1. Soy tu sucio secreto
— Aquí tiene los últimos procesados y algunas confesiones que logramos por el día de hoy
Jimin observó a su compañero de trabajo, Rick, depositando en su escritorio una pila de documentos que asumió era lo que mencionaba su compañero.
— ¿Alguna novedad?
Rick torció su boca en una mueca de disgusto y negó con cansancio.
— Ninguna, AGUST D sigue sin hablar. Pero es muy probable que el desgraciado no confiese nada y salga impune.
La confesión fue áspera y Jimin no se sorprendió, él sabía de antemano que todos en la comisaría se frustraban cuando atrapaban al vándalo AGUST D y aunque los crímenes eran menores. Todos sabían que había algo más que escondía AGUST D.
— Comprendo, pero sabes que la orden viene de más arriba —le recordó con serenidad.
— ¿Más arriba que su orden, jefe?
Jimin frunció el ceño ante el tono de insinuación que usó Rick, puede que su compañero tuviera pocos meses trabajando en la comisaría y por eso tenía el descaro de insinuar cosas sobre él, pero eso terminaba en una amonestación de tres días sin sueldo y Jimin creería que a Rick no le iba a gustar si lo mencionaba.
— Cuida tu tono, Rick. Puede que seas nuevo pero soy tu jefe por una buena razón y si no estás contento con eso puedes retirarte de mi comisaría.
Rick alzó las manos en son de paz, alejándose un poco más del escritorio de Jimin.
— Discúlpeme jefe Park
— Bien, que no se vuelva a repetir y sí no tienes nada más que decir puedes retirarte —Rick asintió empezando a caminar hacia la puerta— Espera, ¿trasladaron a una celda solitaria a AGUST D?
— Si, está en el ala éste, solo está él
Jimin asintió comprendiendo y Rick se marchó sin más. Él planeaba darle una visita a AGUST con la intención de sacarle alguna información, como siempre lo hacía cada vez que lo arrestan. O eso es lo que piensan todos.
Caminó hacia el ala éste despidiendo a los demás oficiales que marchaban a sus casas por el cambio de turno. Era de noche y la comisaría se quedaría casi a oscuras con el guardia nocturno, el momento perfecto para Jimin.
Al llegar a la sala de celdas vio a AGUST D sentado en el banquillo dentro del lugar, estaba con los brazos apoyados en sus muslos y tenía la cabeza agachada haciendo que su cabello negro algo alargado cayera en cascada hacia delante. Se veía atractivo y Jimin mordió su labio por la vista.
— Otra vez te atraparon, AGUST D. Ya deberías dejar tu lado criminal si te atrapan en un dos por tres —se burló haciendo que AGUST levantará la vista.
Cuando cruzaron miradas, AGUST se deleitó recorriendo el cuerpo de Jimin, desde esos pantalones negros de tela hasta la camisa blanca entallada en el cuerpo del oficial, AGUST remojó sus labios y tragó seco dedicándole una mirada cargada a Jimin.
Dicha mirada le dio escalofríos a Jimin, sin embargo siguió acercándose hacia la celda casi hipnotizado y al mismo tiempo AGUST se levantó del banco. Ambos caminaban a paso lento hasta quedar a escasos centímetros y la celda era lo único que los separaba. Jimin giró dándole la espalda a AGUST apoyándose en los barrotes de la celda y AGUST dio un paso más hasta pegarse a la celda para traspasar sus brazos por los espacios de los barrotes.
Dejó sus brazos a los lados y Jimin observó esos brazos pálidos tonificados marcados por las venas, se mordió el labio cuando sintió la respiración de AGUST en su cuello, lo sintió acercarse a su oreja.
— No creo que a mí muñeco le guste que dejé mi lado criminal —susurro con una voz ronca, AGUST, sin apartarse de la oreja de Jimin.
— Vaya… Tienes pareja y no eres capaz de dejar esta vida para que estés viviendo tranquilo con él
— ¿Y quien te asegura que mi muñequito no es feliz teniéndome? Si hasta puedo asegurarte que a él le prende mucho cuando rozó mis manos en su delicioso cuerpo
Jimin sintió las manos de AGUST recorriendo su costado subiendo y bajando hasta detenerse y agarrar su cadera ejerciendo presión haciéndolo jadear.
— Incluso cuando hablo sucio en su oído, a él le encanta escuchar que me pone extremadamente duro y solo quiero joderlo toda la noche sin descanso.
Jimin dio un respingo al sentir la palma de la mano de AGUST tocando su piel cálida, le había sacado la camisa de los pantalones de tela y Jimin ni se había dado cuenta, estaba perdido en la voz ronca de AGUST y en cómo su cuerpo buscaba un roce más allá de los barrotes de la celda.
