Sangrienta enfermedad| Kimetsu no yaiba yandere

Summary

"Ella es hermosa, ella es perfecta, ella es como un ángel..." Natsuki Sachimi es una joven que siempre fue reconocida en su pueblo gracias a su belleza de ángel. Tras el asesinato de su madre, la única que la apoyaba, esta se da por perdida, sin saber que se encontraría a un cazador bastante amable y lindo, quien la ayudara a seguir adelante. Claro, lo que no sabía Esque también conocería a muchas personas, dispuestas a matar por ella.... ••• •HISTORIA ESCRITA EN: 26 DE ABRIL DE 2024

Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

1. La selección final

"Solía pensar en escapar a cualquier parte sin importar mucho el destino.


Pero ahora que se que existes, iría a donde fuese solo si tú te encuentras ahí.


Porque, si todos los caminos llevan a Roma, todos mis caminos me llevan a ti, mi imperio"



— ¡Estarás idiota, Zenitsu! —se podía escuchar a un chico muy molesto, bastante. —Realmente no puedo creer que nuestro maestro esté perdiendo su tiempo entrenándote, realmente es decepcionante!


El nombrado, quien estaba un poco alejado de él solo mantenía la cabeza agachada, yo lo miraba, con lastima, con algo de miedo a la vez, ya era la tercera vez que peleaban tan solo este día.


—¡P-Pero yo me esfuerzo! A-Aunque los entrenamientos del abuelo- —Zenitsu no terminó de hablar cuando Kaigaku le lanzó el durazno que se estaba comiendo, haciendo que suelte un quejido.


Este reboto en su cabeza llenándola de migajas hasta caer al suelo también ensuciando el césped, esto despertó mi instinto, debía admitir que me daba ya cierta molestia.


—¿Quien te crees que eres para tratarlo así? —le pregunte, frunciendo el ceño y mirándolo con puro odio.


—Natsuki, no tienes el porqué meterte en esto, vete, esto es entre Zenitsu y yo. —apuntó al nombrado, quien se rascaba la nuca, al parecer aguantándose las ganas de llorar.


—No entiendo porque lo odias tanto.


—Es un inútil, tú misma lo reconoces, nuestro maestro está perdiendo su tiempo entrenándolo. —acotó Kaigaku.


—El es fuerte en su interior, solo debe manifestar esa fuerza, y yo lo ayudaré, me temo que si sigues tratándolo así, le dire a nuestro maestro. —ante mis palabras, el pelinegro solo se quedó callado, apretó la mandíbula.


Sin decir ya nada, después de unos segundos tome a Zenitsu de la mano y lo comencé a llevar fuera de ahí, ¿quien se creía que era para tratarlo de esa manera? Es algo que yo no me permitiré.


[••••]


—Muchas gracias enserio por ponerle un alto, Natsuki... —Zenitsu me agradeció, mientras ambos cenábamos en la noche.


Yo le di un sorbo a mi té, el cual como no, ya me había quemado la lengua más de tres veces por impaciente. Después de eso, lo miré, notando que solo jugaba con la comida.


—No es nada, y deberías seguir comiendo, mañana tenemos más que entrenar.


—Pero yo no quiero...los entrenamientos del abuelo son insoportables para mi, es como un infierno. —me miró, y su expresión cambió a una triste. —En cambio tú...eres demasiado fuerte, Natsuki, realmente te admiro, y no sabes cuanto...a pesar de que eres mujer, soportas más que yo y Kaigaku....


—No digas eso. —comente. —Que sea mujer no significa que sea superior a ustedes dos o inferior, por favor, ven conmigo a entrenar, te prometo que te ayudaré, porque confío en ti, Zenitsu, siempre lo haré.


ESCRITORA


Si, esas palabras hicieron una explosión en el corazón del pelirrubio sin que tú te dieras cuenta, este soltó un jadeo con sorpresa, admirando como siempre lo hermosa y admirable que te veías cuando decías cosas como esas.


Una sonrisa suave y boba apareció y se formó en sus labios, sintió como su pecho latía con algo de fuerza, más bien, eso era lo único que sentía cuando tú estabas cerca de él, desde que te conoció.


No sabía que hubiera pasado si su abuelo jamás te hubiera encontrado.


ZENITSU


Realmente eres bastante admirable, y hermosa como un ángel mi querida Natsuki....


Aún recuerdo tu primer día aquí, nuestro abuelo te había encontrado en el pueblo, después de que tú madre había sido asesinada por un demonio, buscaste consuelo en mi, pero a pesar de tener el corazón roto igual que yo, tu prioridad siempre fue apoyarme.


