Capítulo 1
Los maravillosos 17.
Una época donde las fiestas son algo típico, noches interminables bailando junto a tus amigos que se encuentran ebrios y sienten que tienen al mundo en sus manos, una edad donde el primer amor florece y se consuma en la parte trasera del auto de tus padres, humedad, respiraciones agitadas, besos de lengua y vidrios empañados.
Maravillosos 17.
En realidad, eso solamente pasaba en las películas de adolescentes.
Jimmy siempre se preguntó si eso realmente existía. ¿Eso pasaba en la vida real? ¿La gente de su edad iban a fiestas cada viernes y tenían encuentros subidos de tono? ¿De verdad se besaban de lengua y se tocaban por encima de la ropa?
Porque él jamás habia experimentado algo como eso.
Sus viernes consistían en estar en casa mirando el televisor, o encerrado en su habitación escuchando música. A demás de que sus padres no le darían permiso de asistir a una fiesta de alguien a quien no hubiera llevado a casa, no eran estrictos pero desconfiaban de todos aquellos que no conocieran.
Para Jitaraphol Potiwihok (Jimmy) los 17 no eran tan maravillosos. Su cuerpo estaba cambiando, sus hormonas parecían estar en una guerra constante contra él, el acné invadía su rostro y tenía bello en partes de su cuerpo inimaginables. Jimmy tenía un rostro delgado y afilado, cabello castaño lacio, y unos pequeños ojos cafés brillantes, era bastante delgado y estatura media.
¿Maravillosos 17?
Bueno no eran tan malos, tampoco era un marginado, solitario que comía en el baño porque todo el mundo lo molestaba.
Era normal. Un chico con 17 años que tenía un par de amigos y pasaba desapercibido para casi todo el mundo, como cientos y cientos de chicos alrededor del mundo.
Solamente era común. Esa era la palabra correcta. Común.
Aquella mañana comenzó como siempre, Jimmy se levantó, fue al baño que compartía con sus padres, orino, se lavó los dientes y se miró al espejo encontrándose con un nuevo inquilino en su cara.
¡Un grano nuevo en la mejilla derecha! el joven castaño intento reventarlo, pero solamente logro hacerlo aun mas gigantesco y rojo, dándole una imagen mucho peor, termino por rendirse.
Compitió con un grano e iba perdiendo.
Intento acomodarse el rebelde cabello que tenía, pero fallo en el intento, su pelo era un completo desastre, se coloco mas gel de la cuenta y solo lo arruino aún más, termino mojándose de nuevo el cabello intentando solucionarlo, pero no estaba funcionando.
Jimmy negó con la cabeza y soltó un gran suspiro, se colocó rápidamente el uniforme de la escuela, tomo su mochila y bajo corriendo las escaleras.
Se encontró con su madre quien ya le habia servido su comida, se sentó en una de las sillas y empezó a comer demasiado rápido.
—Te vas a ahogar, deja de comer asi—regaño su madre mientras terminaba de servir su comida.
Jimmy rodo los ojos. ¿Cómo podría suceder eso?
Antes de que pensara en otra cosa, aspiro de forma equivocada y termino atragantándose con el desayuno, tosió de forma escandalosa y su madre le golpeo la espalda con fuerza hasta que se calmó.
—¡¿Qué te dije Jimmy?!
—Lo siento—susurro respirando de forma agitada.
Bebió agua y decidió que era momento de irse a la escuela, beso a su madre y salió corriendo de la casa.
“La magnifica escuela”
Una escuela exclusiva para hombres. ¡Genial!
Jimmy estaba en segundo año de bachillerato y era un buen alumno. Tenía una calificación promedio y seguramente asistiría a una buena universidad.
Solamente tenía un problema. Necesitaba acumular todos los puntos extras posibles para tener más oportunidad de entrar a la universidad que quería.
Y para eso requería unirse a un club.
Jimmy maldijo a todo el mundo. Lo que más odiaba eran los clubs, trabajar en equipo no era lo suyo, siempre se sintio demasiado tímido para participar en actividades en conjunto, se sentía juzgado, además de tener la sensación de nunca participar lo suficiente.
Descarto el club de teatro, definitivamente no podría hablar frente a muchas personas, eso lo abrumaba demasiado. Y también el de futbol, su condición física no era tan buena, de hecho era horrible. Finalmente termino uniéndose al de baloncesto. Gran error.
