Reyes de lo Nuestro

All Rights Reserved ©

Summary

¿La humanidad está condenada a cometer siempre los mismos errores? ... Un relato de un Rey y su mayor enemigo, el Mafioso, líder del bajo mundo, nos llevará a un mundo distinto, un mundo donde la Realeza y la modernidad están de la mano, un mundo donde solo se permite alabar a 《la verdad》, pero sobretodo, un mundo, donde la verdad nunca será la verdad... o quizás, la verdad siempre es y será la verdad. No, mejor dicho, un mundo...donde la verdad, siempre estará presente.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

[Abefhiz Gretchen]


“La verdad” muchos la asocian con la conformidad, otros la resumen como la coincidencia entre una afirmación y los acontecimientos, llegando así a una concordancia, la verdad es aquello de lo que no se puede dudar. En mi mundo es distinto, la verdad es una falsedad, la verdad es aquello de lo que siempre debes dudar, la verdad nunca va a ser la verdad. —¡Abran paso a la Gran Luna del Reino!— vitorearon a mí alrededor. Así es, en este mundo donde no existe verdad alguna, yo soy el Rey, y mi verdad, es aquella que leerán a continuación.




—Su majestad, hemos encontrado pistas de “Black Rose”— al escuchar aquel aviso, me detuve instantáneamente de todo papeleo, —finalmente te tengo— susurre para mi mismo mientras me dirigía a la sala del trono, donde me entregaron el informe de todo lo sucedido en la misión y sobre todo, la información de el líder mafioso más grande de todo mi Reino, a quien hasta el momento solo conocíamos como “Black Rose”,—es un hijo de puta escurridizo— pensé mientras leía los documentos que me entregaban y a su vez escuchaba el informe del caballero a cargo de la misión. —Aska Nervi ¿eh?— dije en voz baja pero divertido por esta nueva información, mientras mis ojos se llenaban de determinación, mire a los presentes y finalmente hable con severidad—escuchen todos, finalmente conocemos el nombre del líder, es un pequeño paso para guiarlo a su derrota, pero pronto, les aseguro que gozaremos de ver cómo su imperio en el bajo mundo comienza a derrumbarse— sonreí con expectativa—recuerden mantener el perfil bajo en cuanto a esta misión, no quiero que ninguno de los nobles metan sus sucias narices en estos asuntos ¿entendido?—.



Desde hace 5 meses comencé con el plan para derribar al líder del bajo mundo, aquel hombre siniestro, al cual, no le hemos visto ni la sombra, pero hoy, luego de meses de generar distintas estrategias, de identificar a las personas de su organización criminal, finalmente obtuvimos un poco de información —Aska Nervi, Aska Nervi, Aska Nervi— pensaba sin lograr enfocar mi concentración en el papeleo—¿Cómo lucirá? ¿será feo?... ¿Cuántos años tiene?, tal vez es un viejo decrépito— solté una leve risa,—comenzó a crecer en cuanto yo asumí la corona… quizás solo es una coincidencia— suspiré y miré por la ventana antes de continuar sumido en mis pensamientos,—pero aún más importante ¿por qué se esconde?— musité. La brisa de la noche era fresca y la Luna brillaba como nunca antes, era un buen augurio, pronto salvaría a mi gente de las garras de este hombre retorcido que los ha estado atormentando desde que asumí el mandato y luego… bueno, ya veremos qué sucede luego.


