Captulo1
En una ciudad donde la oscuridad y la luz se entrelazaban como amantes, dos almas destinadas a encontrarse se cruzaban en el camino. La noche caía como un velo sobre la ciudad, y las luces de los neones reflejaban en el asfalto mojado como un espejo roto.
Jimin, el poderoso alfa mafioso, caminaba con paso firme, su mirada escaneando el entorno con una mezcla de desconfianza y curiosidad. Y entonces, lo vio. Un joven Omega, sonreía con inocencia mientras vendía flores y demás plantas de todo tipo en la esquina, su mirada infantil y su risa contagiosa iluminando la noche.
Pero detrás de esa sonrisa, se escondía un secreto. Jungkook era maltratado por su propia madre, quien lo consideraba una vergüenza debido a su infantilismo. Y en la calle, las personas se burlaban de él, lo llamaban "niño eterno" y lo trataban como si fuera un objeto. Pero Jungkook no se daba por vencido, seguía sonriendo, seguía vendiendo sus flores, y seguía soñando con un mundo mejor. Y entonces, Jimin se acercó, sintiendo un impulso irresistible, y cuando Jungkook levantó la vista, supo que estaba perdido.
No le importaba que Jungkook fuera diferente, no le importaba que tuviera infantilismo. Lo que importaba era que lo quería para sí, que lo amaría y lo protegería con toda su alma, dispuesto a matar a todo aquel que se atreviera a molestarlo.
Jimin, el poderoso alfa mafioso, era conocido en las calles como 'King Park'. Su reputación era temida por muchos, y su nombre era susurrado con respeto y miedo. Era el jefe de la familia mafiosa más poderosa de la ciudad, y su palabra era la ley, donde reinaba en una ciudad entera, manteniendo su reinado dándole q las personas lo que deseaban o necesitaran como comida, agua, ropa, entre otras cosas.
Además de su vida como mafioso también era dueño de una gran empresa de ropa y accesorios de lujo. Detrás de esa fachada de poder, control y algo de rudeza, Jimin escondía una linda personalidad, llena de amor para dar y una linda sonrisa que muy pocas personas conocían.
Cuando vio a Jungkook, algo en él se despertó, algo que no había sentido en años. Una sensación de protección, de cuidado, de amor que había muerto en el hace años. Y sabía que haría cualquier cosa para proteger a ese joven Omega. Haría cualquier cosa para mantenerlo a salvo de aquellos que querían hacerle daño.
Jimin se acercó a Jungkook, su mirada escaneaba el entorno para asegurarse de que no hubiera ningún peligro cerca. Supo en ese instante que estaba perdido en esos ojos inocentes, en esa sonrisa contagiosa, en ese aroma dulce a fresas.
Jungkook por otro lado estaba sentado en la acera, rodeado de plantas y flores, con una sonrisa débil en su rostro. Estaba acostumbrado a la gente pasando por alto, pero no se daba por vencido. Necesitaba vender algo para comer, ya que su madre se negaba a alimentarlo.
Un hombre alto y oscuro se detuvo frente a él, mirándolo con una mezcla de curiosidad y desconfianza. Jungkook no lo reconoció, pero algo en él le hizo sentir incómodo.
- Hola pequeño - Jimin preguntó, su voz baja y suave pero algo profunda y autoritaria- ¿Qué estás haciendo aquí?
-Vendo plantas y flores. - Jungkook se encogió de hombros - ¿Quiere comprar algo?
El hombre miró las plantas y luego a Jungkook, escaneado cada detalle de su hermoso rostro, sin duda debía ser suyo aquel Omega tan lindo.
- ¿Por qué vendes esto?
- Mi mami no me da dinero señor - Jungkook bajó la vista con cierta inocencia - Tengo hambre y siempre me dice que consiga yo solito mi comida
- No me llames señor, me llamo Jimin - Exclamo sonriendo mientras su corazón había sido tocado por la historia - ¿Y tu mamá no te cuida?
- No - Dice negando con tristeza mientras hace un lindo puchero - Me odia porque soy diferente, siempre me deja solito o me grita y no se porque si siempre trato de ser niño bueno
Y con eso, Jimin supo que había encontrado a alguien especial. Alguien que cambiaría su vida para siempre así que dispuesto a llevarlo a su casa así que se detuvo un momento, y luego extendió su mano tocando la mejilla de Jungkook.