Ahí fue donde Jimmy conoció el verdadero dolor.
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Jimmy estaba en el entrenamiento del equipo de baloncesto.
Todos se encontraban formando una línea mientras los capitanes elegían a los equipos. Odiaba ese momento, obviamente era malo para jugar, y nadie lo quería en su equipo.
Así uno a uno de sus compañeros fue elegido y él quedo al último, siendo al que nunca elegían. No se le hacía novedad y tampoco se sentía mal, él tampoco se seleccionaría a él mismo. Solo que era una situación realmente incomoda.
El juego inicio.
Jimmy trataba de moverse rápido y cuando se encontraba solo pedía la pelota y nadie se la pasaba.
¡Otro enceste para el equipo contrario!
Jimmy nuevamente pidió el balón, pero lo ignoraron, y cuando finalmente alguien le hizo caso y le hizo un pase, Jimmy logro recibirlo, pero con toda la cara.
El castaño sintio como la vergüenza le invadía todo el cuerpo, el entrenador pidió tiempo fuera y le recomendó a Jimmy que se fuera a mojar la cara para refrescar sus ideas, una sugerencia sutil para sacarlo del partido, pero al final Jimmy acepto, claramente no quería seguir ahí.
Se sentía humillado. Corrió hacia los vestidores, se miró al espejo. Tenía la frente roja. Y le dolía un poco.
Pero ese dolor no se comparaba cuando le arrojaron el balón y le dio en la nariz provocándole un sangrado, al menos esta vez no habia tenido que pasar la vergüenza de sangrar frente a todos, esa clase de situaciones lo hacían lucir realmente débil y no lo era.
El castaño se sobo un poco, y se maldijo por no reaccionar a tiempo.
—¿Te encuentras bien?
Jimmy miro por el espejo a un chico de cabello negro, se giró rápidamente encontrándose con Mark pakin kunaanuvit.
Mark era el mejor en matemáticas, era super inteligente y toda la escuela lo conocía porque habia ganado varios concursos. A demás era bastante popular en la escuela de chicas que se encontraba a una cuadra de ahí, iban a buscarlo y a dejarle cartas y regalos.
Y en la escuela era una leyenda, era un chico listo y amable, era un año mayor que él y siempre se preocupaba por los menores.
—Estoy bien—respondió Jimmy sintiéndose aún más avergonzado.
El joven se acercó a Jimmy y sutilmente hizo a un lado algunos mechones de la frente mirando su frente roja.
—No creo que baloncesto sea la mejor opción—sonrió de manera amable.
—Soy pésimo jugando. Pero... tengo que pertenecer a un club...
—Entiendo. Debiste buscar mejor tus opciones ¿No crees?
—Intente entrar al club de lectura, pero estaba lleno—hizo una mueca—Y teatro no es una opción.
—¿Te gusta leer? ...—Mark lo miró fijamente—¿Cuál es tu nombre?
—Jimmy. Y si me gusta leer... no lo hago muy seguido, pero es algo que puedo hacer si me lo propongo.
Mark asintió.
—Soy Mark. ¿Puedo recomendarte un club? Creo que te gustara—sonrió haciendo que sus ojos se hicieran pequeños.
Jimmy fue deslumbrado por aquella sonrisa y solamente pudo asentir.
—Te espero afuera mientras te cambias Jimmy ¿Sí?
—Está bien.
Mark le dedico una última mirada, antes de salir del vestidor.
Jimmy ya conocía a Mark, pero al parecer este no lo recordaba.
Habían tenido su primer encuentro cuando estaba en primer año. La profesora le habia pedido amablemente llevar una gran cantidad de cajas a la biblioteca y ahí estaba Mark, acomodando los libros, charlaron por un par de minutos sobre libros interesantes y despues Jimmy tuvo que irse de aquel sitio.
El castaño torpemente se quitó su ropa de deporte y se colocó su uniforme nuevamente, se arregló un poco el cabello, tomo su mochila y salió rápido del vestidor encontrándose a Mark recargado en la pared.
—No has tardado nada—comento Mark.
—No quería hacerte esperar—el castaño susurro.
—Está bien. Vamos... ¿Y tus amigos Jimmy? —comento el castaño mientras caminaban por un gran corredor.
