DEVILMAN Y SPAWN EN TOKYO GHOUL

Summary

Secuela directa de devilman en fate apocrypha. Tras los eventos de la gran guerra del santo grial, el dúo protagónico se enfrasca en un viaje obligado que los termina llevando al tokio de una tierra alterna. Hay se verán en la difícil tarea de sobrevivir en ese mundo con todas las amenazas que se esconden en las sombras como a plena vista. Pero tarde o temprano, la servant y el devilman se darán cuenta de que ellos no fueron los únicos recién llegados. ¿Qué le deparada a nuestros protagonistas? pues descubrámoslo

Status
Complete
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prologo

Realmente para Al Simmons creía que después de salvar del mundo del Armagedón a causa de la guerra que tenía los hermanos dios y satán todo iba a cavar hay, que todas las penurias terminarían de una vez por todas. Desde que renació como lo que era ahora, no más algo tan desafortunado a causa de su propia decisión y las que tomo con anterioridad a lo largo de su vida antes de ello: un hellspawn.

Todo inicio con un romance, un amor perpetuo que creería que tendría para toda la eternidad con el amor de su vida, Wanda Blake.

Para su infortunio quedaba una adicción que era más fuerte que el amor de su amada, eso era el amor de la guerra que iba proliferando a medida que avanzaba en su carrera militar, hazañas como las de salvar al presidente de los estados unidos y ser condecorado por ello y su posterior ingreso a la CIA del cual tendría como jefe al que ahora sería su enemigo no hace mucho muerto, Jason Wynn.

El mismo que sería responsable de mandar la orden de su muerte junto con quienes creyó que eran sus camaradas más leales como lo fueron Chapel o la recién recordada Jessica Priest por una mención que quiso hacerle violator. Todo a causa de tener demasiado conocimiento de las actividades delictivas que hacía la CIA durante sus operaciones, cosa que wynn vio un inconveniente para el y su división. De cualquier forma, no importaba, sea cual fuese la causa de su muerte o su asesino de los 2 mencionados. No quitaba el hecho de haber terminado en el infierno a causa de sus decisiones en vida; de los cuales incluían asesinatos que en ese entonces se auto justificaba diciéndose que era en nombre de su patria y de la seguridad nacional, lo cual era una total mentira pues solo lo hacía como su disfrute personal.

Su pacto con malebolgia termino por convertirlo en lo que es ahora, y demás cuando recién se enteró que la madre de la existencia había ingresado en su momento 6000 almas que fallecieron el mismo día y a la misma hora que el murió y su posterior convergencia sin que en ese entonces el rey del octavo círculo del infierno se diera cuenta, pero que actualmente esas almas ya no se encuentran con él.

En su segunda “vida” (por llamarle de algún modo) pocas cosas fueron una guía y luz de esperanza en su haber como lo fueron los vagabundos que le dieron un lugar entre ellos en los extensos callejones de nueva york conocido como Rat city y en especial un antiguo amigo conocido como Bobby.

Y la pequeña del resultado de la unión de su antiguo amigo Terry Fitzgerald y su ex esposa Wanda, conocida simplemente como cyan.

Fuera de ello, todo lo demás fue un recorrido de violencia y pesadillas a medida que iba recuperando sus memorias, aconteciéndole todo tipo de eventos desafortunados ya fueran por las circunstancias fuera de su control, la manipulación de algún tercero, o a causa de el mismo.

El perder su vida.

El alejar a sus propios amigos que lo aceptaron como uno de ellos echándolos de su propio hogar en una excusa de querer protegerlos cuando en realidad, viéndolo de otro modo, los perjudico más con tal de realmente mantenerse en soledad.

La pérdida de un segundo posible amor que puso en tela la lealtad que le tenía a su ex esposa.

La traición de su propio mentor al convertirse en el rey del infierno a cambio de que él le devolviera a la vida como humano nuevamente.

Pero sin ningún tipo de recuerdo, no fue sino hasta que conoció a su futura amiga nyx.

Que (para su infortunio en ese entonces) le devolvería sus recuerdos después de haberlo ayudado, y para su posterior traición en haberle quitado sus poderes solo para ir en el rescate de una amiga suya que estaría en el infierno por lo que sabía. Para este punto, su odio hacia nyx se desvaneció luego de enterarse por madre de la existencia que el mismo cometió un acto aún más terrible.

Todo fue una vez que reconstruyo el mundo después del Armagedón con el poder de la madre de la existencia y trayendo consigo de vuelta a todos los que fallecieron. El creyó ingenuamente que después de pasar por incontables tragedias, culpas, y traiciones; al fin podría descansar de todo ello de lo que tanto le perjudicaba y reunirse de una vez por todas con su ex esposa, aunque significara traicionar a terry (cosa que había hecho con antelación unos 5 años atrás) más sin embargo, antes de que ingresara a la nueva casa de la que ahora habitaban la familia Fitzgerald, madre de la existencia lo detuvo.

