ılıll ♪ Bla Bla Bla ♫︎ llılı // Cᴀɴʙᴏᴡʟ //

Summary

♫︎ Inspirado en la canción de Måneskin "bla bla bla" Canadá descubre que su querido novio Ucrania le era infiel, y entrar en una lamentable y patética depresión no era una opción... las cosas no se iban a quedar así, dos años de relación a la mierda, dos años de ser el novio amable, comprensible y atento se fueron igualmente a la mierda. Seguramente era el asme reír de los demás countrys, ¿cuánto tiempo habrá quedado como un idiota?. Le había jodido, por lo tanto... Definitivamente era su turno de joderlo... y dónde más le doliera. ♡︎ Canadá/bottom/pasivo ❥︎ 𝘚𝘩𝘪𝘱𝘴 ♥︎ ♥︎ Ruscan / 🇷🇺x🇨🇦 ♥︎ Mexcan / 🇲🇽x🇨🇦 ♥︎ Urrscan / ☭x🇨🇦 ♥︎ Usacan / 🇺🇲x🇨🇦 ♥︎ Alecan / 🇩🇪x🇨🇦 ♥︎ Japcan / 🇯🇵x🇨🇦 ♥︎ Chinacan / 🇨🇳x🇨🇦 ♥︎ ???

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

♫︎~Ah~♪¹




♫︎ 𝘠𝘰𝘶 𝘣𝘳𝘰𝘬𝘦 𝘮𝘺 𝘩𝘦𝘢𝘳𝘵 𝘴𝘰 𝘪 𝘤𝘳𝘢𝘴𝘩𝘦𝘥 𝘺𝘰𝘶𝘳 𝘤𝘢𝘳 ♪


「♫︎」


Se encontraba sumamente jodido, recibir aquellas fotografías de su dulce y "angelical" novio montando y besando a un imbécil en una fiesta lo hicieron sufrir emociones que nunca había sentido, ¿Quién diría que el dolor emocional se podría sentir físicamente?., ganas de vomitar, falta de oxígeno, una horrible opresión en su pecho, o como diría el mejor amigo de su novio "se le bajó la presión". ¡¿Y a quién no se le bajaría cuando descubres que la persona que más amas en el mundo te fué infiel?!


Se sentía traicionado, avergonzado, triste, ¡incluso insuficiente! ¡cuando ni siquiera había hecho nada mal!, siempre hablaba las cosas con él, trataba de mantener la comunicación y la confianza en su relación, ¡Muchas veces daba la mano a torcer para no pelear!, ¡lo priorizaba antes que a sus amigos!, ¿Cuántas salidas rechazó con ellos por él? ¡Muchas!, incluso se distanció de su mejor amigo alemán por darle el primer lugar de atención a su relación, ¡Incluso en el sexo procuraba el disfrute del ucraniano antes que el suyo!, ¡¿Qué mierda hizo mal?!, ¿Era demaciado pegajoso?, ¿asfixiante?, ¿Muy vainilla?, ¿Torpe?, ¿Simple?...


Poco a poco iba cayendo al suelo de su apartamento, en sus ojos se iban a juntar pesadas lágrimas, hasta que una notificación de su celular lo sacó de su trance que apuntaba a la depresión. Tomo el celular desganado y lo desbloqueo, solo para encontrar en el chat desconocido otra foto de su lindo novio tomado de la mano con... ¡¿Finlandia?!, ¡Hijo de las remil putas!, su tristeza se convirtió en ira pura y cada vez iba en aumento al ver que recibía más y más fotos con distintas fechas en la descripción y todas con ese imbécil finlandés, en las primeras no se le podía ver la cara puesto que el ucraniano estaba comiéndole la boca, pero sin duda podría decir que era él. Al checar las fechas empezó a unir cabos y vaya, tres meses, tres malditos meses le han estado poniendo los putos cuernos, eso explica porque últimamente Ucrania salía más seguido con sus "amigos", y claro, él como imbécil creyó cada una de esas salidas... Tres meses, seguro otros countrys ya han de saberlo y nunca se lo decían por lastima... Hasta ahora al parecer, que decidieron entregarle y restregarle en la puta cara la evidencia, porque tal parece que nunca se iba a dar cuenta. Torpe ingenuo enamorado cegado por su amor...


Lo había jodido, como nunca nadie lo había hecho...


