Único
Advertencia ⚠️
Esto tiene cometido adulto, homosexualismo y traición. Si no es de tu agregado, me sería útil que lo ignoraras y por favor te retiraras, gracias.
Ahora si, sin más... disfruten la lectura 🤍
•
Jungkook jadeó.
Con su mano acelerando sus movimientos, sus caderas se contornearon contra el colchón, buscando su liberación. Desesperando por ello, con su mano libre tocó sus pezones, sus dedos húmedos. Él mismo chupándolos antes de llevarlos allí, pasándolos sobre sus tetillas. El frío tacto poniéndole la piel de gallina y haciéndolo temblar cada vez que un espasmo se presentaba ante su cuerpo por los rápidos movimientos de su palma en su miembro.
Gimiendo bajito al compás de los ruidos de al lado de su habitación, su flequillo húmedo sobre su frente. Cerrando sus ojos con fuerza, imaginando que era él quien recibía.
—¡Taehyung!
gritó su hermana.
Y se preguntarán, ¿que carajos está pasando aquí?
Pues si; Jungkook se estaba masturbando mientras su hermana tenía sexo con su novio.
Aunque no lo crean, todo tiene una explicación.
Sus habitaciones quedaban al lado, era obvio que podría escuchar todo sin ni siquiera forzar algo. Además de que ellos no sabían que la pared que los separaba era muy frágil. Huecos que hacían que los sonidos que se emitían allí, fueran escuchados como si nada y viceversa.
Lo cual Jungkook odio al principio con todo su ser, pero también lo cual Jungkook amo después con toda su alma.
Y escuchar a su cuñado gruñir, gemir, hablarle sucio su hermana y darle nalgadas mientras se la cogia, era de ensueños. Como los movimientos de la cama llenaban su habitación como si ellos estuvieran aquí... Jungkook quería sentirlo en carne propia.
Su hermana: Jyhio. Podía hacer lo que sea, ya que sus padres dormían del otro lado de la casa. Su habitación estaba bastante alejada y además de que no corrían con la suerte pésima de Jungkook. (Tener una pared con huecos)
Pero desde que Jungkook conoció a Kim Taehyung y lo vio a la cara por primera vez, escuchando su voz... viendo aquellos ojos... sus pensamientos de odiar aquello cambiaron radicalmente.
Y es que-¡Dios!, Kim Taehyung era de lo más caliente. Era su maldito hombre ideal. Jungkook siempre desde pequeño le gustaron los hombres y ahora más cuando conoció aquel grandulón tatuado, rubio, de ojos claros, piel bronceada y ni hablar de su voz... Te dejaba de rodillas si así lo quisiera. De metro ochenta, mitad Coreano y mitad italiano, manos grandes de infarto y con una personalidad encantadora.
Demasiado bueno, muy bueno.
Se sentía débil cuando le sonreía, y la primera vez que lo vio Taehyung fue tan amable con él. Era una increíble persona y se veía que quería mucho a su hermana.
Sus padres lo adoraron y de pronto era parte de la familia. Iban a campamentos juntos, a la playa, a la casa de los abuelos de Taehyung. Comenzaron hacer de todo de pronto juntos, Taehyung se volvió parte de la familia.
Lo cual hizo que comenzara a portarse como su hermano mayor, pero... no en el mal sentido, ¿saben?
Porque el escucharlo a través de una pared no fue lo único que lo hizo suspirar por él, sino que también Taehyung era demasiado liberar con él.
A veces lo tomaba de la cintura, le besaba la frente y las mejillas. Le acariciaba el cuello, los muslos, el cabello. De pronto ¡hasta lo sentaba en sus piernas! Y su familia ni se inmutaba, menos su hermana. Parecía estar acostumbrada, ya que Tae tenía hermanos pequeños.
Pero, ¿eso era válido tan siquiera?
—Levanta ese puto culo, amor.— y pudo escucharle claramente gruñirle a su hermana mientras esta gemía ahogada contra con lo que parecía ser su almohada.
Y Jungkook se vino fuerte sobre su mano, gimiendo ronco con su mano libre en su boca mientras el aire se le iba de los pulmones. Sus ojos casi se viraron, determinando que había sido el mejor orgasmo que había tenido entre todas las masturbaciones durante cuatro años completo que tenía escuchando aquello.
Su hermana tiene cuatro años y medio con Kim Taehyung. Entre ese "cuatro" años y medio, era más escenas sexuales de su hermana con Taehyung que conviviendo.
Ya recuperando el aliento, tomó el papel higiénico que estaba a su lado, escuchando a su hermana gemir enternecida. Supuso que se había corrido igual que Taehyung cuando no escuchó más los movimientos de la cama contra la pared. Sonrojándose violentamente como siempre al limpiarse la mano e imaginarse como se vería su mayor crush en el estado del orgasmo.
Mordió su labio inferior. Aún escuchando murmullos del otro lado, terminando de limpiarse cuando su celular sonó con una notificación.
Jimin puto🐣
Ñoño, creo que dejé mi libreta de matemáticas en tu casa.
12:58 a.m.
Jungkook lo ignoró, estaba tarde y lo más seguro es que viniera a su casa mañana a recogerlo. Así que le bastó con solo leerlo, dejando el celular debajo de su almohada y colocándose sus audífonos cuando tiro los papeles sucios, acomodando sus pantalones. Murmurándose a si mismo.
—Eres un sucio, Jungkook...
Para cuando despertó, sus auriculares estaban descargados, no teniendo uno de ellos en su oído derecho. Levantándose por las risas en la habitación de su hermana, refunfuñó molesto.
Se levantó, mirando la hora en su celular. Dando casi las diez y media, poniéndolo a cargar junto a sus audífonos mientras entraba al baño cuando la batería le dio el aviso de 10%.
—¡Jungkook!— escuchó a su madre al terminar, secando su cabello con una toalla pequeña mientras se ponía los pantalones después de colocarse la camiseta.—¡Jimin está aquí, cariño!
—¡Ya voy!
