THE BLOODY NIGHT - LA NOCHE SANGRIENTA

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Summary

Asesinatos y desapariciones han estado atormentando a Ashwood.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
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18+

Ashwood

Ashwood, una pequeña ciudad rodeado por una densa vegetación y naturaleza, un lugar donde todos se conocen y en donde la vida cotidiana transcurre con una aparente tranquilidad. Sin embargo, en los últimos meses, la supuesta calma se había visto perturbada por una serie de desapariciones y asesinatos acontecidos, manteniendo a los habitantes en un constante estado de alerta. Las calles, que en algun momento estuvieron llenas de risas y conversaciones animadas ahora se veían impregnadas de un silencio inquietante, roto solo por el susurro del viento y el crujido de las hojas bajo los pies.


El otoño había teñido el paisaje de tonos amarillos, rojizos y ocres, pero en lugar de la belleza habitual de la estación, lo que predominaba era una sensación lúgubre. Los carteles de personas desaparecidas colgaban en cada poste de luz como un sombrío recordatorio de la tragedia que se veía posada como un carroñero, que consumía cada gramo de paz que yacía sobre Ashwood.


Mientras tanto, entre las extensas calles arboladas del pueblo, un par de amigas caminaban juntas hacia la escuela. Los carteles de personas desaparecidas colgaban en los postes y muros, con rostros conocidos que llenaban sus corazones de preocupación. Dove, una joven de cabello castaño y ojos color avellana, caminaba junto a su amiga Chloe, una chica de cabello rojizo y ojos azulados. Ambas con personalidades parecidas, siendo Dove una joven inteligente y valiente, cualidades que le ayudaron a ganar el respeto de sus amigos y de su padre, un oficial de la policía. Por otra parte Chloé era una amiga leal y cariñosa siendo más entusiasta que su amiga, pero aún así así era aquella que siempre estaba dispuesta a apoyar a Dove en todo momento.


—¿Viste el cartel nuevo? —preguntó Chloe, señalando la foto de un estudiante desaparecido recientemente.


—Sí, ya es el tercero esta semana —respondió Dove, con un nudo en el estómago —Esto está empeorando cada día más.


—Tienes razón, es increíble que ya vayan veinte desapariciones y diez asesinatos solo en este mes —respondió Chloe, su voz teñida de incredulidad y miedo.


Dove asintió, mirando a su alrededor con preocupación. —Sí, y lo peor es que nadie sabe quién está detrás de todo esto. Solo espero que puedan encontrar respuestas antes de que algo más ocurra.


Chloe la miró y preguntó con curiosidad —¿Tu padre te ha contado algo? ¿Alguna pista nueva o algo que no sepamos?


Dove suspiró, reflexionando sobre las breves advertencias de su padre —No mucho, solo me ha dicho que tenga mucho cuidado. Mencionó algo sobre el sospechoso usando una máscara y una capucha que lo cubre completamente. Pero eso es todo lo que sabe, como todos los demás.


Chloe asintió con comprensión —Sí, incluso ya hasta hay un rumor sobre el enmascarado. Chase ha estado obsesionado con eso últimamente. Seguro que cuando lo veamos nos contará bien sobre eso.


Dove reflexionó unos segundos —Es muy probable. Con la mamá de Chase también siendo oficial de policía, él podría tener acceso a más información de la que yo sé. No me sorprendería si él fue quien empezó el rumor del enmascarado.


Tras un breve silencio, el timbre resonó, marcando el inicio de las clases justo cuando alcanzaron las puertas de la escuela. Ambas ingresaron apresuradamente, caminando entre los pasillos repletos de estudiantes hasta llegar a la clase de historia, centrada en geografía en ese momento. Dove se sentó junto a Chloe mientras la profesora iniciaba la clase, explicando durante varios minutos lugares remotos del mundo, como si nada de lo que sucediera afuera tuviera importancia. Distraída y aburrida, Dove miraba por la ventana, observando cómo quitaban viejos carteles para reemplazarlos con los de nuevos desaparecidos. La persistente tragedia que afectaba a toda la comunidad llenaba su mente de una fuerte inquietud y miedo, hasta que la voz de la profesora la interrumpió.


—¿Dove? ¿Puedes decirnos dónde queda Surinam? —preguntó la profesora, interrumpiendo sus pensamientos


Dove se recompuso al instante —Surinam está en el noroeste de América del Sur, profesora —respondió con seguridad, aunque su preocupación por los sucesos en Ashwood seguía presente.


La profesora asintió con aprobación y continuó la clase-Muy bien, Dove. Como mencionaba, Surinam es uno de los países menos conocidos de América del Sur, pero su diversidad cultural y su historia colonial son fascinantes. Ahora, sigamos con...


La voz de la profesora se desvaneció en los pensamientos de Dove, mientras seguía mirando por la ventana, recordando cómo personas muy conocidas de la ciudad habían desaparecido sin dejar rastro. Esto le generaba una fuerte sensación de tristeza que se intensificaba al recordar que entre los desaparecidos se encontraba su abuela, la única persona que había ocupado el vacío que dejó su madre. Nacer sin una madre fue algo muy difícil para ella, y con el paso de los años, en aquellos momentos en los que solo una madre podría ayudar, la ausencia se hizo aún más dolorosa. Sus pensamientos seguían rondando su mente durante la clase, mientras respondía alguna que otra pregunta que le hacían e incluso ayudaba a Chloe cuando no entendía algo.