Le dió su amor...

Su tiempo...

Su atención...

Su cuerpo...

Sus secretos...

Sus debilidades...

Su confianza...


Y le duele como nunca...


¿Terminar?, ¡Obviamente!, pero seguramente le dará igual, ya tiene a alguien más de reserva para tomar su lugar, por lo que no cree que aquello si quiera le afecte como a él...


Se fue levantando de aquel suelo con dificultad y con el coraje y dolor atormentando su mente, solamente pensando en una cosa, no iba a terminar con él tan rápido, lo iba a joder y donde más le doliera.


"Ojo por ojo, corazón"


Fue lo último que pensó antes de tomar una botella de vodka para acabar con su contenido en minutos. Y así matar al lado de su corazón que aún creía en el ucraniano.


Iba ser una laaarga noche...


「♫︎」


3:00 a.m



Cierto pelirrojo despechado se encontraba de camino a casa de su querido novio, ¿Lo normal no?, vestido de negro, con guantes, cubrebocas y una capucha que le cubría su cabello desordenado y parte del rostro pecoso, y con una sola idea en mente, le iba a joder el carro, aquel por el que puso una enorme sonrisa cuando por fin pudo comprarselo, aquel logro por el que él se había sentido tan feliz de verlo lograrlo, veamos que sonrisa pone ahora.


Llegó a la residencia eslava y con mucha cautela pudo allanar la morada, conocía suficientemente el lugar como para saber que tenían una llave de urgencia escondida en las plantas, con mucho cuidado de no hacer ruido, logró llegar al garage. Bien, ya podía iniciar su plan.


— ¿Qué haces aquí?


Aquello le sacó el alma del cuerpo, haciendo que saltará y casi se le saliera un grito poco masculino, tenía el corazón a mil y había empezado a sudar frío, volteó con miedo para ver de quien se trataba, si era su novio solo podía decir que estaba ahí para darle una sorpresa, aún que aquella voz era más gruesa que la del ucraniano.


— ¿Rusia?


Ahí estaba el albino, recargado en el marco de la puerta cruzando sus desnudos y fuertes brazos sobre su bien trabajado pecho que era lastimosamente cubierto por una camisa sin mangas, parecía estar en pijama, llevaba un pantalón bastante comodo y holgado.


— y-yo estoy aquí por Ucrania...


El euroasiatico alzó la ceja, no le creía absolutamente nada, pero... No iba a desaprovechar la oportunidad.


— No está, se supone que está contigo, o al menos eso fué lo que me dijo a mi.


Eso desconcertó más al Canadiense, aún que no hizo falta preguntar el porqué no estaba... Seguramente se está revolcando con ese estúpido finlandés.


Al no obtener respuesta del menor de estatura y verlo casi rojo del enojó, decidió intervenir.


— Lo sabes, ¿Verdad?


"Obviamente que lo sabe" pensó.


Canadá se quitó el cubrebocas con enfado y se hizo el cabello hacia atrás quitándose la capucha.


— ¿Qué?, ¿Que me pone los putos cuernos con el imbécil de Finlandia?, no para nada estoy enterado — decía con una sonrisa sarcástica, cosa que hizo sonreír al ruso.


— Así que al fin te diste cuenta — contestó con verdadero gusto, cosa que molestó más al Canadiense.


— ¡¿Lo sabías?!, ¡¿Desde cuándo?!, ¡¿Por qué nunca me lo dijiste?! — se acercó indignado al mayor.


— Solo no quería meterme en su linda relación, además supuse que te darías cuenta tarde o temprano, y vaya que tarde lo notaste — lo tomó del mentón y lo movió de lado a lado, Canadá apartó violentamente su mano y se volteó en dirección al carro.


— Como sea, si no vas a ser de utilidad no me estorbes.


— ¿Qué harás? — preguntaba aún con una sonrisa en sus labios y una gran curiosidad.


— Le voy a joder el puto carro, así que, con tu permiso...


— mmm, ¿No querrás ésto de casualidad? — decía mostrando las llaves del dicho coche y dándole vueltas con su dedo.


El pelirrojo volteó en seguida, viendo cómo iban en círculos las dichosas llaves.


— damelas — se lanzó para obtenerlas pero Rusia simplemente alzó su brazo, dejándolas inalcanzables al americano, le encantaba ser más alto que él.


