Primer encuentro
01.
El hombre hizo una mueca y miro su plato con disgusto, alzó su mano para llamar la atención del mesero y este se acerco a él.
— DĂgame.— hablo el chico.
— Esto es un asco.— Bocifero el hombre. — Exijo que cambien mi comida.
El chico miro el platillo, todo parecĂa estar bien, sin embargo para no incomodar al comensal, tomo el plato y se retirĂł a la cocina.
Pocos minutos después volvió con otro plato y otro filete, con una reverencia se acercó y dejo el plato al hombre.
— ¿Que es ésto?.— exclamó el hombre. — ¿Acaso solo dan basura en este lugar?.
— Señor.— el chico hizo una reverencia. — Mil disculpas, volveré a...
— TĂş no harás nada.— sentenciĂł el hombre, y con total osadĂa, dejo salir sus fermonas de alfa logrando llamar la atenciĂłn de los otros comensales.
El pequeño chico, omega, olfateo las fermonas y rápidamente tapo su nariz.
— Exijo hablar con el encargado de está pocilga. — Alzó su voz.
— ¿En qué puedo ayudarle?.
La voz ronca hizo estremecer al alfa y se giró encontradose con un hombre alto y de cabellera castaña.
— ¿Es usted el encargado?.— pregunto el alfa.
— Asà es, Mi nombre es Kim Namjoon, ¿En qué puedo ayudarle?.— repitió, con una voz gélida y una mirada amenazante.
El alfa miro con atención al hombre frente a él, su porte y aura, no era necesario olfatearlo para saberlo, era un alfa, el hombre se levantó y miro con discreción alrededor.
— PedĂ un filete termino medio. — hablo el hombre. — mire esto, ÂżAcaso usted comerĂa esto?. — el hombre mostrĂł su plato. — He oĂdo que este restaurante es uno de los mejores de la cuidad, pero veo que me equivoquĂ©.
Namjoon observo el plato y volviĂł a mirar al hombre.
— Mis disculpas, permĂtame preparar algo para usted. — Namjoon tomo el plato y se dirigiĂł a la cocina.
Unos minutos después, Namjoon salió con una bandeja en sus manos y una botella de vino, sirvió al alfa y este no tuvo quejas.
Esa noche, después de cerrar el restaurante, Namjoon despidió al cocinero responsable de hacer un filete de cerdo de tan poca calidad.
— ¿Despediste a Fred?.
Namjoon acarició el puente de su nariz con la punta de sus dedos. — Asà es, en la semana ya han habido tres clientes que se quejan de su comida, no tendré a alguien que no sabe hacer bien su trabajo y solo crea una mala reputación al restaurante. — explicó.— Hoy la gota reboso el vaso y mi paciencia. ¿Un filete tan simple y no supo hacerlo?. Ja, no me sirve.
— Amigo, se que quieres lo mejor, pero has despedido a tres chef en lo que va de mes.— bufo, con el entrecejo fruncido. — Nadie cumple tus expectativas. — acusó.
— No es asà Yoongi. — se defendió.
— Claro que lo es. — suspiro. — EscĂşchame bien, Kim Namjoon. Mañana vendrá un nuevo chef, quiero que le des una calida bienvenida, es excelente en lo que hace, estudio gastronomĂa en el extranjero y tiene un don exquisito, me costĂł mucho convencerlo de que trabajará aqui. ÂżQuedĂł claro?.
— Si señor Min. — se burló.
Yoongi rodĂł sus ojos.
— ¿Y quién es tu chef estrella?.— investigó curioso.
— Se llama Kim Seokjin. — dijo sin mirarlo, se levantó de su asiento y camino hasta la puerta de su oficina. — es joven pero es un excelente chef, cuando pruebes su comida lo entenderás, Jungkook quedó encantado con él al igual que yo.
— Está bien. Ve, tu gato te espera en casa. — rio con gracia.
— Jaja, no hables como si alguien te esperara en casa, estamos igual de solos. — comentó. — Que tengas buenas noches. Te veré mañana.
— Descansa. — se despidió.
Namjoon se quedĂł solo en la oficina revisando algunas facturas y pagos por realizar.
