Una razon para vivir

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Summary

¿Por qué? Aunque lo he intentado, aunque me intento levantar, he sido maltratada, pisada y escupida desde el día que nací. Estoy rota, como un juguete viejo roído por el tiempo. mal uso, la vida que me tocó estaba corrompida desde el inicio, ya no puedo soportarlo más. porque sé que esto no va a cambiar, por eso decidí acabar con esto... estoy cansada de ser un juguete. Al final yo también soy una persona ¿sabes? Yo... me rindo. Sinopsis: Nuestra protagonista es una mujer a la que le ha tocado ver lo peor de la humanidad, comenzando por sus padres. Cuando tuvo la primera oportunidad de huir, lo hizo, pero eso no cambió a mejor. Cada pizca de ganas de vivir, ganas de levantarse y seguir adelante fueron minadas. Jamás conoció lo que era una amistad sincera y llegó hasta el punto en el que ella finalmente se rindió.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Por primera vez en mucho tiempo sentí paz, no tenía problemas para respirar o para pensar... Si me hubiera sentido así toda mi vida, no hubiese saltado en primer lugar. Aunque mi muerte se acercaba, se sentía bien, el viento en mi rostro y la certeza de que mi sufrimiento iba a acabar, era reconfortante.

Había elegido el edificio más bonito y alto. Egoistamente queria ver las grandes luces una vez mas, era espectacular verlo desde tan cerca, por eso... fue donde decidi suicidarme.

Pero el sonido del metal chocando, me arrebató el sentimiento de paz. Dos hombres enmascarados estaban cayendo en picada mientras se peleaban, parecia que podian caminar en el mismisimo aire, uno de los hombres tenia unos ojos de color verde oscuro, sus ojos era profundos como el abismo, de solo verlo la insertidumbre se apoderaba de mi cuerpo, parecia que podia cortarme usando unicamente la mirada.

Ambos combatientes tenían el fuego del odio en sus miradas y sus vidas corrieron peligro con cada tajo, pero ninguno dejó salir una palabra de su boca o un gesto de miedo.

Sus movimientos eran tan veloces que me costaba ver las maniobras de ataque que ambos contrincantes usaban, estos hombres emanaban una aura asesina que erizaba mi piel. jé, curioso porque de todas maneras iba hacia mi propia muerte.

Uno de los hombres se aventajo y en medio de un choque de espadas le propinó una patada en el pecho a su adversario, la cual uso para impulsarse hacia arriba, quedando por encima de mi, alzo su espada hacia el cielo.

Se abalanzó en mi dirección y pensé que me iba a cortar, pero en cambio se impuso propinándole una patada en el abdomen, generando dolor intenso.

Siento como pierdo el conocimiento, por el dolor que se propaga por todo mi abdomen,mi vista empezó a oscurecerse mientras me mareaba.

Cerré mis ojos y exhale mi último aliento.

Abrí mis ojos y sentí un dolor insoportable en todo el cuerpo, quise gritar pero sentía que me faltaba los pulmones para hacerlo, quise pedir ayuda pero las palabras no simplemente no salían, quise moverme pero mi cuerpo tampoco respondía.

pude escuchar la voz de una mujer de fondo.

- ¡Y a mí me tienes que estar jodiendo! Por mucho que te deba favores, no pienses que soy tu esclava y te lameré las bolas cuando me lo ordenes! - La voz de la mujer molesta se escuchaba desde lejos.

- ¿Deberme la vida no es suficiente? ¿Te tengo que recordar que no fuiste capaz de matar a tu hermana y casi pierdo mi vida por ello? - La voz grave de un hombre se escuchaba junto a la voz de la mujer.

- Te he salvado la vida yo misma, ¿recuerdas? Ya no es mi problema tu puta arma maldita ni los demonios que salgan del poder de esta. No voy a regresar a ese mundo en el que estás metido hasta el cuello. Yo me rehúso a morir como todos - se le escuchaba a la mujer molesta.

