Arrebol de un Nuevo Amanecer #2

Summary

No leer sin antes no haber leído el primer libro de la saga: Arrebol del Atardecer. Hermoso arrebol en el cielo. No seas cruel, necesito que de mis penas seas sosiego. Ayúdame a mantenerme calmado, todo este tiempo he sido un ciego. Necesito encontrar la verdad, porque de ella he sido privado. Recuerdos, filiaciones, una caligrafía y un amante por descubrir. ¡Oh, en qué me he liado! Terminada en Wattpad el: 9 de junio del 2021 (En edición)

Status
Complete
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
13+

Avance

—Oh, Thomás; ¿te gustan los colores del cielo? —dijo Sebastián enternecido hacia su niño de dos años que cargaba con dulzura, lo mecía enfrente de un gran ventanal con el visual del alba. El pequeño Thomás no le respondió ni con la mirada, toda su atención estaba en el amanecer.

¡Cómo era la vida! Pronto, su pequeño niño ya lo había dejado de ser.

—¡No, Thomás, no vas a ir a México! —Sebastián le gritó en medio de la sala.

—¡No me lo puede prohibir!

Él no podía permitir que Thomás regresara a México para exhumar el recuerdo de Valeria. Simplemente no podía... Él tenía sus razones.

Pero no pudo impedirlo.

—Thomás —una chica enfrente de él paró su caminata.

—Oh, usted... —hizo una pausa esperando a que dijera su nombre, porque él todavía no lo sabía.

—Regina —él lo repitió en susurros intentando guardarlo en su memoria.

Esa era una de las razones.

—Quiero saber quién fue.

—¿Quién fue?

—El que la mató —Regina con preocupación, vagó su mirada al frente.

—Te vas a meter en un problema.

☀︎︎

—Entraremos —dijo enfrente de la casa de su madre.

—¿Estás loco?

"Estoy harto de tener que esconderme, te amo tanto, no me importa Villalobos, la próxima fiesta te presentaré como mi novia"

Thomás se quedó boquiabierto después de leer en voz alta aquella nota.

—¡Tu mamá engañaba a tu papá! —Regina exclamó lo obvio.

Lo único que pueden hacer, para saber más del asesinato de su madre, es encontrar a la persona a la que su madre le había entregado toda su confianza: su amante.

Y para llegar a él, lo único que tienen es una caligrafía.

Encontrarían a ese hombre.

Lo siguiente que sintieron, fue un trapo en sus narices mientras eran jalados con fuerza.

—¿Qué hacían en mi casa? —les reclamó un hombre de ojos verdes mientras se encontraban amarrados.

—¡¿Su casa?!