Aun cuestionándole a ella por qué no podía de ser feliz de una vez, la misma le mostro la verdad del porque jamás sería feliz con Wanda. Todo lo que suponía de toda su historia completa con Wanda, de todas las cosas malas que el mismo le ocasionaba a su ex esposa, no se comparó para nada a lo que le quebranto su corazón.

Un día antes de su muerte, Wanda en ese entonces le confeso al propio al que ella esperaba un hijo suyo, cosa que el ex marine no deseo en ese entonces pues eso le limitaría de ir a misiones donde saciar su necesidad de violencia desmedida, cosa que lo llevo a un acto despiadado. El mismo golpeo tan fuerte el vientre de su esposa que ocasionaría un aborto forzado.

El propio Al Simmons dolido por ver eso y obligado por madre de la existencia lo enviaría al mismo sitio donde se acentuó por primera vez como hellspawn en los callejones de rat city para que el mismo pueda afrontar su pecado que “el mismo ocasiono” (sin que supiera o no de que todo fue una treta del angel mamon para unos planes que llevaría acabo en un futuro no muy lejano).

Y así Al Simmons fue el hombre que salvo el mundo, pero que irónicamente no pudo salvarse a sí mismo. Lo peor de todo sería que su travesía no terminaría hay.




«Soy un monstruo, Al Simmons fue siempre un monstruo» —repitió en su mente—. «Aparte de lastimar a Wanda en todo ese tiempo… mate a mi propio hijo con mi mano».

El hellspawn recorrió el callejón vacío perdido en su penuria que no advertía del ambiente diferente que lo rodeaba.

«Ya no me necesitan. Ya no hay dios, ni satanás, ni demonios, o monstruos, o ángeles caídos de los cuales deban ser protegidos. Nadie me necesita».

No fue sino en dar unos cuantos pasos más que por fin pudo reaccionar ante su alrededor. Todo lo que pudo contemplar no es que hiciera mucha distinción con los callejones que conocía por sentido común, pues lo que lo desconcertó verdaderamente fue que tampoco tuvo esa familiaridad con esos callejones de los cuales estaba más que familiarizado con ellos para saber que no lo eran.

—¿Ahora que será esto? —pensó en voz alta por esta vez—. Estos no son los callejones de rat city… —y asi lo era, tan solo tuvo que recordar un detalle que lo hizo hacer deducciones.

Aun si deseara no tener que lidiar con esto ahora, el ambiente diferente lo obligaba a captar la atención de este. No tardó mucho en pensar que posiblemente se encontraba en otra ciudad o incluso país, también si sus deducciones no le fallaban la manera en la que estaba estructurado los deshechos de los callejones se asemejaban más a lo que hacia la cultura “limpia” de japon: en el hecho de que no estaba tan desorganizado la basura como en otros lugares. Pudo recordarlo cuando hace un tiempo tuvo un viaje al país del sol naciente en una de las ciudades de la isla de awaji, Japón. Con el objetivo de cerrar una de las tantas puertas que conducían ya fueran al cielo, el infierno, o cualquier otro lugar donde entrase algo peligroso al mundo material que de paso tuvo que lidiar con algunos espectros que anduvieron por la zona.

Ya fuera por eso, realmente no garantizaba nada en que estuviera en territorio japonés, y si así fuera ¿Por qué estaría ahí en primer lugar? Pudiera ser que no lo dijera abiertamente, pero madre de la existencia le había asegurado que regresaría a su hogar que no era más que la podredumbre de los callejones de rat city.

«¿Qué habrá hecho ella ahora conmigo?, no le bastó con que realmente recordara mi peor acto cometido ¿Qué tendría que ver que estuviera en un lugar como este?» —la dudas que tenía el engendro tuvieron que ser pospuestas, pues detrás suyo unos pasos se escucharon.

Al girar su cabeza por detrás y ver que era, pudo visualizar a 2 individuos que se aproximaban más a él: Su vestimenta no resaltaba en nada… salvo por la máscara llamativa que portaba 1 de ellos (sin ninguna forma exacta) y el otro simplemente con una capucha de la sudadera que tenía consigo que le cubría completamente su rostro.

—Haiga señor, realmente no hay una convención otaku cerca y a estas horas de la noche para que lleve ese disfraz y… —el de mascara que tenía la intención de hablar con sarcasmo, guardo silencio repentinamente. Adentro suyo reacciono conforme a su naturaleza depredadora, mas que nada, indicándole ese instinto de mantenerse alejado de aquel hombre de traje de negro por algún motivo que desconocía.