- ¿Qué quieres a cambio? - dijo el hombre.

No creo que entiendas. No quiero nada. No voy a ponerme en peligro solo porque se parece a ella.

- Te dije que no es por eso -

- Entonces, dame la maldita respuesta... -

-Porfavor... almenos sanala, yo la llevo conmigo-.

- Te has vuelto vulnerable, Yin, y sabes que él se aprovechará de eso... Está bien, te haré el favor, te sanaré, pero eso es todo. Espera aquí mientras hago mi trabajo - dijo la mujer.

Escuche una puerta cerrarse, pude ver a la mujer, tenía el pelo morado y los ojos rojos carmesí, la mujer me desnudo y aplicó unas cremas que sacó de una caja en el suelo, yo no era capaz de poder hablar, pero mi cuerpo tampoco tenia ningun reflejo, me zarandeaba y hacia lo que quería con mi cuerpo, el dolor de mi abdomen se intensificó durante este proceso pero tampoco me podía quejar.

Puso su mano en mi vientre y recitó unas palabras en un idioma que no alcanzo a adivinar, seguido de eso, un dolor intenso se dispersó por mi cuerpo, mis pulmones se llenaron de aire y me permitió quejarme del dolor por primera vez.

Sentía como si cada parte de mi cuerpo se quemara y, mientras el dolor aumentaba, recuperaba el sentir de mis extremidades.

La mujer había estado murmurando. Mientras murmuraba, sus ojos brillaban, su pelo se encendía en un fuego morado que no se propagaba y una brisa proveniente de ella se extendía por toda la habitación.

Apenas la mujer terminó de murmurar, el brillo de sus ojos, el fuego, la brisa se fueron junto con mi dolor, extrañamente me sentía bastante bien e incluso liviana.

La mujer se giró y dejó unas prendas, hizo un gesto con la mano para que me las pusiera, me limité a asentir con la cabeza.

Sentí miedo de hablarle y sin pensarlo mucho prefería tener algo de ropa primero, la mujer se limitó a ordenar las cremas que había usado.

Me vestí rápidamente con lo que me había ofrecido: un pantalón y un camisón de mangas largas de color negro. Las prendas eran bastante holgadas y pesadas. Me puse la capucha que tenía el camisón. Había un espejo en aquella habitación y sentía que el traje que me había puesto tenía un aura de ninja.

En situaciones normales, probablemente me hubiera reído. Me sentía bastante ridícula; los zapatos eran unas botas que, curiosamente, eran bastante ligeras.

-Es eso o mis vestimentas de combate las cuales muestran más piel de lo que la cubren. Ahora vete de aquí-dijo la mujer, mientras abría la puerta de la habitación.

Antes de salir, me tomé un segundo para ver la habitación; el suelo y las paredes estaban hechos de madera negra. Toda la habitación inspiraba un ambiente pesado; aquel cuarto apenas estaba adornado por aquel espejo de antes.

Estoy demasiado confundida... ¿Será esto el cielo? ¿Qué carajos pasó? Me siento desprotegida y nada de lo que veo a mi alrededor me tranquiliza.

Aun con la incertidumbre y el miedo tomando el control de mi mente, abrí la puerta que me señaló la mujer y lo primero que atrajo mi atención fue ver al hombre que vi mientras caía a mi muerte, lo reconocí por sus característicos ojos verdes.

Él me miraba intensamente, sentía que la mirada de ese hombre podía ver lo que de verdad pasaba por mi cabeza en ese momento.

Sentía que por un momento se había detenido el tiempo cuando lo vi, su presencia inundaba la habitación. Volví a la realidad cuando presté atención a la nueva habitación en la que me encontraba y me alivié. Era una simple sala de estar, común y corriente.

- Gracias, Kayt. Cuando necesites algo, llámame. Te debo una - dijo el hombre a la mujer.

