Tsunami. (One Shots de Kim HongJoong-ATEEZ)

All Rights Reserved ©

Summary

One Shots de Kim HongJoong de ATEEZ.

Status
Ongoing
Chapters
15
Rating
n/a
Age Rating
18+

Lo siento.


Dejé las bolsas con dificultad en la mesa, limpié el sudor de mi frente con mi antebrazo. Con mis deditos intenté alcanzar un vaso de agua, pero mi gran panza no me dejó.

Mordí mi labio avergonzada y rodee la mesa con dificultad.

Y por si no se habían dado cuenta, estaba muy embarazada. Bebí del agua con tranquilidad, refrescándome al instante.

¿Qué por qué el padre no me ayudaba?

Fácil, no está.

Tomé las galletas de la cocina y con cuidado me dirigí al sillón, acariciando mi panza de 7 meses.

Él se había ido en ese tiempo.

Buena estatura, ojos cafés, mullet, una magnífica sonrisa, torso amplio y mejores muslos que los míos, así era el cabrón que me había dejado en este estado. Mordí mi galletita de mal humor. Por más que intentaba enojarme con él, no podía. Sólo quería que volviera.

Pero la carta me había dicho lo contrario.

En resumen, solo había jugado conmigo. No pude informarle del embarazo porque ni siquiera había dejado dirección.

Ahora mordí mi galletita con tristeza.

Todo lo que tenía ahora era a mi bebé. Y no quería odiarlo, era lo único bueno que el tarado me había dejado.

No estaba tan sola tampoco.

Unos toques en la puerta me distrajeron, intenté pararme, no pude.

-¡La maceta! -Me quejé con un puchero, Yunho rápidamente abrió la puerta. Él sonrió atractivamente, haciéndome sonrojar, más no latir mi corazón.

-¡Te dije que yo podía ayudarte! Eres jodidamente terca. -Se acercó preocupado. Él había sido la única persona que me había ayudado con mi estado. Mi madre no quería saber de mí y mi padre no estaba en ésta faz de la tierra.

-Tengo que preparar la cena cuánto antes, lo sabes. -Murmuré, dejando el vaso.

-Los dos sabemos perfectamente que puedo encargarme de eso sólo, tú solamente no quieres sentirte inútil. -Hice una mueca, él acarició mi cabello. Ningún latido nuevo. -Ya hablamos de ésto, tu estado no quiere decir debilidad. Tú con esa panzota te levantas a las cinco de la mañana y yo a las 10 am sigo durmiendo.

Lo miré seriamente.

-¿Me dijiste gorda? -Fingí que se me había roto la voz.

Él se puso pálido.

-¡No! Dios mío, no. -Balbuceó, intentando explicarse, yo empecé a reír. Él me miró un poquito enojado y se cruzó de brazos.

Y así era todos los días, la depresión no me devoraba viva porque lo tenía a él.

Jeong Yunho era realmente un bellísimo rayo de sol. Compartí mis galletas con él y él fue a la cocina buscar más. Segundos después, el timbre sonó, le levanté con todo el esfuerzo del mundo y abrí la puerta.

Y hablando de vecinos extraños... Song Mingi era uno.

Primero pareció analizar mi cuerpo por completo. Tenía uno de esos largos abrigos que le sentaban increíblemente bien. Otro vecino atractivo. Pero él tampoco hacía latir mi corazón.

-Otra vez tu correo se mezcló con el mío. -Dijo roncamente, casi doy un saltito, coloqué mi mano instintivamente en mi vientre y asentí.

-Ya son diez veces, vaya irresponsabilidad... -Comencé a murmurar, Mingi solamente me vió fijamente, luego mi vientre y se fue, como si nada.

Miré por dónde se había ido, incrédula. Volví a cerrar la puerta y me dirigí al sillón.

-¿El guapo rarito de nuevo? -Asentí. -Déjame adivinar, ¿Se le mezclaron sus correos? Es la décima vez, eso no es normal. -Se quejó. Rodé los ojos.

-Deja de ver películas de acción, son cosas que pueden pasar.

Mordí otra galleta.

-¡Es demasiado raro! Siempre te busca con la mirada, y hoy analizó tu vientre como si fuera un doctor en shock. -Objetó mordiendo una galleta, decidido.

-Tú tapas mi cuerpo por completo, nunca antes me había visto así. Probablemente le gusten los bebés. -Defendí a Song sin saber porqué.

-¡O tú!

Le lancé un cojín. Sonrojada.

