Capítulo 1: Becados
— Que pase el siguiente
La puerta de la sala de interrogatorios se abrió dejando pasar a un chico de estatura mediana, pelirrojo, con una cicatriz en su frente y unos curiosos pendientes.
— ¿Kamado Tanjiro? Pasa, siéntate.
— ¿Qué hago aquí? — el pelirrojo se sentó pero en su mirada se notaba confusión.
— Supongo que lo habrás oído, en tu escuela ha habido un asesinato.
— Sí, lo he oído — el chico bajo la cabeza, de repente sus manos parecían lo más entretenido del mundo.
— Pues si lo has oído, también sabrás quienes son los sospechosos.
— Me imagino que uno de ellos soy yo y los demás pueden ser los demás alumnos becados, no va a sospechar de los alumnos con dinero me imagino. Ellos ya tendrán un ejercito de abogados listo para defenderlos.
— Kamado, no te he llamado para hablar de los demás. Según lo que sabemos tenías problemas con la víctima.
— Todos tenían problemas con él — el chico levantó la cabeza y su mirada enfadada salió a la luz.
— Por lo que tengo entendido, tú tenías más problemas con él que nadie más.
El silencio empezó a reinar en la sala, parecía que el chico ya no quería hablar.

— Onii-chan, onii-chan.
Fuera de las sábanas se oía a alguien llamarlo pero Tanjiro no tenía fuerzas para levantarse, tal vez quedarse despierto hasta las 2 de la mañana cuando te tenías que despertar a las 7 no era buena idea.
— ¿Qué quieres, Nezuko...? — bajó un poco la sábana que le cubría para ver a su dulce hermana pequeña con el uniforme de la escuela puesto.
— Hoy es nuestro primer día en la escuela nueva y vamos a llegar tarde por tu culpa, despiértate ya — Nezuko tiró de la sábana dejando expuesto a su hermano en pijama.
— ¿Eh? ¿Escuela? — Tanjiro giró el cuello mirando que eran las 08:00, tenían que entrar dentro de media hora — ¿Queeeee? ¡Me he dormido una hora! ¿Por qué no me has despertado antes?
— Parecías muy tranquilo y no quería molestarte.
— Nezuko, no digas tonterías — Tanjiro se levantó de la cama y sacó el uniforme del armario para empezar a cambiarse ahí mismo.
— Onii-chan, te estoy viendo.
— ¡Pues vete! Nezuko, por favor.
— Vale, vale, te espero abajo — Nezuko abandonó la habitación dejando a Tanjiro solo.
— Que desastre.
Por milagro de Dios o de quién esté arriba manejando todo, Tanjiro y Nezuko llegaron solo con 5 minutos de retraso.
— Uff, no ha sido tanto y parece ser que todavía no han empezado las clase — Tanjiro por fin pudo respirar a gusto.
— Onii-chan, me voy a mi aula — Nezuko se despedía de Tanjiro porque iban a cursos diferentes.
— Vale, buena suerte y reúnete con nosotros en el almuerzo ¿vale?
— Sí, sí, no te preocupes — Nezuko se despidió con la mano y se fue.
Tanjiro seguía estando inquieto ya que sabía que ellos iban a llamar la atención. La Kimetsu Academy es conocida porque a ella van el futuro del país y gente con dinero básicamente pero él no pertenecía a un grupo ni al otro. Tanjiro y Nezuko, junto a otros dos alumnos, habían recibido una beca para estudiar en esta escuela. No sabía si era una bendición o una maldición.
Cuando llegó a su aula, su profesor todavía no había llegado pero nada más entrar ya sintió las miradas sobre él. Ignorándolas se dirigió al penúltimo sitio a la derecha donde ya estaba un chico rubio esperándole.
— ¿Se te han pegado las sábanas?
— Más o menos, ¿dónde está Inosuke?
— Puff, se habrá equivocado de escuela.
— Zenitsu, ni siquiera Inosuke es así de tonto.
La puerta se volvió a abrir pero de un portazo y entró un chico de pelo negro con las puntas azules y los ojos verdes.
— ¡¡¡Hola gente!!!
— Oh no — el rubio ya sentía que venía lo peor.
— ¡¡¡¡¡El gran Inosuke ha llegado a esta escuela para dejar que os volváis mis sirvientes!!!!!!
