Buscar a Tod lo más rápido posible⚠️
Esta historia contiene tensión y elementos de suspenso.
"Soy un tonto, soy un tonto".
Se repetía mientras se agachaba en un rincón de una casa poco iluminada, el pobre niño no sabía cuánto tiempo llevaba huyendo de esos grotescos personajes, ni de dónde venía o cual era la salida, solo pensaba en lo tonto que fue al aceptar este reto, no es tan malo ser una gallina si logras sobrevivir, las luces parpadeaban, había jaulas y manchas rojas, aparentemente sangre a su alrededor.
"Todos, por favor ayuden a buscar a Tod,... ingreso hace poco..., sean lo más rápidos posibles"
Decía una voz en unos bafles viejos de los que el sonido sonaba distorsionado y parecía haber interferencia, quien sabe que decían en las partes recortadas, pero el niño, cuyo nombre era Tod no le importaba en ese momento.
Se escucharon pasos, eran pesados, y voces que clamaban su nombre, parecía lo encontrarían pronto esas horribles criaturas.
Un payaso con una máscara terrorífica rondaba el área de la sala, Tod aprovecho un momento y corrió tanto como pudo a través del aparentemente interminable pasillo, habían varias puertas, pronto un hombre cubierto de sangre y un hacha apareció, lo primero que Tod hizo fue ingresar a la puerta más cercana, la cual por suerte cedió, al cerrar estaba tan asustado que esta retumbo, ya no es tan seguro, como pudo se metió debajo de la cama, pidiendo que la poca iluminación del lugar lo ayudara a ocultarse, su respiración era agitada.
La puerta crujió y se escucharon pisadas, un par de pies pasaban por la habitación, estos portaban unas botas negras, caminaron por la habitación, se escuchaba el abrir de las puertas del armario, detrás de los muebles, sin encontrar nada, entonces se dirigió hacia la cama.
"Jack, ¿qué haces??? Se escuchó un ruido por la cocina, vamos a ver."
Las botas se fueron y con ellas su portador, el pequeño Tod respiro hondo e intento calmarse, después de un tiempo salió y siguió recorriendo esos pasillos largos y que se doblaban cual laberinto, se escuchaba el sonido aterrador que procedía se esas bocinas, todo estaba algo oscuro, entonces de repente se escucha un gruñido y se empezó a mover una de las decoraciones de forma salvaje, era una cabeza de un animal disecado, pero el muchacho no alcanzo a verlo por el terror que le infundió el instinto de huida, sus pequeñas piernas ya se estaban cansando.
De pronto el pasillo se transformó en un pequeño puente, las instalaciones de la casa eran algo extrañas, pero la ambientación te daba la idea de que algo salía de debajo del puente, tal vez un duende como dijeron sus padres en una de las tantas historias para dormir que le contaron, o tal vez un hombre malo de esos que aterran con su cabello desarreglado, ropas desgastadas, cara con cicatrices y dientes amarillos.
Aquí un dilema, cruzar y ser presa de lo que sea haya debajo del puente, o quedarse ahí o volver y lo atrapara una de las figuras que parecen rebosan maldad que lo persiguen. Haciendo copio del pico valor que le queda el pequeño cierra los ojos y corrió a través del puente, tropezando cada tres pasos por el pánico y la estructura de este, pero siendo recompensado con una luz, no muy lejana que podría ser el final del camino.
El niño extasiado corre hacia esta como si se tratara de agua que ve un perdido en un desierto, con el corazón acelerado y las piernas doliendo el niño logra salir, lo que ve es un grupo de personas, responsables de la atracción, gente de seguridad y su madre preocupada.
"¡¡Mamá!!"
Llama el pequeño, que ahora corre a sus brazos, ella lo recibe en medio de lágrimas de preocupación, su pequeño de 7 años al fin salió de la casa de terror a la cual ingreso por un reto de sus amigos mientras ella y su esposo les compraban bocadillos, sonaron de nuevo las bocinas, avisando que ya encontraron al niño.
Ya en el carro y con el susto pasado la mamá les regaño por ese acto tan arriesgado, aunque no hubiera peligro muy real no es bueno que hagan eso los niños, el pequeño Tod aunque molesto siguió sintiéndose algo cálido de estar con sus padres en un lugar seguro, y tras esa corriente de emoción se durmió en el camino a casa.