Genes temporales

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Summary

En un mundo post-apocalíptico donde la desconfianza reina y los secretos yacen ocultos entre las ruinas. El protagonista despierta sin recuerdos, enfrentándose a un paisaje desolado y a la incertidumbre de su propia identidad. Sus primeros recuerdos son fragmentados, un sueño inquietante de caída libre hacia una muerte segura,agarrando algo con la mano mientras la sensación de miedo lo invade por completo.

Genre
Scifi
Author
Alex
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1- despertar

Mis primeros recuerdos eran viéndome caer al vacío, agarrando algo con la mano, yendo hacia una muerte segura, con el miedo invadiéndome al pensar en estamparme contra el suelo.


Despierto en un mundo devastado: edificios destruidos, cielo gris, un lugar que apenas parece habitable. A lo lejos, se escuchan disturbios que parecen lejanos. No puedo abrir del todo los ojos, se sienten secos, al igual que mis labios y mi garganta. Apenas logro levantarme.


Un rayo de sol me da en la cara. El cuerpo me duele, pero una pregunta invade mi mente y llena todo de preocupación: "¿Quién soy?"


Me levanto del colchón en el que estaba acostado. La habitación está hecha ruinas: pintura desgastada, polvo y telarañas. A mi lado hay un arma, una AK-47. ¿Qué hago con un arma? Delante de mí, una chica con un bebé en brazos duerme sobre un sofá roto, la espuma saliendo por todos lados. ¿Quién es ella? ¿Estamos juntos? ¿La tengo de rehén? ¿La estoy protegiendo? ¿Es mi familia? ¿Mi esposa? ¿Mi novia? ¿Quién es?


Dejo el arma a un lado y me levanto para buscar algún indicio de quién soy, dónde estoy y qué año es. La habitación tiene un baño destruido, pero hay un espejo. Veo mi rostro: unos 30 años, ropa desgastada, un abrigo grueso lleno de polvo. Al examinarme, noto que llevo dos collares: uno con un dispositivo en forma de garra con tres botones y algo parecido a un sensor, y el otro collar tiene una especie de identificación que dice "Noah". ¿Seré yo este Noah?


Al salir del baño, escucho a la chica despertarse. Me acerco a ella y, al verme, empieza a llorar desesperada, diciendo: "Gracias, gracias por despertar. Pensé que morirías. Intenté hacerlo funcionar pero no sirvió." (No sabía que hablaba del dispositivo en ese momento). Intento calmarla y le hago las preguntas que considero importantes: "¿Me conoces? ¿Sabes quién soy? ¿Dónde estamos? ¿Qué año es? ¿Por qué estamos aquí?"


Ella, extrañada, me responde: "Noah, ¿qué te pasa? ¿No me reconoces? ¿Por qué haces esas preguntas?" No sé cómo explicarle o tal vez ella no quiere creer lo que le digo. Mientras intentamos entendernos, los ruidos de disturbios se acercan más y más. Se escuchan pasos subiendo escaleras, disparos cada vez más cerca.


El bebé comienza a llorar por el ruido. El sonido aumenta, como un helicóptero, pero no tan grande, más bien como el sonido de una hélice.


La chica me dice: "Tienes que hacerlo funcionar y tenemos que irnos antes de que vengan." Pero no sabía de qué hablaba. Solo decía, desesperada: "No hagas esas bromas, por favor regresa YA!" señalando el dispositivo que tenía en el cuello.


Mi mente entra en desesperación al escuchar tantos ruidos juntos, el bebé llorando, ella pidiéndome que regrese. "¿Regresar a dónde?" ¿Qué tenía que ver ese dispositivo con lo que ella me pedía? De repente, entran hombres armados a la habitación gritando y apuntándome con sus armas. Apenas se acercan a mí, me golpean en la cara con sus armas, apuntan al bebé y a la chica, la cogen de los brazos y se la llevan mientras ella grita: "¡Tienes que regresar!" Yo, tumbado en el suelo, me agarro el rostro viendo sangre en mi mano sin entender nada de lo que está pasando. El grupo de personas eran cinco hombres, apuntándome y festejando como si hubiera sido su objetivo desde hace tiempo. Entonces entra una chica desconocida, con cabello largo, atuendo militar y aspecto rudo, celebrando que me hayan atrapado. Se me acerca y me dice: "Noah, por fin. Nos vas a contar cómo lo haces. No te voy a dejar morir hasta que lo hagas. Querrás morir pero no te dejaré hasta que me cuentes cómo lo haces."


Escuchar esas palabras enciende algo en mí. Una corriente de adrenalina recorre mi cuerpo y, sin saber lo que hacía, me dirijo a toda velocidad hacia una ventana y salto sin pensarlo. Solo veo el suelo acercándose cada vez más, en mi caída segura hacia la muerte. En el aire, veo el dispositivo, salpicado con mi sangre, comenzar a brillar. Estiro mi brazo lo más que puedo para alcanzarlo. Brilla más y más hasta que lo agarro, y de repente vuelvo a abrir los ojos. Estoy de vuelta en la habitación, en ese colchón, con la chica y el bebé. Me levanto tan asustado que el arma que estaba a mi lado cae al suelo, despertando al bebé y haciendo que la chica se exalte. Me pregunta: "¿La usaste? ¿Nos encontraron?" Mi mente confusa olvida la primera pregunta que me hice y se centra en una nueva: "¿Qué está pasando? ¿Por qué no estoy muerto?"