Pareja dispareja [Second Reich X Austria-Hungría]

Summary

Second Reich y Austria-Hungría eran todo lo contrario a la pareja alfa-omega convencional. ︶꒦꒷♡꒷꒦︶ ♡ Second Reich!omega X Austria-Hungría!alfa. ♡ Presencia del sadomasoquismo y prácticas adultas. ♡ Presencia del Prusia X Imperio Austriaco. ♡ Por actualizaciones de las políticas de contenido, está historia se encuentra censurada en Wattpad. Puede encontrarse en Ao3. ︶꒦꒷♡꒷꒦︶

Status
Complete
Chapters
23
Rating
n/a
Age Rating
18+

Primer encuentro

⚠️ Esto es contenido adulto. Si no te gusta, no te obligó a leer y ya es bajo tu responsabilidad continuar desde este punto ⚠️


Las acciones llevadas a cabo en esta historia son bajo consentimiento mutuo de la pareja.


Si te incómoda estos temas  porfavor retirese y no deje malos comentarios.


Second Reich!Omega X Austria-Hungría!Alfa.


Se que la mayoría de las veces en esta pareja Second es el Top, pero quería experimentar con los roles y este es el resultado.


Si no gusta del ship, no lea.


︶꒦꒷♡꒷꒦︶


Caminaba soltando quejas entre dientes. Le dolía la cabeza como si le golpeasen con un martillo. El rut para los solteros podía ser tan asfixiante, por lo menos los supresores calmaban sus instintos agresivos.


No quería perderse el condenado examen de química por el cual estudio una semana entera, se puso un bloqueador de hormonas para mantener a raya a cualquier omega curioso, y unos supresores pero igual sentía que se estaba quemando por dentro.


Le prohibieron los supresores fuertes debido a los efectos secundarios que podría sufrir su organismo. Tener un organismo deficiente sumando la carga de hormonas que traen las pastillas del tipo que usan los alfas le causarían un infarto seguramente. No podía culpar a su madre por ser un aborto espontáneo.


No soportaba más el calor, se dirigió al baño más cercano en busca de refrescarse con el agua de una llave.


Al entrar se encontró con un joven, parecía ser uno de los recién ingresados al no reconocer su rostro y verse como un puberto delgaducho.


Trago saliva. Comenzando a sudar frío al ver al recién llegado. Se veía mayor, podía jurar que era un avanzado, muy probablemente del último nivel de educación.


•••


Casi que corría por los pasillos. Buscaba como loco un lugar para esconderse de los alfas hormonales de su clase que no dejaban de comérselo con la mirada.


Hace dos semanas que empezaron las clases. Era nuevo en esa secundaria como otros tantos. Juntar a un montón de jóvenes alfas y omegas recién descubriendo sus primeros celos y experimentando tantas feromonas distintas era más que obvio que más de uno terminaría cogiendo en mitad de una de esas calenturas junto a los mayores, y él no quería ser carne usada. Debía llevar con orgullo su sangre europea por lo alto, no ser un trozito de carne que cualquiera pudiese comerse, aún que era más bien un hueso. La dieta de proteína que le recomendó el nutricionista le ayudaría a sacar un poco de músculo y no verse como un desnutrido.


Por reflejo más que por lógica se metió en el primer sitio que encontro, resultando ser uno de los baños de la escuela.


Suspiro al creer que sólo debería esconderse hasta que tocará la campana de salida.


Saco de su bolso un pañuelo para secarse el sudor de la frente. – Muy bien, muy bien. Una media hora y me largo de aquí. – Se vio interrumpido por el sonido de la puerta siendo abierta.


Trago saliva. Comenzando a sudar frío al ver al recién llegado. Se veía mayor, podía jurar que era un avanzado, muy probablemente del último nivel de educación.


– Pensé que los nuevos seguían viendo clases. – Inconscientemente arrastró las palabras. Se seguía sintiendo mal pero tenía curiosidad. Ser hijo del director contaba con sus privilegios.


– E-eh... – No encontraba ninguna excusa lo suficientemente creíble. Mientras su pequeño cerebro buscaba un buen argumento el desconocido se acercó a uno de los lavabos y abrir el grifo para posterior acción echarse agua en la cara. – ¿Te sientes bien?


Dejo salir un largo y ahogado quejido de su garganta. El dolor de cabeza era insoportable, la fiebre angustiante, tenía ganas de aparearse como todos los de su casta al llegar ese tiempo. Cerro la llave y dejo reposar sus codos en el lavabo, ocultando la cara entre sus palmas, apretando los dientes sintiendo el sabor ferroso en su boca.


– Esto duele. – Se quejó. – Maldito celo de mierda.


– Tengo supresores. – Fue a sacar las pastillas cuando lo interrumpió el contrario.


– Ja, ja. Chico... Unas pastillas diseñadas para las hormonas de los omegas no sirven muy bien que digamos para un alfa. Vete, estaré bien.


Ahí cayó en cuenta del aroma que desprendía. Matices frescos como la menta, un toque de picante que acariciaba sus fosas nasales. El aroma era tan tenue que apenas ahora que prestaba algo de atención lograba detectarlo.


– Vete rápido chico. ¡Scheisse! – Grito lo último sin pensar. Su idioma natal hacia presencia en momentos donde no podía pensar lo suficiente para usar la traducción.


