SOMBRAS EN EL BOSQUE

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Summary

Si bien es cierto al final de un cuento todo parece solucionarse casi por arte de magia, en dónde los villanos reciben su merecido castigo y los protagonistas se casan y viven un romance de ensueño. Todo suena muy lindo ¿Cierto?, pero alguna vez te has preguntado si existe algo más allá del "Y vivieron felices para siempre". Apuesto que te lo estás preguntando justo ahora ¿No es así? Bueno, es cierto que no puedo hablar por todos los cuentos habidos y por haber, sí puedo hablar de una historia en particular. ¿Quieres saber de qué historia hablo? Si es así, sigue leyendo, estoy segura que también querrás saber que paso después con la hermosa y curiosa doncella y la temible bestia. ¿Quieres saber si realmente tuvieron su final de ensueño y vivieron felices para siempre?, entonces acompáñame en esta nueva aventura para descubrirlo juntos. *OS inspirado en el cuento clásico "La Bella y la Bestia" *Pareja principal: Kookmin * Hay mención de parejas secundarias *Género : Romance, fantasía, Acción, aventura, cambia formas *No sé aceptan copias total ni parcialmente sin mi consentimiento.

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CAPITULO ÚNICO

Alguna vez has sentido curiosidad por saber qué pasa cuándo un cuento llega a su final, ¿En verdad tuvieron su final feliz cómo nos lo hicieron creer?, o todo fue un soso cuento de hadas en dónde los malvados villanos recibieron su castigo y los protagonistas se casan enamorados y tuvieron su felices por siempre.


Si bien no puedo responderles por todos los cuentos, sí puedo hablar sobre ésta peculiar historia, la cuál estoy segura que han escuchado de ella en más de una ocasión.


¿Quieres una pista?


Bueno, nuestro cuento trata de magia, un poderoso hechizo, una hermosa y curiosa doncella que no lograba encajar entre los aldeanos hija de un padre científico medio despistado, quién al acudir a un concurso de ciencias se perdió en el bosque y al no tener noticias de su padre, como buena hija, salió en su búsqueda terminando en un misterioso y abandonado castillo habitado por habitantes peculiares y cuyo amo era una temible bestia.


Medio random el asunto ¿No?


Bueno, como era de esperarse, tras una convivencia forzada, la doncella se enamoró de la bestia quién en una pelea con el malvado cazador resultó gravemente herido, y justo antes de que cayera el último pétalo de una rosa encantada, confesó su amor y con ello se rompió un poderoso hechizo.


Cliché y predecible ¿No lo crees?


Pero bueno... Te has preguntado ¿Qué pasó después de todo este drama?


La respuesta es que al principio la gente le temían al príncipe y bastante, y como no, si es imposible olvidar esos feroces ojos y esa temible apariencia. Pero tras un largo proceso, finalmente tuvo la aceptación de su pueblo, aúnque no lo dijeran en voz alta, tenían miedo que ésto fuera algo efímero y la bestia regresará con más fuerza.


Así que no le quedó más que jurar a su pueblo que la bestia se había marchado para nunca más volver, por lo que no tenían porque temer. Aunque la ex bestia, ahora príncipe Park SungWoon, no estaba seguro de sus afirmaciones, uno de sus mayores miedos es que aquella hechicera volviera a tocar la puerta de su castillo para lanzarle un nuevo hechizo.


Lo único que realmente deseaba, es que esos tiempos oscuros se quedarán en el pasado y fueran olvidados con el pasar de los años.


Aunque despues de pensarlo, recordó que gracias a ese hechizo pudo conocer a su gran amor, la hermosa nombre Kim Jiwon, de quién se enamoró perdidamente en cuánto la vio entrar al palacio a hurtadillas  mientras buscaba a su padre.


Una vez que en el castillo volvió a la aparente normalidad, la bella Jiwon permaneció al lado del apuesto príncipe, solo bastaron un par de semanas para que Park SungWoon fuera coronado rey y en cuestión de meses, contrajera nupcias con Jiwon.


Todo ésto parece ser miel sobre hojuelas ¿Verdad?, pues.. No sé dejen engañar, porque nada es tan perfecto como parece ser y en ocasiones la felicidad es efímera que se escapa en un abrir y cerrar de ojos.


Eso muy pronto lo descubrirían.