—hmm… ¿por qué no veo a ninguno de mis caballeros?— meditaba mientras miraba a los alrededores del jardín real, cuando una fuerte corriente de viento golpeo mi cuerpo, fue tan refrescante y relajante que ignoré cualquier pensamiento, para luego acercarme a aquel gran árbol que se encuentra fuera de las tierras del Palacio,—hoy es raramente tranquilizador— murmuré mientras tocaba con una mano el tronco de aquel árbol. Cuando escuche una voz detrás de mí—sí…— dijo con un toque de burla—quizás deberías mejorar la seguridad de tu castillo, fue increíblemente fácil colarse— escuché una leve risa y antes de que pudiera voltear, un golpe brutal asestó en mi cabeza, dejándome lo suficientemente aturdido como para no poder mover mi cuerpo,—¿eh…? ¿sigues consciente?— sentí como su risita se hacía más grande a medida que se me acercaba—bueno, por algo eres el Rey ¿verdad?...— se puso en cuclillas frente a mí y movió mi cara para que pudiera verlo, pero no fui capaz de ver nada más que esa risa torcida que acompañaba a su ropa negra—quizás no eres solo un tonto que nació en cuna de oro— se levanto y añadio—me olvide de presentarme, bueno, lo haré luego— tras escuchar esas palabras, sentí nuevamente un fuerte golpe y después, solo recuerdo como el negro inundó mi vida.



Pasaron días, quizás horas, realmente no lo sé, solo recuerdo despertar en una cama lujosa y cómoda, con los brazos atados tras de mi espalda, examiné aquella habitación con un rápido vistazo, encontrando así a una persona sentada en las sombras, me recompuse para tomar asiento en la cama, con la esperanza de tener un mejor rango de visión.—¡oh, ya despertaste!— anunció con un tono divertido—¿logró descansar, su Majestad?— su voz desbordaba ese irritante tono de burla y sarcasmo,—¿por qué mier…?— me interrumpió al instante, sin tener la menor oportunidad de formular mi pregunta—deje de meter sus narices en mis asuntos, su Majestad— declaró con severidad—es molesto tener tus ojos fijos en mí, bueno… en realidad me siento algo halagado, pero ahora no busco pareja, en realidad eres muy apuesto, pero de verdad no me interesas, además de que sería un peligro ir en contra de 《la verdad》, sin mencionar que estoy enfocado en mis negocios y bla bla bla…— comenzó a murmurar cosas sin sentido mientras me miraba, cosa que me dio tiempo suficiente de pensar en algún plan de escape,—disculpa… pero ¿Quién eres?— pregunté esperando algún indicio de cual de todos mis enemigos se trataba, al escuchar mi consulta, detuvo sus murmullos y me miró sin expresión alguna, antes de salir de las sombras, con una sonrisa divertida—perdón, otra vez olvidé presentarme— se encogió de hombros mientras cerraba los ojos, luego hizo una leve reverencia y anunció— Soy Aska Nervi, el tipo al que acosan desde hace 5 meses— se sentó en otro sofá más cercano y añadió—de verdad ¿Qué es eso de ponerme de apodo “Black Rose”?—suspiró mientras dirigía su mirada a mi persona—lamento decirle esto, pero tiene pésima imaginación, su Majestad—, mientras más lo escuchaba, más me sorprendía su habilidad de hablar como si nada pasara,—¿me estás jodiendo?— gruñí fastidiado por su charlatanería,—¿perdón?— respondió mirándome directamente a los ojos,—puedes dejar de joder e ir al grano de una buena vez— exigí fastidiado,—bueno, no somos compatibles— murmuro antes de levantarse y acercase más a mí—deja de interferir en mis negocios, yo no te molesto cuando te haces el santo con el resto de los ciudadanos— mencionó con una seriedad que me inquietaba totalmente,—¿pretendes que haga la vista gorda mientras continuas con tus fechorias?— él asintió al escuchar mis palabras—exacto, su Majestad—. Sin importar cuanto lo pensara, siempre llegaba a la misma conclusión, estoy en un absoluto peligro en este preciso momento—¿y si me niego?— pregunte mientras lo miraba con el ceño fruncido, no dudo ni un segundo en levantar algo de la mesa de centro y apuntarme con aquello, era un arma—te volaré la cabeza, aquí y ahora—, tragué saliva mientras veía el arma cercana a mi cráneo, en ese momento decidí arriesgarme con un plan de escape, recordando todo aquello que había murmurando hace un rato—él piensa que soy apuesto, eso puede servir— pensé antes de reunir algo de coraje para poner en marcha mi plan;—bien, lo haré, pero con una condición— dije sonriendo con picardía mientras lo miraba directamente, Aska entrecerró los ojos con sospecha—¿Crees que estás en posición de negociar?— anunció con severidad mientras acercaba más el arma a mi cabeza, sonreí sin dejar que me intimide—vamos, la propuesta es buena para ambos, acércate un poco más— le guiñe el ojo—realmente te puede encantar— bajé la voz para que sea más sensual y sugerente, esperando que él cayera en mis redes—¿qué dices, bonito?—, noté como su agarre en el arma se aflojaba levemente, —perfecto, el cabrón está cayendo— pensé mientras le sonreía, —¿Qué… qué tienes en mente?— interrogó con notable curiosidad, solté una leve risa y le respondí—Ven y averigualo, querido— lo mire expectante, logré ver cómo vacilaba mientras intentaba tomar una decisión, cuando finalmente cedió y se acercó, antes de sentarse frente a mí en la cama, sus ojos Azules me miraban llenos de curiosidad, hasta que decidió hablar—no debería hacer esto, pero no quiero quedarme con la duda— sus mejillas se sonrojaron un poco antes de mirarme a los ojos, como si intentara averiguar qué haré a continuación, sin darle tiempo de procesar lo sucedido, lo besé.


