Mi súcubo - ElQuarin

All Rights Reserved ©

Summary

Los sueños pueden ser realmente hermosos como espeluznantes, aunque despertamos y en ese momento se nos olvida aquellos fantásticos escenarios.... En ocasiones llegas a sentir un hermoso sentimiento que quieres volver a repetir sin importar el costo de ello.

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Wake up!


La reunión de los nueve príncipes dándole la bienvenida a los nuevos soberanos del infierno había finalizado y con ello cada quien podia volver a su respectivo reino dejando aquel gigantesco castillo donde los demonios de menor rango recorrían los pasillos para cambiar los nuevos cuadros de la pareja real y guardar los antiguos reyes fallecidos. Uno de los demonios menores que asistió a la reunión, de forma oyente, trataba de matar el tiempo recorriendo los largos pasillos a la espera de que su señor terminara con la improvisada reunión por parte del rey Vegetta.


Cosa que le beneficiaba al poder apreciar las nuevas pinturas y aunque todos eran de la nueva pareja real, le llamaba la atención.


Por cada cuadro una escena era perfectamente retratada, sintiendo una punzada al ver aquello que por tanto tiempo a anhelado... Lo que mas le gustaba era la forma en como estaban retratados sus miradas, verde y morado, en cada uno de los cuadros se podía ver claramente el “amor” mezclado con el deseo.


Sus pasos continuaron hasta llegar a una zona apartada donde le esperaba un enorme cuadro que cubría por completo la pared.


Al verla podía sentir como una creciente energía le envolvía el cuerpo.


Se acerco con cuidado admirando las siluetas retratadas de una forma casi erótica, debido a la postura en que se encontraban siendo el demonio de cabellos rubios sentado a horcajadas en las piernas del rey y este ultimo lo tomaba tanto de la cintura como de la espalda afirmándolo de forma posesiva.


Miro ambos lados nervioso por lo que estaba apunto de hacer.


Estiro sus alas aleteando con toda la fuerza que tenia, alzándose del suelo a duras penas, mordiendo su labio y sacudiendo ligeramente su cola debido al entusiasmo estiro su brazo con intención de tocar los dorados cabellos del rey Foolish.


A nada de tocarlo quedo extrañado al ver el repentino cambio colores.


De un hermoso y cálido verde cambio a un suave pero a su vez cautivador color celeste semejante al mismo cielo donde provenían originalmente los pecadores, en cambio los vibrantes y lujuriosos ojos morado paso a un fuerte y a su vez cálido color blanco semejante a las perlas que creaban las ninfas al llorar.


Siendo interrumpido por el fuerte impacto de un objeto que le hizo sobresaltar, contrayendo sus pequeñas alas, por poco le hizo caer bruscamente al suelo si no hubiera reaccionado a tiempo.


Volteo asustado creyendo haber sido descubierto pero para su buena fortuna no había sido el caso.


Devolvió la mirada al cuadro percatándose que el verde y morado seguían intactos, sin ninguna anomalía.


Nuevamente escucho un estruendo pero en esta ocasión se escucho un grito desgarrador.


En esta oportunidad se quedo congelado, sintiendo un profundo miedo que iba escalando, escuchando una tenue voz ordenándole ir.


Al creer que alguien estaba en peligro fue a su ayuda.


Puerta por puerta fue en busca del demonio herido, deteniéndose al escuchar otro grito, yendo en aquella dirección deteniéndose en la puerta que le triplicaba en altura, con los nervios a flor de piel abrió la puerta de la habitación y grata fue su sorpresa al ver el cuarto totalmente destruido.


Los muebles que anteriormente decoraban aquel lugar ahora estaban hechas pedazos, algunos se salvaron de ser destruidos pero en consecuencia fueron rostizados por el fuego al igual que las paredes donde ya no se podía ver los patrones debido a los arañazos.


Volando en el techo se encontraba uno de los caballeros del príncipe de la avaricia, murmurando maldiciones mientras las pequeñas flamas que le acompañaban iban cambiando de tamaño y color.


Trago nervioso queriendo cerrar la puerta e irse lo mas lejos posible.


- Arin - Se aterro al escuchar la grave voz del superior contrayendo sus alitas, al levantar la mirada se encontró con una feroz y fría mirada - Ven aquí.


Sintió sus piernas temblar, quería ignorar aquella orden pero algo le decía que si hacia aquello el demonio rojo no le tendría compasión.


Se recompuso tragando nervioso, se adentro a paso lento hasta quedar debajo de la deidad que aun se encontraba suspendido en el aire mirándolo de forma despectiva.