Se sabe que de esa unión nació un niño de rubios cabellos dorados, piel blanca y unos intensos ojos marrones. Se dice que el parecido que tenía con su padre era sorprendente, lo único que era diferente entre uno y otro, es que el infante tenía una nariz diminuta y unos labios rojos como la madre.


Realmente era un bebé precioso, el cual decidieron llamar, Park Jimin.


Lo que nadie dijo, es que las cosas no fueron fáciles para los Reyes Park. Tal vez había mucha inquietud por no hacer la presentación inmediata del futuro rey, eso desató una ola de incertidumbre entre los aldeanos. En cualquier lado se podía escuchar las mismas preguntas: ¿Por qué tanto hermetismo con el bebé?¿Acaso los reyes estaban ocultando algo?, Peor aún, ¿Había vuelto la bestia?


¿Qué pasaría con ellos si eso volvía a suceder? ¿Qué se supone que iban a hacer?, desgraciadamente ya no tenían a su mejor cazador consigo, porque bueno, todos sabemos cómo terminó el guapo Gastón.


Hablando de Gastón, nadie, en ningún libro comenta que antes de conocer a Jiwon, y su obsesión por conquistar a la hermosa doncella, le llevo a la ruina, empezando por dejar a la que fue su prometida, Jeon Somi y a su pequeño hijo de tan sólo cinco años, JeonGguk.


Ya me los imagino preguntando ¿Qué?¿Cómo que Gastón tuvo un hijo?¿Cómo?¿Cuando?¿Dónde?, pero así fue, nunca fue tan patán y ruin como nos lo hicieron creer. Digamos que se deslumbró por una hermosa joven y eso le hizo cometer los peores decisiones con terribles consecuencias.


Volviendo a nuestro relato...


Tal vez piensen que Gastón fue un mal padre, pero aunque no lo crean, no fue así, si no todo lo contrario, a pesar que su relación con Somi terminó en muy malos términos, el apuesto cazador siempre estuvo al pendiente de su pequeño y no podía sentirse más orgulloso de su cachorro, pues era su viva imagen y semejanza.


El pequeño Jeon JeonGguk heredó el cabello negro y abundante, unos enormes ojos negros cómo la noche, y a pesar de su corta edad, se podía ver qué también heredaría el atractivo y musculatura de su muy apuesto padre.


Desde que el pequeño JeonGguk nació, Gastón siempre estuvo ahí junto a su orgulloso cachorro para enseñarle todo lo que sabía acerca del bosque y la caza, y a pesar que Gastón no fue un ejemplo a seguir, los que convivieron con él, y lo llegaron a ver junto al pequeño aseguran que fue un padre muy cariñoso.


Pero desafortunadamente, las cosas cambiaron en un abrir y cerrar de ojos.


Ahora, ya han pasado veinte años, y con ello muchas cosas han cambiado y no para bien. Es justo ahí, dónde comienza nuestra historia.


De un misterioso príncipe del cual muy pocos conocen porque se le ha visto en muy pocas ocasiones y un fuerte cazador que siguió los pasos de su padre.


¿La conexión entre ambos?, bueno vamos a descubrirlo.


En un principio se le podía ver al joven príncipe corriendo por todos lados siempre se le veía tan feliz y sonriente como lo haría cualquier niño de su edad, siempre lleno de curiosidad, en ocasiones se le podía ver con un libro, pero con el pasar de los años todo aquello cambio.


De repente, ya no se le veía en el pueblo con tanta frecuencia, y las pocas veces que le llegaron a ver ya no había sonrisas, para cuando el joven príncipe cumplió los quince años, simplemente desapareció por completo.


Eso despertó la curiosidad entre todos los aldeanos y fue tema de conversación. Pero al parecer, eso no le importaba a los Reyes Park quienes hacían todo para callar las habladurías, pero eso solo tuvo el efecto contrario.


La curiosidad por saber sobre el príncipe era una locura, muchos dijeron que había sido enviado al extranjero, otros más atrevidos llegaron a decir que incluso éste falleció a causa de una grave enfermedad.


Tal vez se pregunten, ¿Cómo es que llegaron a esta conclusión?


En una de las últimas veces en la que fue visto, se le pudo apreciar un poco más demacrado. Ya no había ni una sola pizca de ese hermoso y juvenil rostro radiante tan lleno de luz, tampoco hubieron sonrisas, e incluso llegó a lucir frágil.