Y no era que Jungkook fuera un estudiante de preparatoria, Por Dios, claro que no. Cursaba su segundo semestre en la universidad de artes en Seúl. Tenia veinte años, y era...¿alto? Suponía que si, para su edad si: medía 1,76. Era guapo, un cuerpo esbelto, cabello un poco largo y negro azabache. Ojos grandes y tan brillantes, oscuros y lindos. Un lunar bajo el labio para morirse y ni hablemos de su increíble agilidad con el boxeo. Un chico fuerte pero sin exagerar.
Jungkook era hermoso, aunque se consideraba no tal cual así. Era bisexual ya que había tenido varías novias, aunque le gustaban más los hombres, no había tenido sexo con uno aún. Solo se había besado con varios chicos en algunas fiestas y se había manoseado con ellos. Pero si hablamos de sexo, Jungkook era experto con mujeres en ello.
—duras un montón.—su puerta fue abierta repentinamente. Jimin, su mejor amigo, castaño, bajito y tremendamente hermoso. Entraba fastidiado a su habitación.— y solo poniéndote ropa. Necesito mi libreta.
—buenos días a ti también, enano.—Jungkook sonrió burlesco, señalando con su cabeza el cuadernillo sobre su meseta.—Ahí está. Además de bajito, eres un ciego.
Jimin le sacó la lengua, golpeándole la cabeza juguetonamente con la misma libreta cuando la tomó antes de irse a la puerta.
— hablamos después, tengo que hacer algo con papá.—dijo con una mueca en el rostro, sonriendo antes de irse mientras le guiñaba el ojo.—¡adiós, Kookie! No te metas con nadie para que nadie te lo meta —susurró lo último con una escandalosa risa, Jungkook tirándole la almohada aunque falló cuando la puerta fue cerrada antes.
—quiero que me la metan.—puchereo.
Jimin era el único que sabía de su obsesión con su cuñado. Así que supuso que su guiño fue por ello al percatarse de que seguro vio a Taehyung en la sala.
Y por fin, ya listo para el día: Con sus pantalones deportivos de color negro y una enorme camiseta blanca. Salió al comedor descalzo, una hermosa sonrisa apareciendo en su rostro cuando vio a Taehyung al frente del televisor sin nada arriba, de espaldas.
Su hermoso brazo tatuado a la vista, reposándose sobre el espaldar de sofá. Su bello cabello rubio mojado y despeinado. Esos hombros que te daban ganas de arañarlos y es de... uff.
Jungkook mordió su labio inferior encantado.
Viéndolo mover su cabeza de un lado a otro, lo escaneó. Como si tratara de estirar su cuello. Los dedos de su brazo sobre el espaldar, haciendo una melodía imaginaria contra el sofá. como si fuera un piano mientras tarareaba una canción. Tecleando sobre su teléfono con la derecha.
—Buenos días hermanito. —el saludo de su hermana trayéndolo devuelta a la realidad, despeinado su cabello en un saludo cariñoso. Pasando a su lado para ir directo al pasillo a lo que parecía ir al baño mientras movía de forma elegante sus caderas, la bata de seda ayudándola.
Aunque Jungkook pensaba que era algo natural y no fingido, igual el también hacía eso al caminar sin darse cuenta. Muchas veces Jimin se lo había mencionado.
—buenos días a todos—Saludo en voz alta, su madre sonriéndole mientras servía el desayuno. —¿y papá?
—se está cambiando para ir a trabajar, se le hizo tarde.
Asintió, un poco ofendido cuando Tae no se inmutó por su presencia. Así que decidió afrontarlo, caminando hacia el sofá y sentándose a su lado izquierdo, justo donde tenía el brazo reposado. Dándose cuenta de que Taehyung estaba demasiado concentrado escribiendo algo en lo que parecía ser un grupo en kakao talk.
—¡buenos días!—Jungkook dijo alegre, su sonrisa ensanchándose cuando Taehyung lo miró y le sonrió de igual forma, envolviéndolo un brazo sobre sus hombros y acercándolo a él.
—pero miren quien tenemos aquí...—Río, apretándolo contra su pecho mientras aún tenía su celular en mano.—Buenos días, Jungkookie.
Dios, Jungkook amaba que le dijera así.
—hace ratito ya estoy aquí, hasta saludé y ni caso me hiciste.—su voz sonó dolida y dramática. Rápidamente Taehyung dejando su celular de lado al percatarse de su error, el lindo puchero en los labios de Jungkook llamando su atención.
—Oh no... no te vi, conejito.— dijo separándose un poco, pellizcando con sus dedos el puchero del menor.— eres demasiado lindo cuando haces eso.
Ay Taehyung, eres un amor.
Los vas a matar.
Claro que lo iba a matar, más cuando esos hermosos ojos lo miraron solo a él, ese brillo espectacular de su mirada, el amor y cariño que le trasmitían... los lunares de su rostro y oh-Padre nuestro que estás en los cielos, sus labios tenían que ser prohibidos.
Taehyung le sonrió, sus mejillas tornándose de un color rosáceo rápidamente. Apretando los labios con vergüenza mientras negaba, sus cabello siendo despeinado por la mano que se encontraba descansando sobre su pecho después de que lo abrazara. El calor de su piel desnuda contra su cuerpo y el perfume fuerte pero dulce de el mayor atormentándolo.
—tu cabello está mucho más largo, te ves bonito así.—le susurró, sus dedos enredados en las hebras de su cabello azabache. El suave tacto con algunos masajes siendo la causa de su felicidad.
—ya empezaste.—Jungkook giró su rostro, no permitiendo que viera su sonrojo humillante mientras sonreía pequeño.
Le gustaba, no iba a negarlo.
—oh vamos, sabes que es así.—Taehyung beso su mejilla, acariciandole el cachete por el otro lado con la mano que había desordenado su cabello antes de abrazarlo.—¿qué tal la universidad?
Jungkook suspiró, tratando de que no se notara las cosas que aquella acaricia hacía en su cuerpo.
—lo normal, todo bien hasta qué hay tres proyectos juntos jodiedome la vida.
Taehyung se río, apretando el cachete rellenito de su cuñadito. Su risa ronca haciendo su cuerpo temblar contra él.
Quería morderlo de lo tierno que era.
—entonces todo bien, sigue así.
Y Jungkook asintió, mordiendo su labio inferior encantado cuando Taehyung lo recostó contra su pecho, tomando su celular otra vez. Viendo al mayor escribir palabras sin sentido nuevamente con el grupo de sus amigos.