Namjoon solĂa quedarse más tiempo en el restaurante, Yoongi tenĂa razĂłn, nadie lo esperaba en casa, Ă©l era bastante conservador en ese aspecto, a pesar de ser un alfa no le gustaba la idea de estar con un Omega por libertinaje, estuvo en algunas relaciones con Omegas y Betas pero no llegaba a algo más serio, no se sentĂa agusto y su lobo tampoco, asĂ que para sus 31 años ya se habĂa hecho la idea de que algo como "familia" no pasarĂa.
Yoongi camino por el corto pasillo hasta llegar a los vestidores.
— AquĂ estará tu casillero. — mostrĂł. — Los trabajadores en su mayorĂa son Omegas, para su comodidad tienen este espacio.
— ¿Y los alfas?.— pregunto curioso.
— Ellos utilizan otro espacio junto a los Betas. Pero no te preocupes, aquà nos aseguramos de que el respeto sea lo primero. — contesto Yoongi.
— Me alegra oĂr eso. — sonriĂł. — AĂşn hay muchos lugares en que denigran a los Omegas o su paga es menor a la de un alfa.
— No te preocupes Seokjin. No somos ese tipo de alfas, mi socio y amigo, Kim Namjoon, también es Alfa y es un hombre respetuoso y sobre todo profesional.
— Entiendo. La verdad, estoy muy agradecido por la oportunidad que usted me está dando, a pesar de mi talento, muchos lugares me rechazaron por mi corta edad y el ser Omega.
— Yo estoy encantado de tenerte con nosotros. — expreso. — bien, aquà es la cocina, en unos cuantos minutos llegaran los chicos y tú podrás conocerlos, entre ellos a Namjoon.
Seokjin siguiĂł de cerca a Min, mientras le mostraba el restaurante, un lugar bastante elegante, con habitaciones privadas y un área de bar; un lugar al que solo podĂan ir personas con un estatus social y econĂłmico bastante bueno.
Cuando volvieron a la cocina ya habĂan varias personas, y si, tambiĂ©n algunos Omegas y eso hizo que Seokjin se alegrará.
Los Ăşltimos años los Omegas eran vistos como personas insignificantes sin aspiraciĂłn a ser algo más allá que satisfacer a los alfas, en muchas compañĂas no contrataban a los Omegas y eso lo viviĂł Seokjin, que a pesar de tener un gran talento para la cocina y ser un Lic. en GastronomĂa, muchos restaurantes se negaron a darle una oportunidad con la excusa de que era muy joven, pero la verdad era por ser Omega, asĂ terminĂł en un pequeño restaurante, fue allĂ donde conociĂł al señor Min, despuĂ©s de probar su comida el alfa le pidiĂł que trabajará para el y a pesar de no estar muy seguro, Seokjin accediĂł.
Seokjin se presentĂł a los que serĂan sus nuevos compañeros, con ayuda de BangChan quien era tambiĂ©n chef se pudo desenvolver en su área de manera cĂłmoda.
Ese dĂa fue ajetreado, entraban Ăłrdenes del menĂş y de los especiales, una tras otra, y Jin atendĂa de inmediato. Eso logro llamar la atenciĂłn de Namjoon quien por haber llegado un poco tarde por algunos asuntos que el mismo Yoongi le pidiĂł atender no habĂa podido presentarse aĂşn; y no pudo hacerlo pues Yoongi volviĂł a pedir su presencia para reunirse con un socio y hablar sobre la posibilidad de abrir otra sucursal.
Al dĂa siguiente; Seokjin llegĂł un poco más temprano a su turno, fue hasta los vestidores y vio a un chico a medio vestir.
— Hola. — sonrió el chico.
— Hola. — Saludo Jin.— Mi nombre es Kim Seokjin, un placer.
— Si, algo asĂ oi ayer. — comentĂł. — Mi nombre es Jimin, Park Jimin. — hizo una reverencia. — soy mesero, pero oi que habĂa entrado un nuevo chef.
— ¿Que paso con el último?.— dijo, pero realmente no estaba interesado en saberlo, o asà era hasta que Jimin respondió:
— El gerente lo despidió después de cometer un error con un filete de cerdo. — dijo.
— ¿El serio?.— cuestionó, interesado.
Jimin asintió en respuesta. — Te doy un consejo, el gerente da más miedo que el mismo señor Min, ha despedido a tres chef en menos de tres semanas, tú eres el cuarto. Es muy exigente, aunque...— pensó unos segundos antes de seguir hablando. — ... Tú diste la talla ayer, se nota que eres muy bueno, los comensales hicieron mención de la comida del chef y a todos les gustó. — guiño un ojo.
