Delicacy → SoonKwan

Summary

La repostería es un arte que requiere mucho tiempo, combinada con desastre a veces se llega a grandes resultados, la mezcla perfecta puede llevarte a los mejores. 🍰 ⚠️Datos ficticios, no todo lo mencionado respecto a la repostería es real. ⚠️No se autorizan adaptaciones y/o publicaciones externas. Disclaimer: Solo con fines de entretenimiento, no buscamos asumir las preferencias de nadie en ningún texto.

Genre
Romance/Drama
Author
AnFer
Status
Ongoing
Chapters
72
Rating
n/a
Age Rating
16+

Uno.

Crecer con dos hermanas mayores era sin duda un dolor de cabeza, pero al mismo tiempo una gran bendición puesto que la habilidad social de Seungkwan se había disparado al millón gracias a ésto.


Ser un niño pequeño rodeado de mujeres gracias a la ausencia por trabajo de su padre le ayudaba muchísimo a saber cómo tratarlas de manera adecuada sin dobles intenciones y no dudaba ni por un momento que el resultado de su educación fuese el causante de su gran popularidad en la academia de pasteleros más prestigiosa de todo Corea del Sur.


Seungkwan era guapísimo, adorable y con un carácter que embelesaba a cualquier persona que lo conociera, las mujeres realmente disfrutaban pasar el tiempo con él, él también disfrutaba pasar el tiempo con ellas ya que contaba con cualidades que la mayoría de los chicos no, como el respeto, la caballerosidad e incluso un gran carácter siendo coherente a su gran corazón.


No podemos evitar mencionar que su popularidad no era solo con las mujeres del campus, aunque, gracias a ella los chicos se acercaban a él, era hábil en su técnica para hacer flores artesanales con las manos, talentoso para preparar caramelo salteado y dedicado para emplatar cada preparación de forma cautivante, pero no solo eso le ayudaba sino que también era muy masculino dentro de las definiciones de su género.


Los deportes le encantaban, en sus ratos libres iba por la vida jugando en fines de diversión con los hombres del campus. Una ventaja de ser parte de la Academia Bula era que tenían mucha libertad después de clases si se dedicaban bien en sus horarios escolares por lo que contaba un un gran grupo de amigos, conocidos y admiradores de todos los cursos.


Seungkwan parecía tener la vida perfecta, era la galantería y seguridad andando gracias a eso.


Pero aún entre tanta perfección debía de existir algún talón de Aquiles ¿No?


En su caso era la chocolatería, materia que odiaba y en la cual la academia Bula se especializaba, añadiéndole a ese gran problema que Kwon Soonyoung, un alumno recién graduado fuese el nuevo catedrático encargado de impartirla.


Soonyoung era el otro lado de la moneda, si bien también era una persona bastante popular en el campus, él tenía tantos contrastes cómo defectos existentes.


Lo que le atraía a las personas de él era su resiliencia, aunque no mostrará tanta pasión o habilidad en otras áreas como la chocolatería cuando se graduó de la academia Bula, lo hizo siendo uno de los mejores reposteros galardonados en el país, además de el alumno número uno en su generación.


Incluso se había quemado las pestañas por irse a estudiar durante un año a Bélgica una especialización, regresando con diversos reconocimientos prestigiosos además de conexiones grandes que le permitirían, si quisiera, crear su propio imperio de dulces en Corea.


Pero por ahora se mantenía relajado, nadie sabía por qué había tomado la decisión de regresar a Bula para impartir clases con lo impresionante de su carrera a tan corta edad, se llevaba increíble con cada estudiante que llegaba a su aula, les tenía tanto amor y paciencia que era imposible no admirarlo.


Claro que.. también un lado muy travieso se le salía de las manos en ocasiones pero no podías negar que Soonyoung contaba con un gran grupo de personas que lo respaldaban en forma académica, incluso otros reposteros que enseñaban en la escuela lo estimaban demasiado, al grado de llamarse sus amigos.


Su hiperactividad llegó al grado en que le había acercado al propio fundador de la escuela haciéndose su amigo, pero ese es tema para otro rato.


Entre toda esa vida emocionante, también tenía un problema.


El nombre y apellido de éste era Boo Seungkwan.


No hay que crear mal entendidos porque Soonyoung realmente apreciaba a cada uno de sus alumnos pero con Seungkwan la vida lo ponía a prueba una vez más.


Para empezar eran increíblemente unidos en la infancia, cuando eran pequeños la hermana mayor de Soonyoung hizo amistad con el dúo mayor de la familia Boo al ser vecinos por lo que inevitablemente la amistad surgió de forma natural entre Seungkwan y él que compartían muchísimos recuerdos en común, pero todo cambió apenas entró a la secundaria cuando le perdió la pista a Seungkwan.


No habían terminado muy bien, todo gracias a una pelea estúpida, incoherente y sin sentido. Lo sabía, era idiota, pero las cosas se dieron de esa manera.


Era tan frustrante que Soonyoung con los años incluso se había olvidado de la razón del odio injustificado que recibió por parte de su mejor amigo de la infancia, pero gracias a eso Seungkwan lo despreció muchísimo.


Sus últimas palabras se quedaron grabadas en su mente durante tanto tiempo que aún las recordaba con claridad.


"Un amigo no me haría eso, yo realmente creí que podía confiar en ti.. pero desde hoy no quiero volver a verte."


Le dolió, y mucho, Soonyoung amaba a Seungkwan de maneras que incluso él no era capaz de comprender a tan corta edad. aunque fuese algunos años menor, aunque hiciera berrinche de cada cosa que no le daba, aunque pelearan diariamente incluso por el color de su ropa, realmente lo extrañaba muchísimo.


Por eso al enterarse de que Seungkwan siguió sus sueños al igual que él su corazón se le llenó de alegría y aceptó el puesto en la escuela quienes encantados lo recibieron con los brazos abiertos.


No le desanimaba para nada que su carrera durará cinco años y en dos no hubiese hecho ningún avance con el menor más que pelear..


Aún tenía mucho tiempo para seguir intentando y conocerlo nuevamente, no se rendiría tan fácilmente porque si algo sabía aprovechar demasiado bien eran las oportunidades que la vida le daba.