🎃 Especial de Halloween🎃
Nota de Autora: Hola queridos lectores, espero que disfruten mucho de este Especial de halloween que escribí para ustedes ... Recuerden apoyar dejando su voto y comentando cada párrafo.
¡¡Disfrútenlo!!
Dedicado a Karen_Jung96 ✨
30 de octubre, 18:45 p.m
La noche de halloween.
— ¿Realmente piensan que pueden obligarme a ir? — dijo Jin, con su espalda recargada contra la pared, su ceño fruncido y sus brazos cruzados, dejando en claro su total desacuerdo.
— Bobadas — siseó Jungkook —. Necesitas distraerte un poco, créeme que estar encerrado en este departamento te volverá loco — le dijo, mientras se acomodaba su chaqueta de cuero.
— Kookie tiene razón — agregó Jimin —. Además, lo prometiste — hizo un mohín con sus manos —, dijiste que nos acompañarías a la feria si o si.
— Si, lo dije — admitió el pelinegro —. Pero, tengo un trabajo que entregar para la clase del Sr. Williams y no he hecho ni la portada.
— Nosotros te ayudaremos — aseguró Jimin —. No te preocupes demasiado, solo estaremos un par de horas, nos subiremos a las atracciones y comeremos manzanas acarameladas. ¡Será divertido!
Jin soltó un suspiro largo, sin duda no tenía muchos ánimos para salir, en especial porque tuvo que cubrir el turno de Moonbyul en el café y estaba cansado.
Jin se quedó callado hasta que por fin decidió preguntar:
— ¿Hay algo más, no es así?
Sus amigos estaban muy emocionados con la feria de halloween. Demasiado sospechoso.
— De hecho, si — Jimin le sonrió hasta cerrar sus ojos —. Dicen que los del equipo de basket decidieron hacer una casa de los sustos para la feria — informó con notable emoción —. Hoy revise el Instagram de Kim Taehyung y es verdad, publicó algunas fotos de ellos haciendo la decoración.
— ¿Es decir, que me estan obligando a ir para entrar a una casa de los sustos? — cuestiono de manera incredula.
Jungkook asintió.
— No iré. No me obligarán a ir — sentenció
El lugar era una completa locura, habían muchas personas caminando haciéndoles casi imposible el paso.
Habían varias personas disfrazadas de distintos personajes de películas de terror, las carpas estaban decoradas con calabazas, calaveras y telarañas para darles un toque siniestro. Las personas se dispersaban al encontrar juegos que llamarán su atención o a su vez comidas.
Todo era bastante entretenido.
Jin caminaba junto a Jungkook mientras observaba todo con curiosidad, no le gustaba salir en la noche de halloween, ¿La razón? Era muy simple, no sufría de samhainofobia, pero claramente tampoco le encantaba la idea de que algún sujeto extraño disfrazado de Freddy Krueger quisiera asustarlo.
Pasaron casi una hora caminando por ahí, antes de comenzar a subirse a las atracciones. Jimin era el más emocionado de los tres, llevaba a Jin y Jungkook casi de arrastras por toda la feria con la intención de subirse en todas las atracciones posibles.
Los tres amigos reconocieron algunos compañeros de la universidad, muchos de ellos estaban trabajando en las carpas y otros parecían estar en citas.
— ¿Jimin? — el mencionado se giró en cuanto escuchó su nombre.
— ¡Oh! Hola Rose — le sonrió a la chica con sombrero de bruja —. No sabia que vendrías.
— Bueno, estoy trabajando, ya sabes, los chicos del equipo de basket nos pidieron nuestra ayuda para hacer la atracción de la casa de los sustos — explicó —asi que los del teatro los ayudamos con el maquillaje y el vestuario mientras ellos se encargan de asustar.
— Suena interesante.
— Lo es — aseguró — nos dividiremos las ganancias 50 y 50 entre los clubes. Y mi trabajo es entregar los folletos y atraer futuras víctimas — dijo fingiendo voz siniestra — ¿Se animan?
— Obvio si — dijo Jimin emocionado.
La chica le entrego el folleto y les indico el lugar donde estaba ubicada la casa que utilizaron para crear la atracción.
Jungkook miró a Jin, el pelinegro jugueteaba con sus dedos de manera nerviosa mientras miraba el cielo nocturno.
— No tienes que obligarte a entrar — dijo de repente —. Puedes esperarnos a fuera mientras Jimin y yo hacemos el recorrido.
— ¿De verdad? — cuestiono esperanzado.
Jungkook asintió.
Continuaron caminando hasta llegar a las afueras de la feria, justo allí había una casa decorada de una manera netamente escalofriante, habían esqueletos en las ventanas y telarañas por doquier, el humo rojo que salía de las ventanas del segundo piso caía en forma de pequeñas cascadas dándole un toque del Inframundo.
— Okay, les mentiría si les dijera que la simple fachada no me da miedo — dijo Jimin en un tono bajo, logrando una carcajada por parte de Jungkook.
— Vamos Minnie, no te puedes echar para atrás ahora — le dió un pequeño empujón.
— No lo estoy haciendo — reprochó.
— Perfecto — sonrió con alegría —. Ahora debemos apresurarnos, la fila es bastante larga — avisó, mirando a lo lejos la cantidad de personas formadas para entrar al lugar.
