Cautivo.

Summary

¿Crees que el amor puede forzarse? ¿Qué puede haber un vínculo entre una presa y su cazador? ¿No? Pues Susanoo está a punto de descubrir eso. Un alfa que ha estado solo por mucho tiempo decide comprar una esposa en el mercado negro. 🖤 Susanoo x Anubis. 🖤 Omeverse.

Status
Complete
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1.



—No por favor! ¡Para! -gritó un omega muy inofensivo.


Anubis  se encontraba regresando a casa después de un largo día laboral en el mercado vendiendo sus hierbas medicinales.


El Omega iba de lo más tranquilo, empujando su carreta de madera llena de pequeños palitos de plantas medicinales, como para que alguien viniera a molestarlo.


Un auto iba detrás de él, siguiéndolo sin llamar mucho la atención, pero mientras más oscuro se ponía, más oportunidades habían. El auto se detuvo detrás del Omega, la puerta se abrió, y él salió. Atacó al Omega por detrás, lo abrazó fuertemente y lo arrastró hacia el interior del auto. El Omega de inmediato comenzó a gritar, pero lamentablemente no habían personas alrededor para que vinieran en su auxilio.


-¡No! -gritó al ser empujado fuertemente al interior del auto, el Omega de inmediato comenzó a forcejear y a tratar de escapar, pero fue inútil. Ese sujeto le dió un puñetazo en la cara y el Omega quedó inconsciente.


-¿Dónde estoy...? -todo se veía oscuro, ni siquiera él mismo se podía ver entre tanta oscuridad. Anubis a ciegas se hincó en el suelo ¿Dónde estaba y que había pasado? ¿Fue secuestrado? ¿Pero por quién? Él no le había hecho nada malo a nadie para merecer esto, el Omega no comprendía por qué habían tantas personas malas en este mundo buscando hacerle daño a otras personas -. Mamá... papá... -pronunció con un quebrante tono de voz al darse cuenta de que ya no los vería más -. Mi... -comenzó a sacudir su ropa y a buscar su dinero, no había nada. Aparte de secuestrarlo también le robaron. Cuándo de pronto, una puerta se abrió, dejando entrar una luz en el interior de la habitación. Un hombre grande y fuerte apareció ante él, el Omega abrió los ojos como platos ¿Qué iba a hacerle? ¿Y por qué? ¿Él que le hizo para terminar aquí? Su único pecado fue vender plantas medicinales sin permiso -. No... no... -pronunció con temor al ver que ese sujeto alto y fortachón se acercaba a él lentamente. El Omega quiso retroceder y huir pero no había donde ocultarse.


Ese sujeto lo tomó del hombro y sin mucho esfuerzo lo levantó del suelo. El Omega se estremeció, parecía un cachorro asustado en estos momentos. El Omega temblaba, un hombre desconocido lo tomaba fuertemente del hombro y él no sabía que hacer. El alfa sonrió, ese Omega sin duda era encantador, se vería hermoso y atractivo en su casa, sería un buen sirviente y un buen esposo. Susano hace mucho tiempo que necesitaba uno, después de la muerte de su esposo, él había estado solo y sin compañía (con excepción de su hijo). Pero ya era tiempo de cambiar, que tuviera una nueva pareja y su hijo; una nueva madre. Por ello estaba aquí, aquí vendían esposas. Algunas personas (por ejemplo la mafia); compraban Omegas para prostituir, mientras que otras (los pervertidos enfermos); los compraban para torturar, maltratar y hasta matar. Pero él no, él solo venía por un esposa fiel y cariñosa.


Normalmente él estaría en contra de todo esto, pero en su defensa, estaba desesperado, había tenido cita trás cita, y cada vez que veía a una posible pareja, siempre le hallaba un defecto. Pero con una esposa comprada no tendría defectos, podría educarlo, hacer que se comporte como él quiera. Las "Esposas compradas" ó "Esposas vírgenes" eran las más caras de este lugar y casi no habían a la venta, la mayoría ya habían Sido Omegas que habían perdido la virginidad con alguien. Por ello, estaba muy feliz, tenía a una esposa sin estrenar.


-¡No! -gritó el Omega al sentir como ese sujeto lo cargaba sobre su hombro y lo sacaba de ahí, el Omega golpeó al maldito sujeto en la espalda usando sus puños, pero aún así, no lo dejó en Paz -. ¡Por favor! ¡Por favor no! -el Omega no sabía las intenciones de ese sujeto, solamente sabía que emanaba un aura amenazante. El alfa gruñó por los golpes producidos por su omega, sabía que comprar una esposa sería una tarea bastante dura. Antes de subir al Omega a su auto, le tapó la boca y le ató las manos, así no haría ruido y tampoco llamaría la atención no deseada de la policía. Anubis se estremecía mientras ese sujeto lo recostaba en el asiento trasero de su camioneta.