El chico no solo llamaba la atención por los gritos que daba, había otro detalle importante en él. No llevaba camiseta.
— ¡Ah! — una chica de pelo rosa soltó un grito y se tapó la cara.
— Ponte algo, bestia — le regañó una chica de pelo azul atado en coletas.
— Inosuke....
— ¡¡¡Gopanchiro, Monitsu!!! — pasando de las chicas se dirigió a sus amigos y se sentó detrás de ellos.
— ¿Por qué no llevas camisa, idiota? — el rubio le regañaba avergonzado.
— ¿Camisa? — Inosuke parecía confundido — ¿Para qué?
— ¿Cómo que para qué?
Otra vez la puerta se abría pero esta vez no era ningún alumno, era el profesor que al ver a Inosuke solo pudo soltar un suspiro.
— Los becados, me imagino.
— ¿No se nota? No saben ni vestirse — un chico susurró por las filas de delante causando una risa en los demás y avergonzando a los becados menos a uno.
— ¡¡¡Oye, hablas muy fuerte!!!!
— Mira quien habla — el rubio podía matarle con la mirada.
— Bueno, chicos callaos ya, empecemos con la primera clase.
La clase transcurrió normal, el profesor explicó el sistema de evaluación y el temario que se daría en la asignatura, no dio mucho más por ser el primer día y cuando acabó se despidió y abandonó la sala. Nada más irse el profesor un alumno de pelo rosa se levantó de su asiento y se acercó a los becados.
— Así que ratas en la escuela ¿eh?
— No somos ratas — Tanjiro se defendió enseguida.
— Lo que tú digas, oye, un consejo, no os metáis con quien no está a vuestra altura — el pelirosa se fue del aula después de darles ese consejo tan raro.
— Que bien, ya hemos hecho nuevos amigos — Zenitsu soltó eso con sarcasmo — Gracias, Inosuke, hemos llamado la atención por tu culpa.
— ¡¡¡¿¿¡Eh???!!! No es mi culpa que todos en la escuela sean unos pijos.
— ¿Y por qué has llegado tarde? — esta vez fue el pelirrojo quien habló.
— Me equivoqué de escuela.
— Aggghhh — el rubio se llevó las manos a la cara, le dolía mucho llevar siempre la razón en sus suposiciones.
— Chicos, ¿Akaza os ha molestado?
La nueva voz que sonaba era de una chica un poco más alta que ellos, con el pelo oscuro pero con algunos mechones morados y un moño con un listón de mariposa.
— ¿Eh? ¿Akaza? No sé si es él o no pero un chico pelirosa nos ha dicho que no nos metamos con quienes no están a nuestra altura — Tanjiro le respondió a la chica.
— Sí, sin duda es Akaza, si os va a tachar de ratas debería presentarse primero. Por cierto, yo soy Shinobu, Koucho Shinobu — la chica le extendió la mano a Tanjiro.
— Encantado, Shinobu, yo soy Kamado Tanjiro, el chico que se sienta a mi lado es Agatsuma Zenitsu y el chico sin camisa es Hashibira Inosuke.
— Jajaja, Inosuke ha causado una buena impresión desde luego — a pesar de que se había reído de Inosuke, su risa no sonaba cruel como la que soltaron los demás al principio de la clase.
— Oye mujer, yo siempre causo buenas impresiones.
— No la llames mujer, te acaba de decir su nombre — Zenitsu enseguida le regaño.
— Pues eso, Shitorobuna, yo siempre causa buenas impresiones.
— ¿Eh?
— Perdónale, él es así, llevamos juntos desde primaria y todavía no dice bien nuestros nombres. Es un idiota sin remedio — el rubio le lanzó una mala mirada al chico sin camisa.
— No te preocupes por eso, Zenitsu. Chicos, como sois nuevos me imagino que no conoceréis a nadie de aquí así que a la hora del almuerzo podéis sentaros conmigo y mi grupo de amigos.
— ¿En serio? — los ojos de Tanjiro se iluminaron, entre toda la gente rica y creída de la escuela había un rayo de esperanza como Shinobu.
— ¿No vamos a ser un problema? — Zenitsu sonaba preocupado
— Tranquilos, nos vemos luego.
— Shinobu, ¿puedo llevar a mi hermana?