Jimin se colocó el delantal y echo un vistazo al pequeño espejo, Jin miro su nudo mal hecho y se acercó para corregirlo, desató y volvió a atar.
— Listo.— dijo, con una sonrisa.
Jimin se inclinĂł hacĂa atrás y su cabeza quedĂł en el hombro ajeno.
— Jin Hyung, usted huele muy bien. — comentó.
Jin se inclinó y olfateo al pequeño rubio. — Tú también hueles bien, muy dulce.
— A mi no me gusta mi aroma. — comentó después de alejarse de Jin. — Nos vemos luego, Hyung.
Seokjin se quedĂł pensativo, cuando Jimin dijo eso su voz fue baja y su aroma cambio ligeramente.
Después de cambiarse se dirigió a la cocina pero fue detenido por un olor que lo hizo sentir intranquilo.
<¿Lo hueles?. Está cerca. Muy cerca.>
Jin escuchĂł a su lobo quien tambiĂ©n estaba intranquilo. Camino en direcciĂłn a la puerta en dĂłnde estaban los insumos, siguiendo aquel aroma. ParecĂa que estaba en un trance, uno que lo hacĂa moverse sin Ă©l poder hacer nada al respecto.
— ¿Te puedo ayudar en algo?.
Jin alzĂł su mirada encontradose con la del moreno.
«Muy alto.»
Pensó. Y entonces una vez más aquel aroma se hizo presente, haciéndolo sonrojarse.
— Perdón, yo solo ... — hablo apenado sin saber que decir realmente.
— No te preocupes, es más, déjame aprovechar y presentarme. — dijo. — mi nombre es Kim Namjoon, bienvenido chef Kim. Min me puso al tanto de todo, lamento mucho no poder haberme presentado ayer.
— No se preocupe. — Jin hizo una reverencia. — Si me disculpa, volveré a la cocina.
Jin huyĂł de la habitaciĂłn, las fermonas del gerente eran de un alfa dominante, pero el hombre ni siquiera las estaba esparciendo entonces ÂżPor quĂ©?, ÂżPor quĂ© sentĂa que si se quedaba un segundo más junto a Ă©l explotarĂa?.
Eso era peligroso.
Namjoon vio al chico correr fuera de la habitaciĂłn, un exquisito aroma a JazmĂn se colo por su fosas nasales y sus ojos cambiaron a dorados.
<
Namjoon, ÂżQuien es ese Omega?>.
Pregunto su lobo, inquieto.
— Es... El nuevo chef. — Respondió, cerro sus ojos y disfrutó de aquel aroma.
Los siguientes dĂas fueron bastantes extraños para Seokjin, cada vez que estaba junto al gerente su lobo se inquietaba, pero no es como si fueran destinados, entonces ÂżPor quĂ©?. ÂżGustarle?. ¡Por la luna!. ÂżA quĂ© omega no le gustarĂa ese alfa?. Alto, hermoso, una radiante sonrisa que no deja ver muy seguido, unos labios que te hacen divagar en tu cordura y unas fermonas que te hacen estremecer, es el alfa perfecto, pero Jin estaba allĂ por trabajo, no para andar buscando un alfa, no importa que tan bueno estuviera, y con eso en mente se mantuvo alejado del alfa, solo le hablaba cuando era realmente necesario; incluso se comenzĂł a esparcir el rumor de que Seokjin odiaba a Namjoon, por la manera en que lo ignoraba o como le hablaba sin llegar a querer algĂşn tipo de confianza.
Aquellos rumores llegaron a los oĂdos de Yoongi quien termino por reprender a su amigo.
— ¿Que crees que haces, Alfa idiota?.— exclamó molesto, se dirigió a la puerta y la cerro para poder hablar en privado con su amigo.
— Yo no estoy haciendo nada, él es quien me ignora. — Bufó. — parece un cachorro asustado huyendo de mà cada vez que intento acercarme.
— Quizás sea por tus fermonas.— comento pensativo.
Namjoon se olfateo a si mismo sin entender.
— ÂżQuĂ©?. ÂżAcaso no lo has notado?. — al ver la cara de su amigo entendiĂł que no, diĂł un vistazo al calendario sobre el escritorio y volviĂł la vista al moreno. — tus fermonas han estado un poco fuerte los Ăşltimos dĂas, al punto que me causas náuseas. ÂżTu rut está cerca?.
