Un día en Busan || Verkwan

Summary

Un día en Busan es todo lo que necesita Seungkwan y Vernon para limar asperezas y sentirse amados de nuevo. OneShot corto.

Genre
Romance
Author
Ruby Cat
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Único

La calidez que desprendían las primeras horas de la mañana eran pacíficas. El sol que se filtraba por las cortinas de la habitación pintaba de tonos anaranjados su alrededor, y mientras Vernon decidía si despertar o no a Seungkwan, estaba en su celular.

Vernon miró hacia la ventana y bostezo. Ya era hora de que también su novio se levantara. Se estiró perezosamente y sintiendo la piel desnuda de Seungkwan por debajo de la sábana y lo abrazo gentilmente sin destaparlo. Le dedicó una sonrisa adormilada y un momento después le beso la mejilla derecha mientras susurraba en su oído:

—Buenos días, cariño.

Lentamente, Seungkwan comenzó a mostrar signos de vida, y cuando entreabrió los ojos se topó con los contrarios. Una sonrisa se formó en sus labios, pero casi de inmediato dirigió su mirada hacia el buró al lado de su cama para ver la hora. En grande, el reloj marcaba las 7:17 AM un sábado y sin agenda por delante.

Seungkwan frunció los labios y luego le dedicó una mirada de hastío a Vernon.

—¿Alguna razón especial para despertarme a estas horas? —preguntó con molestia en su tono.

Vernon sonrió y luego depositó en su frente varios besos lentos que hicieron a Seungkwan relajar su rostro. Metió la mano por debajo, acariciando su piel con la punta de sus dedos hasta llegar a su cintura y acercarlo más a su cuerpo para tenerlo apretado al suyo. Los dos sonrieron pícaramente y se separaron. Juntos se deslizaron fuera de la cama y caminaron descalzos hasta la cocina donde los saludó Jeonghan.

—Oh, ya despertaron los tortolitos —dijo llevándose una cucharada de galbitang* a la boca —¿algún plan para hoy?

—Yo sí tengo planes —dijo Vernon yendo directo al refrigerador. Seungkwan lo volteó a mirar como un relámpago y enarcando una ceja, esperó a que lo mirará de vuelta.

—¿Planes? No me dijiste que tenías planes hoy.

—Claro, tengo planes. Contigo.

Jeonghan los miró expectante mientras se llevaba un pedazo grande de ternera y se lo comía de un bocado.

—Parece que Vernon hizo planes contigo, sin consultarte. ¿Tienes planes Seungkwannie? —preguntó el mayor

—No, no en realidad —Seungkwan sonrió y caminó hasta donde estaba Hansol y se colgó de su brazo de una manera juguetona —Entonces, ¿qué planes hay para hoy?

Vernon sonrió mientras se servía leche en un bowl y luego ponía el cereal.

—Tranquilo. Desayuna y yo me encargaré de todo.

El tono tranquilo de su voz le provocó tener confianza. Sabían que tener un día de descanso era como un respiro para sus ajetreadas agendas y los dos deseaban aprovecharlo al máximo.

Después de una ducha rápida, Seungkwan se tomó un momento para mirarse al espejo antes de ponerse la camiseta. Su pecho aún tenía pintadas algunas rojeces que Vernon había provocado por tomarlo y besarlo con más fuerza la noche anterior, pero eso solo hacía que una sonrisita se pintara de su rostro.

—Eres hermoso —dijo Vernon llegando por atrás —, ¿qué haces?

—Admiraba tu obra.

Vernon frunció el ceño y tomando a Seungkwan por los hombros, lo hizo voltear su cuerpo para estar frente a frente. Su sonrisa se fue borrando y en pocos segundos, ya lo tenía acariciando las marcas sobre su piel.

—Lo siento —dijo en un tono arrepentido. Seungkwan sonrió y le tomo por ambas mejillas para hacerlo que lo mirará a los ojos.

A Seungkwan no le molestaba en lo absoluto, pero su trabajo no les permitía ese tipo de intimidad tan salvaje cuando al día siguiente podrían tener horarios por delante. Un programa de variedades, un showcase, podrían presentarse como MC en algún festival, las opciones eran largas.

—No me molesta, al menos, no hoy.

Vernon lo miró y tomándolo por la cintura lo acercó para darle un beso.

—Si ya desayunaste, ¿nos podemos ir? —preguntó sin más y al instante, Seungkwan sonrió ampliamente y le dedicó una palmadita en el pecho que solo podía indicar que estaba emocionado.

—¿A dónde iremos primero?

—Ponte ropa clara y cómoda, unos tenis y llévate gorra. Iremos a la playa de Busan un rato —al escuchar el comienzo de los planes de Vernon, los ojos de Seungkwan se iluminaron por la emoción, si iban a Busan, probablemente irían a Jeju, pero no especuló y se dejó llevar.

Con ese plan decidido, tomaron lo que les faltaba en una mochila, se despidieron de Jeonghan y ambos se apresuraron a salir del departamento. Los dos se veían igualmente atractivos, Seungkwan se veía elegante, pero muy cómodo y suelto en su andar, mientras que Vernon había optado por algo más relajado y casual. Hacían una extraña combinación, pero tan normal para quien los viera, que no desentonaban juntos.


🌊🌊🌊



—¿Seguro que nos vamos a subir? —dijo Seungkwan con agobio en su voz cuando ambos se vieron en la fila del teleférico.

—¿No quieres?

—Claro que sí, solo que pensé que las aventuras que se hacían desde lo alto no eran tus favoritas desde que te lanzaste en bungee —observó el rostro de Vernon hacer una mueca, mientras tomaba la mano de Seungkwan.

