Hantwi
La pequeña mimi corría a su casa apresurada, su mami le había enviado un mensaje de que hoy llegaría en la noche y que su comida estaba en el microondas.
Ayer por la noche su prima le había dejado a su gran perro llamado mike porque debía ver a su abuela materna en otra ciudad y ella como buena niña acepto.
Si, acepto porque quien no quisiera hacer lo mismo que hacen en los videos que no debería ver? A sus cortos once años quería experimentar y no era lo mismo con su gato que no tenia algo que le diera completo gusto.
Su gato riki era bueno succionando con su pequeña boca las tetas apenas rellenas, pero ella quería experimentar abajo y por desgracia su gato no lograba hacerle cosquillas, solo la humedecia.
— mike ~ — llamo entrando apenas a la casa.
El labrador retriever corrio y se paro de patas para poder languetear a esa niña que llegaba, estar solo con la compañia de un gato que no le hacia caso al pobre can era frustante, queria jugar y divertirse, gastar esa energia.
—Jugaremos algo nuevo, jiwon me dijo que eras un perro obediente. — el perro ladro — bien, tendre que llevarme a riki tambien, sabe que es hora de ir al cuarto.
El perro siguió detrás de ella feliz de la atencion.
Entrando al cuarto, el gato ya estaba en la cama lamiendose su patita, mimi dejo sus cosas junto a la puerta, dejando pasar al perro, mimi cerro con seguro su cuarto, era precavida con todo.
Se quito su ropa hasta estar con la interior. El perro solo veia sentado que hacia mimi.
Riki empezo a ronronear para que quitara el corpiño y dejarlo beber un poco de esa leche que sacaban esas tetas.
La pequeña boca del gato succionaba y amasaba la teta derecha, su succion hacia que se fuera mojando poco a poco.
Mike empezo a olfatear las piernas hasta llegar a su vagina y empezar a restregar esa nariz en busca de aquel olor llamativo. Ese olor que les indicaba que tienen a una perra caliente muy cerca.
Con la mano izquierda se bajo poco a poco el calzon para que el perro pudiera oler directamente, unos lenguetazos no le harian mal a nadie.
El perro vio como mimi se quitaba poco a poco los calzones, se acerco esta vez subiendose a la cama para poder tener facil acceso a oler todo.
— huele mike ~ — paro sus piernas en M para que su vagina quedara abierta y mike poder entrar fácil.
El perro empezaba a languetear toda la conchita tratando de sacarle mas jugo que lo empezaba a poner cachondo al perro.
— Mike ~ si así limpia mi conchita ~ — La niña se retorcía mientras el perro metía la lengua en aquella vagina rosada y pequeña.
Queriendo mas placer, paro todo y se devistió por completo, se tumbo nuevamente en la cama y mike no desaprovecho la oportunidad y se subio, recostandose para poder seguir langueteando.
Mimi ya estaba sobre estimulada, su conchita chorreaba y necesitaba pronto poner algo grueso en su agujero o seria un rotundo fracaso.
El pequeño minino se encontraba con la otra teta, con la poca paciencia mimi comenzaba a frustrarce, se quito al gato de encima y se puso en cuatro como la puta que era.
Meneando el culo incitando a mike a follarle, el perro se volteo a lamer su pene rosado.
—mike entra — mimi se abría su conchita inflamada para que el perro pudiera ver que estaría lista para follar.
Mike se levanto olfateando, oliendo esa perra en celo puesta para dejarla preñada de su proxima camada. Sin mas el perro se levanto quedando su polla en la conchita de su perra, tratando de atinarle a entrar en ese caliente agujero.
Las garras le molestaban un poco, pero nada era mejor que el placer de sentir ese pedazo de carne caliente siendo frotado en su vaginita.
Con su mano tomo la polla del can y lo guió a su agujero, el perro siguio embistiendo desesperadamente rápido.
Cuando le llego la primera embestida, mimi gimio alto por lo grande que era y lo rico que le estaba entrando hasta su pequeño utero traga pollas.
Mimi gritaba de la excitacion y lo bueno que le llenaba, pellizcando sus pezones mimi estaba a nada de correrse pero el perro seguia embistiendole, orino su colcha favorita debido a la sobre estimulacion, su gato solo veia esas tetas pequeñas moverse de un lado a otro sin poder unirse.
El perro arañaba la piel mientras seguía embistiendo hasta saciarse.
Sus gemidos pronto fueron ahogados en su almohada, su coño estaba hinchado por todo.
— sii mi coñito se siente rico~ maas~
Su corrida salio nuevamente de ella y a los minutos el perro la lleno de crema caliente. Su nudo se formo y la abrió mas.
— Que grande, rico ~
El perro trataba de salir pero mimi apretó su coño, el perro la orino
— estoy llena — se llevo una mano a su vientre abultado por los fluidos y esa polla que la abrió muy rico.
Riki veía todo mientras se frotaba con el cojín de a lado, su diminuto pene salio, mimi lo miro mientras ella se frotaba su clitoris desatendido.
A los pocos minutos el pene se deslizo y los fluidos salieron, se quedo acostada con las piernas abiertas y el coño rojo, riki se acerco a lamerle un poco mientras mike se lamia la polla, durmió toda la tarde soñando que podría hacer con mike para que le siguiera metiendo esa polla gorda en su agujero.
En la noche su madre la encontró con las piernas bien abiertas y su consolador que robo de su cajon mientras se ahogaba con la polla del perro de su sobrina, sin duda su hija salio igual de perra que ella.
Cargo a riki mientras cerraba la puerta, se saco una teta para alimentar a su gato y que le sacara la leche que su jefe no pudo.