Divisando las grandes manos de Taehyung, aquellas uñas pulcras y bien acomodadas. Esas venas que resaltaban sin el mayor esfuerzo y algunos anillos que Taehyung al parecer se había colocado al despertar.
Sin tan solo...-
Su mirada bajo un poco más, ahora mirando los pantalones de seda de Taehyung de color gris que era lo único que llevaba, mirando un poco más allá. El bulto que se formaba en su parte íntima, sobre salía y supuso que Taehyung no se coló ropa interior. Un jadeo casi saliendo de sus labios cuando imagino cosas indebidas sobre él.
—Jungkook.—levantó la vista rápidamente, encontrándose con Tae que le sonreía otra vez así de bonito.— se que soy cómodo pero a desayunar.
Los dos rieron, levantándose al segundo llamado de su madre que los hizo caminar rápido a la mesa. El color rosa nunca abandonando las mejillas de Jungkook por lo atrevido que había sido al mirar cosas que no debió.
Más el día fue tranquilo, como siempre fueron risas y chistes en la mesa. Algo que siempre pasaban cuando Taehyung estaba presente, y no era que se quejase. Era el hecho de que su vida era más que maravillosa cuando Taehyung estaba aquí, su madre sonreía más por los pequeños halagos que Taehyung hacía de sur una madre maravillosa, o por lo linda que era aún a su edad o por el tan solo hecho de cocinar delicioso como siempre.
Jungkook sonreía igual que ella... aunque un poco más que enamorado.
Se suponía que hoy saldría con Taehyung como siempre hacían los fines de semanas. Su madre saldría de compras con su hermana para cosas de la casa y ellas. Y pasaría así el día con Taehyung mientras su padre le tocaba trabajar hoy, emocionado cuando las horas comenzaron a pasar rápido.
1:58p.m.
—Hey, adivina dónde iremos hoy.
Jungkook saltó un poco por la sorpresa, encogiéndose cuando el mayor se tiro en su cama al lado de él. Mirando al techo de igual manera y quitándole uno de sus audífonos para colocárselo así mismo.
—mmh... no lo sé.—trato de pensar Jungkook, una ligera sonrisa apareciendo en su rostro.—siempre me sorprendes. Pero no me lleves más a esa tontería de "quien no perrea pierde"
Taehyung carcajeó encantando, escuchando alguna música de "Official Arctic Monkeys" de fondo.
—pero fue muy entretenido, además no bailaste nada.—respondió indignado, siendo uno de sus mejores recuerdos con sus amigos y Jungkook. Girandose para mirar ahora de lado a Jungkook, su codo y mano sirviendo de apoyo para su cabeza cuando se apoyó en esta.
Jungkook negó riendo igual, su corazón latiendo demasiado rápido, sabía que lo estaba mirando fijamente. No queriendo aún verle tan cerca.
—totalmente fuiste el mejor, no sabía que podías mover las caderas así. — tomó valor, giró su rostro hacia el hombre que lo miraba desde arriba al lado de él. Apretando sus dedos contra su estómago cuando aquellas mariposas comenzaron hacer efecto, esa mirada tan precoz y caliente.
Bésame, por favor.
—hay muchas cosas que no sabes de mi, Jungkookie.
Oh.
Y aquel susurro hizo a Jungkook suspirar. Mordiéndose el labio inferior por pura inercia cuando se dio cuenta de su error. Esa voz haciendo millones de cosas sobre su cuerpo, esos ojos que lo miraban tan atentos a su reacción. Como si esperaba que pasara eso después de decir aquello.
Jungkook quería que la tierra se lo tragase. Las uñas de sus dedos lastimando su estómago cuando las enterró allí en un intento de estar cuerdo.
Pero nunca fijándose que sus rostros estaban demasiado cerca, tanto como para sentir la respiración de Taehyung mezclarse con la suya.
—otro día, inténtalo conmigo.—y Jungkook no sabía si aquellas palabras tenían doble sentido o qué. Porqué para él, todo lo que salía de la boca de ese hombre era doble sentido.
Asintió, tratando de permanecer cuerdo aún.
Taehyung tensó su mandíbula, el lindo rostro Jungkook así de cerca, descolocándolo un poco. Esos labios entre sus propios dientes y ese brillo en particular en sus ojos cuando lo miraba, el lunar bajo su labio... Taehyung le entraban unas terribles ganas de comérselo entero.
Aunque fuera a besos por toda esa carita hermosa mientras lo abrazaba... quería tenerlo contra él siempre, era una necesidad que se formaba en su pecho. El tan solo verlo sacaba cosas en él que ni el mismo conocía.
—así que, prepárate. Hoy saldremos temprano. Iremos con unos amigos que tenía en Italia.— y es verdad, a Jungkook se le había olvidado que
Taehyung era mitad italiano. Sonriendo en grande por sentirse siempre parte de de los planes de Taehyung desde que lo conoció.
—okay~
6:37p.m.
Jungkook amo el lugar. ¡Joder, siempre había querido venir a una fiesta en un puto bosque! Decían que eran alocadas y sumamente divertidas, y ahora mismo lo estaba comprobando mientras se acercaba junto a Taehyung después de parquear el auto del nombrado.
Y desde que habían subido al auto, Taehyung no había dejado de mirar de reojo a Jungkook. Hoy se había puesto más atrevido que nunca, un hermoso jeans claro con una correa negra sosteniéndolos en sus caderas. La forma que se ajustaban ahí era encantadora, esa chaqueta sobre su cuerpo con tela de algodón por dentro para protegerlo del frío, y oh... la pequeña franela blanca corta, dejando su ombligo a la vista. Y lo mejor de todo: Jungkook solo se había puesto una larga y fina corbata sobre su pecho marcado, mal puesta y mal amarrada, los collares de Plata dándole un toque más coqueteo a su outfit.
Una imagen demasiado hermosa.
Hermoso.
Siendo demasiado bonito con su cabello húmedos y ondulados cayendo sobre sus hombros . Y parecía un padre que quería proteger a su hija cuando algo de él creció al percatarse cómo algunas personas del lugar lo empezaron a mirarlo con tenedores en los ojos como si hubieran esperado toda su vida para aquel manjar.