—¿Y ahora porque te quedaste callado? —el de capucha que parecía ser su compañero, le cuestiono por la reacción tan curiosa.

El hellspawn ya podría decir que confirmo esa deducción que tenía. Debió de estar en territorio japonés por el idioma del que esos 2 hablaban. Mostrando desinterés en ellos, solo empezó a caminar lejos para que nadie más le molestase mientras buscaba motivos para estar en esa área en concreto.

—¡¿A dónde cree que va?! —hablo el de capucha al notar que la persona de traje negra se iba del lugar.

El engendro ya molesto en tener que lidiar con aquello, portando de por si sus propios problemas. Miro de reojo al dúo con una mirada dura que se hizo notar remarcada incluso con la máscara que portaba.

—Les recomiendo, si es que quieren asaltarme o algo. Váyanse mientras puedan, el problema que tengan demás personas se las tendrán que lidiar solas, porque eso ya no es problema mío —anuncio con la severidad que dejaba exponer su voz. Pudiera ser que se notara su acento estado unidense, pero su habla en el idioma japonés lo tenía suficientemente dominado para que fuera fluida y entendible para los propios japoneses.

El de capucha solo se hecho a reír, como si lo que dijo el engendro le pareciera un chiste.

—Oh hombre, el hacerse el hombre rudo y ese traje sí que pudiera ser intimidante para otros —hablo con sarcasmo para caminar hacia el engendro—. Mal por ti que hubieras terminado en nuestro territorio de caza, y tenga hambre.

De su espalda en el intermedio de su columna; un fluido carmesí se envolvió sobre el brazo izquierdo del hombre encapuchado, hasta endurecerse y formar lo que pareciera ser una cuchilla que tenía el mismo tamaño que la persona que lo genero.

El ghoul se lanzó tras el del traje negro pensando que sería presa fácil para cazar. La ignorancia fue lo que termino por sellar su destino.

Inmediatamente el engendro del infierno ya harto dejo de lado la impresión que le dejo aquella supuesta persona que por su voz no aparentaba tener más de 30 por tener aquella “extremidad” anormal carmesí. No tardo en mover sus cadenas que fueron imperceptibles para el desafortunado ghoul que fue envuelto alrededor de ellas. El engendro no pudo dejar de notar la sorpresa de su victimario al encontrarse sometido de ese modo.

—Q…¿pero que? —sus palabras cesaron cuando las cadenas hicieron presión y terminaron por aplastar la carne del ghoul por completo, sobresaliendo sangre y pedazos de este que escurrían por todas la aberturas de las cadenas.

Sobrando lo que eran nada más que trozos de carne aplanada. El otro ghoul que era compañero del de capucha inmediatamente dio la vuelta y intento de escapar al tratar de saltar por los tejadas de los edificios que los rodeaban. Sin embargo, algo colgó de su pierna derecha ya estando en el aire por su salto, en los breves segundos miro de reojo solo para ver que era sujetado por aquellas cadenas recién ensangrentadas. Al instante, fue estampado contra el pedimento y llevado arrastrando hacia el de traje negro.

—¡No,no,no,no,no! ¡NO! —chillo el de mascara que pronto se vio colocado cara a cara con el hombre, quedando a resaltar un brillo verdoso en los ojos de aquel sujeto que lo hicieron ver más atemorizante.

—Dime, ¡¿Cómo es que llegaron aquí, yo ya había sellado cualquier entrada que había entre el cielo y el infierno hacia la tierra?! ¡¿Cómo es que lograron entrar de nuevo?! —el hellspawn interrogo de forma agresiva mientras empezaba a sostener el cuello de la persona con mascara.

El individuo no sabía que decirle, no entendía nada de lo que esa persona le estaría diciendo. Incluso se empezó a cuestionarse algo que ahora podría preguntarse.

—¿E-es que…acaso er-es huma-no? —su pregunta fue recompensada con ajustar todavía más el agarre de su cuello por parte del engendro.

—No es lo que te pregunte —aclaro Al, pero pronto le llamo la atención este extraño que le hizo esa pregunta. Lo medito bien y si acaso esta “cosa” que estaba lejos de ser una persona, no era capaz de reconocerlo por lo que era, indicaba que posiblemente no era habitante del cielo o del infierno. Dejando otras posibilidades plausibles—. ¿Es que acaso eres un tipo de vampiro o algún experimento de alguien? —Dejándose de juegos, le retiro la máscara al individuo con su otra mano libre, contemplando como sus ojos tornaban a ser negros con pupilas rojas y venas negras sobresaltadas entre sus cuencas.