Los tres amigos se formaron y esperaron pacientemente.
Los gritos de las personas que ingresaban a la casa se escuchan realmente aterradores, eso solo hacía crecer los nervios en Jin quien había tomado la decisión de entrar junto a sus amigos y retarse a si mismo en un (como el mismo decidió llamar) acto de valor.
— Siguiente.
Dijo el chico peliverde disfrazado de Wason.
Jimin frunció sus pomposos labios y se giró para susurrarle a sus amigos.
— No voy a entrar.
— ¿¡Qué!? — exclamaron a unisono.
— ¿Por qué? — le preguntó Jungkook frunciendo el ceño, confundido.
— Por qué yo quería entrar con la intención de ver a Kim Taehyung, y él está allí en la entrada no adentro en la casa — explicó.
— Nada de eso, Jin hará su prueba de valor entrando en esa casa y tú y yo como sus mejores amigos lo apoyaremos en su proceso — sentenció Jungkook.
Jimin asintió, no muy convencido.
Cuando su turno al fin llegó, Jungkook pago por las tres entradas, pero no contaban con las reglas del juego.
— ¿Solos? — preguntó.
El chico disfrazado de Wason asintió lentamente con una sonrisa burlona.
— Esas son las reglas , se entra de manera individual — aclaró —. Es un juego bastante sencillo, solo debes encontrar los cuatro globos rojos que están en diferentes áreas de la casa, mientras lo haces los espectros te intentarán asustar. Si lo logras, obtendrán un premio. Tendrán 25 minutos para cumplir su misión, eso sí no mueren antes.
— No es gracioso — reprochó Jimin.
El chico embozó una sonrisa característica de su personaje — ¿No lo es, precioso?
Jimin se sonrojo demasiado.
— Bien, Bien — intervino Jungkook —. No hay problemas con las reglas, pero ¿Hay alguna posibilidad de que los tres ingresemos juntos?
El chico negó lentamente.
— Ustedes entrarán de forma individual, y adentro pueden encontrarse — se encogió de hombros y continúo explicando — : Si alguno decide rendirse, solo tienen que decir las palabras mágicas.
Jin enarcó una ceja.
— ¿Que son... ?
— "Me rindo" — dijo de manera burlona.
Jungkook puso sus ojos en blanco, el chico representaba muy bien su papel de payasito odioso.
— ¿Estás bien con entrar solo? — le pregunto Jimin a Jin.
— Uhm, si — respondió bastante dudoso.
— Yo entraré primero — expuso el azabache —. Los esperaré y buscaremos los globos juntos.
— Me parece bien — Jin miro la casa una vez más —. No puede ser tan malo, ¿Verdad?
Miró al cielo nocturno, buscando entender como es que hacer aquello le había parecido "no tan malo". Miró a Jungkook entrando primero y luego a Jimin; entonces finalmente era su turno.
«"Buscar un globo rojo"»
Se repitió a si mismo al ver las luces rojas de neon y el humo sobresaliendo de diferentes lugares.
— Claro... — bufo
En cuestión de segundos, Jin idealizo un plan, era simple, mantener la cabeza agachada y si algún idiota quería asustarlo solo debía cerrar los ojos y seguir caminando; hasta que se encontrara con Jungkook o Jimin, por supuesto.
Se adentro por el pasillo con su rostro mirando el suelo, se sentía nervioso por los ruidos de crujidos y murmullos que se percibían a su alrededor, con ayuda de sus manos se guío por el corredor hasta lograr llegar a lo que parecía ser la sala, se atrevió a elevar apenas su vista con las esperanzas de que alguno de sus amigos estuvieran allí o el tal vez el estúpido globo, pero no había nada ni nadie, en cambio su ojos se abrieron con miedo al mirar la espeluznante decoración de la estancia, la cuál parecía sacada de una película de terror, habían extremidades pegadas a las paredes y manchas de sangre deslizándose por las mismas y el techo; también logró ver una muñeca sentada sobre una mesedora. Su respiración se hizo más pesada y su expresión cambio inmediatamente a una de terror cuando observó como aquella muñeca era sujetada por un mujer con cabello largo y negro la cual llevaba puesto un vestido de novia y su rostro estaba cubierto por un velo ensangrentado.
— Hola, hola — dijo aquella espeluznante mujer —. ¿Quieres jugar? Tienes diez segundos para esconderte — explico de manera lenta —. ¿Estás listo?
Jin sintió un fuerte escalofrío en cuanto la escuchó contar de manera lenta y pausada.
— Uno... Dos... Tres... Cuatro... Cinc...
A pasos rápidos, totalmente llenó de miedo, corrió y atravesó todo un pasillo hasta llegar a unas escaleras, tomó una bocanada de aire y quiso rendirse y salir de esa maldita casa, sintió como sus piernas temblaron y un sudor frío recorrió su frente y mejillas haciéndolo sentirse en una película de horror. Un sujeto disfrazado de payaso caminaba en dirección a él mientras sostenía un extraño objeto y se reía de forma siniestra.
