El caso de Neron y la mujer de rojo

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Summary

Luego de la llegada de una nueva tecnología a la ciudad un ex policía se vio rechazado de su trabajo por el mal presentimiento que estas representaban para el que llegaron un poco después del arribo del vapor. Ahora con un trabajo de mala muerte como cazarrecompensas/investigador privado se ve envuelto en el asesinato de un magnate el cual planea industrializar su ciudad. Deberá sortear desafíos y cuestionamientos bajo su un tanto complicada rectitud y tomar decisiones que podrían tener repercusión a una escala que el no se imaginaría. Acechado por la figura de un extraño hombre este investigador planea dar con el o los culpables de dicho asesinato por contrato ya que para el los asuntos de índole política o de poder no le interesan, además de que la misteriosa forma en la que lo han contratado mantiene sus instintos alertas.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 0: Limando asperezas

En una madrugada fría de invierno, con las calles previamente mojadas por la lluvia, el ambiente era pesado y lúgubre, el aire congelaba los pulmones, la neblina no permitía ver más allá de la vista. Es en este tipo de días en los que tres hombres se están reuniendo a la entrada de un burdel, de esos tantos que abundan en la ciudad de manera clandestina, detrás de un edificio, en el sótano de una casa o como en este caso, a las afueras de la ciudad.


Aquellos hombres, vestidos de policías, con abrigos gruesos y fuerte olor a tabaco, cabello bien peinado y zapatos relucientes además de sus barbas bien cuidadas daban la imagen de una ostentosa pulcritud y atención a los detalles, tal como su trabajo lo demanda, pero uno de ellos desentona, un hombre de estatura pequeña, complexión robusta y pelo cano. Aquel hombre parecía haber estado en algún apuro ya que su cabello plateado se movía con el viento, iba de aquí para allá, sus ojeras marcadas hacían suponer que no había descansado en toda la noche y su ropa algo alborotada daba a notar su apuro por llegar al lugar.


Buscó entre su chaqueta una caja de cigarrillos, encendiéndo uno de ellos al instante y guardando el encendedor en su bolsillo derecho.


-Buenos días capitán Habla un hombre del otro lado de la rejas de la puerta -Gracias por llegar de manera tan oportuna.-


Un poco tembloroso, aquel hombre separa las puertas de par en par, invitando a pasar a los tres no tan extraños hombres dentro del lugar y extendiendo sus manos para recoger sus chaquetas. Con un ademán el capitán dio a entender que aquello no sería posible, ya que no estaban ahí por cordialidades y rompiendo el silencio pronunció.


-Dígame lo que sabe.-


Los otros dos hombres que lo acompañaban se separaron por lados opuestos y empezaron a examinar cada parte de la pequeña casa sin pronunciar palabra, mientras que el capitán cruzaba el establecimiento hacia una esquina para dialogar con el encargado.


-No sabemos como sucedió, nuestras chicas estaban en su labor habitual, no oímos ningún grito ni nada que nos pusiera en alerta, solo apareció así cuando una de nuestras chicas la buscaba porque un cliente requería de sus servicios.-


El encargado saca una pequeña hoja de su bolsillo y se la entrega al capitán, en esta decia:


"La primera de tres, la tercera de una."


El capitán sacó de uno de los bolsillos una pequeña lentilla del tamaño de un dedo de su mano y procedió a examinar la hoja en busca de alguna pista.


-Debemos suponer que es alguien del bajo mundo o busco información de allí, solo alguien de esta ciudad, con contactos sabría como encontrar esta pocilga.-


El encargado se encogió de hombros y solo se limito a observar lo que los tres hombres hacían en su establecimiento.


El segundo hombre el cual se había desviado por la parte izquierda al entrar junto con el capitán, observo por encima y debajo de las mesas, los muebles, las mesas donde reposaban floreros a medio llenar con agua cristalina y estos llenos de violetas africanas, las cuales habían reemplazado a las camelias blancas que adornaban el lugar hace una semana ya que el investigador era un visitante periódico del establecimiento, al notar este detalle llamó la atención del encargado el cual estaba reposando sobre la mesa del bar con su encorvada postura y su chalequillo café.


-Estas flores de aquí hace cuanto las colocaron?-


-Casi tres dias.-


-Por lo que recibieron un nuevo encargo de chicas ese mismo día no? Ya que las camelias no están.-


El encargado sabiendo que el oficial era un cliente más en su tiempo libre asintió con la cabeza.


-Cuantas recibió esta vez?-


-Recibimos seis chicas y su respectiva representante aunque ella no ha venido hace dos dias.-


El oficial ignorando la última parte volvió a su labor no sin antes anotar algo en su libreta y proseguir con la inspección ya que obtuvo su respuesta.


