O1
Hyunjin era un abogado muy reconocido por su excelencia en el bufete de abogados más prestigioso de corea, salió del tribunal después de obtener un veredicto favorable en un caso de gran importancia.
Pero su teléfono comenzó a sonar con llamadas de clientes y colegas que requerían su atención inmediata. Su asistente, Seungmin, lo esperaba en la puerta con una carpeta que contenía documentos cruciales para revisar.
—Señor Hyunjin, tiene una reunión con el equipo de defensa dentro de dos horas para discutir la estrategia del próximo caso— Informó mientras caminaban hacia el coche.
Hyunjin asintió, revisando rápidamente los documentos mientras se dirigían hacia el bufete, al llegar a su despacho, su hijo de once años, MinHo, la esperaba sentado en la recepción con su mochila y libreta de dibujo en mano. A pesar de su apretada agenda, Hyunjin siempre encontraba tiempo para su hijo.
—Mami, ¿Cómo te fue?— Preguntó el chiquito con interes, mientras le sonreía con un bonito sonrojo en sus mejillas.
Hyunjin sonrió y lo abrazó para darle un beso en la frente.
—Ganamos, cariño. Ahora, ¿Qué tal si haces tus tareas mientras mamá trabaja?— Sugirió.
MinHo asintió y se sentó junto a su mayor, dejando sus cosas sobre el escritorio para hacer sus tareas mientras su madre se concentraba en su trabajo.
Al pasar de los minutos, lo único que se escuchaba dentro del lugar era el sonido de las teclas de la computadora, haciendo juego con el bolígrafo que usaba MinHo para trascribir su tarea.
Sin embargo, el menor miro a su madre dejando su bolígrafo en la hoja blanca que tenía sobre el escritorio, dándose cuenta como Hyunjin seguía concentrado en su trabajo. Sonrió admirando lo bien que se miraba con el traje que portaba.
Realmente se veía impresionante y demaciado bonito, fijó su mirada en el cuerpo de su progenitor por curiosidad.
Los muslos de Hyunjin eran gorditos los cuales apretaban la tela de sus pantalones de vestir, pero su cintura lo impresionó. Siendo relativamente pequeña, aún así, centro la mirada en su pecho, notando como estos se notaban por la ajustada camisa, siendo totalmente prominentes.
Se levantó de su asiento sin hacer demaciado ruido para poder arrastrarse bajo el escritorio, quedando frente a Hyunjin. Separando sus piernas para posicionarse entre ellas, el mayor no se había dado cuenta hasta sentir a MinHo sosteniendo sus piernas. Confundido bajo la mirada, notando como el pequeño le sonreía con nerviosismo.
—Cariño, levántate, tengo mucho trabajo. Jugaré contigo cuando me desocupe ¿Esta bien?— Le dijo para acariciar la cabellera de MinHo.
Negó con insistencia, Hyunjin suspiro para seguir escribiendo su informe, le pareció raro que el menor estuviera de esa manera. Pero creyó que solo era juego de su hijo, estaba totalmente equivocado.
Al distraerse MinHo llevo sus manos hacia el cierre de su pantalón, bajándolo hasta tirar de el, alarmandolo cuando su ropa fue bajada hacia sus rodillas. El niño estaba realmente intrigado por mirar con detalle lo que había debajo de su ropa interior.
Miro con atención las bragas de su madre, notando como se marcaba su coño ante la delgada tela. Recordó lo que había visto en internet, termino por quitar la prenda como lo había echo con su pantalón.
—¡MinHo! ¿Q-que haces? Detente— Se quejo Hyunjin pero se quedó quieto en su lugar cuando el pequeño desplazó su dedo índice por tada la abertura de su coño.
Causando que su cuerpo se estremeciera, los dedos de MinHo se adentraron sin dificultad en su interior, quedó asombrado, sintiendo como sus deditos eran aprisionados por sus calientes paredes.
