Dionisio; Aegon Targaryen

Summary

El mar la escupió y la arrastró hasta sus pies, siendo encontrada y confundida con una Targaryen.

Genre
Romance/Drama
Author
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: “Winter is Coming”

SU cuerpo fue arrastrado por las agresivas olas del mar hasta llegar con la superficie rocosa. Piel pálida, helada, llena de guijarros y arena debido al revoloteo del océano. Su vestimenta hecha un completo caos, exhibiendo mayor parte de la desnudez de su cuerpo.

Las bajas temperaturas del Norte hicieron que el inconsciente cuerpo de la muchacha se tensara y este obtuviera aún más un color pálido, sus labios morados y su cabello se llenara de escarcha.

Repentinamente pasos apresurados logran acercarse hasta la ubicación de la joven. Rápidamente alguien la sujeta entre sus brazos y la coloca boca arriba. Los ojos de la mujer la observan con detenimiento y después acerca su oído hasta el pecho de la adolescente. Algo agitada, espera a escuchar los latidos de su corazón y cuando logró detectar unos cuantos se vio en el apuro de comenzar a practicarle una maniobra para lograr que expulsara todo el agua salada que había tragado.

Tras varios intentos, la mujer norteña observó desesperanzada a la chica que yacía recostada sobre la superficie con su boca entreabierta. No había nada más que hacer.

No obstante.

Al disponerse y ponerse de pie, por vencida y realizando que la muchacha se encontraba completamente ahogada... La mujer escuchó tosidos. De inmediato devolvió su atención al suelo, observando cómo la chiquilla de hebras color grises -por la suciedad- escupía agua y entreabría sus ojos.

La boca de la mas adulta se entreabre y se arrodilla a un costado de ella, obligándola a que se sentase y proporcionándole unos golpecitos en su espalda.

— Has estado muy cerca de no lograrlo. —habla por primera vez la norteña, acompañando su oración con una risita. Después, está se retira un velo que cubría su cabeza de las bajas temperaturas para ayudar a arropar a la joven, la cual comenzaba a titiritear por el frío. — Pero aparentemente los antiguos dioses decidieron darte una segunda oportunidad para continuar esta travesía que se llama vida.

La más joven se abraza así misma con la tela recién proporcionada, tenia la vista perdida y lucía completamente confundida.

Skoriot am nyke? (¿Dónde estoy?) —interroga en un hilo de voz, girando su rostro lentamente para encontrarse con el de la norteña.

Ninguna de la dos entendió su lengua. Sin embargo, la castaña logró identificar algo que era innegable.

Cabello blanco, ojos color púrpura y lengua valyria.

Debía tratarse de una Targaryen.


Familia del Rey.


La más adulta se muestra sorprendida, pero casi alarmada. ¿Cómo era posible este suceso? Jamás en su vida había visto a los descendientes del Rey Viserys... pero sabía que tenía dos hijas y una definitivamente de aparentemente la edad de esta joven.

¿Era una princesa?

— ¿Eres la hija del Rey? — comienza el interrogatorio la mujer. La platinada frunce su entrecejo, pretendiendo comprender el idioma de la adulta que tenía a un frente suyo — El Rey Viserys Targaryen. —la mira expectante — Dragones, cabello blanco, ojos púrpuras... hablas valyrio.

La aparentemente Targaryen desvía su mirada de la castaña hacia el mar completamente absorta. Ella no...


Recordaba nada.


Haber realizado eso, causó que su visión se nublara y repentinamente volviera a perder la conciencia. La norteña la atrapó entre sus brazos, la vio con el entrecejo fruncido. ¿Que probabilidad había de que una pescadora se encontrara a una adolescente ser escupida por el mar en Puerto Blanco?


¿Qué debía hacer?









La mujer de cabellos blancos abre sus ojos lentamente, sintiendo una fresca sensación sobre su frente.

— Sh... Tranquila. Estás segura aquí. —le habla en un murmullo la mujer, bajo la tenue luz de unas velas.

Ella no comprendía mucho, pero entendía lo que la adulta le decía. Todo su alrededor daba vueltas, esas paredes de ladrillos parecían venírsele encima. La de sangre valyria relame sus labios y entrecierra sus ojos, en busca de modular algo coherente.

— ... Estaba... Estaba volando por los aires... —susurra con la garganta seca.

La norteña arruga su entrecejo al escucharla. Entonces también compartían la misma lengua.

— ... Caramba... —da un respiro y se aparta un poco de ella, reposando el trapo húmedo sobre la frente de la joven— No hables demasiado o podrías volver a desmallarte, dulce mujercita. El mar te ha escupido como si fueses su hija, te he cambiado esa ropa empapada que traías para evitar una fuerte enfermedad con estas bajas temperaturas... El invierno está por llegar.

¿Invierno...?

— Así es, estás en el Norte. Específicamente a las afueras de Puerto Blanco dentro de Poniente. —le sonríe un poco — No sabía que el Rey Viserys Targaryen tuviera una preciosa hija divagando por los cielos...

