Quiero robarme a la novia

All Rights Reserved ©

Summary

Ella era mi crush, volvió al pueblo y yo voy a casarme con su gemelo. Avery y Yavery Sinclaire son los gemelos del pueblo, él era el popular en busca de aprobación y ella era la rara apática que no le interesaba la aprobación de nadie. Ella había sido mi crush en la adolescencia y ahora volvía al pueblo, divorciada, más sexy y misteriosa que antes. No contaba con que ella volviera, porque ellos ni siquiera se han hablado en años, menos me esperaba que lo hiciera para ser la dama de honor de mi novio, y definitivamente el factor sorpresa fue verla nuevamente y sentir de nuevo que todos esos sentimientos que según yo, habían sido enterrados, al parecer vivos ya que tenerla cerca y solo verla, me hizo caer embobada, otra vez por ella. ¿Qué actos de locura llegará a cometer la rara y misteriosamente sexy, Avery Sinclaire? ¿Cuánto aguantaremos ambas antes de ceder a la tentación de comernos la boca? ¿Cuál se los dos Sinclaire me llevará al altar o querrá robarme de él?

Status
Complete
Chapters
25
Rating
5.0 3 reviews
Age Rating
18+

1 Nada y todo de especial

Avery Sinclaire no era particularmente hermosa, no tenía un cuerpo de infarto, no resaltaba entre una multitud de gente, no era el tipo de chica que te llamara la atención, ni siquiera era alguien por quién te voltearias. Avery Sinclaire, no tenía nada llamativo, si hubiera una palabra para definirla sería fantasma o gris, y en efecto es lo que era, un ente que vagaba entre una multitud de gente.


   Pero si ella no tenía nada que te hiciera voltear a verla, por qué no podía dejarla de mirarla, por qué no podía sacarme de la cabeza esa manía que tenía de pasarse la lengua y tocarse su diente chueco que seguro lo torció al adquirir el mal hábito, por qué no podía dejar de pensar que su aroma corporal era la fragancia más exquisita, porque definitivamente no podía dejar de ver sus labios cuándo ella se distraía jugando con su boca, y soñaba con delinear con mi dedo índice su arco de cupido bien marcado, su boca algo pequeña, pero a mí parecer tenía la medida justa. Ella me hacía perder la cordura, soñaba cada noche con esos simples y muy comunes, ojos cafés, que los de ella de comunes no tiene nada.


   Sí, yo estaba enamorada y puede ser que algo obsesionada con Avery Sinclaire, pero ella me estaba prohibida, era, es la hermana gemela de mi mejor amigo.


   Todo estaba bien, yo había logrado superar mi enamoramiento adolescente, ella se había marchado del pueblo, había estudiado y hecho su vida lejos, hasta supe que se había casado y algo que no duró mucho, ya que estaba tramitando el divorcio. Avery no volvió al pueblo, al menos no por mucho tiempo, o por el tiempo suficiente para volver a revivir mi enamoramiento por ella. Ella estaba divorciandose de una misteriosa esposa, yo estaba por casarme. Ella era muy gay, yo por ella, el lo suficientemente gay. Ambas volvíamos de nuevo a estar juntas en un mismo lugar.


   ¿El único problema? Yo me estoy por casar con su hermano, ella es mi cuñada y acabo de mentir yo aún no había superado mi enamoramiento y ella volvía de nuevo al pueblo.


   —Hola Avy. Al fin llegas, pasa.


   —Hola mamá y Yavery.


   —En el comedor con Sky.


   Creí que podía hacerlo, que podría con esto, que no sería tan difícil volver a verla, pero me equivoqué porque ahora parada frente a mí, no queda nada de la adolescente tímida que usaba ropa holgada porque no se sentía cómoda con su cuerpo, ya que tenía algo de sobre peso, algunas espinillas de la adolescencia y ese maldito diente chueco que cada vez que se reía cuándo hablábamos se le veía tan lindo. Frente a mí ahora, esta parada una Avery adulta, una mujer madura, que tiene unos jeans que le marcan un buen trasero, y las caderas un poco anchas, su blusa es algo holgada pero el contorno del pecho marca unos senos que se ven firmes y algo grandes, su rostro tiene líneas bien marcadas en su mandíbula y las líneas que se marcan ahora que sonríe son más notorias y ahí está, ese diente algo chueco que llevo amando como a ella, desde siempre.