Eso preocupó a los aldeanos.


Todo lo opuesto al atractivo y musculoso Jeon JeonGguk, quién definitivamente siguió los pasos de su padre. Sí, adivinaron, se había convertido en un temido y feroz cazador, que conoce el bosque tan bien como la palma de su mano. No solo eso, su temperamento le llevo a meterse en varias peleas en dónde lograba salir victorioso convirtiéndose en un sanguinario peleador, gracias a su atractivo físico se convirtió en todo un rompe corazones, pero sobre todo se volvió en un completo dolor de cabeza para Somi.


Probablemente Gastón estaría muy orgulloso de su amado hijo.


Lo cierto, es que perder a su padre a tan corta edad fue un duro golpe para JeonGguk, porque en pocas palabras, se dedicó a imitar todas las acciones de su padre, y sí, eso incluía ser un patán cuando se lo proponía. Cómo dice el dicho de tal palo, tal astilla.


Pero bueno, continuemos.


El segundo suceso que impactó la vida de JeonGguk fue cuándo el día que cumplió quince años. Ese día salió a cazar al bosque con sus amigos y tras separarse del grupo, algo llamó la atención del cazador, un hermoso lobezno de pelaje blanco. Para su sorpresa, no fue capaz de sacar su arma, tal vez porque unos intensos ojos dorados le inmovilizaron por completo.


Cuando por fin fue capaz de volver en sí, ya no había rastro del lobo blanco, es como si este no hubiese existido y solo fue un producto de su imaginación y esa conclusión le preocupó más porque desde hace años dejaron de existir lobos en el bosque.


Para ser exactos desde la noche que falleció su padre en manos de la bestia. Recordar aquel suceso le hizo hervir la sangre.


Aquella noche llegó a la casa de su madre y comento lo que vio en el bosque, como era de esperarse, no le creyeron argumentando que el mismo rey Sungwoon les había asegurado que no habría más animales similares a la bestia.


Así que no le quedó más remedio al joven cazador que continuar con su vida habitual. Acción que hizo. Aunque por mucho tiempo y sin decirle a nadie regresaba a ese lugar para buscar al lobo blanco para cazarlo, pero no tuvo éxito, pero eso no fue impedimento jurar que algún día lo atraparia apara luego colgar su cabeza encima de la chimenea.


Pero para su mala suerte, eso no ocurrió.


Los años pasaron en un abrir y cerrar se ojos y con ello la actitud de JeonGguk cambio. A pesar de ser un hombre que vive rodeado de personas dispuestas a ser usados como tapetes, eso no fue suficiente para el pelinegro ya que siempre se le podía verlo andar por la campiña en solitario. Al parecer nada le satisfacía.


El día que cumplió dieciocho años, celebró junto a sus amigos en la taberna en donde el alcohol y jóvenes dispuestos a complacerlo a pesar de estar en un estado de ebriedad cuestionable, disfrutaba la compañía de un hermoso joven, escuchar que alguien le comparó con su padre, lo consideró cómo un comentario fuera de lugar y eso le hizo enardecer, así que no lo pensó mas y decidió ir al bosque en medio de la noche para ir a buscar a esa bestia blanca.


A pesar de su asombro, ninguno en su sano juicio, fue incapaz de impedirle semejante barbarie, por lo que sólo se quedaron como una bola de curiosos espectadores.


Ya dentro del bosque, la oscuridad le tomó por sorpresa, pero en medio de tambaleos continúo caminando sólo deteniendose al escuchar un sonido proveniente de los matorrales.


Busco entre sus prendas y se dio un golpe mental al recordar que su arma la dejó al entrar a la taberna, busco entre su ropa y una ligera sonrisa se postró en sus labios al encontrar su vieja navaja.


—Llego tu hora - expresó entre susurros mientras daba pasos con cautela.


Para su asombro, el lobo no huyó, se quedó en su sitio mirándole con esos enormes ojos dorados logrando inquietar una vez más a JeonGguk porque el lobo actuaba como si no temiera por su vida.


—Tu cabeza se verá hermosa en mi salón y tu pelaje servirá para hacerme una frazada - exclamó con sorna.


Al parecer eso fue suficiente para que el lobo se acercara de forma intimidante logrando retroceder un poco a JeonGguk quedando frente a frente.