Las blancas cejas de la chica se fruncen con confusión.

— ... Poniente... Poniente es... Westeros... —permanece en silencio, pareciendo hacer memoria.

— De todas formas, ya he mandado una paloma a Winterfell... Lord Cregan Stark... ese muchacho sabrá que hacer para regresarla a su hogar, Princesa.

— Yo... —la referenciada intenta sentarse en su lugar — No... No sé de que está hablando. No... recuerdo nada.

— Tranquila. —la mujer coloca una mano sobre la coronilla de la más blanca — Seguramente sufriste un accidente y tus recuerdo se habrán esfumado... pero te aseguro que estos regresarán poco a poco como la espuma del mar.

Los ojos violetas de la chica se llenan de lágrimas, recordando vagamente como sus manos luchan por aferrarse a las riendas de... su... Se aferraba tan fuerte que incluso estas se astillaron y comenzaron a sangrar. Su respiración era cortada y el corazón estaba por vomitarlo tras caer de la montura y aterrizar en una superficie tan fuerte como cualquier roca. Se sumergía e intentaba de salir a la superficie, pero el oxígeno era tan pobre que, lo último que vio fueron las burbujas y la oscuridad del mar en la que se hundía.

— Creo que perdí algo muy importante. —expresa con pesar, observando las vendas en sus manos. —Yo estaba... intentando de... —nuevamente entrecierra sus ojos, buscando más recuerdos — Controlar a mí...

— ¿Dragón? ¿Es eso? ¿Volabas por los cielos antes de tu accidente?

Las orbes violetas de la valyria se pierden en un punto muerto, disociándose.

— Sí. —responde aturdida — Mí dragón... Lo perdí tras... caer.

— Vaya por todos los Antiguos Dioses... Claramente eres la rebelde hija del Rey Viserys. —comenta con cierto toque de emoción — Jamás en mi vida creí encontrarme a un miembro de la realeza. Es un honor, Princesa.

La joven permanece en silencio, no conectando con las palabras de la anciana.

— ...

La norteña la ve con detenimiento.

— ... ¡Oh! ¡Debes estar hambrienta! —se levanta de la orilla de la cama en un respingo.— ¡Te preparare un estofado y después tomarás un baño en lo que esperamos respuestas de Lord Stark! No tardará...

Tras no recibir otra reacción de la peliblanca, la mujer decide marcharse y cumplir con lo mencionado. Cuando la joven se encontró sola en esa pequeña habitación, está decide abandonar la cama en la cual reposaba y sigilosamente decidió inspeccionar el lugar fuera del alcance de la norteña.

El sito era frío, tanto que las pieles que cubrían su cuerpo no eran suficiente como para calentarla. Silenciosamente, sale del cuarto y a lo lejos escucha a la mujer trabajar. No pasó mucho tiempo, ni hizo tanto recorrido para cuando su cuerpo se queda petrificado y delante de ella hay una ventana, la cual a través de ella pudo observar un blanco en la superficie que logró cegarla. ¿Qué era eso y porque la vegetación y el suelo estaban pintadas de ese color?

Sus ojos brillaron ante el panorama vislumbrante. Parecía algo mágico que jamás en su vida había visto.

— Westeros... —murmura — Estoy en Westeros, el Norte, Puerto Blanco. Tengo un dragón, lo perdí tras caer al mar... ¿por qué perdí el control? Starfire siempre fue un dragón dócil y—

Pausa abruptamente al realizarlo.


Qēlosperzys


Starfire.


Era ese el nombre de su dragón.


Estrella de fuego.


— Starfire. —repite en un susurro — Me desobedeció... perdí el control después de ver ese muro. —comenzó a sentir el corazón latirle rápidamente y unas inmensas ganas de salir al exterior. — Necesito encontrarlo. —habló esta vez en voz alta y algo acelerada empieza a buscar con la mirada una salida.

Comenzó a moverse con mayor determinación y confianza, tanto que no escuchó a la mujer llamarla cuando abrió algo brusca la puerta del hogar. Sus pies descalzos de hunden en la nieve y ella omite o no siente inmediatamente la baja temperatura hacer contacto con su piel. Su cabello blanco se camuflajea entre la brisa y el panorama, sus pulmones se llenan de aire frío y la punta de su nariz y pómulos se tornan rojos casi al instante.

— ¿Dónde estás? ¡Starfire! —grita a todo pulmón, viajando su vista por el cielo — Māzigon arlī naejot issa, Qēlosperzys. (Vuelve a mi, Starfire)

— ¡Oye tú! —le grita la adulta, saliendo apresurada de su hogar detrás de la valyria— ¿Quieres morir de frío? —la sujeta de sus hombros haciendo que la joven girase a verla.

— Mujer. —la llama — Tengo que encontrar a mi dragón. Él me llevará devuelta a casa.

