Sweet Revenge
Harry se encontraba en un predicamento, o bueno, más o menos, no es que su vida dependiera de ello, pero tenía que ser listo y no equivocarse al momento de decidir qué demonios podría confesarle a Louis que no fuese lo suficientemente fuerte como para que su alfa hiciera algo loco.
Están sentados sobre la alfombra de juegos de sus gemelos, el par de cachorritos está de paseo con los padres de Harry, resulta que Anne decidió llevárselos de paseo a un acuario que tenía poco tiempo de ser inaugurado. Louis, como siempre, gruñó y se quejó bastante pero al final Harry logró convencerlo de que así ellos podrían disfrutar de algo de tiempo a solas sin estar preocupados de que los niños los escuchen.
Son apenas las seis en punto de tarde, Anne apareció desde temprano en su casa y lleva con ellos todo el día fuera, Harry sabe que sus hijos están a salvo con su madre sin embargo no puede evitar extrañarlos un poco, después de todo, apenas tienen cuatro años. Anne prometió devolverlos alrededor de las siete treinta de la noche, es por ello que ambos decidieron cerrar su “día libre” con algún juego, esta vez, Louis eligió “Verdad o Reto”. Claro, ambos ya se cansaron de follar sobre varias superficies de la casa, mismas que Harry ya se encargó de que su alfa limpiara en caso de que alguno de los cachorritos fuese a hacer alguna pregunta incómoda que después no podría responder.
Es así como terminaron sentados sobre esa alfombra suave que sus hijos usan para jugar con sus peluches o para cuando están demasiado cansados como para subir hasta sus habitaciones y sólo se dejan caer ahí, sin más.
Es el turno de Harry de confesar algo, y Louis se encuentra con los ojos fijos en él mientras espera (no tan pacientemente) a que el omega responda. Considera muy injusto que, de los diez turnos que llevan, el haya perdido en ocho de ellos, además dejó de pedir reto desde que su alfa lo retó a chuparle la polla cubierta en Nutella, lo hizo, seguro que sí, pero aun así fue una experiencia que no desea volver a repetir.
Ambos están semi desnudos, Harry sólo trae puestas unas bragas rosas de encaje y Louis unos boxers blancos “Supreme”, después de terminar de jugar aún tienen que darse un baño para quedar listos y no dar en absoluto la impresión de que se la pasaron follando en todos lados.
Que puedo decir sobre mi vida antes de conocerlo que no lo haga ponerse celoso o tóxico... ¡Ah, ya sé!
—Cuando tenía dieciséis años tuve mi primer celo, la cosa es que no tenía novio ni nadie con quien pasarlo así que mi mamá fue de emergencia a una tienda de juguetes sexuales y me compró cerca de diez dildos de distintos tamaños. —Louis emite un leve gruñido. —Fue bastante vergonsozo pero, gracias a eso no lo sufrí tanto. —Se encoge de hombros. —En fin, te toca ¿verdad o reto?
—Espera, antes quiero saber algo —. Harry resopla ¿Ahora qué? —¿Usaste todos los dildos que mi querida suegra te compró? —Pregunta enarcando una ceja.
Vaya pregunta más estúpida. ¿No se va a poner celoso o neurótico de unos juguetes que usó hace años... o sí? Decide responderle con honestidad, si le miente es probable que resulte en algo peor.
—Claro que los usé todos, Louis. Estaba en celo y necesitaba que algo me llenara, no se comparaba a la polla de un alfa pero.... algo es algo. —Levanta la mano y apunta hacia su alfa. —Y ni empieces de celoso que bien sabes que la única vez que usé un vibrador fue para obligarte a decirme tu edad. Después de so tú te encargaste de destruirlo si bien lo recuerdas.
Louis se ríe y se pasa una mano por el cabello castaño, echándoselo hacia atrás.
—Claro que lo recuerdo, bebé. Y nunca más quiero volverte a ver usando una de esas cosas. Tu placer es y será sólo mío. Nada de compartirte con juguetes de plástico y pilas.
Harry no puede evitar poner los ojos en blanco. Ni la edad le quita lo loco.