Cuándo Susano por fin llegó a su destino, metió su auto en el garage y después de ello, cerró la puerta de este mismo. Anubis temblaba, un sin fin de pensamientos lo atormentaban, no sabía quien era esta persona ó cuales eran sus intenciones con él, solamente sabía que, su madre y padre le advirtieron sobre que esto a veces pasaba y tendría que tener cuidado. En defensa del Omega, jamás pensó que le llegaría a pasar, pero aquí estaba.


Atado y amordazado en la parte trasera de un auto. El temor del Omega aumentó en cuanto ese sujeto abrió la puerta de la camioneta y lo sacó del vehículo. Ese sujeto lo abrazó y lo ayudó a entrar por otra puerta, en cuanto estuvo dentro de su casa, el Omega pudo apreciar un niño jugando en el suelo, parecía un pequeño Omega, con los cabellos negros y las manos blancas, pero la expresión de calma en los ojos de Anubis desapareció al ver el rostro del infante, tenía la mitad de la cara quemada. Anubis entró en pánico ¿Qué clase de mounstro era ese? ¿Lastimar a un pequeño de esa manera? ¡Imperdonable! El Omega comenzó a patalear, no quería ni imaginar que es lo que ese maldito sujeto le haría a él que era casi un adulto.


-¡Hola, papi! -gritó el pequeño omega con una enorme sonrisa al ver a su padre entrar por la puerta del garaje -. Oh... tienes a un nuevo amigo... -sonrió felizmente. ¡¿Su hijo?! ¡¿Ese mounstro lastimó a su propio hijo?! Definitivamente, Anubis sabía que ese alfa lo iba a matar en cuanto lo violara. Susano cargó al Omega sobre su hombro y lo sentó en el sofá.


Hace un año, su esposo murió en un terrible incendio, aunque él trató de salvarlo, tan solo pudo sacar a su pequeño bebé de la casa, cuando trató de regresar por su esposo, su antigua casa se desplomó. Algunas personas lo culparon de haber provocado el incendio, pero él tenía una cuartada, estaba trabajando y volvía tarde del trabajo, no pudo estar ahí a la hora que el incendio fue provocado, la otra teoría de los policías es que, su esposo lo provocó ó fue instantáneo.


-Así es... Hana... -sonrió el sujeto que desde que lo sacó de ese edificio había permanecido serio. El alfa se hincó al lado del pequeño Omega de piel blanca y lo acarició -. Él es mi amigo... y también será tu nueva mami... -sonrió de oreja a oreja, el niño también lo imitó, Hana estaba muy feliz, desde que su madre había muerto, él se había sentido muy solo, los niños del vecindario no querían estar con él por su rostro casi quemado, y los novios de su papá siempre huían de él al verlo, estaba feliz de tener a una mamá.


-¡Si! ¡Una mami! -Anubis abrió los ojos como platos ¿Acaso ese sujeto lo trajo aquí para ser la madre de este niño?


-Ahora... -habló Susano muy calmado mientras acariciaba la cabeza de su pequeño niño -. ¿Por qué no vas a la cocina? Prepararé la cena en un momento... y tengo que hablar con tu nueva mami... sobre cosas de adultos... -el Omega asintió y sonrió, su papá le iba a enseñar las reglas a su nueva mamá. El pequeño Omega de inmediato recogió su peluche y fue hacia la cocina. Y cuando su hijo se fue, el alfa regresó a su rostro serio y volteó a ver al omega con indiferencia. Anubis se tensó.