—Estaba asustado, pero si lo haces conmigo no pasa nada. Además, no es como que nos lancemos al vacío, iremos sentados todo el recorrido.

El recorrido era un paseo por los cielos de Gamcheon Culture Village, un pequeño pueblo en Busan lleno de murales, pinturas callejeras, pequeños monumentos fáciles de ver a esa altura, y muchas, pero en serio, muchas casas coloridas por todos lados. Era como una enorme pintura abstracta en el mapa de Corea del Sur. El lugar es concurrido por extranjeros que desean pasar una tarde agradable con sus amigos y las familias que están por las calles son parte de los comerciantes que viven por la zona, lo que significaba que estaban a salvo.

Con confianza, Vernon tomó la mano de Seungkwan, quien le devolvió el apretón una vez miró a su alrededor y notó que nadie los estaba observando.

Pronto, la pareja era la siguiente. El encargado del teleférico les ayudó a entrar a la cabina y en cuanto los dos se vieron sentados, una vibración tenue comenzó a hacerles sentir cosquillas en la punta de los pies. La cabina se mecía suavemente sobre el cable suspendido, esperando para llevarlos en un viaje sobre el pintoresco Gamcheon.

A medida que la cabina tomaba más impulso, el pueblo se extendía ante ellos, desplegando entre sus calles esa serpenteante vida y dándole una personalidad conjunta a las casas que iban en cascada. Pronto, todas las risas y los ruidos de turistas desaparecieron, haciendo que solo quedaran Vernon y Seungkwan en completo silencio.

—Seungkwannie, yo quiero decirte algo —la voz de Vernon llamó la atención de Seungkwan, quien casi al instante lo miró —. Normalmente, cuando peleamos, hacemos las pases días después, cuando ya nos dijimos de todo, alguien medió en nuestra discusión y luego tenemos sexo como si eso fuera la respuesta a nuestras diferencias.

Seungkwan se avergonzó al escucharlo.

—¿Qué dices?

—Digo que estoy cansado de esa rutina que al final no arregla nada —dijo tomando su mano de nuevo y mirándolo a los ojos —. Hace tres días peleamos por una tontería, Jeonghan trató de arreglar lo que nos dijimos y luego los dos nos escondimos en nuestras respectivas habitaciones. Anoche hicimos las paces haciendo lo que mejor sabemos hacer: tener sexo. ¿Y luego qué? ¿Ya arreglamos algo? No, solo lo seguimos aplazando.

Una mirada de introspección apareció en el rostro de Seungkwan y luego apretó los labios en dirección a Vernon. Sabía que tenía razón y no se esperaba que esta salida fuera para arreglar todo el daño que ambos se hicieron en esa discusión.

—Te herí y dije cosas de las que me arrepiento ahora mismo. El hubiera no existe, pero de tener la oportunidad, volvería el tiempo atrás y cambiaría todo lo que dije, no puedo enojarme solo porque no estás de acuerdo con mis ideas.

—Yo también lo siento. Yo también te dije cosas horribles solo para herirte, no porque las sintiera de verdad. Es cierto que cuando me enojo no tengo control de mí mismo. Estoy tratando con fuerza de no perder el control, pero cuando menos lo espero, esa parte de mí ya ha salido y ha hecho de todo menos reconocer sus errores —dijo Seungkwan cuando escuchó las disculpas de Vernon y recordó todo lo que había salido de su boca mientras peleaban.

—Ya no quiero tener sexo de reconciliación. Quiero hablar las cosas que nos incomoden a ambos, quiero que discutamos como adultos y no como adolescentes que piensan con las hormonas —al escuchar a Vernon decir esto último, Seungkwan soltó una risita que también provocó que el otro sonriera —. ¿Qué dices?

—Estoy de acuerdo. Aunque sé que me puede costar al principio, sé que puedo confiar en ti para guiarme.

—También tenemos a Jeonghan hyung.

Los dos rieron. Vernon acarició la mejilla del mayor y depositó un beso en sus labios para dejar sellado lo que acababan de conversar en los pocos minutos que quedaban. Ya estando en lo más alto del paseo, Vernon vio la playa a lo lejos, lo que le dio la idea de lo que sería su siguiente destino, apenas terminara el recorrido.

Finalmente, la cabina comenzó un suave descenso, trayéndolos de vuelta a tierra firme con la misma tranquilidad con la que se habían ido, pero con un peso menos en sus corazones. El arrepentimiento es el mejor amigo de la culpa, pero Vernon ya no tenía que cargar con ello en su consciencia.

Antes de que el encargado abriera la puerta, Seungkwan le dedicó un apretón muy fuerte a la mano derecha de su novio y ambos compartieron una mirada de complicidad. Habían compartido un agradable momento allá arriba y eso les había generado un recuerdo de lo más preciado.

Siguieron el camino de Gamcheon y vieron los murales culturales que habían dedicado a lo más interesante de Busan, luego a la feria que se encontraba en el pueblo y finalmente ambos se dirigieron a la playa para caminar por la arena. Las olas los mecieron y siguieron el ritmo de la conversación, entre todo lo que se habían dicho, unas cuantas disculpas más y finalmente terminando en besos llenos de sinceridad.

Si bien, ese viaje lo había organizado Vernon para reconciliarse y hablar las cosas para que salieran de una mejor manera que lo que estaban a acostumbrados a hacer, lo habían disfrutado tanto, al punto de tener una relación más relajada. Sus trabajos no eran cosa sencilla y hablar en público estas situaciones de pareja era impensable, pero por suerte, tenían hyungs que solían orientarlos, o bueno, algunos de ellos.



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