Debido al profundo silencio creyó que el demonio mayor estaba en la espera de una disculpa por entrar sin ser llamado.


- Lo si- siento mucho, no era m- mi intención interrumpirlo - Agacho la cabeza en clara señal de sumisión al ser un demonio de gran poder.


Podía sentir la pesada mirada recorrer su cuerpo y eso le aterraba.


Varios intentaron poseerlo pero solamente para consumir su carne o descubrir si realmente era un "demonio", debido a sus facciones supuestamente angelicales, mas por el tema de sus partes demoniacas al ser de un tamaño mucho menor que los de un pecador.


Antes de que Cellbit o BadBoyHalo pudieran tomarlo entre sus garras, fue protegido por las alas del demonio reconocido por los nueve reinos... Lastimosamente ahora se encontraba solo y era una presa fácil para las deidades al no poseer magia.


Ver el cuerpo tembloroso del menor le hizo sentir una gran satisfacción, mas al saber que era el protegido del consentido de Vegetta, sonrió ampliamente dejando a la vista sus afilados dientes teniendo una idea de como desahogar su creciente ira.


- Arin, Arin, Arin... Tu curiosidad te puede matar - Relamió sus labios haciendo aparecer su alargada cola de un intenso color rojo donde la punta de esta era de una tonalidad negra - Un drude te vio adentrarte en los sueños de un humano.


Las pupilas se contrajeron ante lo ultimo e inconscientemente su cola se aferro a su cuerpo delatándose aun mas.


Había sido descubierto por un demonio de la noche al haberse confiado demasiado y ahora una vida humana podría estar en peligro o incluso la suya.


Giro su cuerpo listo para huir pero antes de que pudiera dar un paso fue tomado por algo viscoso.


Debajo suyo se encontraba un pentagrama de la cual salían unos grotescos tentáculos de tonalidad rojiza los cuales tomaron sus extremidades alzándolo a la altura del demonio que lo invoco.


Mientras mas luchaba por liberarse de aquellas cosas mas se afirmaban a su cuerpo haciéndolo jadear del ardor provocado por la baba de aquella criatura. Un escalofrió le recorrió al sentir como dos delgados tentáculos se colaban por debajo de su ropa tomando uno de sus pezones y el otro su miembro.


- ¡¿Que es- ¡Ah! esta haciendo?! - Frunció el ceño cuando estaba por hacer un conjuro su boca fue invadida por la punta del tentáculo mas grueso - ¡Ngh!.


Tomo entre sus manos aquel tentáculo enterrando sus uñas queriendo quitárselo pero no pudo ni siquiera sacarlo al ser tomado de las muñecas y tiradas hacia atrás dejando que aquel tentáculo en su boca se adentrara aun mas en su interior sintiendo arcadas.


Asco, ira pero sobre todo el miedo se reflejaba en sus ojos viendo directamente al demonio quien sin borrar su sonrisa sínica movía sus manos ordenando aquella criatura moverse a sus anchas.


Dejándolo mas vulnerable de lo que ya estaba.


Los dorados orbes viajaba por toda la anatomía del demonio menor sintiendo su miembro palpitar al tenerlo en una postura demasiado provocativa, cuello, hombros, escote pero sobre todo en la zona del vientre son los que mas llamaron su atención.


Se acerco poniéndose entremedio de las piernas del demonio, sin medir su fuerza tomo la tela negra del shorts desgarrándolo con facilidad dejando a la vista su intimidad pero aquel órgano paso desapercibido ante su nuevo descubrimiento.


Había descubierto una marca un tanto peculiar.


Un corazón perfectamente simétrico el cual tenia cuatro pares de alas emplumadas de distintos tamaños, abiertas, semi contraídas y en el centro del mismo corazón tenia una cerradura de un llamativo color rojo.


- Con que un súcubo - Canturreo sacando su larga lengua recorriendo la suave mejilla saboreando el néctar salado de las lagrimas - ¿Sabes?... Justo estaba en la búsqueda de un súcubo que pudiera satisfacer mis deseos carnales y justo apareces ofreciéndote para pasar toda esas semanas.


Le ordeno a la criatura destruir la ultima prenda de ropa, cosa que hicieron dejando completamente desnudo al súcubo y poniéndolo boca arriba abriendo sus piernas de par en par.


Una de sus manos recorrió toda la extensión del vientre deteniéndose en la marca que en ningún momento brillo o cambio de color, el súcubo no estaba excitado, cosa que le molesto de sobremanera haciendo crecer sus uñas arañando de forma intensional la marca.