-De acuerdo... -se levantó del suelo, le quitó el pañuelo a Anubis de la boca y comenzó a hablar. El Omega tomó una bocanada de aire -. A partir de hoy, me perteneces, pagué una enorme suma de dinero por ti... lo único que pido a cambio, es que, cuides a mi hijo como tuyo... -lo fulminó con la mirada -. Mi Hana perdió a su madre en un incendio hace un año... los padres y los niños del vecindario le temen por cómo quedó su rostro... -alegó -. Así que, estas serán las reglas... Uno: No trates de escapar. Si lo haces, llamaré al sujeto que te secuestró en primer lugar y créeme, a ese sujeto no le gusta perder con su mercancía, podría volver a venderte a un burdel. Dos: Sé amable con Hana... Hana no tiene a nadie y yo trabajo casi siempre... Tres: Te comportarás como una buena esposa. Si los vecinos te ven por la ventana ó notan tu presencia, solo sonríe y no digas nada más, no trates de pedir ayuda; no trates de llamar su atención, no digas que eres un rehén y yo no voy a lastimarte y tampoco voy a hacer que regreses a ese basurero del que te acabo de sacar -escupió -. ¿Has entendido bien? -el Omega no dijo nada, tan solo se le quedó viendo al sujeto ese -. De acuerdo... -suspiró con pesadez, no sabía si el Omega había entendido, pero por su bien, esperaba que sí, el sujeto que se lo vendió era un cazador entrenado, si su esposa escapaba, solo tendría que hacer una llamada y él se la traería de vuelta.


Susano desató las muñecas y tobillos del Omega, a decir verdad, su nueva esposa era muy joven para él, sin mencionar que también muy hermoso. Solo esperaba que su nueva esposa supiera cocinar las comidas favoritas de Hana. El Omega muy inseguro se levantó del sillón, no sabía si ese sujeto hablaba enserio ó tan solo era una treta para tomarlo por desprevenido y violarlo.


-Ve a la cocina... -ordenó Susano, Anubis se estremeció y de inmediato fue hacia la puerta donde el pequeño Omega había entrado hace apenas unos minutos antes. El pequeño Omega estaba sentado en la mesa, comiendo una manzana, en parte, Anubis sentía tristeza y ternura por cómo tenía la cara. Era un bebé muy hermoso, pero también, estaba arruinado. Susano no tardó en entrar -. A Hana le gustan los espaguetis con Carne... ¿Puedes prepararlos? -habló en un tono autoritario. El Omega se tensó y asintió -. Eso es bueno... -susurró, algo que Susano no le había mencionado al Omega es que, en su casa habían varias cámaras de seguridad escondidas para vigilar a Hana y ahora; para vigilarlo a él.


Anubis de inmediato buscó una olla con la mirada, no lo dudó y de inmediato la colocó en la estufa con un poco de agua. Ahora mismo es cuándo agradecía a su madre por enseñarle a cocinar.


-¡Qué rico! -gritó el pequeño infante con el rostro dañado, ya le había dado una probada a la comida de su nueva mami, y sabía igual de rico que a cómo su padre le cocinaba. Anubis suspiró aliviado, no quería ni imaginar que es lo que ese fortachón le hubiera hecho si no le agradaba su comida. Pero lo bueno, es que si le gustó; tanto al infante como al adulto.


-¿Te gustó, hijo? Que bueno, tu madre va a cocinarte todos los días, apartir de hoy... -le sonrió a su pequeño de manera serena, para después colocar una mano sobre la mano de Anubis, el Omega de inmediato se estremeció por el contacto-. Querido esposo, tu sasón es exquisita... de verdad muchas gracias por cocinar algo tan delicioso para nosotros dos... -fingió una sonrisa. Aunque sonreía, su tacto hacia Anubis era fuerte e intimidante. El Omega tembló un poco, ya había captado que tenía que seguirle la corriente al loco este para poder sobrevivir. Anubis lo imitó.


-Ya veo, de verdad me alegra que te haya gustado, esposo... -habló con voz temblorosa, fingir de verdad se le daba pésimo. Susano retiró la mano del Omega de inmediato. El alfa se levantó de su silla.


-Bueno, debo regresar al trabajo... -pronunció para después darle un beso a Anubis en la frente -. Adiós, esposo, regresaré pronto... -y diciendo esto se separó del Omega y se acercó a su hijo para darle un beso también en la frente.


Susano era guardia de seguridad, así que, trabajaba mayormente en las noches y por esa razón, es que había decidido poner cámaras en su casa. El Omega apreció como ese sujeto salía por la puerta que daba a la sala. Después de escuchar que el auto salía del garage, el Omega se levantó de su asiento, fue hasta la puerta principal e intentó abrirla, pero nada, no pudo. Aunque claro, no se detuvo ahí, fue hacia la puerta que daba al garage y también tenía llave, fue a la puerta trasera y también estaba cerrada. Así que, no lo dudó, Anubis de verdad quería escapar y regresar a casa. El Omega tomó un jarrón de la sala y lo lanzó contra la ventana, el vidrio de la ventana estaba intacto, como si fuese indestructible, nada comparado a como el jarrón había quedado ¿Pues que clase de enfermo era el dueño de la casa?

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