—Mami, ¿Te gusta?— Pregunto el pequeñin, al notar las expresiones de su rostro.
Hyunjin estaba en un tremendo lío, su interior se sentía tan bien pero no quería admitirlo, estaba mal lo que su hijo estaba haciendo pero su poco cordura termino cuando MinHo movió sus dedos, sacándolos y metiendolos con rapidez.
El mayor gimió, dejándose llevar por el placer que estaba sintiendo, miro detenidamente la puerta de su despacho y nuevamente bajo la mirada hacia su hijo.
—Si cariño ¡Ah! Mami se siente bien. No pares~ Suplico el mayor, llevando su mano hacia la muñeca de MinHo, acelerando su ritmo.
MinHo asintió gustoso, moviendo aún más sus dedos hasta terminar por retirarlos por un momento de su coño. Llevandoselos a la boca para probar los fluidos de Hyunjin, quedando maravillado por el sabor tan delicioso.
Al dejar limpios sus dedos, acercó su rostro a su parte baja, oliendo el olor que tenía, nunca había olido algo parecido, sin duda quería probarlos directamente de su coñito.
Hyunjin mordió su labio al notar la cercanía, pero la puerta de su despacho fue abierta, era Seungmin quien había entrado, al igual que una pila de documentos que debía revisar.
Mantuvo una conversación amena con su secretario, pero el chiquito se sentía nervioso al escuchar la voz de alguien dentro de la habitación. Cuando estuvo a punto de separarse, Hyunjin lo tomo del cabello para pegarlo a su coño.
MinHo abrió los ojos en grande al sentir la húmedad del mayor en su boca, por instinto lamió la vagina a su disposición. Logrando que su madre temblará en su asiento, llamando la atención de su secretario.
—Jefe ¿Se encuentra bien? ¿Necesita algo?— Pregunto con preocupación al darse cuenta como Hyunjin temblaba y su rostro estaba totalmente rojo.
—S-si, estoy bien, no es nada. Si es todo puedes retirarte— Señalo la puerta haciéndole saber que debía irse, el más joven hizo una reverencia para después salir sin decir nada.
Cuando estuvieron nuevamente solos, el mayor miro hacia abajo. Cruzándose con la mirada de MinHo mientras seguía lamiendo los pliegues de su coño, la lengua del más pequeño se movía sin detenerse, tocando sus puntos más sensibles. Hyunjin sujeto los cabellos de su hijo para poder guiarlo por todo el lugar hasta llegar a su clítoris.
El pequeño noto como estaba hinchadito por la inesperada estimulación, dio una lamida notando como su madre se retorcía al hacer aquella acción. Sus dedos abrieron sus labios vaginales para adentrarlos en su interior, sin dejar de lamer y chupar su clítoris.
Su hijo parecía un experto en lo que hacía, llevándolo al borde del orgasmo si seguía haciendo eso. Suspiro y un fuerte gemido salió de su garganta mientras sus piernas temblaban, soltando su corrida sobre esa pequeña boca, la cual inmediatamente empezó a tragar todo lo posible.
—¡Ah, si! Mi niño, tan bueno— Gimoteo Hyunjin mientras entrecerraba los ojos y movía perezosamente su cadera, encantado de esas pequeñas lamidas.
Al regresar a sus sentidos, ayudo al pequeño a levantarse, dándose cuenta de como su boquita y parte de su barbilla brillaba por los fluidos de su coño.
—Que rico me comiste el coño cariño ¿Te gustó hacerlo?— Beso su mejilla, para poder sentarlo en sus piernas.
—S-si, sabe muy bien— Acercó su rostro hacia el del mayor, pero su madre lo tomo de las mejillas para juntar sus labios en un inesperado beso, dejándose llevar por aquel delicioso contacto, abrió su boquita abriendole paso a la calida lengua de Hyunjin.
