"haremos nuestro propio mundo juntos"(Toga x T/N)

Summary

"T/N un niño de 6 años que aún no a despertado su don, tuvo que ser enviado a un orfanato esto debido a la desaparición de su único tutor legal, su padre, aunque en ese mismo lugar iba a encontrar a la única persona que lo iba a acompañar y seguir para siempre...la única persona que lo seguir para intentar cambiar al mundo..."

Status
Ongoing
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
18+

[T 1 Ep 1] "El inicio de nuestra historia"

-esta es la primera historia/obra/novela que hago sobre boku no hero

-Se recomienda haber visto o leído el anime/manga boku no hero para entender las mayorías de las cosas.

-Todas las imágenes que ocuparé no son mías, así que créditos a sus respectivos autores.

- lo mas posible es que van a ver capítulos largos y otros cortos

- Si tienen alguna sugerencia o algo que me recomienda estoy dispuesto a escucharlo.

- Las actualizaciones seguramente serán algo rápidas o lentas dependiendo del lo largo del capitulo o es que tenga cosas mas importantes que hacer.

-Y por ultimo si no te gusta la historia simplemente vete por donde viniste y no hagas algo malo.

Sin nada mas que decir empezamos esta historia..

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En el mundo, hay varias personas que creen en la existencia del destino. Para ellos, cada individuo está destinado a cumplir un propósito significativo en este mundo.

Según esta creencia, nuestras vidas se entrelazan con un propósito mayor, y cada elección, por mínima que parezca, moldea el curso de nuestra existencia. Estas decisiones no solo nos afectan a nosotros mismos, sino que también tienen un impacto en el bienestar de los demás.

Quizás, en convertirse en el mayor héroe que haya existido, en el símbolo definitivo de la esperanza en este mundo lleno de diferentes “dones” o “Quirks”

habilidades extraordinarias que son completamente diferentes a las otras. Hace años atrás, se consideraba a los Quirks como una enfermedad, una plaga que debía ser erradicada rápidamente. Sin embargo, con el paso del tiempo, estos dones se dispersaron por el mundo, y ahora más del 80% de la población los posee.

Los pobres son aquellos que no tienen uno, ya que son tratados de manera diferente, considerados como simples “don nadie” que no valen para nada.

Pero ese no es el único lado de la moneda que existe. También hay un conjunto de individuos que se oponen a la sociedad establecida y buscan cambiarla a cualquier costo, ya sea por beneficio personal o por el bienestar de los marginados.

Estos individuos, conocidos como “villanos”, desafían las normas y buscan socavar el orden establecido. Provenientes de diversas circunstancias y trasfondos, los villanos representan una amalgama de resentimiento, desesperación y anhelo de poder.

Para algunos, son vistos como fuerzas del caos y la destrucción, pero para otros, representan una lucha contra la opresión y la injusticia. En un mundo donde los poderes y habilidades extraordinarias pueden ser tanto una bendición como una maldición, los villanos pueden surgir de entre aquellos que se sienten excluidos o marginados por la sociedad, buscando reclamar su lugar en el mundo de una manera radical y a menudo violenta.

Pero no debemos adelantarnos demasiado. Es mejor empezar desde el punto cero de tu propia historia, de tu propio destino.


Es una historia donde gracias a una persona que quería intentar cambiar el mundo tal como se conoce, buscando un lugar mejor para ella, para ti y para todos los que te siguen...

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Te encontrabas caminando con tu padre, quien tomaba fuertemente tu pequeña mano para asegurarse de que no te escaparas. Los dos se dirigían hacia su casa, sumidos en una conversación animada sobre el día que habían tenido. Sin embargo, antes de que pudieran avanzar más, un estruendo repentino los hizo detenerse en seco.


Un sonido ensordecedor resonó detrás de ustedes, rompiendo el tranquilo ambiente de la calle.

Tu padre te apretó con más fuerza la mano mientras ambos se volteaban para ver qué estaba pasando.


Antes de que pudieran reaccionar o continuar caminando, tu visión se oscureció por completo sin darte cuenta de que habías perdido la consciencia...

Cuando lentamente estabas empezando a abrir los ojos, podías escuchar diferentes gritos desgarradores de las personas. Miraste con confusión a tu alrededor para ver que estabas completamente atrapado en escombros.

Una sensación empezó a recorrer tu cuerpo, una sensación de soledad, miedo, desesperación en medio de la devastación. Intentabas levantarte del lugar donde estabas, pero sin mucho éxito.


Ahí te diste cuenta de que lo que había pasado te había provocado una gran herida en la cabeza; parte de tu sangre estaba empezando a teñirte el pelo de un color rojo brillante y a caer en tu ropa y en el suelo.