- No te preocupes, yo te cuidaré.
Jungkook se sorprendió, nadie le había tocado con cariño antes. Miró al hombre, confundido, pero también agradecido.
- ¿Enserio? - Hablo con mucha ilusión en sus ojitos
- Si - Exclamo sonriendo - Y tú eres...?
- Jungkook. - Dijo sonriendo débilmente debido al hambre
-Bueno, Jungkook. Creo que vamos a ser grandes amigos. - Hace una leve pausa esperando que acepte - Entonces ¿Vienes conmigo?
- ¡¡ Si !! - Expreso Jungkook brincando muy feliz para luego parar y hacer un puchero adorable - ... pero y mis plantitas
- No te preocupes yo te las compro todas - Indico haciendo una llamada para que vinieran por las plantas - ¿Y tu mami no se preocupará?
- Nop -Pronuncio negando con cierta tristeza - Siempre me dice que su mejor regalo sería que yo desapaciera de su vida
Jimin al escuchar eso de inmediato se puso furioso pues no podía creer como el ser que lo había tenido en su vientre y lo había visto crece pudiera ser tan mala persona con su propio hijo.
Unos minutos después llegó la limusina de Jimin, bajando un par de guardias para después meter todas las plantas. Jungkook estaba muy emocionado por lo que es lo estaba viendo así que emocionado dijo.
- ¿ Eres un rey ? - Hablo con ojitos desilusión - ¿ Puedo ser también un rey ?
- Claro que sí - Exclamo guiándolo hacia la puerta de la limusina y subirse con el a su lado - Serás un lindo rey para mi.
Durante todo el viaje Jungkook había caído rendido de sueño en las piernas de Jimin, a lo cual el saco su aroma a Durazno para que su lindo Omega durmiera tranquilo.
Al llegar dio la orden de plantar de inmediato todo en su jardín y con Jungkook en brazos se dispuso a llevarlo a su habitación, viendo a su paso su lindo rostro descansando y su respiración suave.
Todo su personal en cambio se encontraba muy sorprendido pues Jimin nunca invitaba a nadie a su mansión a no ser que fueran personas de mucha confianza.
Cada persona que lo observaba se quedaba con los ojos abiertos de par en par y el miedo pasaba por sus rostros pues temían decir cualquier comentario erróneo, aun que mas de uno se preguntaba quien era el y por que lo estaba cargando hacia su habitación.
Por otra parte Jimin se encontraba muy feliz debido al tesoro que había llegado a su vida, con cuidado dejo a su omega sobre su cama de manera cuidadosa para que no se despertara y lo tapo con una fina cobija para después salir hacia la cocina ordenando preparar algo para ambos.
En la cocina, los empleados de Jimin estaban preparando la comida con temor y confusión. Nunca habían visto a Jimin llevar a alguien a la mansión, y menos aún tratarlo con tanta ternura.
-¿Quién es él? - Preguntó uno de los empleados con temor.
- No lo sé - respondió otro - Pero Jimin parece muy protector con él, debe ser alguien especial.
Uno de los empleados se acercó a Jimin con temor.
- Disculpe, señor. ¿Quién es... él? ¿Cómo debemos tratarlo?
Jimin miró al empleado con seriedad y dijo anunciando con voz seria y firme.
- Es mi Omega, y desde ahora debe ser tratado con respeto y cuidado. ¿Entendido?
Los empleados aun algo sorprendidos asintieron con temor y se dispusieron a preparar la comida para ambos, después Jimin subió de nuevo a su habitación para ver a su Omega en lo que la comida estaba lista.
En eso Jungkook abrió los ojos muy lentamente y parpadeando para ajustarse a la luz suave de la habitación. Miró a su alrededor, confundido, y se dio cuenta de que estaba en una habitación que no reconocía.
- ¿Dónde estoy? - preguntó, aún aturdido.
Jimin sonrió suavemente y se sentó a su lado.
- Estás en mi casa, mi amor. Ya es de noche y necesitas comer algo
Jungkook se sentó en la cama, mirando a su alrededor con más atención y recordó que Jimin había mandado a plantar todas sus plantas en el jardín a si que curioso se levanto de la cama y vio por la ventana el jardín, en el cual sus plantas ya estaban siendo puestas en su nuevo lugar así que miró a Jimin con gratitud, aún tratando de procesar todo.