Aparto su propia prenda dejando a la vista su miembro completamente erecto pero a diferencia del miembro del súcubo este era mucho mas grueso contando con cuatro pequeños tentáculos delgados los cuales comenzaron agitarse de forma violenta en busca del órgano sexual para adentrarse y adherirse.


- ¡¡Hmmg!! - Al ver aquellas cosas no pudo evitar llorar, negando desesperado.


No quería ser violado por aquellas cosas que podrían destruir su interior.


- Shh Shh no tienes que estar llorando por algo como esto - Se burlo paseando sus uñas en la suave y tersa piel del demonio aprovechando de hacer pequeños cortes donde iba apareciendo pequeñas gotas de sangre negra - Es algo que te podría beneficiar~ si llegaras a quedar embarazado tu cargo podría aumentar y con ello beneficiar a tu amo.


Agrando sus ojos sin poder creer lo que estaba diciendo.


Era imposible que aquellas palabras fueran ciertas... Pero de ser aquello verdad... Podría tener finalmente su núcleo completo e inclusive dejaría de darle problemas a su señor.


Relamió sus labios al ver como el brillo en su mirar se iba apagando incitándole aun mas a continuar. Como amaba cuando los demonios menores caían en sus mentiras de una forma tan fácil.


Sonrió en victoria al verlo totalmente quieto liberando la boca del súcubo para introducir ahora su lengua para degustar y cerrar aquella trampa, ya luego jugaría con su cuerpo hasta escucharle gritar que se detuviera.


Se congelo al sentir el miembro del contrario rozar su intimidad, cerro sus parpados con fuerza implorando que alguien lo fuera a socorrer.


Un gruñido de dolor salió de su boca gracias al corte en su brazo derecho el cual comenzó a brotar una considerable cantidad de sangre oscura.


Batió sus alas con fuerza mirando aquello que lo corto encontrando una gigantesca guadaña de netherite incrustada en el suelo y no fue necesario el voltearse para saber el dueño de aquella peculiar arma.


- Me sorprende que fallaras - Volteo con una fingida sonrisa mirando desafiante al intruso - ¿Ya no saludas, Uzul?.


Una sustancia viscosa de color purpura goteaba desde la esquina y de este salía un demonio que portaba una armadura oscura dejando al descubierto sus piernas rojizas que terminaban en unas pezuñas, su rostro no portaba su tan característico casco rebelando una tez rojiza junto a su cabello castaño donde sobresalían sus cuernos enroscados hacia atrás.


Estiro su brazo y la guadaña se desprendió volviendo a rozar al demonio herido, logrando que se alejara del menor, llegando a la mano de su dueño.


- Suéltalo, Rubius - Siseo apuntándole con el arma.


- Uis no tienes que ponerte de ese modo, si solo estábamos jugando - Hablo alejándose de a poco del súcubo.


Movió su mano con diversión haciendo que los tentáculos realizara movimientos delicados, antes de sacudirse con violencia liberando en el ultimo momento al súcubo. Quien no alcanzo a reaccionar a tiempo impactando contra la pared sacándole un jadeante grito al haberse dañado una de sus alas.


El demonio de la armadura fue a socorrerlo estirando sus alas oscuras protegiéndolo ante un posible ataque del demonio de la codicia, notando el semblante adolorido del menor, lo tomo entre sus brazos para ver el estado de sus alas y sus ojos brillaron de un intenso carmín al ver como quedo el izquierdo.


Arin gimoteaba de dolor tratando de no mover sus alas mientras se aferraba con desesperación a la fría armadura en busca de un falso alivio de aquel punzante dolor.


- Spotter esta buscando a su zorra - Farfullo volteando a verlo con desprecio.


Al escuchar el nombre de aquel ser, sintió un fuerte escalofrió recorrerle por todo el cuerpo encogiendo las flamas, había olvidado que tenia asuntos pendientes los cuales debían ser atendidos después de aquella aburrida reunion en donde su ex amante presumía de haberse casado.


Teniéndolo a el, un demonio de alta categoría prefirió a un sucio demonio cualquiera que saco del anillo de la lujuria.


- Ay ratas, gracias por el aviso - Soltó con sarcasmo abriendo un portal detrás suyo y antes de que cruzara miro fijamente al súcubo - Arin, no olvides de lo que hablamos.


Advirtió en un canturreo haciendo que sus ojos se pusieran de un intenso color dorado atravesando finalmente el portal dejando al súcubo con un profundo miedo por lo que pasaría si intentaba algo.








