El corazón del alma P1
Nota
Texto entre “ “, pensamientos de los personajes.
Texto entre «», consciencia o voces de personajes terciarios.
PVO MAAM
–¡Puño de luz arrollador!
Grito al momento de golpear a un monstruo dragón que llegó con otros cinco.
Sonrío al ver que parte de su torso empieza a desvanecerse, sin embargo, algo pasa y en segundos vuelve a recuperarse.
Furiosa cargo de nuevo contra él, pero lanza un poderoso ataque de fuego que aún si tocarme, hace que mi piel arda por lo intenso de sus llamas. El humo provoca que no pueda respirar y la falta de aire me marea.
Estoy a punto de perder el conocimiento cuando siento las manos enguantadas de Popp alrededor de mi cintura. Con su mano libre proyecta un Merazoma e increíblemente logra despedazar gran parte del cuerpo del monstruo dragón.
El alivio que siente mi cuerpo y el brillo del Behoma emanado de él me indica que ha vuelto a utilizar dos hechizos diferentes al mismo tiempo y aunque el poder mágico que tiene es muy grande, las heridas infringidas por los cinco dragones deben haberlo dejado muy débil y si no se cura, el dragón maligno podría lastimarlo, así que intento sanarlo con mi magia, pero me exige que no lo haga y con Toberura nos alejamos lo suficientemente lejos del ataque que ha lanzado el dragón.
–¡Déjame curarte! –le pido angustiada al notar un gran corte en su cuello.
–¡Después!… ahora necesito que protejas a Merle y junto con ella se escondan en el bosque. El ataque que voy a lanzar cubrirá gran parte del lugar y no quisiera que alguna salga herida.
–¡Es que tú…
–¡Maldición Maam!, por una vez en tu vida, ¡hazme caso!
Su tono duro me sorprende porque jamás me había hablado así y en mi desconcierto caigo al suelo cuando me suelta para después regresar hacia donde dejamos al dragón.
Sé que su orden fue que me llevara a Merle, pero la preocupación por sus heridas me hace correr detrás de él.
A pesar de mi velocidad no consigo alcanzarlo y la carrera me está dejando sin aliento, pero sonrió al verlo detenerse, aunque mi alivio no dura demasiado porque la concentración de poder mágico que sale de su cuerpo es increíble y la onda expansiva que causa al impactar contra el cuerpo del dragón me empuja varios metros atrás.
Todo se pone oscuro y el humo es tanto que me hace toser con desesperación.
Luego de varios minutos intentando recuperarme, el humo por fin se dispersa y a lo lejos veo que alguien se acerca.
Mi corazón late con fuerza al descubrir que Popp es quien viene hacia mí y contenta me levanto para ir a su encuentro.
Estoy a unos cuantos pasos de llegar a él, pero unas sombras en forma de cadenas lo jalan y lo alzan hasta una sombra de mayor volumen.
Mi miedo surge en el momento en que la sombra toma la forma de KillVearn, (o debería decir la marioneta) y a su lado está Piroro, (que en realidad es el verdadero KillVearn).
–¡Mucho tiempo sin vernos, pequeño mago! –dice el miserable demonio de un ojo mientras la marioneta se acerca a Popp –sabía desde el principio que debía matarte a ti antes que a cualquier otro, pero tu maestro desvió mi atención y perdí una valiosa oportunidad de acabar con la esperanza del héroe y eso le costó al inútil de Vearn su derrota, pero en esta ocasión no voy a fallar… Mi amo Velzar me ha pedido deshacerme del segundo discípulo más fuerte de Aván y cuando termine con tu vida, habré cumplido con su orden.
–¡Vas a perder el tiempo! –responde entrecortadamente a causa de que una de las cadenas aprieta su cuello –matarme a mí, no hará que Hyunckel se vuelva débil –se ríe y me sorprende la fortaleza que conserva aún con lo cansado y herido que está –¡eres en verdad un idiota, KillVearn!, vienes a perder el tiempo con el discípulo más débil del maestro Aván, pero gracias a este error, podemos poner sobre aviso a Hyunckel.