Mientras avanzaban entre la multitud, Dove observaba los rostros de sus compañeros, algunos llenos de miedo, otros con una curiosidad morbosa. El corredor, normalmente iluminado por la luz natural que entraba por las ventanas, parecía más sombrío bajo la pesada carga de las tragedias reciente, hasta que finalmente, llegaron a sus casilleros, situados al final del pasillo, donde el ambiente era un poco más alentador pero igualmente tenso. Dove abrió su casillero con un gesto mecánico, resonando un pequeño chirrido metálico que añadía una nota discordante al murmullo del fondo, pero aún así sus pensamientos aún enredados persistían, insistiendo el quedarse anclados en su subconsciente.


Y es allí donde un pasillo, normalmente un lugar de encuentro y charla, ahora parecía un lugar del cual hablar de sucesos macabros mientras las desapariciones y asesinatos seguían con cada semana que pasaba. Todo esto unido con una vista de innumerables cárteles de eventos escolares como de anuncios de clubes, cuales dispersan aquella idea de que algo malo ocurría, aparentando normalidad en un ambiente cargado de tensión.


—Sabes, he estado pensando demasiado sobre la desaparición de tu abuela— dijo Chloe mientras abría su casillero, su voz era suave pero de preocupación -Sé que ha sido espacialmente difícil para ti


Dove asintió, sacando sus libros y guardándolos en su casillero. Los sonidos del mental y los ecos de las conversaciones se mezclaban en el fondo —No sabes lo tanto que la extraño demasiado. Ella era la única que siempre estaba ahí para mi pero tras su desaparición ha dejado un enorme vacío.


Chloe puso su mano en el hombro a Dove, ofreciendo un apoyo silencioso. Mientras la frialdad del casillero contrastaba con la calidez de su gesto. —Ella era una hermosa persona, me encantaba como era y el como se preocupaba por ambas. Siempre hablaba de lo orgullosa que la hacía verte crecer. Sé que te encantaría que estuviera aquí ahora y a mi también me gusta que fuese así.


Dove suspiró, tratando de mantener la compostura mientras cerraba su casillero con un ruido sordo. —Lo sé, solo desearía que todo fuese un sueño y qué todos pudiéramos volver a la normalidad. Pero con cada nuevo cartel de desaparecido, se siente como si estuviéramos más lejos de eso.


En ese momento, Madison, se acercó con una sonrisa amigable y su usual energía contagiosa. Sus ojos brillaban con una mezcla de optimismo y preocupación. —¡Hey, chicas! ¿Cómo están?


Dove y Chloe la saludaron con un gesto. —Hola, Madison. Estamos... bueno, ya sabes, sobreviviendo —respondió Chloe, intentando sonar animada a pesar de todo.


Madison asintió, comprendiendo la siguiente —Si, lo sé. Todo esto ha sifo una locura. Pero estoy segura de que todo regresará a la normalidad tarde o temprano. Por cierto, he escuchado que están organizando una vigilia para los desaparecidos. Tal vez podamos ir todos juntos.


Dove consideró la idea por un momento, su mente se llenándose de imágenes de velas encendidas y rostros preocupados. —Suena como una buena idea. Quizás eso nos dé un poco esperanzas


Chloe asintió con entusiasmo, sus ojos brillando con un poco de la chispa que solía tener antes de todo esto. —¡Claro! Así podemos hacer algo en grupo. Además, puede ser una forma de mostrar nuestro apoyo y estar todos juntos.


Madison sonrió, contenta de ver a sus amigas un poco más animadas. —Entonces ya está listo. Solo quedaría hablar con los demás para organizar todo.


Con un suspiro, Dove cerró su casillero. —¿Qué les parece si nos reunimos en el parque después de las clases? —preguntó Dove, buscando un respiro de la atmósfera opresiva de la escuela.


Madison asintió con entusiasmo. —¡Me parece una gran idea! Les avisaré a los demás más tarde para estar todos reunidos. Ahora vamos, no queremos llegar tarde a la próxima clase —dijo mientras las tres amigas se dirigían juntas al siguiente aula.


Caminaban por los pasillos de la escuela, sus pasos resonando suavemente en aquel brilloso suelo de cerámica, pasaban al lado de las distintas puertas aulas hasta a llegar a su clase. La siguiente clase era de arte, una asignatura en donde solían explorar su calidad artística, entre las tres las que más resultaba en este ámbito era Madison, una amante del arte en su mayor expresión por su parte Dove y Chloe, lo veían como una oportunidad de expresarse y liberar todos sus sentimientos. Las tres siempre esperar con ansias está clase, en especial en estos tiempos tiempo tan sombríos.


—La clase de arte es tan relajante, me ayuda a despejar la mente de todo lo que pasa— dijo Chloe, intentando levantar los ánimos


—Sí, definitivamente lo es y es justo lo que necesitamos en este momento —respondió Dove, agradecida por la distracción.