Estaba asustado por la reciente amenaza del demonio de la codicia.


Todos sabían que aquel demonio no se rinde hasta conseguir lo que quiere... En este caso era él... Por ello debía hacer un ultimo viaje a la tierra humana y terminar aquello que comenzó por una simple "curiosidad".


Suspiro bajo revisando una ultima vez que se encontraba solo en aquella recamara, volviendo a la esquina del mismo, alzando su mano comenzando a recitar un conjuro para abrir un portal. Con cada palabra una brecha se iba haciendo presente desgarrando la pintura grisácea, dentro del portal se podía visualizar el intenso color blanco acompañado de una suave pero distorsionada melodía.


Aleteo con cuidado adentrándose al portal siendo sellado con una forma de diamante.


Tuvo que parpadear un par de veces para acostumbrarse al cambio de iluminación, bajo la mirada a su cuerpo descubriendo que sus anteriores ropas fueron reemplazada por un sencillo pero a su vez elegante traje de color celeste pastel, en el cuello de la camisa llevaba una pañoleta color crema haciendo juego con la camisa suelta y aunque las mangas le parecía molestas las dejo estar.


Miro el lugar en que se encontraba notando el lujoso espacio en donde las pareces estaban hechas de cuarzo con pigmentaciones doradas las cuales se podía distinguir un perfecto patrón de diamantes, se acerco para verlos mejor notando que dentro de estos se podía visualizar otra forma.


No pudo evitar que una sonrisa se formara en su rostro al ver una de aquellas cosas llamadas flores, aunque viéndolo bien se le hacia realmente familiar.


Dejo pasar aquello retomando el camino por el pasillo alfombrado hasta detenerse en una gran puerta de un particular tono azulado, ver aquel color le hacia sentir un profundo escalofrió, su sexto sentido le gritaba que entrara y buscara aquel ser que volvía loco su corazón.


Llevo su mano al pecho el cual subía y bajaba de forma rápida debido al nervio de ser esta la ultima vez en que vería aquel humano.


Una triste sonrisa se formo en aquel pálido rostro semejante a la porcelana.


Agito su cabeza en negación, no podía ponerse en ese estado, debía fingir felicidad para poder despedirse y no arruinar el momento. Decidido tomo el pomo, la giro empujando y abriéndole el paso a una intensa luz que impacto en su cuerpo.


Intento acostumbrarse a la luz y agradeció que estas bajaran de intensidad.


Se adentro buscando entre el publico a la persona que más de un suspiro le arrebato al igual que le hizo cantar su nombre ante un orgasmo que le hacía sentir en las nubes celestiales.


Ignorando por completo a los demás comensales continuo con su búsqueda hasta finalmente encontrar una característica mirada azulada, haciendo que su pecho se elevara debido a su corazón el cual latía como un maniático por querer estar entre sus brazos.


Se fue acercando lo mas rápido posible.


Quien al verlo se levanto de su silla, sonriendo ampliamente dejando a la vista sus caninos, extendiendo sus brazos listo para recibir aquel ser de luz.


- ¡Arin! - Llamo sin borrar su sonrisa - Creí que no vendrías.


Llevaba puesto una camisa azul marino la cual le hacia resaltar el cuerpo y que decir de los pantalones negros que se ajustaban perfectamente pero su cuerpo no era lo único atractivo, no señor. Su voz, aquella maldita voz que con una simple palabra le hacia ponerse caliente y mas cuando le escuchaba insultar o gruñir cuando tenían sus encuentros.


Reacciono justo a tiempo dando un pequeño salto y siendo atrapado sin dificultad, juntando sus cuerpos en un abrazo, sus miradas se encontraron una vez que se separaron y sus corazones fueron latiendo sincrónicamente, uniéndose en un tierno beso sonriendo entremedio de este al estar nuevamente juntos.


De forma celosa fue rodeando la cintura, atrayéndolo hacia su cuerpo queriendo sentirlo aun mas al igual que su calor.


- Por nada del mundo me perdería nuestra cita - Respondió recostando su cabeza en el pecho mientras respiraba hondo aquella atrayente esencia - Solo tuve un pequeño contratiempo pero ahora soy todo tuyo.


Aquellas palabras fueron de total agrado para el humano.


Se aparto un poco solo para poder ver aquellos hermosos ojos que le hacia resaltar de todos los presentes, un exquisito color semejante al turquesa, mordió su labio para dejarse llevar por su instinto uniendo sus labios en un apasionado beso.


