Reach for the Stars

Summary

"Me pediste que siguiera sonriendo, así que lo seguiré haciendo. Muy pronto llegará el día en que iré a reunirme contigo." Dos huerfanos en busqueda de la respuesta a una carta que envió el Padre de su monasterio encontrarán la razón por la que sus pecados no podrán ser perdonados. ShortFic dedicado a los cumpleaños de Sakurai Ryo [09-09] y Furihata Koki [08-11]. Evillious Chronicles x Kuroko no Basket.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

La Última Pérdida

La Carta que Ella Estuvo Esperando

https://youtu.be/Vbnb7NKuuKo?si=Nc5g0zGaA9eNUTEm


Las frías y arrugadas manos aquel anciano padre acariciaron la mejilla del joven Fukuda que se mantenía al ras de su cama.

Sintió esa caricia tan cálida pese a que el cuerpo del padre se mantenía tan gélido como el invierno pasado. Aun así, el hombre mayor soltó una sonrisa tan deslumbrante como el ocaso al que solía llevarlos todos los días.

Volteó hacia Kawahara, quien ya estaba llorando con solo verlo sonreír en ese estado tan demacrado. Y Fukuda lo entendía, pero apretó sus labios y tragó el dolor de su garganta para repetir lo que acababa de decir.

—Has dedicado mucho tiempo a cuidarnos, creemos que es tiempo de agradecerte —Fukuda titubeó cuando la mano le delineó la barbilla —Dinos, sin importar qué sea. ¿Qué es lo que más deseas?

El anciano y dulce padre lo miró con los ojos abiertos, y su sorpresa le hizo dudar por un momento de la firmeza de sus palabras. Al padre no le gustaba cuando ellos gritaban, y aun así volvió a sonreírle con la calidez que lo caracterizaba.

Los ojos del padre abandonaron los suyos y se enfocaron en el viejo techo del orfanato. Fukuda pensó que de no ser por él, el padre estaría observando las brillantes estrellas que tanto amaba admirar después de la puesta del sol.

Kawahara sollozó a su lado, tuvo que apretar su mano para intentar calmarlo pues si lloraba más el cansado padre podría arrepentirse de hablar.

El padre volvió a verlos, sonriente, y después de un suspiro habló con su dulce voz.

—He esperado por mucho tiempo la respuesta de una carta —tomó unos segundos para volver a tomar fuerza y continuó —. La escribí cuando era joven, solo quiero saber si llegó a su destino.

Fukuda reforzó el agarre con Kawahara cuando los ojos achocolatados del padre se volvieron vidriosos y se elevaron, nuevamente, al techo.

Imaginándose que ahí estaba el cielo estrellado que veían todos los días, ambos jóvenes siguieron su mirada y se mantuvieron en silencio para seguir escuchándolo.

—Quiero saber si mi deseo se hará realidad, si mis pecados han sido perdonados. He esperado esa respuesta por mucho tiempo… —el padre tosió. Tos que sonó tan dolorosa como las siguientes palabras que salieron de sus labios — Es un deseo que no se hará realidad, así que olvídenlo.

Kawahara y él decidieron salir a la ciudad más cercana al día siguiente. Buscarían por toda la ciudad alguna persona que conociera el pasado del padre y, así, el destino de la carta que mandó tiempo atrás.

En el centro de la ciudad, establecido en los alrededores de la fuente más hermosa que habían visto, se encontraron con un viejo pintor que, en ese momento, trabajaba en un cuadro.

Kawahara había sido el primero en acercarse, enamorado de la técnica que usaba el viejo pintor para plasmar el verde bosque de fondo, donde un bello pozo se rodeaba de pájaros.

Kawahara había halagado la belleza del cuadro, pero cuando se percató de que el pinto incluía unas celestes flores que en la vida real no se encontraban preguntó con timidez el motivo.

—Son el recuerdo de un viejo amor que murió en donde ahora yace el pozo.