— Sin problema, Tanjiro, en la cafetería nos veréis rápido. Hasta luego — Shinobu se despidió y se fue por la puerta del aula.
Por fin parecía que podían hacer amigos.
Cuando llegó la hora del almuerzo los tres chicos se dirigieron a la cafetería la cual era enorme y en la que podías elegir entre un montón de variedades de comida o comer algo que hayas traído tú mismo. Tanjiro no sabía donde estaba el aula de su hermana así que no ha podido verla pero tenía la esperanza de verla por la cafetería.
— ¡Chicos, aquí!
La mano de una chica se alzó en una mesa con varias personas llamativas.
— Ahí está Shinobu — Zenitsu señaló la mesa.
— Vamos, Inosuke por favor no hagas nada extraño — Tanjiro le advirtió.
— ¿Extraño? ¿Yo? — el chico sin camisa todavía no se daba cuenta de lo llamativo que era su forma de ser.
Cuando se acercaron vieron que en la mesa había otras 5 personas, una chica de pelo rosa, un chico con los ojos de distinto color, un chico de pelo rubio con algunas zonas naranjas y dos chicos de pelo blanco, uno con una cicatriz en la cara y el otro con accesorios llamativos y un tatuaje en uno de sus ojos.
— ¿Y soy yo el que llama la atención? — Inosuke se preguntaba por qué era él el raro cuando la gente de esta mesa llamaba tanto la atención.
— Oye, Shinobu, ¿por qué has traído a estos? ¿No ves que nos pueden pegar los piojos? — el chico del pelo blanco y la cicatriz los miraba con mala cara.
— Sanemi.... — Shinobu le iba a regañar pero una voz se le adelantó.
— No te pegaremos los piojos si tú no nos pegas las ladillas — Zenitsu le contestó.
— Ughh — la chica del pelo rosa se tapo la boca aguantándose una risa sonora.
— JAJAJAJAJAJAJA — el otro chico del pelo blanco se rio con ganas.
— Zenitsu — Tanjiro le miraba preocupado — Mi amigo no quería decir eso.
La mala mirada de Sanemi había empeorado después de la contestación que había hecho el rubio.
— Oye, está bien, pelirrojo, no te preocupes. A mí me gusta la gente que no se calla lo que piensa — el peliblanco extravagante se levantó de su silla, se dirigió al lado de Zenitsu y le rodeó la cadera con uno de sus brazos — Me llamo Uzui Tengen cariño y no te preocupes por lo de las ladillas, no tenemos, pero si te quedan dudas un día de estos quedamos y te lo demuestro.
— No, gracias... — el rubio se sentía incómodo y un poco asustado.
— Uzui-san déjalo, Tanjiro, te puedes sentar aquí — Shinobu le enseñó un sitio al lado del chico rubio — Inosuke, tú siéntate a mi lado y Zenitsu...
— Zenitsu conmigo — Uzui la interrumpió y llevó al rubio a una silla a su lado.
— No merece la pena — Sanemi le dirigió una mala mirada a los tres becados y se levantó de su silla — Yo ya he terminado, me voy.
Nadie le dijo nada y Sanemi abandonó la cafetería.
— Ara, ara, él siempre es así. Lo siento, chicos.
— No tienes que disculparte, Shinobu, ha sido Zenitsu el que ha empezado.
— No quiero que se vuelva una costumbre el hecho de que la gente piense que somos animales — Zenitsu seguía defendiendo su actitud.
— ¡¡Eso!! Ni que fuésemos jabalíes, oye, ¿qué es eso? — Inosuke estiró su mano y le quitó la comida al chico rubio para metérsela en la boca — Mmmmm, ¡está muy bueno!
— ¡Inosuke! - Tanjiro y Zenitsu le regañaron a la vez avergonzados.
— Jajajaja, no os preocupéis mis chicos. Me alegro que te guste Inosuke — el chico rubio mantenía una sonrisa en la cara a pesar de que se había quedado sin comida.
— Guhsjajklend — Inosuke hablaba mientras comía y no se le entendía nada.
— Inosuke, por favor... — Tanjiro bajó la cabeza un poco avergonzado.
— Oye rubio, tienes unos labios muy carnosos, seguro que son suaves.
Uzui se acercaba más a la cara de Zenitsu y le tomó la barbilla con la mano derecha.