Beso que fue bien recibido por el menor quien llevó sus brazos alrededor del cuello dejándose llevar por el calor del momento.


Al separarse sus respiraciones eran erráticas pero no fue impedimento para fundirse en otro beso mucho más candente, las manos se movían de forma tosca levantando la camisa color crema mientras las otras despeinaban por completo el cabello negro anteriormente peinado en una pequeña coleta.


Las traviesas manos lograron su cometido adentrándose por debajo de la camisa, sonriendo entremedio del beso al querer marcar aquella suave y tersa piel.


- Hmm - Fue el primero en romper el beso antes de que las cosas pasaran a mayores - Es- Espere, la cena.


Hablo entrecortado ante la falta de aire.


Frunció el ceño al tener que detenerse pero no pudo hacer nada ante la mirada penosa del castaño, su corazón dio un vuelco ante tan hermoso semblante, finalmente se alejo, no sin antes robarle un pequeño beso.


- Por aquí, mi príncipe - Camino hasta una de las sillas corriéndola para darle el paso libre.


Ante ese gesto no pudo evitar soltar una pequeña risa, aceptando la invitación.


Rodeo la mesa para tomar su lugar donde le esperaba ya una copa servida, con vino tinto, pero siendo ignorado debido al menor quien tenía las mejillas ligeramente rojas mientras se acomodaba la camisa que se le había levantado por los constantes movimientos.


- ¿Qué vas a ordenar? - Pregunto tomando la carta, fingiendo estarla leyendo al ser casi descubierto.


- Quiero algo ligero - Fingió leer aquellas borrosas letras que se movían como si fuera liquido - ¿Tendrán carne de pato?.


- Si es lo que quieres, entonces lo harán - Afirmo confianzudo de que su amante tendría lo que quisiera - Esta vez tengo ganas de carne tierna.


Miro fijamente los labios bajando de a poco hasta detenerse en el cuello donde reposaba la corbata que impedía ver aquella tersa piel, relamío sus dientes queriendo profanar esa área.


No tuvieron que esperar mucho cuando una persona vestida de negro, con una mascara de conejo, se acercó listo para anotar sus pedidos, retirándose tal y como llegó dejando a los amantes solos.


Para el humano le era inevitable no comerse con la mirada a su acompañante, queriendo memorizar cada una de sus partes aunque se hallan visto docenas de veces... No era suficiente, necesitaba tocarlo, besarlo, tenerlo entre sus brazos queriendo sentir hasta los latidos de su cálido corazón.


Arin le devolvió la mirada, sonriendo inocentemente.


Intentaba calmarse y pasar aquella última velada como un dulce caramelo de miel pero en su cabeza se repetía una y otra vez aquellas tétricas palabras del demonio quien se proclamo su nuevo amante.


Volvió en si en cuanto sintió una mano encima de la suya.


Mano que claramente era de su amante pero que por primera vez la sentía lejana.


- ¿Sucede algo? - Pregunto afirmando el agarre.


Dudando en decirle lo ocurrido, lo miro directamente a los ojos sintiendo la preocupación del humano que poco a poco le estaba convenciendo en decir lo que realmente le estaba matando... Antes de que pudiera siquiera decir una mentira blanca llegó el mismo camarero quien tomó sus órdenes.


Se obligo a soltarse del agarre, bajando sus manos hacia sus piernas apretándolas y enterrando sus uñas en las palmas ignorando por completo el inexistente dolor.


Su mirar se desvió al camarero quien le servía vino tinto, llenando hasta mas de la mitad, seguido de una pequeña reverencia desapareció de la vista. No pudo evitar seguirlo con la mirada ante tan peculiar mascara de conejo, notando que cada uno de los camareros iban exactamente igual con la única diferenciaba del color de las corbatas.


El irritante sonido del cubierto raspando el plato le hizo volver la mirada al humano, quien tenia una falsa sonrisa mientras cortaba un gran pedazo del bistec.


- Come, antes de que se enfríe - Ordeno llevando el tenedor a su boca masticando sin siquiera saborear la carne.


Por el tono en su voz se dio cuenta de que estaba celoso.


Sus mejillas no pudieron evitar teñirse de un suave rojo mientras que su interior se removía al saber que mas tarde tendría un "castigo" por estar viendo a otro hombre enfrente suyo.


De solo pensarlo e imaginarlo sentía una creciente excitación.


- Mmm huele delicioso - Tomo los cubiertos dorados fingiendo tener apetito.


En cuanto realizo el primer corte su expresión cambio a uno asqueado, lo que debería ser carne de pato era una sustancia viscosa comenzando a jugar con eso, en ocasiones miraba al humano y este ya se encontraba comiendo mas de la mitad de aquella cosa.