Sin muchas opciones, intentaste recordar lo que había pasado, buscando alguna pista, alguna pizca de información que te permitiera comprender cómo has llegado hasta aquí, pero todo parecía difuso, como si un velo oscuro cubriera tus recuerdos más recientes.

Intentaste desesperadamente gritar por ayuda, pero cada vez que gritabas, tus gritos se volvían más y más débiles, uno tras otro, parecían desvanecerse en el caos que te rodeaba.


Una oleada de desesperación empezó a subirte por la espalda, tu respiración se estaba volviendo más débil, estabas empezando a cerrar los ojos, hasta que pudiste alcanzar a ver una mano que se acercaba hacia ti. La sensación de esperanza volvió a ti, pero antes de que pudieras hacer algo, te desmayaste.

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Lentamente estabas empezando a abrir tus ojos y para tu sorpresa, te habías despertado en una cama de hospital, rodeado por el ruido de los médicos y enfermeras que trabajaban arduamente para atender a las demás personas que habían sufrido un destino parecido al tuyo. Miraste a tu alrededor con cierta curiosidad.

Tus heridas estaban vendadas; las manos expertas de los profesionales de la salud habían hecho lo posible por curar tus lesiones, aunque el dolor seguía vigente como un recordatorio constante de lo que te había pasado.

El hospital parecía un caos también; podías escuchar a las personas llorar por sus seres queridos que murieron en ese incidente. Al parecer, tuviste bastante suerte para sobrevivir a eso. Sin embargo, tenías una pregunta: ¿Cómo fuiste capaz de sobrevivir a todo eso, siendo únicamente un niño? No había respuesta aparente

Miraste alrededor de la sala para ver si encontrabas alguna cara conocida, pero para tu desgracia, la sala estaba completamente vacía, excepto por ti. No había rastro de tu padre por ninguna parte

Permaneciste en silencio por unos minutos, tratando de asimilar todo lo que había sucedido, anhelando incluso la más mínima posibilidad de reunirte nuevamente con tu padre. Sin darte cuenta, la puerta de la habitación se abrió y un médico entró para examinarte.

Parecía ser una persona bastante mayor, calvo y de baja estatura, quizás debido a su edad avanzada, y tenía un bigote algo grande. Usaba unas gafas que se asemejaban a unos engranajes, y estaba revisando algunos documentos, seguramente tu historial médico, antes de posar su mirada sobre ti

“Entonces, finalmente has despertado” -dijo el doctor, rompiendo el silencio- “Tu nombre es T/N, ¿verdad? Pelo negro con algunos mechones blancos... curioso... aquí también dice que tu tutor legal es únicamente tu padre” -comentó mientras continuaba hojeando las distintas hojas del documento- “Eres un niño pequeño de seis años.” -Su atención se centró en un detalle, en tu don- “¿Aún no has manifestado tu Don? Eso es algo inusual para alguien de tu edad. Por lo general, los Quirks se manifiestan alrededor de los 4 o 5 años. Dudo que seas Quirkless. Según tus registros, te hicieron la prueba del meñique del pie y los resultados fueron que solo tienes una articulación. Seguramente despertará pronto, así que no te preocupes”

Lo miraste con algo de curiosidad antes de asentir.

“Aunque lo otro que me llamó la atención es que fuiste una de las pocas personas que sobrevivieron al incidente de ayer”, dijo el doctor con honestidad mientras seguía mirando el informe. “Y eso que te encontrabas en el punto cero. Quizás te estés preguntando qué pasó, y la respuesta es algo simple: villanos y héroes peleando entre sí. Y sobre tus heridas, no son graves en comparación con las de otros pacientes. Tuviste demasiada suerte en salir con todas tus piezas en su lugar... otros no lo tuvieron. Puedes sentirte afortunado por eso”

Esto respondía algunas de las preguntas que habían estado rondando tu mente, pero ahora, tenías una pregunta mucho más angustiante que se alzaba en tu interior. Si tú habías logrado sobrevivir, ¿Qué suerte había corrido tu padre? ¿Habría tenido la misma fortuna que tú en medio de la tragedia? La mirada inquisitiva que dirigiste al médico reflejaba la urgencia de tus interrogantes, la desesperación por encontrar respuestas.

Con un nudo en la garganta, balbuceaste entre sollozos- “Y-yo... quiero hacerle una p-pregunta... ¿sabe... algo sobre mi Padre?” - Dijiste mientras lo mirabas fijamente - “¿Él... está vivo?”

El silencio se apoderó de la habitación mientras el médico examinaba detenidamente los documentos antes de soltar un suspiro pesado y encontrarse con tu mirada- “Te seré honesto... no hay rastro alguno de tu padre. Desconocemos su paradero, si está vivo o muerto a causa del incidente. Los equipos de búsqueda aún lo están buscando, junto con otras personas que siguen desaparecidas... Por ahora, tu padre está desaparecido y es muy probable... que también haya partido de este mundo. Supongo que así es la vida hoy en día” -finalizó.

