Un final feliz.

Summary

No me gustó el final de Boku no Hero. Es por eso que decidí escribir una historia alterna. Para evitar problemas pienso usar una versión femenina del personaje. Además claro de mi personaje favorito de anime Naruto. Y les daré un final feliz. Deku no merecía ser tan maltratado. Y mucho menos ser ignorado y abandonado por sus amigos.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Capitulo 1. Un inicio agridulce.

Izumi Midoriya, conocida como Deku, nació en un mundo donde la mayoría de las personas tienen superpoderes llamados “Quirks”. En este mundo, la máxima aspiración de los niños es convertirse en héroes profesionales. No obstante, Izumi tuvo la mala suerte de ser especial en el sentido contrario: nació sin un Quirk, una quirkless. Esto significaba que ella nunca podría manifestar un don.




A pesar de no tener un Quirk al principio, Izumi soñaba con convertirse en un héroe, solo para ser ridiculizada por todos a su alrededor. Sin embargo, su vida cambió cuando conoció al legendario héroe All Might, quien, viendo su coraje y determinación, decidió transferirle su Quirk, One For All.

Izumi ingresó a la mejor academia de héroes U.A. En esa institución ella enfrentó desafíos inmensos y aprendió a luchar contra villanos temibles, todo en su camino para cumplir su sueño de convertirse en la mejor heroína.

El camino de Izumi estuvo lleno de dificultades. Cada vez que caía, se levantaba con más determinación. Siempre estaba ahí para ayudar a sus compañeros, sin importar las adversidades que enfrentara.


Su tenacidad y espíritu indomable la hicieron destacar.

Después de múltiples pruebas y tribulaciones, Izumi finalmente se encontró cara a cara con el villano más temido de todos: All For One. La batalla fue feroz y sangrienta, y aunque Izumi logró derrotarlo, lo hizo a costa de perder el One For All, quedándose solo con unas pocas brasas del poder, destinadas a apagarse.

La gente recuperó la fe en los héroes gracias a su sacrificio, y la figura de All Might como símbolo de paz se restableció junto a muchos otros que pelearon y murieron. Con el tiempo, Izumi se graduó de la academia de héroes, pero justo ese día, lo último que quedaba del One For All en su interior se apagó por completo.

Incapaz de continuar como heroína, Izumi no tuvo más remedio que trabajar como profesora en la U.A. Aunque esto no le parecía tan malo al principio, con el tiempo, sus amigos se distanciaron de ella. Comprendía que ser héroe no era fácil y requería mucho tiempo, pero poco a poco empezó a sentirse abandonada.




Las pocas llamadas y mensajes que recibía se volvieron cada vez menos frecuentes. Todos le decían que estaban ocupados o simplemente respondían días después con disculpas. Aunque Izumi comprendía, eso no hacía que el dolor en su corazón disminuyera.

Cinco años después, tanto sus mensajes como las llamadas acabaron siendo ignoradas por completo. La persona que una vez salvó al mundo empezó a ser olvidada. Solo unos cuantos la reconocían y saludaban mientras caminaba por las calles. Mientras los demás miembros de la Clase A ganaban popularidad y reconocimiento, Izumi se desvanecía en la memoria colectiva.

La tristeza se apoderó de su corazón, sintiéndose cada vez más sola. Los días que solía llenar con esperanza y valentía ahora estaban marcados por una soledad aplastante. Se refugiaba en la escuela, tratando de encontrar consuelo en enseñar a la próxima generación de héroes, pero cada aula vacía y cada pasillo silencioso le recordaban lo que había perdido.

Sus noches estaban llenas de insomnio, logrando dormir solo al beber unas cuantas latas de cerveza. Su mente la traicionaba, haciéndola soñar con un futuro diferente donde ella seguía siendo una heroína. Los recuerdos alegres ahora se habían vuelto tristes y amargos.

Izumi se había quedado completamente sola, incapaz de alcanzar sus sueños rotos. La gente la veía pasar, creyendo que estaba bien ya que siempre tenía una sonrisa, ignorando que esa sonrisa era falsa.

Un día, mientras caminaba por las calles de la ciudad, una pequeña niña se acercó a ella con una sonrisa tímida. La niña la reconoció y le preguntó si era realmente Deku, la heroína que había derrotado a All For One. Izumi asintió con una sonrisa forzada, y la niña, sin darse cuenta de la tristeza en sus ojos, le pidió su autógrafo.

Ese pequeño gesto de reconocimiento trajo una mezcla de alegría y dolor a su corazón. A pesar de todo, aún había algunos que recordaban y apreciaban su sacrificio. Sin embargo, el vacío dentro de ella era profundo y difícil de llenar.