Por eso me enamore de ti.


Todo de ti es perfecto y tan irreal, comienzo a sospechar que eres una ángel que es caída del cielo, tu risa, tus facciones, tú personalidad....me vuelves loco...


—¿Entonces si vienes? —escuche que me preguntaste.


—Ah, si...solo porque tú estarás aquí. –sonreí de forma boba, Esque era inevitable si tú estabas conmigo!


—Me alegro que aceptaras. –pronto, te levantaste. —ya me iré a dormir, buenas noches, Zenitsu.


Mi parte favorita del día, cuando me decías eso...


—Si, claro, buenas noches.


Después de eso, te diste la vuelta y saliste de la habitación dejándome en completo silencio, baje la cabeza al suelo.


[••••]


ESCRITORA


El entrenamiento había sido demasiado agotador en tu opinión.


Quizás era tu imaginación, pero se te hizo que este entrenamiento fue más duro y difícil que el de otros días.


Por eso mismo, estabas demasiado agitada y agotada, ahora mismo estabas sentada en una roca, era atardecer, tomabas agua casi como loca.


—Natsuki. —de repente, escuchaste que alguien te llamo, entonces volteaste dándote cuenta que era Kaigaku. —El maestro quiere hablar con nosotros tres.


Te hizo una seña de que lo siguieras, entonces sin negarte te levantaste y eso hiciste.


Nadie decía nada en el camino, pero, Kaigaku si lo pensaba, sin duda, se sentía arrepentido de actuar así con Zenitsu frente tuyo.


—Lo siento. —este se disculpó. Lo miraste. —Se que estuvo mal insultar a Zenitsu de esa manera, pero no lo pensé tanto, solo espero que me perdones.


—Si en verdad demuestras que serás mejor con el, entonces no tendré problema en aceptar tus disculpas. —te encogiste de hombros.


Ambos llegaron al campo de entrenamiento, donde ya se encontraba el rubio con puntas naranjas algo nervioso, y, frente a ustedes, su maestro, Jigoro.


—¿De que quería hablarnos, maestro? —le preguntaste, sentándote justo al lado de Zenitsu.


—Ya mañana es la selección final. —abriste tus ojos con más sorpresa ante sus palabras, ¿pero que?


—¿H-Hablas enserio? –pregunto Kaigaku, el anciano, sin mirarlos asintió.


—Por eso les puse este entrenamiento, ya llegaron al límite de sus habilidades, ya están listos.


—P-Pero abuelo, yo lo único que sé es hacer una postura, no creo que pueda- –el pelirrubio con puntas naranjas no termino de hablar.


—Recuerda lo que te dije, Zenitsu. —cierto....las palabras que le había dicho Jigoro sin duda le ayudarían bastante.


Hubo un silencio incómodo, Kaigaku sin decir nada más se levantó y se fue, parecía el menos sorprendido, como que ya se lo esperaba, Zenitsu, tratando de procesar lo que había escuchado también se levantó y se fue, ibas a hacer lo mismo, hasta que él mayor te llamo.


—Natsuki, tengo que hablar contigo de forma específica y personal. —este informó.


— Ah, claro, cuénteme. —te detuviste y lo miraste, acercándote lentamente a él.


Entonces, no pasó mucho cuando este suspiro y después te miro, camino hasta quedar frente tuyo, donde te tomo de las manos.


—¿Si sabes la razón del porqué tu madre te quería vender? —interrogó, negaste con lentitud la cabeza. —Por tu belleza, tu, al haber nacido en la pobreza, tú madre se sintió bendecida con lo hermosa que eras, toda la gente te decía que eras o más bien parecías un ángel, incluso muchos hombres ofrecieron una gran cantidad de dinero, con él pasar del tiempo tú madre terminó aceptando la oferta de alguien, pero, Justo esa noche que te iba a entregar fue asesinada, y yo te encontré.


—De eso yo ya estaba consciente, o bueno, más bien sospechaba, pero ahora que usted me dijo, sin duda salí de la sospecha, ¿pero porque me dice esto? —encuestaste, alzando levemente una ceja, Jigoro te tomo de los hombros, su expresión con algo de impotencia.


—Todavía quedan esos hombres en el mundo, no estás a salvo, nunca lo estarás, por eso quiero que te conviertas en una gran cazadora, para que así al menos te defiendas de los hombres que quieren hacerte daño, recuerda que la belleza puede ser la peor maldición. —acotó y aconsejó, tú abriste un poco más tus ojos ante sus palabras.