La mujer deja ir un suspiro.

— Agora Mormont, es así como me llamo, niña. Si continuas desprevenidamente aquí afuera, créeme que enfermarás y morirás a los pocos días.

— Usted no lo entiende. Starfire... tiene que escucharme, vendrá hacia mi en cuanto lo haga... él... debe estar asustado.

— Regresa al interior de la casa. Mírate, estás temblando del frío...

La joven lo realizó, era verdad. Sus ojos viajaron hasta sus brazos los cuales se encontraban abrazando a ella misma y su mandíbula se mantenía tensa y esta temblaba con el mismo ritmo que el resto de su cuerpo.

Quizás, la norteña tenía razón.

No dijo nada más, simplemente con algo de duda y aturdimiento, observó por última vez el cielo y después, caminó a regañadientes en dirección de regreso al hogar de Agora.

— Eso es. Come y verás que conseguirás más calor. La digestión ayuda mucho. —dice sonriente la mujer, observando cómo la valyria metía una cuchara de estofado a su boca.

— Este sabor parece ser algo nuevo para mi. —admite— Es extraño... porque reconozco la mayoría de las cosas... como el idioma en el que estamos hablando... poco a poco... logré identificar y entender lo que me comunicabas. Lo mismo ocurre con mi entorno... sí...

— Te lo dije. Esto que tienes es temporal. Cuando tu familia venga por ti, seguro recordarás muchas cosas más.

— ¿Cómo le consta que esas personas que mencionó... realmente sean mis relativos? —vuelve a comer estofado.

La mujer adulta deja ir una risita.

— Porque... tienes un dragón... Toda la familia real... Siempre han domado esas bestias, tanto así que por eso mismo están en el Trono de Hierro en Desembarco del Rey. La sangre valyria fluye en ti, es un hecho con esos ojos violeta y cabellos blancos. Es un rasgo único, tendría que ser ciega para no saber quién es tu padre. —continúa riendo tenuemente.

— Pero... —achina sus ojos — ¿A que se refiere? ¿No hay más individuos con esas características?

— Las hay... pero son contadas. No es cualquier familia ordinaria como las demás. Si tuvieras rulos dorados, ojos verdes que te analizan como león hambriento y esa energía apoderada, llena de ambición. Sabría inmediatamente que eres una Lannister.

La boca de la mas joven se entreabre con incertidumbre.

— ... Tampoco me preguntes mucho. Tan solo soy una pobre campesina que se informa de lo que merodea entre el viento y las voces de los reinos.

— Pareces saber mucho para ser únicamente una pobre campesina.

La más adulta deja ir una risita.

— Te sorprenderías...




Por supuesto la nota de la mujer de Puerto Blanco llegó hasta Winterfell a manos del Guardián del Norte, Cregan Stark. Un muchacho joven, que hace no mucho reclamó su lugar dentro de Invernarlia tras cumplir la mayoría de edad.

Sus ojos azules volvieron a leer repetidamente el mensaje desde el trono de su castillo.


"Tengo a la hija del Rey Viserys conmigo..."


— ¿Deian? —pregunta al aire el muchacho con el entrecejo fruncido. Después alza su mirada para buscar con esta misma a su primo-hermano. — ¿Tú creerías que una campesina de Puerto Blanco tiene alojando a la hija del Rey Viserys en su humilde hogar?

El otro Stark resopla entre dientes, sin poder creer lo que él Guardián le preguntaba.

— ... Seguro se tratará de una mujer que quiere atención y oro...

Cregan luce pensativo, incluso desliza una mano por lo áspero de su barbilla.

— Creo que deberías ir e inspeccionar el hogar de la mujer... Tú sabes, para descartar cualquier posibilidad.

— No estarás hablando en serio, Gan. —lo ve mal su primo.

— No te preocupes, Benton y Torrhen te acompañarán. —le sonríe de lado. El más alto se levanta de su trono y serenamente se acerca a Deian y le extiende el escrito. — Asegúrate de descartar cualquier cosa.

Inseguro lo ve y agarra la hoja doblada en cilindro.

— Verás que no se trata de nada. Mañana, cuando esté de regreso, te patearé el trasero. —le asegura, dando media vuelta, acomodando su abrigo de pieles con disposición de seguir las instrucciones de Cregan.

— Bien, te estaré esperando con vino y... tú postre favorito. —burlesco le guiña un ojo.

Deian asiente con su cabeza y deja ir una risotada.


Continuará...


Bueno, de momento dejaré este capítulo como introducción a esta historia. En un inicio se iba a llamar Prometeo, pero nada q ver jajaja. Por si no saben el título de esta historia pues es Dionisio, hijo de Zeus dentro de la mitología griega, quien es adicto al vino jejeje igualito que Aegon, sooo... si ya conocen mis historias ya sabrán que estas son oscuras y macabras, yo no perdono nada 🫦 recuerden votar y comentar por favor !!

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