El impacto de esas palabras hizo que tu respiración se agitara, negabas con desesperación en tu mente. Conocías a tu padre como un hombre fuerte y decidido, no podías aceptar la posibilidad de su partida. No, estas palabras debían ser falsas; él debía estar vivo en algún lugar, ¿no es así? Te decías a ti mismo mientras sentías que las lágrimas empezaban a salir lentamente de tus ojos.

El doctor te observaba con una expresión compasiva y, tras un suspiro, extrajo algo de uno de sus bolsillos. Era un peluche en forma de conejo, y te lo entregó con un gesto amable.

“Espero que te pueda servir para tranquilizarte”, -dijo con amabilidad mientras te miraba y te daba algunas palmaditas en tu cabeza para que te tranquilices - “Es un peluche que pensaba regalarle a mi nieto, pero creo que lo necesitas más que él. Ahora mismo me tengo que ir, tengo que ver todos los papeleos y llamar al servicio social para ver qué hacer contigo. Al parecer, el único familiar que tenías era tu padre. Lo más probable es que te envíen a un orfanato en los próximos días. Quizás tengas suerte y encuentres una nueva familia, o no...”

Tras decir eso, el doctor procedió a dejarte nuevamente solo en la habitación. Podías escuchar sus pasos alejarse por el pasillo. Miraste el peluche un momento antes de abrazarlo fuertemente, intentando buscar consuelo en medio de la confusión y el dolor abrumador, buscando una pizca de seguridad en un mundo ahora completamente desconocido para ti.

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Los días habían transcurrido, y lamentablemente para ti, tu padre no había aparecido ni dado señales de vida. Ahora caminabas por la calle con una mujer que sostenía tu mano con firmeza, quizás como medida de precaución por si tenías la tentación de escapar o para darte seguridad en medio de todo ese caos que estaba pasando en tu mente, pero no era la misma seguridad que te daba tu padre.

Aún llevabas la cabeza vendada; el dolor que habías experimentado días atrás comenzaba a disminuir, aunque persistía de manera más débil que antes. En tu otra mano, aferrabas el peluche que el doctor te había dado, una especie de ancla de consuelo.

A tu espalda llevabas una mochila, guardando en su interior varias de tus pertenencias. La sensación de tener todo lo que te pertenecía, aunque fuera en una pequeña mochila, te otorgaba cierta sensación de seguridad en medio de la desconocida situación en la que te encontrabas.

La mujer que te agarraba firmemente la mano se presentó como Akina. Había llegado personalmente al hospital para llevarte consigo, siendo la encargada de un orfanato cercano.

Tenía un aspecto joven, aparentando unos 27 años, con largos cabellos de un llamativo tono azul, recogidos en una coleta.

Antes de salir del hospital, habías tenido una breve conversación con ella, en la que intentaba transmitirte que el lugar al que iban era lo mejor para ti.

Te prometió cuidado y afecto, asegurándote que podrías encontrar una nueva familia o algo similar que llenara ese vacío en tu interior que había dejado la desaparición de tu padre.

Sus palabras avivaron una pequeña chispa de esperanza en tu interior, y cuando te dijo todo eso, pudiste ver cómo sus ojos brillaban con determinación y amabilidad.

Después de caminar unos minutos, llegaron frente al orfanato. Observaste a varios niños de diferentes edades, unos más grandes que otros, que jugaban con juguetes o entre ellos, algunos exhibiendo sus Quirks.

Unos se entretenían lanzándose agua desde sus manos o levantando objetos con habilidades telequinéticas. La actividad se detuvo cuando Akina y tú pasaron frente a ellos. Las miradas de curiosidad se posaron en ti, un recién llegado que despertaba interés entre los demás niños del orfanato.

Los murmullos de los niños se intensificaron mientras tú y Akina eran rodeados por una multitud de pequeñas miradas curiosas. Parecía que no habían tenido la visita de un nuevo rostro en bastante tiempo, y la intriga brillaba en sus ojos.

A medida que los niños continuaban con sus preguntas y murmullos, una pregunta se repetía con más frecuencia: ¿Cuál era tu Don? La duda sobre tu propio Don empezaba a generar nerviosismo en ti, ya que ni siquiera tú sabías cuál era. Tratabas de apartar la mirada, buscando un rincón con menos niños para evitar la insistente pregunta.

Cuando giraste la cabeza y, entre toda esa multitud de niños, notaste a alguien que te observaba desde la distancia. Sus ojos daban destellos de un tono amarillo y, al darse cuenta de que la mirabas, la persona se apartó hacia otro lugar, evitando tu mirada.


Aquel destello fugaz en sus ojos dejó una intrigante sensación en el aire, y esa breve conexión visual generó una extraña intriga en ti. ¿Quién era esa persona? ¿Por qué me mira de esa manera? Esas eran las preguntas que te estabas haciendo.