Un escalofrío había recorrido completamente tu cuerpo, esas palabras lo causaron, inconscientemente temblaste un poco, y si, era cierto lo que él decía, y estabas consciente de eso.


—Si, me esforzaré y no dejare que nadie me haga daño, saldré viva de la selección final y también lo protegeré, lo prometo. —frunciste el ceño.


—Siempre eres tan valiente. —el anciano te dedico una suave sonrisa.


[••••]


A la mañana siguiente, era el día que tanto esperabas pero que a la vez aterrabas: la selección final.


Te estabas poniendo tu traje de cazador, Jigoro te prestaría una katana pues a ti todavía no te entregaban la suya, y estaba bien! O al menos eso creías...


—Maestro, ¿no sabe dónde se encuentra Zenitsu? Fui a ver a su habitación pero no estaba... — le dijiste al nombrado, mientras te ponías la katana en tu cadera.


—Según yo él me dijo que estaba en el patio, ve a ver.


Mientras tanto, en el patio, se podía ver a Kaigaku tomando de la camisa a Zenitsu, quien estaba con un pequeño moretón casi no notable pues había sido golpeado por el mayor.


—Escucha, maldito idiota, esta es mi oportunidad para sorprender a Natsuki, así que escucha bien lo que te voy a decir. —este apretó aún con más fuerza la camisa del rubio, quien temblaba ante su figura amenazante. —No quiero verte cerca de ella en la selección final, ni mucho menos hablarle.


—¿Y-Y crees que a ti te va a hacer caso....? —Zenitsu preguntó, con su tono de voz tembloroso y se notaba.


—Si no estás tú obvio que si, ¿porque carajos crees que te lo digo? ¿Acaso uno tiene que repetirte las cosas más de dos veces o que, imbecil? —el menor solo se quedó callado, mirándolo con miedo, entonces el mayor chupo los dientes antes de soltarlo. —¿Sabes que? Ignóralo, pero que no se te olvide lo que te acabo de decir, no te acerques a Natsuki, de lo contrario la próxima vez te lo recordaré a golpes.


El rubio con puntas naranjas se quedó callado, solo miró al suelo antes de asentir casi a fuerzas, bueno, no es como si tuviera muchas opciones, realmente le tenía miedo a Kaigaku.


—¡Zenitsu! —de repente tu voz se escuchó, ambos voltearon. —¿Estas bien? ¿Porque se ven tan reprimidos los dos?


—No malinterpretes. Me estaba disculpando por él por todas las cosas que le hice, ¿o no Zenitsu? —le dio una mirada amenazante al nombrado, quien asintió.


—S-Si, era verdad, él se estaba disculpando conmigo... — tartamudeó, alzaste una ceja algo confundida.


—Bueno, me alegro que se lleven ya bien, ¿ya nos vamos? —interrogaste, los dos asintieron casi al mismo tiempo. —¡entonces vámonos!


Te diste la vuelta y comenzaste a caminar, los dos. Chicos te siguieron.


[••••]


En todo el camino hubo un silencio algo tenso e incómodo, algo que te dejó confundida, siempre que les preguntabas algo con tal de sacar tema de conversación, estos solo respondían, como si ya no quisieran hablar, entonces así te mantuviste durante todo el recorrido, hasta que finalmente llegaron.


Kaigaku estaba muy enojado, pues según él le dijeron que se tenía que ir a otro lado de la montaña, lo hubieran visto, le lanzaba miradas amenazantes siempre a Zenitsu aunque obvio cuando tú no miraras.


—Vaya, al parecer nos quedamos tú y yo. —le dijiste a Zenitsu, sonriéndole en el proceso.


Este se sonrojó bastante, volteo detrás de él y Kaigaku ya no estaba, bueno...no quería separarse de ti...decidió que si estaría contigo, pero si de un momento a otro se encontraban con el pelinegro, este se escondería.


—Si, eso me alegra, aunque lamentablemente me

Tendrás que ver morir....


—Zenitsu, no digas eso por favor.... —pusiste los ojos en blanco.


Si algo sabías de él, Esque era muy miedoso, por eso mismo querías ayudarlo a cambiar, porque sabías que en su interior era demasiado fuerte.


—Pero es la verdad, algo me dice que estos días me voy a morir... —habló, poniendo su mano en sus ojos y suspirando con cansancio. —No lo digo yo, me lo dice mi intuición.


—Tu intuición solo quiere asustarte. —te acercarte a él donde lo tomaste de la mano y empezaste a caminar hacia donde estaban los demás cazadores. —Yo estaré contigo para defenderte, tú no te preocupes, ambos saldremos vivos de esta.