Y de repente, Jin corrió tan rápido como le fue posible, subió las escaleras tan rápido que tropezó con algunos escalones, pero eso solo pudo importarle menos. Tan pronto cuando llegó a una habitación soltó un suspiro cansado, cerró los ojos y se permitió respirar de manera más calmada.
«¿Dónde están Jungkook y Jimin?»
Su mente estaba hecha un lío.
Permaneció inmóvil en aquella habitación, sus nervios estaban a flor de piel y los extraños ruidos de la casa no lo ayudaban a calmarse. Definitivamente ya no quería jugar.
Jin miro la habitación y al igual que en la sala, la decoración era de terror. Enarcó una ceja en cuanto vio al objeto flotante en una esquina... El globo, o al menos uno de ellos.
Jin se acercó a pasos lentos, y tanteó el globo con la punta de sus dedos.
Pero, un sonido lo hizo sobresaltar, su mente quedó en blanco y su cuerpo solo pudo reaccionar dando pequeños pasos hacia atrás mientras se llevaba ambas manos a la boca.
La figura de un sujeto sosteniendo una motosierra con una máscara blanca de hockey manchada en sangre se encontraba de pie frente a la puerta.
El cuerpo de Seokjin se balanceó hacia atrás lentamente, perdiendo totalmente la estabilidad de sus piernas y cayendo al suelo.
— N-no por favor — balbuceó asustado —, ya no quiero jugar.
Jin miro como aquel sujeto se acercaba más y más a él.
— Por favor, no. ¡No! — grito de manera cortante —. Me rindo, me rindo.
Jin sintió su cuerpo temblar de manera descontrolada, tenía miedo, tenía mucho miedo. Y sus nerviosismo solo aumentaron más cuando sintió unas grandes manos tomarlo del brazo. Abrió sus ojos y el miedo nublo sus facciones, se sintió tan aterrado que le dieron ganas de llorar.
Todo estaba pasando de manera muy rápida, el extraño sujeto cubrió la boca de Jin para que no gritara, pero obviamente el pelinegro comenzó a forcejear de manera desesperada. La poca fuerza que tenía la uso para liberarse de aquel sujeto y pedir ayuda, pero antes de siquiera gritar, el chico se quitó la máscara revelando su rostro.
— Ey, ey, tranquilo — dijo de manera rápida, intentando calmar al asustado pelinegro —, mírame, tranquilo. Solo quería ayudarte a levantarte — se excusó.
Jin miro con incredulidad al extraño y de repente, sus ojos se humedecieron ante algunas lágrimas que escurrieron de manera rápida sobre sus mejillas.
El sujeto lo observó con una sonrisa amable, tomó las manos temblorosas del pelinegro y las acunó con sumo cuidado.
— Shh, no llores por favor — pidió de manera amable —. El juego termino para ti, ¿Okay? Necesito que te calmes para llevarte a la salida.
Sus miradas se engancharon sin ningún disimuló, las grandes manos del extraño aflojaron el agarré de las impropias al mismo tiempo que lo observaba con una expresión de preocupación.
— ¿Vas a seguir llorando?
Jin soltó un suspiro, sintiéndose netamente intranquilo, asustado.
Y, de repente... Seokjin se vio aferrado al cuerpo impropio del extraño, con manos temblorosas aferradas al traje manchado de sangre con sus ojos cerrados. Así, el extraño sujeto con una expresión de sorpresa y una mezcla de nervios y empatía se acercó más al pelinegro llorón y lo envolvió fuerte entré sus abrazos, sintiendo el cuerpo ajeno temblar como una hoja de papel, se atrevió a dejar suaves caricias sobre la cabellera negra en un intento de calmar al chico.
— ¿Por qué si te dan tanto miedo estás cosas decidiste entrar? — preguntó él extraño chico en un tono de voz baja.
Jin permaneció en silencio, sintiendo como su respiración poco a poco se iba estabilizando.
— Fue una mala idea — dijo finalmente.
— Claro que lo fue — confirmó el extraño.
— ¿Es real?
El chico confundido por su pregunta, hizo un ruido con su garganta en respuesta.
— La motosierra — explicó — ¿Es real?
— Oh, eso. Si, es real — aclaró — mi viejo me la presto para poder darle más vida a mi personaje, pero no te preocupes, el sonido lo tengo grabado en un audio y lo enciendo solo cuando voy a asustar.
— ¿No es peligroso?
El chico negó.
— No tiene baterías y tengo un protector para la hojilla. Además, soy muy cuidadoso.
— Entiendo.
Permanecieron en silencio unos minutos más, pero el sonido de un grito hizo a Jin ser consciente de que aún estaba dentro de aquella casa y estaba abrazando a un extraño sujeto lleno de sangre.
Con movimientos torpe se separó del sujeto y sintió sus mejillas arder por la vergüenza.
— Lo siento, yo...
— No te preocupes — el chico se incorporó y lo ayudo a levantarse —. ¿Estás mejor ahora?
Jin asintió, pero su expresión cambio un poco en cuanto vio el traje manchado del chico.
— Es pintura — reveló al notar la expresión del pelinegro —. Todo es falso, por supuesto.
— ¿Y los brazos en las paredes? — pregunto tímido.
— Maniquíes.
Jin sintió una clase de alivio mental, limpió los restos de lágrimas de sus mejillas y volvió su mirada al chico.