-No digas idioteces, yo no podría gustarle a nadie, menos así. -Recibí un cojín en la cara. Lo aparté, ofendida.

-¿Estás de broma? Con todo respeto, eres toda una mamacita. -Lo miré divertida. -Todo lo que te comes va dirigido a tu cul...

-¡Jeong YunHo! -Chillé avergonzada lanzándole más cojines. Él estalló en carcajadas.

Eran las cinco pm, habían pasado dos horas y ahora nos preparábamos para hacer la cena, nos habíamos lavado las manos, nos habíamos vestido con los delantales y Yunho me alejaba de los cuchillos.

En resumen, un crujiente pollo frito.

-¿Tus amigos vendrán? -Pregunté treinta minutos después. Él asintió.

-Wooyoung, San y Seonghwa. -Él sonrió, bingo.

-Solamente es una cena amistosa, ni se te ocurra buscarme pareja. -Lo miré mal.

-Oh, cariño, en tu caso, debería buscarte dos. -Golpee su brazo, sonrojada. Desgraciado. Me fui a poner una ropa presentable, un suéter -Que era de mi ex, no le digan a Yunho-, y unos pantalones cómodos. Me coloqué mis botas sin tacón y bajé a la sala.

Ya toda la comida estaba en mi mesa. Me senté con cuidado, Yunho prácticamente me obligó a sentarme, él no quería que hiciera más esfuerzo. Moví mis pies con tranquilidad, estaba protegida del frío, usaba una bufanda.

Y sí, esa también le perteneció a él.

Probablemente sí sea un poco masoquista.

Estaba tan ensimismado en mis pensamientos que no noté el rostro de un chico de cabello rosa mirarme fijamente, di un saltito en mi asiento, mirándolo un poquito nerviosa.

-¡Miren, no es un monumento! -Balbuceó, Yunho rápidamente lo alejó de mí. Me levanté con cuidado y según yo, San, Wooyoung y Seonghwa se quedaron viendo mi vientre fijamente.

-¿Nunca han visto a una mujer embarazada? Compórtense. -Gruñó Yunho, los tres se sentaron tímidamente, un chico con mechas rubias me miraba coquetamente.

-Soy Wooyoung. -Se presentó el chico de cabello mixto, sonriendo ladinamente.

-Seonghwa. -Sonrió un pelinegro.

-Mi nombre es San, y tú debes ser obra de arte. -Me guiñó un ojo, me sonrojé y luego sentí un latido.

Oh.

Yunho pellizcó a San disimuladamente, yo sonreí con diversión, me presenté y ellos me escucharon atentamente. Observando alrededor. Claramente se preguntaban donde estaba el padre.

Ni siquiera yo lo sabía.

Empezamos una charla amena, San parecía coquetear conmigo y Wooyoung coqueteaba como si nada con Seonghwa, empezaba a shippearlos. De inmediato San me buscó la conversación, él era bastante guapo y agradable, me sentía más cómoda de lo normal con él. Le conté que tenía veinticuatro años y él me dijo que tenía un año más.

-No te voy a decir oppa. -Él se quejó e hizo un puchero. Rodé los ojos y musité un oppa, haciéndolo reír de felicidad.

Quizá podría darme una oportunidad... Con alguien más.

Sentí el ambiente un poco tenso, no supe porqué. Carraspee mi garganta.

-Debo ir al baño, espérame, por favor.

San asintió y me ayudó a levantarme, le agradecí y caminé al dicho lugar, me senté en el inodoro, realmente no mentía, a cada rato tenía que ir al baño. Encendí mi teléfono, aburrida. Observé que tenía algunos recuerdo de mi galería, presioné con curiosidad la notificación, grave error.

Inhalé profundamente al mismo tiempo que mi corazón dolió y mis ojos quisieron rebelarse para llorar.

Esa foto se la había tomado yo. Él me había comprado una nueva cámara. Quise que la primera foto fuera una de él. Estaba de perfil, mostrando una bella sonrisa y echando hacia atrás su pelo largo, con mullet.



Mordí mi labio y con el dorso de mi mano me limpié las lágrimas cuidadosamente. Por lo menos mi maquillaje era a prueba de agua.

Llorona pero no pendeja.

Me subí el pantalón con dificultad y suspiré. Ahora la tristeza volvía y ya me había olvidado de San. Salí a los pasillos con la mente en blanco.

-¿Dónde está Lee? Ya casi empezaremos a comer. -Escuché a Yunho, oh, el pollo, di un paso...