-Tiene algo de información oficial?-


Pregunto el capitán dirigiéndose a uno de ellos.


-Tan solo suposiciones, pero ya termine mi perímetro capitán.-


-Y usted señor? Que ha descubierto por su perímetro?-


-Nada de importancia capitán, la misma suciedad y olor a inmundicia.-


El encargado interrumpió a los hombres con un pequeño ademán de la mano.


-Antes de ustedes estuvo aquí un hombre, me dijo que venía en nombre de usted capitán.-


-Eso es una estupidez, no he autorizado a nadie más a venir a este lugar.-


-Pues era "Él".-


-Él? A quien se refiere con Él?-


-A su oficial, aquel que causó el escándalo en la fiesta de gala organizada por los extranjeros que pidieron nuestros servicios con nuestras chicas.-


El capitán como si de un insulto se tratase enrojecio su rostro, infló sus mejillas y apretó los puños, en un ademán lleno de ira golpeó con el puño la mesa del bar, agitando su ropa y alertando a los hombres que estaban atentos al encargado.


-Ese infeliz sigue interfiriendo en mis asuntos, se supone que fue tomado como alguien mentalmente inestable, como es que puede estar en la calles o seguir viviendo aquí en esta ciudad exactamente donde yo voy a trabajar.-


El encargado aclaro la garganta.


-Pues señor, luego de sus vacaciones se llevó un juicio en el que se ponía a disposición la libertad de aquel hombre y uno de los extranjeros pagó una fuerte suma de dinero a cambio de su libertad.-


-Pero eso es imposible! La justicia no se compra con dinero, porque no fui informado de esto cuando llegue?-


-Ya sabe, los bandidos que pasan por aquí obtienen información de las calles y pues se dice que los extranjeros obtuvieron influencias muy rápidamente debido a los inventos que trajeron, por lo que en su ausencia se tomaron ciertas libertades con algunas personas aquí, tal como el juez.-


-Y mi autoridad les importa un comino....-


-Pues usted solo es el capitán en su jurisdicción señor, también debe seguir ordenes, además es una ciudad muy grande, puede pasar de todo.-


El capitán ahogando sus impulsos respiro profundo, encendió otro cigarrillo y prosiguió.


-Que más hizo "Él" aquí, dijo algo, hizo algo?-


-Revisó el cadáver y el lugar, me dio esta bolsa y me dijo que le ayudaría a resolver el caso mucho más rapido.-


El capitán caminó en silencio hacia la habitación donde había ocurrido el crimen, con la bolsa dejada por "Él" en su mano izquierda, se encontró con todo el lugar lleno de marcas y referencias enumeradas con avisos color amarillo y números negros; un trozo de tela por aquí, un anillo por allá, un zapato de tacón rojo a dos metros del cuerpo colgado en el medio de la habitación el cual estaba de cabeza con su cuello cortado con finas incisiones en lugares vitales tales como las venas yugulares y un corte que se extendía desde el útero hasta la parte baja de la caja torácica, a pesar de la escena no había sangre, solo un trozo de intestino el cual parecía no haber circulado sangre hace mucho.


No había rastro de sangre coagulada, moscas o restos intestinales, todo estaba completamente limpio, los hombres tardaron un momento en intentar entender lo que veían sus ojos, ya se habían enfrentado a escenas así pero la limpieza del lugar desafía sus creencias, hasta que uno de ellos se percata de un tenue brillo al fondo de la habitación: Un hombre de baja estatura, delgado, piel pálida, anteojos polarizados y vestimenta ostentosa les sonreía desde aquel lugar en la esquina del cuarto.


-Me complace verlos aquí señores.-


Esbozó una amplia mueca que se asemejaba a una sonrisa, sus dientes perfectamente blancos, contrastaban con el marco de sus anteojos, dándole un aura intimidante, el capitán sacó un revolver de su gabardina y apunto al sujeto el cual levantó sus manos al aire las cuales estaban cubiertas por guantes de algodón de una blancura interesante, en una de ellas tenía un pañuelo y en otra una libreta con un lápiz.


-No hace falta ponernos a la defensiva capitán, estoy aquí para ayudarles por petición de mi jefe y autorizado por su oficial problemático.-


-Es esto alguna clase de trampa o broma de mal gusto?-


-Para nada capitán, como ya le dije estoy aquí por trabajo y para darle cierta noticia que debo discutir con usted y solamente con usted, pero primero vamos a intentar resolver este caso.-


El hombrecillo pasa al frente, cubriendo con su cuerpo el cadáver para luego señalar con el dedo índice la parte baja del tórax.