— Que brillantes, ¿te echas vaselina?
— ¿Eh? — la cara del rubio era ya del color de los tomates — ¡Déjame en paz!
— Uzui-san, por favor, le estás asustando — Shinobu parecía tan avergonzada de Uzui como lo estaba Tanjiro de Inosuke.
— Si es una belleza hay que decírselo — Uzui empezó a tocar el pelo de Zenitsu — Eres una belleza, cariño.
— ¡Y tú un pervertido! ¡Tanjiro, cámbiame el sitio!
— Jaja — a Tanjiro se le escapó una pequeña risa, era la primera vez desde que entró a la escuela que se sentía a gusto.
— Disculpa — era la chica del pelo rosa la que hablaba — Yo no me he presentado, soy Kanroji Mitsuri y este de aquí es mi novio Iguro Obanai — Misturi puso su mano en el hombro de Iguro — Es un poco callado pero muy buena persona, por cierto yo fui la que pegó el grito cuando Inosuke entró en clase. Quería disculparme, habré parecido una maleducada.
— ¿Tú maleducada? En todo caso el maleducado es el idiota sin camisa — Zenitsu miró mal a Inosuke.
— ¿Yo?
— Pues hombre, todos aquí llevamos camisa.
— Ojala tú no la llevaras, cariño — Uzui volvía a incomodarle con comentarios innecesarios.
— ¡Cállate!
— Yo soy Rengoku Kyojuro — el rubio al lado de Tanjiro se presentó — Y el chico que se ha ido antes enfadado es Shinazugawa Sanemi.
— Zenitsu debería disculparse con él ¿no? Se ha ido por su culpa.
— ¿Todavía con eso Tanjiro? No tengo que disculparme.
— Así que Tanjiro, Zenitsu e Inosuke — Iguro por fin habló — Este año va a ser interesante.
— ¡Onii-chan! — una voz dulce irrumpió la conversación.
— ¡Nezuko!
La chica llegó a la mesa pero llegó acompañada de lo que parecía ser un chico porque llevaba el uniforme masculino sino cualquiera lo habría confundido con una chica. Su acompañante tenía el pelo negro pero en las puntas de dos mechones era azul claro al igual que sus ojos.
— Onii-chan, mira, este es Tokito Muichiro, va a mi misma clase.
— Hola — el chico no era de muchas palabras, como Iguro.
— Muichiro, hoy has salido un poco tarde — parecía que Shinobu le conocía.
— Shinobu ¿os conocéis?
— Claro, es uno de nuestro grupo, los pilares.
— ¿Grupo? — Tanjiro no entendía de que hablaba.
— Ah, se me ha olvidado mencionároslo. Todos los de esta mesa, incluido Sanemi y otro chico más somos conocidos en la escuela como los pilares.
— Somos un grupo muy popular — Mitsuri presumió con un sonrojo en sus mejillas.
— Nuestras familias trabajan en industrias muy importantes. Mi padre, por ejemplo, trabaja en la principal industria de energía solar del país — Rengoku había hablado de una forma humilde aunque hubiese soltado una información que le colocaría entre las familias mas ricas del país.
— Ah, bueno, supongo que es así con toda la gente de esta escuela — Tanjiro ahora se sentía un poco incómodo a pesar de lo simpáticos que eran la mayoría en el grupo.
— No te sientas incómodo, pelirrojo, en esta mesa nadie te va a juzgar por el dinero que lleves en el bolsillo. A ti tampoco te vamos a juzgar, rubio — Uzui bajaba la mano de la cadera al trasero de Zenitsu.
— Gracias, pero suéltame — Zenitsu quitó de un empujón su mano.
— ¡Ah! — Nezuko mostró una expresión de sorpresa al percatarse de que colgando del bolso de Mitsuri iban dos pompones — Disculpa, ¿eres animadora?
— Siii, me has descubierto. Soy Kanroji Mitsuri, la capitana del equipo de las animadoras.
— ¿En serio? ¿Podría hacer una prueba para entrar en el equipo? — los ojos de Nezuko brillaban.
— ¿Qué? — Tanjiro se atragantó con su propia saliva — ¿Tú? ¿Animadora?
Tanjiro sabía que a su hermana le gustaba bailar pero de ahí a ponerse una minifalda y agitar pompones le parecía que había un gran trecho.