Al llegar al aula de arte, ingresaron tranquilamente mientras observaba el espacio amplio y luminoso de grandes ventanas que dejaban entrar la luz natural. Las paredes blancas estaban adornadas con obras de estudiantes, desde bocetos en grafito hasta pinturas coloridas y abstractas. El aroma a pintura y a lienzo nuevo llenaba el aire, creando un ambiente casi mágico.


La Sra. Collins, una mujer de treinta y algo de edad, de cabello corto y rubio de sonrisa cálida, cual las recibió con un gesto amable. —¡Bienvenidas, chicas! Hoy vamos a hacer algo especial. Quiero que cada una pinte algo que tenga un significado personal para ustedes. Puede ser un recuerdo, una emoción, o simplemente algo que les inspire.


Dove, Chloe y Madison tomaron sus asientos y comenzaron a preparar sus materiales. Mientras mezclaban colores y preparaban sus pinceles, aunque la mente de Dove empezó a vagar. Sus pensamientos la llevaron de vuelta al día en que su abuela desapareció, un recuerdo que aún estaba fresco y doloroso:


Era un día nublado de finales de agosto. El cielo gris se cernía sobre Ashwood, presagiando una tormenta inminente. Dove se encontraba en casa, repasando algunos apuntes para una prueba de inicio de curso mientras esperaba la llegada de su abuela. La Sra. Aida, una mujer de la tercera edad con cabello plateado y ojos bondadosos, siempre vestía con una elegancia sencilla y llevaba un aroma a lavanda que llenaba la casa. Solía ayudarla en sus estudios además de visitarla todos los días, trayendo siempre una golosina o una historia nueva. La abuela de Dove, madre de su padre, era una presencia constante y reconfortante en su vida, llenando el vacío dejado por la ausencia de su madre.


—Voy a casa de Dove, no tardo —dijo la Sra. Aida a una vecina que le pedía un favor, mientras salía de su casa con una sonrisa que iluminaba su rostro.


Dove miraba el reloj con impaciencia. Su abuela solía llegar alrededor de las tres de la tarde, pero ese día ya eran casi las cuatro y aún no había señales de ella. Sentía una inquietud creciente en el pecho, un mal presentimiento que no podía sacudirse. La casa estaba en silencio, excepto por el tictac del reloj que parecía resonar con una insistencia casi burlona.


Decidió salir a buscarla, pensando que tal vez su abuela se había detenido a conversar con alguien en el camino. Se puso una chaqueta ligera y cerró la puerta con un clic metálico que resonó en el vacío del porche. Caminó por las calles de Ashwood, el viento frío agitaba su cabello y el olor a tierra mojada impregnaba el aire. Las hojas secas crujían bajo sus pies y el cielo nublado oscurecía el ambiente, dándole al pueblo una atmósfera casi fantasmal.


Pasó por la casa de la señora Henson, la vecina que siempre tenía un jardín impecable, y saludó brevemente a algunos conocidos, aunque su mente estaba en otra parte. Miró en todas direcciones, esperando ver la figura familiar de su abuela con su abrigo verde y su bufanda amarilla. Pero no había rastro de ella. La inquietud en su pecho se convirtió en un nudo de miedo mientras seguía caminando, su mirada escudriñando cada esquina y cada callejón.


—¿Has visto a mi abuela? —preguntó Dove a un conocido que pasaba por allí.


—No, lo siento, Dove. No la he visto hoy —respondió el hombre con una expresión preocupada.


La preocupación de Dove aumentó con cada minuto que pasaba. Siguió caminando hacia la casa de su abuela, ubicada al borde del pueblo, preguntando a cada persona que encontraba en el camino, pero nadie había visto a la Sra. Aida. El viento frío agitaba su cabello y el olor a tierra mojada impregnaba el aire mientras se apresuraba por las calles de Ashwood.


Finalmente, llegó a la casa de su abuela, una pequeña morada rodeada de jardines bien cuidados. El ambiente tranquilo y acogedor de siempre ahora se sentía ominoso bajo el cielo gris y la inminente tormenta. Dove llamó a la puerta con impaciencia, esperando ver el rostro sonriente y familiar de su abuela asomándose por la ventana.


Al no obtener respuesta, abrió la puerta y entró en la casa. La primera impresión fue de silencio y vacío. La casa parecía desierta. El reloj marcaba las seis de la tarde y la tormenta comenzaba a desatarse con fuerza, haciendo eco en los pasillos vacíos de la casa. La lluvia golpeaba las ventanas con insistencia, añadiendo un ruido ensordecedor al ambiente tenso. Dove sintió un nudo en la garganta mientras miraba a través del cristal empañado, esperando a que su abuela llegase pero no había ningún rastro de ella.


Decidió llamar a su padre, quien llegó rápidamente acompañado de varios oficiales de policía. La casa se llenó con la presencia de las autoridades, quienes revisaron meticulosamente cada rincón en busca de alguna pista que pudiera indicar qué había pasado con la Sra. Aida. El eco de las voces preocupadas resonaba en los pasillos y en ese momento Dove miraba a su padre con sensación de desesperación mientras los oficiales continuaban investigando. Él la abrazó con fuerza, intentando consolarla en medio de la incertidumbre.


—Papá, no sé dónde está. Ella siempre llega a tiempo -dijo Dove, tratando de contener las lágrimas.