-Como puede ver esta mujer no es un ser humano por completo.-


Con la ayuda de un pequeño escalpelo corta la piel del torax hasta la parte baja del cuello y hacia ambos lados de las clavículas, dejando la piel abierta a modo de libro, luego con el pañuelo en su mano izquierda cubre el escalpelo y lo guarda en el bolsillo del pecho de su traje y abre su cuaderno para proceder a escribir mientras habla.


-Se lo que están pensando, como puedo alterar la víctima de una escena de un crimen y porque no ha colocado una bala en medio de mis ojos- observa al capitán con el rabillo del ojo. -Pues está mujer pertenece a un modelo experimental de seres humanos autómatas a base de energía de vapor o SHBV.-


Tocando un punto en lo que se supone es la tercera costilla de abajo hacia arriba esta se desplega y muestra el interior donde se supone debía haber un corazón, pulmones y mucha sangre solo hay tubos, pequeños engranajes, lo que parece ser piezas de cobre y oro, y un tenue silbido el cual se desvanece rápidamente cuando el hombrecillo toca una palanca de no más del tamaño de el dedo meñique. Para estas alturas la sorpresa, incredulidad y un ligero temor se apodera de los cuatro hombres que jamás pensaron encontrarse con algo de esa magnitud.


-Bueno no se la verdad si debemos llamar seres humanos a estas cosas pero mi trabajo tan solo se reduce a esclarecer los puntos por lo que prosiguiendo... este modelo en especifico es el modelo SHBV 03.01 el cual es uno de los más costosos debido a su compleja manufactura y el unico de tres modelos que se componen de una parte realmente organica; el cerebro.-


El hombrecillo corta la cuerda de la que está colgada la mujer autómata y la coloca acostada frente al capitán, luego saca una fina línea de lo que parece ser cobre u oro y lo introduce en el oído izquierdo del cadáver, con el dedo meñique de su otra mano presiona la parte baja del ojo derecho hasta que suena un "click", se acerca al oído donde introdujo la linea y menciona la palabra "recapitula."-


El cadáver soltó un grito ensordecedor que reflejaba el más puro de los dolores este ruido luego sería precedido por extraños sonidos, desconocidos para los cuatro observadores hasta que se detuvo, con una voz que se asemejaba a la de un hombre pronunció.


-Debes volver del infierno del que has venido, debes volver al dolor del que has venido, debes volver a donde has nacido.-


El cadáver dejó la boca abierta y no emitió más sonido, dando a entender que lo que sea que ha pasado ya no se hará más, por lo que el hombrecillo retiro la línea y su dedo para colocarse de pie frente a los hombres y al lado del cadáver, con una voz más seria se dirigió al capitán.


-La molestia de mi jefe es que a pesar que sabemos que el victimario fue un hombre, no sabemos de quien se trata, pero se ha encargado de causarnos molestias a nuestra compañía y nuestros avances, costándonos millones de recursos y problemas legales.-


El capitán aún si salir de su sorpresa aclara su garganta .


-Que es lo que quiere de nosotros?-


-Bueno... esta es la parte en la que debemos hablar solo usted y yo capitan.-


El hombrecillo observa a los demás mientras sonríe y el capitán con un ademán de su cabeza le pide a los hombres que los dejen solos.


-Muy bien señor... extraño.-


-Thadeo-


-Thadeo... que es lo que quiere hablar conmigo y que es lo que necesita de mi?-


-De usted particularmente no necesitamos nada, pero si queremos pedirle un favor y es que en situaciones como estas donde nuestra compañía se vea involucrada, se haga de la vista gorda y deje en nuestras manos hacer nuestra investigación y hallar el culpable.-


-Pero eso va en contra de la ley y nuestras politicas.-


-Capitán...para que usted se vaya acostumbrando, déjeme decirle que la ley es ciega y hay caso especiales donde ni la moralidad y la ética entra en juego.-


Señala el cuerpo en el piso con su mano izquierda.


-Y como sabe, las paredes tienen oídos, oídos que pueden causar una guerra de proporciones bíblicas... Nos hemos puesto en contacto con sus superiores y todo ya esta dicho, la única persona que nos faltaba por contactar era usted.-


-Pero esto es imposible, como una "empresa" como usted dice puede darse tantas libertades y tener tanto poder?-


-Eso es un secreto capitán, como por ejemplo todo lo que usted vio aquí también es un secreto pero, como señal de confianza me permitieron develar parte de ese secreto y la verdad es que el poder que tenemos aquí se debe a su atraso tecnológico, eso de transportarse en caballos, tener calles repletas de fango y demás es algo que nos deja ver el nivel de retraso de la ciudad a la que tanto ha cuidado, además que de la sed de dinero y poder corrompe fácilmente a los suyos, por lo que no fue tan difícil llegar a tomarnos nuestras libertades.-


El capitán aún atónito es bombardeado con pensamientos aterradores de la situación, un leve escalofrío recorre su espalda, duda al querer hablar pero sus creencias lo obligan, pero no sale nada, no puede pronunciar palabra alguna, instintivamente lleva la mano a su arma y retrocede un par de pasos.