—Ellos están en el equipo de futbol—suspiro—Ni de broma entraría a ese club. Soy malo con las pelotas.
—Yo también soy pésimo para esa clase de cosas.
—¿Enserio? —Jimmy se mostró sorprendido.
—Lo soy. ¿Por qué te sorprende Jimmy?
—Pensé que eras bueno en todo...
—¿Yo? Solamente soy bueno en matemáticas. Mis calificaciones de educación física siempre han sido de 7 u 8 —rio un poco avergonzado.
—También la mías—respondió rápidamente Mark.
El castaño trataba de seguir la conversación con Mark, no quería que hubiera silencios incomodos, y realmente esperaba que él club que sugería Mark no involucrara hablar en público.
Despues de caminar algunos minutos, subieron las escaleras y llegaron al último piso donde se encontraban los clubes de artes, teatro, lectura y ajedrez.
Jimmy suplico por que fuera al club de lectura y no al de teatro.
Mark se detuvo en una puerta toco un par de veces y solamente se escuchó como movían cosas dentro de él.
Jimmy miro a todos lados buscando que tipo de club era.
Mark abrió la puerta y tomo a Jimmy de los hombros haciendo que este se estremeciera un poco, lo empujo dentro del salón con mucha delicadeza.
Jimmy se quedó inmóvil al encontrarse con tres chicos mirándolo fijamente, uno tenía el cabello negro un poco despeinado y llevaba el suéter de la escuela en la cintura, el segundo, cabello igualmente negro el cual permanecía sentado con las piernas sobre el tercer chico que tenía gafas redondas de armazón grueso, además de llevar el cabello en la frente.
En aquel salón no habia prácticamente nada, solo una mesa y tres sillas viejas, dos de las cuatro ventanas estaban cubiertas con periódico evitando así que entrara por completo la luz del sol, provocando que ese salon tuviera una vibra un poco extraña.
—Chicos. Este es Jimmy y evitara que su club se extinga—sonrió ampliamente Mark.
Jimmy miro a Mark y despues a esos chicos, intento sonreír, pero se sentía demasiado incómodo.
El castaño los miro a los tres. Parecían tres suricatas* desconfiadas mirándolo fijamente.
—¿Por qué nadie dice nada? —pregunto Mark.
El chico que estaba sentado encima del otro se levantó y aclaro su garganta.
—Bienvenido al club de lectura—de esa boca salió una voz melodiosa inundando los oídos de Jimmy.
—¿Club de lectura? —Jimmy frunció el ceño—El club de lectura esta al final...
—Perdona, el club de lectura alternativa—sonrió el chico corrigiendo el nombre rápidamente.
Jimmy miro a Mark sorprendido.
—¿Club de Lectura alternativa? ¿Es una broma? —pregunto Jimmy.
Mark negó con la cabeza.
—Cuando estaba en segundo año funde este club, tampoco quería entrar en actividades físicas y menos en artes. Por eso, utilice mis influencias y funde este club, ahora mi hermano y sus amigos vienen a esconderse aquí. ¿Qué te parece Jimmy?
—¿Hermano? —el castaño miro a los chicos ninguno se parecía a Mark.
—¡Un gusto! Soy Sea. Hermano de Mark—comento el chico de la voz melodiosa.
Jimmy se sintio aún más confundido.
—Mi madre se casó con su padre, hace muchos años. Somos hermanastros. Bueno. Hermanos—sonrió Mark
—Entiendo—asintió Jimmy.
—Necesitamos cuatro chicos para que al menos esto funcione y los profesores crean que hacemos algo—sonrió Sea—Así que... Gracias hermano por salvarnos la vida nuevamente.
—No tienen nada que agradecer... pero al menos deberían estudiar mientras están aquí—elevo las cejas—Y tengan cuidado con el profesor Miller, va a verificar que estén leyendo por lo menos un libro a la semana ¿Entienden?
Todos asintieron.
—Ahora es tu decisión Jimmy. Si quieres quedarte aquí o regresar a baloncesto.
Jimmy se quedó en silencio.
¿Estaría mal rechazar la propuesta de Mark?
Le habia confiado su secreto y lo quería ayudar. Pero no conocía a esos chicos. Nunca los habia visto, tampoco estaba seguro de sí podrían llevarse bien.
Jimmy se sentía demasiado presionado.