El primer beso estaba lleno de ternura y calma, para distraerlo de sus pensamientos y evitar que note que se trata de un plan de escape, luego los besos se volvieron más sensuales y apasionados, pero evite perderme totalmente en el sabor de sus labios, cuando pensé que estaba listo dije—sabes… esto sería más divertido si me soltaras los brazos ¿qué dices?— su mirada se llenó de duda, pero pronto fue reemplazado por una cálida y cariñosa, antes de asentir con la cabeza de manera energética—¡Sí! ¡lo haré!— anunció con un tono cantarín, ver que gané su confianza tan rápidamente, me hizo sentir increíblemente mal por lo que voy a hacer. Con una linda sonrisa, él comenzó a desatar mis brazos, una vez terminó, tiró la soga al lado de la cama—Ya está— añadió mirándome con brillo en los ojos, le sonreí en respuesta y estire mi mano, hasta lograr acariciar su mejilla, Aska se sonrojo al sentir mis caricias, su expresión estaba llena de cariño; me acerqué a él nuevamente y volví a besarlo, sentí como él respondía de manera apasionada a cada uno de nuestros besos, para que luego de un rato, yo me encontraba acomodándome sobre él a horcajadas, mis labios seguían besándolo sin parar, disfrutando del sabor de su saliva, hasta que sentí un bulto en sus pantalones, que se rozaba continuamente con mi trasero, haciéndome sonrojar y poniéndome algo nervioso—mierda… es excitante—, frustrado recapacité intentando ignorar mis deseos carnales, cuando noté que el cerro los ojos en medio de nuestros besos, opte por empujarlo sobre la cama para luego desnudarlo, él en cambio, me ayudaba con su ropa mientras él jadeaba apasionadamente y me dedicaba unas dulces sonrisas. Al terminar de desvestirlo, lo besé con toda mi pasión, nuestras lenguas bailaban juntas, reclamando por completo el interior de la boca de la otra parte, antes de morder su labio inferior y reír ante la vista de su persona—perdón, cariño— dije antes de encontrarme con su mirada llena de cariño y curiosidad por mis palabras,—pero terminamos— añadí antes de darle un puñetazo en la nariz y salir corriendo de la habitación, escuche sus gritos de dolor y frustración. Si todo sale de acuerdo al plan, debemos estar en una casa apartada y no en su guarida, es obvio que no se va a arriesgar a revelar cualquier tipo de información privada llevándome a su base.


Tal cual y como lo esperaba, estaba en una casa a las afueras de la ciudad, cercana al bosque, menos mal conozco lo suficiente mi Reino como para conocer el camino de regreso al Castillo más rápido, me mantuve corriendo a máxima velocidad—mierda… ¡Acabo de sacrificar mi primer beso por un maldito plan de escape!— Grité enojado mientras corría, esperando liberar mi frustración.