— Gracias... por ayudarme.
— No te preocupes, pero no lo menciones o me sancionarán.
Jin enarcó una ceja.
— Verás, está prohibido ayudar a las víctimas, si se rinden solo debemos alejarnos y señalarles la salida — le explicó.
— Pero tú...
— Si, bueno — dió un paso adelante, intimidando un poco al pelinegro —, si un chico lindo se aferra a mi mientras llora asustado, ¿Cómo podría simplemente dejarlo?
Jin trago saliva, sintiéndose extrañamente ansioso... Ya no estaba asustado, mas bien... Nervioso.
El chico se acercó un poco más hasta hacerlo retroceder unos pasos, y una ligera risita salió de los labios ajenos tomando a Jin desprevenido.
— Mi máscara — dijo, inclinandose para agarrarla —. ¿Aún me tienes miedo?
— N-no.
— Que alivio, no quiero hacerte llorar otra vez.
«Se está burlando de mi» pensó de manera rápida.
Jin se acercó al chico y lo ayudo a ponerse bien la máscara de hockey, manchando sus dedos con la pintura roja que aún estaba fresca.
— Gracias — dijo roncamente.
Jin le dió una mediana sonrisa.
— Te guiare a la salida, pero con una condición — susurro, acercándose al rostro de Jin de manera tentadora —, mantente detrás de mi.
Su respiración se hizo un poco más lenta y un hormigueo invadió su pecho.
Jin asintió lentamente y el chico le dió la espalda, escuchando casi de inmediato los pasos apresurados de otras víctimas.
Jin obedeció y caminó detrás de él en todo momento, unos chicos se acercaron y fue cuando el sujeto presionó algo dentro de su bolsillo y el fuerte sonido de una motosierra resonó en el pasillo, logrando que los chicos corrieran despavoridos.
Jin se aferro a los costados de la cintura del sujeto y sintió su corazón dar una voltereta cuando la mano ajena agarró la suya y lo hizo pegar su pecho a la espalda impropia y posicionando su mano en el abdomen alto.
— ¿No sé dificultará caminar si te abrazo así? — susurró Jin.
— No — le respondió en el mismo tono de voz —. Así no te verán.
— ¿Cómo...? — mordió su labio inferior — ¿Cómo debería agradecerte?
— ¿Quieres agradecerme?
— Ujum.
— Pues... — el chico lo pensó casi de inmediato —. Tengo hambre — dijo en un tono divertido —. Los idiotas de Jackson y Yoongi nos obligaron a decorar todo y he estado en esta casa desde las diez de la mañana, y no he podido salir. Me gustaría comer algo delicioso de la feria y tal vez un Sprite.
Bajaron las escaleras y tomaron dirección por un pasillo con luces rojas y humo espeso.
— Bien, ahí está la puerta — dijo el chico, se giró y levantó medianamente su máscara dándole una sonrisa un poco juguetona a Jin —. Nos vemos luego, lindo chico llorón.
[***]
— ¿Que se supone que haces? — le pregunto Jimin, mirando de manera interrogativa los brazos de Jin lo cuáles llevaba una cesta decorativa de calabaza con dulces caseros, caramelos, unas manzanas y un Sprite.
— Yo solo quiero agradecerle — se defendió.
Después de salir de aquella casa, Jin se encontró con Jimin y Jungkook esperándolo con una mirada de preocupación.
Sus dos amigos se encontraron casi de inmediato después de entrar, pero se vieron obligados a avanzar y a diferencia de Jin, ellos no subieron las escaleras, sino que se dirigieron a la cocina donde un chico disfrazado de Freddy Krueger les dió un buen susto y Jungkook reaccionó dándole un fuerte golpe en la cara y dejándolo totalmente desorientado. Después de eso se rindieron y un espeluznante payaso los guío a la salida.
— Quieres agradecerle al chico lindo de sonrisa hermosa, bien, lo entiendo. Pero, ¿Realmente volverás a entrar allí? — dijo Jungkook señalando a la casa.
Jin asintió.
— Creo que los sustos te dañaron el sentido del razonamiento — soltó Jungkook con un tono divertido.
— Yo creo que es lindo — intervino Jimin —. Loco, pero lindo.
— ¿Me ayudarán? — les pregunto Seokjin mientras se iban acercando a la fila de personas que seguían y seguían llegando.
Jungkook enarcó una ceja.
— ¿A qué te refieres? Solo ve y dile que le darás eso al chico que... Por cierto, ¿Cuál es su nombre?
Jin detuvo su paso y sus amigos lo miraron con el entrecejo fruncido.
— Jin, ¿No sabes su nombre? — indagó Jimin.
— No me lo dijo y tampoco se lo pregunté — respondió sintiéndose un poco avergonzado.
— Bueno, no te preocupes por eso — sonrió el azabache — Jimin irá adelante y hablará con el odioso payaso para que tú le des tu agradecimiento al chico.
— ¿Yo?
— Si, tú — afirmó Jungkook —. Tú eres quien babea por el idiota de Kim Taehyung, asi que tú obtendrás el pase para Jin — expuso, arrugando levemente su nariz y dejando a la vista sus dientes —. Velo como una oportunidad para coquetearle.