— No, aún falta un poco más de dos semanas. — explicó.
Yoongi lo miro con una ceja arqueada. — Averigua que mierda pasa, no quiero perder a Seokjin, nuestra reseña fue excelente gracias a sus platillos y los comensales hablan muy bien, ese chico es un genio y no quiero que se sienta incomodo aquĂ.
Namjoon asintiĂł a las palabras de su amigo, pero ÂżQuĂ© podĂa hacer?. El Omega no querĂa estar ni a cuatro metros de Ă©l, pero eso lo descubrirĂa esa noche.
Después del cierre, Namjoon espero a que todo el personal se fueran y pidió a Seokjin hablar en la oficina.
— DĂgame, Sr. Kim ÂżQuĂ© desea hablar conmigo?.— pregunto Seokjin, sin hacer contacto visual con el moreno.
— Primero que todo, quisiera que por favor me mirará a los ojos cuando me hables.— dijo.— no estás aquà por ninguna queja laboral o por parte de tus compañeros, es más, me atrevo a decirte que gracias a ti hemos avanzado mucho en las reseñas y la popularidad va en aumento. — Namjoon se acerco hasta el Omega que se encontraba sentado frente al escritorio. — Quiero saber si tú me odias.
Seokjin apretó sus puños sobre sus rodillas. — ¿Por qué dice eso?.
— Por tu actitud hacia mĂ. — dijo con simplicidad. — Me has ignorado de una manera bastante obvia, ÂżQue más puedo pensar?. Y si es asĂ, e hice algo que te disgustara, lo lamento mucho.
Seokjin escuchaba atento, pero su lobo estaba inquieto, el aroma abrumador del alfa lo hacĂa sentir caliente, tenĂa que salir de esa oficina, ¡Ya!.
— Lo lamento mucho Sr. Kim, pero podrĂamos tener esta conversaciĂłn otro dĂa. Yo realmente... No me siento... Bien.
Seokjin bajo su cabeza, sus palabras eran lentas, y Namjoon sintiĂł el aroma de las fermonas del Omega.
— ¿Seokjin?. ¿Estás bien?. Tú... ¿Estás entrando en celo?.— preguntó sin acercarse más al chico.
— Yo... No lo sé...Yo... Duele...— sollozo. — Esto es raro... Duele.
Namjoon apretó sus puños, ese Omega estaba entrando en celo, ¿Por qué justamente ahora?.
— Ayúdeme... — pidió, jadeando. — Por favor.
— No sabes lo que dices.— Seokjin comenzĂł a esparcir sus fermonas. — ÂżAcaso no sabĂas que tu celo estaba cerca?. ÂżNo tomaste tus supresores?.
— Yo nunca... HabĂa tenido un celo. — confesĂł, cabizbajo. — yo... No sĂ© que hacer, duele mucho. Por favor, ayĂşdeme.
Namjoon suspiro, se acercó hasta el Omega y se arrodilló frente a él.
— EscĂşchame bien, te llevarĂ© a tu casa, tomarás algunos supresores y tendrás que aguantar, ÂżBien?. Soy un alfa, si estoy mucho tiempo cerca de tĂ yo tambiĂ©n podrĂa perder el control y te aseguro que eso no es lo que quieres.
Seokjin abriĂł su boca, su respiraciĂłn era agitada, sus mejillas sonrojadas y tenĂa mucho calor; sentĂa un dolor en su vientre y su entrada palpitar mientras se mojaba. A sus 24 años de edad, nunca habĂa presentado su primer celo, era un Omega, si, pero su caso era peculiar, desde su desarrollo como omega y a pesar de estar expuesto a fermonas de alfas , Jin no habĂa presentado su primer celo, pero todo cambia cuando el aroma de aquel alto alfa lo hizo estremecer, desde ese entonces Jin cuido la distancia, porque sabĂa que algo ocurrĂa pero no querĂa descubrirlo, pero a veces las cosas no salen como lo planeamos y para Kim Seokjin no habĂa una excepciĂłn.
Su cuerpo se estremecĂa y buscaba con angustia y necesidad el calor de algo o alguien, sus ojos entrecerrados miraban a su alrededor, estaba dentro de un auto y a su izquierda, el gerente de restaurante conducĂa, pero ÂżA dĂłnde?. Seokjin querĂa preguntarle pero sus palabras no salĂan, para cuando pudo sentirse más conciente de si mismo, estaba en un enorme departamento y Namjoon lo tenĂa cargado mientras se encaminaba hasta una habitaciĂłn.