Sus lenguas se tocaban con descaro, sin saber cómo detenerse, su hijo bajo sus manos hacia sus pechos para acariciarlas sobre la estorbosa ropa. Ante esto, se separaron dejando un hilo de saliva entre ambos.
—¿Quieres tocar las tetas de mami, mi vida?— Acarició su cabeza esperando a que el pequeño le dijera lo que quería.
—Yo... quiero tocarlas— Hablo con vergüenza, desabotonando la camisa del mayor, se sonrojo de sobremanera cuando dejó a la vista su bonito sostén.
El niño se sintió feliz al ver el pecho de su madre, viendo lo grande que eran, no pudo evitar sostenerlas entre sus manos. Pero la diferencia era evidente al ser grandes y redondas. Hyunjin solo se dejó tocar al darse cuenta de la impaciencia de su hijo.
Quito por completo su camisa para hacer lo mismo con su sostén, liberando sus pesadas tetas acaparando la atención de MinHo cuando estás rebotaron.
El pequeñin trago saliva ante la vista, su pecho era tan blanco, regordete y uno de sus pezones rosados estaba erecto, el otro se encontraba hundido. Acercó su boca hacia el pezón hundido, tratando se hacerlo salir.
—¡Mmh! Solo lame y succiona, para que salga cariño— Sugirió Hyunjin, el pequeño solo asintió e hizo lo que le dijo.
Saco su lengua y lamió de manera circular su pezón, estimulando lo suficiente para dar leves succiones. Logrando que esté saliera como quería
Su esposo era el Ceo de una empresa sumamente importante en Corea, por lo que siempre estaba ausente, dejando a Hyunjin en la abstinencia total. MinHo lo hacía sentir increíble, mucho mejor que su propio esposo, sin duda alguna.
Sin saber que más hacer, el pequeño quitó su pantalón, dejando ver el bulto debajo de su ropa interior de color azul marino. El adulto mordió su labio inferior para arrodillarse quedando a escasos centímetros de su parte privada.
MinHo se sonrojo al mirar como su madre bajaba su boxer, estaba tan avergonzado pero la mirada de Hyunjin lo hacía sentir extraño, quería continuar, su pequeña polla palpitaba y dolía.
A su corta edad sabía acerca del sexo, y todo lo que conlleva, era un niño bastante curioso así que siempre que podía miraba videos que encontraba en las búsquedas del computador de su casa, videos que su madre miraba, pero era tan despistado que no borraba el historial.
—Tu polla es tan linda MinHo♡— Confesó lamiendo la punta de su miembro, para después engullirla en su boca por completo.
Gimió al sentir la calidez sobre su miembro, las succiones y lamidas de Hyunjin se sentían increíbles, haciéndolo ver estrellitas por la excitación, era tan nuevo para el, asustandolo un poco por el cosquilleo en su vientre, su madre lo miraba mientras seguía chupando su polla, quería hacerlo venir y hacerlo disfrutar como lo había echo con el.
El chiquito sujeto los cabellos de Hyunjin, trantando de que siguiera moviendo su cabeza, dio varias lamidas hasta que finalmente MinHo se corrió a montones sobre su boca.
Como pudo trago todo su semen, encantado por la corrida de su pequeño, limpiando todo rastro de fluidos sobre aquel pene gordito.
—Mami ¿Puedo meter mi pene en tu coñito? Déjame hacerlo ¿Si?— Pregunto, esperando que su madre le diera el permiso.
Hyunjin asintió sujetando su mano, guiándolo hasta el sofá que había en su despacho, se recosto dejando sus piernas abiertas para su hijo.
—Vamos, mételo en mi. Te haré sentir bien, confía en mi— Separó los labios brillosos de su coño para que su hijo se hundiera lo antes posible.
MinHo se acercó rápidamente, siendo guiado por Hyunjin, quién le explicó cómo hacerlo. Tomo su polla y con cuidado se adentro en su interior.