Pero alguien gritando su nombre a lo lejos hizo que JeonGguk voltee rompiendo así ese extraño vínculo entre cazador y bestia, dándole a este último la oportunidad de desaparecer entre las sombras del bosque.


El corazón de JeonGguk latía a mil por hora tal vez por la adrenalina de estar frente a frente con un animal majestuoso y único como lo era ese hermoso lobo blanco de ojos dorados. Casi podía jurar que se trataba del mismo lobo que vio años atrás, y de inmediato se dio un golpe mental por no estar en sus cinco sentidos para reaccionar como lo haría cualquier cazador por lo que se juró nunca más volver a tomar o al menos no hasta cazar a su tan cotizada presa.


Ahora ya han pasado siete largos años, y era fecha que JeonGguk no cumplía con aquella promesa hecha años atrás que solo habían generado frustración en el hombre de veinticinco años cuya obsesión seguía siendo la misma... Dar con quel lobo blanco sólo para cazarlo.


De momento, no le importaba tener algún tipo de relación formal esas habían quedado en el olvido desde la primera vez que vio esos ojos dorados que no ha podido quitarse de la mente. Si bien tenía necesidades físicas, y no faltaba quien estuviera encantado de satisfacerlo, todos sabían que no tenían oportunidad con él, porque JeonGguk no estaba dispuesto a tener más distracciones, no quería cometer más errores de los que ya cometió en el pasado.


Ni siquiera su madre fue capaz de convencerlo de olvidar aquella absurda obsesión de cazar a ese lobo, mucho menos cuándo le hizo saber que fue precisamente una obsesión la que acabo con la vida de su padre.


Escuchar aquello sólo le lleno de odio hacía los responsables de su perdida, así que haciendo caso omiso a las súplicas de su madre, tomó algunas prendas, sus armas y partió rumbo al bosque. Ya estaba harto de cometer tantos errores de novatos y él no es un novato. Él es el mejor cazador que ha existido después de su padre, y lo iba a demostrar.


Los días pasaban y seguía sin haber rastro alguno de aquel lobo, ya había colocado varias trampas en los alrededores y estaba seguro que solo era cuestión de tiempo.


Con aquel pensamiento, se fue a dormir en la improvisada choza de ramas que construyó, cuando un agudo y fuerte chillido le hizo despertar con sobresalto.


Su corazón se aceleró, su mente se nubló porque en efecto hubo un chillido, pero estaba seguro que no se trataba de alguna bestia. Acaso fue ¿Un humano?, fue lo primero que pasó por su cabeza.


Con la respiración acelerada, tomó sus armas y salió de la choza a toda prisa, pero vaya sorpresa se llevó cuando al llegar al lugar, no había ni un lobo blanco en la trampa, en su lugar, había un hermoso joven de cabello rubio herido porque su pierna estaba atrapada en la trampa.


La reacción de JeonGguk fue de asombro por la impresionante belleza del joven, porque para ser honestos, jamás en su vida había visto un rostro tan hermoso como ese, estaba seguro que ni siquiera el príncipe podría ser tan guapo como decían las malas lenguas.


—¿Que haces ahí parado sin hacer nada? ¡Ayudame! - exclamó el rubio mientras trataba con todas sus fuerzas liberarse, pero solo lograba lastimarse más.


A pesar de sus súplicas, no obtuvo respuesta, JeonGguk parecía estar en trance.


—¿Quieres dejar de verme y mejor me ayudas a salir de esto? - se escuchó una voz dulce pero fuerte que logró sacar de su trance a Jeon.


Antes de ayudar al herido joven,  JeonGguk observó a su alrededor, pero no había nada, no había rastro de ningún animal por ningún lado. Completamente frustrado se pasó una mano por su negra cabellera antes de ponerse en cuclillas para liberar la pierna.


—No hagas eso, te harás más daño - indico con molestia.


Pero entre su desesperación por liberarse, intentó mover la pierna con rapidez lastimando la herida y con ello provocar que rompiera una arteria provocando una severa hemorragia.


—¡Maldición! - exclamó molesto al ver cómo brotaba sangre de la herida.


En cuanto la pierna quedo fuera, JeonGguk se quitó la cinta que cubria su chaleco para hacer un torniquete o de lo contrario el joven moriría desangrado.