— ¿No te parece bien? A mí me gustaría intentarlo.
— Por mí bien, mañana te puedo hacer la prueba.
— ¡Sí! / ¡No! — la primera respuesta fue de Nezuko y la segunda de Tanjiro.
— Onii-chan
— ¿Tienes algo en contra, Tanjiro? — Mitsuri parecía confusa.
— Es que...
— ¡Se ha acabado tu comida! — Inosuke que se había acabado la comida de Rengoku por fin se unía a la conversación.
— Jajaja, pues no tengo más, Inosuke, mi chico.
— Oye, a todo esto ¿dónde está Giyuu? — Uzui que seguía intentando manosear a Zenitsu lanzó la pregunta.
— No vino a las primeras clases, no sé donde está — Shinobu empezó a jugar con un mechón de su pelo — Ahh, se habrá quedado dormido.
— ¿Giyuu? — Tanjiro preguntó pero por el volumen de su voz Shinobu no le escuchó.
— Tomioka Giyuu, Shinobu lo ha dicho antes ¿no? Que nuestros grupo lo forman los que estamos aquí, Sanemi y otro chico más, el otro chico es Giyuu — para sorpresa de Tanjiro quien le respondió fue Iguro.
— ¡Shinobu!
Una llamada a la chica de las mariposas se escuchó en la entrada de la cafetería y se vio entrar a un chico joven con el pelo negro, la piel pálida, el rostro sereno y los ojos más azules que Tanjiro había visto en la vida. Tanjiro se toco la boca por un momento para asegurarse de que no estaba babeando, el chico era muy atractivo.
— Ara, ara Tomioka-san, ¿así empiezas el curso? ¿Faltando ya el primer día?
— Lo siento, he recibido tus mensajes, me había quedado dormido — Tomioka se sentó junto a los demás — ¿Gente nueva?
— Son los becados, son muy monos ¿no te parece? El rubio tiene unas caderas muy generosas.
— ¡Oye!
— Son Tanjiro, Zenitsu e Inosuke y la chica es Nezuko ¿verdad? —Shinobu se encargó de presentarles.
— ¡Hola, Tongoroka Tokiyuu!
— Hola...
— ¿Cómo narices dices mal su nombre si te lo acaban de decir? — el rubio no aguantaría a su amigo otra vez diciendo mal un nombre.
— ¿Son los becados? — Giyuu dirigió su mirada hacia Tanjiro.
— Sí... — la voz de Tanjiro sonó débil como si este chico le hubiese robado toda la energía.
— Encantado, tú eres Tanjiro ¿verdad? — Giyuu le ofreció la mano.
— ¡Ah, sí! — Tanjiro le estrechó la mano y el rojo se extendió por toda su cara.
— La hora del almuerzo va a acabar ya, vayámonos yendo — Mitsuri cogió su bolso y tomó de la mano a Iguro.
— ¿Y lo de la prueba para las animadoras?
— Mañana te la haré sin falta, Nezuko — Mitsuri le dedicó una última sonrisa y se fue con Iguro.
— Vayámonos nosotros también — Shinobu y los demás se levantaron.
— Ven a almorzar mañana con nosotros otra vez, rubio — Uzui le beso en la mejilla y se fue — Adiós, cariño.
— ¡Idiota! — Zenitsu se limpiaba la mejilla con la manga de su uniforme.
— Jajaja
Los ojos de Giyuu volvieron a centrarse en Tanjiro cuando le escuchó reírse. Como dijo Iguro este año iba a ser interesante.
En otra mesa de la cafetería había cuatro personas mirando la mesa de los pilares que habían comido con los becados.
— ¿Por qué se juntaran con ratas?
— Akaza, ¿qué más da? Lo único que importa es que ninguno tenga interés en mi Shinobu.
— Douma, das asco.
— ¿Qué te pasa, Kaigaku? No doy asco, simplemente estoy enamorado.
La cuarta persona de la mesa soltó una risa.
— ¿Muzan? — Douma miró confundido al chico más pálido del grupo.
— Este año me voy a divertir — el chico de los ojos rojos centró su mirada en Tanjiro — Kamado Tanjiro.

— ¿El primer día de clase hablaste con la víctima?
— Sí...
— ¿De qué hablasteis?
— ...