-No hay que recurrir a esto capitán, es el único que ha tenido nuestra confianza de hablarle de nuestros secretos, de lo contrario estaría muerto desde que coloco un pie en este lugar.-


-Esto es obra de "Él" verdad? Esto es una trampa porque lo puse en la cárcel, esto debe ser una broma, es imposible que esto esté sucediendo.-


El hombrecillo se encoje de hombros entrelazando los dedos de sus manos y colocándolas en su vientre.


-Ninguna clase de broma capitán, solo queremos que sepa la verdad y la visión de nuestra empresa... nos dedicamos a hacer avances tecnológicos, implementar nuevas tecnologías y mejorar la calidad de vida de las personas, no tenemos interés en ocasionar algún daño a las personas y si me adelanto a lo que esta pensando, es no, el cerebro que pertenecía a nuestro modelo no es de nadie de su ciudad.-


-Pero porque me esta hablando de esto?-


-Ya se lo dije, mi jefe no quiere que tome casos en temas relacionados con nuestra empresa, nada más, se le seguirá pagando como siempre, se mejoraran los implementos de la policía, los cuales serán los primeros beneficiados de recibir nuestros avances.-


El capitán sabía que aquel hombre era peligroso, su completa serenidad a pesar de ser apuntado con un arma le advierte que es alguien que sabe que hacer en esos casos, por lo que lo mejor que pensó fue seguirle el juego, guardando el arma.


-Como sabre que son casos que los involucren o no?-


-Se lo diremos a su tiempo, por ahora queremos que le informe a sus hombres que van a tomar nuevas políticas.-


-Esta bien, acepto el trato.-


El hombrecillo le regalo una amplia sonrisa y extendió su mano derecha para estrechar la mano del capitán y luego abrió la puerta del cuarto donde estaban.


-Un placer habernos entendido capitán, sus hombres están afuera del establecimiento, espero nos volvamos a ver.-


Con la frente sudorosa el capitán camina lento hasta la puerta de salida del local, estaba tan alborotada su mente además de aterrado que empezó a pasar por alto detalles; detalles como que habían más de 7 hombres de traje en la zona del bar, tan desorientado que no pudo escuchar el sonido de disparos que provenían de la entrada. Después de unos segundo una luz de claridad llegó a su mente, una idea comenzó a germinar en su cabeza, una idea de la cual todo el mundo sabría la verdad de aquella empresa, pero para eso debía trabajar para ambos bandos y buscar la manera de encontrar personas de confianza para poder llevar la verdad hacia la luz.


El capitán abrió lentamente la puerta de la salida, observando el piso pudo notar un pequeño engranaje dorado que se había quedado en su zapato, aquel engranaje había caído de la bolsa en su gabardina, mientras recogía el engranaje pudo notar un ligero frío en su espalda y una sensación cálida recorriendo su pecho, sacó la bolsa para examinar si había algún orificio por el cual pudo haberse caído y se dio cuenta que estaba manchada de sangre, al levantar la vista y ver más allá de la bolsa pudo divisar una silueta, esa silueta le parecía familiar pero su cuerpo perdía estabilidad, supuso que era por no haber desayunado, empezó a hacer frío y sus piernas empezaron a temblar, una punzada se hizo notar en su pecho el cual ahora parecía una fuente de sangre, su sentido de alerta había reaccionado tarde y ahora, lo suficientemente torpe para realizar alguna acción cayó de espaldas, sabía que su hora había llegado. Delante de él la silueta ahora era más visible, su mano humeante le advertía que le habían disparado, reconocía ese abrigo, esa postura y ese corte de cabello, su asesino era su propio oficial, aquel que había causado un alboroto en la fiesta de la mansión por la bienvenida de los que ahora sabe que son propietarios de aquella empresa.


Observó a su alrededor, tres cuerpos yacían en el suelo, con orificios humeantes como si fueran sido alcanzados por un rayo, aquellos oficiales y propietario del lugar habían sido asesinados y ahora era el turno de el, por lo que hizo lo que pudo para quedarse sentado y observar el rostro de su asesino antes de morir definitivamente y dijo:


-Sabia que eras una escoria desde el comienzo... Neron.-


La muerte fue inmediata, el dolor y el sonido del disparo no llegaron a su cuerpo, solo una inmensa sensación de paz y luego... solo oscuridad.