Y me quedé de piedra cuando el pasillo quedó a oscuras totalmente. Solté un jadeo y pegué mi espalda a la pared.

Odiaba la oscuridad.

-¡Lee, no te muevas de ahí! -Cerré fuertemente mis ojos, oyendo a Yunho a lo lejos.

-La linterna de mi celular no enciende. -Balbuceó Seonghwa, confundido. Tantee la pared un poquito asustada.

Quería salir de aquí.

Di un paso sin pensarlo más, mis pies se enredaron estúpidamente y luego solté un sollozo, esperando el golpe.

Nada.

Algo fuertemente me había sostenido, solté un jadeo y respiré profundo aferrándome a aquello. Mi rostro de confusión debió ser epico al oler la colonia de Kim HongJoong. Abrí mi boca para llorarle o insultarlo, sentí un dedo posarse delicadamente en mis labios.

-Shhh.

Sentí un agradable olor que rápidamente me dejó dormida.

Narra HongJoong.

Agarré ami mujerpara que no cayera, sonreí, escuché algunos gritos.

-¡Ayuda, me secuestran! -Chilló Wooyoung antes de que mi compañero Yeosang le tapara la boca y lo pusiera a dormir. Seonghwa, Yunho y San cayeron más tarde de lo que pensé. Cargué correctamente a Lee, oh, creo que se había pasado un poquito comiendo de más. Sinceramente no veía un carajo. Las luces se encendieron y me concentré mejor en llevarla al sillón. Rápidamente la escanee mientras robaba un vasito con refresco.

Tiene mi suéter, mis botas, mi bufanda, está embarazada, y tiene algunos accesorios en la...

Espera.

Escupí la bebida lejos de ella y parpadee incrédulo viendo su vientre abultado, creo que casi me desmayo.

-¡Mingi! -Chillé, mi segundo al mando llegó con tranquilidad. Señalé con mi mano temblorosa a Lee.

-Está durmiendo, ¿Estás ciego? -Ladeó su cabeza.

-¡Sabes perfectamente de qué hablo! -Prácticamente le rugí, el soltó una risita.

-Tiene siete meses, capitán. No había tenido la oportunidad de verla. Iba a decírselo pero me ignoró.

Respiré profundamente.

Debía ser del bastardo que había empezado a visitarla cuando me fui, maldición, ¿Tan rápido me había olvidado? Mi veces mierda, estaba tan enojado y celoso. Maldecía mil veces mi condición.

-Llévala al barco. Si se hace daño en el camino te rompo una pierna.

Murmuré secamente al pasar por su lado.

Narra Lee.

No sabía dónde estaba, pero estaba muy cómoda.

Casi me pongo a ronronear, sonreí levemente en la inconsciencia. Sentí un delicado toque en mi mejilla. Mi cuerpo se balanceaba delicadamente, pero eso me dejaba más relajada, incluso podía quedarme aquí para siempr...

Luego recordé.

Abrí mis ojos un poco asustada, captando una habitación con temática de madera. Era hermosa y grande, no podía negarlo. Empecé a detallar el ambiente.

Un bonito armario color blanco. Una cómoda grande y espaciosa, habían varias cosas ahí. Mi bufanda y mis tenis, seguí mirando.

Un atrapa sueños colgado del techo, un abrigo color piel, un sombrero, un Kim HongJoong mirándome fijamente mientras acariciaba mi mejilla y mi vientre, un telescopio, mapas y...

Me quedé más muda de lo que yo estaba y miré al idiota.

Él sonrió.

-Bebé, que bueno que despiert...

Le di una tremenda bofetada que lo dejó balbuceando, intenté pararme, pero claro, tenía siete meses, abrí mi boca para chillar.

-¡Ayuda! -Sentí la mano de Hongjoong taparme y luego enrojecí, no me había dado cuenta que mi corazón latía como loco por su cercanía.

Luego me fijé en su apariencia.


Virgen santísima.

Él alzó una ceja al ver que me le quedé viendo como idiota. Mi cara se volvió como la de un tomate.

-¿Por qué ahora parece que saliste del infierno? -Balbucee tocándome la cara disimuladamente, estaba verificando si había empezado a babear.

Él abrió la boca para responder, pero lo interrumpí con un gruñido, de repente molesta.

-N-ni siquiera me respondas, vete a la mierda. -Chillé, él enmudeció.

Empecé a llorar como si nada.

Hormonas, perdón.