Y no. Taehyung no iba a permitirlo.
—¡Tae!— el llamado sacándolo de sus pensamientos, una alegre chica rubia corriendo hacia él.
Jungkook la miro, apretando sus labios cuando vio lo bonita que era.
—Isabela, cuánto tiempo.—Taehyung la abrazo amigablemente, separándose de ella para girar a verle.— Questo è Jungkook, mio cognato.
Este es Jungkook, mi cuñado.
Y Dios... Jungkook tembló cuando el perfecto italiano de su Tae salió a flote.
— un piacere, Jungkook! ¡Un placer, Jungkook! —y Jungkook asintió, la chica era linda, amable y simpática. Un poco más tranquilo cuando ella le hablo coreano aunque no tan bien acentuado.—Hablo un poco coreano, estoy estudiando mucho.
Jungkook sonrió, y la chica chilló por lo lindo que era sonriendo.
—¡Que lindo es!
—lo sé.
Oh vamos, ¿Taehyung lo acaba de llamar lindo?
Jungkook se sonrojó, más halagos por parte de la chica dirigiéndose hacia el mientras se mecía de un lado a otro avergonzado. La mirada de Taehyung sobre el cuando no pudo aguantar la ternura de este, esas mejillas sonrojadas de un fuerte color rosa pastel y esa pequeña sonrisa tímida era lo mejor, sus brazos atrás de su cuerpo dándole una imagen demasiada bonita.
Jungkook era bonito, lindo, precioso, hermoso... Taehyung estaba más que consciente de ello.
—hola chicos— y Jungkook giró hacia la persona recien llegada a sus espalda, su boca abriéndose demás cuando un chico de una piel más bronceada, alto, de hermosos hoyuelos y cabello corto, los saludó.
—Nam... hey amigo, ¿cómo estás? Pensé que no vendrías.
—mmh, no esta mal salir algún día.
Jungkook lo miro de arriba abajo, y si no era con Tae, era con este. Pensó, un poco atrevido para su gusto.
Obvio no quería sonar aguafiestas pero Taehyung nunca le haría caso, así que... ¿que más da?
Obteniendo la misma mirada del recién llegado.
Jugó con sus labios entre sus dientes, metiendo las manos en sus bolsillos traseros cuando los mayores comenzaron hablar animadamente.
La música llegó sus oídos y una sonrisa saliendo a flote cuando una canción de The Weekend comenzó a sonar. La música nublando sus pensamientos y comenzando hacer cosas sin sentido.
—Taehyung—interrumpió apenado, disculpándose con una pequeña inclinación. —iré a bailar.
Taehyung asintió, acariciando su cabeza.
Odiaba que lo trata como bebé delante de las personas.
—yo igual iré a bailar, si quieres bailamos juntos.—ofreció Nam, y se sorprendió cuando este le ofreció su mano, aceptando gustoso cuando vio de reojo los ojos de su amor platónico escanearlos.
—sería todo un honor.
Para cuando Jungkook se dio cuenta, estaba moviendo sus caderas de forma lenta junto a la pista acompañada con la voz de The Weekend, mirando hacia arriba, sonrojándose un poco cuando Namjoon se acercó a su rostro, sus narices casi tocándose.
—te ves muy joven para estar aquí...—El aliento a menta golpeando su rostro, mirando los ojos oscuros de su mayor. Jungkook negó.—¿entonces, que edad tienes?
—tengo veinte... en algunos meses cumplo los veintiuno.—una sonrisa colocándose en sus labios cuando Namjoon lo giró en la parte del coro, pegándolo a su pecho de espaldas, envolviendo sus brazos al rededor de su cintura. Método que Jungkook no dejo pasar para moverse un poco más hacia el mayor.
—eres legar entonces—y dejo de escuchar cuando levanto un poco su mirada, encontrándose a Taehyung mirarlo desde árbol con algunos amigos al rededor que conversaban entre todos animadamente, los demás desapareciendo cuando sonrió de lado para él. Taehyung relambiendo sus labios cuando bebío de la lata en su mano, aún sin dejar de observarlo.— algo de que aprovecharse...
Jungkook cerró los ojos, el aliento de Nam sobre su oído haciéndolo tiritar un poco. Y es cierto que quería poner celoso a Taehyung pero, este hombre lo estaba volviendo como a poco en gelatina. Cambiando casi de parecer hacia este nuevo hombre a sus espaldas.
Las manos del más alto, bajaron a sus caderas y deteniéndose allí cuando la canción llegó a la penúltima estrofa, acariciandole con los pulgares la espalda baja. Jungkook subió sus manos al cuello del hombre detrás de si. Tratando de acariciar su cuero cabelludo.
Jadeando sorprendido cuando fue jalado de repente.
—¿pero que-
—discúlpame Namjoon, tengo que hablar con Jungkook. — Jungkook tragó, mirando en forma de disculpas a nombrado que dejaba atrás cuando Taehyung se lo llevó lejos, caminando hacia el estacionamiento donde estaba su auto, no atreviéndose a decir nada cuando lo condujo hasta allí.
Más el agarre en su muñeca molestándolo.
—Taehyung, espera.— trato de forcejear, el dolor incrementando por su acción sin éxito, su intento siendo en vano cuando Taehyung apretó más su muñeca entre sus dedos.—Taehyung, ¡duele!
Le reclamó asustado, sus ojitos húmedos porqué Taehyung nunca lo había tratado así... tan indiferente, el hombre de chaqueta de cuero y camisa blanca con pantalones de vaqueros mirándolo molesto, sus rubios cabellos siendo despeinado cuando él mismo se pasó las manos por allí, tratando de calmarse.
—perdón... no tuve que traerte. Estás son cosas de mayores.
Jungkook frunció el ceño, un poco dolido con sus palabras.
—¿de que hablas? soy mayor, Taehyung. Apenas me llevas cinco años pero no es nada, ¡estaba por conseguir un buen polvo!
Taehyung lo miró, sus ojos como si ardieron en celosos.
—¿un buen polvo? ¿Cinco años? —Taehyung río sin gracia, sus manos colocándose en sus propias caderas mientras negaba riendo.—Namjoon te lleva ocho puntos años, Jungkook. No le importa eso, ni a mi tampoco, — exclamó ya molesto, señalándolo.—pero eres mi cuñado, eres como mi hermano. No puedo permitirlo.
