía notarse en su entrepierna su semi erección. Roier también se estaba poniendo ansioso por probarlo, pero tampoco deseaba presionarlo o algo que lo incomodara.
El oso al escuchar su pregunto se estremeció de tan solo imaginar que tendría coito con Roier, y ni que decir que su gesto de tratar de no decir directamente sobre el sexo, se le hacía muy tierno ya que sabía que el chico estaba muy nervioso.- No.- Respondió, aunque no era un ignorante en el tema ya que sabía muy bien sobre la reproducción, además que no fueron los únicos que entraron a la isla para tomar “vacaciones”, ya había visto a otras personas fornicar antes, claro desde lejos mientras recolectaba información y aunque le desagradara bastante , ya había descubierto en una ocasión como Spreen devoraba a Roier en la construcción de su bar, cosa que esa sola imagen le provocaba molestia, le revolvía el estómago saber que el mexicano gemía el nombre del hijo de Vegetta, y le dedicaba tan bonitos gestos que Cucurucho atesoro en sus recuerdos, las expresiones tan lindas y lascivas del muchacho.
Pero esta vez se sentía tan feliz porque sería él ahora que le provocara esos gestos, se había informado del tema y como proceder hacerlo pero hasta ahí, ahora tenía que ponerlo en práctica aunque claro una parte de su ser se encontraba inseguro, porque temía que Roier al ser experimentado se cansara o se aburriera, por alguna razón ese pensamiento provocaría un gran golpe al orgullo del hibrido, de nuevo no sabía explicar ese tipo de sentimientos o porque tan siquiera tenía esas inseguridades.
-Ya veo. - Roier estaba más impactado porque significaba que Cucurucho estaba confiando al 100% en él, para entregar su primera experiencia sexual a su persona. Cosa que el muchacho de bandana azul, se sintió tan halagado y enternecido por su decisión, no quería fallarle al oso al mismo tiempo deseaba tanto poder complacerlo, para que pueda sentir las delicias del placer sexual. Además de que su corazón palpitaba con tanta fuerza por la felicidad que sentía por compartir un momento tan intimo con el contrario, así que este aun con un sonrojo le pudo sonreír de forma calidad y apasionada, llena de un cariño y un querer dirigida al oso cautivado por su gestos, expresiones y figura. - Entonces déjame por favor tomar el control Osito Bimbo, por favor osito déjame guiarte. - Roier se acercó lentamente mientras abría con suavidad las piernas del trabajador del QSMP.
Para meterse entre ellas mientras él seguía sentado mirando directamente al beta, el castaño con sus manos viajo hacia sus hombros, las cuales acaricio con dulzura, combinada con lujuria y con sus suaves caricias comenzó a viajar hacia su cuello, hasta llegar así mascara mientras en el proceso hizo estremecer a Cucurucho, por esos mismos que lo hacían sentir en el paraíso al ser acariciado de esa forma.-Si.- Volvió a responder Cucurucho a Roier, dándole la autorización de permitir que ese chico bello sea quien lo guiara, a ese nuevo mundo donde experimentaría el pecado de la lujuria.
Cucurucho estaba jodido en ese punto, estaba muerto si se enteraban sus compañeros y ni hablar si lo hiciera su jefe, pero no le importo simplemente sería capaz de revelarse por primera vez en su existencia, si eso significaba seguir sintiendo y experimentando estas cosas con Roier.
-Primero bésame Cucurucho. - Murmuro tan cera de él mientras se acercaba pegando su cara a su mascara, juraba que si no tuviera su mascara podría sentir el aliento cálido del chico.
-Si.- Volvió a responder rápidamente porque había fantasiado tantas veces probar sus labios, que no podía aguantar pensar a veces a qué sabían y ahora al fin lo cumpliría.