Bajo la mirada a su plato notando como aquella cosa se movía con el simple roce del cuchillo... Asqueado hizo aun lado los cubiertos, tomando la copa donde reposaba aquel espeso líquido oscuro.


Con cuidado lo unió a sus labios dejando que el liquido se introdujera en su boca, un ligero cosquilleo se instalo en el paladar al ser de dulce y no amargo como pensaba, consumiendo otro poco de aquella espesa sustancia.


Relamiendo sus labios queriendo beber hasta la ultima gota.


Grata fue su sorpresa al ver la copa completamente vacía, le dio pena llamar a alguien para que le sirviera un poco mas, hizo aun lado la copa bajando la mirada a su plato.


Una suave risa le obligo a levantar la mirada hacia su amante.


- Arin tus expresiones son tan lindas - Hablo con un semblante pervertido - No se si lo haces apropósito o realmente quieres que te coma enfrente de todos.


Hizo aun lado su plato prestando toda su atención al ruborizado castaño, acercando lo mas posible su cuerpo de forma seductora.


Verlo actuar de esa forma hizo que algo dentro suyo se removiera, y no se estaba refiriendo a su corazón.


- ¿Y si pasamos directamente al postre? - Canturreo de forma provocativa haciendo que sus ojos brillaran por un momento.


La mesa decorada con un sedoso mantel rojo ahora se encontraba arrugada y manchada tanto por la comida como el vino que gracias a los constantes movimientos de la superficie cayeron arruinando el mantel en donde se encontraba ahora el jadeante castaño marcado por mordidas y chupetones.


Estaba boca abajo sosteniéndose a duras penas mordiendo su labio al ser rellenado por segunda vez.


Gimió alto al ser tomado del pecho y siendo alzado, apoyando su espalda contra el pecho desnudo del humano, no contento con aquello le hizo voltear la mirada juntando sus labios en un apasionado y desesperado beso.


Afirmo el agarre de la cintura manteniéndolo en la posición mientras se adentraba en el húmedo interior, gruñendo bajo al ser recibido de forma deliciosa y sin esperar una aprobación fue embistiendo.


Gracias al beso los sonoros gemidos del demonio eran silenciados.


Sus caderas chocaban de forma repetitiva en los glúteos del menor quien comenzó a masturbarse al sentir un cosquilleo en su vientre, contrayendo sus paredes haciendo que el contrario fuera mucho mas rudo con las embestidas.


- Ahg mas n- ¡Ahg! no pares - Sus gimoteos resonaban en aquel salón opacando por completo la melodía de fondo dejándose embestir mientras su interior temblaba - ¡Ahí~~!.


Chillo encorvando una vez mas su espalda al llegar exitosamente al orgasmo.


Parte del mantel y suelo se encontraban cubiertos por sus fluidos, los cuales seguían saliendo del miembro del castaño y parte de su entrada lubricada gracias a que su amante seguía saliendo y entrando de forma desesperada.


Su respiración era entrecortada apoyando su frente en el hombro del menor embistiendo una ultima vez dejando todo su semen en el interior, ya no tan estrecho, quien sentía desmayarse en cualquier momento por tanto semen en su interior.


Sin fuerza ni energía se dejo caer en la mesa liberando sus piernas del trabajo de mantener su cuerpo sudoroso y tembloroso, cerro sus parpados para poder descansar aunque fuera un par de segundos.


Unos ronroneos fueron audibles al sentir unos labios recorrer parte de su espalda y hombros, sus manos fueron tomadas y entrelazadas de forma cariñosa haciéndole estremecer por mas muestras de afecto.


No supo cuanto tiempo paso pero su cuerpo ya estaba mas relajado e incluso los temblores ya habían cesado.


- Quiero verte - Susurro cerca de su oído saliendo con cuidado de su interior.


Un jadeo salió de sus labios hinchados al sentirse vacío.


Se dio vuelta apoyando sus codos en la mesa abriendo sus ojos dejando a la vista unos pequeños corazones rosas, leyendo sus pensamientos y descubriendo como realmente quería que estuviera.


Ni corto ni perezoso abrió sus piernas sosteniéndolas por la parte de los muslos, dejando totalmente expuesta su entrada de la cual salía un liquido blanquecino.


Estaba listo para recibir a su amado, quien se estaba masturbando mirando fijamente a sus ojos.