Jungkook lo miró ofendido.
-¿tu hermano? ¿Yo? —se señaló así mismo— Que salgas con mi hermana no te da derecho en qué te metes en mi vida sexual, Kim Taehyung.— los dos se miraron molestos, la respiración de Taehyung más que furioso.
—Jungkook eres un niñ-
—¡No soy un puto niño, Joder!—la primera lágrima de Jungkook saliendo de sus ojitos, mordiendo su labio inferior cuando se dio cuenta de que esa mentalidad de Taehyung hacia él, era lo que más odiaba— no lo soy, no soy Virgen. He tenido sexo por Dios, y quiero tenerlo con un hombre y tú no me vas a impedir eso.
Y la respiración de Jungkook se tornó acelerada de igual forma, apretando sus labios, aguantando las ganas de llorar.
Taehyung lo miro sorprendido, Jungkook aprovechó para girarse y caminar directo hacia el bosque otra vez.
Más una mano sobre su muñeca lastimada, lo hizo girarse devuelta.
Y cuando lo miró, Taehyung tenía la mandíbula apretada. Jalándolo hacia él, hasta que sus cuerpos no tuvieron espacio personal. Sus miradas viajando a sus bocas por puro instinto.
—Si quieres sexo con un hombre...—le susurró ahí, sobre sus labios, sus narices tocándose mientras las manos de Taehyung viajaban hacia sus caderas. Sorprendiendo a Jungkook cuando las apretó con fuerza, pegándolo hasta que sus pelvis rozaron.—Yo puedo ser ese hombre. —el "yo" siendo intensificado.
Jungkook boqueó, gimiendo cuando sus bocas colapsaron juntas, devorándolo. Sus labios siendo apresados como masitas, siendo succionados como caramelos. Su lengua amortiguada, su boca inundada de la saliva contraria. Los sonidos de satisfacción de Jungkook siendo los culpables de un Taehyung deseoso de escuchar más de ellos.
Maldición. ¿se lo estaba comiendo de verdad?
Nunca esperó a que Taehyung lo apoyará del primera auto que encontró, sus manos acariciandolo su cintura desnuda, centrando a llevar sus manos hacia su abdomen. Tocando sus pectorales, subiendo su pecho y bajándolas para llevarlas a su espalda, extendiendo sus dedos allí. Apresándolo contra sí. Tembló por completo cuando el mayor inclinó la cabeza haciendo el beso más fuerte, más sucio. Mas húmedo. Esa manos dentro de la pequeña prenda, acariciando su omóplatos.
Los sonidos, chasquido y respiraciones erráticas siendo lo unico acompañada de la música a lo lejos. Jungkook con sus manos sobre su cabello, tomándolos entre sus puños para mantenerlo más cerca, que no se despegara, aunque... la falta de aire.
Separándose por esto, Taehyung lo miró. Dejando pequeños besos sobre su boca mientras lo miraba directamente, los ojos entrecerrados de Jungkook, llorosos... con los labios abiertos dejando que le pasara la lengua sobre sus dientes y boca mientras trataba de recuperar el aliento.
Un beso corto, otro, y otro más profundo que lo hizo suspirar enternecido.
—Taehyung...— jadeó cuando su labio inferior fue jalado en un jugueteo y mordido con fuerza, un beso de lenguas funcionándose, alejándose para tomar aire, uniendo sus boca otra vez. Tan húmedo y sofocante... su voz demasiado agudizada, linda, suave al hablar—hazme tuyo, por favor...
Joder.
Taehyung gruñó, los ojitos del chico brillando más de lo normal mientras lo miraba. Pidiéndoselo así, Tae nunca se iba a negar a él.
Y lo tomo de la mano, mirando hacia todos los lados mientras caminaban más que rápido. Los pasos de Jungkook casi corriendo, asustado un poco por dentro, comparado con las zancadas de Taehyung guiándolo.
Parecían dos amantes escapando de la multitud.
Y Jungkook estaba dispuesto a aceptar la culpa.
—Sube.—señaló Taehyung al auto, el Genesis GV80 de color gris desbloqueándose. Jungkook subiendo a la parte del copiloto sin rechistar.
Y miró hacia el otro lado cuando Taehyung subió al auto de igual manera, encendiendo el aire cuando el calor en sus cuerpos comenzó a crecer. Viéndolo apoyar su brazo contra la puerta y pasarse el dedo índice sobre sus labios. Apretando con su otra mano el guía.
Jungkook se encogió un poco, el aura del Taehyung consumiéndolo poco a poco. Admirando su perfil, sintiendo su corazón casi salirse de su pecho y es que...
Se había besado con Kim Taehyung, con el hombre de sus sueños húmedos... ¡el novio de su hermana!
—realmente...—comenzó a decir el mayor, carraspeó, girando su cabeza para encontrarse con la mirada más linda y tierna posible.—tú... Realmente-¿quieres hacerlo conmigo?—su voz un poco dudosa
Y Jungkook asintió despacio, su miraba bajando a sus manos unidas sobre su regazo. Jugando con sus dedos mientras mordía su labio inferior ya como manía, ignorando su corazón acelerado por estar a sola con él de esta manera.
Entonces levantó la mirada para encontrarse a un Taehyung mirándolo sin expresión alguna. Una corriente eléctrica atravesando su cuerpo cuando lo vio morderse el labio inferior y pasarse la lengua por sus dientes. Hábito que Taehyung tenía y era extremadamente sensual...
—y-yo... —esta vez hablo Jungkook, su expresión cambiando a una apenada cuando Taehyung giró su rostro hacia la otra ventanilla.— te deseo... te he deseado siempre, Tae...
Silencio.
Jungkook quería desaparecer, se le estaba declarando a Taehyung y realmente no sabía cómo reaccionar.
—tú no sabes en lo que te estás metiendo... ¿verdad?—lo miró otra vez, sorprendiéndolo.— no sabemos en qué nos estamos metiendo, Jungkookie...
Tomó su de la mano, jalándolo con delicadeza a su regazo cuando echó su asiento hacia atrás. Posicionándolo sobre sus piernas como si fuera algo común entre ellos.