   —Hola.


  —Al fin llegas —le dice seco, mi novio y yo le sonrió como boba—. Te esperabamos mañana.


   —Sí, bueno. Pensé en darles una sorpresa, así que sorpresa. Ella es Uma.


  Miramos ambos a su perra que es un Golden retriver, sentada firme al lado de ella, le ladra a Yavery en cuánto se acerca un poco a su dueña advirtiéndole.


  —No le gustan los extraños, está bien entrenada —Pero en cuánto a mí, me olfatea parándose en dos patas para que la acaricie—. Bueno, no le gustan algunos extraños.


  —Acá está tu cuñada —él se quita en medio y al fin puedo verla mejor, tiene el cabello lacio y brillante, y aunque usa maquillaje su expresión es cansada—. Voy a ayudarle a papá con el auto, ya vengo.


   —Hola Skylar, tanto tiempo.


   Me estira la mano, aunque quiero abrazarla y hundirme en ella, me aguanto, aparto la mirada forzandome a hacerlo. Creo que me la quedé viendo por demasiado tiempo y mi prometido está aca ¡Y es su hermano!


   —¿Estás bien amor?


  —Sí —Avery levanta una ceja, se mira, medio sonríe y aparta la mirada. Se dió cuenta, de lo poco discreta que fui al mirarla—. Ve a ayudarle a tu padre —él se marcha algo renuente a irse.


   —Que bueno volver a verte.


   —Sí, lo mismo digo. Iré a bajar mis cosas de la camioneta —señala con el pulgar afuera dando la vuelta para irse y le miro el trasero «Dios para un poco Skylar ¡Es tu cuñada!»


   —Claro ¿Quieres que te ayude?


   —No, estoy bien, gracias.


   Ayudaba a mi suegra en la cocina mientras Avery se está bañando, estamos hablando sobre la boda, los preparativos, las cosas que faltan y la verdad que es de lo único que se habla desde que prácticamente Yavery me propuso casamiento. Honestamente estoy un poco cansada de eso, mi nuevo puesto de trabajo por el que tanto me esforce en conseguir, se vió eclipsado por la propuesta.


   —¿Necesitan ayuda?


   —Haz la ensalada —le dice su madre.


   Ella se pone manos a la obra, ahora tiene una camiseta sin mangas, ancha de color gris oscuro y un corpiño deportivo que se ve por el hueco de los costados de la camiseta. Suspiro y trato de enfocarme en pelar las verduras, tengo que dejar de verla. Ella levanta su vista hacía a mí y me sonríe, le devuelvo el gesto, suspiro y trato de enfocarme en lo mío.


   —¿Qué tal tu trabajo? Mi madre me contó que conseguiste un cargo fijo en una escuela cerca ¿Cómo te está te va? ¿Te sientes cómoda ahí?


   Y por eso también me gustaba tanto ella, se interesa genuinamente en mí, en lo que me pasa, en cómo me siento.


   —Bien, los primeros días estuve algo pérdida, hasta que logré acomodarme. Los niños son divinos y mis compañeros son muy amables. Sabes lo difícil que es encontrar plaza segura en un pueblo y prácticamente trabajo con gente que nos dió clase alguna vez.


  —Sí, pero ¿cómo le hiciste? Brujería, vudú o tal vez homicidio.


  —Avery, deja tu humor ácido. El maestro que ocupaba el cargo de Skylar se jubiló, no fue algo sobrenatural, ni nada por el estilo —la reta su madre.


