Dulce tentación

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Summary

Gala Morozov, una joven universitaria de impresionante belleza, lucha con las dificultades de la vida cotidiana: la falta de trabajo, las deudas y un futuro incierto. Sus sueños de éxito y estabilidad se ven opacados por la realidad implacable que enfrenta cada día. Hasta que, una noche, mientras navega sin rumbo en internet, tropieza con una página misteriosa que promete cambiarlo todo. Un sitio exclusivo, diseñado para hombres mayores, poderosos y adinerados. Hombres que buscan algo más allá de lo que sus vidas aparentemente perfectas les ofrecen, dispuestos a pagar millas de dólares por la compañía de mujeres como Gala. Mujeres jóvenes, hermosas, irresistibles. Tentada por la promesa de dinero fácil y una vida que parece estar fuera de su alcance, Gala se encuentra ante una decisión peligrosa. ¿Se dejará llevar por la Dulce Tentación, o pagará un precio que no puede prever?

Genre
Erotica/Romance
Author
mica
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Gala Morozov cerró la última notificación de rechazo con un suspiro pesado. Un "no" más, y su frustración era palpable. No había manera de que le pidiera dinero a su padre, y mucho menos a su madrastra Gwen, cuya sola presencia la irritaba. Gala sabía que era hermosa: alta, con una melena negra y unos ojos azul intenso que podían detener a cualquiera. Su cuerpo parecía esculpido por dioses, pero jamás presumía de ello. Nunca quise ser esa clase de persona. Prefería mantener su humildad, aunque su vida pareciera estar desmoronándose frente a ella.


Miró a su amiga Renata


Renata De Lyon había sido su compañera inseparable desde preescolar. Mientras Gala irradiaba una belleza que impactaba, Renata tenía un encanto más discreto. Su cabello rubio enmarca unos ojos verdes y una sonrisa perfecta que siempre la hacían parecer radiante, sin importar la situación. A lo largo de los años, su amistad había sido la única constante en la vida de Gala.


—Esto es un desastre… —murmuró Gala, frustrada—. No puedo seguir así. Los libros, la universidad... todo es tan caro.


La Universidad de Columbus era prestigiosa, con sus aulas amplias y profesores brillantes, pero también era costosa. Estar en su cuarto año de Psicología no hacía que las cosas fueran más fáciles; al contrario, cada semestre parecía que el dinero desaparecía más rápido de lo que podía imaginar. Gala mordisqueó una uña, sintiendo que la ansiedad la consumía.


Renata dejó escapar una risita burlona desde el otro lado del sofá, mientras deslizaba su dedo por la pantalla de su


— ¿Quieres que te cuente mi secreto? —preguntó sin levantar la mirada, como si tuviera algo importante que revelar.


Gala frunció el ceño, intrigada.


—¿De qué hablas? —respondió, desconcertada.


Renata levantó el móvil y lo giró hacia ella. En la pantalla, se veían cifras, todas mostrando una cantidad exorbitante de dinero.


—Gano cincuenta mil a la semana, Gala.


—¿Qué? —Gala sintió un nudo en el estómago—. ¿Cómo?


Renata entusiasmada con autosuficiencia, encendiendo su laptop y abriendo una página web. El título brillaba en la pantalla: Missdolar.net .


—Este sitio —empezó a explicar Renata— es donde hombres millonarios y billonarios paganos para salir con chicas como nosotras. —Cerró el portátil de golpe y añadió en un susurro—. Así pagué mi rinoplastia.


Gala se quedó mirando la pantalla, atónita. En su mente, las palabras "millonarios", "dinero", y "salir" se entrelazaban de manera confusa. La tentación de resolver sus problemas financieros era abrumadora, pero la sensación de cruzar una línea moral la hacía sentir incómoda.


—Y ¿qué es lo que tengo que hacer? —preguntó al fin, aunque su voz temblaba.


Renata se acercó, desenredando el cabello de Gala con los dedos y dejándolo caer en suaves ondas sobre sus hombros. Con movimientos precisos, sacó su teléfono y apuntó la cámara hacia ella.


—Primero, tienes que firmar un contrato. Subes algunas fotos, una ficha médica y tu cuenta bancaria. Tienen que asegurarse de que todo está bien… y de que estás limpio. Es un protocolo estándar —le guiñó un ojo—. No es gran cosa, ellos hacen lo mismo. Ah, y claro, siempre debes cuidarte. Esa es la regla número un


Sin esperar más, Renata empezó a subir fotos de Gala en bikini, de su rostro, de cuerpo completo.


-¡No! Mi madrastra tiene acceso a mi cuenta bancaria —exclamó Gala, alarmada, mientras trataba de procesar todo lo que estaba ocurriendo.


—No te preocupes —replicó Renata sin inmutarse—. Pondré la mía por ahora. Después abres una cuenta solo para ti.


A pesar de las advertencias internas que resonaban en su mente, Gala asintió, casi como un reflejo. Pero en su interior, el nerviosismo aumentaba. Su corazón latía desbocado.


—No sé… creo que me estoy arrepintiendo. ¿Puedes eliminar las fotos? —preguntó, su voz apenas un susurro.


Pero ya era demasiado tarde. Los mensajes comenzaron a llegar, uno tras otro, en una tormenta digital que la abrumaba.


—¡Mierda! —gritaron ambas al unísono, mientras la pantalla se llenaba de notifi


¿Qué mujer más hermosa?


Demonios, qué cuerpo.


Renata empezó a saltar de emoción, riendo co.


Te he escrito por privado, belleza.


Gala tragó saliva, nerviosa. En su bandeja de entrada apareció un mensaje de un tal Adrien Allard. El nombre sonaba extranjero,


— ¿Fue un respondedor? —preguntó Renata, entusiasmada.


Gala dudó por un segundo, pero finalmente tecleó, Hola, mi nombre es Gala Morozov. Tengo veintidós años.


Renata se echó a reír.


—Tendrás que hacer una videollamada con él, ya lo sabes. Quiere verte. No te preocupes, no te va a hacer daño… solo quiere asegurarse de que eres real.


El teléfono de Gala vibró, anunciando la llamada entrante. Tragó saliva, ajustó su cabello y ayudó la videollamada. La imagen de Adrien apareció en la pantalla: un hombre de cabello oscuro, bien peinado, con una mirada intensa y un aire de autoridad. Tenía unos cuarenta y tantos años, pero su puerta era imponente.


—Quítate el vestido y mueve tu cabello —ordenó, con un


Gala, insegura pero decidida, obedeció. Se quitó el vestido lentamente, dejando que su cabello cayera sobre sus hombros, sintiendo su corazón latir a mil por hora.


Adrien excitando, mordiéndose el labio con u


—Mira tu cuenta bancaria. Ahí está tu respuesta —dijo antes de colgar la llamada


Con manos temblorosas, Gala abrió su cuenta y vio la cifra: tres mil dólares. Tres mil por una videollam


Papi quiere verte, Gala. Te recogeré el sábado. Mi chofer pasará por ti.


Gala mordió su labio, indecisa.


Claro, papi. Estaré en la lista.


Adrien Allard era atractivo, poderoso y enigmático. Mientras se recostaba en el sofá, una mezcla de emoción y culpa la invadió. Había dado un paso del que tal vez no habia pensado.