AGUST se apegó más para tratar que su erección rozará en el culo de Jimin, haciendo que sienta como estaba solo de tocarlo. Arrastró sus manos hacia el pecho de Jimin jadeando con sorpresa al sentir los pezones erectos, donde pellizcó y rozó con su pulgar sonriendo con satisfacción al sentir a Jimin apretarse más hacia su pelvis soltando jadeos deliciosos que lo prendía más.
— Dime Jimin, ¿Que dirían si te vieran jadeando solo por mis manos? —arrastró su mano derecha hacia la cinturilla del pantalón de Jimin— ¿Que viniste aquí no para interrogarme? ¿Qué crees que dirían del jefe de policía? ¿Siquiera saben que tienes un sucio secreto?
Jimin se aferró con una mano en los barrotes de la celda buscando algo de estabilidad y la otra la llevó hacia atrás tratando de alcanzar a AGUST, no podía responderle, su mente no podía ordenar a su boca que transmita alguna frase coherente, pero no le importaba, demonios que no. AGUST lo estaba tocando tan malditamente bien y sentía el pene de él encajando entre sus nalgas.
YoonGi por su parte, besaba, lamía y chupaba desde la oreja de Jimin hasta el cuello, encantado de que él se hiciera a un lado ofreciéndole más acceso al cuello. Mientras ahuecaba con su mano el pene erecto de Jimin, comenzó a masturbarlo en movimientos suaves de arriba abajo rozando su pulgar en la cabeza llorosa del pene esparciendo por todo el falo el líquido caliente y viscoso que expulsaba.
— Alguien aquí está tan necesitado. Dime lo que quieres Jimin y lo haré
— Más… Más rápido AGUST —le pidió, emitiendo un gemido que quiso ocultarlo mordiendo su labio inferior.
AGUST acató la orden moviendo su mano de una manera más desordenada y ruda provocando que Jimin se estremeciera y se arqueara para más contacto. Sintió los dedos de Jimin raspando su cuero cabelludo haciendo que su pene brincara dentro de sus pantalones jeans por algo de atención así que empezó a dar suaves embestidas hacia el trasero de Jimin, claro que sus movimientos se vieron limitados por culpa de los barrotes y esto lo hacía gruñir de frustración, AGUST quería clavarse tan fuerte dentro del culo de Jimin y hacerlo gritar para que todos en la comisaría lo escucharán. Pero Jimin también estaba reprimiendo sus gemidos.
— Es-estoy a punto…. Sigue AGUST, no te detengas…
— Te tengo, solo déjate llevar —mordió la oreja de Jimin.
Sintió que a Jimin le empezaron a temblar más las piernas y en unos bombeos más se corrió y él no se detuvo aunque tuvo que aguantarse. Guardaría su carga para derramarlo una parte en la boca de su muñeco y otra en su culo apretado y codicioso.
— Mirate Jimin, eres un desastre —apartó su mano del pene flácido de Jimin y lo rodeó desde la cintura
Jimin tenía sus ojos cerrados mientras trataba de tranquilizar su respiración errática. Por un momento abrió sus ojos notando el desastre húmedo en su pantalón pero la humedad solo lo sentía en la parte delantera, en toda la bruma de lo que AGUST le hacía, había sentido las embestidas de él sobre su trasero. Así que debía haber terminado encima de sus pantalones.
— No te corriste —le mencionó.
— Eres muy inteligente, pero prefiero guardar mi carga para ensuciar a mi hermoso muñeco en nuestra cama.
Jimin asintió, se irguió acomodando su ropa y girando para quedar frente a AGUST, que estaba apoyado en los barrotes con una sonrisa socarrona al ver el desastre en los pantalones de Jimin. Eso le había provocado él y nadie más, se sintió orgulloso, levantó la mirada observando a Jimin.
— ¿Nos vemos en la casa, muñeco? Muero de ganas por continuar lo que empezamos aquí.
— Nuestra casa —le corrigió— espero llegues sin hacer más problemas amor, hay un solo guardia y lo quiero vivo
— Sus deseos son mis órdenes, muñeco —le guiñó. Jimin le lanzó las llaves de la celda como cada vez que lo encerraban—. Ve adelantandote, te veo allá y te quiero sin ropa muñeco, no sabes las ganas que tengo de ti
Jimin se acercó hacia AGUST depositando un suave beso que AGUST se dispuso a profundizar y el gemido que Jimin emitió, lo hizo sonreír. Lo amaba y amaba ser el sucio secreto del jefe de policía, así como también Jimin lo amaba sin importar lo que él fuera. Y ambos amaban la adrenalina de ser descubiertos mientras se tocaban cuando a AGUST lo arrestaban.