RECUERDOS PERDIDOS.

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Summary

Cleo es una joven de 21 años, esta comprometida con el príncipe imperial. Su vida ya era un desastre, mas cuando su prometido que se fue a la guerra por 2 años, y regresa con una muchacha, de origen campesino. Esto termina cambiando su vida rotundamente, llevándola a un final desesperado e infeliz, pero un pequeño incidente hará que su realidad cambie totalmente... ¿Que hará Cleo en su nueva vida, llena de secretos, mentiras y realidades ?

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capitulo 1

RECUERDOS PERDIDOS.

                                   1

    Francia/París/1,576

- ¡Qué barbaridad! Lo que la señorita Cleo le hizo a la pobre lady María, hoy si se pasó de la raya.

-SI, pero menos mal que allí estaba el señor Adrián, que la defendió de esa bruja…

- ¡Lili!

- ¿Qué?

- Ten más cuidado, te podría escuchar la señora Livia Labut.

- ¡Ya se, nos despide o nos mata!

- ¡Lili, calla ya! además la señora Cleo es la hija de una de las familias más importantes de todo Paris, nos podría destruir si quisiera, nosotras solo somos dos sirvientas que servimos a la familia de la señorita.

- Pero que culpa tiene lady María, ella es hermosa, amable y bondadosa, en cambió la señorita Cleo es muy fría, aburrida, arrogante y mala, hay una gran diferencia entre las dos, por eso el joven Adrián ama a lady María, y no a Cleo, que como se viste con esos vestidos largos y gruesos, de colores aburridos, nadie la llegara a querer.

- EN eso estoy contigo, además terminara sola.

- Ja, ja, ja, ja, ja, que chistosa eres Niria.

Cleo Labut, hija mayor y sucesora de la familia Labut, con una hermana menor. Se comprometió a los 8 años con el príncipe Adrián Darsons, el heredero al trono del imperio y el hombre más guapo y codiciado. Esta estaba enamorada de su prometido (según decían), desde que lo conoció, pero él nunca tuvo interés en ella ni otra mujer; pero todos los sueños de Cleo se acabaron después de que Adrián se fuera a la guerra y volviera, muchos rumores se expandieran sobre ella, una mujer despiadada, que muchas personas la odiaran, haciendo que la vida de Cleo Labut fuera un desastre total, más de lo que era. ¿Pero que paso exactamente?, bueno para entender que paso hay que retroceder unos meses atrás.

5 MESES ANTES:

Era una mañana un poco fría, en la mansión de los Labut, todos trabajaban, y no había ningún descanso. En una de las ventanas de la mansión, se encontraba en su cuarto Cleo, una joven de ojos azules marinos llenos de soledad y un vacío, su cabello negro como la noche, recogido en un elegante peinado, una sonrisa fría y llena de silencio, una piel trigueña suave y sedosa, vestía un vestido largo y de color azul opaco, mangas cortas y un par de aretes de diamantes que colgaban de sus orejas. Cuando de repente, Lian, su asistente personal y su confidente, la cual conocía todos sus secretos y sus movimientos, la cual se encargaba de mantener a su ama informada; toco la puerta de la recamara. Desde adentro de la habitación se oyó la voz de Cleo, quién le dijo que entrara, Lian abrió la puerta y entro en el cuarto, serrando la con seguro.

- Que tengas un buen día Cleo.

Cleo soltando el libro y chasqueando la boca, termino clavándole una mirada más oscura que la noche, hasta que la desvió hacia la ventana, y por fin empezara a hablar.

- ¡Un buen día, no, apenas e soportado el cuchicheo de la servidumbre, si no más recuerdo te dije que despidieras a esas dos, no paran de hablar sobre esa mujer!

- ¡Perdona Cleo! ¡pero no pude, tu madre no me lo permitió!

- Como siempre mi madre.

Cleo por fin dirigió la mirada a la muchacha, un poco más calmada, y levantándose del sillón camino por el pasillo.

- Dime Lian, ¿es cierto lo que dicen?

- Me temo que sí, pero es raro que Adrián se fije en una mujer así.

- ¡Para mí no es extraño Lian, además es mejor así!

- ¡No entiendo Cleo, no deberías estar enojada, que una campesina consiguió el interés de Adrián!

- Lian te equivocas, si esa muchacha pudo cautivar el corazón de él, es porque ella tiene algo que ninguna otra mujer tiene.

- Cleo, te conozco desde hace 13 años, desde que mi madre me abandono y la señora Livia Labut me acogió, me dio pan y agua, me crecí con tu hermana Violeta y tú, pero… siento que a veces no eres sincera con migó.