—Bueno, ya, ya. Es tu turno, Tomlinson. ¿Verdad o reto?
Louis parece pensarlo con intensidad, Harry frunce el ceño ante ello.
—Verdad. Ya me cansé de que todos tus retos sean en base a la limpieza de la casa y nada referente a tocarte.
—De acuerdo, entonces confiesa algo impactante, sí me sorprende lo suficiente puede que termines ganándote una recompensa...—dice mientras le abre sugerentemente las piernas. Louis se relame los labios.
—Bien... ahora sí que me interesa. De acuerdo... no lo sé, he hecho tantas cosas. Está bien, sólo promete que no harás un drama de ello.
Harry frunce el ceño y cierra las piernas.
—¿A qué te refieres con ello? ¿Qué hiciste, Tomlinson?
—No es nada malo, sólo promete que no te enojarás. Vamos, bebé, es sólo un detalle pequeño de mi pasado.
—Bueno, —dice algo extrañado —lo prometo, sólo no te pases, alfa. No quiero que mis bebés nos encuentren disgustados.
—No tienes por qué molestarte amor, de hecho creo que es buena oportunidad para decírtelo, tú sabes.... no más secretos entre nosotros ¿recuerdas?
Harry bufa por lo bajo. —Bueno, ya, suéltalo que la incertidumbre me está matando. —Dice mientras mueve las manos en el aire.
—De una... —Louis suspira y cierra los ojos, casi dándose valor a sí mismo para confesarlo. Eso le preocupa a Harry, demasiado. —Amber me besó cuando se despidió de mí en el hospital.
Harry ni siquiera tiene tiempo de pensar. La ira estalla por instinto en él.
—¿¡Qué?! —grita y se pone de pie de un salto. —¿¡Qué demonios, Louis?!
Louis también se pone de pie, algo sobresaltado.
—Joder, bebé, dijiste que no te enojarías, recuérdalo. —Intenta agarrarlo pero Harry se aleja.
—¿¡Cómo demonios pretendes que no me enoje!? ¡Dejaste que Amber te besara! ¡Jódete Louis?
—¡Esa puta boca! Sólo fue un simple beso de despedida, omega. Ella me lo pidió, tú sabes. Teníamos una historia. No sentí nada al besarla. Fue más algo.... no sé, para cerrar lo que ambos vivimos con el otro. Por favor, no te enojes, ven...
—¡Me importa una mierda su jodida despedida! —Se echa el cabello hacia atrás de la frustración y le lanza una mirada furiosa a Louis —¡Sabes que la odio, sabes que ella te desea! ¿¡Cómo pudiste hacerlo?! Joder... no puedo ni verte ahora mismo. —Empieza a caminar hacia la escalera.
Louis no tarda en seguirlo, murmurando una serie de disculpas y tratando de seguirle el paso, sin embargo, Harry se gira violentamente hacia él.
—¡Joder, Louis, déjame en paz! Necesito procesar esto. Y ni te atrevas a decirme que estoy exagerando, si yo te hubiera dicho que Alex me besó te aseguro que ahora estarías en camino a estrangularlo. —Niega con la cabeza, indignado. —Eres tan injusto... voy a darme una ducha y No quiero que me sigas. Lo digo en serio, alfa —. Posa la mirada en la sala. —Limpia todo eso, mis cachorros no tardan en llegar.
Dicho eso se da la vuelta, comienza a subir las escaleras y deja a Louis solo y descolocado.
No puede evitar derramar algunas lágrimas mientras está en la ducha, ese jodido alfa suyo vaya que lo hizo enojar ¿cómo se atreve a decirle algo como eso? Mejor dicho, ¿cómo se atrevió a pensar en ese momento que besar a Amber era una buena idea? La sola imagen de Amber inclinada sobre la cama, besando y muy posiblemente acariciando el rostro de su alfa es suficiente para darle arcadas.