Ambos se sintieron incomodos por haber causado en el pintor una triste expresión donde antes había un entrecejo fruncido. Fukuda se disculpó de inmediato, pero el pintor le restó importancia.

—Las personas solo dejan de existir cuando dejas de recordarlas.

Había dicho el pintor, dejando de lado sus instrumentos para encarar a ambos jóvenes. Sus cabellos grises dejaban ver un tono azulado, delatando que en su juventud la morena piel del pintor resaltaba con aquel color.

Sus manos manchadas con varios tonos de verde fueron lavadas con un poco de agua de la fuente mientras preguntaba a los chicos el motivo de su viaje.

—Estamos buscando el destinatario de una carta escrita por un viejo padre de nuestro monasterio —respondió Fukuda.

El pintor, estirando sus brazos, miró con recelo a ambos chicos. Después de escanear sus vestimentas y confirmar que no eran extranjeros, su semblante se volvió más serio.

—¿Cómo se llama su monasterio?

—H-Held.

Kawahara había contestado y tembló tras el repentino rostro enojado del pintor. Aun teniendo varios años encima, el anciano pintor emanaba un aura de temer que solo se intensificó al escuchar el nombre del convento.

—¿Y el padre? —cuestionó —Su nombre.

Fukuda fue esta vez quien respondió, colocándose en medio de su amigo y el pintor. Creyendo que su flacucho cuerpo podía hacer algo contra los morenos músculos del mayor.

—Ryō.

La mandíbula de ambos chicos cayó cuando el pintor, después de reírse sarcásticamente, volvió a su pintura y, dándoles la espalda, habló tajantemente.

—Él mató a mucha gente, hizo infelices a muchas personas —el pincel que sostenía su diestra, lleno de la pintura celeste de las flores del cuadro, estuvo a punto de romperse mientras el hombre hablaba —. Si escribió una carta, seguramente fue para esa persona que dio la cara a su nombre, y jamás será respondida.

Fukuda sintió la mano de Kawahara buscando la suya. La apretó fuerte, con rabia y dolor. Con la misma intensidad con que el pintor soltaba palabra tras palabras.

Aquel padre que tanto los cuidó de niños no podría ser esa clase de persona.

Sus dientes se apretaron y suspirando para aliviar la tensión se dirigió al anciano.

—¿Por qué dice eso?

El pinto los miró por encima del hombro. Miró el semblante molesto e irritado de Fukuda, observó los ojos llorosos de Kawahara y, finalmente, se detuvo en el agarre desesperado y reconfortante de ambas manos.

De ambos chicos buscando respuestas.

Señaló la orilla de la fuente y pintó una flor celeste del pozo.

—Les contaré todo.


Este es un fanfic crossover de Kuroko no Basket con Evillious Chronicles, de VOCALOID.

Les recomiendo muchísimo adentrarse en ella, ES DIVINA. Pero para mejor entendimiento les pondré una relación de personajes.

Sakurai Ryō: Rilliane Lucifen d’Autriche / Kagamine Rin

Furihata Kōki: Allen Avadonia / Alexiel Lucifen d’Autriche / Kagamine Len

Aomine Daiki: Kyle Marlon / KAITO

Kuroko Tetsuya: Michaela / Hastune Miku

Akashi Seijūrō: Germaine Avadonia / MEIKO

Akashi Masaomi: Leonhart Avadonia / LEON

Mayuzumi Chihiro: Chartette Langley / Kasane Teto

Ogiwara Shigehiro: Ney Phutapie / Akita Neru

Kiyoshi Teppei: Keel Freezis / Hiyama Kiyoteru

Kise Ryōta: Elluka Clockworker / Megurine Luka

Midorima Shintarō: Gumillia / GUMI

Araki Masako: Mariam Phutapie / MIRIAM

Harasawa Katsunori: Minis Stoup

Kasamatsu Yukio: Kiril Clockworker / Hiyama Kiyoteru