Ambos gimieron por la calidez, pero el pequeño comenzó a moverse con torpeza, hasta tener un mejor control en sus caderas, toda su polla había entrado en el coño de Hyunjin, quien lo tomaba tan bien.
Los vellitos púbicos del mayor rozaban cerca de su pelvis, pero siguio moviendose, no sin antes dar un vistazo de como su pene entraba y salía de su coño.
Se sentía jodidamente increíble ser follado por su hijo MinHo, la polla del menor era pequeña pero gordita, tan perfecta para su coño, amaba lo rico que se adentraba, jamás se había sentido tan excitado como lo estaba en ese momento.
Salió de su interior e hizo que Hyunjin se colocará en cuatro, sujeto su estrecha cintura para volver a meterse de golpe. Apretó su trasero, era tan grande y blandito, justo como un jugoso durazno maduro.
—S-se sienta tan bien ¡Ngh!— Admitió MinHo dando una profunda embestida contra el punto más sensible del mayor.
—Lo sé ¡Ah, ah! Sigue, no pares~♡ — Arqueo la espalda y meneó sus caderas pegándose más a su hijo.
El pequeño siguió dando fuertes embestidas causando que sus pieles chocarán mutuamente, Hyunjin gimió sin vergüenza alguna, importandole poco si alguien se daba cuenta.
No podía reprimir lo bien que se sentía, menos cuando estaba llegando a su límite, estaba a punto de venirse. Se aferró al sillón cuando su cuerpo se rindió y se corrió.
MinHo quedó sumamente asombrado al presenciar el squirt de su madre, aún así, siguió embistiendolo sin detenerse. Hyunjin se retorcío debajo de el cuando sintió su polla palpitar.
—M-me voy a venir mami— Tartamudeo cerrando con fuerza sus ojos.
—Hazlo dentro cariño ¡Ah! Dámelo todo— Movió sus caderas de atras hacia adelante, ayudándole al pequeño.
Los movimientos de su madre se sentían increíbles, solo sujeto su cadera mientras miraba como su trasero rebotaba. No podía apartar la mirada por más que queria.
Así que no basto mucho para que Hyunjin sintiera como su interior era llenado por el semen de su hijo, sintiendo lo caliente y espeso que era, sus ojos rodaron por completo, quedando en blanco.
Gimieron encantados, el mayor podía sentir como escurría gran parte de su semen recorrer sus muslos, escapándose de su coño. MinHo salió de su interior, curioso por ver lo que acababa de suceder.
Su mirada se centro en el coño de su madre, el cual expulsaba su esencia, por inercia mordió su labio, le pareció maravilloso lo que había echo.
Después de recuperar la cordura, Hyunjin ayudó a limpiar a su hijo. Luego, se vistió nuevamente con su elegante traje, se dieron un tierno beso cuando ambos estaban nuevamente con su respectiva ropa, como si nada hubiera pasado. MinHo volvió a su lugar, tenía tarea que terminar, así que tomó su lápiz y cuaderno para realizar su tarea pendiente.
El mayor miró a su hijo con felicidad, pero pronto tuvo que salir para asistir a la reunión que tenía. Al salir, le dio otro tierno beso y se despidió, MinHo se quedó solo, con un ligero sonrojo, sin duda amaba a su madre de una manera especial que aún no comprendía del todo.
Pasaron las horas, y el pequeño se durmió en el sofá, agotado. Hyunjin lo miró con ternura, eran aproximadamente las seis de la tarde, así que con paso apresurado, cargó al menor y se dirigió a casa para descansar. Había sido un día muy divertido y agotador.
Pero Hyunjin no sabía lo que le esperaba al cruzar el límite con su querido hijo, por el momento debía mantener en secreto aquel íntimo encuentro, no sin antes disfrutar tanto como quisieran, su esposo estaba fuera del país por lo que tenían el tiempo y el lugar necesario para divertirse.