Sacude la cabeza y se pasa una esponja con gel de baño aroma a sandía por las piernas, mientras está perdido en lo que está haciendo, una idea le llega a la cabeza. Lo medita por unos momentos, analizando los pros y los contras... sí, apuesto a que con eso aprenderá a no ser un hijo de puta que cree que se puede salir con la suya todo el tiempo.
Sentirá en carne propia la desesperación y la molestia que yo estoy sintiendo ahora.
Se enjuaga las lágrimas del rostro, no más llorar por las estupideces de su descarriado alfa. Sabe que es lo que tiene que hacer y va a disfrutar cada momento de ello. Le va a dar en donde más le duele. Agradece al cielo que la situación del momento le permitirá efectuar su venganza con éxito. Sólo necesita darse prisa y arreglar todo.
Sale de la ducha y llama a su madre, tal y como esperaba, Anne está más que feliz de quedarse con los cachorritos toda la noche, tanto que ni siquiera le pregunta a Harry el motivo. Se los pasa por teléfono para que lo saluden y el omega se desvive en decirles lo mucho que los ama y que temprano en la mañana los volverá a ver. Emily y Leo le dan las buenas noches y se despiden.
Procede a usar el baño para arreglarse, saca de su cajón de lencería unas bragas de encaje rojas con detalles en negro, son diminutas y muy sugerentes, tienen liguero incluido por lo cual busca unas medias negras para complementar la prenda. Saca una de sus batas de satín y se lleva todo al baño. Una vez con la lencería puesta, se coloca la bata encima y sale al dormitorio, en busca de la parte más importante de su plan. Su dildo rosa secreto.
Nunca pensó que ese regalo que una de sus muy chismosas vecinas, la dulce y atrevida omega Nath, le regaló le estaría siendo de tanta utilidad ahora. Obviamente Louis no sabe de su existencia en lo absoluto, lo guardó a modo de “emergencia” pues la excusa de su vecina para regalárselo era que ella pensaba que Louis no lo satisfacía debido a su “avanzada edad”. A pesar de que Harry le dejó claro, a ella y a las demás omegas que usualmente lo visitan para tomar el té, que su alfa aún era lo bastante potente en la cama y que no necesitaba de juguetes, las omegas le insistieron en que lo conservara porque “uno nunca sabe”. Y vaya que ahora se los agradece tanto.
Lo saca de una caja de “Costura e Hilos” un lugar que estaba seguro Louis jamás tocaría pues cualquier actividad doméstica le causa dolores de cabeza al alfa. Junto con el enorme dildo rosado, saca también dos pares de esposas, un par para cada mano, así no tendrá oportunidad de escapar, aparte de que estas esposas tienen una cubierta de peluche, lo cual protegerá la piel de su alfa de posibles magulladuras por el forcejeo que seguramente hará.
Deja el dildo bajo una de las almohadas y sólo deja a la vista las esposas, agarra su celular y le envía “Ven al cuarto” a Louis en un mensaje. Pone el celular a un costado y se sienta cruzando una pierna, esperando. El alfa no tarda ni un minuto en subir, se nota que está desesperado por un perdón.
Al verlo así, esperando por él en la cama, con las esposas sobre esta, la mirada del alfa va de “descolocada y triste” a “sugestiva y emocionada”. Se acerca al omega rápidamente, en sus ojos azules se dibuja el deseo que siente por él. Harry le sostiene la mirada hasta que lo tiene arrodillado ante él. Posa sus manos sobre sus rodillas cubiertas en las medias y las va subiendo, acariciando sus muslos y llevándose la bata de satín a su paso, cuando está a punto de descubrir las bragas, Harry lo aparta de un manotazo.
—¿Quién te dijo que podías tocarme, alfa? —Dice mientras se levanta y camina hacia una silla que tiene frente a los pies de la cama. Louis a su espalda. —Estuve pensando.... ¿sabes? En lo de Amber y tú. No puedes negar que te mereces un castigo, Tomlinson.
El alfa le pasa un brazo por la cintura mientras se pega a su espalda y entierra la cabeza en su cuello.
—Joder, omega.... —le lame el cuello y succiona por debajo de su oreja —. Lo que quieras bebé, haz conmigo lo que quieras. ¿Vas a tomar el mando? Es todo tuyo.