El ojo del verdadero KillVearn se abre más y me parece ver que está desconcertado, pero luego sonríe y hace que la marioneta aumente la fuerza de las cadenas y aunque Popp evita quejarse, todos sabemos que es más por orgullo que por falta de dolor.
–¿Es lo que piensas pequeño mago? –se ríe escandalosamente –en verdad es muy conveniente que pienses de esa manera… Por cierto, ¿no deseas ver a Dai antes de que te mate?
–¿Dai? –Popp se alza ante KillVearn, dejándonos sorprendidos a los dos por el vigor que ha recuperado ante la mención de Dai –¡dime dónde está mi amigo, maldito engendro!
–Cierra los ojos para que pueda vincularme con tu alma… de esa manera podrás ver lo que yo veo.
–¡No, Popp! – grito con todas mis fuerzas –ese maldito quiere engañarte… seguramente no sabe en dónde está Dai y si le permites vincularse con tu alma, podría matarte o hacerte algo peor.
–¡No seas ridícula, jovencita! –el mini demonio vuela hasta mí –mi deseo es matarlo y para eso no necesito perder el tiempo engañándolo, pero quiero divertirme cuando vea las condiciones en las que se encuentra la persona más importante para él.
–¿Su persona más importante es Dai? –pregunto mientras una punzada ataca mi corazón.
El mini demonio se me queda mirando algunos segundos y luego lo veo ampliar esa sonrisa asquerosa que siempre tiene en la cara.
–Así es jovencita… Dai es la persona a quien ese mago aprecia más por sobre cualquiera… Tal vez pueda amar románticamente, pero incluso sobre ese amor, siempre va a estar primero Dai y es porque ese joven héroe es el único que ha confiado en él sin importar sus errores pasados y la hermandad que hay entre ellos es única... Lo sé bien porque es lo mismo que he visto en el alma de Dai.
Las palabras del mini demonio me dejan confundida y eso lo aprovecha para regresar con Popp y lo único que alcanzo a ver antes de que todo se cubra de una intensa luz verde, es a mi compañero de aventuras sujetando a Piroro.
En un determinado momento debí perder el conocimiento y cuando por fin abro los ojos, me encuentro recostada en un árbol y a unos pasos de mí está Merle calentando agua en una fogata.
–¡Qué bueno que ya despertaste! –dice la adivina y se hinca frente a mí con una taza de agua con hiervas curativas –Popp ya te curó, pero esto ayudará a calentar tu cuerpo.
–¿En… en dónde está? –formulo la pregunta con dificultad y me doy cuenta de que estoy entumecida –¿qué me pasa?
–El cíclope demonio utiliza llamas del inframundo –me informa Merle –bueno, en realidad usa a la marioneta para liberarlas, por eso Popp tuvo que usar Mahyado.
–¿Mahyado?, pero él no usa ese hechizo.
–Pues ahora sí –contesta con un tono de admiración que me incomoda –Popp se vuelve más y más fuerte cada día. Ambas hemos visto su crecimiento y es lógico que pueda conjurar hechizos más poderos conforme aumenta su poder mágico… A este paso podrá usar todo el repertorio de hechizos.
–Y es por ese aumento de poder que ahora es el objetivo de todos los monstruos del inframundo –digo con enojo –Popp no entendió a KillVearn, pero yo sí… El discípulo más fuerte después de Dai, es él, pero como tiene bajas expectativas respecto a sus habilidades, pensó que venía por Hyunckel.
–No puedes culparlo… tanto tú, como los demás, siempre lo relegan y alaban las habilidades de Hyunckel, ¿así cómo quieres que piense que es poderoso?
–Yo no…
En serio quería negar sus palabras, pero no pude porque tiene razón.
Antes de iniciar con nuestra búsqueda de Dai, pensaba que tenía que venir a acompañar a Popp porque es muy débil y cualquier monstruo podría lastimarlo, sin embargo, conforme pasa el tiempo, me he dado cuenta de que incluso yo soy más una carga que un apoyo para mi amigo y al mirar a Merle, tengo que aceptar que hasta ella es quien más lo ayuda porque tienen ese vínculo especial que los conecta y siempre saben lo que le pasa al otro.