Aprovechó la cercanía y con su mano libre lo tomó de la cintura juntando aún más sus cuerpos, ropa contra ropa por desgracia, aún que aquello solo ocasionó una pequeña fricción que prendió algo en ambos.


El pecoso podía sentir la respiración del otro tan cerca suyo que temia levantar la mirada.


— Si vamos a dar una vuelta, son todas tuyas — le ronroneo cerca de sus sensibles orejas haciendo que la sangre subiera no solo a su rostro.


¡¿Cómo el bastardo podía hacer la voz más grave?!


— ¡Bien!


Se apartó antes de ponerse duro y volteó a otra dirección, ¡Seguramente su rostro está como su cabello!.


— genial — respondió como si nada mientras iba a abrir la enorme puerta automática del garage.


— ¡¿Qué haces?! ¡Tú padre nos va oír! — solo veía con terror como se abría la puerta.


— relájate, todavía se encuentra trabajando, tiene el turno nocturno, llegará en la mañana, por lo que estamos solos — dijo lo último con una leve insinuación.


— andando.


Le dió las llaves y ambos subieron al coche, Canadá conducía mientras el colado y ahora cómplice iba de copiloto.


— ahora que lo pienso, ¿Cómo mierda planeabas destrozar el carro sin causar ningún ruido? — preguntó el eslavo mirando y apreciando el perfíl del concentrado pecoso.


Si no fuera porque en la casa no había nadie más que él y que alcanzó a escuchar pasos en la planta baja, no estaría ahora a lado de un sexi y enojado canadiense, con su cabello desordenado que usualmente está bien acomodado, vestido de negro con un pantalón que le hacía bien a su tracero y la cereza del pastel, despechado porque sabe que su hermano le fué infiel.


— ... La verdad... Ni si quiera yo lo sé — contestó avergonzado por ser tan torpe y olvidar un pequeño (enorme) detalle. - Estaba demasiado ebrio y enojado para pensar, ¿bien? - intentó justificarse, cosa que solo sacó una risa del albino.


¡Dios!, como le encantaba lo despistado que era a veces, podría ser muy cuidadoso en algunos aspectos, pero definitivamente se le iban varias cosas. (Cómo en su relación por ejemplo).


— Sin duda tuviste suerte de que solamente yo estuviera en casa.


El canadiense apretó el volante por recordar el porque solamente estaba él, e inconscientemente había acelerado un poco más, simplemente iban por las calles sin ningún rumbo, alejándose lo más posible de la ciudad.


Rusia notó su creciente fastidió con el simple hecho de mencionar el tema, por lo que iba empujar un poco más...


— ¿Y cómo supiste que Ucrania te era infiel con Finlandia?


— ¿Tu cómo te enteraste? — preguntó entre dientes, apretando cada vez más el volante.


— mmm, quizá porque literalmente lo ví en varias ocasiones en casa agarrándose a besos y mimos sin ningún remordimiento, ¡Oh! Cómo solía hacerlo contigo — Lo último salió más con irritación que con burla.


Llegaron a un lugar bastante solitario, dónde el canadiense paró el coche notablemente furioso y... Triste.


Su cabeza se recargó en el volante, sus hombros dejaron de tensarse y sus bellos ojos comenzaron a cristalizarse. El eslavo observando esto, tomó al menor del rostro para que lo mirará a la cara, no quería causar eso, no quería verlo llorar por un imbécil que no lo merecía.


— hey, no llores por ese mal nacido, ¿Qué pasó con la idea de darle su maldito merecido? — llevó sus manos al blanquesino rostro limpiando la única lágrima que se atrevió a salir.


— ¡estrellé o no el puto auto, está con ese imbécil! — exclamó frustrado tratando de retener sus lágrimas.


— ¿y qué tal si le pagas de la misma manera?


— ¿Qué quieres de...


Su boca fue callada por la del ruso, no pudo ni pensar más, aquello en serio no se lo esperaba a pesar del tenso momento que pasaron en el garage. Solo sentía como tomaba y saboreaba sus labios de manera lenta, invitándolo a seguir el ritmo, era suave y adictivo, ¿En qué momento le había seguido el beso?, ni él lo sabe, solo cayó en cuenta de ello cuando aquel tranquilo beso se intensificó, ambos ya se encontraban compartiendo saliva y en una pelea de lenguas en la que ninguno daba tregua, sin la más mínima intención de apartarse. ¿En qué momento había abierto la boca para recibir a Rusia?, ni él lo sabe, solo sabe que cuando el mayor se apartó, jadeó necesitado, quería volver a besarlo.