—Te dije que dejaras de moverte, ve cómo quedó tu pierna - gruñó molesto mientras le reprendia.


Pero aquello solo fueron palabras vacías para el rubio quien poco a poco perdía la conciencia por la perdida del vital líquido. Cuándo volteo a ver al joven se preocupo al ver cómo éste cerraba los ojos y su piel perdía color. Eso solo podía significar algo... El joven podía morir si no era atendido de inmediato.


¿Que se supone que deba hacer si está en medio del bosque y es media noche?, estaba seguro que si tomaba la decisión de llevarlo al pueblo, éste moriría en el camino. ¿Debería dejarlo a su suerte?, eso ni pensarlo, no es un desalmado.


Así que no lo pensó mas, tomó al joven en brazos y lo llevo a su choza, al menos ahí tendría la oportunidad de curarle la herida y hacer todo lo posible para que éste no muera en el intento.


Ya que por fin terminó de limpiar, curar y suturar la herida. Se puso a pensar ¿Quién diablos es este tipo y que hacía solo en medio de la noche?


Ya tendría tiempo de investigar, se encontraba muy cansado y su cabeza seguía mil por hora. Quería dormir y tal vez lo hubiera hecho de no ser porque el joven rubio ardía en calentura. Era obvio que era debido a la herida.


Suspiró cansado, muy a su pesar, sabía que no le quedaba más remedio que cuidar al joven al menos hasta que esté recuperado, solo entonces volvería a lo suyo sin distractores. Porque ahora que observaba al joven pudo percatarse que se trataba de alguien muy joven tal vez tendría unos diecisiete o diecinueve años, estaba seguro que no pasaba de los veinte años.


Mientras el chico deliraba apreció el sonrojado rostro y su corazón latió con fuerza, a pesar de estar enfermo, el joven era realmente hermoso y pensar en ello le puso de mal humor.


Cuando llegó la mañana, JeonGguk estaba cansado, hambriento y de mal humor. Afortunadamente la fiebre había desaparecido y ahora el joven dormía plácidamente, por lo que decidió salir de la choza para ir a cazar algo para desayunar.


Tal vez el cansancio le jugaba una broma de mal gusto, pero para su asombro, pasaban las horas, y no caía ninguna presa.


Llevaba todo el día afuera, había perdido la noción del tiempo y ni siquiera se acordó del joven convaleciente que esperaba en la choza por algo de comida.


Se maldijo por lo bajo.


Cuando comenzó anochecer, el crujir de unas ramas captó su atención, dios ¿cuándo fue la última vez que se tardó en cazar algo?, nunca.


De pronto, a lo lejos vio un ciervo, por lo que saco el arco y cuando estaba listo para lanzar su flecha, un hermoso lobo blanco hizo su aparición, eso distrajo a Jeon quién disparó en otra dirección.


¿Que diablos había pasado?


Se acercó corriendo hacia donde estaba el lobo y el ciervo cayendo al suelo de la impresión al llegar solo para encontrarse con un ciervo muerto y el mismo joven que rescató la noche anterior.


—¿Que diablos?


El joven herido retrocedió ante el fuerte grito y al darse cuenta de su grave error.


—Explicate - ordenó apuntando a su dirección


Los ojos marrones del joven se fueron tornando dorados para acto seguido comenzar a cambiar de forma convirtiéndose en un hermoso lobo blanco, no pasaron más de cinco minutos para que éste volviera a su forma humana desvaneciéndose al instante.


La quijada de JeonGguk cayó al suelo al mismo tiempo que lo hacía su enorme cuerpo. ¿Cómo es eso posible? Se pregunto.


Los minutos pasaron y cuando el joven recobro el conocimiento, fue sorprendido por una filosa daga empuñada por un furioso y desconcertado JeonGguk.


—¿Eres un monstruo?


—No - respondió débilmente


—¿Eres una bestia ?


El rubio le miró con molestia, odiaba ser comparado con una bestia.


—Responde


—No. No soy una bestia - gruñó


—¿Entonces quien diablos eres?


—Soy un cambiaformas. Pero no ataco a humanos.


JeonGguk no retrocedió, al contrario acercó más su daga al cuello contrario.


—No te creo.


—Lo digo en serio. Nunca he atacado a nadie y no pretendo hacerlo.


—¿Cómo te llamas ?


