Prólogo
En una habitación oscura y estéril, similar a un laboratorio abandonado, se encontraba una mujer alta y enigmática. Su cabello pelirrojo caía en cascada sobre su espalda, como un río de fuego que iluminaba la penumbra. Vestía un traje rojo que parecía absorber la luz a su alrededor, dándole un aura de misterio y poder.
La mujer estaba rodeada de máquinas extrañas y antiguas, que parecían haber sido sacadas de una época olvidada. Las paredes estaban cubiertas de hojas de papel, llenas de fórmulas y diagramas que parecían no tener sentido.
Tomó una carpeta llena de papeles y la observó durante unos segundos, su mirada intensa y concentrada. Luego, con una sonrisa enigmática, dijo: "Todo está listo. Todo apunta que mi plan saldrá perfecto... y estaré dentro".
La habitación pareció oscurecerse aún más, como si la propia oscuridad estuviera escuchando sus palabras y esperando con ansias el desenlace. Las máquinas parecían vibrar con energía, como si estuvieran listas para ser activadas.
La mujer guardó la carpeta y se dirigió hacia una puerta oculta detrás de una cortina de hojas. La abrió y desapareció en la oscuridad, dejando atrás una habitación llena de misterio y anticipación.