Kayt, por su parte, se sentó en un sofá de cuero que tenía en su sala y se sirvió un trago de whisky de la mesita que estaba en frente; la mujer miró hostilmente al hombre.

El hombre asintió y me señaló “ven”.

Seguí al hombre hasta afuera del departamento, subimos las escaleras del edificio y se detuvo cuando llegó al tejado. Recostó su espalda en la puerta después de que yo saliera.

- Te debo unas disculpas, casi soy el culpable de tu muerte hace unas horas - dijo el hombre. Aproveché para darle una mejor vista; era un hombre con un físico muy marcado y se podía notar por el traje que tenía puesto. Parecía ser que el traje era de un material bastante flexible pero resistente; el traje negro le marcaba la musculatura, tenía una capucha y una máscara que ocultaba su rostro. Intuyo que debajo de esa máscara de tela negra se oculta un hombre bastante atractivo. En su espalda tenía una katana de empuñadura negra; el traje cubría todo su cuerpo excepto sus hombros y brazos.

-Era mi intención morir en la caída - le respondí con voz seria.

-Hay mucha gente que da su vida por proteger a gente como tú, entrenan y pelean para eso. ¿Por qué la desperdicias? -

- ¿Yo? ¿Protegida? Desde que tengo uso de razón, solo he sido un maldito vertedero al que le puedes tirar mierda. Lo soporté con una sola esperanza, pensé que tal vez, solo tal vez, cuando me independizara todo mejoraría, que podría alcanzar la felicidad... al menos la paz. Yo solo quiero acabar con esto... - Mi voz se agrietó, mis lágrimas volvieron a seguir el sendero ya recorrido de mis mejillas. Me volví a sentir abrumada y ahogada, después de todo, era obvio que seguía... viva.

-Lamento frustrar tus planes, pero tampoco te permitirá acabar con tu vida- dijo el hombre seriamente.

Corrí hacia el borde, quiero acabar con esto, ya no puedo más, pero él fue mucho más rápido que yo, me abrazó y me inmovilizó.

- ¿Por qué? - Me quedé estupefacta, sentí que no podía respirar, esto simplemente no podía estar pasando. - ¡¿Por qué?! Ni siquiera me permiten matarme a mí misma... ¿Cuánto más me van a quitar? - Me soltó y caí de rodillas en ambos pies.

- ¿Quiénes te hicieron daño? - me preguntó, se interpuso entre el borde y yo.

-Todos... todo... lo que alguna vez he conocido jamás ha parado de lastimarme...- le dije, entre lágrimas.

Se arrodilló y con su mano alejó el pelo de mi rostro, secó mis lágrimas con sus ásperos pulgares.

-Déjame enseñarte lo bonito de vivir... -

-Difíciles palabras de creer... no existe nada para mí, solo quieres aprovecharte de mí, como todos-.

-Soy un hombre de palabra... puede que no tenga mucho que ofrecer, debido a que constantemente tengo que poner mi vida en peligro, pero puedo cumplir mis promesas-. su voz era más amable.

Se quitó la máscara que ocultaba su rostro, dejando ver su rostro. Como pensaba era muy de buen ver, estaba perfectamente afeitado, tenía rasgos latinoamericanos, era estúpidamente perfecto.

-Tú eres la única con vida que ha visto mi rostro-.

- ¿Y tus padres? -

-Muertos... el último que conoció mi rostro fue mi maestro-.

- ¿Quién eres? - Algo alrededor de él, la muerte, el hombre era un misterio.

-Soy un simple humano... pero también soy aquel que evita que los demonios se levanten, cuando la oscuridad de la noche baña las ciudades yo peleo una vez más para evitar que el mal vuelva a florecer-.

Era demasiada información trillada para entender... ya me dolía la cabeza de tanto ser bombardeada con cosas que simplemente no termino de entender, primero la pelea en una caída libre. Había ignorado lo que la bruja me hizo por unos momentos por miedo, pero ya no puedo más, ni siquiera sé si estoy soñando... yo solo quería llegar a la nada, pero cada segundo que pasa siento como la opción se escapa de mi alcance.