Una noche, mientras caminaba de regreso a casa, notó una gran pantalla en el costado de un edificio en medio de la ciudad. La pantalla mostraba un programa de televisión en vivo.

- Buenas noches a todos nuestros espectadores. Con nosotros se encuentran dos de los héroes más reconocidos en el mundo. Ellos vinieron a nuestro programa para darles a todos ustedes una importante noticia - dijo una presentadora que parecía estar bastante animada.

Izumi no pudo evitar levantar la mirada y ver la gran pantalla. Pronto muchas más personas se detuvieron y miraron la pantalla, intrigadas por lo que estaba pasando.

- ¿Esos son Dynamight y Uravity, no es así?-

- Sí, ellos fueron parte de los héroes que salvaron el mundo hace cinco años. -

- ¿Qué anuncio tendrán que dar al mundo? -

Las personas comenzaron a murmurar, intrigadas por lo que estaba pasando.

- Por favor, denle su anuncio a los espectadores que los están viendo - le pidió la presentadora a los héroes solo para que ambos se miraran y, luego de compartir una sonrisa, se tomaran de la mano.

Izumi Midoriya sintió como su corazón se agitaba en su interior al ver tal escena. Ver a los dos héroes que alguna vez fueron sus compañeros ser tan cercanos le dolía.

- Nosotros hemos estado saliendo por casi tres años. Todos los rumores que había sobre nosotros siendo una pareja son verdaderos - declaró Uraraka Ochako.

- Oh, vaya sorpresa. Creo que nadie esperaba que ustedes hicieran este anuncio. ¿Hay algún motivo por el cual hayan decidido hacerlo ahora? -

Katsuki Bakugo se levantó y le arrebató el micrófono a la presentadora antes de hablar.

- ¡Escuchen porque solo lo diré una vez! ¡Como todos ustedes saben, hace unos días logré entrar en el top de diez mejores héroes! ¡Me costó bastante pero lo logré! ¡Ahora que le demostré al mundo y a la persona que amo quién soy, puedo decir con orgullo que estamos saliendo! -

La gente se emocionó por tal anuncio. No obstante, había alguien entre ellos que estaba llorando en silencio.

Izumi Midoriya no soportó ver más y salió corriendo, sus pasos resonando contra el pavimento mientras las lágrimas le nublaban la vista. El dolor en su pecho era insoportable, una mezcla de traición y soledad que la ahogaba. Corría sin rumbo, solo queriendo escapar de la realidad que la aplastaba.

Finalmente, se encontró frente a un bar. Sin pensarlo dos veces, entró y se sentó en la barra, pidiendo una bebida tras otra. El alcohol quemaba su garganta, pero era un dolor que prefería al vacío en su corazón. Bebió hasta que el mundo a su alrededor se volvió borroso y su mente, entumecida.

Con dificultad, Izumi se puso de pie y luego de pagar, tambaleándose, empezó a caminar por las oscuras calles dirigiéndose a su hogar. La noche estaba especialmente sombría, con varias nubes de tormenta reuniéndose sobre la ciudad. Los primeros truenos resonaron a lo lejos, anunciando la inminente lluvia.

Unos minutos después, comenzó a llover. La lluvia caía con fuerza, empapando a Izumi, pero su mente nublada por el alcohol apenas lo notaba. Las luces parpadeantes de la ciudad no podían iluminar la oscuridad que sentía en su corazón. Cada gota que caía sobre su piel fría parecía acentuar su desesperanza.

Sus pasos eran torpes, erráticos. Tropezó con una piedra en la acera y perdió el equilibrio, cayendo de rodillas al suelo. No obstante, antes de que acabara completamente en el suelo, alguien la atrapó.

- Eso estuvo cerca. ¿Se encuentra bien? ¿Quiere que la lleve con algún héroe o con algún policía? - le preguntó un adolescente, con una voz llena de preocupación genuina.

Izumi levantó la vista, sus ojos verdes apagados por el dolor y el alcohol. Intentó sonreír, pero solo logró una mueca triste.

- No... si alguien me viera en este estado probablemente sería despedida de mi trabajo - se las arregló para decir mientras intentaba recuperar el control de su cuerpo.

El joven la ayudó a ponerse de pie, pero la visión de Izumi estaba tan distorsionada que solo pudo dar un par de pasos antes de volver a tropezar, esta vez cayendo sobre la espalda del adolescente que se había detenido a ayudarla.

- Entiendo, en ese caso la acompañaré hasta una estación para que pueda tomar un taxi - dijo el adolescente con una voz firme y decidida.