Continuaron su camino y Jimin se acerco al Wason, quien le sonrió de manera coqueta.
Después de algunos minutos Jimin volvió con una sonrisa de oreja a oreja y las mejillas a punto de explotarle.
— ¿Y bien? — se apresuró a preguntar Jungkook.
— Me dió su número — dijo casi chillando.
— Eso no, tarado — espetó Jeon —. ¿Dejarán entrar a Jin o qué?
— Ah, eso, si, Taehyung me dijo que podía entrar, pero solo él. Le dije que buscabas al chico con máscara de hockey, pero no me dijo su nombre.
— Con eso es más que suficiente, ¡Gracias Minnie! — le expresó Jin.
Pasó poco tiempo cuando los tres amigos miraron a Kim Taehyung haciéndoles una seña con su mano. Jin agarro fuertemente la cesta y caminó hacia él.
— Bien, él ya sabe que tú lo estás buscando, como un gesto de amabilidad no le mencioné nada de tu sorpresa — le dijo Kim, mirando la cesta con una sonrisa divertida —. Dile al imbécil ese, que solo tiene veinte minutos, después de eso que vuelva su culo al trabajo, ¿De acuerdo?
Jin asintió.
— Si, gracias.
A pasos lentos y bajo las miradas de sus amigos, Jin volvió a entrar a la espeluznante casa.
Volvió a caminar con el rostro mirando al suelo, recordándose a si mismo con todo aquello era una simple decoración, nada era real.
— Hola, hola, ¿Que tenemos aquí? — le habló aquel payaso que lo hizo correr como un loco —. ¿Quieres jugar conmigo?
— No — respondió casi en un murmullo.
— ¿No? — cuestiono con voz siniestra.
Jin levantó su rostro mirando de frente al payaso.
— No.
— Aléjate de él si no quieres que te corte la verga, maldito enfermo — amenazó una voz ronca. Jin miro al sujeto con máscara de hockey y sin pensarlo demasiado se acerco a él — Hola, lindo chico llorón — le dijo de forma lenta.
— No puede ser — exclamó el payaso —. ¿Me estás dejando de lado por él? Me parece una falta de respeto a nuestra hermosa relación.
— Cállate de una puta vez, Jackson, no ves que asustas a mi chico bonito.
— Está bien, está bien. Pero que quede claro que no te daré el divorcio tan fácilmente, solecito — avisó, y con esas palabras, el payaso continúo su camino por el corredor.
— Vamos — le dijo el chico de la máscara.
Jin lo siguió hasta el segundo piso y se encaminaron hasta la última habitación, la cual al entrar notó que no estaba decorada. De hecho, solo estaba un poco desordenada con varias cajas, telas y muchas herramientas de teatro.
El chico lo invito a sentarse en un pequeño sofá de dos piezas y acto seguido se quitó la máscara.
— Si te soy sincero, no creí que volverías
— Te dije que quería agradecerte — le extendió la canasta con los dulces y el Sprite — Kim Taehyung dijo que tenías veinte minutos, y luego que volvieras al trabajo. Así que podrás comer tranquilamente.
— Perfecto — dejó la marcará a un lado del sofá y se sentó muy cerca de Jin —. Veinte minutos para compartirlos contigo.
El chico tomó una galleta y las dirigió a la boca de Jin.
— Las traje para tí.
Sonrió —. Lo sé, pero no las comeré yo solo.
Jin terminó por ceder, dándole una mordida a la galleta de calabaza.
— ¿Y qué edad tienes?
— Dieciocho — respondió mientras aún masticaba —, ¿Y tú?
— Veintiuno.
Pasaron algunos minutos con ellos haciendo preguntas simples, sobre sus carreras o sus pasatiempos, todo era ameno y Jin sintió un poco de curiosidad al recordar las palabras del payaso, por ello le pregunto:
— ¿Es tu novio?
— ¿Quien? — preguntó incrédulo, confundido.
— El... — dudó un poco —. El payaso.
El chico se ahogo con el Sprite, comenzó a toser de manera escandalosa alertando al pelinegro.
— ¿Estás bien?
— No — dijo con una sonrisa característica —. Él imbécil de Jackson es mi amigo, ¿Cómo pensaste que es mi novio? Ese idiota no entra en mis gustos.
Jin trago saliva antes de preguntar —: ¿Y, cuál es tu gusto?
El chico giro su rostro y se atrevió a sonreírle de una manera que hizo que el corazón de Jin amenazara con salir de un disparo. Con un movimiento descarado se acercó más al menor y susurró roncamente —: Tú.
— ¿Yo?
El mayor asintió —. Lindo y asustadizo.
Seokjin se reto a si mismo a cortar un poco más la distancia y mirar fijamente al chico.
— Ya no estoy asustado — musitó.
— Lindo niño llorón — le dijo con una sonrisa.
— No soy un llorón — le reprochó de manera tierna.
La distancia de sus labios cada vez se reducía más y más con la cercanía de sus rostros, sus miradas puestas en los ojos del contrario, sintiéndose de llenos atraídos por el otro.
Silencio.
— Creo que fue mala idea encerrarte aquí conmigo — soltó de repente, con una mirada oscura cerca del rostro de Seokjin.