Empecé a golpear su pecho.

Vaya, qué fuerte.

NO.

No te distraigas.

Seguí golpeándolo, él se dejó, mirándome con seriedad.

-¿Siete meses y me dejas con una carta de mierda? D-das asco para las despedidas. -Sollocé, mis hombros temblaban un poquito y luego sentí un abrazo.

-No tuve elección, dulzura.

Sorbí por la nariz, dejando mi mejilla en su pecho. Sus latidos me relajaban de sobremanera, esos eran mis favoritos.

Volví a empujarlo al recordar lo otro. Pero sinceramente mucha fuerza no tenía. Me estaba sintiendo mal.

-Cálmate, prometo explicarte todo más tarde. -Susurró levemente, sobando mi espalda, él también se veía muy afectado.

-¡Quiero mis explicaciones ahora! -Lo miré fijamente, él hizo lo mismo, su ceño se frunció, yo lo imité.

-Mocosa.

-Imbécil.

Pellizqué su brazo, molesta.

-Te mentí.

Empezó a hablar, dejándome muda unos segundos.

-Vaya, no me había dado cuenta. -Rodé los ojos. Él me miró como si me quisiera hacer cosas indebidas, y no de las buenas.

-Deja de interrumpirme. -Gruñó, quise lamerle o morderle la mano cuando me tapó la boca, pero lo dejé ser.

Igual seguiría golpeándolo después.

-La carta, toda la carta fue un absoluto circo. Mi linaje es complicado. -Suspiró pasando su mano por su cara. -Yo no soy compatible con los humanos. No podía enamorarme de uno. -Lo miré extrañada.

¿Y qué eres, un perro?

Siguió.

-Como nuestra relación estaba prohibida y no podía contarte absolutamente nada, decidí hacer lo que hi...

-Romperme el corazón, bien hecho, bro. -Alcé una ceja, él resopló.

-Ni siquiera podíamos ser felices juntos, tú querías un bebé y yo no podía dártelo por la maldita compatibilidad. -Oh, espera un segundo- . - Mi familia no aceptaría nuestra relación, así que fui obligado a contraer matrimonio con una loca, pero, ¿sabes qué? -Gruñó de repente.

-O-oye... -Balbucee, aunque ciertamente quería pedirle el nombre de la loca.

Eh, investigación científica, se los juro.

- Aunque no seamos compatibles eres mía y yo soy tuyo, que te quede claro, y, y aunque ese niño no sea mío, lo voy a cuidar como mi familia. -Siguió hablando rápidamente, dios mío, ¿Estaba rapeando?

-¿Y este tipo cree que ese niño es mío?

Rápidamente giramos nuestras cabezas, Yunho y Mingi estaban ahí. Mi amigo miraba incrédulo a HongJoong.

-¿En serio parezco hetero? Dios, qué decepción. -Se quejó Jeong, Mingi sonrió con diversión.

Hongjoong nos miraba muy confundido a todos.

-¿No te dije que lo lanzaras a los tiburones?

Preguntó Kim, Yunho palideció.

-Sí, claramente no lo hice. Aparentemente ya sabes todo, así que me voy. -Mingi jaló a Yunho del brazo, el cual por cierto lo miraba levemente embobado.

Estuve tentada a decirle que me trajeran galletas.

-No entiendo una mierda.

-Me di cuenta. -Rodé los ojos acariciando mi vientre, él rápidamente fijó su mirada ahí. Se notaba la inquietud en sus ojos. -Pues verás, ¿Recuerdas la noche antes de irte? ¿31 de diciembre? Me dejaste más regalos de los que pensamos, idiota. -Bufé, exactamente el diez de enero había empezado a tener síntomas.

-¿Es mío? -Habló en un hilo de voz, sonreí levemente, se veía tan frágil.

-Es nuestro.

Tan pronto dije las palabras, chilló, me abrazó con cuidado y escondió su carita en mi cuello. Duramos unos minutos en silencio.

-¿Estás llorando? -Pregunté al sentir mi cuello mojado.

-¡No! Está lloviendo. -Balbuceó aún abrazándome. Y como no, las hormonas me hicieron llorar con él. Minutos después se separó.

-Entonces, si no eres humana, ¿Qué eres? -Preguntó con cara de tragedia.

-Ni puta idea, cállate y mímame.

Volví a sus brazos, él rió y luego no acostamos. Él acariciando mi estómago y yo inhalando su olor.

Pensaba que este día sería normal.