Las clases del primer día habían acabado y Tanjiro se despidió de Zenitsu e Inosuke para dirigirse a su taquilla a dejar unos libros. Después de dejar sus libros y cerrar la taquilla a su lado apareció Giyuu.
— Hola
— Ho-hola — no sabía por qué, pero la profundidad del azul de sus ojos ponía a Tanjiro muy nervioso.
— ¿Te vas ya?
— S-sí, mi hermana me está esperando fuera.
— Tanjiro, perdona la pregunta pero ¿eres tartamudo?
— N-n-no, o-o-ósea, e-e-es que. Aggg, dime que me calle por favor.
— No veo motivos para mandarte callar, tienes una voz muy bonita, aunque tartamudees todo el tiempo.
La cara del pelirrojo volvió a ponerse del color de los tomates.
— Por cierto, Shinobu me ha dicho que Akaza ha hablado con vosotros.
— Sí, bueno, si por hablar quieres decir que nos ha llamado ratas... entonces hemos hablado mucho.
— No le hagas caso a lo que te llame alguien como él. Aquí supuestamente está el futuro del país pero lo que de verdad está en esta escuela es lo que va a destruir el país. Me alegro de que haya entrado gente como tú.
— Bueno, habría que dar gracias a la beca.
— Sí... la beca.
— ¿Pasa algo? — Tanjiro inclino un poco su cabeza confundido.
— No, no pasa nada. Mañana intentaré no quedarme dormido, me gustaría estar en clase con vosotros.
— ¡Sí!
— Adiós, Kamado — Giyuu se despidió y se dio la vuelta para irse.
— Eh... ¡Tanjiro!
— ¿Qué? — Giyuu se giró para verle la cara.
— Tanjiro... me puedes llamar Tanjiro, ¿te puedo llamar Giyuu-san?
— ...sí, claro.
— ¿Eh? — la respuesta había sorprendido a Tanjiro, no esperaba que le dejase a la primera llamarle por su nombre — Entonces, Giyuu-san, hasta mañana.
— Hasta mañana.
Giyuu se despidió y desapareció de la vista de Tanjiro por los pasillo.
— Aah... — el corazón de Tanjiro se había tranquilizado por fin pero de repente un brazo rodeó sus hombros.
— Hola, nuevo, no nos hemos presentado.
El chico que ahora tenía al lado tenía la piel pálida, el pelo negro, un sombrero y los ojos rojos como la sangre.
— Eh, no, no nos hemos presentado. ¿Quién eres?
— Muzan, Kibutsuji Muzan, encantado — Muzan soltó sus hombros para cogerle la mano y depositar un beso en ella — Llevémonos bien, becado.
— Vaya, ¿no te doy asco? Algunos me llaman rata.
— Jajaja, seguro que Akaza. No le hagas caso, no eres una rata.
— Gracias.
— Tus padres trabajan en una panadería ¿verdad?
— ¿Cómo sabes...?
— Buenos, tus padres no, solo tu madre. Tu padre falleció, vives con tu madre y tus hermanos y hermanas.
— ... — el sudor empezó a recorrer a Tanjiro. Acababa de conocer a este chico pero parecía que el otro ya le conocía — ¿Por qué sabes eso?
— Por nada, este año nos vamos a divertir mucho Tanjiro. ¿Sabes? Originalmente las becas no iban para ti y tu hermana, si algún día quieres darme las gracias, dámelas.
Muzan se despidió de Tanjiro y se iba a ir pero Tanjiro le dijo una última cosa.
— Kamado — la voz de Tanjiro era firme.
— ¿Mm?
— No me llames por mi nombre, solo mis amigos pueden llamarme por mi nombre.
— Claro, por cierto, bonitos pendientes — Muzan se fue por los pasillos dejando a Tanjiro solo.

Entonces, sí hablaste con la víctima el primer día.
— Deje de llamarle así...
— ¿Te refieres a que deje de llamarle víctima?
— ¡Sí! Porque no era una víctima — Tanjiro levantó la voz por un momento y apretó sus puños con fuerza.
— Vale, entonces llamémosle por su nombre.
— ...
— Kibutsuji Muzan, alumno de la escuela Kimetsu Academy, fue encontrado ayer muerto en las instalaciones de la escuela y tú, Kamado Tanjiro, eres sospechoso de su asesinato.