Sintió como sus piernas temblaron. Entonces esa era la famosa voz de mando, estuvo de verdad apunto de correr de no ser por una punzada en su vientre y algo resbaloso entre sus glúteos. Estaba excitado por el curioso olor del alfa... También era alemán... No debía existir mucho problema... No estaría manchando su sangre... ¡¿Pero que tonterías pensaba?! Sencillamente podrían irse a la cárcel por ser menores de edad... Pero eso si se entera alguien... Esta mal aprovecharse sólo por una calentura... Pero tiene tantas ganas de sentir el sexo en su inexperto cuerpo...


Mientras su mente divagaba entre tantas ideas, las feromonas se encargaban de mantenerlo confundido, su anatomía comenzaba a prepararse para un apareamiento lubricando y dilatando su entrada, el cérvix soltando su mucosa, las paredes internas hormigüeando por la reacción a las hormonas corriendo desenfrenadas por su torrente sanguíneo, el útero preparado para recibir al futuro cachorro.


– Tengo calor...


El hilo delgado de cordura que los mantenía en sus cinco sentidos fue cortado por las tijeras del caprichoso deseo.


Deshaciéndose cada uno de sus prendas mientras se entregaban a un fogoso beso torpe por la inexperiencia de ambos.


El omega gimió cuando las manos del alfa estaban amasando sus glúteos, los fluidos escurrían de su entrepierna demostrando lo excitado que estaba.


– Mételo, porfavor no aguanto más. – Sonó más como una súplica, el vientre le comenzó a doler por la falta de un miembro que lo llenara.


Dejo que el omega se inclinará en dirección al espejo del lavamanos dándole la espalda, apreciando su linda entrada mojada y los hilos de humedad que escurrían del anillo rosado de músculo. Por la tentativa enterró el rostro en el trasero del más bajo, metiendo su lengua en la cavidad, saboreando las paredes internas y todo ese líquido resbaloso producto de sus glándulas lubricantes. No era tan animal, apesar de estar desesperado quería preparar al omega para lo que sería su primera vez.


El omega por las sensaciones tan ajenas e intensas empezó a gemir dulcemente, demostrando que le gustaba como el alfa lo trataba con ese cuidado. Otro alfa lo hubiese penetrado al ver qué ya tenía el lubricante, y la verdad le habría resultado doloroso de todas formas sino se hubiera tomado la molestia de preparar sus paredes un poco para darle paso al miembro. Temblaron sus piernas por esa lengua escurridiza que tocaba partes inexploradas de su anatomía, zonas completamente desconocidas en sensaciones hasta ese día.


Al concluir con ese improvisado oral alineó su extensión en la entrada, aplicando un poco de presión. Sentía como su órgano le rogaba por atención, sentir el calor del interior de un omega, enterrarse en lo más profundo del omega y liberarse dentro de él.


– Voy a entrar. Respira profundo y relájate. – Dijo antes de besar cabeza pelinegra del chico en un intento de transmitirle confianza.


Fue introduciendo su trozo de carne con cuidado, al sentir una tensión en los músculos del joven salía un poco y volvía a entrar, aflojando su interior. Se sentía tan bien, tibio y mojado. Un hormigueo le recorrió el abdomen, una ola de calor inundando la piel junto con el sudor.


– Aughh... Grande. – El pene de ese alfa se sentía enorme en sus entrañas. Abriéndose camino hasta topar con el final de su canal. Dolía la punzada de la primera experiencia, mordió su labio interno intentando mantener su respiración y la cola suelta para evitar más dolor.


Una pequeña embestida fue dada, recibiendo una afirmativa de que podía continuar al oír el adorable gemido del más bajo. Siguió entrando y saliendo, los glúteos del menor al chocar con la pelvis del mayor provocaban el sonido del obsceno chapoteo haciendo eco en el desolado baño.


– Ow Gott. – No estaba del todo seguro si eran las sensaciones de la primera vez o que de verdad era tan intensa la experiencia que no aguantaría mucho. – Eres precioso. – Habla el pelirrojo casi llegando al clímax, dando una estocada por casualidad en el punto más dulce del joven y apretando el trasero del menor, dejando una bonita marca rojiza de sus manos en la tersa y clara piel.


– M-me voy a ¡Ahhh~! – El líquido salió disparado, manchando el lavamanos con prisa.


Sin duda fue la mejor experiencia de su corta vida.


El alfa antes de que el omega se viniera salió de su interior, por muchos deseos que tuviera no quería meterse en problemas... Ser padre joven específicamente. Con una de sus manos dio inicio a una placentera masturbación por la imagen frente a sus ojos.


El omega desnudo, con la piel perlada en sudor, babeando y lloroso. Acabo viniendose sobre sus glúteos. Afortunadamente tuvo el suficiente autocontrol para no anudar.


– De seguro sonare muy morboso. – Tomo con delicadeza el mentón ajeno haciendo que vea su reflejo en el espejo.


Se sonrojo fuertemente al ver la cara de puta recién cogida que se traía encima.


– Eres lindo. Tal vez... En otra situación y mucho más adelante en el tiempo... Si vuelvo a encontrarte me gustaría invitarte una cita. – Se quedó hipnotizado por los enigmáticos ojos del color de la plata fundida del omega que adquirieron un particular brillo de pena. – Que digo... Deja que te ayude con tu ropa.

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