—Lo sé, Dove. La abuela nunca se retrasaría así. Vamos a encontrarla, estoy seguro —respondió su padre, intentando sonar reconfortante aunque sus ojos mostraban la angustia que sentía por dentro.


Los días siguientes se convirtieron en una agonía constante para Dove. Cada mañana comenzaba con la esperanza renovada de recibir noticias positivas, pero el paso del tiempo solo aumentaba su angustia. La casa de su abuela, una vez llena de risas y calidez, ahora se sentía vacía y sombría. Cada objeto, cada mueble, cada foto enmarcada evocaba recuerdos dolorosos y la ausencia palpable de la Sra. Aida.


Los vecinos se solidarizaron, ofreciendo apoyo emocional y colaborando en las búsquedas organizadas. Sin embargo, cada intento por encontrar alguna pista sobre el paradero de la Sra. Aida resultaba infructuoso. Dove pasaba horas repasando cada detalle de su último encuentro con su abuela, buscando algún indicio que pudiera haber pasado desapercibido, pero nada parecía tener sentido.


La comunidad de Ashwood también se vio afectada por la desaparición de la Sra. Aida. Las conversaciones en el mercado, en la iglesia y en las calles giraban en torno a su ausencia inexplicable. Carteles con su fotografía empezaron a aparecer en los comercios locales y en las redes sociales junto a los de demás desaparecidos, en un esfuerzo desesperado por encontrar alguna pista que condujera a su paradero. Para Dove, el tiempo se detuvo. La incertidumbre y la tristeza la envolvían como una sombra, mientras luchaba por mantener la esperanza viva. Se preguntaba constantemente qué había ocurrido aquel día.


El cielo estaba gris y nublado aquel día, como si presagiara lo que estaba por venir. Aída con una sonrisa cerró la puerta de su casa con un suave clic y salió traquila al porche. Su bufanda de color rojo ondeaba ligeramente con el viento, mientras se preparaba para su rutina diaria.


—Voy a casa de Dove, no tardo -dijo la Sra. Aída a su vecina con una sonrisa que iluminaba su rostro.


La señora Higgs, que estaba en el jardín arreglando sus flores, le devolvió la sonrisa y asintió. Aída continuó su camino, pensando en las golosinas y otras cosas que le llevaría a su nieta. Era una tradición que ambas esperaban con ansias cada día.


Las calles de Ashwood estaban tranquilas apesar de las desapariciones ocurridas, con apenas unos cuantos transeúntes apresurándose bajo el cielo amenazante. El aire fresco de finales de agosto traía consigo el olor a tierra mojada, y las hojas secas crujían bajo los pies de Aída mientras se dirigía al mercado. Al llegar, alrededor de las dos de la tarde, empezó a mirar con detenimiento los productos en los estantes. Pero repentinamente en algún momento, tuvo la sensación de que alguien la observaba, pero lo considero una falsa alarma.


Mientras seleccionaba las golosinas favoritas de Dove, notó de reojo a una persona con una chaqueta oscura y un gorro, siempre a poca distancia de ella. Trató de mantenerse serena, diciéndose a sí misma que solo era una coincidencia. Pagó en la caja, intercambiando algunas palabras amables con la cajera, y se dirigió a la salida con demasiado tranquilidad.


Al salir del mercado, la sensación de ser seguida se hizo más intensa. El hombre estaba allí, a unos pocos metros de distancia. Aída aceleró el paso, tratando de no parecer alarmada, y dobló una esquina para tomar un atajo. Miró por encima del hombro y vio que el hombre ya no estaba. Sintió un alivio momentáneo y continuó su camino, confiando en que había sido solo una paranoia pasajera, pero su tranquilidad no duró mucho. A medida que se acercaba a la casa de Dove, la sensación de ser seguida regresó. Aída decidió sacar su teléfono y llamar a su hijo. Mientras buscaba su número en el teléfono, escuchó los pasos apresurados detrás de ella mientras caminaba rápidamente. Su corazón latía con fuerza, y el miedo empezaba a apoderarse de ella.


A solo dos o tres cuadras de la casa de Dove, se volteó y vio que su perseguidor estaba muy cerca. Intentó marcar el número rápidamente, pero fue en ese momento donde sintió un fuerte golpe en la cabeza. En ese momento todo se volvió negro, mientras la cesta con las golosinas caia lentamente al suelo como si el mundo se detuviese en ese momento, esparciendo su contenido mientras el cuerpo de Aída era llevado a un camión. Aida había desaparecido a las dos con cincuenta de esa tarde, dos horas después Dove paso por esa misma calle sin ver nada, no un minúsculo rastros de ella ni siquiera estaba aquella cesta con dulces.


Sin embargo, Dove abriría los ojos, regresando al presente en el aula de arte. Donde La Sra. Collins caminaba entre los estudiantes, ofreciendo consejos y alabanzas a medida que observaba sus obras tomar forma. Dove miró el lienzo frente a ella, donde cada pincelada era un intento de capturar la tristeza y la incertidumbre de aquel día. Con cada trazo, los recuerdos cobraban vida en el lienzo, recordándole la calidez de su abuela y la dolorosa realidad de su pérdida. Cada color y cada línea eran un tributo silencioso a la mujer que había sido su ancla en un mundo lleno de misterio y dolor.