—¿desde cuándo?—preguntó mirándolo, las manos del mayor posicionadas sobre sus muslos, acariciaron con suavidad de arriba a abajo, mientras las manos de Jungkook estaban sobre su pecho. Temiendo a tocar y sentir demasiado.— ¿desde cuándo me deseas tanto?
Jungkook se sonrojó, girando su rostro mientras apretaba los labios.
—desde que te conocí.—respondió sin más. La risa bajita de Taehyung llenando sus oídos. Sus cuerpos vibrando por la acción.
Demasiada tranquilidad.
—hey...—llamó, tomándole del mentón una mano mientras la otra iba a su espalda, haciéndolo curvarse un poco hacia él y que lo mirase desde arriba.—tú igual me pareciste demasiado lindo, ¿sabías?
Y Dios, el corazón de Taehyung dio un brinco cuando vio los ojos de su menor brillar de tal manera.
Bonito.
lindo.
—¿enserió?— su pregunta haciendo sonreír a Tae de forma bonita, su voz entusiasmada pareciéndole lo más tierno del mundo.— no juegue conmigo Hyung...
Y Jungkook se removió poquito, el bulto en el cual estaba sentado haciéndolo moverse un poco más hacia delante. Casi gimoteó cuando Taehyung le apretó las caderas para que se quedara quieto.
—no juego contigo...— su voz saliendo más ronca de lo normal, demasiado rasposa cuando susurraba. Haciendo a Jungkook ponerse más atrevido que tímido.
—¿y por qué no?—utilizando su voz inocente, como si no supiera que hacía.
Se removió de igual manera. Esta vez, los dos jadearon.
Y Taehyung chasqueó la lengua, tomándolo de la nunca para unir sus labios. Un beso sin control, donde se respiraron sobre sus bocas. Jungkook emitió un sonido de satisfacción, levantando sus manos lentamente hacia el cabello del mayor. Desordenándolos mientras sus lenguas jugueteaban afuera de sus bocas. El movimiento que el mayor guió con sus manos sobre sus caderas haciéndolos estremecerse.
Y sin más, Jungkook se removió con un poco de confianza sobre aquel bulto. Su boca abriéndose al momento de su miembro rozar contra el abdomen de Taehyung.
—no tenemos lubricante ni condones.—dijo Jungkook sin voz, pegando su mejilla contra el rostro del mayor para empezar a gemir cuando sus movimientos aumentaron, haciéndolos más precisos. El roce volviéndolos locos.
—s-si tengo, están... están atrás...—la voz de Tae tembló, gruñendo sobre su oído cuando levantando las caderas fingiendo una embestida. Un gemido agudo escapando de Jungkook, poniéndolo que más duro.—mierda, Jungkook...
—uhm~ Tae...—y volvió a repetir la acción, los brazos de pelinegro rodearon su nuca. Su rostro escondiéndose en el cuello blanquecino para comenzar a besar y morder las zonas al rededor. —A-ah... hazlo, por favor...— le pidió sobre su oído, la suave voz, los suaves gemidos llenado sus sentidos junto a esa fragancia a vainilla con frutos secos de su perfume.
Bendito sea Jungkook, bendito sea el día en que naciste.
Y Taehyung lo tomo de las caderas, deteniendo sus movimientos para comenzar a quitarle el cinturón con una sola mano. Mientras la otra acariciaba su abdomen de forma lenta y subirla hasta uno de sus pezones. Besando su manzana de Adán cuando liberó el miembro erecto de Jungkook. Haciéndolo gimotear cuando lo empezó a masajearlo de forma lenta.
—quítate la chaqueta y la camisilla—dijo el mayor despegándose de su cuello, admirando los lienzos de color morado trazados sobre aquella piel.
Jungkook así lo hizo, mirándose mutuamente los dos mientras Jungkook se limitaba a jadear, su cuerpo dando un ligero temblores por los toques sobre su miembro mientras se desnudaba arriba. Su corbata siendo lo único que quedaba en su pecho y cuando estuvo a punto de quitarla, Taehyung le detuvo sosteniéndole una de sus manos.
—Déjalo.— pidió encantado con la vista. Los pezones erectos del menor haciéndole la boca agua con el seductor corbatín, no dudando en acercarse y gemir gustoso cuando tuvo uno de ellos en su boca.
Jungkook se sostuvo con fuerza de aquella cabellera sobre su pecho, una de sus manos perdiéndose entre los cabellos rubios y la otra agarrándole la nuca para que no hiciera amague de despegarse. Jungkook boqueó ido, gimiendo agudo cuando lo succionó y lambió mientras los masturbaba.
—T-tae, Taehyung... ¡Uhm!— y Jadeó sin aire, Taehyung dirigiéndose a chupar su otro pezon, su lengua haciendo círculos al rededor de ello para terminar mordiéndolo.—agh- Quiero
q-que me prepares.
Suspiró, echando su cabeza hacia atrás con sus ojos cerrados cuando el mayor bajo su mano de su miembro hacia sus testiculos. Acariciandolas mientras los apretaba, el gruñido de Taehyung con su pezon en su boca, haciéndolo estremecerse completo.
Y Taehyung se separo haciendo un ligero "pop" con su boca cuando se despegó de su pecho, dejando un hilo de saliva a la vista, las mejillas de Jungkook tornándose rosas mientras su respiración se entrecortaba. Los labios rojos de Taehyung formando una sonrisa de lado, más Jungkook amando como su cabello estaba hecho un desastre por su propia mano.
—ve a los asientos de atrás.— y rápidamente Jungkook lo hizo, sin terminar la acción, Taehyung le bajó sus pantalones junto a sus bóxers— ponte en cuatro.
Y Jungkook se sonrojó aún más cuando le fue acariciado una de sus mejillas traseras con manos abiertas, la posición siendo demasiado para él pero, cumpliendo con el mandato. Su cuerpo moviéndose hacia delante para darle mejor espacio cuando Tae se arrodilló detrás de él.
Taehyung tomo el condón junta al lubricante debajo de su asiento. Destapándolos cuando la estrechada entrada de Jungkook quedo a su disposición, relamiéndose los labios ansioso.