Harry siente como su alfa empuja sus caderas hacia él, simulando una penetración. Increíble, aún no hace nada y ya está duro como la piedra.
Lo que le espera, los testículos le van a doler como nunca al pobre. Bien merecido.
Así mismo le parece increíble que Louis se crea que va a perdonarlo así de fácil respecto a lo de Amber y que además lo va a recompensar con sexo, quizás el alfa piensa que Harry tiene un ataque posesivo y desea “reclamarlo” durante el acto pero eso no podría estar más alejado de la realidad. Sin duda su alfa no lo conoce tan bien como él pensaba.
Pobre iluso, pero me lo esperaba. Sólo piensa con la polla.
Harry se aparta del cuerpo de Louis, y en un rápido movimiento lo empuja para que se siente en la silla, el mayor se relame los labios de nuevo. Entonces el omega le señala con la mano las esposas que están sobre la cama, a lo cual el alfa frunce el ceño.
—Vas a ser un buen alfa y vas a dejar que te espose a la silla. —Ve como Louis aprieta los labios y la mandíbula, está muy tenso. —No puedes negármelo, sé que detestas no poder tocarme pero te lo mereces. Es tu castigo, amor.
—¿Qué vas a hacer mientras estoy esposado, hmm? —Murmura tratando de besar a Harry, pero este posa un dedo sobre sus labios.
—Sólo jugaré un poco, quiero... provocarte...—quita el dedo y le da un lametón a los labios del alfa —.... seducirte... después de todo ¿Acaso no soy tu seductor?
—Me encanta cuando te pones así, sólo haces que te desee más. —Levanta las manos en un signo de rendición —. De acuerdo, estaré a tu merced, pero te advierto Harry. Después de que termines con tu jueguito te voy a joder tan duro que-
—Calla, alfa. —Posa su mano sobre su boca. —Calla, desde este preciso momento, yo tengo el control.
Va al pie de la cama y agarra las esposas, regresa junto a Louis y se las coloca en las muñecas, anclándolo a la silla, se asegura de que queden bastante firmes y ajustadas de forma que no haya modo posible de escapar. Gracias al diseño de la silla, aunque los pies del alfa estén libres, es imposible para él levantarse o ponerse de pie, por lo cual con sólo esposarle ambas manos a los brazos de la silla es más que suficiente para tenerlo inmovilizado. Completamente a su merced.
Siente la mirada pesada de Louis sobre cada uno de sus movimientos, es evidente que está a la espera y en ansias de poder disfrutar de su “seducción”, Harry toma su celular y tras revisar su lista de opciones, la parte lenta de la canción “Partition” de Beyoncé inunda la habitación, sin duda una melodía perfecta para un pequeño striptease. Está de espaldas al alfa, el vibrador aún escondido debajo de la almohada, se quita la bata, dejando que se deslice lentamente por su cuerpo decorado con lencería de encaje. En cuanto la prenda toca el suelo, escucha el grave gruñido que su alfa emite. Y eso no es nada.
Se da la vuelta para encararlo y comienza a caminar hacia él contoneando sus caderas al ritmo sensual de la música, sin romper el intenso contacto visual llega hasta él y en un movimiento rápido se sienta a horcajadas sobre su regazo. Louis gruñe aún más fuerte y las esposas suenan, es claro que quiere tocarlo, se muere por hacerlo. Antes de que pueda decir algo, Harry pone la palma de su mano conta su boca y comienza a balancearse sobre él. Montándolo.
—Nada de hablar, alfa. Yo tengo el control y no tienes permitido hablar hasta que yo retire mi mano de tu boca—. Dice mientras sigue frotándose contra su dura erección. —Mmm, joder, se siente tan bien. Estás tan listo para mí, Louis.... apuesto a que ambos podríamos corrernos solo con esto... ¿verdad?
Harry remueve su mano de la boca del alfa.
—Joder, bebé.... Me estás matando, sigue moviéndote así... tan bueno para mí... —impulsa su cara hacia delante para besar al omega pero este se echa hacia atrás, tapando de nuevo sus labios y privándolo de decir algo más.