Mis puños se cierran ante ese pensamiento y es que últimamente me molesta hasta la mínima mención de ese dichoso vínculo entre ellos.
–Escucha, Maam, no te culpes. Ahora sólo nos resta hacerle ver que no es a Hyunckel a quien KillVearn quiere muerto, sino a él.
–¿Por qué lo dices? –empiezo a buscarlo con la mirada, pero no lo veo en ninguna parte –¿dónde está Popp?
–Está en el lago... Por medio de las ondas de agua está intentando visualizar a Hyunckel.
–¿Para qué?
–Para que podamos ir con él y de esa manera protegerlo de los ataques del enemigo.
–Pero estaba herido y aunque se haya curado así mismo, tarda un día completo en restablecer su poder mágico, por eso debería estar descansando.
Mi cuerpo todavía está entumecido por el hechizo de hielo que debió usar para contrarrestar el poder de las llamas del inframundo, pero necesito ir a buscarlo. Si continúa sobre esforzando su cuerpo, podría lastimarse y cualquier monstruo aprovecharía su debilidad para matarlo.
–¡Espera Maam! –Merle se pone frente a mí –Popp te curó ya te lo dije, pero si no tomas las hiervas, no lograrás calentar tu cuerpo por dentro.
Es cierto, me curó, pero Merle no ha dicho que él hiciera lo mismo con sus heridas, eso significa que no lo hizo.
La angustia de pensar en que usa su poder mágico estando herido, me da la fuerza suficiente para caminar.
Los gritos de Merle no me detienen, aunque sí lo hace la figura de Popp a unos metros de mí y me sorprendo al notar que no viene solo. Hyunckel y Larhart lo acompañan.
La alegría de ver a Hyunckel es grande, pero el alivio de ver a Popp sin ningún rastro de heridas hace que mueva mis piernas para ir a su encuentro, pero antes de que logre alcanzarlo, desaparece y como yo iba muy rápido tropiezo con una roca. Por fortuna no caigo al suelo gracias a que Hyunckel me atrapó.
–¿Estás bien, Maam? –me pregunta sin dejar de sostenerme.
Sin responder volteo a mirar a Popp y me enfado al verlo demasiado pegado a Merle, y una furia incontrolable aparece cuando la adivina acaricia su rostro y sin pensar me lanzo hacia ellos.
Instintivamente lo golpeo y por la fuerza consigo separarlo de ella. Luego sujeto el cuello de su camisa y lo atraigo hacia mí.
–¿Qué rayos te pasa, Maam? –dice tratando de quitar mis manos de su ropa.
–¿Por qué siempre haces tonterías? –lo zarandeo mientras le sigo gritando –acabas de sobrevivir a una pelea contra KillVearn y lo primero que haces es irte a un lago para usar un hechizo que aunque no requiere mucho poder mágico, sí lo gasta lo suficiente como para dejarte exhausto.
–Tenía que encontrar a Hyunckel… Maam, KillVearn se dirigía a matarlo y en su estado actual podría conseguirlo.
–No es a Hyunckel a quien busca KillVearn –mi voz tiembla por la angustia de que no me comprenda –¿por qué no te das cuenta?
–Sí es a Hyunckel a quien ese infeliz quiere matar –eso me desconcierta y él lo aprovecha para soltarse y alejarse unos pasos de mí –cuando le permití vincularse con mi alma, descubrí no sólo el paradero de Dai, sino también pude ver unas de sus adivinaciones.
–¿Qué viste? –necesito saberlo, porque la extraña mirada que me está dirigiendo me hace pensar que esa visión me involucra también.
–No puedo decirlo o cambiaría lo que vi, pero sí puedo asegurarte que si logramos que esa visión se cumpla, Dai conseguirá vencer a Velzar y toda la humanidad obtendrá la paz que tanto merece.
Todos los demás dejamos un escapar un sonido de sorpresa ante sus palabras y es que no es para menos.
La visión que tuvo debió ser muy buena si quiere que se cumpla, sin embargo, no podemos confiarnos porque KillVearn pudo manipularla para que él creyera que era real.