Miró aquello, admirándolo, saboreandolo. Y es que enserio lo quería corromper, lo quería hacer delirar. Oh porqué vamos, tener un culo asi de lindo era un maldito pecado para la humanidad.
Jungkook era un ángel caído, era demasiado etéreo de todas formas.
Su boca se secó de solo imaginar cómo sería estar dentro de él.
humedeciendo sus labios, vio el cuerpo de Jungkook ponerse un poco más rígido de lo normal, el ser observado así poniéndolo nervioso. Taehyung, levantando un poco la mirada, se encontró con un Jungkook mirándole ansioso, un escondido entre sus brazos que se apoyaban de la ventanilla junta a la puerta.
—relájate, bebé.— embarro su mano con una buena cantidad, dejando el envase en el suelo. Llevando el líquido a su miembro mientras sus dedos se empapaban de igual forma.—abre un poco más las piernas.
Ordenó, encantando cuando Jungkook hasta incluso se inclinó un poco. Dejando sus nalgas más arribas.
—¿así?
Oh.
Y que le hablara así lo ponía de mil formas.
—así está perfecto, bebé...
Taehyung se estaba comenzando a cuestionar que hacía en realidad. Ni quería pensar en ello, con claridad podía, su cuerpo reaccionaba por si solo y su mente estaba concentrada en una sola cosa, en este caso... una persona.
Jungkook.
El ver como su dedo índice desaparecía mientras lo introducía, el verlo inclinarse ante eso y apretar sus puños contra el cristal... abriendo la boca mientras el aire le dejaba sus pulmones.... Lo hizo querer ver más, quería más de aquellas reacciones.
Tomando con fuerza la cadera del chico con la mano que mantuvo las mejillas abiertas del mismo que lo hizo deleitarse con la vista. Juntando sus cejas al a verlo introducirlo hasta el nudillo, sin previo aviso metiendo otro ante el chillido del chico que se sorprendió por el acto. Sus dedos saliendo y entrando con facilidad por el lubricante, chapoteos que acompañaron los sonidos placenteros del menor. Un gruñido saliendo de su garganta cuando curvó sus dedos y el cuerpo bajo suyo se curvó gimiendo alto, sonriendo al a ver encontrado su punto dulce.
—entonces ya lo encontré, ¿mmh?—río sin gracias cuando formó tijeras en su interior, presionando con suavidad el botón que lo descontroló sobre el asiento. Las caderas contrarias yendo hacia atrás en busca de más profundidad, consiguiéndolo cuando los curvo nuevamente. Inclinándose para hablarle entre dientes sobre su oído— mira como te pones con sus simple dedos, tss... toda una puta.
Jungkook asintió desesperado, moviendo sus caderas de un lado a otro junto a su mano.
Pasó la lengua por sus dientes, tensando su mandíbula al percatarse de la curvatura del menor. Alejándose un poco para observarle, viéndolo inclinarse un poco con la cabeza hacia atrás como si pidiera por más, el verlo tragarse dos dedos enteros y Joder, si... lo estaba matando. Y no le había hablado en todo ese tiempo, pero no le importo si el auto estaba lleno de esos sonidos húmedos por sus dedos entrando y saliendo. Llenos de gemidos de la boca contraria sin aire que lo estaban volviendo loco. Pero no sabía cómo ni en qué momento sus pantalones desaparecieron, ni en qué momento se quedó sin su chaqueta de cuero. Ni en qué momento se colocó un condón, ni en qué momento comenzó a entrar en su interior.
Arrugando su frente, colocando sus manos sobre sus caderas. Su mirada sobre la espalda de Jungkook y esos dos hoyuelos en su espalda baja llamándolo. Sientiendo su pene entrar de una forma exquisita, pasando sus pulgares por las dos hendiduras sobre sus nalgas. El calor de esas paredes ahogándolo, el gemido de un Jungkook casi rompiéndose, apretándole exquisitamente.
—espera...—Taehyung se detuvo, recorriendo la piel de sus caderas.
—estás demasiad- Dios, demasiado apretado.— gimió ronco, Jungkook reposando su cabeza sobre sus brazos entendidos. Sus manos marcándose en la ventana ya empañadas por sus respiraciones agitadas.
Y Taehyung era grande, demasiado... se sentía como si fuera a partirse en dos, tan placentero y doloroso. Y nunca espero que se sintiera así de completo con algo dentro de él, quería más.
—muévete, p-por favor— gimió bajito. Ese hombre volviendo a salir de su interior para clavarse hondo, expandiéndole, abriéndolo como nadie. Los suaves movimientos dejándolo sin aliento mientras sus ojos se aguaban.—Tae, más...
Taehyung lo sostuvo más fuerte, abriendo la boca mientras tomaba más impulso de sus rodillas contra el asiento. Sosteniéndolo fuertemente cuando sus embestidas fueron más rápidas y certeras. El cuerpo de Jungkook moviéndose con rudeza, acompañado del sonido de sus pieles chocando.
Algo escénico, algo excesivo, algo irónicamente delicioso y sucio a la vez.
La imagen de ese culo tragándolo completo haciéndolo gruñir satisfecho.
—Dios, bebé... mira como me tragas.— y su palma acaricio antes de dejarse con fuerza sobre una de las mejillas traseras del menor, el chillido siendo acoplado por un sollozo sin aliento al momento de levantarle más las caderas y acelerar sus movimientos.—¡Ah! Jungkook... mierda, muñeco... ¡agh...! ¿realmente te encanta verdad?
Jungkook solo pudo asentir, la saliva escurriéndose de su boca por no poder cerrarla por lo gemidos. Sus ojos llorosos y perdidos, su entrada ardiendo porque estaba siendo rudo, tan malo duro con él. Encantando, demostrándoselo con sus gemidos ahogados.
—O-oh Dios... ¡Ah! ¡T-Taehyung... ¡más, más! —gimoteó de forma constante, su próstata siendo maltrataba de una forma exquisita. Más las embestidas del mayor ahora siendo suaves y profundas, entrando en seco, saliendo suave y entrando de lleno, que Jungkook solo lo sintiera hasta el fondo.—¡A-ah! Mmh...
Taehyung sonrió, sus dorados cabellos húmedos por su sudor. Parando de un momento a otro, el cuerpo de Jungkook temblando completo cuando salió de él, ese vacío en su interior con una sensación nefasta.