—No, alfa. Nada de besos, no vas a tener mis labios en tu boca ni en tu polla. Es parte de tu castigo. —Su contoneo se intensifica, se frota justo en el punto exacto y eso les saca un siseo a ambos—. ¡Ah, joder! ¿Lo sientes, alfa? ¿Sientes cómo me deslizo tan bien sobre tu polla? Estoy tan lubricado....
Y es verdad, lo está, el tener control absoluto sobre el cuerpo de su alfa y la increíble fricción entre sus cuerpos lo tienen al límite, y sabe que Louis también está a poco de correrse, tiene esa mueca en su atractivo rostro que le indica lo cerca que está del orgasmo, el ceño fruncido, los ojos oscuros de deseo, las pupilas dilatadas, la mandíbula tensa y la boca algo abierta por los roncos gemidos que salen a intervalos irregulares. Harry sonríe. Es el momento idóneo para seguir adelante con el plan.
Se frota con más fuerza sobre él una última vez, dejándolo al borde de las abrumantes sensaciones, se levanta sin darle tiempo a Louis de siquiera reaccionar y en un dos por tres ya se encuentra a un costado de la cama, sonriéndole socarronamente y mostrándole sus hoyuelos al alfa que lo observa confundido y algo molesto.
—Harry... joder... ¿Qué diablos estás haciendo? Vuelve aquí ahora mismo o-
—¿O qué, alfa? Te recuerdo que yo tengo el control. —Se ríe. —¿Acaso creíste que iba a premiarte dejando que me follaras como si nada después de lo que hiciste? —Niega con la cabeza y Louis aprieta la mandíbula. —Pobre, pobre Lou....
Sabe que Louis está a punto de gritarle una serie de improperios para exigirle que lo suelte pero es entonces cuando mete la mano por debajo de la almohada y saca el enorme dildo rosa. Lo sujeta frente a él y mira juguetonamente a Louis, la expresión en la cara del alfa es de ensueño, tiene los ojos muy abiertos de la expresión y, por el repentino cambio en sus feromonas, Harry sabe que está furioso, jodidamente furioso y desesperado.
Avanza hacia él, sonriente y contoneando seductoramente sus caderas mientras se muerde los labios y disfruta de los gruñidos y del estado de shock en el que está su alfa. Está a punto de entrar en cólera, puede sentirlo.
Louis sacude las esposas desesperado, es evidente que apenas está dándose cuenta de lo que planea hacer Harry, de la tortura a la que lo piensa someter. Vaya ¿De verdad creyó que lo iba a premiar con un baile sexy y con sexo después de saber lo que hizo? Alfa bobo. Espero mis cachorros no salgan igual de ilusos que él.
Harry se inclina hasta que sus rostros están a poca distancia. Le muestra el dildo de cerca al alfa y le susurra con la boca rozando la suya:
—Esta noche mi placer no vendrá de ti, ni será gracias a ti... —le da un lametón a la mejilla cubierta de barba— …tendrás que ver cómo me toco, como disfruto y como me corro usando sólo esto ....
—Omega, joder, te juro que si lo haces me pondré furioso. ¡NO PUEDES HACERME ESTO! —Se queja mientras forcejea una vez más con las esposas y le lanza a Harry una mirada asesina. —No sé qué demonios tratas de probar pero-
—Sería tan fácil ¿no? —Se agacha y le baja los boxers, sacándole la dura polla —... para mí... dejar que me la metieras, estoy tan lubricado alfa... —Le da un lametón a la sólida longitud y le saca un ronco gemido a Louis —No tardaría nada en correrme mientras te monto.... —se ríe—Pero no esta noche.
Le suelta la polla y se sube a la cama, Louis sigue forcejeando con las esposas mientras le sigue advirtiendo entre jadeos lo mucho que se arrepentirá, al omega le dan ganas de reír, los súbitos cambios de humor en su alfa son tan gratificantes, primero estaba excitado a morir, luego furioso y justo en ese momento acaba de cambiar a suplicante, así es, le está pidiendo que se detenga, “Ya lo entendí, joder. Ya entendí. No lo vuelvo a hacer, mierda, Harry bebé, ya te entendí” le repite.