Acerco su erección en la entrada comenzando a jugar con ella fingiendo que iba a entrar y fallando de forma apropósito, sonriendo al ver las facciones molestas del castaño.


- No tienes porque molestarte, después de todo se que te gusta un juego previo - Con cada palabra se iba acercando quedando casi encima suyo para fundirse en un deseoso beso.


Sus labios se movían de forma sincronizada entreabriendo su boca dejándole el pase libre a la lengua de su amante.


Tomo su erección y ahora si, se fue adentrando de forma lenta y tortuosa para el menor.


- Hmm ¡Ahg! - Gimoteo removiendo su cuerpo sintiendo una oleada de calor en su vientre al sentirlo por completo - ¡ElQuackity~!.


Chillo en cuanto sus pezones fueron atendidos tanto por la boca y manos del mayor sacándole varios suspiros, encorvando la espalda cada que sentía los dientes aprisionarlo y tirando de el.


En respuesta a aquel estimulo su cadera se movió adentrando aun mas el miembro en su interior.


Al tener nuevamente la aprobación fue moviendo su cadera en reversa y adentrándose de golpe haciendo que sus pieles chocaran creando un obsceno sonido.


Ya no podia mas, no importaba cuantas veces lo hicieran, jamás se acostumbraría a sentir por completo el grueso y grande miembro de ElQuackity.


De a poco iba aumentando la velocidad de las embestidas, en su boca aun tenia el pezón que pedía a gritos ser atendido como el otro, el cual quedo rojo e hinchado por las succiones, de vez en cuando miraba de reojo al castaño para ver sus reacciones deleitándose al verlo gemir y sollozar por mas.


Dejo finalmente aquellas bolitas de carne queriendo atacar ahora el cuello, el cual era una zona muy delicada para el castaño.


Entreabrió su boca dejando salir su lengua pasándola lentamente por toda la extensión del cuello, escuchando un jadeo ahogado, al moverse hacia arriba su cadera igual lo hizo quedándose quieto cerrando sus ojos al casi llegar al orgasmo debido a la repentina estreches.


- Ah ugh - Mordió su labio rodando sus ojos hacia arriba al sentir de nuevo el golpe en aquel punto tan sensible de su interior - S- Si te ¡Ah! corres dentro... Mgh me volveré loco.


Logro decir soltando sus piernas las cuales se podía ver las marcas de sus propias manos, subió sus brazos con un poco de dificultad aferrándose ahora a la espalda del humano, con ayuda de estos acerco el cuerpo al suyo cubriendo de ese modo su rostro al igual que sus ojos los cuales iban cambiando de tonalidad y forma de las pupilas.


Formando unos lindos corazones de un intenso rosa fucsia.


Aquellas palabras fueron como un incentivó, moviendo sus caderas de forma brusca y tosca haciendo gritar al demonio quien estaba perdiendo de a poco la poca cordura que le quedaba dejando ver por un momento sus alas y cola la cual se afirmaba apenas de una de las piernas.


ElQuackity cerro sus ojos con fuerza al sentir como su espalda era arañada y con ello un pequeño estasis de adrenalina le recorrió el cuerpo, la mesa nuevamente se fue sacudiendo al ritmo de las embestidas logrando que cayera la copa restante haciéndose trizas pero eso fue completamente ignorado por la pareja que se unía de forma apasionada.


En un momento dado Arin mordió el hombro derecho con mas fuerza de lo normal logrando atravesar la piel con sus colmillos, lejos de protestar o molestarse le hizo llegar al orgasmo llenando nuevamente el interior del castaño.


- ¡Nngh! - Sus ojos brillaron dejando ver por unos segundos un destello rojo.


La marca en su vientre brillo de un intenso rosa dándole al súcubo un doble orgasmo manchando ambos vientres.


Su pecho subía con dificultad, el resto de su cuerpo aun seguía tembloroso pero poco a poco se iba calmando comenzando por sus piernas las cuales tenia ligeramente acalambradas extendiéndolas con temor.


Soltó un bajo jadeo contrayendo nuevamente sus piernas.


Aquello solo preocupo al humano quien cambio de inmediato su semblante.


- Estoy aquí, ¿Estas bien, amor? - Pregunto dejando pequeños besos en su frente para calmarlo.


Fue saliendo con cuidado del interior escuchándolo suspirar, salió de encima suya viendo como ambos vientres se encontraban ligeramente decoradas con el semen del castaño, llevo su mano a su vientre y con sus dedos fue retirando un poco de aquel blanquecino liquido.