Todo mientras Chloe y Madison trabajaban en silencio a su lado, sumergidas en sus propios lienzos pero conscientes del peso emocional que Dove llevaba en su corazón. El aula estaba impregnada de una atmósfera tranquila, solo rota por el suave murmullo de los estudiantes concentrados en sus obras.


Dove se sumergió en su arte, permitiéndose perderse en la creatividad como una forma de procesar el dolor y la incertidumbre que la rodeaba. A través de cada trazo, se acercaba un poco más a comprender lo que había perdido y fue allí donde su obra artística dio por finalizada. En el lienzo, un cielo gris y tormentoso se extendía sobre un paisaje desolado, simbolizando la pesada carga emocional que sentía. Las nubes oscuras se arremolinaban en tonos de gris y negro, reflejando la confusión y el miedo que la asolaban.


En contraste, en el centro de la pintura, se alzaba un árbol solitario, desnudo de hojas, con ramas que se extendían hacia el cielo como si buscaran desesperadamente la luz. Las raíces del árbol estaban profundamente ancladas en el suelo, pero parecían retorcidas y agonizantes, como si lucharan por sostenerse. Al pie del árbol, una pequeña figura, que representaba a Dove, estaba sentada, abrazando sus rodillas y mirando hacia el horizonte. Su figura estaba dibujada en tonos cálidos y suaves, destacando contra el fondo oscuro, simbolizando su lucha por mantener la esperanza a pesar de la adversidad.


Pequeñas manchas de color amarillo y naranja esparcidas por el lienzo representaban luciérnagas, simbolizando los destellos de esperanza y recuerdos felices que aún la sostenían. Estas pequeñas luces rompían la monotonía del gris, ofreciendo un rayo de esperanza en medio de la tormenta. La pintura de Dove no solo reflejaba su dolor, sino también su fortaleza y su capacidad de encontrar belleza y esperanza en medio de la oscuridad. A través de su arte, logró capturar la complejidad de sus emociones y plasmar en el lienzo una representación visual de su lucha interna.


Fue en ese momento donde La Sra. Collins observó con atención la pintura de Dove, sus ojos azules reflejando tanto curiosidad como un leve asombro. Las pinceladas vibrantes y los tonos oscuros evocaban una sensación de melancolía y misterio que resonaba con la atmósfera cargada de Ashwood en aquellos días. Con un gesto suave, la maestra se acercó a Dove, quien esperaba con expectación.


—Dove, esta pintura es realmente poderosa. Captura perfectamente la esencia de lo que está sucediendo en Ashwood. La mezcla de colores, los contrastes, transmiten una sensación de inquietud y tristeza, pero también una determinación y esperanza. Has capturado no solo los paisajes físicos, sino también los emocionales de nuestra comunidad en estos tiempos difíciles.


Dove asintió con gratitud, sintiendo un alivio al ver que su obra había comunicado eficazmente lo que ella sentía. La maestra Collins continuó:


—Es importante expresar nuestras emociones a través del arte, especialmente en momentos como estos. Tu trabajo no solo muestra habilidad técnica, sino también una profunda conexión con los temas que estamos enfrentando. Es admirable cómo has utilizado la pintura para dar voz a lo que muchos sienten pero a veces no pueden expresar con palabras.


Dove sonrió ligeramente, sintiéndose validada por el reconocimiento de su maestra. La conversación continuó mientras discutían los detalles de la obra, explorando cómo cada elemento contribuía a la narrativa visual que Dove había creado. Todo mientras a su lado Chloe como Madison intentaban reflejar su propia percepción del mundo.


Sin embargo, los minutos transcurrieron rápidamente hasta que por fin resonó el timbre, anunciando el final de la clase de arte. Dove que al oírlo guardó su cuaderno de bocetos con una sonrisa de satisfacción por los comentarios de la maestra. Chloe y Madison, quienes la acompañaban, intercambiaron impresiones emocionadas sobre las ideas compartidas durante la clase.


Mientras salían del aula, notaron un grupo de estudiantes agrupados cerca del tablón de anuncios en un área más alejada de los pasillos principales.


—¿Qué está pasando allí? —preguntó Madison, con curiosidad palpable.


Un estudiante que pasaba cerca murmuró —Los profesores de las dos filosofía y ciencias han desaparecido. Nadie sabe dónde están ni por qué no se presentaron.


—¿Desaparecidos? ¿En serio? —dijo Dove, con una expresión de preocupación en el rostro.


Chloe asintió, mirando nerviosamente a su alrededor. —Esto no suena bien. ¿Qué haremos con las clases canceladas?


—Probablemente nos enviarán a casa más temprano, pero por ahora toca esperar. ¿Qué tal si vamos al comedor? —sugirió Madison, ajustando nerviosamente su mochila.


Dove asintió con preocupación. —Sí, suena bien. Necesitamos un descanso de todo esto.


Las tres decidieron dirigirse hacia el comedor, sintiendo el peso de la incertidumbre sobre sus hombros. Sin embargo, en ese momento vieron acercarse a Nora, una amiga cercana con la que compartían las mismas dos clases que acababan de ser canceladas.


—¡Holaaa! —saludó Nora, con una mezcla de alivio y preocupación en su voz. —¿Han escuchado sobre los profesores?.


—Sí, parece que han desaparecido. —respondió Dove, mirando a Nora con seriedad.