  —Que aburrido, definitivamente la historia de un homicidio motivado por un oscuro deseo de pertenecer a una secta de maestros y que fuera el ritual de iniciación para entrar a la organización, hubiera sido mucho más interesante —yo río y su madre la mira mal. Esta Avery adulta, me encanta, es igual de cómica que su yo adolescente y sus conclusiones nefastas para encontrarle sentido a un pueblo aburrido, me siguen gustando.


   Su hermano entra, se apoya sobre mí a mi espalda y me besa el cuello, me siento incómoda ante su gesto, su hermana aparta la mirada dándonos la espalda y yo me lo quito de encima de manera sutil.


  —¿Lograron hacer arrancar el auto?


  —Aún no.


  —¿Se fijaron que tenga corriente el alternador? Ese auto siempre ha tenido problemas con eso y...


   —Es lo primero que hicimos —le responde él— ¿Puedes ayudarnos? Después de todo, eras tú quién lo armaba y desarmaba como un Lego.


   —Me acabo de bañar —le dice y se señala la ropa y el cabello mojado—, aparte ya no recuerdo mucho de lo que hacía, seguro que la cago en realidad.


   —Bien —dice él, por un momento algo molesto—. Debo volver —me voltea y me besa de manera posesiva. Ella vuelve a voltear y yo corto el beso lo antes posible.


  Nos sentamos a comer y tocan un tema sensible sin el mayor tacto, noto la incomodidad de ella y trato de cambiar de tema, pero parecen empeñados en querer saber.


   —Finalmente nos mostrarás el rostro de tu exesposa o seguirá siendo un secreto —ella lo mira y se queda callada pensando un momento—. A esta altura pensamos que tal vez ni siquiera ella exista en verdad —lo dice con una risa y su padre intenta reír para no dejarlo solo.


   —No puedo hacerle eso a ella, aunque no estamos juntas, no puedo obligarla a salir del clóset.


   —¿Por eso te divorciaste entonces? Pensé que para que se casarán ella lo tenía asumido, después de todo...


   —Amor, ya es suficiente —le digo tocando su pierna y él calla—. Alguien me pasa el puré por favor —Ella me lo alcanza.


   —Me estoy divorciando, ella es real, este anillo es real —saca una cadena larga con un anillo en la punta que vuelve a guardar adentro de su camiseta— y no quiero hablar o volver a tocar el tema.


   —Bueno hija —dice su padre— ¿Por cuanto tiempo vas a quedarte?


   —Estoy de vacaciones, así que hasta la boda, supongo que es lo que hace una dama de honor —le resta importancia al asunto y toma la sal para echarle a su comida—, ayudar en con cosas de la boda.


   El almuerzo transcurre un poco más relajado y fuera del primer encuentro de los hermanos, no se presenta otra eventualidad entre ellos. Me sigue intrigando lo mal que se llevan, cuando en el pasado eran muy unidos aunque polos opuestos, dado que Yavery era el popular complaciente y Avery la apática que no buscaba complacer a nadie, el día y la noche, aún así eran unidos.


   ¿Qué pasó entre ustedes, para que te hayas ido del pueblo?


  ¿Qué los llevó a distanciarse?


  ¿Por qué parece que aún se odian?


  ¿Por qué nadie habla sobre eso, ni siquiera sus padres?


  Esas preguntas rondan todavía por mi mente. La miro, ella me ve de costado mientras habla con su padre en la punta de la mesa, me sonríe ladina y me ve por la vista periférica, para seguir charlando con él.


   Avery, ella nació primero y se quedó con el nombre, y no solo con eso, sino que también con más amor al parecer de ambos padres, Yavery nació después y se llevó una "Y" añadido a su nombre, y al parecer desde ese momento le declaró la una guerra silenciosa a su hermana compitiendo por el amor de ambos padres. Aunque a ella no le interesaba competir, jamás le interesó, pero aunque había una rivalidad entre ellos, se llevaban aparentemente bien o se amaban a pesar de eso, aunque supongo que no tanto, ya que al final continuaron por caminos separados.