–¿Estás diciendo que el nuevo enemigo es Velzar? –pregunta Hyunckel y Popp asiente con la cabeza –es extraño… dijiste que soy su objetivo, pero por lo que nos platicaste durante el camino hacia aquí, ustedes han sufrido cinco ataques en menos de diez días y nosotros –señala a Larhart –no hemos tenido ninguno.
–Quizás vinieron contra nosotros para poder ubicarte –responde muy seguro.
–KillVearn puede sentir presencias –insiste Hyunckel –es ilógico que te atacara a ti para encontrarme. Hacer eso es una mala táctica porque nos pone sobre aviso… Tal vez eres tú su objetivo.
–Dijo que matará al segundo discípulo de Aván más fuerte después de Dai –Popp se cruza de brazos y lo mira seriamente –es obvio que habla de ti.
–El poder no necesariamente proviene de la fuerza bruta –Hyunckel se le acerca y al verlos juntos me doy cuenta de que los dos están casi de la misma altura.
–Eso lo sé –debate Popp –sin embargo, es lógico que tú seas el objetivo. De los discípulos del maestro Aván, eres quien recibió al cien por ciento todo su entrenamiento y aunque Dai supera tu poder, en cuanto a conocimiento, los dos están al mismo nivel.
Hyunckel aprieta sus puños ante su necedad y sin querer continuar la discusión se da la vuelta para irse.
Popp se me acerca y sujeta gentilmente mi mano. El calor que emana me pone nerviosa y siento que mis mejillas arden.
–Maam, tienes que convencerlo de que nos acompañe a Papunika… He contactado al maestro Aván para pedirle que nos encuentre en el castillo y ya puedo sentirlo cerca de la princesa Leona… En cuanto estemos todos reunidos, idearemos un plan para deshacernos de KillVearn.
–¿Quieres que yo convenza a Hyunckel de venir con nosotros?... ¡Por Dios, Popp!, él siempre termina haciendo lo que quiere y si no te ha hecho caso a ti, ¿quién te asegura que a mí sí me hará caso?
–Es que no eres como nosotros –dice sonriente –a ti te ama y hará cualquier cosa que le pidas.
Sus palabras reviven un recuerdo de hace seis meses, el cual sucedió antes de iniciar con nuestro viaje.
«En aquél entonces, Popp estaba bastante deprimido por la desaparición de Dai y su tristeza sepultó al chico alegre y desvergonzado que todos conocimos.
Verlo tan decaído me dolía y trataba de estar siempre a su lado.
Lo seguía a todas partes, le preparaba pequeños platillos que me enseñó mi madre, (los cuales nunca quiso probar porque apenas y conseguíamos que tomara agua). También me convertí en una parlanchina y siempre le decía que deseaba ver nuevamente esa sonrisa suya que tanto me gusta, pero un día en el que enumeraba sus cualidades, me dijo unas palabras que he preferido olvidar porque me lastimaron en cuanto las pronunció.
–Escucha, Maam, en este momento solo puedo pensar en cómo encontrar a Dai –expresó con tristeza y extrañamente mi corazón dolió porque fue consciente de que no era debido a mí, sino por Dai.
–Yo… –quise hablar, pero levantó su mano para pedirme que lo dejara continuar.
–Maam, ya no te preocupes. Aquel día en que me pediste una oportunidad para descubrir tus sentimientos, en realidad ya me habías respondido… No hay manera de que te enamores de la persona a quien consideras un hermano –me dijo con una mirada tierna y comprensiva –En ese entonces estábamos arriesgando nuestras vidas luchando contra el Rey Demonio Vearn y por eso no quise darte más problemas diciéndote esto, sin embargo, mi mente y corazón aceptaron que nosotros jamás seremos una pareja de enamorados –la sonrisa que me mostró en su rostro me indicó que no estaba mintiendo y el dolor en mi pecho se hizo más grande.
–¿Eso significa que ahora me ves solamente como a una hermana?
–No es fácil cambiar los sentimientos de un día para otro, pero puedo asegurarte que hoy te veo como una gran amiga –finalizó sonriéndome más y con una suave caricia en mi cabeza se despidió para ir a la junta con Leona.
Aquella vez fue la última en la que hablamos de nuestros sentimientos, (o por lo menos él dejó de hacerlo).