— ¿Por qué? — preguntó de vuelta el pelinegro con nerviosismo.
— porque tengo una inmensa curiosidad por conocer el sabor de tus labios.
Jin se sonrojo, sintiéndose acalorado por la anticipación del momento.
Tomó valentía y terminó de cortar la distancia de sus labios con los del mayor, dándole un efímero beso que le dejo un agradable cosquilleo en los labios.
— No es suficiente — declaró el mayor, Seokjin volvió a unir sus labios, y de manera tímida abrió su boca permitiéndose profundizar un poco más el húmedo beso.
— ¿Y ahora? — preguntó un poco agitado.
— Ahora... — el mayor tomó su mandíbula y ejerció poca fuerza —. Ahora quiero comerte la boca.
El mayor estampó su boca con la del pelinegro, creando un delicioso chasquido por el roce de sus lenguas. Estaban dejándose llevar por la atracción y las ganas de vivir el momento, el jodido momento.
Seokjin giró su cuerpo y con la ayuda del mayor, se posicionó de horcajadas sobre el regazo ajeno. Los movimientos de sus labios eran lentos, buscando deleitarse con la saliva del otro y disfrutar de toda aquella euforia que crecía como la espuma entre ambos.
Las manos del mayor se deslizaron hasta aferrarse a la cintura del pelinegro.
— Creo que tienes razón — musitó contra los labios ajenos, agitado por la necesidad de oxígeno —, no fue buena idea encerrarnos aquí.
— ¿Tienes miedo?
— No — respondió de inmediato.
Pero Jin quería más, mucho más. Y se arriesgo a ser el chico más lanzado de toda la cuidad, al volver unir su boca con la ajena y metiendo su lengua en la cavidad bucal del otro, permitiéndose tomar el control de aquel demandante beso.
El chico mordió su labio inferior sacándole un gemido bajito.
— Ops, ¿Te dolió? — le sonrió de manera ladina. Jin negó, entonces él le pregunto —: ¿Quieres intentarlo? — dándole vía libre a seguir.
Jin se inclinó y sacó su lengua acariciando de manera lenta y tortuosa los labios ajenos para luego propinarle una pequeña mordida en el inferior.
— ¿Así? — dijo de manera sensual.
— Justo así — lo felicitó.
Pasaron los siguientes minutos explorando sus bocas de manera insaciable, deseando avanzar un poco más y al mismo tiempo sintiéndose aferrados al hilo de la razón que cada vez se hacia más delgado... Hasta que, el mayor escabulló sus manos por debajo de la camisa de Seokjin y de manera lenta y agonizante comenzó a acariciar su cintura.
— Yo también quiero... — musitó bajito — tocarte.
El chico se alejo lo suficiente y con un movimiento de su mano bajó el cierre de la prenda del disfraz y deslizó la misma por sus brazos para quitarla. Dejando expuesto su tonificado torso y provocando que la cabeza del pelinegro se calentara demasiado.
— Adelante — le dió su consentimiento.
Seokjin comenzó a crear un camino imaginario con la yema de sus dedos mientras delineaba a los pectorales del chico.
Entonces, se sintió como un puberto hormonal, porque el simple hecho de masajear el torso ajeno lo estaba excitando.
— Me estás poniendo en un aprieto — dijo roncamente el chico.
Jin sonrió con malicia y nerviosismo.
Podía sentir la dureza del chico debajo de él, bajo ligeramente su vista y se encontró con su propia entrepierna abultada por la excitación que estaba experimentando.
— Creo.... Creo que nos quedan diez minutos — expuso Jin, con sus labios ligeramente abiertos y rojizos por la intensidad de los besos.
No lo pensó demasiado, con la discreta invitación del pelinegro, el chico lo sostuvo de sus piernas y lo cargó sin esfuerzo hasta una pequeña mesa llena de todo tipo de maquillaje y utensilios del club de teatro.
Jin sintió una oleada electrizante que recorría su espina dorsal hasta su pene, dándole un bombardeo de emociones.
Estaba loco. Jodidamente loco...
El chico beso de manera lenta y tortuosa el cuello del pelinegro, sus manos se aventuraron a recorrer la cintura ajena, sintiendo como el abdomen del contrario se contraria con nerviosismo por el tacto de sus dedos. Cuando llegó a la cremallera del pantalón para comenzar a bajarla, Jin puso una mano sobre la suya.
— ¿Qué ocurre? — preguntó preocupado.
Agitado —. N-nada, es solo que — lamió sus labios —, quítatelo tú primero.
El chico sonrió ladino, dió un paso hacia atrás y bajó el cierre de su disfraz y lo deslizó por sus muslos. Con un movimiento de su pie, se quitó los zapatos. Bajó la mirada curiosa del menor, el chico terminó por bajar su ropa interior, liberando su dureza con un ligero Vaivén.
Jin trago saliva.
«Grande»
Jin se bajó de la mesa y tomó todo su valor para desabrochar su pantalón y deslizarlo junto a su ropa interior, quedando expuesto ante aquel chico extraño. El mismo se acercó y lo ayudo a quitarse la camisa, para luego adueñarse de sus gruesos labios, de manera lenta, húmeda, delirante, elevando su libido por los cielos.