Nora asintió con solemnidad. —Es increíble, ¿verdad? Todos están hablando de eso.


—Estamos bien, solo un poco desconcertadas por todo esto. —admitió Chloe, mientras el grupo se dirigía hacia una mesa en el comedor y se sentaban juntas.


Nora se unió a la conversación, compartiendo lo que sabía sobre los profesores desaparecidos y escuchando las teorías que los estudiantes empezaban a formular sobre lo sucedido.


—¿Creen que pueda estar relacionado con las desapariciones anteriores?. —preguntó Madison, jugando con un mechón de su cabello mientras observaba a los demás.


—No lo sé. —respondió Nora con sinceridad. —Pero definitivamente está generando mucha ansiedad entre todos.


La conversación continuó con cada una compartiendo sus pensamientos y preocupaciones sobre lo que significaba esta nueva situación para la escuela y para ellos personalmente. A medida que hablaban, el comedor se llenaba con estudiantes preocupados que discutían entre ellos sobre lo sucedido.


Después de un tiempo el timbre sono, indicando el momento del almuerzo. Las chicas ya con algo de hambre se levantaron a buscar sus comidas antes de regresar a una mesa para continuar la conversación.


—Entonces, ¿Qué clases tuviste? —preguntó Dove a Nora, mientras tomaba un sorbo de su bebida.


Nora sacudió la cabeza. —Tuve biología primero y luego química. Ni siquiera sabía lo de los profesores hasta que vi a todos hablando en los pasillos después de salir de química.


—Es horrible. —dijo Chloe con un suspiro. —Todo el mundo está tan nervioso.


Madison asintió, tomando un bocado de su ensalada. —Sí, y parece que nadie sabe realmente qué está pasando. Por cierto, ¿Más tarde tienes clase junto a Noah


—Sí, tengo clase de tecnología con Noah después del almuerzo. Espero que aparezca hoy. Estoy un poco nerviosa por todo esto —dijo Nora, jugueteando con su tenedor.


—¿Podrías averiguar si Noah estará en clase esta tarde? Queremos reunirnos con los demás en el parque después de clases —preguntó Madison, mirando a Nora con una mezcla de esperanza y preocupación en su rostro.


—Claro, puedo preguntarle a Noah. No creo que haya problema. ¿A qué hora hay que encontrarse en el parque? —preguntó Nora a Madison, mientras bebía un poco de agua


—Perfecto, sería al momento justo de finalizar clases —respondió Madison con una sonrisa.


—Oye, ¿qué tal si organizamos una noche de películas? —propuso Chloe, intentando aligerar el ambiente. —Podríamos hacerlo en la casa de Dove


Dove asintió, emocionada por la idea. —¡Me encanta la idea! Sería genial distraernos un poco de todo este estrés.


Nora sonrió, finalmente relajándose un poco. —¡Estoy dentro! Pero ¿Cuando sería?


—Sí, tal vez el fin de semana —sugirió Madison. —Aunque también podría ser mañana por la noche


—Mañana por la noche suena bien —respondió Nora, pensativa. —De todas formas, no tendremos clase pasado mañana por la reunión de si se hará el baile o no. ¿Ustedes también estarán libres?


Dove asintió, sonriendo. —Sí, hace poco nos enteramos de eso. Creo que podríamos aprovechar y hacerlo mañana por la noche entonces. Así no tenemos que preocuparnos por madrugar.


Chloe asintió con entusiasmo. —¡Perfecto! Entonces, ¿nos vemos mañana en tu casa, Dove?


—Me parece una excelente idea. —dijo Dove, sintiéndose un poco más animada ante la perspectiva de una noche divertida con sus amigos. —Voy a preparar algunas cosas para que todo esté listo.


Madison sonrió, satisfecha con el plan. —Entonces, es un hecho. Noche de películas mañana en casa de Dove.


Nora rió suavemente. —Esto va a ser divertido. Después de tanto estrés, realmente necesitaba una distracción.


La conversación continuó, cambiando a temas más ligeros mientras disfrutaban de su almuerzo. Aunque en cada una de ellas la preocupación por los profesores seguía presente, pero la idea de reunirse para una noche de películas les daba algo positivo en qué pensar.


Después de clases, el timbre resonó indicando el final del día escolar, Dove, Chloe, Madison y Nora se reunieron en la entrada principal de la escuela. El sol comenzaba a bajar lentamente mientras los estudiantes se dispersaban hacia sus casas y actividades extracurriculares.


—¿Listas para ir al parque? —preguntó Chloe, ajustando la correa de su mochila.


—Sí, vamos. —respondió Dove, mirando a sus amigas con una sonrisa.


El grupo caminó hacia el parque, disfrutando del aire fresco y la relativa tranquilidad comparada con la tensión que había llenado los pasillos de la escuela ese día. Al llegar, encontraron a Cody, Chase y Noah ya reunidos en su lugar habitual, cerca de una gran encina que ofrecía sombra y privacidad.


—¡Hola! —saludó Cody, levantando la mano en un gesto amistoso. —¿Cómo estuvieron las clases?


—Agotadoras, pero al menos ahora tenemos un plan para mañana por la noche. —respondió Dove, sentándose junto a él. —Vamos a tener una noche de películas en mi casa las cuatro juntas.