Izumi no dijo nada, incapaz de formar palabras coherentes. Su mente estaba en un torbellino de emociones y alcohol. Poco a poco, el mundo a su alrededor comenzó a desvanecerse. Había ingerido tanto alcohol que se sentía muy enferma, el malestar físico atenuando momentáneamente el dolor emocional.

Las lágrimas se mezclaban con la lluvia en su rostro mientras el adolescente, preocupado, la ayudaba a levantarse. La soledad y el dolor que la consumían se habían vuelto demasiado para soportar. En su mente, solo quedaba la sombra de lo que una vez fue, una heroína que ahora luchaba contra la oscuridad de su propia tristeza.

Justo cuando llegaron a la estación de taxis, Izumi se desmayó, su cuerpo cediendo por completo al cansancio y al alcohol. El adolescente, sin otra opción, decidió llevarla a su departamento. Con cuidado, la cargó en sus brazos, protegiéndola de la lluvia lo mejor que pudo mientras se dirigía a su hogar.

Al llegar a su departamento, el joven abrió la puerta con dificultad, aún sosteniendo a Izumi. La llevó hasta el sofá y la recostó con cuidado. Se quedó observándola por un momento, viendo a la mujer vulnerable y rota. Con un suspiro, decidió darle un baño caliente para evitar que enfermara.

Llenó la tina con agua caliente y, con gran cuidado, le quitó las ropas mojadas. Para su sorpresa, encontró múltiples cicatrices en todo su cuerpo, principalmente en ambos brazos. Esas marcas no podrían ser de una persona que viviera una vida común y corriente.

Luego de darle un baño, el adolescente la acomodó en su cama, cubriéndola con gruesas mantas, asegurándose de que estuviera cómoda. Izumi murmuraba incoherencias mientras dormía, atrapada en sus pesadillas.

El joven se quedó a su lado, preocupado, sin saber qué más hacer. Sabía que en algún momento tendría que llamar a alguien, pero por ahora, solo podía ofrecerle un lugar seguro donde descansar. La lluvia seguía golpeando las ventanas, el sonido convirtiéndose en un acompañamiento melancólico a la tormenta interna de Izumi.

Al ver el rostro de la mujer, sintió que ya la había visto en alguna parte. Fue así como, en lugar de dormir, fue a su computadora y empezó a buscar información.




Luego de una noche tormentosa, los primeros rayos del sol se filtraron a través de las cortinas, iluminando suavemente la habitación. Izumi Midoriya se despertó con un gran dolor de cabeza, resultado de una fuerte resaca. Solo le bastaron unos segundos para notar que no estaba en su departamento y que no tenía ni una sola prenda de vestir.

_ ¿Qué fue lo que me pasó? ¿Dónde estoy? _ se preguntó la mujer mientras intentaba recordar los eventos de la noche anterior.

Justo entonces, la puerta de la habitación se abrió lentamente, y ella se cubrió rápidamente con las sábanas. No esperaba que quien cruzara la puerta fuera un adolescente.

- Me alegra ver que ya despertó, Midoriya-san. Aquí tiene su ropa; la lavé en la lavadora y la planché para usted - declaró el adolescente, colocando las prendas de vestir de Izumi sobre la cama.


- Ahora mismo me encuentro haciendo el desayuno. Por favor, en cuanto se vista, venga al comedor. -

Sin decir nada más, el joven rubio salió de la habitación, dejando a Izumi con las palabras en la boca. Ella suspiró antes de levantarse y comenzar a vestirse, sintiendo una mezcla de confusión y agradecimiento. Tenía varias preguntas en la cabeza.

Una vez estuvo lista, abrió la puerta encontrándose con un suave y delicado aroma en el aire. El olor a panqueques recién hechos despertó su apetito. Caminó lentamente hacia la mesa y se acomodó en una silla mientras el adolescente preparaba dos platos y los colocaba en la mesa. En el centro, había un tarro de miel, crema y una selección de frutas frescas: fresas y duraznos.

- ¿Cómo llegué aquí? - preguntó Izumi con un tono serio.

- La encontré ayer mientras estaba borracha y se tambaleaba. Cuando noté su estado, rápidamente acudí en su ayuda. Pretendía dejarla en manos de algún héroe o de la policía, pero usted me dijo que si hacía eso perdería su trabajo. Luego la acompañé a una estación para que pudiera tomar un taxi, pero no reaccionaba, así que la traje a mi departamento - explicó el adolescente con calma.

Izumi bajó la cabeza y cerró los ojos mientras intentaba recordar. Después de obtener unos cuantos fragmentos de recuerdos borrosos, asintió antes de suspirar.