— Escuchame, irĂ© por supresores para tĂ, quĂ©date aquĂ, estarás a salvo. — dejo a Jin con cuidado sobre la cama. — luego de que te los tomes podr-
— ¿Me dejará sólo?.— interrumpió. — por favor, no me deje solo.
— Es necesario que consiga supresores.
— Ayúdeme. — pidió, sus ojos se cristalizaron. — Alfa, por favor...
— No sabes lo que me estás pidiendo...— Namjoon lo miro con atenciĂłn, un paso en falso y caerĂa ante el Omega. — no eres consiente de ti ahora mismo.
—
Alfa... por favor.
Aquella voz hizo que Namjoon reaccionara, de manera rápida empujó a Seokjin de espaldas a la cama y se posicionó sobre él.
— ¡Basta!. — exclamó. — mañana te arrepentirás de lo que me estás pidiendo...
Por favor Omega, no quiero que me odies.
— No lo haré.
Seokjin subiĂł sus brazos para enredarlos al cuello del alfa. Sus ojos cambiaron de marrones a azules y su mirada pedĂa a gritos que aquel alfa lo tomará.
—
Alfa...
—
Alfa...
Namjoon sintiĂł las fermonas de Jin esparciendose por toda la habitaciĂłn, su lobo inquieto, buscaba salir y tomar al Omega, pero Namjoon no se lo permitiĂł, con delicadeza acariciĂł la mejilla del Omega y rozo sus labios sin besarlos realmente.
— No te arrepientas para cuando salga el sol. — advirtió, sus ojos dorados y su voz ronca hicieron estremecer a Seokjin quien al sentir las fermonas del alfa, despertó un deseo totalmente desconocido.
Namjoon terminĂł por cortar la distancia y comenzar asĂ un beso desenfrenado que robaba el aliento del inexperto Omega.
Jin cerro sus ojos, ladeó su cabeza y al mismo tiempo buscaba la manera de arrancar su ropa que le estorbaba, ante la acción, Namjoon sonrió ladino, se alejo un poco y ayudó al Omega a desnudarse y al mismo tiempo, hacerlo él.
Seokjin abriĂł su boca levemente al ver el falo endurecido del alfa, era grande, muy grande, torpemente, comenzĂł a tocar el miembro endurecido y necesitado de atenciĂłn.
— ¿Esto entrará en m�.— trago saliva.
— Solo si tú quieres. — respondió ladino.
Alzó su mirada para encontrarse con los ojos dorados del alfa. — ¿Me dolerá?.
— Trataré de que lo disfrutes.
Su voz era cálida a los oĂdos de Seokjin, su lobo inquieto pedĂa a gritos salir.
Namjoon colocó al joven Omega de horcajadas sobre su regazo, dirigió sus dedos a la entrada ya bastante húmeda del chico e introdujo el primer dedo, sacándole un gemido agudo al chico. Namjoon movió sus dedos sintiendo el fluido viscoso chorrear por sus dedos.
— Estás muy mojado.— comento, acto seguido comenzĂł a besar el pecho ajeno, rozaba con su nariz la piel, disfrutando del aroma de las fermonas del Omega, ese olor a jazmĂn era tan delĂ©itante que lo hacĂa sentir tranquilo y a la vez tan necesitado.
‹Mi Omega›.
DeclarĂł su lobo.
Namjoon sonriĂł con perversiĂłn, ya para ese momento tenĂa tres dedos dentro de Seokjin.
— Alfa...ahg~ ... Más.— pidió. — ¡Quiero más!.
— Tan necesitado.— beso el cuello del chico y después paso su lengua de manera lenta y tortuosa. — Tan hermoso.
Namjoon tomo su miembro y lo dirigiĂł a la entrada de Seokjin, quiso ser gentil, pero Seokjin estaba impaciente, de una estocada agresiva se dejĂł caer sobre su miembro mientras dejaba escapar un grito de dolor y placer.
— Alfa, Alfa~... — Gimió descontrolado.