—¡Genial! —dijo Chase, sonriendo ampliamente. —Por cierto, chicas, ¿escucharon lo del enmascarado?


—Sí, escuchamos los rumores —respondió Chloe, con un tono de preocupación en su voz. —Es parte de lo que se habla en la escuela ahora.


—No sé mucho sobré eso —admitió Madison, encogiéndose de hombros.


—Chase ¿Tu sabes bien lo del enmascarado —preguntó Dove, intrigada.


Chase se levantó dispuesto a compartir lo que había oído. —Bueno, dicen que hay un enmascarado rondando por el pueblo. Algunas personas incluso afirman que es un fantasma buscando venganza.


Nora asintió. —Sí, escuché que ha sido visto cerca de los lugares en donde hubieron desaparecidos


Cody intervino. —Supuestamente, alguien lo vio en las cámaras de seguridad. Pero no hay mucha información clara.


Noah, que había estado en silencio, finalmente habló. —Es extraño. Las cámaras solo muestran a alguien con una máscara, y luego desaparece como si nada.


Nora suspiró. —Todo esto es muy perturbador.


Chloe miró a su alrededor con preocupación. —Lo sé, Nora. Es como si estuviéramos viviendo en una película de terror.


Noah asintió lentamente, ajustando sus gafas. —Sí, esto me recuerda mucho al caso de Ghostface. Todo el misterio y la tensión... es escalofriante.


Cody reflexionó un momento antes de responder. —No recuerdo que algo así ocurriera en Woodsboro. Esto va más allá de lo que hemos visto del caso Ghostface.


Chase inclinó la cabeza, pensativo. —Puede haber similitudes con lo de Woodsboro, con el tema del enmascarado y todo eso. Pero aquí parece aún más... intenso, ¿no crees?


Cody asintió, con gesto serio. —Es cierto. En Woodsboro nunca hubo algo tan descontrolado como esto.


Dove, deseando cambiar el tono de la conversación, intervino con una sonrisa leve. —Hablando de algo menos aterrador... ¿qué planes tienen para el baile?


Madison, buscando cambiar el enfoque hacia algo más positivo, respondió con entusiasmo —¡Oh, el baile! Estaba pensando en eso. No tengo planes concretos aún, pero seguro que será emocionante bueno al menos si no lo cancelan. ¿Qué hay de ustedes? ¿Ya tienen pareja o algo planeado?


Chloe rió suavemente. —Todavía no tengo pareja, pero estoy considerando algunas opciones. ¿Y tú, Nora? ¿Alguien en mente?


Nora sonrió tímidamente. —No aún, pero tengo tiempo para decidir. Aunque, ¿cómo podríamos pensar en el baile con todo lo que está pasando? Es un poco surrealista.


Dove asintió, comprendiendo la preocupación de Nora. —Es cierto, pero a veces necesitamos distracciones. El baile podría ser una buena oportunidad para desconectar un poco de todo esto.


Chase, volviendo al tema, agregó —¡Exactamente! Además, después de todo lo que hemos escuchado hoy, creo que necesitamos algo divertido para mantenernos en equilibrio.


Noah, siempre pensativo, dijo: —Es importante no olvidar que la vida sigue, incluso con todo lo que está pasando a nuestro alrededor. El baile podría ser una especie de refugio temporal.


El grupo asintió en acuerdo, compartiendo una mezcla de anticipación por el baile y un reconocimiento de la gravedad de los acontecimientos ocurridos en Ashwood.


Después de intercambiar ideas sobre el baile y cómo mantenerse enfocados en medio de los eventos perturbadores, Dove y Chloe decidieron que era hora de regresar a casa. Madison, con una actitud más calmada, las acompañó por un trecho, conversando animadamente mientras caminaban por las calles. Hablaron sobre sus planes para la noche de películas y bromearon sobre las teorías conspirativas que habían escuchado durante el día.


En un punto, llegaron al cruce donde Madison se despidió con un gesto amistoso, desviándose hacia su propio hogar que quedaba unas calles más adelante. Dove y Chloe continuaron su camino en silencio por unos momentos, reflexionando sobre todo lo que habían discutido con sus amigos.


A medida que se acercaban a su casa, notaron una agitación inusual a unas cuantas casas de la suya. Varias patrullas policiales estaban estacionadas afuera, con oficiales y vecinos congregados en la calle. Al ver la escena, el corazón de Dove comenzó a latir con fuerza y una sensación de miedo se apoderó de ella.


—¿Qué está pasando allí? —preguntó Dove a un vecino que estaba junto a la patrulla, cuya expresión revelaba una mezcla de shock y temor.


El hombre tragó saliva antes de responder con voz temblorosa. —Encontraron a toda una familia asesinada. Solo un niño sobrevivió.


Chloe apretó la mano de Dove con fuerza, sintiendo una oleada de horror. Juntas, se retiraron rápidamente a sus respectivas casas, cerrando la puerta tras ellas con un suspiro de alivio mezclado con temor por lo que acababan de escuchar. Sin embargo en esa noche, durante la cena con su padre, Dove no pudo evitar preguntar:


— Papá, ¿qué está pasando realmente en Ashwood? —preguntó Dove con voz temblorosa, mientras servía la cena bajo la mirada de su padre, James Baker, oficial de policía.