Harry hace caso omiso a sus reclamos y súplicas, se deshace de las bragas pero se deja el sensual liguero puesto, se acomoda sobre la cama a cuatro patas, se inclina hacia adelante y se apoya sobre sus antebrazos de forma que deja el culo levantado en alto y completamente expuesto ante Louis, se inclina un poco más y gira el rostro, apoyando la mejilla contra el colchón, de modo que ahora pueda tener una muy buena vista de la cara de desesperación de su muy atrevido y furioso alfa.
—¡HARRY EDWARD TOMLINSON! ¡TE LO ADVIERTO! Joder, n-no me hagas esto bebé.
Honestamente la imagen del alfa es todo un poema, está rojo del coraje, sudado por el esfuerzo y tremendamente excitado, tiene la polla erguida sobre su duro abdomen, y los bóxers bajados hasta la altura de los muslos.
—La próxima vez que si quiera pienses en volver a entregarle tu boca a alguien más que no sea yo —lleva la mano hacia atrás y coloca el dildo en su lubricada entrada —piensa en esto, en como yo le entrego todo mi placer a alguien más.
Y sin más se introduce el enorme dildo rosado, empieza por la punta, moviéndolo en leves círculos para palpar su intensidad, jadea, la verdad se siente muy bien, la sensación es, por supuesto, placentera, pero muy diferente a lo que está acostumbrado. Sin embargo, eso no le impide emitir un largo gemido.
—Aaah, joder.... —exclama sin quitarle los ojos de encima a Louis, necesita que el alfa vea cada fracción de su cara contraída de placer —… mmm, alfa. Se siente tan bien, estoy tan lubricado. Tan apretado, amor.... Y no puedes sentirme.
—¡HARRY! Detente, joder, omega. —Gotas de sudor resbalan por su rostro y su pecho tiembla —¡Por todos los cielos, Harry! YA DEJASTE CLARO TU PUNTO. ¡QUÍTAME LAS PUTAS ESPOSAS!
Se remueve miserablemente y hace sonar las esposas de nuevo. Es inútil, está atrapado frente al espectáculo de su omega masturbándose con un dildo rosa. Como lo introduce una y otra vez, como ese delicioso lubricante resbala por sus muslos, como empapa el dildo con el mismo, como de su rosada boca salen gemidos sumamente sucios. La imagen que el alfa tiene ante sí es algo que jamás se imaginó ver.
Y lo peor es que.... aunque quiere, no puede quitarle los ojos de encima, y eso, en definitiva es tortura. Una cruel tortura.
Harry muerde sus labios y con la mano libre agarra se agarra a las sábanas pues logra encontrar su punto dulce, lo introduce de nuevo hasta que llega al límite de la longitud y se estremece, jamás pensó que lo disfrutaría tanto, siente que las piernas le tiemblan y esa sensación de hormigueo comienza a recorrer sus muslos y su vientre. Ni siquiera ha tenido la necesidad de tocar su propia erección. Ahora entiende por qué sus omegas vecinas le recomendaban tanto el uso de esos juguetes.
—Oh, mierda… aahh,Lou. Ojalá pudieras sentirlo. Estoy tan dilatado, tan sensible... aaah.... si fuera tu polla la que me follara, de seguro te sentiría en mi vientre, tan profundo... como a ti te gusta.... —mete el dildo lo más adentro que puede, sacándole un siseo doloroso al alfa —Lástima que no puedes...
Saca el juguete de su entrada, empapado en su propio lubricante y lo lleva hacia su boca y sin pensarlo ni un segundo más, se lo mete a la boca, simulando una felación. Lo chupa, ahuecando sus mejillas, no le quieta los ojos de encima a Louis en ningún momento, quiere que vea absolutamente todo, que lo padezca, si ya lo torturó follándose a sí mismo con el dildo, ahora su alfa tendrá que ver como se desvive chupando el juguetito de plástico.