— La m-mesa — habló bajito — es incómoda.
Sintió su cuerpo ser atraído por el impropio, fue guiado nuevamente al sofá y con un movimiento rápido, volvió a tomar la posición de horcajadas.
Con agonizante lentitud, el chico comenzó a repartir pequeños besos y succiones por el cuello y las clavículas de Seokjin, al mismo tiempo descendía peligrosamente sus manos hasta los glúteos ajenos, logrando sacar un pequeño gemido agudo del pelinegro que arrugó su entrecejo, excitado, expectante con los movimientos de su extraño amante.
— Uhm~ — mordió su labio con fuerza cuando las manos del chico estrujaron con fuerza sus nalgas.
— Shh, guarda silencio, precioso — dijo roncamente sobre su cuello —. Solo yo quiero escucharte.
Jin sintió su cerebro calentarse por demás, sus ojos marrones se fijaron el chico que lo miraba con atención y complicidad, el mismo metió dos de sus dedos en la boca de Seokjin y le pidió que chupará hasta llenarlos totalmente de saliva a lo que él obedeció de manera inmediata, completamente dispuesto a llegar más allá.
El chico direccionó los dedos a los glúteos de Seokjin y con un movimiento circular esparcio la saliva por su entrada para luego deslizar uno de sus dedos y dar inició a un suave Vaivén.
Jin arqueó un poco su espalda y dejo escapar un gemido bajo.
— Eso es — lo felicitó.
Jin subió sus manos y enredo sus dedos en los mechones de la nuca ajena, controlando su propia respiración agitada. Tomó valentía y bajó una de sus manos y acarició el miembro ajeno con movimientos de arriba a abajo masturbándolo con firmeza.
— ¿Te gusta? — preguntó tímido, ganándose una sonrisa ladina y una mirada hambrienta llena de lujuria.
— Me encanta.
Con agonizante lentitud, el chico comenzó a dejar pequeños besos sobre su cuello y clavículas, al mismo tiempo deslizaba un segundo digito, lento, sacaba y metía los dedos disfrutando de la expresión de excitación que él pelinegro de regalaba.
— Relájate — murmuró contra su pezón para luego lamerlo y chuparlo sin dejar de mover sus dedos.
El cuerpo de Jin estaba caliente, estaba completamente absorto por la euforia.
Un tercer dedo penetró dentro de él
— Ah~ mierda... — gimió excitado.
Estaban dejándose llevar por su libido, por la emoción y la adrenalina que los consumía . Correcto o no, eso ya no importaba, estaban siendo jóvenes experimentando vivir el momento.
— ¿Puedo?
Aquella pregunta hizo que el corazón de Jin se estremeciera de manera peligrosa, porque pese a lo inmensamente excitados que ambos estaban, el chico pedía su consentimiento. Y él, con un movimiento suave se alzó y dirigió el glande ajeno a su entrada ya preparada, dándole su permiso.
— Si — musitó agitado.
Con una mirada cómplice y una sonrisa perversa, el chico mordió su labio inferior con fuerza mientras Jin descendencia de manera lenta sobre su falo, tomando el control de la situación.
— Mierda, precioso — gruñó sobre la piel del pelinegro —. Estás jodidamente caliente y apretado.
Bajo sus manos a los glúteos ajenos y los amasó con fuerza.
— Eres muy grande~ — gimió desvergonzado.
— Es todo lo que tengo para tí, bonito — le respondió con una mirada oscura — lento — ordenó — hazlo lento para que no te lastimes.
Jin alzó su cuerpo de manera lenta hasta llegar a la punta del falo para luego bajar con rapidez hasta llenarse por completo. Estaba siendo audaz, moviendo sus caderas con precisión, con más experiencia de la que en realidad tenía. El dolor fue remplazado rápidamente por placer, y sus caderas comenzaron a moverse de adelante hacia atrás, montando de manera vulgar, obscena y necesitada al castaño que lo miraba hipnotizado.
El chico tenía el entrecejo fruncido y su mandíbula se encontraba tensa al igual que sus brazos, los cuales eran marcados por sus venas, mientras sostenía con fuerza los glúteos ajenos. Sus ojos estaban perdidos en las expresiones de Jin, por un momento deseó ponerse en pie y cargar al pelinegro para empujarlo contra la pared hasta hacerlo llorar, porque sabía lo hermoso que se veían esos ojos marrones cristalizados por las lágrimas. Pero no podía, o tal vez estaba demasiado ocupado disfrutando de la vista que el chico le regalaba saltando sobre él mientras ese delicioso culo se restregaba de llenó buscando una mayor profundidad.
Gruñó excitado.
— Eres malditamente hermoso.
— Shh — rozo sus labios sintiendo la calidez que emanaba —. No hagas ruido o nos escucharán.
Aquellas palabras fueron un interruptor para elevar más allá su líbido, el castaño unió sus labios besándolo profundamente, el chasquido de sus lenguas en conjunto con sus gemidos eran una melodía que los hacía sentirse dentro de su propio mundo. Ignorando por completo lo que ocurría afuera, estaban tan concentrados en fundirse entre ellos que no notaron cuando la puerta fue golpeada para informarle al castaño que debía volver a su puesto, no, definitivamente no escucharon aquello, y la persona que tocó la puerta solo necesito escuchar un discreto gemido para saber lo que ocurría dentro de esa habitación, y como un buen amigo, aquel payaso se alejo y les dió un poco más de tiempo.