Quería sentirse querido nuevamente.


Para el ruso no había nada mejor que por fin probar esos dulces labios, y degustar el sabor del vodka en la boca del canadiense lo hacía aún mejor, sus cosas favoritas en una sola y maravillosa combinación.


— vayamos atrás — susurró cerca de los labios del pelirojo, a lo que este asintió necesitado de continuar besando al euroasiatico.


Una vez en los asientos traseros, sus labios volvieron a unirse en desesperación, Canadá había acostado al eslavo y puesto arriba de él con la intención de separar sus piernas, después de todo estaba acostumbrado a ser el activo, oh dulce ingenuo~, Rusia había tomado sus muslos, sacando un sorprendido jadeó de los labios ya hinchados del pecoso, separó sus piernas, he hizo que cayera de sentón en su regazo, haciendo que un exitante gemido sonará en el auto, poniendo de inmediato completamente duro al albino.


Canadá llevó las manos para tapar su boca, avergonzado de haber sido el causante de tal lascivo sonido que solo dió a entender que aquello le sorprendió y gustó, no por nada ahora también estaba duro.


— ¿Qué nunca mi hermano te había hecho gemir así? — cuestionó con una sonrisa, observando como bajaba la mirada después de aquella pregunta. La respuesta era obvia, y le encantaba.


El menor confrontó al eslavo mirandolo con el entre cejo levemente fruncido — Siempre he sido el acti- ah~ volvió a gemir al sentir que las manos de Rusia ahora lo sostenían del tracero y lo hacía moverse de manera en la que se frotaba contra la polla del mayor, haciendolos sentir bien.


— Que casualidad, yo también — respondió el albino, ahora estrujando aquellos redondos glúteos que hace tiempo deseaba tocar. Seguía con el ajetreo entre sus cuerpos haciendo jadear y gemir más a Canadá, quien ahora cooperaba moviendo sus caderas al ritmo de un vaivén, gustoso de la fricción de sus miembros a través de la ropa.


Con la intención de no seguir soltando más gemidos, el canadiense se inclinó para besarlo nuevamente, haciendo que la sensación fuera aún mejor. Aprovechó la cercanía y llevó sus manos dentro de la playera del eslavo, tocando su marcado abdomen y delineando con sus dedos los abdominales.


Era diferente a tocar uno sin músculos.


— La r-ropa ahh estorba~ mencionó el pelirojo queriendo sentir el placer de piel con piel.


El mayor sonrió gustoso al escucharlo, se sentó y apegó bruscamente sus cuerpos.


— ¡ah!~


Subió sus manos de los muslos del pelirojo a los costados de la sudadera negra, la cual subió lentamente para deleitarse con aquel perfecto cuerpo, marcado, con una cintura algo pequeña pero que aún así se seguía viendo masculino, llegó a los rosados pezones que se encontraban ya erectos, no se pudo resistir, quería tocar cada parte de ese cuerpo y hacerlo descubrir el verdadero placer.


— sostén — Canadá algo confundido e impaciente agarro su sudadera, dejando todo su torso al descubierto.


— ¿Qué vas a- ngh~


Rusia había empezado a jugar y a morder aquellos botones, chupaba el derecho y presionaba el izquierdo, escuchando más sonidos exitantes y ahogados que soltaba el menor, que sostenía más la prenda conforme apretaban uno de sus pezones, le temblaban las manos, nunca había jugado con ellos de aquella forma y se sentía jodidamente bien.


"Así que así se siente"


— eres bastante sensible aquí eh — le ronroneo en la oreja sin dejar de hacer círculos con sus pulgares, esto le había causado un escalofrío en toda la columna, que le hablara gravemente mientras jugaba con sus pezones le volvía loco.


Bajó una mano del pecho y con ella recorrió su torso hasta llegar al pantalón, no dudo en desabrocharlo y meter su mano al boxer para tomar la polla del canadiense.


— ahh~ levantó la mirada al sentir la mano del albino bombear su miembro y la otra apretando su pezón. Se sentía sobre estímulado y no fue hasta que sintió una mordida en su pectoral que casi se corre.