En un intento desesperado de escapar. El cautivo saco de su cintura su kagune bikaku que trato de apuñalar al engendro con el. Para su mala fortuna, su kagune fue desintegrado con un rayo concentrado de necroplasma que salió de la mano izquierda del hellspawn. Adolorido con la mayor parte de su kagune deshecho, cayo boca abajo en un tropiezo suyo. Trato de recomponerse y escapar nuevamente, pero al alzar la mirada, contemplo como el engendro estaba delante de el, observándolo con esos ojos verdes que indicaban su enojo.

—Sera mejor que empieces hablar —hablo spawn, con su capa que comenzaba a deslizarse de manera anti natural alrededor de ambos, casi rodeándoles. Pero sin que se despegara del cuello de su portador.

El joven hombre que parecía tener 25 años accedió finalmente a hablar con tal de que no lo matasen por esa “cosa” que para su mentalidad, estaba lejos de ser un humano.

—S-soy un… ghoul —respondió al fin el ghoul para el engendro.

Era difícil saber la reacción que tenía Al Simmons para el ghoul, pues este no dejaba de mirarle con depreció sin que diera indicio de otra emoción aparte.

—¿Un necrófago acaso? —pregunta con curiosidad el engendro sin dejar de tener su cara de enojo—. los no muertos que les gusta consumir cadáveres en los cementerios ¿hablas de esos?

Una reacción de confusión ahora se le podía ver al ghoul ¿Cómo fue posible que esa cosa no conociera el concepto de los ghouls que merodeaban tokio y en el resto del mundo? Era improbable que alguien no supiera de ellos con la propaganda de seguridad de la CCG viajando constantemente por cualquier medio de comunicación y del boca a boca de la gente.

—Mmm… no, hablo de los ghouls que… rondan por el mundo y se parecen a los humanos… —se quedó mudo a causa del miedo que sentía, mirando al engendro que no parecía satisfacer la respuesta que buscaba—. No sé cómo explicártelo, no tengo tantos conocimientos que digamos.

Al solo miro con poca satisfacción en tener nulas respuestas. Aún faltaban muchas por ser respondidas, pero prosiguió a la siguiente pregunta que esperaba al menos que este ghoul le pudiera responder con satisfacción.

—¿En qué ciudad me encuentro? —pregunto el engendro.

—En tokio —contesto rápidamente el ghoul.

Al Simmons ahora por lo que se podía notar en su máscara; cambio su cara de enojo y de desprecio a una más de analítica, como si algo pasara por su cabeza esperando encontrar algo razonable en todo ello, si bien conservo todavía una cara de seriedad que no se quitaba de su máscara. En cambio, el ghoul solo seguía vislumbrando a su captor, arriesgándose a preguntar algo que sabía que sería bastante arriesgado.

—¿Me dejaras ir con vida? —espero el ghoul a que su captor respondiera.

Sus palabras no cayeron en oídos sordos y el hellspawn puso atención a lo dicho por el ghoul. Manteniéndole como respuesta una cara dura y una sola frase que lo dejaría más que claro.

—No —impugno el engendro para desgracia del ghoul.

Los restos huesudos y humientas de calor fue lo que resto del ghoul con la máscara. Mientras que por su parte, spawn ya se encontraba recorriendo más allá del callejón donde apareció antes, hiendo a explorar el laberinto de cemento que era esta área.

—Debieron de haber escuchado mi consejo desde el inicio—dijo Al—. Se habrían salvado si no me hubieran tomado de mal humor. Ni mucho menos tenía ganas de tener compañía, ni ahora ni nunca —termino de decir el hellspawn para su inconformidad.

Su tarea de quedarse en soledad como penitencia tan parece que no se llevaría acabo. Sea cual sea la razón de su estancia aquí, sería motivo de buscar respuestas que fácilmente podría ser respondidas si madre de la existencia se dignara a presentarse ante él. Desafortunadamente, ella le anuncio que se retiraría a un lugar que el engendro desconocía por completo, por lo que buscarla personalmente no era una opción válida.

«¿En qué asunto me habrás metido esta vez? ¿no te bastaba que sufriera mi propio castigo?» —volvió a repetirse esas dudas anhelando una respuesta—. «¿qué motivo en particular tendrá esta ciudad para que me colocaras aquí?».

Pronto se percató del aire húmedo que hacia presencia en su nariz y en su traje simbiótico, no falto mucho para que sintiera las gotas de lluvia caer al aire libre sobre él.

La penumbra que asolaba la ciudad de tokio cambiaria ya fuera para mejor… o para peor. Conforme dependiera de las acciones que tomaran 3 individuos que no eran nativos de ese universo.