Se lo mete hasta el fondo, luego lo saca, rodea la punta con la lengua y se esfuerza en seguirlo lamiendo y chupándolo de la manera más vulgar posible, gimiendo lo suficientemente fuerte como para que Louis lo escuche.
—Joder... Harry. ¡SUFICIENTE! ¡Quítame las jodidas esposas ahora!
El omega ignora sus exigencias y le dedica una última mirada provocadora antes de darse la vuelta, y colocarse cerca de la cabecera, con el juguete en mano, se recuesta sobre una almohada para así quedar cómodamente de frente a su esposado e inmovilizado alfa. Se abre piernas mientras le da una última lamida al dildo y se lo mete de una sola estocada.
Harry echa la cabeza hacia atrás ante la dura intrusión, aunque su lubricante (que sigue saliendo en abundancia) le hace la tarea más fácil. Empieza una vez más a jugar con su propio placer, las fuertes sensaciones lo abruman lo suficiente como para hacerlo cerrar los ojos pero se esfuerza por abrirlos de nuevo y posar la mirada sobre Louis. Quien sigue batallando con tratar de liberarse. Sus intentos siguen siendo inútiles.
Los gemidos del omega inundan la habitación y sobrepasan los graves y furiosos gruñidos del alfa. Está cerca, es la primera vez después de muchos años que va a correrse con algo que no sea la polla, la boca, o los dedos de Louis. Y le encanta. Sabe que eso terminará por hacerlo sentir aún peor. A ver si así le quedan ganas de volver a engañarme y a mentirme.
Lleva su mano a su boca para darle una lamida a su palma y, mientras sigue follándose con el dildo, envuelve con su húmeda mano su dura erección que descansa sobre su vientre. Se muerde los rojos labios ante la anticipación de su inminente orgasmo, da una última estocada que llega con profundidad y toca su punto más placentero, es entonces que sólo le basta de acariciar un poco la punta de su rosada polla para correrse con un ronco grito.
La intensidad es tal que se deja caer hacia atrás, arqueando la espalda y cerrando los ojos, sus jadeos y gemidos siguen saliendo sin control y siente como las piernas le llegan a temblar un poco. Su corazón late aceleradamente y siente como si flotara. El hecho de saber que su alfa lo vio absolutamente todo al parecer sólo hizo que su orgasmo fuese aún más fuerte de lo que esperaba. En definitiva, le pone jugar así con él, saberse al mando y en control de su propio placer. Ése nuevo descubrimiento hace que ponga en marcha su siguiente osadía.
Cuando ya ha recuperado el aliento después de unos minutos, se levanta y se desliza sobre la cama hasta llegar a la orilla, se pasa la mano sobre su vientre cubierto con los restos de su orgasmo, se limpia lo mejor que puede con esta y, esbozándole una coqueta sonrisa al alfa, lleva su mano cubierta de su semen a su boca, la cual lame hasta dejar limpia.
Es entonces que se acerca hasta Louis, se monta a horcajadas sobre su regazo y sin decir nada, lo besa apasionadamente, compartiendo en medio del beso, todo el semen que lamió de su propia mano. A Louis no le lleva ni un sólo segundo tomar el control del beso y acepta más que gustoso lo que su omega tiene que darle, le chupa y le muerde los labios y ambos hacen de ese lascivo beso un desastre de fluidos.
Harry se aparta cuando siente que le falta el aire y cuando nota algo más.
Rompe el beso a regañadientes y observa con ojos impactados la imagen de su alfa, sabía que estaba terriblemente excitado desde que comenzó a masturbarse con el dildo mientras él estaba esposado. Sabía que se pondría furioso, pero también tenía en claro que tenía que hacerlo y que Louis tendría que aceptar el castigo. Sin embargo, jamás pensó que dicho castigo terminaría en....eso. Pero es más que evidente. Lo sabe ahora que está fuera de la burbuja de placer en la que se encontraba y que le impedía analizar las cosas.
Louis está empapado en sudor, tiene los ojos negros, está temblando, no deja de gruñir, su temperatura es alta y... tiene la polla más dura que nunca y algo crecida en tamaño.