—Mi nombre es Park Jimin


Eso confundió al cazador


—Mientes. El príncipe Park está muerto.


Jimin movió la cabeza en negación


—No. Eso es una mentira, como te has dado cuenta, no he muerto.


—Mientes. El príncipe murió hace años.


El rubio suspiró cansado, se sentía muy cansado. Pero ante la mirada acusadora del hombre del que no sabía su nombre, tomó el colgante que tenía en su cuello para mostrarlo.


—Este es el símbolo de mi realeza.


JeonGguk lo tomo entre sus manos para revisarlo detenidamente.


—Eso no prueba nada, pudiste haberlo robado.


Jimin le observó con esos intensos ojos dorados y suspiró débilmente.


—Nada de eso es cierto. Decidí desaparecer del ojo público por voluntad propia, para no afectar al reino, ni a mi padre, pero sobre todo para no causar temor en los aldeanos que aún no olvidan a la bestia.


Los ojos de JeonGguk eran un poema


—¿Porque harías algo así?


—Porque aún no logro controlarlo.


—¿No puedes controlar que?


— Cuando cambiar de forma, mi lobo parece tene voluntad propia y no puedo controlarlo. Es un alma libre para vivir encerrado dentro de un castillo.


La cara de JeonGguk era un poema confuso y furioso. ¿Acaso se trataba de una broma de mal gusto? Pero por lo que vieron sus ojos no puede ser una broma. El joven realmente puede cambiar de forma.


De pronto sintió su cara arder.


Si éste era el príncipe Park Jimin, quiere decir que es el hijo legitimo del rey y el rey no es otro más que la bestia que mato a su padre años atrás.


Sus ojos se llenaron de furia.


—Tengo sed, y mucha hambre - dijo Jimin en voz baja llamando la atención de Jeon.


—¿Y...?


—Estoy muy débil para cambiar de forma.


JeonGguk gruñó antes de mirarle de soslayo sólo para observar la pierna malherida del joven. Si bien podía dejarlo ahí tirado a su suerte, por una estúpida razón no pudo hacerlo.


Así que le ayudó a ponerse de pie y luego saco una soga para llevar a rastras el ciervo cazado por el lobo. Definitivamente la falta de sueño le había vuelto loco.


Al llegar a la choza, dejo a ambos en el suelo para hacer una fogata.


—¿Como te llamas ? - pregunto el rubio.


—¿Para que quieres saber?


—Curiosidad.


—Soy el hijo del hombre que mató tu padre.


Los ojos de Jimin se abrieron por completo.


—¿Eres JeonGguk, hijo de Gastón?


El pelinegro asintió


— Lamento lo sucedido entre tú padre y el mío.


—Lo dudo, tu padre es una bestia. Tal vez tú también lo seas - acusó de forma despectiva


—Entonces mi padre hizo bien al hacer lo que hizo. Él solo se defendió de un patán como lo fue tu padre, no olvides que acosó a mi madre, e intentó matar a mi padre primero.


Eso tocó las fibras sensibles del pelinegro.


—Retractate


— ¿Porque lo haría? Sabes que no he dicho mentiras.


A pesar que se sentía muy débil, sabía que si JeonGguk iniciaba una pelea se encontraría en desventaja por su herida y también porque por alguna razón su lobo no desea lastimarlo.


—Ni tú ni yo tenemos la culpa de los problemas de nuestros padres, yo sólo quiero vivir tranquilo con esto que me tocó vivir. No quiero hacerle daño a nadie - explicó Jimin.


Al parecer las palabras del rubio causaron el efecto deseado.


—¿Te hicieron una maldición o algo así ?


El rubio alzó los hombros


—No lo sé. Eso es justo lo que quiero saber.


—¿Que dicen tus padres ?


—Mi padre se culpa de mi condición, dice que es producto de aquel hechizo que fue sometido en su juventud.


—¿Que piensas hacer ?


—Justo ayer tomé la decisión de ir a buscar a esa hechicera para que me dé respuestas, es por eso que me fui del castillo a escondidas, pero bueno, ya viste como termine.


JeonGguk observó al joven y tras escuchar sus palabras no pudo evitar sentir un poco de culpa por ello porque gracias a su trampa es que resultó herido.


Mientras observaba al joven con detenimiento y ahora que sabía la verdad se pregunto ¿Realmente podrá cumplir con la promesa de eliminar a ese animal que le robo la paz por tantos años ?