Namjoon apretĂł su mandĂbula mientras arrugaba el entrecejo, no querĂa romper al Omega, pero el pequeño estaba tan caliente, tan necesitado, no querĂa ser agresivo pues era claro que era su primera vez. Sin embargo Seokjin comenzĂł a cabalgar de manera desvergonzada, buscando sentir más a profundidad el miembro del alfa, era una locura, las fermonas se mezclaron entre sĂ envolviendolo a ambos... Y Namjoon dejo a un lado sus pensamientos y comenzĂł a mover su pelvis, penetrando con fuerza al pequeño Omega que le exigĂa más.
Namjoon lo posicionĂł debajo de Ă©l y comenzĂł a arremeter con fuerza y precisiĂłn, Seokjin gemĂa enloquecido por la sensaciĂłn que estaba experimentando, su cuerpo y su mente no estaban en los mismos planos.
Seokjin enterrĂł sus uñas en los omĂłplatos del alfa, al mismo tiempo que lamĂa el cuello del hombre, siguiendo sus instintos comenzĂł a morder con suavidad.
— Omega, no. — advirtió.
— ¿No te gusta?.— pregunto meloso.
Namjoon no respondiĂł, continĂşo con sus embestidas se separĂł hasta quedar arrodillado, sujeto las caderas de Seokjin y las alzĂł para penetrarlo con mayor intensidad, Seokjin junto sus piernas y pego al torso de Namjoon, sintiendo su nalgas rebotar con la pelvis del Alfa, su vientre palpitaba al igual que su miembro, su orgasmo se aproximaba.
— Alfa... Ahg~ ... ¡Alfa, me vengo!.— exclamó nervioso.
— DĂ©jalo salir.— respondĂo. — correte para mĂ, omega.— ordenĂł.
— Abrazame.— pidiĂł, enrojecido, sus pupilas brillaban con intensidad, su cabello estaba alborotado y las gotas de sudor recorrĂan su frente, sus labios hinchados y rojizos por la intensidad de los besos formaban una O con cada embestida.
Namjoon disfruto de la imagen del pequeño Omega, era hermoso, ¿Cómo es posible que un Omega sea tan hermoso?. Separó las piernas de Seokjin y se acercó, paso una mano por debajo de su cintura y la otra la posicionó en su cabeza, no dejo de moverse, el también estaba al borde del climax; cuando Seokjin dejo salir su escencia, Namjoon lo penetro con fuerza y su miembro comenzó a agrandarse.
— Alfa.. A-Alfa, duele, no, no alfa, duele.— dijo al sentir como el falo comenzó a crecer dentro de él.— por favor, me duele, duele mucho.
— Shh, calma.— susurrĂł, comenzĂł a besarlo para calmarlo y distraerlo un poco. — AsĂ, besame. — dijo sobre los labios de Seokjin.
Seokjin cerro sus ojos, Namjoon liberĂł sus fermonas y Seokjin se sentĂa tranquilo, ¡Dolia!, por supuesto que dolĂa pero, los besos del alfa lo hacĂan sentirse en un limbo entre el dolor y el placer.
Namjoon dejo salir su esencia y para cuando su miembro volvió a su tamaño normal, salió de Seokjin.
Los ojos de Namjoon seguĂan dorados, su respiraciĂłn era agitada y su mirada pesada se pasaba sobre el cuerpo del Omega.
— ¿Alfa?.
Namjoon sujeto las caderas de Seokjin y lo volteó para dejarlo arrodillado de espaldas a él, se acercó y mordió suavemente su hombro, causandole un dolor placentero.
—
Omega... Inclinate
.— ordenó.
Seokjin se erizĂł ante la voz del hombre, su cuerpo se moviĂł obediente sosteniendo su peso sobre sus antebrazos.
Namjoon se inclinó y mordió una de las nalgas dejándole una marca bastante visible, Seokjin movió sus caderas por la sensación, Namjoon comenzó a besar y mordisquear sus nalgas al mismo tiempo que las amasaba y estrujaba.
Seokjin se aferro con fuerza a las sabanas cuando sintiĂł una vez más el miembro del mayor entrar en Ă©l, las embestidas eran fuertes y agresivas, Seokjin chillaba alto cada vez que recibĂa una nalgada por parte de alfa.
Para cuándo el sol saliĂł, irrumpiendo en la habitaciĂłn del alfa, Namjoon dormĂa tranquilo mientras abrazaba al Omega.
Seokjin tenĂa marcas por todo su cuerpo, y Namjoon tenĂa la marca de una mordida en su hombro.
Ambos habĂan pasado toda la noche teniendo sexo, sin imaginarse que su primer encuentro cambiarĂa sus vidas.