Pero antes de que pudieras reaccionar, Akina comenzó a hablar en voz baja y de una forma amable- “Oye, ¿qué te parece responder algunas preguntas? Los otros niños están emocionados por conocerte. Siempre se emocionan cuando ven a un nuevo posible amigo, aunque... no es obligatorio que respondas a todas”

Su tono era comprensivo, dejándote claro que no había presión para revelar más de lo que te sintieras dispuesto a compartir. Mientras ella hablaba, los murmullos aumentaban y las preguntas comenzaron a llover sobre ti, expresando la curiosidad y el entusiasmo de los niños por conocerte.

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No tenías claro cuánto tiempo pasaste respondiendo a las numerosas preguntas que los niños te lanzaban, aunque presentías que fue mucho, especialmente porque el sol ya estaba empezando a desaparecer y la oscuridad se cernía sobre diferentes partes de la ciudad.

A pesar de tus intentos por evadir algunas preguntas, especialmente aquellas relacionadas con tu Don o el motivo de tu presencia allí, te sentiste abrumado por la curiosidad insistente.

Ahora, te encontrabas caminando por los pasillos del orfanato junto a Akina, explorando tu nuevo hogar temporal. Recorrieron cada rincón del terreno, familiarizándote con los espacios y rostros de aquellos con quienes ahora compartías un mismo lugar de vida.

Sin embargo, a pesar de la actividad y las interacciones, no pudiste dejar de sentir la persistente sensación de que alguien te observaba desde la distancia, un espectador silencioso que aún no habías identificado.

Pero en ese momento, Akina se detiene frente a una habitación apartada y se agacha para estar a tu altura, mirándote a los ojos con calidez.

“Este será tu cuarto. Lamento si está un poco apartado de los demás; hay algunas razones para ello” -comenta con tono comprensivo- “Inicialmente pensé que podrías dormir en una de las habitaciones con los otros niños, pero ahora creo que esta sería la mejor opción para ti. Solo tendrás que compartir la habitación con una persona, alguien que es un poco diferente a los demás. Lleva más de un año aquí y, lamentablemente, nadie ha mostrado interés en adoptarla por ser algo diferente a los demás y por su Don. Además, no ha hecho amigos aquí y la han tratado diferente. Me preguntaba si podrías ser amable y hacerle compañía”

Su solicitud te tomó por sorpresa, pero el tono compasivo de Akina te hizo reflexionar sobre la importancia de la empatía y la amabilidad hacia los demás, especialmente aquellos que se sienten marginados o incomprendidos.

Asientes lentamente, comprendiendo el peso de la soledad y el rechazo que la otra persona debe haber experimentado.


“Claro, estaré encantado de hacerle compañía”, respondes con amabilidad, aunque un ligero nerviosismo se apodera de ti al pensar en conocer a esta persona diferente.

Akina asiente con una sonrisa reconfortante- “Eres un buen niño, T/N. Estoy segura de que se llevarán bien... Me gustaría acompañarlos, pero tengo que ver a los demás niños y además ver todo ese papeleo que tengo que hacer para enviarte a una escuela. Espero que ella y tú puedan formar una linda amistad”

Tras decir eso, Akina empezó a caminar hacia otro sitio, desapareciendo de tu vista. Te quedaste solo frente a la puerta de la habitación, contemplándola por un momento antes de abrir la puerta y adentrarte en ese nuevo espacio que sería tu hogar temporal.

Al adentrarte en la habitación, pudiste ver dos camas separadas por la mesita de noche, y notaste que la oscuridad envolvía el lugar, explicada por la escasa luz que se filtraba desde afuera. Sin embargo, tus sentidos captaron algo más: el sonido de una respiración y unos ojos amarillos que resplandecían en la oscuridad, los mismos que habías percibido antes pero que ahora brillaban con mayor intensidad.

“¿Uh? ¡Oh! ¡Eres el chico nuevo! ¡Qué alegría! ¡Por fin un nuevo compañero!“ -expresó una voz femenina, llena de entusiasmo. La figura se acercó a ti, permitiendo que pudieras distinguirla mejor. Tenía el cabello algo largo, de un color rubio, y una sonrisa radiante, mostrando sus dientes, dando la impresión de colmillos. Pudiste ver mejor sus brillantes ojos amarillos, que parecían ser un dorado como el oro, y a su vez, parecían de unos felinos.

Su actitud entusiasta y su sonrisa amplia podrían haber sorprendido a algunos, pero la recepción cálida y animada indicaba que, a pesar de su apariencia un tanto peculiar, estaba emocionada por recibir a alguien nuevo en la habitación.

“¡Estoy más que segura de que nos divertiremos mucho nosotros dos!”