[Normativa~00]
Amor.
Se dice que todo ser humano anhela amar y ser amado, ya fuera por su familia, amigos, o, inclusive, por una pareja. Mas, ello no significaba que obtener amor se tratara de una tarea sencilla.
Oh, no.
Si de verdad se deseaba recibir amor, era necesario esforzarse para lograr conseguirlo. Trabajar hasta el que el cuerpo no pudiera más. Sacrificarse hasta que el sudor y la sangre emanaran por los poros, entremezclados como un solo líquido que probara cuan comprometido se estaba por alcanzar el amor.
...
Yashiro Nene había sudado la «gota gorda» con tal de obtener el amor correspondido de su último «príncipe de fantasía» y —por primera vez en su vida— había logrado ser correspondida.
No necesitaba nada más.
Su romance era idéntico a los de los cuentos de hadas que le fascinaban —por supuesto que su situación escaseaba del típico elemento de fantasía, pero era un ínfimo detalle que no le molestaba hacer a un lado—. Su querido novio la abrazaba, la besaba, la hacía sentir amada.
Justo como siempre había deseado.
Por ello era por lo que estaba completamente segura: amaba a su novio con todo su ser.
Lo amaba tanto que, el día en que se habían quedado a solas en el departamento de su pareja, aceptó sin rechistar la propuesta de «hacer el amor» que él le había planteado. Después de todo, tener sexo con tu novio era la mejor manera de demostrarse su amor mutuo.
¿Cierto?
No se había equivocado al perder la virginidad con su novio de apenas tres semanas y media...
¿Verdad?
Jamás se arrepentiría de lo que había acontecido en aquel frío cuarto en penumbras. De cómo le había quitado sus calzones y su falda —mas no sus demás prendas de vestir— y la había penetrado con fiereza, carente de tacto alguno.
¿Estaba bien así?
Porque eso era de lo más normal, ¿no?
Él no tenía por qué interesarle si ella había sufrido algún dolor o desgarro debido a que su primera vez había sido tan brusca. Él no tenía por qué darle importancia a los deseos de ella por un trato más gentil.
Lo único que ella necesitaba hacer era morderse su labio inferior, aguantar la incomodidad y el sufrimiento que sus embestidas le causaban, y tragarse sus lágrimas en silencio.
Tarde, o temprano, se llegaría a acostumbrar a ese primer encuentro y a los que pudieran llegar a darse en el futuro...
¿Era así como funcionaban las relaciones?
O...
¿Acaso ella se había equivocado y, en realidad, sus pensamientos sobre el amor estaban tergiversados?