Zenitsu solamente se quedó callado, frunció los labios y a su vez el ceño, si que te admiraba, bastante, te le hacías demasiado valiente comparado a él.


—<<Natsuki es demasiado valiente...y yo soy un inútil miedoso...se supone que yo debería defenderla...pero el miedo siempre me gana...>> —este pensó, con la mirada al suelo, realmente se sentía muy avergonzado.


Una vez que llegaron, se detuvieron y tú miraste a todos lados observando el hermoso lugar donde se encontraban, a los alrededores habían flores de glicinia.


—Buenos días. —de repente, lograron escuchar las voces de unas jovencitas, tú volteaste notando que al parecer eran unas gemelas pues se veían muy iguales, estas se detuvieron Justo en frente de ustedes. —Nos da demasiado gusto que ustedes estén aquí.


—Está es la selección final, ustedes tendrán que pasar una semana entera en esta montaña, sobreviviendo y a la vez matando a los demonios. –agregó la otra, ambas con una sonrisa.


—Las flores de glicinia evitan que los demonios escapen, así será más fácil para ustedes matarlos a todos.


—Al finalizar, les diremos los rangos qué hay dentro de los cazadores. Y les diremos también otras cositas. —las dos hablaron al unísono, antes de hacer una reverencia. —La selección comienza ahora.


[••••]


—¿¡Si escuchaste a esas dos niñas?! ¡Tendremos que pasar una semana aquí! ¡Yo pensé que solo eran dos, waaaa! ¡Que miedo, que miedo! ¡Yo no quiero esto!—Zenitsu se quejó, apretando sus puños y mientras se movía de un lado a otro.


Ambos caminaban por aquella montaña, tú estabas atenta a todo lo que podría pasar pero al parecer por ahora no se encontraba ningún demonio del lugar donde estaban.


—Pero me das más miedo tu si no dices nada.... —comentó el rubio con puntas naranjas. —¿Te sientes bien?


—Siento la presencia de un demonio cerca.... —susurraste, haciéndole una seña al mayor de que guardara silencio, algo que tuvo que hacer.


—¿D-De un demonio...? —susurro, apretando la mandíbula con miedo.


—Así es...pero.... Solo siento que nos ve...


—¡Mhh, vaya, vaya, al parecer me encontré un buen festín~ dos cazadores, que se ven novatos por cierto...


Si, de repente, se escucharon unos pasos, pero unos pasos demasiado fuertes, que al momento de tocar el piso con cada paso que daba, este temblaba.


Podías sentir el miedo de Zenitsu desde donde estabas, podías sentirlo y escucharlo jadear del miedo, volteaste lentamente detrás de ti, quedándote sorprendida al ver un demonio mutante.


—N-Natsuki.... ¿Qué diablos es eso...? ¿Acaso es un demonio...?! ¿¡Porque es así?! — el rubio con puntas naranjas interrogó, sobresaltandose del miedo y retrocediendo un poco, jalándote. —V-Vamos a morir aquí...¡hay que irnos, ahora, vámonos, Natsuki!


Este se sorprendió cuando tú te soltaste de su agarre, miró tu rostro, notando el ceño fruncido en este.


—Que no se te ocurra pelear, eh! Vamos a morir, esa cosa estoy seguro que ni siquiera es un demonio!


—Si gustas tú ve a esconderte, no lo puedo pasar por alto, o al menos se ve que ha devorado a muchos cazadores. Voy a matarlo.


—¿Ah, si? No creo que puedas.... —soltó una risa. —¿O al menos podrás esquivar esto?


De repente, un brazo creció en su cuerpo, el cual se alargó directamente hacia ti, fue tan rápido que no te diste cuenta o no tuviste tiempo de reaccionar.


Pero, Zenitsu si, y este no perdió tiempo cuando se puso frente a ti evitando que aquel brazo te golpeara.


—¡Zenitsu!

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.


NUEVOS INTERESES AMOROSOS!




NOMBRE: Zenitsu Agatsuma

AÑOS: 16 años


CONFIANZA- 30%

INTERÉS- 40%

SENTIMIENTOS DESARROLLADOS- 20%

AMOR- 20%

AMISTAD- 50%

0BS3S!0N- 05%

Y4ND3R3- 0%




NOMBRE: Kaigaku

AÑOS: 16 años


CONFIANZA- 35%

INTERÉS- 45%

SENTIMIENTOS DESARROLLADOS- 30%

AMOR- 25%

AMISTAD- 35%

0BS3S!0N- 10%

Y4ND3R3- 05%