Mark lo tomo del hombro y le sonrió.
—Pero es tu decisión.
—Me quedo—respondió Jimmy mirando fijamente los ojos de Mark—Me quedare. Gracias por ayudarme.
—Está bien. Sabes lo que tienes que hacer para cambiarte de club ¿Cierto?
Jimmy asintió con la cabeza.
—Está bien. Bueno chicos. Me tengo que ir, por favor traten bien a Jimmy, y recuerden que deben leer, no solo pierdan él tiempo. Sea nos vemos en casa.
Todos se despidieron de Mark y finalmente Jimmy se quedó a solas con esos chicos.
—Bienvenido a nuestro hermoso club. Mi nombre es Sea, el de corte de hongo y lentes feos es Khaotung y el otro es First. Como mi hermano explico venimos aquí para escapar de los clubes verdaderos. La lectura alternativa consiste en leer libros de géneros que no son tan comunes. A final de mes debemos entregar un resumen de al menos un libro—Sea sonrió—Y es todo. No existen reglas.
—Está bien—Jimmy evitaba hacer contacto visual con ellos.
—Tal vez sea incomodo al principio, pero somos personas agradables. Intenta sentirte cómodo ¿Sí? —sonrió Sea ampliamente.
El castaño lo miro y asintió. Ese chico parecía realmente amable.
—¿Enserio estabas en el club de baloncesto? —pregunto First.
—Si—respondió Jimmy.
—Uff, ese lugar es un campo de batalla ¿Cuándo tiempo estuviste ahí?
—Desde el inicio de clases, dos meses—el castaño sonrió con nerviosismo.
—Te golpearon mucho ¿Verdad? —Khao lo miro haciendo un puchero.
—Bueno, soy un poco torpe—bromeo Jimmy—Eso tampoco me ayudaba mucho en esquivar el balón.
—Esos sujetos son salvajes, no importa si seas torpe o no—Khao negó con la cabeza—Una vez me lanzaron el balón justo en la cabeza. ¡Me dolió mucho!
—¡Mi pobre Khao! —First lo abrazo y le sobo la cabeza—Pobre cabecita hueca.
—Quedo más vacía de lo que estaba—respondió Khao fingiendo su llanto.
Ante la broma de First, Sea y Jimmy rieron un poco.
—Realmente espero que te sientas cómodo aquí Jimmy. Puedes venir a esconderte en este salón las veces que quieras—Sea le dedico una pequeña sonrisa—Y realmente espero que podamos ser amigos.
El castaño se sintio menos nervioso. Esos chicos eran realmente amables, no sabía cómo explicarlo, era una sensación rara, pero poco a poco se sentía menos incomodo.
En definitiva Mark habia caído del cielo y lo había salvado de tener que regresar al club de baloncesto.
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Despues de un largo día, Jimmy finalmente se encontraba en su casa, ya habia comido con su familia y se habia dado un baño, ahora era momento de hacer la tarea.
Para su fortuna, habían aceptado su cambio de club. Aunque por ahora lo mantendría en secreto de su padre. Era mejor que no se enterara.
Su padre siempre decía que tenía que hacer una alguna actividad física para que desarrollara musculo y se viera como un hombre de verdad.
Pero él no era bueno para los deportes, se lo diría despues, quizá cuando terminara el año escolar, estaba casi seguro de que su padre nunca se enteraría.
Jimmy estaba dispuesto a llevarse bien con Sea, First y Khao. Quería salir de su zona de confort y hacer nuevos amigos y esa era una excelente oportunidad.
Solamente esperaba que ellos lo aceptaran, aunque parecían muy agradables y graciosos.
Cuando el día termino, Jimmy se encontraba en su cama mirando hacia el techo de su habitación.
Jimmy encendió su iPod*, se colocó los auriculares y reprodujo la música.
Rihanna sonaba con umbrella una de las canciones favoritas de Jimmy.
Jimmy siempre se ponía a pensar que le esperaba en el futuro.
¿Qué sería de su vida?
¿Se casaría?
¿Tendría hijos?
¿Una casa linda?
Por ahora solo debía preocuparse por evitar que su padre se enterase que cambio de club, solo eso.
Tenía 17 y era el año de 2007.
El castaño cerro los ojos y se hundió en sus propios pensamientos.
¡Maravillosos 17!
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