Le miraba fijamente sintiendo sus mejillas calentarse por ver aquel cuerpo bien trabajado, su interior se removió al ver como llevaba sus dedos a su boca lamiendo su semilla.


- ¡No hagas eso! - Reprendió levantándose apenas de la mesa apoyando sus brazos en la mesa.


- No puedo evitarlo, eres demasiado dulce - Canturreo lamiendo lo poco que quedaba en su pulgar saboreando el dulce néctar.


De su pecho comenzó a sentir aquella extraña calidez que siempre era causada por aquel humano sin siquiera esforzarse, con una simple sonrisa suya o incluso su mirar recorriendo su cuerpo le era totalmente cálido.


- Aun así... Es vergonzoso - Confeso volteando la mirada.


Acerco una de sus manos tomándolo del mentón haciendo que nuevamente sus miradas conectaran, al ver aquellos ojos cual diamante acompañados del rubor en sus pálidas mejillas y aquellos temblorosos labios rosas le hizo sonreír de calidez.


Le encantaba verlo apenado o avergonzado por cosas tan triviales a pesar de que momentos previos tuvieran sexo sin haber siquiera compartido su día pero eso es lo que mas le gustaba.


Su inocencia a pesar de ser un demonio.


Unió finalmente sus labios en un suave beso, beso en el cual la lujuria estaba ausente no obstante el amor predominaba.


Arin sentía sus labios cosquillear acompañado de un malestar en su estomago y no, no era aquella sensación de estasis, era como si un remolino estuviera dentro suyo siendo guiado por los demonios del caos.


Se sobresalto en cuando sintió las manos del humano recorrer su cuerpo de forma lenta.


Una de ella se detuvo detrás de su cabeza ejerciendo casi una nula fuerza para atraerlo hacia él, se fue incorporando en la mesa quedando sentado llevando con timidez sus brazos alrededor del cuello.


Jadeo entre medio del beso al sentir un cosquillear recorrerle la espalda debido a las manos las cuales bajaban lentamente hasta detenerse en su cintura siendo tomadas y atraídas juntando de una vez sus partes intimas.


Aquel roce les hizo gemir entre medio del beso separándose jadeantes y mirándose fijamente con unas silenciosas sonrisas.


- Arin, te amo - Confeso abiertamente sin apartar la mirada de los temblorosos ojos celestes - Lo que siento abarca mucho mas que algo simple de amantes, quiero permanecer a tu lado y amarte hasta la muerte... Porque yo te amo con todo mi corazón.


El súcubo se le bajo completamente el calor del momento al igual que el aire sintiendo su boca seca.


Miro aterrado al humano sin poder creer que aquellas palabras tan cálidas y únicas fueran dirigidas para un demonio como el... Por tanto tiempo esperaba aquellas dulces palabras pero ahora eran como un balde de agua fría haciéndole recuerdo de que no podía corresponder.


Por mas que quisiera estar a su lado debía terminar aquello que el mismo empezó.


Lo empujo con fuerza haciendo que este chocara contra la mesa que estaba detrás, este quedo sorprendido por la fuerza que uso el menor pero sobre todo por el semblante pálido y tembloroso que estaba teniendo.


Antes de que siquiera pudiera acercarse para calmarlo una fuerza descomunal lo estaba reteniendo en su lugar.


- ElQ- ElQuackity ... Y- Yo no puedo corresponderte - Las palabras le salieron temblorosas y de sus cristalizados ojos se fueron desbordando las lagrimas - Lo siento pe- pero ya no podemos vernos.


Su semblante palideció al escuchar aquellas crueles palabras salir de los labios que correspondía con tanto amor a los suyos.


Las palabras le quedaron en la boca al ver como lentamente cambiada de color de piel a uno rojizo pálido, de su cabeza fueron apareciendo unos pequeños cuernos blancos, apareciendo detrás suya un par de alas semejantes a los de un murciélago el cual uno estaba con pequeños agujeros y desgarro en la parte de la membrana, lo que se agitaba era una pequeña cola la cual terminaba con forma de flecha con la punta blanca.


- ¡Arin! - Llamo desesperado temiendo no volver a verlo - ¿Por que estas haciendo esto?.


Exigió saber apretando sus manos de impotencia viéndolo alzarse del suelo dejando totalmente expuesto su cuerpo desnudo.


- Porque no puedo corresponderte - Dicho aquello hizo aparecer un portal detrás suyo viendo como el humano lo llamaba de forma desesperada tratando por todos los medios posibles alcanzarlo.


Solo que aquello era inútil, por mas que le gritara no había marcha atrás... Esta era la despedida.




Next Chapter