— ¡Ah! ¡Rusia!~ gimió alto arqueandose un poco sobre el eslavo. De su miembro saliendo pre-semen manchando parte de su ropa y la mano del mayor.


Escuchar su nombre gemido por Canadá fue la gota que derramó el vaso, quería jugar un poco más con él, pero ahora deseaba más que nunca hacerlo suyo, que el único nombre que tuviera en la cabeza y en los labios fuera el de él.


Se alejó para quitarle bien la sudadera al canadiense quien gustoso alzó las manos para deshacerse de aquella prenda, empezaba a hacer calor. Ya libre, por fin pudo hacer lo que quería desde hace rato, despojar al albino de su playera, Rusia entendió enseguida y dejo que lo hiciera, maravillando al pecoso con aquel bien trabajado torso y sonrojándose más de ser posible al ver aquellos pectorales.


"Ahora dudo que me hayan amamantado de pequeño"


El euroasiatico sonrió al ver la expresión del menor, tomo su mentón alzando la mirada de este a sus profundos ojos morados, que lo miraban con gran deseo.


— ¿te gusta lo que ves?


Canadá estaba hipnotizado con su mirada, no apartó los ojos de los de él y contesto en un jadeó desesperado.


— me encanta — unieron sus labios necesitados uno del otro, sus manos no perdieron el tiempo y se ayudaron mutuamente a bajarse los pantalones junto con la ropa interior, liberando sus duras hombrias, Canadá tuvo que levantarse un poco para deshacerse por completo de sus ropas y al hacerlo Rusia volvió a sentarlo sobre su polla, haciendo que la sensación anterior fuera mucho mejor.


"Al parecer su voz no es lo único grueso"


— ¡Russie!~ a estás alturas ya no le importaba soltar aquellos lascivos gemidos.


Nuevamente se habían empezado a frotar, moviendo sus caderas haciendo que sus miembros rocen una y otra vez, el pre-semen ayudaba a qué la sensación fuera aún mejor, sacando jadeos y uno que otro gemido grave de ambos entre el beso.


Canadá llevó sus manos a ambos miembros para masturbarlos, sacando un gruñido del mayor.


"Quiero volver a escucharlo"


Llevó sus pulgares a la punta de ambos penes para hacer círculos sobre el glande y presionar de vez en cuando. Estaba tan concentrado y perdido en dar placer a ambos que no notó que el eslavo había llevado una mano a su entrada.


— ¡mmm!~


Rusia había metido su dedo corazón dentro de él, era extraño, pero lo más raro es que, no le molestaba, lo metía y sacaba hasta que otro estuvo dentro de si, haciendo tijeras estimulando más esa zona.


El pelirojo se había separado del beso y ahora recargaba su cabeza en el hombro del albino, mientras movía sus manos en ambos miembros. Escuchaba la fuerte respiración y los gruñidos del euroasiatico que le excitaban, quería besar y morder su cuello pero le era imposible, lo único que hacía era gemir, no podía si quiera cerrar la boca. Ahora tenía tres dedos dentro suyo embistiendolo, se sentía al borde.


No había caído en cuenta de porqué lo dilataba, hasta que el albino le habló al oído.


— ¿Listo para montarme?


¿Por qué aquello le excitó más?, no, más bien, ¿Por qué quería responder "sí"?, aún que lo quisiera decir, estaba nervioso, era prácticamente virgen ahí atrás y Rusia no era precisamente del tamaño promedio...

Entonces... ¿Por qué ahora se encontraba levantadose un poco y alineando el miembro de Rusia a su entrada?.


— ¡Ngh! — había bajado lentamente sobre la polla del mayor, este lo sostenía de las caderas ayudando un poco al pecoso, sabía que no podía ser rudo con él... al menos no ahora.


Se agarraba de los hombros del más alto para soporte, he ir bajando lentamente con forme se acostumbraba a la gran polla del albino.


"Primera vez y con uno grande"


— ¡ahh r-russie!~ había entrado por completo y sin querer, tocado su punto dulce, su espalda se arqueó y de sus ojos salieron pequeñas lágrimas del dolor y el placer repentino., el ruso lo llenaba tan bien y expandía sus paredes de una forma que nunca había experimentado.


