La isla.

Llevo años navegando en mi barco, hemos soportado truenos y relámpagos.
Nunca nos han visto quejarnos, ni nos verás hacerlo, pues nuestro lugar es el mar: ¡amamos navegar!
Hay un temor que me embarga, temo abandonar este barco.
Sé que estoy loco por aferrarme a esta obsesión, pero, aunque muera, no dejaré el barco. Si lo hiciera, volvería a él; prefiero morir a su lado que abandonarlo.
Aunque esté solo, prefiero estar en el mar con mi barco que en un mar sin truenos ni relámpagos. Seguiré navegando en busca del consuelo que anhelo.
A la luz del sol radiante, vi a lo lejos una isla brillante, que reluce como el sol que ilumina el inmenso mar.
Esa isla me atrae con su piel celeste y cristalina. ¡Vayamos a esa isla! Mi visita no será ociosa; mi estadía será breve: ¡solo unos días! Pienso que debería buscar sombra, pues con este sol creo que voy a morir.
He pagado por mis pecados, he dejado mi barco y ahora estoy solo en esta isla, visitada por sus olas. ¡La arena nos quema! ¡Oh, qué isla! Mis pies se sienten como picaduras de avispa.
Nunca salgamos de esta isla. ¡Es tan gloriosa! Parece tener vida; quisiera quedarme aquí toda mi vida. Aquí no hay truenos ni relámpagos, solo paz y tranquilidad.
Esto es vida. No sé qué he hecho con la mía; ahora recuerdo lo esencial: tomarse un tiempo para relajarse. Con un profundo sueño, caigo desmayado sobre la arena, sin remordimiento en mi conciencia.
He descansado en esta isla, me siento reconfortado y he vuelto a pensar con claridad...
Es importante a veces tomarse un tiempo para relajarse y no preocuparse por los tormentos de la vida, para no estresarse y pensar claramente, como las olas de esta isla...
Un mes después, dejamos la isla. Extrañaré esas olas. ¡Qué risa! Recordaré esas arenas. ¡Vamos con prisa! Ya estamos en el mar, mi querido barco. Siento la brisa junto a esas olas feroces que golpean mi barco; se sienten nostálgicas, ¡parecen bienvenidas! No siento rencor.
Dejar mi barco por unos días no fue tan malo como pensaba. Mal estuve en pensar que debía navegar para encontrar la paz que buscaba, y me sorprende descubrir que estaba tan cerca y yo no lo sabía...
Ahora, navegamos tranquilos en las aguas turbulentas de este mar infinito, y de vez en cuando me ves descansar, siempre recordando con nostalgia lo que el mar y esa isla nos hicieron recordar.