En un principio así lo creyó, pero ahora que lo atrapó y escucho al príncipe hablar con tanta tristeza ya no estaba tan seguro.


¿Qué diablos pasaba con él?


—¿Qué harás cuando te recuperes?


—Ire a buscarla, no me rendiré hasta encontrarla y si no hay cura para ésto que tengo, entonces que me enseñe a sobrellevarlo.


JeonGguk asintió.


—Yo te acompañaré a buscarla.


Eso tomó por sorpresa al príncipe


—¿Porque harías algo así ?


—Porque yo también necesito respuestas, y este pueblo necesita a su futuro rey.


Jimin esbozo una débil pero muy genuina sonrisa.


—Entonces será un placer tenerte a mi lado cuando sea rey como mi brazo derecho.


Ahora fue el turno de JeonGguk de mirarle con asombro.


—¿Porque harías algo así?


—Porque he visto quien eres y sé que eres una buena persona y que mejor que tener a mi lado a un buen hombre y un gran cazador.


JeonGguk sintió avergonzarse por primera vez en muchos años


—Intente matarte por mucho tiempo


—Lo sé. Siempre lo supe


—¿No me odias por ello?


—No.


—¿Puedo preguntarte porque no?


—No lo sé. Sólo sé que no me lastimarías.


—Yo puse las trampas con las que te heriste.


—Lo sé. Pero veo en tus ojos que te sientes culpable por ello.


JeonGguk asintió.


—Bien, entonces ¿todo olvidado?


—Todo olvidado. Ahora anda con esa fogata que tengo hambre y necesito dormir porque me espera un largo viaje y necesito fuerzas .


Eso llamó la atención de Jeon.


—¿Cuando quieres partir ?


—Lo antes posible.


—Bien, entonces si mañana puedes andar, mañana mismo partimos al norte en busca de respuestas.


—Me parece perfecto, Gguk.


Al escuchar ese apodo, sonrió al recordar que así era llamado por su padre. Definitivamente eso tenía que ser una buena señal.


El resto de la noche fue en silencio total, pero no sé trataba de un silencio incómodo, al contrario, ambos estaban sumergidos en sus pensamientos.


—¿Qué? - preguntó JeonGguk


—No sé. Hasta acá puedo escuchar los engranes de tu cabeza.


—Es que ahora que sé que eres el príncipe heredero, ¿Cómo se supone que te debo llamarte?


Jimin frunció el seño tratando de ocultar la diversión de aquella pregunta


—¿Porque te ríes...?


—No me estoy riendo


—¿Entonces?¿Cómo diablos debo llamarte? alteza, lobo, principito...-


—Jimin. Solo dime Jimin como yo te diré JeonGguk, Gguk, o Ggukie


El pelinegro frunció el entrecejo con un rubor en su rostro.


—¿Ahora qué?¿Porque me ves tanto?


Aquel leve rubor se intensificó en el varonil rostro.


—¿Si te pido que te transformes en lobo, puedes hacerlo?


Jimin suspiró sin responder


Pasaron uno, cinco, diez minutos y no pasó nada. Pero de un momento a otro, esos ojos negros se abrieron llenos de asombro cuando vio a un hermoso lobo blanco frente a sus ojos.


—Wooow... Si que eres hermoso - exclamó maravillado.


De repente, JeonGguk tuvo una especie de revelación. Ahora por fin entendió toda la fascinación que siempre tuvo hacia ese lobo que le robo la paz hace más de diez años. Es cierto, nunca quiso lastimarlo, había entendido todo mal, lo supo al ver esos ojos dorados mirarle sin temor.


Ahí estaban sentados frente a frente mirándose con admiración Jimin y  JeonGguk, hijos de Gastón y la Bestia, olvidando el conflicto que tuvieron sus padres en el pasado. Ahí estaban en las sombras del bosque conociéndose a lo que sería el inicio de algo que puede ser muy bueno para ambos.


Si quieren saber que fue lo que pasó con este par... Bueno, eso ya lo veremos en otra historia.











Hola, este OS de casi seis mil palabras es parte de un proyecto, como pudieron ver me tocó el cuento de la Bella y la bestia asi que éste es el resultado espero que les haya gustado.

Cuidense mucho y nos leemos pronto. Besitos


Dolly💋