— joder — gruño el eslavo al sentir su miembro ser apretado por la cavidad del pecoso, estaba en el mismo cielo, le había quitado la virginidad anal al canadiense.


Tan estrecho que era una tortura no moverse y joderlo como es debido, pero tenía que dejarlo acostumbrarse. Beso su cuello con cariño para que se relajará y olvidará el dolor (no solo físico), así como repartió más besos por sus hombros y clavículas, adorando cada parte de estos, para finalmente ir a sus labios. Canadá le correspondió mientras lentamente empezaba un vaivén con su caderas.


— mmm~ poco a poco se animaba a dar pequeños saltitos sobre aquel miembro que rozaba deliciosamente su próstata y lo incitava a ir más rápido.


Acostó al eslavo y se sostuvo sobre el pecho de este para empezar a dar sentones más duros.


"Se s-siente tan jodidamente bien~"


Rusia ahora mismo se encontraba sumamente agradecido de que su hermano fuera un imbécil, lo odiaba, pero si no hubiera sido por su idiotez no tendría ahora mismo aquel hermoso canadiense montando y gimiendo por su polla sin parar, sin si quiera poder articular otra palabra más que su nombre y con la mirada más que perdida y nublada en el éxtasis, tenía que plasmar aquel perfecto momento de alguna forma.


Cualquiera que mirará aquel carro de fuera se asombraría de ver cómo subía y bajaba constantemente de la parte trasera. Suerte que estaban lejos de la ciudad, si no también los gemidos hubieran sido un gran foco de atención.


— R-russie ¡ah!~ ¡russie!~ el nombrado movia sus caderas mientras sostenía de los muslos al canadiense y lo sentaba empalandolo fuertemente de vez en cuando, sacando largos y sonoros gemidos de placer de la garganta del pecoso.


Se encontraba al borde, podía sentir como presionaba y frotaba su próstata, por lo que apretaba demás al ruso queriendo estar lleno de aquel euroasiatico.


— ох ¡блин!


— ¡Plus profond russie!~


Su mirada se fue al cielo y hasta ese momento juraba que ver estrellas era simplemente una falacia del sexo, que tonto era, su cuerpo se retorcía en espasmos con cada gota de semen que llenaba su interior, le era difícil regular su respiración. Se había corrido sin necesidad de atender su miembro como muchas otras veces requería hacer. Rendido y más que satisfecho con aquel maravilloso orgasmo, cayó sobre el pecho del ruso, quien se encontraba en la misma situación de agitación, hace tiempo que no tenía un encuentro tan bueno como aquel, sin duda tener sexo con alguien que te gusta hace que sea aún mejor.


— veo que estás cómodo con mi polla en tu interior — decía burlón con una sonrisa al percatarse de que seguía adentro de Canadá. El cual estaba casi rendido del sueño, teniendo los pectorales de Rusia como almohada estaba agusto, y hubiera caído tranquilamente a los brazos de Morfeo si no fuera por ese comentario.


Frunció las cejas y su cara nuevamente se torno roja.


— ¡no tengo la culpa de que te hayas corrido un litro! — ya de por sí se sentía extraño al estar lleno, y sabía que si lo sacaba terminaría con semen escurriendo por sus muslos.


— mmm de cierta forma si lo es, y aún que me encante estar dentro tuyo ya casi va a amanecer y lo único que le hemos hecho al carro es dejar nuestra evidencia.


— mierda — murmuró recordando su objetivo con aquel auto robado. Gruño y de mala gana se levantó de aquel agradable pecho.


Ambos soltaron un jadeó al separarse, y en efecto la semilla del ruso caía por las piernas del rojo canadiense. Una vista que solo alimentaba el orgullo del eslavo. Cómo pudieron se limpiaron y vistieron, saliendo de la parte trasera del carro, dónde al pelirrojo le dió una ligera punzada de dolor en la espalda baja.


— ¿Estás bien? — cuestionó con una relajada sonrisa.


— exelente — respondió entre dientes imitando su gesto.


— entonces ¿qué planeas hacer con el auto?.


No lo podían destruir y llevarlo nuevamente al hogar eslavo como era el plan original, ahora había evidencia dentro que los podría incriminar y limpiar no estaba en sus planes teniendo el amanecer cerca... Al diablo con el carro.