Acaba de entrar en celo. Su alfa acaba de entrar en celo y él fue quien se lo provocó.
El ciclo de celo de Louis estaba ya cerca, le faltaba alrededor de una semana pero es evidente que ese pequeño detalle no se le pasó por la cabeza al momento de armar su plan. Su celo se adelantó debido a la sobrecarga de emociones y a la sesión de explícita estimulación visual que el omega le acaba de dar.
Genial. Le quería dar una lección y hacerlo sufrir un poquito y ahora él me va a partir el culo.
—Alfa... —le acaricia la mejilla —Shhh, está bien ¿de acuerdo? Todo estará bien. Voy a quitarte las esposas, ¿sí? Tranquilo...
Le preocupa que Louis no diga nada, normalmente en sus pasados celos siempre le hablaba al inicio, igual sólo le decía una barbaridad de obscenidades, pero a fin de cuentas le hablaba, ahora sólo está en silencio, mirándolo con esa intensidad a la que Harry ya está bastante acostumbrado. Le desabrocha con cuidado ambas esposas, dejándolo libre.
Louis no le da tregua a si quiera pensar en su siguiente movimiento cuando lo tumba sobre la cama, arroja el dildo con fuerza hacia el suelo (seguramente para destruirlo una vez que termine su celo), lo abre de piernas y lo penetra de una sola embestida, clavándole la polla hasta el fondo. Harry se sostiene como puede a su sudada espalda, le clava las uñas y deja que su alfa le ataque salvajemente la boca mientras no deja de embestirlo a un ritmo bestial.
Es como si quisiera desquitarse de todo. Y Harry odia admitirlo pero, le encanta. Ama con locura cuando su alfa lo trata de esa forma tan dura, con agresividad. Llevaba tiempo sin follarlo así, sin duda la presencia de sus cachorritos en casa llegaba a disminuir un poco el nivel de agresividad de Louis en el sexo pero ahora que están solos él puede...
¡Los cachorritos!
De repente cae en cuenta que el celo de Louis durará todo un día, y su madre quedó de llevárselos temprano por la mañana. No, no, no, en definitiva Anne no puede llegar a su casa con los dos cachorritos y encontrarse con semejante escena. Tiene que llamarla. Ahora, antes de que Louis se ponga más intenso y agresivo y no lo deje siquiera hablar. Lo hará en uno de los primeros descansos que su alfa le dé. Mientras uno de sus nudos baja.
Deja que su alfa siga follándolo y él lo deleita rasguñando su espalda ante el placentero ritmo que marca. Lo siente tan adentro. Demasiado. No puede soportarlo más. Harry echa la cabeza hacia atrás y se corre por segunda vez en ese corto lapso de tiempo. Louis entierra la cabeza en su cuello y se corre también, su nudo se hincha y comienza a llenarlo. Añoraba esa deliciosa sensación. Cuando ambos están recuperando el aliento. Su posesivo alfa finalmente habla:
—¿Estás bien, bebé? Joder... eso que hiciste. —Niega con la cabeza. —Fue lo más doloroso, desesperante y caliente que he visto en mi puta vida. No me extraña que mi celo se adelantara. Prométeme que no lo volverás a hacer. Me vuelve loco no poder tocarte.
Harry ríe y le acaricia la mejilla ensombrecida por la barba de varios días.
—Y tú promete no volver a decepcionarme. Eso de Amber. Me volví loco al imaginar tus labios sobre los de ella. Tu lengua en su boca.... Quería que sintieras mi desesperación.
—No volverá a pasar. Joder, la sola idea me da nauseas. Mi boca es tuya, Harry. Sólo para tu placer... y tú, mi hermoso omega y esposo, eres mío. Sólo para mi deleite, y todo esto —recorre con sus manos el cuerpo del rizado —... es para que sólo yo lo complazca y llene de dicha. Sólo yo hago que te retuerzas de placer, amor.
—Tuyo, alfa. Y tú eres mío.
—Siempre, mi hermoso y atrevido seductor. Siempre.