Solo quiero detenerlo todo, dejar de sentir, de ver, quiero morir.

-Hay gente que, por su beneficio, intenta usar a los demonios, criaturas que alguna vez nuestros ancestros derrotaron y sellaron en armas, pero hay una cierta persona con mucho poder que quiere reunirse todas y liberarlas.

- ¿Y qué carajos tiene que ver eso con dejarme morir? - le pregunté con la voz cortada.

-No peleo para que la gente se suicide-.

-Aún hay vida para ti- Dijo el hombre con una seguridad que se me hacía enfermiza.

-¡Y una mierda! Lo he intentado todo, pero solo consigo ser engañada y desechada - le grité.

-Entiendo que la vida puede pegar duro a veces, pero aún hay mucho por lo que vivir. Parecía un maldito discurso de los que puedes encontrar en internet, discursos moralistas y baratos.

-Yo solo quiero acabar con mi vida... ¿No tengo derecho a eso? Dime, ¿no tengo derecho a decidir qué hacer con mi vida? Mi vista se hacía borrosa mientras mis lágrimas no paraban de salir.

-Dame una sola oportunidad... una sola...- el hombre se veía extrañamente afligido.

-Yo solo quiero dejar de sufrir... - dije mientras secaba mis lágrimas y respiraba profundamente.

-Por favor, confía en mí. Aquello que te hace sufrir, voy a acabarlo. Si no lo consigo, yo mismo acabaré con tu vida y con la mía. Su mirada afilada volvió a hacer acto de presencia.

Tal vez si él hubiera llegado un poco antes... solo si hubiera llegado mas temprano, lo hubiese visto como mi héroe salvador, como mi caballero de armadura azul. pero ya es demasiado tarde para mi, el verme en el espejo, el sentir como la gente me mira, el recordar lo que me hicieron, me amarra y al final siempre me termina ahogando...

-No entiendes... Me odio a mi misma, cada vez que me levanto por la mañanas y me miro al espejo me doy asco, solo soy un juguete... un maldito juguete roto, me duele... el pecho me duele y mucho. cuando intento dormir o disfrutar de algo, siento que me ahogo y es constantemente... pero nunca terminó de ahogarme y morir... ¿cómo puedes solucionar eso?- musité con la voz rota mientras lo miraba a los ojos-.

- ¡Acompáñame! Olvida quién eres. Si lo que necesitas es venganza, te la daré, solo si es eso lo que necesitas para sellar el pasado. Yo te ayudaré en eso, no solo eso, ¡prometo... no, juro que te mostraré lo bonito de vivir! -

-Almenos respondeme ¿por que?...- me seque las lagrimas una ultima vez.

-Por qué te pareces a alguien que alguna vez... ame... alguien que ya no está viva... cada vez que te veo la recuerdo a ella, eres la viva imagen de ella, se que no eres ella, pero verte sufrir verte querer matarte a ti misma, la veo a ella molesta conmigo por no hacer nada... y lo se, se que lo que veo es simplemente un fantasma en mi cabeza, pero ella significo todo para mi-. su voz de agrieto al final, una única lágrima recorrió su mejilla, como dije antes, mi vida es proteger y por proteger me hago matar, si nisiquiera te puedo proteger a ti entonces ¿qué clase de mierda soy yo?.

-Cinco días... te doy cinco días, si no puedes demostrarme que hay luz en esta vida de porqueria... me mato- el hecho de que pusiera su propia vida en juego resonó en mis oídos, y aunque técnicamente le di la oportunidad a él... esa oportunidad me la di a mi misma. Anteriormente ya habían querido ayudarme, pero nadie había puesto su vida en juego por eso, y aunque puede ser una mentira, ya he creído muchas.

- Gracias, mi nombre es Yin Suzuki - dijo mientras se volvía a poner la mascarilla.

- El mío es Sara -.