Más no se esperó que Taehyung se sentará, que se sentará con él encima. Rápidamente sus piernas rodeando el cuerpo ajeno. Sus rodillas apoyadas del asiento, impulsándose hacia arriba con un poco de ayuda de esas manos sobre sus cintura, tomando con una de sus manos el pene ajeno y llevarlo a su entrada. Sosteniéndose con la otra del hombro del mayor que solo lo observaba con su labio entre los dientes.
Jungkook gimió mirándolo, siendo llenado cuando se dejó caer lentamente. Ahora sosteniéndose con sus dos manos a cada lado de los hombros del rubio. Moviéndose solo un poco sin despegar la vista de Taehyung quien no dejaba de mirarlo con una mueca de placer en el rostro.
Y Jungkook lo admiró, admiró esas cejas gruesas fruncirse como las suyas. Admiró verle gemir entre dientes cuando jadeó, comenzando a dar pequeños saltos que los hicieron estremecerse completos.
—Si vieras lo hermoso que te ves así— Jungkook ladeo la cabeza, sus ojos humedeciéndose nuevamente. Tan lleno de él.— si vieras lo precioso que te ves encima de mi, Ah... muñeco.—y le gruñó en la cara, apretando sus dedos en esas caderas blanquecinas. Examinando de arriba a abajo el cuerpo que tenía encima, ese cuerpo esbelto, delicado y fuerte.
Como si hubiera sido creado para pecar.
Acercando su rostro a aquellas tetillas erectas, ese pecho duro y abultado. Tan abultado que Taehyung pasó su lengua por toda la zona. Los gemidos de Jungkook volviéndose más necesitados cuando le envolvió el cuello con sus brazos.
—tan bueno...— y empezó a saltar más rápido, gimiendo su nombre de una forma tan bonita que Taehyung no pudo contenerse más y los tomó de sus glúteos. Abriéndolo con sus palmas e impulsándose hacia arriba cuando dejaba caer el cuerpo de Jungkook de forma ruda.—¡Oh mierda! ¡Si, si, s-Ah! Taehyung...
Sollozo, imploró, gimió drogado. Esas bolas chocando con su culo y sentir las manos de Taehyung apretarlo de manera obsesiva con sus palmas. El sonido chicloso de Taehyung saliendo y entrando de él, armonizado con sus gemidos.
Las lágrimas comenzaron a recorrer el rostro de Jungkook justo cuando Taehyung gruñó mordiendo uno de sus pezones. La acción haciendo a Jungkook separarlo de su pecho, dolido. Más las embestidas lo hacían estremecerse completo, el cabello moviéndose con cada movimiento frenético. Sus ojos casi yendo hacia atrás, enterrando sus uñas sobre el espaldar del asiento detrás de Taehyung para impulsándose más y caer con más fuerza sobre aquel pene que lo llenaba de una forma incondicional.
—Taehyung...—lloró, sus gemidos ya ahogados. Taehyung estaba siendo un animal con él, ese fuego en su estómago, el calor bajado a su pelvis. Avisando cuan cerca estaba de explotar. Palabras salieron de su boca sin coherencia alguna mientras gemía con la cabeza hacia atrás.
Y Taehyung le acarició la espalda con una mano, la suavidad de aquella piel mientras gemía ronco mirando hacia arriba. Ver cómo el pecho de Jungkook se movía así mismo como su cabello era tan prohibido. Y nunca se imaginó que esto llegaría por fin. Su ceño fruncido, apretando la mandíbula mientras dejaba dos nalgadas con la palma abierta sobre la mejilla izquierda trasera del chico.
Amando cuando Jungkook lo miró, apoyando su cabeza en uno de sus propios brazos los cuales se sostenían arriba de sus hombros ahora. Sus ojos poniéndose en blanco al momento de que tiras de semen salieron disparadas del falo del menor, el propio pecho del mismo y su camiseta blanca que aún tenía puesta.
Hermoso, hermoso, hermoso.
Y Jungkook cayo en su cuerpo exhausto, Taehyung rodeándolo con sus brazos mientras aún se impulsaba hacia arriba con ferocidad. Sobre estimulándolo, los lloriqueos de placer sobre su hombro impulsándolo.
—Tae...
—Jungkook.—Gimió, el sonido ronco llenando el cuerpo de Jungkook con pequeños espasmos cuando Taehyung se corrió en el condón.
Moviéndose aún lento dentro de él para vaciarse entero. Con un Jungkook suspirando sin aliento de la misma forma, y mierda que les faltaba el aire pero están tan satisfechos...
—¿te lastimé? —y aquellas palabras fueron sábanas de algodón contra su cuerpo. Esa acaricias sobre su espalda baja haciéndolo suspirar bonito cuando por fin recupero el aliento. Su corazones bombeando al unísono.
—fue... increíble.— Jungkook levantó su rostro, envolviendo sus brazos al rededor del cuello del mayor cuando le sonrió bonito.—y no, no me lastimaste.
Taehyung le sonrió, acercándose a su boca. Besandolo de una forma suave, profunda. El beso dejando cosas más significativas en su pecho.
—no sabes cuánto deseaba esto...— Taehyung lo miro de una forma que no pudo describir con simples palabras... como si fuera...—Esto esta tan mal... pero, te necesitaba.
Y Jungkook sintió sus ojos picar cuando sus bocas se encontraron de nuevo. Un beso dulce, suave y acogedor. Sus manos acariciando el cabello rubio entre sus dedos, el jadeó que se ahogo en su boca cuando succionó su labio inferior.
Entonces... ¿que pasaría? ¿Esto sería todo?
Y Jungkook comenzó a cuestionarse mientras se levantaba de aquel cuerpo con ayuda del mismo. El condón que Taehyung amarraba mientras se ponía su ropa.
¿que pasaría con él y Taehyung?
¿Seguiría siendo su cuñado?
Y pudo sentir una mano sobre su muslo acariciarle cuando se dio cuenta que ahora se dirigían a casa, ya listo y cambiados. Mirando con una pequeña sonrisa cómplice a Taehyung cuando le sonrió de la misma manera.
O la pregunta del millón... ¿Taehyung seguiría siendo el novio de su hermana?