- ¡Qué quieres que te diga!

- ¡Cleo!

- ¡Ya basta, tu no me conoces, no sabes de que soy capas…! ¡Te pedí algo, y no me lo has dicho!

Cleo estaba enojada, que en su momento de ira tiró la mesa. Está miró a Lian, con ojos de rabia, que le pregunto.

- ¿Qué es lo que te pedí Lian?

Lian estaba aterrorizada, que armándose de valor respondió a la fiera de su ama.

- Que investigara a esa muchacha que trajo de la guerra Adrián.

- Y que es lo que meas dicho nada más…, solo que Adrián trajo a una campesina a Francia, algo que todo el mundo ya sabe.

- Perdóna me Cleo, te prometo que muy pronto tendré algo.

- Puedes retirarte.

Lian bajo la cabeza, se inclinó ante esta, y camino unos pasos hacia la puerta abriéndola, cuando se detuvo y dijo.

- Se me olvidaba, pero tienes visita de Auri.

Cleo abrió los ojos, con voz de sorpresa, Lian ya se había ido de la habitación. Estaba alterada que cuando se tranquilizó, camino hacia la ventana y miro a los sirvientes de su madre preparando la fiesta de bienvenida para el príncipe, arrugando la nariz y la boca, murmuro algo que ni el mismo silencio oyó. Decidida, se puso su mejor vestido color verde, mangas largas, cambio sus aretes por uno pendientes pequeños de corazón, se puso un collar de perlas, salió de la habitación bajo las escaleras y se detuvo por un instante.

- ¡CLEO!

Una voz suave resonó en la sala de la mansión, llena de emoción y vida, no era nada más que Auri Dinster, hija de la familia Dinster con una posición social muy alta, una chica de tan solo de 20 años, ojos amarillos chispeantes, un cabello sedoso largo color café casi rubio, mientras vestía una blusa escotada mangas largas color rosado, un pantalón gris con flores rojas, que miraba a Cleo con una alegría gigante, mientras esta suspiro y cambio una sonrisa fría por una alegre, bajo totalmente la escalera y sin darse cuenta, Auri se abalanzo sobre ella y le dio un tremendo abrazo, que la pobre la dejo sin un suspiro; Cleo se sentía incomoda y a veces pensaba porque ella era su amiga, como la pudo soportar durante 15 años.

* * *

Cleo y Auri desde niñas siempre fueron las mejores jinetes, en cabalgar caballos, que ya hacía 5 años que no cabalgaban, así que después de tanto tiempo decidieron pasear en sus caballos, por los bosques. Aquellos pájaros azules, amarillos, rojos, de todos colores volaban tan libremente sobre las ramas de los árboles, el río estaba más brillante que nunca, todo parecía tan lleno de tranquilidad y esperanza, algo que el corazón de Cleo no tenía. Está iba pensando, que Auri le hablo y la sacó de sus pensamientos, está no le hizo caso, pero su amiga siguió insistiendo.

- ¡No sabes Cleo cuanto extrañaba venir a este bosque, es como si fuera ayer cuando teníamos 8 años!

- Si, pienso lo mismo Auri.

- Que belleza de pajarillos Cleo.

- SI verdad, hace tiempo que no los veía, dicen que conceden un deseo.

- ¡Enserio, no lo creo!

Cleo observo el cielo, y pudo acontecer que muy pronto llovería que le dijo a Auri que volvieran a casa, esta asintió con la cabeza, muy contenta empezó a cantar una canción, que a Cleo le irritó más, odiaba que las personas cantaran, peor la gente que cantaba feo, y su amiga no era la excepción, que, (¡cantaba peor que su perro!).

Por el camino todo estaba tranquilo que a Auri se le ocurrió hacer una competencia de carreras de caballo hasta llegar a la casa de Cleo, las dos empezaron la loca carrera, mientras peleaban entre sí.

- NO podrás ganarme Cleita.

- ¡No me digas Cleita Auri, además sabes que te ganare!

- Si, dices que ya no te gustaba hacer cosas de niñas.

- No molestes, lo hago para que me dejes em paz.

Las dos cabalgaban a toda velocidad como el viento, cuándo…

- ¡¡¡CLEO CUIDADO!!!

- ¿Qué?

Cleo miro hacia adelante, el miedo se apodero de ella, un escalofrío recorrió su cuerpo, se puso tensa, nunca imagino que de la nada una joven saldría de un arbusto y se atravesaría en su camino…

- ¡AAAAAAA!