- Gracias por cobijarme en tu hogar, pero es imprudente que traigas desconocidos a tu departamento. Lo mejor hubiera sido que me llevaras hasta un héroe profesional o con la policía - reprendió la maestra.

El adolescente la miró fijamente antes de asentir.

- Tiene razón, esa hubiera sido la decisión más sabia. Pero... no sentía que fuera lo mejor - respondió con sinceridad.

Izumi Midoriya suspiró nuevamente antes de que su estómago gruñera, recordándole su hambre.

- Midoriya-san, por favor coma. Un desayuno caliente hará que se sienta mejor - dijo el adolescente rubio con una sonrisa tranquilizadora.

Dudosa, Izumi asintió antes de tomar los cubiertos y cortar un pedazo de panqueque para llevarlo a la boca. La suavidad y la dulzura efectivamente hicieron que se sintiera mejor.

- ¿Cómo te llamas? - le preguntó Izumi al joven hombre frente a ella, curiosa por conocer a su inesperado salvador.

- Mi nombre es Uzumaki Naruto - respondió con una sonrisa amable, antes de seguir comiendo.




Mientras desayunaban juntos, Izumi no pudo evitar sentirse un poco más ligera, como si una pequeña parte de su carga hubiera sido aliviada por la amabilidad de un extraño. En silencio, la maestra de la U.A. disfrutó del desayuno casero.

Cuando ambos terminaron de comer, Izumi se ofreció a lavar los platos antes de irse. No obstante, Naruto rechazó su oferta antes de mostrarle la hora. Al notar que era tarde, la mujer le agradeció una vez más al adolescente antes de dirigirse a su trabajo.

Lo que ella no sabía era que esa no sería la última vez que ambos se encontrarían.




Izumi Midoriya se las arregló para llegar a tiempo a su trabajo. No obstante, por alguna razón que desconocía, el director la llamó a su oficina.

- Director Nezu, ¿necesita algo de mí? - preguntó Izumi al entrar.

- Oh, Izumi-san, me alegra que ya haya llegado. Verá, un nuevo alumno se unirá a la clase de héroes. Es alguien realmente prometedor, pero parece que carece de los valores básicos de un héroe. Me gustaría que usted se encargue de guiarlo por el camino correcto - explicó Nezu con su habitual calma.

La mujer escuchó atentamente, sintiendo una mezcla de interés y curiosidad por el nuevo estudiante. Unos instantes después, le entregaron un expediente.

Cuando Izumi lo abrió, encontró el nombre de Naruto Uzumaki junto a una foto. Se trataba nada más y nada menos que el adolescente que la había refugiado la noche anterior.

El director Nezu notó su actitud.

- ¿Sucede algo, Izumi-san? - preguntó el director.

- No, no, no es nada. Solo... solo me pareció lindo eso es todo - dijo la profesora con una sonrisa nerviosa.

- Ya veo. Por favor, cuide de él. Estoy seguro de que solo usted podrá guiarlo por el buen camino - dijo Nezu con una sonrisa enigmática.

Izumi asintió antes de retirarse de la oficina y dirigirse hacia su clase, sintiéndose nerviosa por la situación. Pasaron los minutos y finalmente el nuevo estudiante llegó a la reconocida academia de héroes. En cuanto el adolescente vio a la mujer, le sonrió.

- Muy bien, todos presten atención, por favor. Se unirá un nuevo estudiante a la clase - anunció Izumi a sus estudiantes, quienes parecían algo molestos.

- Izumi-sensei, ¿no se supone que para unirse a esta clase debe aprobar las pruebas? - preguntó una adolescente, la representante de la clase.

- Él es un caso muy especial, es un recomendado - aclaró la mujer, notando la molestia de sus estudiantes.

- Por favor, preséntate - le pidió Izumi al adolescente rubio, intentando seguir adelante.

- Mucho gusto, yo soy Uzumaki Naruto. Espero que nos llevemos bien - dijo Naruto con una sonrisa amplia.

La presentación del nuevo estudiante dejó mucho que desear. Todos parecían estar incómodos con su presencia.

- Muy bien, por favor siéntate para comenzar la clase - le pidió Izumi al adolescente.

Naruto asintió antes de dirigirse a uno de los últimos asientos en la parte de atrás. Mientras se acomodaba, Izumi no podía evitar preguntarse cómo sería la relación con este nuevo estudiante.

La persona a la que Izumi Midoriya debía enseñarle sobre los valores que debían tener los héroes la había visto en uno de sus peores momentos.

_ Tengo que hablar con él en privado _ pensó la mujer mientras empezaba a dar las clases.