— bueno, veamos que tanto se divierte tu hermano buscando su auto pedazo por pedazo — (así como se divirtió rompiéndole el corazón) contestó caminando hacia la parte delantera del carro para modificar algunas cosas. Con curiosidad y serenidad el mayor lo siguió.


Una pesada piedra y un palo fue lo último que necesito para poner en marcha su plan, o en este caso el carro, lo puso a todo lo que da dejando la piedra en el acelerador y el palo atrancado en el manubrio para que siguiera solo una dirección.


Ambos se quedaron viendo como este se alejaba a máxima velocidad hasta impactar estruendosamente contra un gran árbol, empezando un incendio de la parte delantera y que a cálculos del canadiense seguramente terminaría en explosión. Todo esto siendo atestiguado con una calmada sonrisa por parte del albino, y por el pecoso unos ojos que ardían como el mismo fuego que ahora consumía el vehículo.


— Duda


— ¿mmm?


— ¿Cómo regresaremos?


Al canadiense se le abrieron grande los ojos al caer en cuenta de ello.


"¡Mierda!" Gritó internamente al percatarse de que además se encontraban fuera de la ciudad. El euroasiatico solo veía como se peleaba internamente consiguió mismo, mientras él seguía manteniendo su gesto relajado y feliz, ahora mismo nada podría bajarlo de aquella nube, solo soltó una risa nasal llamando la atención del menor.


— bueno, no nos queda más que caminar y esperar a que alguien se apiade de nosotros o llegar hasta la ciudad a tomar taxi.


El pelirrojo bajo la cabeza en rendición y pereza, estaba exhausto y los primeros rayos de sol que se alcanzaban a notar en el cielo eran señal de su falta de sueño, eso sumado la actividad física que tuvieron en el vehículo, no era sorpresa que estuviera agotado.


— sube.


Volteó sorprendido y desorientado viendo que Rusia estaba dispuesto a cargarlo de espaldas.


— y-yo... es un largo tramo — Contestó sonrojado rascando su nuca apenado.


— y estás cansado.


— pero...


— vamos, después de todo fue culpa mía que terminamos follando en el auto.


El cielo estaba teñido por completo de un suave y agradable rosa, la luz ya brillaba y salía en alto lentamente, el tiempo seguía avanzando.


Suspiró y acepto ser llevado por el eslavo de espaldas, rodeo con sus brazos su cuello y enredo sus piernas al mayor, el cual lo sostenía de los muslos.


— gracias... — susurró muy bajo, aún así siendo perfectamente escuchado por el albino quien simplemente sonrió con calidez y emprendió su camino hacia la ciudad, tendrían suerte de que algún vehículo pasará por ahí y les brindará un aventón.


— y... ¿Qué harás respecto a Ucrania?


"Me jodiste tan bien que olvidé que tenía novio"


Canadá suspiró con pesadez dejando caer su frente en aquel hombro, se había olvidado por un buen rato de aquello.


" Destrozar su carro no le era suficiente después de tres meses de quedar como estúpido"


— obviamente voy a romper con él, solo buscaré más formas de joderlo y regresarle lo que me hizo para que le duela como a mí me dolió... Por lo que... ¿Podrías?...


El mayor entendió a qué se refería, no hubo necesidad de que el pecoso terminará su petición.


— descuida, no diré absolutamente nada.


Solo sintió como el menor se aferró un poco más a él, mientras era derrotado por el agotamiento, cerrando sus ojos y recargando la cabeza tranquilamente en el hombro del eslavo.


Después de haber caminado un buen tramo de camino, hubo un carismático trailero chileno que sin problemas los llevó a la ciudad.


「♫︎」


7:30 am


Al encontrarse ya en la civilización y agradecerle al agradable chileno por traerlos, siguió sin problemas con el canadiense en su espalda, sin duda se encontraba exhausto ya que a pesar de toda la travesía que pasaron este no se inmutó. Lo llevó a su departamento, recordando cuando solía ir para pasar el rato con él como amigos, todo esto antes de presentarle a su cabron hermano, con quién cometió el grave error de confesarle lo que empezaba a sentir por Canadá.


"Hasta Judas sentiría asco"


No quería despertarlo, pero ya se encontraban en la puerta del apartamento del pelirrojo por lo que no tuvo de otra. Lo movió y le habló varias veces logrando que esté pesadamente abriera los ojos y se estirara gustosamente hasta caer en cuenta de dónde estaba.


