PRÓLOGO
Di una mordida al postre que sostenía entre mis manos, una masa suave con un relleno dulce que en mi sano juicio jamás habría decidido comer, sino fuera por mi hermano que lo recomendó, mientras le hacía preguntas a Ren mi mente se concentraba en los pequeños grumos que encontraba en el pan.
—¿Por qué fuimos a una empresa real?. Esperaba ver matones — Espeté mientras mi dedo encontraba una protuberancia anormal en el relleno que me causaba cierta repulsión
—Cierra la boca - Contestó paranoico mientras se aseguraba de que nadie al rededor me hubiera escuchado.
El sentido común de mi hermano se veía nublado cuando hablábamos de negocios.
—Aquí no entienden español, idiota
—Es una empresa fachada, hay lavado de dinero —contestó con una calma inusual cuando se aseguró de que en realidad nadie lo había entendido.
La arrogancia en su mirada solo podía significar una cosa, su papel era más importante de lo que yo hubiera creído, me causaba nauseas pensar en mi hermano envuelto en este tipo de situaciones.
Planeaba dar una mordida más a mi postre cuando pasó un sujeto en una moto a toda velocidad, lo suficientemente cerca como para tirar mi bocado. Internamente agradecí al universo por haberlo hecho, no me entusiasmaba mucho probar cosas nuevas y Ren no iba a dar su brazo a torcer para comprarme algo más occidental.
Mientras el sujeto de la moto desaparecía en la distancia, Ren me miró con un ceño fruncido. Mi postre había volado por los aires, y la sorpresa me dejó sin palabras por un momento. La gente en la calle seguía su curso como si nada hubiera pasado, pero yo no podía evitar sentir que había sido testigo de algo más que un simple incidente.
—¿Estás bien? —preguntó Ren, dándose cuenta de mi distracción.
—Sí, solo… me descolocó un poco —respondí, intentando sacudirme el desconcierto. No era sólo el incidente con la moto lo que me perturbaba, sino la extraña sensación de que algo grande estaba por suceder.
Nos dirigimos a un pequeño parque cercano para tomar un respiro. El bullicio de la ciudad contrastaba con la calma relativa del parque, donde algunos transeúntes se detenían a disfrutar de un momento de tranquilidad. Mientras buscábamos un banco para sentarnos, no podía dejar de pensar en el misterioso sujeto en la moto. Había algo en su actitud, en la forma en que se movía con tanta rapidez, que me llamó la atención.
—¿Sabes algo sobre ese modelo de moto? —le pregunté a Ren, tratando de parecer casual.
—No, no le presté atención —respondió él, mientras sacaba su teléfono para revisar algunos correos electrónicos. —No es algo que deba preocuparnos ahora. Lo que debemos hacer es concentrarnos en el trabajo y en las reuniones que tenemos programadas para mañana.
Me senté en el banco, tratando de sacudirme la intriga que el incidente me había causado. Los segundos pasaban mientras observaba los movimientos de la gente alrededor. Al menos, por ahora, todo parecía estar bajo control.
Esa noche, en mi habitación, mientras trataba de dormirme, mi mente seguía dando vueltas. Me preguntaba quién era ese sujeto y por qué su presencia había dejado una impresión tan duradera en mí. El encuentro parecía haber sido un simple accidente, pero para mí, sentía que era el preludio de algo más significativo. A lo largo de mis años de vida, había aprendido a leer entre líneas y a detectar patrones, y este pequeño incidente parecía el comienzo de un patrón que aún no comprendía del todo.