- Gracias - dijo caminando hacia el Alfa y abrazarlo algo sonrojado - No sé qué habría hecho sin ti Alfa.
Jimin sonrió aceptando en abrazo muy feliz de que aquel omega ya le hubiera dicho alfa, después beso la frente de su Omega con suavidad y dijo.
- No tienes que agradecerme, mi amor. Estoy aquí para protegerte y cuidarte desde ahora en adelante
- Vamos a comer, mi amor - Se levantó y ofreció su mano a Jungkook - Debe estar lista la comida
Jungkook asintió y tomó la mano de Jimin. Bajaron juntos a la sala de comedor, donde los empleados habían preparado una mesa elegante con velas y flores.
Jungkook se sentó en la silla que Jimin le indicó, y después el alfa se sentó a su lado mientras los empleados sirvieron la comida, pero en eso Jungkook miró el vaso con sorpresa.
- ¡Leche de plátano! - exclamó - Mi favorita!
Jimin sonrió y le sirvió un vaso de leche de plátano a Jungkook, quién la bebió con gusto y comenzó a comer.
- Gracias, Alfa - dijo Jungkook con una sonrisa.- Eres el mejor.
- De nada, mi amor - se rió y le acarició el cabello - Me alegra que te guste
Mientras comían, Jungkook habló con entusiasmo sobre sus cosas favoritas: los dinosaurios, los osos de peluche y los juegos.
El Alfa escuchó atentamente, sonriendo y haciendo preguntas, después de comer, Jimin le ofreció a Jungkook un postre, y se sentaron juntos en el sofá de la sala de estar para ver la película de Kung-fu Panda.
El pequeño Omega se sentía feliz y seguro a su lado, pues no se daba cuenta de que se estaba enamorado de su nuevo Alfa.
Juntos pasaron la noche ambos muy felices y como Jungkook ya se había dormido en apagó la película que ya había terminado y lo llevo a dormir a su cuarto, pues mañana tendrían todo un día para ellos solos, el plan era tener una cita con su Omega y después ir a comprar ropa nueva a su Omega.
- Duerme bien mi lindo conejito - Dijo besando su frente
A la mañana siguiente Jimin fue el primero en levantarse para irse a bañar y ponerse algo elegante, para después despertar a su lindo omega con su pijama de conejito y durmiendo con una gran sonrisa en el rostro.
Por otro lado Tae el hermano mayor de Jungkook se encontraba muy preocupado por su hermanito, pues a pesar de que ya tenía 23 años su mente seguia siendo de un niño de 6, Jungkook simplemente no sabia como defenderse solo y esta vez que fue a visitar a su mamá para llevarse a vivir a su hermano con el, pues al fin había conseguido el dinero suficiente para llevárselo.
Cuando regreso a la que era su antigua casa al no ver a su hermanito por ningún lado y preguntar por el su madre simplemente le dijo aliviada .
- A ese mocoso infantil de seguro se lo han llevado - Despreocupada viendo tele - No a regresado de vender sus malditas plantas.
- ¿ Vender plantas ? - Habla preocupado y en shock - ¿Pero si ya sabías que tu hijo no se sabe cuidar solo por qué lo pusiste a vender?
- Mira hijo mi responsabilidad con el acabo desde que cumplió los 20 años - Dice su madre quejándose - Ya lo aguante mucho, ahora soy libre y si ese mocoso quería comer debía ponerse a trabajar.
Tae no lo soporto mas y le dio una cachetada a su madre pues no podía creer que su madre fuera así con su hijo, se negaba a creer que el ser que le dio la vida y decía amar a ambos hijos por igual, ahora dará a conocer su verdadero rostro.
Sin voltear a verla agarro sus maletas que aun estaban en la entrada de su casa y se fue directo a un hotel a pasar la noche en lo que pensaba por donde comenzar a buscar a su hermanito, solo esperaba que en donde sea que se encontrara estuviera bien, sin pensar que Jimin ya había investigado a la familia de su Omega.
Este es el primer capítulo de esta historia que estaré publicando todos los domingos por la tarde, no olviden seguirme, dejar un comentario y regalarme un corazón para saber que es de su agrado y publicar muchas gracias.