James Baker suspiró pesadamente, mirando a su hija con seriedad antes de responder. — Dove, hay muchas cosas que están sucediendo que no tienen una respuesta clara todavía. Es un momento complicado para todos, en especial para nosotros.


Dove frunció el ceño, sintiendo la tensión en el ambiente. — ¿Por qué no me dices más? ¿No es tu trabajo saber qué está pasando?


James asintió lentamente, tomando un sorbo de su bebida antes de hablar de nuevo. — Lo sé, cariño. Pero estamos haciendo todo lo posible para resolver estos casos, pero algunas cosas simplemente no tienen sentido aún. Hay un asesino suelto en Ashwood, también están las desapariciones y todos estamos trabajando día y noche para encontrarlo.


— ¿Y el enmascarado del que me hablaste? ¿Es verdad que aún no saben nada de el? —preguntó Dove, preocupada.


James frunció el ceño, pensativo. — Hemos recibido informes sobre el individuo, pero aún no tenemos detalles concretos. Es parte de lo que estamos investigando.


— No, no quiero sentir que me ocultas cosas, papá. Necesito saber lo que está pasando, todo. No puedes protegerme ocultándome la verdad —dijo Dove, frustrada, mientras jugueteaba con los cubiertos sobre la mesa.


James miró a su hija con una mezcla de comprensión y pesar. — Dove, entiendo tu preocupación, pero hay detalles que no puedo compartir contigo. Es por tu seguridad.


Dove levantó la mirada hacia su padre con determinación. — No solo se trata de esto. ¿Qué hay de la abuela? Desde que desapareció, nunca me has hablado de lo que se sabe, de las investigaciones. ¿Por qué siempre evitas ese tema? Es tu madre papá.


El rostro de James se endureció por un momento antes de suspirar profundamente. — Es un tema complicado, cariño. Lo que sabemos sobre tu abuela... las circunstancias son confusas y no quiero preocuparte con detalles que pueden no tener respuestas claras todavía.


Dove apretó los labios, sintiendo una mezcla de decepción y persistencia. — Necesito saber, papá. No quiero que me protejas tanto que me dejes en la oscuridad.


James la miró con ternura, sabiendo que su hija ya no era una niña, sino una joven decidida y ansiosa por entender el mundo que la rodeaba. Asintió lentamente, decidido a encontrar las palabras correctas para tranquilizarla y al mismo tiempo informarla.


James miró a Dove con una expresión comprensiva antes de responder con calma — Dove, escucha. Entiendo tu necesidad de saber y te prometo que no te ocultaré información importante. Respecto a tu abuela y las circunstancias de su desaparición, es un caso delicado y en curso. No tenemos respuestas definitivas aún, pero te aseguro que se está haciendo todo lo posible para encontrarla o al menos entender lo que ocurrió.


Dove asintió lentamente, sintiendo un pequeño alivio al escuchar las palabras tranquilizadoras de su padre.


— Respecto al enmascarado y los otros eventos en Ashwood, estamos trabajando duro para resolver estos casos. La policía está haciendo todo lo posible para mantener a salvo a todos en la comunidad. Necesitas confiar en mí y en mis colegas, Dove. A veces, las cosas no se explican fácilmente, pero eso no significa que estamos dejando algo de lado. —dijo James con mucha serenidad


Dove se relajó un poco más, viendo la seriedad y la determinación en los ojos de su padre. Suspiró y bajó la mirada hacia su plato. — Lo sé, papá. Es solo que quiero que te pase nada malo, papá.


James colocó una mano sobre la de Dove con suavidad. — Estaré bien, cariño. Mi trabajo es asegurarme de que estés a salvo, y eso es lo que haré.


Dove asintió lentamente, sintiendo un poco de alivio mezclado con preocupación. Ella quería confiar en su padre, pero la incertidumbre de lo que estaba sucediendo en su pueblo la mantenía inquieta.


—Lo sé, papá. Pero aún así necesito saber lo que está pasando. No quiero sentirme como si me estuvieras ocultando cosas importantes —dijo Dove con determinación, mirando fijamente a su padre.


James la miró con seriedad, comprendiendo su angustia. — Entiendo cómo te sientes, Dove. Te prometo que te mantendré informada en la medida en que pueda. Pero algunas cosas son complicadas y necesitamos tiempo para investigarlas adecuadamente.


Dove asintió, aunque no del todo convencida. Sabía que su padre estaba haciendo todo lo posible, pero la frustración de no saber exactamente lo que estaba pasando seguía presente en su mente.


—Gracias por decirme algo, papá. Significa mucho para mí —dijo Dove con sinceridad, apreciando el gesto de su padre.


James sonrió con ternura. — Siempre estaré aquí para ti, Dove. Siempre puedes contar conmigo.


Dove le devolvió la sonrisa, sintiendo un poco de consuelo en las palabras de su padre. Aunque las preocupaciones sobre los eventos en Ashwood seguían presentes, al menos sabía que tenía el apoyo y la protección de su padre.


—Te quiero, papá —dijo Dove, expresando su afecto sinceramente.


—Y yo a ti, cariño —respondió James, apretando suavemente la mano de Dove antes de continuar con la cena, ambos tenian la esperanza de que pronto las cosas mejorarían.