Jin movió con más rapidez su caderas, permitiéndose soltar gemidos desvergonzados, su cabello estaba hecho un desastre, pequeños mechones estaban pegados a su frente por las gotas de sudor que recorrian con lentitud su rostro.
— Oh... Ah, ¡Que rico se siente~! — gimió, rebotando su trasero contra la pelvis del castaño y aferrándose con sus uñas al los hombros del mismo —. M-me- ¡Ah! Me vengo~ — anunció.
— Házlo precioso — le ordenó — córrete para mí.
Ambos enloquecidos por las sensaciones, la adrenalina y la maravillosa imagen que ambos se daban.
Jin sintió una fuerte descarga recorrer su espina dorsal hasta la punta de su miembro , su cerebro se calentó cuando su delicioso orgasmo se hizo presente y se permitió morder el labio inferior del chico mientras manchaba con su semen tibio su abdomen y parte de su ombligo.
Aquellos gemidos eran justos y necesarios para que el castaño alcanzará el clímax; con un gemido ronco se se corrió dentro del pelinegro, llenándolo por completo de su esencia.
Permanecieron en silencio mientras sus respiraciones agitadas se normalizaban. Jin ocultó su rostro en el cuello del chico, mientras recibía pequeñas caricias en su espalda.
— Eso fue...
— una locura — dijo Jin, con una sonrisa traviesa.
— ¡Maldita sea, Hope! — gritaron desde afuera —. Mueve tu jodido culo a trabajar, han pasado más de los veinte minutos que generosamente te regalé, maldito holgazán.
— Salgo en cinco minutos — grito el castaño.
Jin sintió su corazón acelerarse. Quiso bajarse pero el chico no se lo permitió, volvió a unir sus labios antes de susurrarle roncamente: — Aún tengo cinco minutos.
Seokjin dejó escapar una risita y mordió su labio inferior con malicia.
— ¿Hope? — preguntó curioso.
— Así me dicen, supongo que es mi apodo.
— Y... ¿Cuál es tu nombre?
Aquella pregunta hizo que ambos fueran conscientes.
Jin se levantó y el chico imitó su acción.
— Jung Hoseok, es un placer.
***
Jin salió de la casa de los sustos casi media hora después, encontrándose con un Jungkook con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
— Kim Seokjin, se puede saber que carajos estabas haciendo.
Jin miró a su amigo, obvio quería respuestas, pero él no sabía cómo darlas. Abrió su boca para hablar, pero rápidamente Jimin lo interrumpió.
— ¿Cogiste? — cuestiono totalmente emocionado.
— ¡Jimin!
— Ay por favor, Jin — Jungkook hizo un mohín con sus manos —. Tus labios están hinchados, tu cabello peinado de manera diferente, tu cara radiante y lo más importante y estúpidamente obvio... Llevas un suéter que no es tuyo.
— Oh, es de Hope — explicó con simplicidad.
Con una sonrisa juguetona Jin siguió caminando sin responder a las preguntas. Quizás lo haría luego, pero no esa noche.
Los tres amigos continuaron su camino adentrándose una vez más en la feria, el lugar seguía igual de animado a pesar que eran un poco más de las diez de la noche. Comieron, jugaron y se divirtieron. Cuando llegó el momento de despedirse, Jin se quedó de pie frente a la entrada de la feria.
— ¿No vendrás? — preguntó Jimin confundido.
— De hecho, estoy esperando a alguien.
Jungkook y Jimin se miraron confundidos, pero la respuesta a su pregunta se hizo presente cuando el motor de una motocicleta resonó fuerte.
El hombre que la conducía llevaba puesto una máscara de hockey con notables manchas de sangre.
— Hola precioso, ¿Estás listo? — le preguntó al pelinegro.
Jin asintió y volvió su mirada a sus amigos.
— Nos vemos.
Jimin y Jungkook alzaron sus manos de manera sincronizada. Desconcertados, mirando como Jin se subía a la motocicleta del extraño sujeto con una sonrisa.
— Ten, te conseguí una — le dijo Hope, dándole una máscara como la suya, la cual Jin se puso casi de inmediato.
— Gracias~ — exclamó al mismo tiempo que se sujetaba fuertemente de la cintura ajena — ahora me veré como un loco asesino como tú.
El chico soltó una carcajada divertida.
— Mi precioso asesino, ¿Estás listo para tu secuestro?
— Si.
Fin.
bueh ... Espero que haya disfrutado leerlo como yo lo hice escribiéndolo.
Voten, comenten mucho y compartan.
Les deseo un feliz halloween 🎃...
Oh, y también... Gracias a Hobicientaa Gabs_2425K Rangel9 Yaribeth397 Karen_Jung96 y también a una pequeña personita que quiero muchísimo... Alex✨
Gracias por su apoyo. Ustedes son una parte de mi corazón y mis sonrisas ✨
¡¡Manténgase saludables!!
Att: Un intento de escritora ✨