— ¡¿Caminaste todo el tramo hasta aquí?! — cuestionó ya en el piso.


Rusia rio por tal ocurrencia.


— si que tienes el sueño pesado, y no, un agradable tipo se apiadó de nosotros y nos dió un aventón — respondió aún que al final le salió un inevitable bostezo.


— perdón por las molestias — bajó la mirada apenado de que lo estuvo llevando por un buen rato sobre su espalda, sin mencionar las ojeras que se alcanzaban a notar en su nivea piel.


Sintió una mano tomar su mentón y levantar su rostro.


— descuida, después de todo fuí el colado en tus locuras, y lo volvería a hacer — susurró cerca de su rostro dándole un cálido beso en la frente como despedida. — descansa.


Canadá se quedó perplejo en la puerta de su apartamento mientras veía al euroasiatico alejarse a la distancia.


Entró para tomarse un relajante baño caliente en la tina, sin preocupación alguna de quedarse dormido, y hubiera sido así si no fuera por el estruendoso "Honey are u coming?" que sonó de tono de llamada que tenía establecido para su "novio".


Definitivamente lo tenía que cambiar.


Frustrado, trato de mantenerse estable, se sentó en la bañera, tomó el celular, suspiró y contestó la llamada lo más normal y cariñoso posible.


— Bonjour chéri ♡︎


「♫︎」


♪ 𝘠𝘰𝘶 𝘴𝘢𝘺 𝘺𝘰𝘶'𝘳𝘦 𝘴𝘰𝘳𝘳𝘺, 𝘸𝘦𝘭𝘭 𝘪 𝘣𝘦𝘵 𝘺𝘰𝘶 𝘢𝘳𝘦 ♫︎


「♫︎」


Al llegar a su casa, Rusia se encontró con su hermano dando vueltas como loco con el celular en mano, desesperado y casi con lágrimas en sus ojos, iba a pasar de largo para meterse de una vez en la cama, después de todo ya sabía porque se encontraba así, fué cómplice de todo el plan, y hubiera pasado desapercibido si no fuera por el rechinar de la puerta al cerrar.


"Mierda" pensó al tener la mirada del rubio en él.


— discúlpame un momento lyubov — con su mano tapo un poco el teléfono de la parte de abajo.


Rusia rodó los ojos aguantando el asco de escuchar al cínico de su hermano, ya deducía con quién hablaba.


— ¡¿Dónde mierda estabas?!, ¡¿Por qué llegas hasta ahora?!, ¡¿Por qué no encuentro mi maldito auto?!


El ojimorado suspiró sin ganas de aguantar al imbécil de su hermano.


— me fui a coger, no soy el único que puede darse el lujo de irse por la no...


Ucrania lo interrumpió, esperando que su canadiense novio no hubiera escuchado eso último y empezará a hacer preguntas.


Rusia notó su tono pálido y dedujo que no lo iba a cuestionar más sobre su paradero anoche, sabía que podía chantajear a su hermano con el tema de su infidelidad.


— me da igual, ¿Dónde está mi auto?


— ni idea — se cruzó de brazos esperando que todo aquello terminara de una vez.


— ¿Cómo que ni idea?, ¿Desapareció por arte de magia?


"Si cuentas un robo, choque y explosión como arte de magia, quizás"


— probablemente — se burló el mayor tratando de aguantar la risa, molestarlo era su pan de cada día desde que supo de su traición.


El ucraniano lo fulminó con la mirada, no estaba para aguantar al idiota albino.


— йди до біса


El más alto solo le levanto el dedo corazón mientras se dirigía a su habitación.


— por cierto, saluda a Canadá de mi parte.


Al verlo subir completamente las escaleras soltó un largo suspiro y volvió con la llamada.


— lamento todo el alboroto lyubov... ¿sigues ahí? — preguntó al no escuchar nada por un buen rato.


— ¿Canadá?


— ¡oh!, ¡si!, aquí estoy, solo que me acabo de dar cuenta de algo.


— ¿Qué cosa? — cuestionó con la boca seca, con miedo de que preguntara sobre el comentario de Rusia.


No había notado que tu hermano tenía la voz tan gruesa.



「♫︎」


♪ 𝘢𝘩 𝘢𝘩 𝘢𝘩 ♫︎


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♥︎Ruscan♥︎ ✔︎


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