DEVORARE

All Rights Reserved ©

Summary

En el sexto día del séptimo mes, año X250 de la era Territorial, el Gran Continente Aisa, la máxima extensión de tierra en Iterar, fue testigo de una calamidad sin precedentes. En el firmamento, cientos de esferas oscuras aparecieron, causando confusión entre la población. La bienvenida al caos fue precedida por la fractura de estos entes esféricos, cuyo interior se desbordó en densas nubes negras que cubrieron los cielos. Las precipitaciones que siguieron fueron solo las primeras lágrimas derramadas ante el inminente pandemonio.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

La muerte

Nuestra historia comienza en el modesto pueblo de Cres, localizado en el Reino de León. Este lugar, con enormes praderas que en días de verano danzan con el cálido viento, se centra comercialmente en la agricultura y la crianza de ganado. Sin embargo, los jóvenes, anhelan convertirse en cazadores o guerreros con la bendición de los dioses.

De esos prados viene Aren, un joven de quince años que, emocionado como un vendaval, se dirige al centro del pueblo para recibir oficialmente la bendición de Artemis, dios de la caza. Orgulloso de seguir los pasos de su padre, un cazador.

Sin embargo ...

Enigmático son los designios del destino. Durante la ceremonia de bendición, extrañas esferas aparecieron en el firmamento, causando una enorme confusión y temor entre los habitantes, como aquel que siente una presa ante un cazador. Para terminar de acrecentar el miedo aquellos entes esféricos se fracturaron liberando densas nubes negras las cuales se precipitaron en una lluvia de lo más peculiar.

El sacerdote del pueblo, en un intento de calmar a la multitud, proclamó que se trataba de una bendición de los dioses. Los pobladores, aunque inquietos, intentaron aceptar la explicación.

¿Dioses? Es cierto, hay que agradecer - pensaron los pobladores.

La ceremonia quedó en pausa hasta que la lluvia cesara. Seis días después, el sol volvió a salir. La calma después de la tormenta, o quizás, la calma antes de la tormenta.

Gustosos, los pobladores salieron a las calles para disfrutar de los cálidos rayos del sol, preparando un festín para dar la bienvenida a los jóvenes a la adultez mediante la bendición divina. No obstante, toda aquella jovialidad fue interrumpida por un grito de horror.

La calma antes de la tormenta.

Aren, que se encontraba en la plaza en ese momento, al escuchar los gritos, buscó desesperadamente a su familia. Mientras corría, observó una escena impactante: hombres intentando alejar a extrañas criaturas humanoides de tez verdusca. Superados por ellas algunos aldeanos cayeron muertos a manos del extraño enemigo, causando un terror indescriptible en el joven.

Aren quedó acorralado, inmóvil por el terror, hasta que un grupo de personas atacaron a las criaturas. Sin embargo, todo fue a peor cuando apareció una criatura corpulenta, del tamaño de una casa, que devoró a un hombre partiéndolo a la mitad dejando correr ríos de sangre además aquel monstruo derribó una casa con una enorme viga de madera. Los escombros cayeron sobre Aren, en ese momento su mente yacía aturdida mientras poco a poco perdía la conciencia escuchando al fondo los gritos de la desesperación.

Al despertar, Aren no sabía cuánto tiempo había pasado en la siniestra y oscura cueva formada por las ruinas. Solo pensaba que era una horrible pesadilla, un crío que perdió todo en un día.

“Quiero vivir, quiero encontrar a mi familia” - se repetía mientras sollozaba en posición fetal hasta quedar completamente agotado.


Pasaron tres días hasta que Aren encontró un pequeño orificio por el cual veía el exterior, pero aun sin las posibilidades de escapar. Las criaturas seguían afuera mientras pelean o hablan en su extraño lenguaje, acompasado por horribles gritos de mujeres y niñas; provocando en él una gran desesperación por saber si su madre o hermana no eran las que gritaban.

El hambre y la sed eran una tortura insoportable. Aren comenzó a remover rocas para escapar, encontrando un lugar con más espacio que le permitió estirar su cuerpo. Sin embargo, seguía necesitando alimento y agua.

Pasados dos días, todo esperanza de salir vivo de aquel lugar se había ido y solo esperaba la inminente muerte. Pero entonces, escuchó un gran bullicio exterior, más de lo usual, probablemente una pelea.

-¿Qué pasa?, la luz de la luna de pronto se ha apagado-

-¿Qué es este líquido que comienza a caer rápidamente?- se cuestionó Aren

Aquel líquido comenzó a caer rápidamente, formando un charco rojo.

-Es... Es... !!!SANGRE!!!-

Las pocas fuerzas de su cuerpo solo le permitieron gritar ante la vista de ese horrendo líquido. Un instinto bestial, locura primigenia despertó. Bebió aquella sangre con pequeños trozos de carne. Espeso y pestilente mana que le permitió recuperar algunas fuerzas lo suficiente para una ambigua esperanza

-Puedo vivir, debo vivir, quiero vivir-

Bajo los escombros de un pueblo destruido, unos pequeños ojos buscan ayuda a través de una grieta, pero nadie responde. Aren, a sus quince años, ha perdido todo: su hogar, su familia, su humanidad.